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LA CONTRACULTURA DE LOS HUEVOS DE ORO

Previo a la final del US Open último Grand Slam del  año en el que el argentino Juan Martín Del Potro enfrentará al serbio Novak Djokovic me embarcó en un pseudo análisis contracultural de los huevitos de oro del fútbol argentino, deporte que despierta algo inexplicable para la mayoría de los argentinos (columna en la que me anoto). No voy a repetir información que está en todos los portales nacionales sobre la final. Que se puede decir de Del Potro, a modo de resumen: que pensaba en el retiro cansado de la lesión en la muñeca, que incorporó distintos golpes con su revés que complementaron su “martillo” cuando pega de derecha y que si logra mantener este nivel será top 5 por varios años.


La actualidad del tenista argentino me da pie para expresar esta idea de por qué el tenis da por tierra la teoría idiosincrática argentina de los huevos futboleros como un casiTODO en el deporte. Siempre una carta que se presenta como milagrosa, útil y reutilizable.
¡¡¡YUNTA YUNTA YUNTA HUVEO HUEVO HUEVO!!!.
El tenis nos explica tácitamente que tener huevos: Es tener el temple que te permite en el instante preciso, en un mínimo de tiempo, decidir bien y ejecutar la idea con la exactitud de un matemático. Eso son COJONES!!!


En el fútbol argentino (léase argentino, no mundial) tener huevos significa correr, no importa cuando, ni como, ni donde, importa cuánto y a qué velocidad. Al palo. Siempre. Tener huevos es tirarse al piso. Ensuciarse. Mejor si sos feo y malo. Ojo. Los huevos, no son lo mismo que la actitud positiva y ganadora.

Y así, con esta teoría “flaca” de los huevitos de oro nunca ganarías un partido de  tenis. Porque con esos huevos al top no podés ser preciso. Porque los huevos no piensan. Los huevos sudan. Por eso un tenista, que se para solo en la cancha, sin compañeros a quien echarles la culpa, tiene lo que tiene que tener para nunca poder ser tildado de «frío».

Si lo entendés así, vas a saber disfrutar a los tenistas argentinos de primer nivel sin tener que subirte al carro ganador de la victoria o reproducir el básico «que pecho» cuando pierde.

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Porque los huevos pasaron de moda y acá te lo explica un grande, en caliente, pero más claro echale “Manu”.

LOS HUEVOS NO GANAN PARTIDOS. By Manu Ginobili

Fotografía portada: Kyle Terada.
Video: Paquito Moncayo.
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