Política

  • | |

    Patagonia en la mira: entre ejercicios militares, incendios sospechosos y la entrega de recursos estratégicos en tiempos de guerra global

    Mientras el Ejército despliega el operativo Kekén en la Patagonia, Argentina enfrenta una tormenta perfecta: alineamiento con EE.UU. e Israel nos pone en el radar de Irán, incendios arrasan bosques sin presupuesto, modifican la Ley de Glaciares y Mekorot avanza sobre el agua.

  • |

    María Mercedes Sarasa: entre comercio y alianzas en la Buenos Aires colonial

     

    Hija de un funcionario clave del Cabildo, viuda de un comerciante y luego esposa de un militar ligado al poder virreinal, María Mercedes Sarasa no sólo administró negocios en la Buenos Aires colonial sino que también se movió con precisión dentro de las redes políticas y económicas de su tiempo. Su historia, reconstruida a partir de documentos y estudios académicos, revela cómo las mujeres podían intervenir activamente en un sistema que no estaba pensado para ellas.

    Por Alcides Blanco para NLI

    Una mujer dentro del circuito comercial colonial

    María Mercedes Sarasa nació en el seno de una familia estrechamente vinculada al poder político de Buenos Aires. Su padre, Javier Saturnino de Saraza y Mador, ocupó cargos reiterados en el Cabildo —regidor, alcalde en distintos niveles y defensor de pobres—, lo que situaba a la familia en el núcleo de la administración colonial. En 1784 se casó con Casimiro Francisco Necochea Boronte, comerciante y también regidor, integrándose de lleno en el circuito mercantil del puerto, con quien tuvo varios hijos.

    Ese entorno no era meramente social. Buenos Aires, hacia fines del siglo XVIII, funcionaba como un nodo clave del comercio atlántico, articulando exportaciones de cueros y productos ganaderos con importaciones europeas y circuitos internos hacia el Alto Perú. Las familias que ocupaban el Cabildo no sólo gobernaban: también comerciaban.


    La viudez y la continuidad del negocio

    La muerte de Necochea en 1802 no implicó la disolución de la actividad económica. Por el contrario, la documentación muestra que Sarasa continuó operando dentro de ese circuito. Investigaciones académicas basadas en fuentes comerciales y notariales indican que integró la sociedad “Vda. de Necochea y Larravide”, lo que demuestra una continuidad empresarial concreta y no meramente formal.

    Durante al menos ocho años, según reconstrucciones basadas en registros comerciales, participó en operaciones de importación y exportación, utilizando mecanismos habituales del comercio colonial como la consignación de mercancías a cuenta y riesgo propio. Esto implicaba asumir costos, riesgos y decisiones sobre la circulación de bienes en una red que conectaba Buenos Aires con Montevideo y la península ibérica.


    El documento que lo prueba todo

    El dato más contundente aparece en un acuerdo fechado en 1805, conservado en el Archivo Histórico. Allí, María Mercedes Sarasa figura explícitamente como parte en la venta de una porción de la fragata “La Primera”.

    El documento detalla que la operación se realiza en su condición de viuda de Necochea y en acuerdo con el comerciante Manuel de Larravide, con intervención de autoridades del Cabildo encabezadas por Martín de Álzaga. La otra parte de la embarcación pertenecía a una casa comercial radicada en Cádiz, lo que evidencia la inserción directa en redes atlánticas.

    Una fragata como La Primera no era un bien accesorio. Era el instrumento central del comercio de larga distancia. A través de embarcaciones de este tipo circulaban: cueros y derivados ganaderos desde el Río de la Plata hacia Europa, manufacturas europeas hacia el puerto de Buenos Aires, y mercancías que luego se redistribuían hacia el interior del virreinato.

    Ser propietaria —aunque fuera parcialmente— de una embarcación implicaba invertir capital, asumir riesgos marítimos, participar en redes comerciales internacionales y negociar con actores de alto nivel económico. La operación documentada en 1805 muestra a Sarasa actuando dentro de ese esquema con plena capacidad jurídica y económica.

    Como detalla la historiadora Marcela Aguirrezabala, «Entre los años 1778 y 1810 se ve claramente que el número de mujeres vinculadas a la exportación fue mucho mayor que las que optaron por la importación (…) Esa tendencia fue así incluso en el caso de una comerciante de la talla de María Mercedes Sarasa, la viuda de Necochea, quien desde que empezó a operar en 1802 hasta 1810 exportó en 13 oportunidades según nuestros datos e importó efectos sólo en cinco ocasiones, entre 1803 y 1805«.


    Redes comerciales y poder político

    La presencia de figuras como Martín de Álzaga en la operación no es un detalle menor. Álzaga era uno de los principales comerciantes de Buenos Aires y una figura clave del poder económico local. Su intervención como autoridad en el acuerdo indica que Sarasa operaba en un nivel donde comercio y política estaban profundamente entrelazados.

    Ese entramado se refuerza con otro dato documental: el 9 de diciembre de 1805, Sarasa contrajo matrimonio con José María del Pino (con quien también tendrá descendencia), capitán del Cuerpo de Artillería e hijo de Joaquín del Pino. Este vínculo la conectó directamente con la élite virreinal, consolidando su inserción en redes de poder que excedían lo estrictamente económico.


    Una comerciante, no una excepción

    La documentación disponible permite afirmar sin ambigüedades que María Mercedes Sarasa no fue una figura pasiva ni un caso aislado de administración doméstica. Fue una comerciante activa que participó en una sociedad mercantil, operó en circuitos de importación y exportación, consignó mercancías a cuenta propia y fue copropietaria de al menos una embarcación utilizada en el comercio atlántico.

    Estos datos, respaldados por fuentes documentales y estudios académicos, obligan a revisar la imagen tradicional de las mujeres en la colonia. No se trata de afirmar que el sistema era igualitario, sino de reconocer que existían márgenes de acción que algunas mujeres ocuparon de manera efectiva y documentable.


    Del archivo a la historia

    La reconstrucción de esta trayectoria se apoya en documentos conservados en repositorios históricos y en investigaciones desarrolladas en ámbitos como el CONICET y la Universidad de Buenos Aires. Estos trabajos, inscriptos en la historia social, permiten recuperar experiencias que durante mucho tiempo quedaron fuera del relato dominante.


    Fuentes y referencias

    Archivo Histórico de la Nación, acuerdo de 1805 sobre la fragata La Primera.

    Investigaciones de Marcela Aguirrezabala sobre comercio y género en el Río de la Plata.

    Estudios del Instituto de Historia Argentina sobre redes mercantiles coloniales.

    Documentación comercial y notarial del período conservada en repositorios públicos.

    Documentos eclesiásticos.

     

  • |

    ENCUESTA: Kicillof se consolida como principal referente opositor y reordena el tablero político

     

    Un nuevo relevamiento nacional confirma un dato que ya se venía insinuando en distintos estudios: Axel Kicillof emerge como el dirigente opositor mejor posicionado frente al desgaste del gobierno de Milei, en un contexto de creciente malestar social y caída de la imagen oficial.

    Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI

    La política argentina empieza a acomodarse, otra vez, alrededor de un eje clásico: oficialismo en retroceso y oposición en reconstrucción. En ese escenario, una encuesta difundida en las últimas horas de la consultora Trends muestra que Axel Kicillof se ubica como el principal referente opositor, consolidando un liderazgo que trasciende la provincia de Buenos Aires y se proyecta a nivel nacional.

    El dato no aparece en el vacío. En paralelo, distintos relevamientos coinciden en señalar un deterioro sostenido en la percepción social del gobierno. Un informe reciente indica que el 59% evalúa negativamente la gestión nacional, mientras que apenas un 39% la considera positiva, reflejando un diferencial claramente adverso . En ese clima, la figura de Kicillof gana centralidad.

    El desgaste de Milei y el crecimiento opositor

    El ascenso del gobernador bonaerense no puede explicarse sin el contexto económico y social. La pérdida de poder adquisitivo, la persistencia de la inflación y la caída del consumo impactan directamente en la imagen del oficialismo, generando un escenario propicio para el crecimiento de alternativas políticas.

    Incluso estudios recientes muestran que la desaprobación de Milei supera ampliamente a su aprobación, con indicadores que en algunos casos rozan o superan el 55% de rechazo . Este desgaste no solo erosiona al gobierno, sino que también abre un vacío de representación que empieza a ser ocupado por figuras opositoras con mayor volumen político.

    En ese marco, Kicillof aparece como una síntesis: gestión territorial, estructura política y capacidad de disputar agenda. No es casual que otros sondeos ya lo ubicaran con la mejor imagen dentro del espacio opositor, incluso por encima de otras figuras del peronismo .

    Liderazgo en construcción y disputa interna

    El crecimiento de Kicillof también reconfigura el mapa interno del peronismo. Tras la derrota de 2023, el espacio atraviesa una etapa de reordenamiento donde distintos sectores buscan posicionarse de cara al futuro electoral.

    En ese proceso, el gobernador bonaerense no solo se consolida como opositor a Milei, sino que además empieza a perfilarse como uno de los principales articuladores de una nueva etapa del peronismo, con eje en la gestión, el territorio y una narrativa que vuelve a poner en el centro el rol del Estado.

    Su fortaleza no es menor: gobierna la provincia más poblada del país, con peso electoral decisivo, y viene de consolidar su liderazgo tras imponerse en las elecciones bonaerenses y fortalecer su armado político propio .

    La encuesta difundida ahora confirma lo que en la práctica ya se venía verificando: la oposición comienza a ordenarse alrededor de una figura con capacidad real de disputar poder, mientras el oficialismo enfrenta un escenario cada vez más complejo.

    En definitiva, el dato político es claro. Mientras Milei pierde consenso social, Kicillof gana centralidad y se posiciona como el principal referente de una oposición que busca reconstruirse para volver a ser alternativa de gobierno.

     

  • |

    Los viajes de Milei: giras millonarias, premios personales y una política exterior sin rumbo productivo

     

    Una investigación reciente reveló los costos, destinos e invitados de las giras internacionales de Milei y expuso un patrón incómodo: gran parte de los viajes oficiales no estuvieron orientados a atraer inversiones o fortalecer vínculos estratégicos, sino a actividades personales, ideológicas o de autopromoción.

    Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI

    Por detrás de la intensa agenda internacional que el Gobierno exhibe como señal de “inserción en el mundo”, comienza a consolidarse otra lectura: la de un uso sistemático de recursos públicos para sostener una agenda que, en muchos casos, parece responder más a intereses personales de Milei que a necesidades estructurales de la Argentina.

    Una investigación publicada por La Nación detalla los costos, destinos e integrantes de las comitivas que acompañaron al Presidente durante el primer semestre de gestión fuera del país, y pone en evidencia una dinámica repetida: viajes frecuentes, gastos elevados y objetivos difusos o directamente ajenos a la política exterior clásica.

    Viajes caros, objetivos difusos

    El relevamiento muestra una sucesión de destinos internacionales —Estados Unidos, España, Hungría, Chile, entre otros— que, lejos de responder a una estrategia diplomática coherente, parecen estar vinculados a eventos específicos como conferencias, foros ideológicos o entregas de premios.

    No se trata de una percepción aislada. Datos oficiales y análisis independientes coinciden en que el gasto en viajes se disparó: el presupuesto en viáticos y giras al exterior creció un 62,5%, alcanzando más de $4.100 millones proyectados para 2026.

    Ese aumento no sólo contrasta con el discurso de ajuste, sino que además coincide con una agenda internacional donde muchas giras carecieron de reuniones bilaterales relevantes o acuerdos concretos para la economía argentina, algo que distintos sectores políticos comenzaron a cuestionar abiertamente.

    Premios, conferencias y afinidad ideológica

    Al analizar en detalle los objetivos de los viajes —como exige cualquier política exterior seria— aparece un patrón claro: la centralidad de actividades de carácter personal o ideológico.

    Por ejemplo, Milei participó reiteradamente en eventos como la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), foros empresariales o encuentros organizados por sectores afines a su ideología, además de viajes destinados a recibir distinciones individuales o protagonizar conferencias.

    Incluso en 2025, uno de los viajes tuvo como finalidad recibir el denominado “Lion of Liberty Award”, mientras que otros incluyeron galas, foros privados o actos partidarios en el exterior.

    Los datos son elocuentes: casi un tercio del gasto en vuelos oficiales en los primeros meses de gestión se destinó a viajes con fines personales o partidarios, como premios o conferencias, sin impacto directo en la economía nacional.

    La ausencia de resultados concretos

    El problema de fondo no es sólo el gasto, sino la falta de resultados. En términos de política internacional, los viajes presidenciales suelen tener objetivos claros: cerrar acuerdos comerciales, atraer inversiones, fortalecer alianzas estratégicas o negociar financiamiento.

    Sin embargo, en muchos de los destinos visitados por Milei no se registraron avances significativos en esos planos. Incluso en casos donde se esperaban reuniones de alto nivel —como encuentros con líderes internacionales— estas no se concretaron o quedaron en contactos informales sin consecuencias tangibles.

    En paralelo, el propio diseño de las comitivas también generó polémica: la presencia de invitados sin rol institucional claro o vinculados al círculo personal del oficialismo refuerza la idea de que los viajes funcionaron más como plataformas de construcción política y mediática que como herramientas de gestión estatal.

    Una política exterior personalizada

    Lo que emerge de este conjunto de datos no es sólo una crítica coyuntural, sino un rasgo estructural del gobierno de Milei: la personalización extrema de la política exterior.

    Lejos de responder a una estrategia nacional articulada, las giras parecen organizadas en función de la agenda, las afinidades ideológicas y los intereses individuales del Presidente. La recurrencia de viajes a espacios como CPAC, encuentros libertarios o foros privados refuerza esa lógica.

    En ese marco, la política internacional deja de ser una herramienta para el desarrollo y pasa a convertirse en un escenario de validación personal, donde el reconocimiento simbólico —premios, discursos, fotos— adquiere más peso que los resultados concretos.

    Entre el ajuste interno y el gasto externo

    La contradicción política es evidente. Mientras el Gobierno impulsa un ajuste sin precedentes sobre jubilaciones, salarios y políticas públicas, el gasto en viajes presidenciales crece de manera sostenida y sin justificación clara en términos de beneficios para el país.

    La investigación de La Nación no hace más que poner números y nombres a una realidad que ya se percibía: una política exterior que privilegia la exposición personal de Milei por sobre los intereses estratégicos de la Argentina.

    En un contexto de crisis económica y necesidad urgente de inversiones productivas, la pregunta que queda flotando es tan simple como incómoda: ¿para qué viaja Milei?

     

  • |

    Máximo Kirchner advierte que Milei deberá cambiar el rumbo en medio del desgaste político

     

    El diputado nacional Máximo Kirchner lanzó una advertencia directa al gobierno y sostuvo que Milei “va a tener que revisar su estrategia política”, en un contexto marcado por tensiones internas, errores de gestión y escándalos que empiezan a impactar en la estabilidad del oficialismo.

    Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI

    La definición se da en medio de un escenario donde el desgaste ya no es sólo económico sino también político. Desde la oposición, crece la lectura de que el experimento libertario comenzó a mostrar límites concretos, tanto en su capacidad de gestión como en su construcción de poder. En ese marco, las palabras de Kirchner no aparecen como una crítica aislada, sino como parte de una ofensiva discursiva que busca exponer las contradicciones del modelo.

    Una estrategia que empieza a crujir

    El dirigente peronista, en los estudios de Argentina|12 en el programa “1111″, apuntó contra el núcleo del poder libertario y trazó un paralelismo directo entre Javier Milei y Mauricio Macri, al afirmar que ambos representan “dos caras de una misma moneda”. La frase no es menor: implica ubicar al actual gobierno dentro de una continuidad histórica de políticas que ya fracasaron y que dejaron consecuencias sociales profundas.

    En esa línea, Kirchner cuestionó la combinación de “soberbia” e “ineficiencia” que, según su mirada, caracteriza a la gestión actual. No se trata únicamente de una crítica al estilo presidencial, sino de una advertencia sobre la forma en que se toman decisiones en la Casa Rosada, muchas veces sin articulación política ni capacidad de anticipar conflictos.

    La acumulación de errores, en este sentido, empieza a tener efectos visibles. Lo que en los primeros meses podía leerse como parte de una lógica disruptiva, hoy comienza a ser interpretado como falta de rumbo. El problema ya no es sólo lo que el gobierno hace, sino lo que no logra sostener en el tiempo.

    Escándalos, tensiones y costo institucional

    El señalamiento de Kirchner se da en paralelo a una serie de episodios que golpean al oficialismo y que exponen fisuras en su estructura. La situación del vocero presidencial Manuel Adorni, envuelto en cuestionamientos judiciales y políticos, se convirtió en un caso emblemático del deterioro interno.

    En ese contexto, el diputado advirtió sobre el “costo político institucional” de estos conflictos, remarcando que no se trata de hechos aislados sino de una dinámica que erosiona la credibilidad del gobierno. La falta de respuestas claras y la tendencia a minimizar los problemas terminan amplificando su impacto.

    El oficialismo, además, enfrenta tensiones crecientes dentro de su propia coalición, donde empiezan a aparecer diferencias tácticas y estratégicas. La dificultad para ordenar ese frente interno se suma a los problemas externos, configurando un escenario cada vez más inestable.

    Una advertencia que excede la coyuntura

    La frase de Kirchner, lejos de ser un comentario pasajero, funciona como una lectura de mediano plazo. Al sostener que Milei deberá revisar su estrategia, lo que pone en discusión es la viabilidad del rumbo actual en términos políticos, económicos e institucionales.

    Desde esta perspectiva, el planteo también busca reordenar el tablero opositor, instalando la idea de que el gobierno atraviesa un punto de inflexión. Cuando los errores se acumulan y dejan de ser tolerados socialmente, el margen de maniobra se reduce y las decisiones empiezan a tener un costo inmediato.

    En ese escenario, la advertencia del dirigente peronista adquiere un peso particular: no sólo interpela al gobierno, sino que anticipa un clima político donde la disputa por el rumbo del país se vuelve cada vez más intensa. Y donde, como sugiere el propio Kirchner, seguir por el mismo camino puede dejar de ser una opción viable para Milei.

     

  • |

    La isla olvidada: arqueología, historia y memoria en el confín austral

     

    Una expedición científica volvió a poner en el centro del mapa a la Isla de los Estados, un territorio clave para entender cómo se construyeron —y cómo se disputan— las fronteras argentinas en el Atlántico Sur. Entre restos de naufragios, viejos aserraderos y huellas humanas, emerge una historia profunda que conecta directamente con Malvinas.

    Por Amparo Lestienne para NLI

    Relevamiento de restos de embarcación en Bahía Franklin, en la Isla de los Estados.

    En el extremo más inhóspito del territorio argentino, allí donde el mar se vuelve hostil y el viento parece no dar tregua, la Isla de los Estados vuelve a hablar. No lo hace a través de documentos oficiales ni discursos políticos, sino mediante restos materiales: cadenas corroídas, balas, estructuras olvidadas y huellas de una vida que fue decisiva para la historia nacional. Esa es la materia prima con la que un equipo del CONICET y la Universidad de Buenos Aires intenta reconstruir un pasado que, lejos de ser anecdótico, resulta central para comprender la cuestión Malvinas.

    Investigadores argentinos llevaron adelante la primera campaña arqueológica histórica sistemática en la isla, un territorio al que solo se accede tras atravesar las aguas violentas del estrecho de Le Maire. El objetivo fue claro: reconstruir el papel estratégico que este enclave tuvo en el siglo XIX como soporte logístico, económico y soberano del proyecto argentino en las Islas Malvinas .

    Un enclave clave en la geopolítica del siglo XIX

    Lejos de ser un territorio marginal, la Isla de los Estados fue durante el siglo XIX un nodo central en la arquitectura territorial argentina. En tiempos de Luis Vernet, primer comandante político y militar argentino en Malvinas, la isla funcionó como base de aprovisionamiento de recursos, especialmente madera, indispensable para sostener la colonia en el archipiélago .

    Ese vínculo no era casual. Ambas islas integraban un mismo sistema de ocupación y circulación en el Atlántico Sur, en el que la Isla de los Estados operaba como retaguardia económica y logística. Desde allí partían recursos, trabajadores y rutas comerciales que conectaban con Malvinas, consolidando una presencia efectiva del Estado argentino en la región.

    La arqueología, en este sentido, no solo recupera objetos: permite reconstruir circuitos de producción, redes de intercambio y dinámicas sociales que evidencian una ocupación concreta y organizada del territorio. Según los investigadores, el cruce entre documentación histórica y hallazgos materiales busca precisamente demostrar cómo funcionaba esa red en la práctica .

    Restos materiales, memoria y soberanía

    La expedición relevó faros, presidios, asentamientos, naufragios y estructuras productivas, todos elementos que hablan de una ocupación sostenida en el tiempo . Entre los hallazgos se destacan restos de embarcaciones, objetos cotidianos y vestigios de actividades económicas como la explotación de recursos marinos y forestales.

    Pero el valor de estos descubrimientos no es únicamente científico. También es profundamente político: cada objeto encontrado constituye una evidencia material de la presencia argentina en un territorio clave del Atlántico Sur, en un contexto histórico atravesado por disputas de soberanía.

    En ese sentido, la investigación se inscribe en una línea de trabajo más amplia que busca fortalecer la memoria histórica y la conciencia territorial, especialmente en relación con Malvinas. No se trata solo de mirar el pasado, sino de entender cómo ese pasado sigue operando en el presente.

    Restos de cadenas atribuibles a un naufragio en San Juan Salvamento.

    Una isla con historia milenaria y disputas modernas

    Aunque el foco de la expedición está puesto en la etapa posterior a la llegada europea, la isla tiene una historia mucho más antigua. Estudios previos han demostrado la presencia de pueblos canoeros hace al menos tres mil años, lo que da cuenta de una ocupación humana prolongada en el tiempo .

    Con la expansión colonial y luego con la formación del Estado argentino, la isla adquirió un nuevo significado. Fue explorada, explotada y habitada en distintos momentos, integrándose formalmente a la estructura administrativa de Malvinas durante la gobernación de Vernet en 1829 .

    Sin embargo, tras la ocupación británica de las islas en 1833, ese entramado territorial se vio interrumpido. La Isla de los Estados, como otras posiciones estratégicas, quedó relegada, aunque nunca perdió su valor geopolítico ni su carga simbólica.

    Ciencia, territorio y disputa

    Lo que esta expedición pone en evidencia es algo más profundo que un conjunto de hallazgos arqueológicos: la ciencia también es una herramienta de soberanía. Al reconstruir con precisión cómo funcionaban estos espacios en el siglo XIX, los investigadores aportan elementos concretos para comprender —y sostener— los reclamos argentinos en el Atlántico Sur.

    En un contexto donde la disputa por Malvinas sigue vigente, la recuperación de estas historias adquiere una dimensión estratégica. No se trata de nostalgia ni de romanticismo, sino de documentar con rigor científico una presencia histórica que muchas veces fue invisibilizada o fragmentada.

    Así, en medio del viento austral y las aguas embravecidas, la Isla de los Estados deja de ser un punto perdido en el mapa para convertirse en lo que siempre fue: una pieza clave en la construcción —y en la disputa— de la soberanía argentina.