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LA POSMENTIRA ES LA VERDAD DE LA MILANESA

«La mentira ya no tiene patas cortas, le cortaron las piernas»

 

¿Cómo comprender la realidad argentina? La palabra quilombo no alcanza, tampoco la palabra mentira o inclusive la llamada verdad. La posverdad ya pasó de moda, la distorsión de la realidad queda corta en el mundo emocional-económico-mediático-político. Cuando la justicia es sinónimo de injusticia y corrupción, cuando los partidos políticos no solo pierden credibilidad sino que empeoran la situación de la mayor parte de la población, cuando el Estado se encuentra con muerte cerebral asistida por un respirador artificial (made in FMI), cuando la mentira se desborda y ya nadie cree en nadie ¿Qué hacemos cuando pensamos lo que hacemos?

Los precios suben en la montaña rusa celeste y blanca, mientras los sueldos bajan. «Siglo XX cambalache» dirá el clásico tango, tango que se recarga con todas sus fuerzas en el siglo XXI  (¿Cambalache Recargado?)

¿En qué creemos cuando no creemos lo que creemos? ¿En quién confiamos cuando no  confiamos en lo que confiamos? País de la indignación, sin respuestas, y con demasiadas preguntas para reformular. .. 

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Siguiendo la montaña rusa, ¿quién o quienes compran dolares? ¿Por qué el banco central argentino tiene que disponer de sus reservas? Digo, ¿para quién o quienes? Es evidente que hay argentinos que compran (y venden), y esto genera una desvalorización del peso y una inflación abrumadora. Al mismo tiempo, el déficit fiscal, o sea la relación entre lo que entra y lo que se sale (monetariamente) es cada vez mayor, los ingresos bajan y los egresos suben, principalmente en lo que hace al mencionado Estado en muerte cerebral. La economía es el centro de la atención de todos, porque de ella dependen nuestras necesidades. Y un país es un gran negocio manejado por unos pocos, y que, en cierta manera, son contados con las manos los que ganan en todo este cambalache. Además, se sostienen por una retórica de «frenar la subida del dolar» entregando dólares (Retórica de la frenada). Esto último suena contradictorio, ¿no? Lo que se está entregando son dolores a casi toda la población argentina, desempleo y falsas esperanzas.  Hay cuestiones que la mayoría de nosotros no sabemos, y el tiempo nos dirá (tarde) que era lo que estaba pasando. Cuando el poder teje sus fuerzas sobre el pueblo: la inmovilización, el miedo y la ilusión en un exterior «divino» (dolar, inversión, etc.) son el triángulo de las Bermudas en donde quedamos atrapados. La posverdad es la mentira llana, o el simulacro; en tanto que, la posmentira ya no es apenas un simulacro, sino el simulacro de otros simulacros, el matrix recargado, la mentira de la mentira que se extiende como espejos enfrentados. La mentira ya no tiene patas cortas, le cortaron las piernas, pero no se preocupen porque le crecieron tentáculos…Para concluir, y rescatando el rico mundo emocional y amistoso que constituye nuestra cultura, podemos afirmar que sentimos con una pasión descomunal como casi ningún otro país del mundo. Sin embargo, y lamentablemente, lo emocional no se corresponde con el tenor de nuestras organizaciones. Si pudiéramos homologar nuestra pasión con alguna forma de orden no centralizada, y el restablecimiento de los valores, quizás la posmentira no sea la verdad de la milanesa.


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