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LAS PASIONES DE LOS GRINGOS

Extractos de la investigación de la profesora e historiadora reginense Silvia Zanini presentada en las Primeras Jornadas de Historia del Delito en la Patagonia, organizadas por el GEHiSo y las Facultades de Humanidades y de Derecho y Ciencias Sociales (UNCo), General Roca.

Las pasiones de los gringos

A la pregunta sobre quienes cometían los delitos se contesta de dos formas: a) no eran los italianos, “no éramos nosotros”, sino los peones, chilenos, los sectores más bajos de la sociedad que abarcaban una amplia franja de capataces, peones, jornaleros contratados por día, vagabundos que buscaban “changas”.

“El paisano verdadero, medio aindiado, son chupadores y cuando chupan sacan el facón y se matan entre ellos, pero porque no tienen cultura.”(Juan)

“¡Todo carpas de lona, cuadrillas, todo, todo, carpas de lona!(…) y a medida que iban avanzando las levantaban de ahí y las trasladaban más allá.” (José Luis)

“Venía la gente a pedir trabajo, venían con unos facones que les cruzaban de aquí a allá.” (Inés)

“Era un ambiente raro, a las cuadrillas sólo se les daba una damajuana porque se lo tomaban todo y después no solamente no trabajaban sino que se peleaban con cualquiera y enseguida sacaban los fierros.” (Enio P.)

“El peón era bueno, pero cobraba los sábados y se iba a emborracharse hasta el lunes y dos por tres venía ¡accidentado! .” (Leonardo)

O b) eran efectivamente italianos que se alcoholizaban. El problema del alcoholismo estaba bastante generalizado. En las entrevistas se desliza muchas veces la existencia de esta enfermedad social en el seno de las familias que afectaba no sólo a los hombres sino también a las mujeres.

“Y… el marido no sabía que hacer porque cuando volvía de trabajar la encontraba a ella borracha.” (María)

“Los gringos en esa época como se lo hacían ellos, en las chacras mismas, tomaban mucho vino…” (Laura)

“Estaban siempre alegres, corría la grapita.” (Leonardo)

“Otro joven trentino desgraciadamente tuvo una bala de revolver en su vientre…”[16]

“Siempre estaba medio en curda.” (Oliva)

“Todos los colonos hacían su vino y cada uno quería hacerlo mejor que el otro. Era una competencia.” (José Luis)

“A veces las raterías se excedían y se daban los hechos de sangre porque el amanecer de esa colonia podía tener tintes de un pequeño farwest y tintes de muerte, como cuando se encuentra el cadáver del joven Blas Permanello en una calle de la zona II.”[17]

Los colonos consumían buena parte de su tiempo contando historias, la charla podía ser la única diversión y la principal actividad cultural. “…mientras se renovaba cotidianamente el caldo social de las habladurías: este continuo rumor de fondo de la vida comunitaria.”[18] Era costumbre de los parroquianos reunirse después del trabajo para pasar un momento de solaz junto a los amigos, allí se conversaba, se jugaba a las cartas o a las bochas. La falta de medios de comunicación locales (diarios, radio) daba lugar a que las informaciones de los sucesos que quebraban la rutina se transmitieran oralmente.

“En aquel tiempo aquí no existía radio de ninguna clase.” (José Luis)

“La gente de aquella época se frecuentaba mucho entre familias.” (Atilio)

“Los días domingo nos juntábamos, aprendimos a tomar mate, charlábamos.” (Palmira)

“Los domingos venían acá todos los vecinos, a jugar a las bochas, cantábamos, charlábamos.” (Oliva V.)

Identificados los “delincuentes” es interesante escuchar las razones que desencadenaban los crímenes. En las entrevistas podemos reconocer tres causas que se reiteran: las pasiones, las deudas y los turnos de riego.

El genio apasionado de los italianos es presentado como una característica de estos inmigrantes que parece justificar sus acciones.

“Los gringos tenían la sangre caliente, iban armados.” (Laura)

“En la IV zona entre dos cuñados, a tiro limpio con escopetas, uno parapetado detrás del brocal del pozo de agua. Allí hubo un muerto.” (Atilio)

“D. mató a tres, primero mató a S. porque D. había plantado tomate y tenía que regarlo y a la noche S. le cerró la compuerta para robarle el agua y entonces lo mató. Después había plantado papa en sus 100 has. y el vecino tenía ovejas y a la noche las largó y le comieron todas las papas y entonces le secuestró las ovejas y le pidió que le pague todos los daños pero éste se negó y le partió la cabeza con una azada. Después mató a otro que le traía autos del paralelo 42, sin impuestos, y cuando fue a buscar el tercero le había vendido los otros dos, así que lo mató. Pero estuvo preso sólo 30 días y lo largaron.” (Egidio)

La certeza con que este informante recuerda las acciones de D. parece no dejar lugar a dudas. En realidad D. puede haber sido protagonista de hechos de violencia pero no asesinó a S., al contrario un miembro de la familia S. ultimó a un D. El segundo suceso narrado sí es verídico y según los familiares al actuar en defensa propia cumplió una corta condena. En cuanto al tercero no es corroborado ni reconocido. Es probable que aquí se confundieran dos hechos de sangre, en ambos casos el arma fue una herramienta de labranza, y se le adjudicaran ambos a D.

“Recuerdo la muerte de P., el dueño de la chacra le dio con un pico en la cabeza.” (Aldo)

“A D. se le metió un tipo en la chacra y le dio con la pala en la cabeza y lo mató.” (Mario)

“D. y S. eran vecinos y no se podían ni ver, se disparaban de una chacra a la otra con escopetas, era un odio terrible…” (Noé)

La posición de la mujer en la sociedad tradicional la hacía más vulnerable y la dejaba indefensa frente a la violencia. Se reiteran los relatos de violencia familiar, mujeres golpeadas y maridos alcohólicos.

“Se separó porque él tomaba y la golpeaba.” (Oliva)

“Muchas de las mujeres eran golpeadas.” (Hermenegilda)

“La mató con una guadaña.” (Noé)

“No le dio una buena vida porque también la golpeaba.” (Oliva)

“El padre no quería saber nada con mi hermano y sin que supieran los otros hijos la metió a la hija de monja.” (Rómula)

La defensa del honor, los celos, la venganza en una sociedad de inmigrantes con escasos lazos de parentesco, precaria inserción social, sensación de desarraigo y penurias económicas conformaban una amalgama de resultados imprevisibles. La lectura de estos acontecimientos nos permite pensar en cuanto de romanticismo los ha ido tiñendo con el paso del tiempo.

“Se enteró que su hija estaba embarazada, del vecino, ella estaba enamorada, nadie la escuchó, el padre salió ciego y lo encontró a él limpiando la acequia, sin darle tiempo a reaccionar le disparó con la escopeta, lo mató en el acto. Estuvo por eso ocho años preso y generó un odio entre las dos familias que duró por años y años, trasmitiéndose a las siguientes generaciones” (Noé)[19]

El mismo acontecimiento es narrado por otra persona con otras connotaciones:

“Eran vecinos, limpiaban el canal todos juntos para hacer más rápido. Los muchachos discutieron porque a uno le gustaba la hermana del otro y llegaron a los golpes. Al día siguiente el padre de la chica fue con la escopeta y lo mató.” (Aldo)

“Cruscifisa era hija del tío Alfonso, era una joven de 17 años, se había casado con un pariente, mucho más viejo que ella, muy celoso, era un loco, estaba embarazada de 8 meses. El marido muy violento y borracho, discutía con su cuñado. La joven se interpuso entre ambos para defender al hermano, pero el marido les disparó y con la misma bala los mató a los dos. Él era un loco, nadie podía creer lo que hizo, estuvo internado en la cárcel y en el manicomio y quedó ciego, después mi otro tío lo tuvo en su casa, en una pieza, atado, quería matar a todo el mundo…” (Fina)

“Raptó a la jovencita de 15 años y se la llevó a Medanos, él tenía más de 50 y era de tendencia violento, la golpeaba… de alguna forma el padre se enteró que ella estaba allá y la rescató junto a su bebé, pero él volvió a la colonia intentando continuar su relación. Su carácter violento y celoso lo llevó a asesinarla y huir. Lo atraparon casi inmediatamente, estuvo en la cárcel muchos años y murió en un manicomio.” (Noé)

OTROS EXTRACTOS

Glosario:

[16] Diario P. Gardín, 16-11-28.
[17] BARRETO, O., op. cit., p. 52.
[18] FERRAROTI, Franco. La historia y lo cotidiano, p. 17.
[19] El informante de esta historia es un familiar del victimario.

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