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PRECESIÓN GIROSCÓPICA: EFECTO BOOMERANG

Sobre la denuncia del intendente reginense, Marcelo Orazi (JSRN) presentada ante el Concejo Deliberante  (CD) contra Domingo Vallejos y Gimena Cerda,  vocales del Frente de Todos (FdT) en el Tribunal de Cuentas (TC), que derivó en la comisión de juicio político contra ambos funcionarios, ya que  el legislativo municipal consideró con 6 votos contra 4 que dicha denuncia reunía los requisitos para pasar a comisión.

Las leyes son las leyes y están para cumplirlas pero como una vez me dijeron, cada uno tiene su biblioteca y su interpretación de las mismas. La semana pasada en el CD local se trató básicamente si las formas de la denuncia del Intendente Orazi cumplían los requisitos o no, para que pase a comisión de juicio político.

Los requisitos están enumerados en la Ord 26/90 de simple interpretación y fácil resolución. La norma en cuanto a la denuncia demanda como debe ser hecha ante el CD: que puede ser realizada casi por cualquier ciudadano, que debe tener determinados datos personales y que debe explicar una relación suscinta de los hechos en que se funda, y agregar las demás PRUEBAS TENDIENTES A COMPROBAR LO DENUNCIADO.

La interpretación era simple, las posturas eran claras, el debate por momentos tomó otros rumbos, perdió el eje y en otros casos se tornó reiterativo. El oficialismo consideraba que la denuncia reunía los requisitos, la oposición del FdT no, el asesor jurídico coincidía con lxs concejales de Juntos, y el bloque de Somos Villa Regina (SVR) mantuvo silencio estampa hasta que levantaron la mano a la par de JSRN para enviar a comisión la denuncia a los vocales del tribunal de cuentas Vallejos y Cerda.

 Definición seis votos a favor, cuatro en contra. Vallejos y Cerda a comisión de juicio político, una comisión que formará dos salas, una juzgadora y otra acusadora para llevar adelante la investigación.

La situación particular no daba para dobles interpretaciones, sin embargo como mencioné en el párrafo anterior, las hubo. La denuncia del Intendente contra los vocales  no reunía pruebas, enumeraba hechos que hipotéticamente violentaban leyes, como  el presunto incumplimiento de la Ley Provincial 2747, que es la Ley Orgánica del Tribunal de Cuentas de la Provincia de Río Negro; al dictar dos resoluciones sin contar con la presencia y voto del vocal de la minoríaY también la no realización del aporte al fondo solidario por el vocal Vallejos estipulado en el art 19 de la ley 3550 en su inciso N) a).

Los vocales denunciados presentaron las pruebas que desestiman la denuncia en conferencia de prensa horas previas al tratamiento en el CD, para desactivar la bomba, pero eso no ocurrió. Cuando la edil Natalia Vergara (FdT) intentó compartir las pruebas con sus colegas, el presidente del cuerpo Edgardo Vega (JSRN), no solo no las aceptó sino que tampoco dejó que la recibieran los demás ediles conforme a que el tratamiento era sobre las formas de la denuncia y no una investigación in situ.

A su vez, en consonancia y como jurisprudencia si se quiere, meses atrás el periodista Sergio Plos presentó una denuncia contra el Jefe Comunal que fue desestimada por todo el cuerpo legislativo pues coincidían que carecía de fundamentos y pruebas, ya que para ellos solo relataba hechos con  criterios subjetivos.

Quizás la comparativa no fue la más acertada, pero esa doble vara en el deliberante sí se puede ver. Una doble lectura que derivó en una decisión que abre un abanico de posibilidades a un juego político donde todxs quedan expuestos

En psicología social esto se denomina Efecto Boomerang un evento que ocurre cuando una tentativa de persuasión tiene el efecto inverso de aquel que se espera. El término describe los efectos de un cambio deliberado cuyas reacciones y consecuencias se escapan al control de aquellos que lo introdujeron.

El efecto boomerang es un aliado de los análisis coyunturales y un claro opositor de las intenciones desarticuladas. El efecto boomerang fundado en la precesión giroscópica está siempre ahí, esperándonos para golpearnos en la nuca.

A VECES GANAN LOS QUE PIERDEN

Tomar la decisión de enviar a comisión de juicio político una denuncia precaria en cuanto a fundamentos ya que no presentaba pruebas solo enumeraba posibles incumplimientos, dejó abierta una puerta un tanto peligrosa para todos los funcionarios.

 La misma que abrieron con Fioretti en 2017, pero en aquel momento, todos estaban de acuerdo en cerrarla inmediatamente, opositores y oficialistas, cosa que ahora no pasa. Esa puerta permite que cualquier denuncia fundada, semifundada o infundada sea enviada a comisión de juicios políticos, si es que miden con la misma vara claro usando el sentido común y no la mayoría de votos.

Por lo que ahora, salvo que se den vuelta como una media sin vergüenza alguna frente a toda la sociedad, la próxima denuncia debería recibir el mismo tratamiento.

 Entonces, ¿Quién pierde? ¿Cuánto se tardará en tener un próximo denunciado? ¿El FdT usará la misma carta?

NI CARLOS FAYT SE ANIMÓ A TANTO, UN FISCAL CON RÉCORD PROPIO

El motivo de cortar corta la cola en los caballos de doma vaquera  es porque cuando se trabaja con toros bravos se debe pasar un poco desapercibido, y claro, si al caballo le está rondando una mosca o mosquito, lo normal es que mueva la cola para espantarla, y este gesto puede llegar a incitar al toro a una embestida.

En Villa Regina contamos con el octogenario  Juan Carlos Gimenez como fiscal municipal desde hace más de 33 años, desde 1988 para ser precisos. Un fiscal que asumió bajo llamado a concurso y que en su momento allá por 1991 también fue llevado a juicio político pero que más allá de haber sido apartado en ese momento del cargo, nunca lo dejó. Rompiendo records que superan inclusive al reconocido Carlos Fayt que se mantuvo 32 años en el cargo como ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Un verdadero hombre récord, por supuesto salvando las abismales diferencias. Una hipérbole.

El art 81 de la carta magna dice que: “El Fiscal Municipal será nombrado por el Intendente previo concurso de antecedentes con acuerdo del Concejo Deliberante, y tendrá la misma remuneración, jerarquía, inhabilidades e incompatibilidades que los Secretarios del Departamento Ejecutivo. Podrá ser removido por mal desempeño en sus funciones en la misma forma como fue designado”.

A principios del 2020 se puso sobre la mesa en Villa Regina el proyecto de la modificación de la Carta Orgánica, sin embargo en los puntos a modificar o reestructurar no incluía nada referido a la fiscalía municipal. A un cargo tan importante le daría transparencia predeterminar plazos en sus funciones. 4-6-8 años y un nuevo llamado a concurso, intentando que no esté ligado a las elecciones municipales.

El art 78  dice “Habrá un Fiscal Municipal, encargado de defender el patrimonio del municipio, de velar por la legalidad y legitimidad de los actos de administración, de ser parte legítima en todo recurso administrativo y en los juicios contencioso administrativos, y de ser jefe de los asesores jurídicos de la Municipalidad”.  Sin embargo de algún modo, y sin llamar mucho la atención nuestro fiscal supo pasar desapercibido a lo largo de más de tres décadas.

En la actualidad aparece en el radar con este tema particular de incompatibilidades de funcionarios como proveedores del Estado particularmente con el caso del presidente del concejo Edgardo Vega y el vocal del tribunal de cuentas Luis Fiordelli. En ambos casos y en distintas fechas, el fiscal municipal llegó a las mismas conclusiones, no hay incompatibilidad. No hay reproche legal alguno a impetrarle en los vínculos expresó. En sus análisis propone un criterio laxo de las normas en juego sin ser demasiado exhaustivo.

En los dos casos sostiene que las empresas tienen un vínculo preexistente brindando servicios al  estado municipal previo a que sean funcionarios por lo que no buscarían beneficiar a sus empresas desde sus cargos como funcionarios.

También, y esto es verdaderamente llamativo fundamentó la no incompatibilidad en que tiene importancia el tamaño del mercado «somos una sociedad numéricamente reducida y por ello en paralelo, un mercado reducido»  se expresa, induciendo a pensar ¿qué hará la empresa sin la posibilidad de proveer al Estado?, asumiendo que toda empresa tiene como objetivo el poder de lucro.

Que en el caso particular de ZAVECOM SRL provee servicios únicos en la ciudad, como el manejo de residuos patógenos. Aunque es este el único servicio de la empresa que no provee ninguna otra en la ciudad, en los demás servicios sí tiene competencia en el mercado.

En el dictamen particular de ZAVECOM SRL se tomó unos segundos más para contestar escuetamente ítem por ítem los alcances que a su entender tiene el art19 de la ley 3550 de ética de la función pública en relación a Vega y su participación como socio de la empresa  desarrollando una interpretación poco integral.

Cabe aclara que en el caso de Vega/ZavecomSRL el Presidente del CD dimitió en la gerencia de la empresa pero no así de la sociedad por lo que si bien no toma decisiones sigue percibiendo ganancias, en cambio Fiordelli sigue siendo gerente responsable de ILNONNO SRL.

Estos son algunos de los items de la Ley 3550. Art 19.

Inciso b)   Ser miembros del Directorio o Comisiones Directivas, acreditarse como representante, gerente, apoderado, asesor técnico o legal, patrocinante o empleado de empresa privada que sean beneficiarias de concesiones o cualquier otra forma de adjudicaciones otorgadas por el Estado Provincial o Municipal y que tengan por esa razón, vinculación permanente o accidental con los poderes públicos.

Inciso e)   Recibir directa o indirectamente beneficios originados en contratos, concesiones o franquicias que celebre u otorgue la administración en el orden provincial o municipal.

Respecto a este ítem la respuesta del fiscal fue la siguiente: “Aquí tratamos un contrato con una persona jurídica, la lógica indica que el Dr Vega como socio de la SRL recibirá beneficios de la SRL y si estos provienen del Estado no encuentro incompatibiliad, pues la norma se está refiriendo a otro tipo de beneficios, tales como la conocida “Coima” o “Retorno” materia a resolver si alguien se hace cargo de una denuncia formal y de la responsabilidad que tal denuncia acarrearía”.

Pero por favor señor fiscal, las coimas o retornos son ilegales, ¿cómo van a estar enmarcadas como incompatibilidades de la función pública?

ASESORÍAS CON DERECHO A ROCE

El verdadero papelón político de la semana pasada no fue la denuncia del Intendente que de algún modo se atañe al contexto político en el que vivimos, que en última instancia puede ser desestimada y que por supuesto tendrá su intencionalidad política.

El papelón lo hicieron los concejales que votaron a favor del pase a comisión de juicio político apoyándose en el asesor jurídico Adrián Zaggina que sustentó dicha decisión, obviando el cierre del artículo 3 de la ord 26/90 que establece el procedimiento del juicio político ya que es claro al decir que la denuncia debe adjuntar pruebas, y la denuncia (como ya mencionamos) solo suscitaba hechos mencionando el hipotético no cumplimiento de determinadas leyes.

En este caso el asesor demuestra que no es imparcial o que no es idóneo. Las dos opciones lo desacreditan en su posición. Por lo que acá también ponemos sobre la mesa como es la designación de los asesores tanto en el concejo como en el municipio. ¿Cómo es? Por amiguismo político.

Tenemos bien fresquita las formas en las que se seleccionó al nuevo director del COPLADE, por primera vez a partir de un llamado a concurso, rompiendo con el amiguismo político que desacreditó dicho espacio de vital importancia para el crecimiento de la ciudad durante varios años.

No se necesita mucha gente, sino más bien, gente capacitada. Sin ir más lejos y manteniéndonos en la línea del CD, una de las reestructuraciones de la CO que se propuso en su momento fue bajar la cantidad de concejales de diez a siete.

PAN PARA HOY, HAMBRE PARA MAÑANA

El génesis de todo esto es la denuncia que presentó el intendente ante el CD contra los vocales del TC (Vallejos-Cerda) del Fd T, que podría derivar en el  juicio político contra ambos funcionarios. Según el FdT la denuncia tiene claro tintes políticos y surge a partir de la investigación que realizaron ambos vocales sobre el incumplimiento de la ley de ética pública 3550 de su colega oficialista Luis Fiordelli por ser, además de funcionario, proveedor del Estado municipal mediante la empresa IL NONNO que provee de agua mineralizada mediante el municipio a muchas instituciones educativas de la ciudad. Como venimos diciendo, dos funciones incompatibles.

Sin embargo es bueno recalcar, que de comprobarse la incompatibilidad no sería el primero, aunque estaría bueno que sea el último. En la conformación del cuerpo legislativo de la gestión anterior, la edil de JSRN Sandra Quiroz se desempeñaba como directiva en un establecimiento educativo mientras ejercía como concejal, y todos los sabían, inclusive el mismo Vallejos que hoy denuncia esa incompatibilidad de Fiordelli y también apunta sobre la supuesta incompatibilidad de Vega como socio de ZAVECOM. 

El caso Quiroz fue sostenido a partir de la presentación de una declaración jurada que demostraba que no había superposición horaria, la realidad es que el art 19 de la ley 3550 que se refiere a las incompatibilidades , en su inciso i) expresa  que no se puede “ Desempeñarse al mismo tiempo en más de un cargo o empleo público remunerado, cualquiera sea su categoría, característica y la jurisdicción en que hubiera sido designado”. Un inciso que descarta de cuajo cualquier declaración jurada. Lo que debería haber hecho la ex concejal es tomarse licencia sin goce de haberes.

Esto demuestra que la denuncia o investigación de una supuesta incompatibilidad de funciones tiene más que ver con la intencionalidad política de la misma funcionalidad de la denunciaque de la prima existencia del cumplimiento de la ley de ética del funcionario de la provincia de Rio Negro como eje trascendental del comportamiento de nuestros representantes.

Es necesario aclarar que Regina cuenta con la Ord 68/16 que adhiere a dicha Ley de Ética e idoneidad en la función pública, con mínimas excepciones.

TODA CONVICCIÓN ES UNA PRISIÓN

La denuncia del Intendente puso sobre el tapete más cuestiones de las que deben haber querido, y es por eso que hablamos del fue un puntapié para que la oposición logre enumerar situaciones que están por fuera de los marcos legales. Muchas aristas se desprendieron, y como mencionamos el efecto boomerang está siempre a la espera de una estrategia con un análisis escueto.

 Por ejemplo se expuso que  el Tribunal de Cuentas no tiene presupuesto aprobado este año y trabaja con el del año pasado, por supuesto cobraron mayor repercusión los supuestos casos de incompatibilidad de funcionarios respecto a la ley de ética e idoneidad de la función pública provincial y se mencionó el llamado a concurso para cubrir el puesto de Juez de Faltas está vencido.Pero el que esté libre que tire la primera piedra, se recuerda también, por ejemplo, la sobrefacturación del queso rallado para lo que era el Hogar la Esperanza en la gestión del profesor (si, esa que dijeron que usaban queso rallado como sal y por eso se compraba mucho), los retornos de la obra pública en la gestión del Sr del asfaltoO la sobrefacturación del Doctor que lo dejó sin cargo y le colgó el estetoscopio otra vez.

Situaciones que demandan la participación de un periodismo activo y más comprometido con la sociedad, un periodismo que investigue y deje de replicar sin análisis, un periodismo más incisivo. Son elecciones, son decisiones difíciles, porque ser crítico en una ciudad tan chica, ser imparcial, estar del lado del pueblo para un periodista es un estigma, y en esa decisión va un poco tu futuro como profesional, pero también va la credibilidad y la aceptación de la sociedad. Una sociedad que también debe despertar y ser más participativa.

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  • Una fiesta de puertas abiertas

     

    Tum, tum, tum. ¡Ya llega el murgóóóón / que de Boedo es! Tum, tum, tum. ¡Así trae el fervoooor que ya sabés! Tum, tum, tum. ¡Se vienen a luciiiir los murgueros acá! ¡Alentándote a voooos, mirá el murgón! ¡Muy buenas noches! Ya está desfilando el centro murga Ilusiones de una noche, del barrio de Boedo. Rojo, negro, blanco y turquesa son los colores que llevamos en el corazón. ¡Fuerte el aplauso para ellos!

    Las mascotas adelante, las fantasías detrás, murgueras y murgueros tiran los pasos prohibidos, las patadas en el aire, el cuerpo que parece caer pero se levanta, rebota, brilla. Tum, tum, tum. ¡Boedo! Los bombos y redoblantes completan el ingreso de este centenar de personas —esta familia— que lleva casi todo un año ensayando, igual que tantas otras, en una plaza de Buenos Aires.

    “Suenen bombos y platillos
    Hagan el barrio vibrar
    Canten todos con más fuerza
    Ya comienza el carnaval”

    El cielo encapotado de un septiembre que no entibia. Algunos pocos vecinos alrededor del anfiteatro. Parece mentira la promesa de un verano y de su fiesta en la calle. Y aunque todavía son pocos, ahí están: no más de quince chicas y chicos que bailan al compás de la percusión. Recuerdo haber estado alguna vez en un corso cuando era chico, en los ya lejanos años ochenta. Es una imagen borrosa y triste, como casi todo en la infancia. La murga me empezó a gustar de grande. Escucho la percusión y enseguida sigo el ritmo. Los veo bailar y sonrío; me encantaría moverme así, pero por el momento agradezco tener algo que me alegre. Por eso no entiendo que tanta gente no lo disfrute. Algunos hasta parece que la odiaran. Yo me mudé hace poco al barrio y uno de los motivos fue su identidad. Así que apenas escuché los bombos corrí a la plaza. Pregunté quién era el responsable de Ilusiones de una noche. Quería saber cómo es una murga más allá de los prejuicios que circulan en medios y en redes sociales, de la queja de los vecinos “por el ruido” y de las denuncias de violencia y aprovechamiento político. Qué tipo de gente la habita. Por qué nos gusta tanto a muchos y a otros les molesta tanto.

    “Siempre fui murguero
    de un barrio de tango
    y entre conventillos
    aprendí a bailar”

    Gastón “el Tonga” Vassallo tiene cuarenta y un años y es el director general de la asociación civil Ilusiones de una noche, que ya supera las dos décadas de vida. “Vomitar arte”, dice sentado en lo alto del anfiteatro de la plaza Mariano Boedo, atento a cada detalle, y aclara que usa esa palabra por la “virulencia” de haber transitado la juventud en los noventa. Me cuenta que estaba vivo cuando mataron a Walter Bulacio y recuerda cuando lo agarraron entre cuatro policías y le pegaron. “Esto es una expresión artística, pero es también una revancha de lo que nos pasa como pueblo”. Mientras a nuestro alrededor los murgueros y las murgueras se bambolean con sus pasos, es fácil imaginar la bronca contenida que hubo detrás de esa alegría.

    En los orígenes de la murga porteña, igual que en los del tango, están los esclavos negros. Los arrancaban de países distintos, de tribus distintas, de idiomas que no servían para hablar entre ellos. El baile era su manera de comunicarse. En cuanto podían liberarse del trabajo de sol a sol, invertían roles: se ponían al revés los trajes de los patrones, ubicaban galera y bastón y bailaban para burlarse del amo. “Y todavía hay gente que hoy, en 2026, nos dice negros de mierda”, reflexiona el Tonga, que además de director de una murga está camino a recibirse de licenciado en Higiene y Seguridad en el Trabajo. Lo cierto es que en Boedo la convivencia es bastante pacífica, aunque más de una vez algunos vecinos hicieron denuncias por ruidos molestos. Los patrulleros llegan, pero no tardan en irse al comprobar que todo está en regla. En otros barrios, sí: hace poco hubo un enfrentamiento con una murga de San Cristóbal. Acusaciones cruzadas, insultos, golpes. Alguna vez, también, volaron huevos desde los balcones.

    “La calle empedrada
    y el ritmo de un bombo
    que con su platillo
    me puso a soñar”

    “Antes se llamaba murga al grupo de chicos de un barrio que salíamos disfrazados por las calles a ganarnos el mango —explica Enrique ‘Marciano’ Ausmeque, que a sus casi ochenta años ostenta el diploma de ser uno de los dos sobrevivientes de los fundadores de Los Cometas de Boedo, nacida en 1959—. El bombo lo hacíamos con una lata de galletitas Canale y los platillos, con dos tapas de cacerolas —cuenta, sentado en el living de su casa, este hijo de carpintero que trabajó toda su vida arreglando persianas—. Salíamos a las tres de la tarde por los bares del barrio. Los muchachos nos llamaban a las mesas para que nos acercáramos a cantarles canciones picantes. Después nos íbamos al subte, vagón por vagón, pasando la gorra. De a poco fuimos creciendo hasta que nos invitaron a participar de los corsos”. Entre los años cincuenta y sesenta, los carnavales en la ciudad eran multitudinarios, el público se disfrazaba, las murgas eran larguísimas. “En el mejor momento llegamos a ser más de trescientas personas —recuerda Marciano, sin pena y con nostalgia—. En el público eran miles, los corsos ocupaban diez cuadras. Pero cuando llegaron los militares cambió todo”.

    “Yo llevo murga en el alma
    la rebeldía también
    si canto con entusiasmo
    los corsos saben por qué”

    “Existe ese prejuicio de que el murguero es un negro cabeza que no estudia ni trabaja —dice Stella ‘la Peque’ Cabañas, de veintiocho años y una personalidad fuerte que asoma enseguida—, pero hay gente con título, gente sin trabajo, gente que gana fortunas y otros que no tienen para comer. Las puertas están abiertas. Lo que buscamos es que sea un círculo de contención”. La Peque es directora de percusión y directora general junto con el Tonga. Además, enfermera y empleada de un call center. Entró porque le insistieron las amigas. Primero, por edad, fue premurguera. Después se enganchó con la percusión. Algo poco usual: por lo general, los percusionistas son hombres. “Como directora, me fijo que todos tengan su bombo, que puedan tocar, que aprendan su ritmo —dice en su casa, rodeada de apliques con los que decorará su vestuario y el de sus compañeros—. Pero además acompaño, escucho, sé qué les pasa a los demás. Si alguien no aparece por mucho tiempo, se lo busca. Si hay un problema entre dos integrantes, se intercede. Sería algo así como la tía copada”.

    “Señores, hoy criticamos
    con toda sinceridad
    por eso quieren prohibirnos
    nuestras calles y carnaval”

    El tiempo pasa rápido entre un domingo de ensayo y el siguiente. El clima más benévolo de octubre invita a sumarse, pero para noviembre la murga ya es casi el doble de grande. Esta plaza —que supo ser una antigua estación de tranvías y fue espacio verde gracias a la lucha de los vecinos— y tantas otras en la ciudad empiezan a llenarse. Yo bajo con mi mate. Es la primera vez que vivo en un barrio con una historia tan rica —el tango, la literatura, el arte pintado en las calles— y pienso disfrutarlo. Hay otras siete murgas en Boedo, pero esta es la nuestra. Mamás y papás de las “mascotas” —los chicos entre cinco y doce años— hacen lo mismo que yo mientras sus hijos se divierten tirando pasos.

    Nuevos integrantes de la familia hacen su entrada: Pablo Tozzo, que se ocupa de escribir las canciones que acompañan esta crónica. Tiene sesenta años, trabaja como chofer y se enamoró de la murga a los nueve, cuando bailaba en Los Viciosos de Villa Martelli. Hablamos por videollamada después de un ensayo. “Cuando volvió la democracia —dice Pablo, que además hizo cursos de quiropraxia y es el encargado de acomodar los huesos de sus compañeros—, cortábamos la calle por nuestra cuenta y salíamos, pero teníamos que correr cada vez que venía la policía”. Le pregunto por qué hay tanta resistencia en algunos sectores. “Lo que molesta es que el pueblo tenga algo de donde servirse sin tener que poner un peso”, responde con seguridad, aunque agrega que también hay cuestiones políticas en el medio.

    “Señores, los jubilados
    seremos todos un día
    hoy te vetan un aumento
    y mañana la comida”

    La entrada de la murga al corso se divide en partes: saludo, presentación, despedida. La más esperada es la crítica, el momento en que el pueblo canta contra el poder. Una forma colorida de reclamar y rebelarse. Sin embargo, los límites existen. “Si le llego a sentir olor a porro a alguno, lo bajo en cualquier lado”, asegura Marciano, con una convicción que inspira respeto. Dice que mucha gente cree que los murgueros son todos “negros borrachos”, pero que en carnaval compra mil trescientos litros de agua mineral para llevar en los micros. “Entonces, ¿qué hago? —pregunta y se responde él mismo—: dejo salir la murga y a mitad de camino me subo al primer micro. Me voy al tambor donde está el agua, a ver si no le echaron otra cosa. Si está todo bien, bajo en el siguiente semáforo y me subo al otro micro. Hay chicos en la murga. Están mis nietos. No voy a permitir desde ningún punto de vista que pasen esas cosas”.

    “Siempre fui murguero
    de un barrio de tango
    y entre conventillos
    aprendí a bailar”

    La familia es clave en este mundo de bailes alborotados y golpes de bombo. Ezequiel Cuomo es hincha de San Lorenzo (por eso prefiero hablar con él) y tiene diecinueve años. Toca el bombo, pero además es guitarrista de una banda que mezcla el heavy metal con el thrash. Su madre, sus dos tías y su abuela también fueron murgueras. La abuela le enseñó a coser su propio traje. Ezequiel también arregla sombreros funyi para otros murgueros. “Para entender a un murguero tenés que ser amigo o familiar de un amigo —dice sentado bajo un jacarandá—. Si tuviste un mal día y no encontrás una salida, venís acá y estás en familia. Eso no quiere decir que no giren cosas, pero la mayoría de las veces son cosas lindas”.

    “Yo no entiendo a la gente —nos interrumpe una señora que nos escuchó hablar, debe andar por los setenta años, vive ‘justo enfrente de la plaza’ y lleva un caniche toy a cuestas—. Acá tienen un espectáculo gratis, una actividad para que los chicos hagan sin estar pegados al celular. Es ideal para toda la familia, pero en lugar de disfrutarlo, se quejan del ruido”. Se sorprende, y a mí me pone contento saber que tengo una vecina que piensa igual que yo.

    “La calle empedrada
    y el ritmo de un bombo
    que con su platillo
    me puso a soñar”

    Solo diez de aquellas primeras murgas porteñas sobrevivieron a la dictadura. La perseverancia de muchos vecinos y vecinas de la gran familia murguera mantuvo este pedazo de identidad de Buenos Aires de pie. En 1997, la Legislatura declaró al carnaval porteño Patrimonio Cultural de la Ciudad. En 2011 se restituyeron los feriados que habían sacado los militares. Hoy, más de cien de estos centros y agrupaciones participan de las actividades que organiza el gobierno de la ciudad. También hay una buena cantidad que funcionan por fuera del circuito oficial. ¿Y hay plata oficial?, le pregunto al Tonga, porque es lo que escuché que se hablaba en televisión por estos días, por el enfrentamiento entre una murga de San Cristóbal con un grupo de vecinos. “Hacer una salida cuesta alrededor de doscientos cincuenta mil pesos por micro. El presupuesto que asigna la ciudad por murga para todas sus presentaciones es de un millón ciento setenta mil pesos que recibiremos el próximo julio. O sea: como mucho, pagamos cuatro micros y lo cobramos seis meses después. Por eso la mayor parte la financiamos nosotros mismos con rifas o eventos a lo largo del año. También ponemos plata los directores”. Le pregunto si hay murgas bancadas por la política. Me dice que no es el caso de la mayoría, pero que “hay de todo, como hay de todo siempre”, y se levanta para sumarse a tocar el bombo.

    “Yo soy un murguero reo
    Boedo es donde nacimos
    lugar de los carnavales
    bombo y platillo son mis latidos”

    La de mi plaza es una murga joven, pero ya tiene su historia. Mariano “Marianito” Domínguez es uno de los fundadores. Aunque hoy es encargado de un edificio en Villa Crespo, nació y se crió en el barrio. Se acercó al mundo de la murga en un taller que daban en el colegio. Los Cometas de Boedo eran su inspiración; fue parte de La Gloriosa hasta que, junto con su hermano y un par de amigos, le dieron forma a Ilusiones de una noche. Aunque está alejado de la murga porque, dice, “para estar hay que estar”, algún que otro domingo viene a ver cómo va todo. Marianito pertenece a la misma generación que el Tonga y habla desde la madurez de haber tenido veinte años en una época difícil. “Durante mucho tiempo hubo rivalidades y peleas. Acá también se traían los problemas del fútbol. Nosotros no podíamos ir a Parque Patricios. Después nos dimos cuenta de que estábamos todos defendiendo nuestro arte, ¿cómo nos íbamos a pelear?” Le pregunto por qué cree que tanta gente siente rechazo por lo que hacen. “Hay mucha desinformación —dice sentado en un banco desde donde alcanzo a ver el balcón de mi casa—, mucho prejuicio y mucha gente que tiene dos pesos más que vos y pasa por acá y te mira de reojo. Pero todos vivimos en el mismo barrio, así que tan diferentes no debemos ser”. Y deja una frase: “El carnaval son las vacaciones de los pobres”, mientras el sol cae y los redoblantes serpentean en el aire.

    “¿Cómo aguantás el ruido?”, me pregunta un vecino que me cruzo en el ascensor un domingo cualquiera. Le respondo que no me molesta, que son nada más que dos horas de ensayo por semana y que, al contrario, me gusta. El hombre, de unos sesenta años, perfume intenso y camisa abierta por el calor, me dice que él ya no sabe qué hacer, que no lo dejan dormir, que están todo el día dale que dale con el bombo. Le repito que son nada más que dos horas, de seis de la tarde a ocho, que tienen autorización de la ciudad y que el horario se respeta siempre. Le recuerdo que cuando se organizan encuentros de zumba en la plaza hacen más ruido y nadie se queja. Se baja del ascensor sin saludarme.

    “Hoy me puse la levita
    vos me pediste que baile
    el corazón late fuerte
    y ahora no hay quien lo pare
    Llegamos hoy desfilando
    y desfilando nos vamos
    Que suenen fuerte los bombos
    y el murgón ya se está yendo”

    Febrero en Buenos Aires. Mercedes Tozzo, Mechi, la hija de Pablo, revolea piernas, salta, baja la mano al suelo. “¡Boedo!”, grita con sus compañeras desde la columna de las murgueras. Tiene treinta y un años, cuatro hijos y está casada con un bombista de otra de las murgas del barrio. Llegó por herencia familiar: se emociona al acordarse cuando eran chicos y su papá los hacía saltar la valla a ella y a su hermano para que se sumaran a bailar. “La murga es mi lugar en el mundo, mi lugar de paz —dice, y los ojos se le llenan de lágrimas—. Ese sonido del bombo con platillo y redoblantes me lleva a cuando tenía cuatro o cinco años y con mi viejo jugábamos con espuma y bombuchas”. Para Mechi, “hay mucho odio y la resistencia viene por el desconocimiento de los orígenes de las murgas, nuestra historia y la posibilidad de expresar al menos un mínimo de esa sensación de sentirse libres”.

    “Señora, nos retiramos
    y hay más cosas para contar
    les pido todos las griten
    a la hora de votar”

    La primera noche de carnaval en Boedo deja atrás sus ecos de rebeldía, sus colores, su desfile de circo urbano. Al igual que otras tantas murgas, Ilusiones de una noche acaba de sacar a relucir seis meses de ensayo, pasos, golpes, patadas, letras contra los políticos que nos empobrecen. Murgueras y murgueros se suben exhaustos y satisfechos a los micros. Gastón, la Peque, Pablo, Mechi, Ezequiel y otros artistas que forman parte de la familia murguera dejarán caer ese cuerpo que tantas veces amagó con desarmarse frente a grandes y chicos, entre la espuma y la brisa del verano. Parten rumbo a la próxima presentación, en otro barrio porteño. Camino de regreso a casa, me alejo lo suficiente como para mezclarme otra vez con esa ciudad que le da la espalda a sus murgas. Probablemente el odio tenga que ver con ese asco que una parte de la sociedad le tiene a su propio espejo. Pero vuelvo a acordarme de manera difusa de aquel corso cuando era chico; quizás para muchos la infancia también sea un recuerdo ya demasiado borroso, y eso los pone tristes. Así como debían sentirse los esclavos de la Buenos Aires del siglo XIX. Una tristeza alegre que también es un baile de libertad. Esa palabra que en estos tiempos nos resuena tan contradictoria como necesaria.

    La entrada Una fiesta de puertas abiertas se publicó primero en Revista Anfibia.

     

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    CON BASE EN EL PODER CONTINÚA SU PROCESO DE CRECIMIENTO

    El mundillo de Juntos Somos Rio Negro (JSRN) continúa creciendo en materia electoral, los números lo avalan y la tendencia verde continúa en proceso de alza en tiempos eleccionarios, desde el sobresalto de las intermedias del 2017 los estrategas de Juntos empezaron a atinar los tiros y el partido provincial se consolida con bases en…

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    BODEGAS Y VINOS DE LA PATAGONIA · PARTE II

    Cuando hablamos de Enoturismo en la Patagonia, debemos mencionar también, además de las Bodegas de Río Negro, a las que se encuentran en la provincia del Neuquén, Chubut, y La Pampa. Todas ellas forman parte de un todo, y el turista enófilo siempre es el mismo, interesado por conocer los diferentes terruños, métodos de producción…

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  • Orazi solicitó a Policía reforzar la tarea preventiva

    El Intendente Marcelo Orazi mantuvo una conversación telefónica con el comisario de la Unidad Quinta José González, a quien le solicitó reforzar la presencia policial en sectores claves de la ciudad a partir de los hechos de inseguridad producidos en los últimos días. En este sentido, el comisario informó al Intendente sobre la estrategia implementada…

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  • Gustavo Sáenz suma dos diputados a Innovación Federal

     

    Gustavo Sáenz se adjudicó este viernes la incorporación de los diputados Claudio Álvarez y Gerardo Gustavo González, al bloque de Innovación Federal, la formación de legisladores que responden tanto al gobernador salteño como a su par misionero, Rubén Passalacqua, y Carlos Rovira, el hombre fuerte de la provincia mesopotámica.

    En rigor, los dos legisladores tienen un vínculo aceitado con el exdiputado nacional Carlos D’Alessandro, que llegó al Congreso en 2023 por La Libertad Avanza compitiendo en San Luis pero terminó rompiendo con el bloque de Gabriel Bornoroni y Martín Menem en 2025. 

    D’Alessandro es ahora diputado provincial en territorio puntano y, en su reemplazo, asumió Álvarez en diciembre pasado. En tanto, González integró la fugaz bancada que su colega diseñó con Marcela Pagano y Lourdes Arrieta cuando parecía que tambaleaba Menem en la Cámara Baja, entre los folclóricos episodios de las piñas de Oscar Zago con Lisandro Almirón y las derrotas legislativas antes de las elecciones de octubre.

    La integración de Álvarez y González a Innovación Federal deja a ese bloque con 9 miembros. Además de los flamantes integrantes, animan ese grupo los misioneros Alberto Arrúa, titular de la bancada, Oscar Herrera, Daniel Vancsik y Yamila Ruiz, junto a los salteños Pablo Outes, Yolanda Vega y Bernardo Biella.

    Pese a esa composición, en Salta consideran que ese lote «tiene a Sáenz como su principal referente estratégico».

    El objetivo de ese bloque sería «coordinar acciones y consolidar una sola voz que represente los intereses de las provincias ante el Gobierno nacional». «Compartimos una mirada federal de país, con objetivos comunes para la Argentina», dijo Sáenz.

    Por su parte, el diputado González reafirmó el compromiso del sector al señalar «la Argentina necesita federalismo, diálogo y una mirada profunda del interior para construir soluciones para todos».

    Los diputados se incorporan identificados con el perfil que viene manteniendo este bloque y los gobernadores que lo conducen. La integración apunta a fortalecer la capacidad de gestión y la defensa de los recursos regionales en el Congreso, consolidando el liderazgo de Sáenz en el armado federal.

     

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