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Se entregó la bicicleta mountain bike sorteada el 15 de diciembre por tener las Tasas Municipales al día

En el día de la fecha, el Secretario de Gobierno, Guillermo Carricavur hizo entrega de la bicicleta mountain bike del sorteo realizado el 15 de diciembre entre los contribuyentes que abonaron la boleta por tasas retributivas del mes de noviembre y también los que efectuaron el pago anual.

El ganador fue Claudio Andrés Rocha, contribuyente N° 11238, que recibió su premio en las instalaciones de la Municipalidad de Villa Regina.

Felicitaciones al ganador!

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  • Crisis en Flybondi: Scatturice no pagó los sueldos y cierra las rutas al sur

     

    La gestión de Leonardo Scatturice al frente de Flybondi enfrenta un nuevo conflicto, esta vez porque no pagó los salarios de marzo. La demora se da en medio de una grave crisis de la low cost que, tras abrir el plan de retiros voluntarios, ahora anunció el cierre de las rutas al sur del país.

    La compañía informó a sus empleados (a los que llama flybondiers casi en tono burlón) que «por motivos administrativos hoy nos fue imposible concretar el depósito de los salarios correspondientes al mes de marzo» y prometió trabajar para «resolverlo a la brevedad».

    Además, Flybondi informó a la prensa que el salario de marzo «va a ser abonado en los próximos días» y que ya pagó los viáticos de las tripulaciones. «Esta fue una situación totalmente excepcional ya que la compañía jamás ha incumplido con el pago de sueldos en sus 8 años», aseguraron.

    La demora generó una inédita reacción del sindicato propio de Flybondi, que desde su nacimiento es muy afín a la empresa y jamás hizo un paro. La ATAF sostuvo que «no hubo información clara y suficiente» de la compañía, por lo que se declararon en estado de alerta y movilización y denunciaron el conflicto ante la Secretaría de Trabajo. 

    El gremio ya había hecho una presentación por el congelamiento de los salarios y ahora habilitó a sus afiliados a retener sus tareas si los sueldos no se pagan en el transcurso de este viernes. Además, avisó que si no se depositan los sueldos harán un paro por 24 horas a partir del lunes 13 a las 14 horas.

    Foto de época: Scatturice pasó de empresario estrella de los libertarios al desguace de Flybondi y mudanza a Paraguay

    Esta situación se da en medio de una grave crisis de la empresa, que el mes pasado

    abrió

    un programa de retiros voluntarios para achicar el plantel. Ese plan se puso en marcha en medio de versiones en el mundo aeronáutico de que Scatturice podría mudar la operación de Flybondi a Paraguay.

    Como contó LPO

    , durante diciembre y enero Flybondi fue una catástrofe de cancelaciones y demoras que afectaron a miles de usuarios ante una insólita pasividad del gobierno de Milei, que apenas le labró actas. Los problemas resurgieron fuerte en marzo, aparentemente porque tuvo ocho aviones fuera de servicio por una renegociación de los contratos de alquiler.

    En los últimos días además Flybondi anunció que a fin de mes cortará tres rutas al sur del país: Puerto Madryn, Ushuaia y El Calafate. Oficialmente la suspensión es por la temporada baja y los vuelos se retomarían en julio a la capital fueguina y en septiembre a las ciudades de Chubut y Santa Cruz. Lo insólito es que la empresa había vendido pasajes para las fechas que ahora cancela. 

    El plan de retiros voluntarios se puso en marcha en medio de versiones en el mundo aeronáutico de que Scatturice podría mudar la operación de Flybondi a Paraguay

    COC Global Enterprise, el fondo de Scatturice, compró Flybondi en junio de 2025 con la promesa de

    invertir 1.700 millones de dólares para traer 35 aviones. Menos de un año después la compañía tiene menos aviones y no puede pagar los sueldos.

    Scatturice es un empresario cercano a Santiago Caputo que ganó poder en el mundo libertario gracias a

    su poder de lobby ante la derecha estadounidense y a ser el organizador de las cumbres CPAC, las favoritas de Milei. Gracias a eso, el calvo empresario se quedó con Flybondi, OCA y varios negocios con el Estado.

     

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  • Denuncian el colapso de la Ruta 34 y van a la Justicia para exigirle obras a Milei

     

    El colapso vial tiene entre sus principales exponentes a la Ruta Nacional N° 34, corredor estratégico del norte que, a la espera de su concesión, registra un avanzado grado de deterioro que ya está provocando un aumento exponencial de accidentes.

    El reciente choque fatal a la altura de lo localidad santafesina de Cañada Rosquín que dejó cuatro víctimas fatales (entre ellas dos menores) volvió a encender los reclamos de autoridades locales y provinciales frente a lo que definen un «abandono» por parte del gobierno de Javier Milei.

    «Se paga con vidas la falta de respuestas», dijo presidenta comunal de Cañada Rosquín, Eugenia Racciatti. En tanto, el senado provincial Esteban Motta presentará un recurso de amparo ante la Justicia Federal acusando un «abandono total» de la traza y exigiendo a Vialidad Nacional que se haga cargo de las obras «urgentes».

     La ausencia de obras y el aumento de los accidentes van de la mano. En 2024, el Observatorio de Seguridad Vial registró 36 víctimas fatales. En lo que va de 2026, ya se registraron 13 muertes solo en el departamento santafesino de San Martín. 

    «Los pozos son más grandes que lo que queda de asfalto», dijo Motta a LT10 y focalizó en el tramo crítico que une Cañada Rosquín con Casas y Las Bandurrias.

    La ausencia de obras y el aumento de los accidentes van de la mano. En 2024, el Observatorio de Seguridad Vial registró 36 víctimas fatales. En lo que va de 2026, ya se registraron 13 muertes solo en el departamento santafesino de San Martín.

     El freno de los trabajos en la Ruta 34 a la altura de San Pedro podría derivar en 200 despidos. 

    Por su volumen de cargas, la Ruta 34 es definida por el Observatorio como la más peligrosa del país. Se trata de un corredor estratégico que conecta el Noroeste Argentino (NOA) con el centro del país. Por ahí pasa buena parte de la producción citrícola y de granos de la región.

    Pese a eso, el gobierno libertario no avanzó con obras de ningún tipo. Precisamente por esa parálisis, en la Uocra de Jujuy alertaron en las últimas horas latentes despidos masivos.

    Concretamente, el freno de los trabajos en la Ruta 34 a la altura de San Pedro podría derivar en 200 despidos.

    Medios europeos exponen el desastre vial de Milei y advierten que el 70% de las rutas están detonadas

    «La empresa no está cobrando y no cuenta con los recursos necesarios para sostener el ritmo de ejecución», dijo el secretario general de Uocra Jujuy, Ramón Neyra, que expuso que la Nación le adeuda a la contratista entre cinco y seis certificaciones.

    En ese sentido, el gremio filtró la advertencia de la empresa, que puso un plazo de 40 días máximo para regularizar la situación, caso contrario avanzará con los despidos. La ralentización de esas tareas vienen reflejando un recorte del personal que pasó de 380 trabajadores a 200.

    «El nivel de preocupación es muy alto. Es la única obra con financiamiento nacional activo en la provincia y no puede detenerse de esta manera», agregó Neyra.

    En pleno colapso de las rutas nacionales en Jujuy, el Gobierno puso en Vialidad a un pediatra que elabora cerveza artesanal

    Más allá de sus particularidades, el deterioro de la Ruta 34 es general y golpea la logística de Tucumán, Salta, Jujuy, Santa Fe y Santiago del Estero

    «Ponemos en riesgo la vida permanentemente en estas condiciones», dijo el ministro de Obras Públicas de Santa Fe, Lisandro Enrico, que, al igual que lo hicieron 150 intendentes este martes frente al Ministerio de Economía nacional, cuestionó que el gobierno de Milei no destine a obras viales el porcentaje que por ley debería destinar del impuesto a los combustibles.

    El gobierno santafesino tuvo que hacerse cargo de la reparación de una alcantarilla rota que había cortado durante varios días el paso por la Ruta Nacional 34 a la altura de Lehmann. Vialidad Nacional no había respondido a los reclamos.

    Frente al colapso vial de la ruta en esa provincia y ante la ausencia respuestas de Nación, la gestión de Maximiliano Pullaro se hizo cargo de la reparación de un tramo de la traza que estaba cortado por el colapso de una alcantarilla a la altura de la localidad de Lehmann.

    La Ruta 34, en el tramo que va de Angélica (Santa Fe) a Santiago del Estero, integra la Etapa III a licitar de la Red Federal de Concesiones que impulsa Toto Caputo. Sin embargo, en la región coinciden que la traza requiere de obras «urgentes» que no pueden esperar los procesos burocráticos. 

     

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  • Se encuentra cortado uno de los accesos a barrio El Sauce

    La Secretaria de Obras y Servicios de la Municipalidad de Villa Regina inicio el trabajo de colocación de un paño de hormigón con badén lateral en el primer paso a nivel de barrio El Sauce lo que evitará la acumulación de agua los días de lluvia. En tal sentido se informa a los vecinos que…

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  • Ucrania: una paz que avanza a la fuerza

     

    En menos de 72 horas, la relación transatlántica cambió de naturaleza y todo parece indicar que los ucranianos han perdido la guerra. El 12 de febrero de 2025, el flamante secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, dio inicio a las negociaciones de paz en Ucrania. Ya desde un comienzo cedió ante las dos principales exigencias de Moscú: la no adhesión de Kiev a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la ratificación de las “nuevas realidades territoriales”, es decir, la anexión de cuatro regiones ucranianas a Rusia, así como también de Crimea. Al día siguiente, tras una larga conversación telefónica con Vladimir Putin, el presidente Donald Trump anunció su intención de reunirse con su par ruso en Arabia Saudita –sin los ucranianos ni los europeos– y expresó su deseo de que pronto se organicen elecciones en Ucrania. Finalmente, el 14 de febrero, en un discurso pronunciado en una conferencia en Munich, el vicepresidente estadounidense, más que abordar la cuestión ucraniana, reprochó a los dirigentes europeos el hecho de que deshonraran las aspiraciones de sus propios pueblos restringiendo la libertad de expresión en las redes sociales o anulando las elecciones en Rumania por supuestas injerencias rusas (1).

    Semanas antes, Trump había lanzado una ofensiva comercial al aumentar los aranceles a las importaciones de Canadá, México y la Unión Europea, y también había expresado sus intenciones anexionistas sobre Groenlandia (2). Sin embargo, de ahora en adelante, ya no se trata tan sólo de manipular a sus “aliados” para que compren más armas o para equilibrar la balanza comercial. Al declarar que Estados Unidos no les concedería garantías de seguridad ni a Ucrania ni a las tropas europeas que pudieran desplegarse para hacer cumplir un eventual alto el fuego, Trump inevitablemente sembró dudas sobre la solidaridad estadounidense en caso de un ataque al territorio de un miembro de la OTAN. Sin su contrapartida de seguridad, el vínculo transatlántico se parecería más bien a una completa relación de dependencia.

    No obstante, desde 2022, Estados Unidos ha “invertido” un promedio de 35.300 millones de dólares por año en Ucrania (3). Mucho más que los 3.000 a 5.000 millones de dólares que Washington destinó cada año a Israel antes del ataque del 7 de octubre de 2023 y el equivalente a casi la mitad de los gastos militares anuales para Afganistán entre 2001 y 2019 –un esfuerzo para financiar una ocupación militar y operaciones directas–. El nivel de apoyo a Ucrania se sitúa, por lo tanto, en algún punto intermedio entre la ayuda brindada a un aliado histórico en Medio Oriente y el compromiso de una intervención directa en el campo de batalla en su propio nombre. Pero a Trump poco le importa todo eso: la guerra en Ucrania no es la de Estados Unidos, sino la de su antiguo rival Joseph Biden…

    Errores de cálculo

    Evidentemente, la magnitud de la ayuda occidental llevó a Kiev a cometer un error y la alentó a rechazar la negociación. En la primavera boreal de 2022, incluso antes de que Occidente le proporcionara su apoyo militar, la resistencia ucraniana podía enorgullecerse de haber frustrado la operación de cambio de régimen fomentada por el Kremlin y de haber minimizado las pérdidas territoriales. Después de cuatro semanas de combates, los beligerantes estaban cerca de llegar a un acuerdo. En Estambul, Kiev aceptó un estatus de neutralidad –es decir, renunció a adherirse a la Alianza Atlántica– y confirmó su intención de no dotarse de armas nucleares. A cambio, buscaba conseguir la retirada voluntaria de Moscú de los territorios que había ocupado desde el 24 de febrero. Sin embargo, Kiev necesitaba garantía de seguridad por parte de los líderes occidentales, quienes se la negaron. Boris Johnson se convirtió en el portavoz de la posición occidental durante una visita a la calle Bankova, sede de la Presidencia ucraniana. El Primer Ministro británico afirmó que nunca firmaría un acuerdo con Putin. Por eso, lo que ofrecían no eran garantías, sino armas (4).

    Europa deberá pagar la reconstrucción de Ucrania y, al mismo tiempo, afrontar los costos de su seguridad.

    Por un tiempo fue posible creer que dicha apuesta resultaría exitosa. Tras una primera contraofensiva, en noviembre de 2022, Kiev recuperó la ciudad de Jersón, ubicada en la orilla derecha del río Dnieper. Se desató la euforia. La palabra “negociaciones” se volvió tabú. No alinearse con los objetivos ucranianos –es decir, recuperar por la fuerza las fronteras de 1991– equivalía a firmar un pacto con el diablo. Los grandes medios de comunicación occidentales respaldaron el decreto ucraniano de octubre de 2022 que prohibía las negociaciones con Putin, a quien buscaban llevar ante la justicia internacional por crímenes de guerra (5).

    Sin embargo, la segunda contraofensiva ucraniana de junio de 2023 resultó en una derrota. En los medios de prensa, los estadounidenses expresaron su descontento: Kiev habría escatimado demasiado sus hombres para privilegiar ataques tácticos dispersos a lo largo del frente en lugar de enviar soldados en masa a los campos de minas rusos con la esperanza de traspasar las defensas del adversario y cortar el puente terrestre entre Rusia y Crimea (6). Bajo la presión de Washington, Kiev redujo la edad de reclutamiento de 27 a 25 años en abril de 2024, pero en diciembre se negó a bajarla a los 18 años. Así, la apuesta hecha en base a las exhortaciones occidentales fracasó trágicamente. Tanto el costo humano –cientos de miles de muertos y heridos– como los sacrificios exigidos a la sociedad fueron en vano (7).

    Como lógica consecuencia, durante el mismo período, Rusia experimentó una suerte inversa. El inicio de su “operación militar especial” resultó un fiasco. Los servicios de inteligencia rusos sobrestimaron los apoyos con los que contarían tanto por parte de la población como dentro de las élites ucranianas. El Ejército se estancó en los barrios periféricos de la capital ucraniana y fracasó en su intento de tomar el control del país. El Kremlin decidió entonces concentrar su dispositivo militar en el Donbass y Crimea. Concebida inicialmente como una expedición relámpago, la guerra fue cambiando de escala y de naturaleza. La movilización forzada decretada en septiembre de 2022 provocó una ola de protestas y exilios.

    Atrapada en su propia guerra, Rusia agravó su situación en materia de seguridad. Su “operación militar especial” tenía como objetivo, por un lado, prevenir que Ucrania se rearmara –antes de que Kiev recuperara por la fuerza las regiones separatistas prorrusas– y, por otro lado, poner un freno a la expansión de la OTAN hacia el Este. No obstante, unos meses después del inicio del conflicto, Rusia enardeció el patriotismo de un adversario que recibía un flujo continuo de armas y que contaba con el respaldo de una Alianza Atlántica reforzada con dos nuevos miembros: Suecia y Finlandia, que limitan con la zona ártica, estratégica para Moscú. Los dirigentes europeos reforzaron los batallones enviados al flanco oriental de la alianza, incluida Francia, que hasta entonces se oponía a una presencia permanente. La fuerza de reacción rápida de la OTAN cuadruplicó su número de efectivos; también continuó la construcción de la nueva base antimisiles estadounidense en Polonia, en donde los norteamericanos elevaron su presencia militar a 10.000 soldados. Lejos de calmarse, en Rusia las preocupaciones respecto de la seguridad se intensificaron por no haber previsto la fuerza y la unidad de la reacción occidental. Empero, al apostar por la consolidación de sus defensas detrás del Dnieper, Rusia logró estabilizar el frente. Los avances territoriales, como la toma de Bajmut en mayo de 2023, se consiguieron a costa del sacrificio de numerosas tropas, en un país ya golpeado por su crisis demográfica.

    El Presidente estadounidense parece elevar a Rusia al rango de nueva aliada.

    Si bien Rusia mostró debilidades militares, la resiliencia de su economía resultó sorprendente. El Banco Central había acumulado suficientes reservas para asumir una confrontación financiera con Occidente. Logró sostener eficazmente el rublo y salvar su sistema bancario a pesar del congelamiento de sus activos en Europa y Estados Unidos. En cuanto a las sanciones energéticas, terminaron volviéndose en contra de los propios impulsores europeos: el aumento de los precios del gas compensó la pérdida de los volúmenes enviados al Viejo Continente, dando tiempo a Rusia para reorientar sus exportaciones de hidrocarburos hacia Asia (8). El fracaso de la estrategia de aislamiento se volvió evidente porque, si bien Moscú se vio obligada a recurrir a “Estados parias”, como Corea del Norte o Irán, para obtener armas o soldados, la realidad es que no le faltaron socios económicos interesados en sus descuentos energéticos. Los países que forman el núcleo del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) vieron con preocupación la ofensiva punitiva financiera de Washington contra uno de sus miembros y profundizaron de forma preventiva su cooperación para reducir el uso del dólar en sus intercambios. En 2024, BRICS acogió a cinco miembros nuevos, entre los que destacan los Emiratos Árabes Unidos, un actor clave en las nuevas rutas del petróleo ruso (véase el artículo de págs. 12-14).

    ¿Acercamiento al hermano menor?

    Al elegir negociar cara a cara con Moscú, Trump le ofrece una vía de escape al Kremlin. El Presidente estadounidense parece elevar a Rusia al rango de nueva aliada. Las concesiones, por ahora sólo verbales, resultan vertiginosas: reanudación de las negociaciones sobre el desarme, promesa de reincorporación al G7 y, a largo plazo, levantamiento de las sanciones. Aunque el Presidente estadounidense trate de morigerar estas promesas en las próximas semanas, la solidaridad transatlántica parece estar ya profundamente deteriorada.

    Estas declaraciones podrían cerrar la era geopolítica que comenzó en 1949. Tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos creó la Alianza Atlántica para imponer su influencia a la mitad de Europa, mientras que la otra mitad se alineaba primero con el bloque soviético y luego se unía al Pacto de Varsovia en 1955. Sin embargo, a fines de la década de 1980, el último líder soviético, Mijail Gorbachov, al frente de un país agotado por la carrera armamentista, se comprometió con una serie de concesiones unilaterales y desordenadas: aceptó la reunificación de Alemania y su adhesión a la OTAN sin obtener garantías escritas sobre la no expansión de la alianza occidental en Europa del Este. De este modo, el antiguo instrumento de seguridad sobrevivió a la Guerra Fría, y la Unión Europea, al expandirse, permaneció firmemente vinculada a Washington. Aunque en 1989 y 1990 se llegó a considerar por un momento la posibilidad de implementar un nuevo sistema de seguridad, no surgió ninguno alternativo tras la disolución de la URSS en 1991. Si bien el conflicto ruso-ucraniano tiene en parte su origen en esta oportunidad perdida, su resolución negociada está provocando una reconciliación ruso-estadounidense a espaldas de Europa.

    En Munich, el vicepresidente James David Vance incluso señaló una nueva dirección estratégica de Estados Unidos: “A Putin no le interesa ser el hermano menor en una coalición con China” (9). ¿Se trata del regreso a la estrategia de triangulación que había puesto en marcha el presidente estadounidense Richard Nixon en 1971 al acercarse al “hermano menor” (en ese entonces, China) para aislar mejor al enemigo principal (la URSS)? Si este es el “plan”, Trump tendrá dificultades para romper el eje Rusia-China. Pekín, si bien se molestó por el hecho consumado de la invasión rusa y le ha reprochado a Moscú su abuso de la amenaza nuclear, no le ha retirado su apoyo. China suministra de manera discreta tecnologías necesarias para el complejo militar-industrial ruso, al mismo tiempo que profundiza su cooperación militar con Moscú. Aunque desequilibrada, esta relación se basa en una fuerte frustración compartida respecto de un orden internacional dominado por Estados Unidos desde el final de la Guerra Fría.

    ¿Y Europa?… Europa se encuentra en la peor situación posible: ya debilitada por la crisis energética que ella misma provocó al renunciar –a petición de Washington– al gas ruso barato y pronto golpeada también por la guerra comercial decretada por la Casa Blanca, ahora se ve obligada a gestionar en soledad las consecuencias del revés occidental en Ucrania. Mientras la confrontación con Rusia alcanza un nivel incandescente y sus arsenales se han vaciado en favor de Kiev, Europa se prepara para aumentar de forma urgente su gasto militar, lo que implica comprar armamento estadounidense. Washington le exigía un “reparto de la carga” de la financiación de la alianza. Ahora la carga es doble: pagar la reconstrucción de Ucrania (que, a esta altura, Rusia deja de buena gana en manos de la Unión Europea) y, al mismo tiempo, asumir su propia seguridad. El gasto parece simplemente inasumible para los presupuestos europeos y augura nuevas divisiones.

    1. Benoît Bréville, “Liquidación electoral”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, enero de 2025.
    2. Philippe Descamps, “Affoler la meute”, Le Monde diplomatique, París, febrero de 2025.
    3. “Ukraine support tracker”, Kiel Institute for the World, 2024.
    4. Samuel Charap y Sergueï Radchenko, “¿Podría haber terminado la guerra en Ucrania?”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, julio de 2024. Volodimir Zelensky se esfuerza en negar el papel que habría desempeñado así Johnson; véase también Shaun Walker, “Zelensky rejects claim Boris Johnson talked him out of 2022 peace deal”, The Guardian, Londres, 12 de febrero de 2025.
    5. Véase, por ejemplo, “Soutenir l’Ukraine pour assurer la paix”, Le Monde diplomatique, 10 de enero de 2023.
    6. Alex Horton y John Hudson, “US intelligence says Ukraine will fail to meet offensive’s key goal”, The Washington Post, 17 de agosto de 2023.
    7. Hélène Richard, “Ucrania, una sociedad dividida por la guerra”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, noviembre de 2023.
    8. Hélène Richard, “Sanciones de doble filo”, Le Monde diplomatique, noviembre de 2022.
    9. Bojan Pancevski y Alexander Ward, “Vance wields threat of sanctions, military action to push Putin into Ukraine deal”, The Wall Street Journal, Nueva York, 14 de febrero de 2025.

     

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