«LA CASA REFUGIO ¨SOMOS RESILIENTES¨ YA ES UNA REALIDAD»

Se inauguró en Villa Regina el Refugio SOMOS RESILIENTES para mujeres que sufren violencia de género. El grupo de trabajo comunitario y social que lleva adelante la iniciativa está conformado íntegramente por vecinxs reginenses que brindan su tiempo y sus herramientas ad honorem en pos de ofrecer un espacio y una salida a las mujeres que sufren violencia de género. El grupo cuenta en su conformación con profesionales de distintas disciplinas para articular interdisciplinarmente los procesos necesarios para ayudar a mujeres en estado de vulnerabilidad.

El Refugio cuenta con tres líneas telefónicas atendidas por profesionales y ya tienen a disposición la “Casa Refugio” para dar asilo a mujeres e hijxs que estén sufriendo situaciones de violencia de género. A su vez se está tramitando la personería jurídica y en reuniones próximas se determinarán los cargos a ocupar en la futura asociación.

Puntos de contacto telefónico

 Cabe destacar también, que al lado de dicha casa que dará asilo a quien lo necesite hay otra vivienda que será ocupada por una pareja constituida por una enfermera  y un policía que sin abonar alquiler prestarán colaboración con cuestiones de seguridad en contrapartida.

«ESTAMOS ABIERTOS A ESTABLECER LAZOS CON TODOS LOS ENTES QUE SEAN NECESARIOS»

Para conocer más sobre el proyecto comunitario SOMOS RESILIENTES dialogamos con una de sus integrantes, Carla Riffo es profesora de Educación Física, es parte del equipo de trabajo y nos cuenta que el proyecto surgió por la necesidad de contar con un lugar para albergar a mujeres que sufren violencia de género. Explica Riffo que “teniendo en cuenta que hubo una gran parte de la comunidad reginense desde hace años que vienen pidiendo a las autoridades municipales que exista un lugar destinado a refugiar a estas mujeres que son violentadas, y no encontrando nunca una respuesta afirmativa se decide juntarnos en un grupo de vecinos y crear este refugio”. En menos de un trimestre este grupo comunitario ya concretó el proyecto.

Audio 1 Prof Carla Riffo

La agrupación ya cuenta con tres líneas telefónicas a cargo de psicólogas y psicólogas sociales del grupo para atender las llamadas, “ellas determinan si hay que darle intervención a la asistente social del grupo o solicitar apoyo legal a las abogadas del equipo de trabajo. Cuando surja la necesidad de alojarlas en el refugio, también se les brindarán talleres dictados por personas del equipo” explica Riffo. Además entre lxs profesionales hay: psicólogas, psicólogas sociales, abogadas, docentes, cheff; y hasta el momento el grupo de trabajo cuenta con, por lo menos, 30 personas.

Audio 2 Prof Carla Riffo

La cuestión legal no es un tema menor en este tipo de proyectos, respecto a esto Carla explica: “La personería está en trámite, sabemos que todo es un proceso y que hay pasos a seguir y tiempos que cumplir por lo tanto nosotros NO vamos a esperar a tener la personería jurídica para aceptar mujeres que están viviendo situaciones de violencia de género. La casa ya está habilitada”.

Audio 3 Prof Carla Riffo

“Nos ponemos a disposición del municipio o de cualquier institución que necesite el refugio para alojar a mujeres que estén pasando por esta situación. Estamos abiertos a establecer lazos con todos los entes que sean necesarios. El Refugio SOMOS RESILIENTES ya es una realidad, se mantuvo conversaciones con la asociación MU.GE.RES haciéndole saber que el refugio está a disposición ya que muchas mujeres se acercan a esa agrupación. Sabemos que hay otrxs grupxs y asociaciones que ayudan a estas mujeres que sufren violencia de género haciendo un trabajo realmente increíble y estamos dispuestos a establecer lazos porque nuestro único fin es ayudar a mujeres que están pasando por una situación de violencia”, y agrega Riffo “agradecemos a cada persona que colaboró con nosotros para que el refugio hoy sea una realidad”.

Audio 4 Prof Carla Riffo

CAMPAÑA SOCIOS PROTECTORES

La profesora Carla Riffo nos confirma que ya se inició la campaña de Socios Protectores que deberán abonar $100 por mes o más si lo desean, “en pocos días tenemos más de 100 socios, esto ayuda a solventar el pago del alquiler y los gastos diarios”.

Pueden comunicarse para colaborar con la Casa Refugio comunicándose al facebook «SOMOS RESILIENTES»

LA ORDENANZA «CASA DE ABORDAJE INTEGRAL PARA MUJERES, INFANCIAS Y ADOLESCENCIAS» ESTÁ VIGENTE

Villa Regina cuenta con una ordenanza que data de abril del 2013, una normativa que expresa que nuestra ciudad debe disponer de hogares o refugios transitorios para mujeres que sufren violencia de género.

Esta Ord 23/13 fue sancionada y como muchas otras, no contó con la voluntad política de efectivizarla en su momento y años posteriores hasta que a fines del año pasado fue retomada y trabajada conjuntamente entre concejalas y organizaciones feministas para derogarla y modificar determinados artículos aggiornándola a los tiempos actuales. En su momento fue denominada como “Casa Refugio de la Mujer”, ahora “Casa de Abordaje Integral para mujeres, infancias y adolescencias”.

Respecto a esto Claudia Maidana concejal de JSRN expresa: “En Regina nunca se tuvo la voluntad política de efectivizar una ordenanza anterior que está desde el año 2015, y que ahora fue modificada en el año 2020. No se pudo llevar a cabo en su momento y que ahora se esté trabajando fuertemente en esto es un gran paso”.

Dicha derogación de esta ordenanza (ahora 13/21) fue aprobada por unanimidad en enero de este año y la norma ya está en vigencia. El órgano ejecutor es el Área de Desarrollo Social y por el momento analiza variables en cuanto al inmueble donde se alojarían quienes sufren violencia de género. Una posibilidad que se baraja es la casa donde hoy se encuentra el “Hogar La Esperanza” para mayores adultos.

Consultada Claudia Maidana sobre la situación de la Ord dijo: “Se está trabajando para ver como efectivizarla, el órgano de la Ord es el área de Desarrollo Social, hay algunas alternativas que se están evaluando y se está trabajando sobre eso para que pueda efectivizarse el espacio físico donde funcione la casa. Una de las posibilidades, cuando consulté a Desarrollo Social para ver cómo estaba marchando las gestiones e instrumentaciones ya que trato de seguirlo de cerca, me planteaban que una de las posibilidades era la casa donde funciona el Hogar la Esperanza siempre y cuando no tuvieran adultos mayores en ese espacio, por eso estaba en evaluación”

Respecto a la Casa Refugio Somos Resilientes Maidana expresa: “me alegra muchísimo que pueda haber un espacio en Regina que fue generado a través de grupos de la comunidad porque eso permite visibilizar esta preocupación sobre esta temática, por lo tanto que esté este lugar me pone muy contenta (…) que se esté efectivizando en estos tiempos tan complejos me parece que como comunidad hay que resaltarlo, felicito y agradezco por sobre todas las cosas este trabajo que ha realizado este grupo como también rescató y resalto los esfuerzos que está haciendo Desarrollo Social para que haya una casas de abordaje integral que surja desde el orden del Estado municipal”.

Audio Claudia Maidana
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  • El fuego camina conmigo

     

    Otra vez imágenes de misiles que surcan los cielos nocturnos, columnas de humo, los escombros al amanecer entre corridas, gritos y llantos. Otra vez anuncios solemnes en escenografías planificadas, hombres de traje, reuniones de alto nivel. Voces amenazantes que hablan de paz y libertad, voces acongojadas que llaman al diálogo y a la mesura, voces que cuentan armas de un lado y de otro. La infinidad de análisis sobre los actuales ataques y contraataques entre Estados Unidos-Israel e Irán, evidencian que las relaciones internacionales siguen pensándose en términos de una alta política habitada por intereses inconfesables, secretos diplomáticos, traiciones, aparatos de inteligencia, élites políticas, militares y económicas. Estas representaciones nos entregan pistas para dar sentido al funcionamiento del mundo en un momento gobernado por la incertidumbre, pero al mismo tiempo restringen nuestra mirada. Nos preguntamos aquí por la dimensión social que enmarca estas acciones estatales, es decir,  las manifestaciones sociales que dan contexto, posibilitan y limitan los ataques y las respuestas a ellos. 

    Bombardear en nombre del pueblo

    Las últimas dos intervenciones militares internacionales coincidieron en buscar la “decapitación” de los gobiernos de los países contra los que apuntaron. La operación militar clandestina de la administración Trump en Venezuela tuvo como objetivo la “extracción” del presidente Nicolás Maduro. En el caso de los últimos ataques ilegales a Irán, los primeros bombardeos de Israel y de Estados Unidos buscaron asesinar a los principales líderes políticos de la República Islámica, entre los que se encontraban el ayatola y líder supremo, Ali Khamenei. Ambos ejercicios de la violencia tuvieron un punto de continuidad con los anteriores: se hicieron en nombre de los pueblos. En el caso de Venezuela, en nombre del pueblo estadounidense —construido como víctima de las prácticas narco-terroristas del gobierno latinoamericano— y del venezolano —caracterizado como deseoso de paz, libertad y prosperidad—. Como dato a tener en cuenta, a diferencia de intervenciones pasadas (en Afganistán, Irak o Libia, solo para mencionar algunas), en su discurso, Trump no mencionó la palabra democracia. En cambio, explicitó que Estados Unidos gobernaría el país para asegurarse su subordinación a los intereses norteamericanos.

    En cuanto al ataque contra la República Islámica de Irán, también se invocó la defensa del pueblo estadounidense, del israelí —ambos en peligro debido a que Irán fue caracterizado como el “Estado sponsor del terrorismo número uno del mundo”— y del iraní. Desde el estallido de las protestas de finales de diciembre y principios de enero en el país persa y en el marco del aplastamiento de las mismas por parte del gobierno, Trump les prometió “ayuda”. En su anuncio del comienzo de los bombardeos, al tiempo que los conminó a permanecer en sus hogares mientras estos durasen, les indicó “hacerse cargo de su propio gobierno” en cuanto terminaran. Y apuró: “esta podría ser su única posibilidad por generaciones”. Si bien en este caso se explicitó el objetivo de cambio de régimen, tampoco se articuló la palabra democracia. El anuncio de Benajmin Netanyahu corrió en el mismo sentido.

    La dinámica de las calles

    El antecedente inmediato a los ataques que comenzaron el pasado 28 de febrero fueron los de junio de 2025. Estos tuvieron como fondo los crecientes cuestionamientos a las acciones del gobierno de Israel en Gaza, que se dejaron oír tanto desde fuera del territorio israelí como desde dentro del mismo. Fuera de él, bajo la forma de flotillas humanitarias, manifestaciones colectivas de repudio y mediante el uso resonante de la palabra genocidio para describir las acciones de Israel en la Franja. Estos procesos se midieron cuantitativamente en una encuesta realizada por la consultora Gallup en la que se evidenció que, por primera vez desde el fatídico 2001, el pueblo estadounidense tiene mayor simpatía por los palestinos que por los israelíes.

    Dentro del territorio israelí, las protestas contra el gobierno por parte de los propios israelíes habían crecido cuantitativa y cualitativamente y se habían retomado las acusaciones por corrupción contra el primer ministro israelí, quien incluso llegó a ser acusado de cometer crímenes de guerra. Terminado ese episodio del ataque contra Irán, se retomaron las protestas contra el gobierno de Netanyahu: en enero pasado, miles de israelíes volvieron a manifestarse en las calles de Tel Aviv y Jerusalén/Al-Quds contra lo que consideran como una deriva anti-democrática en Israel apuntando contra la reforma judicial que busca imponer el gobierno y pidiendo la liberación del último rehén que queda en manos de Hamas. Como nota interesante, algunas de las pancartas expresaban críticas contra Trump.

    Las críticas al presidente de Estados Unidos también arreciaban en su territorio y la administración Trump enfrentaba sus propias movilizaciones. En este caso, gatilladas por la difusión de los archivos Epstein y contra ICE, la institución encargada de “extraer” a migrantes ilegales de suelo norteamericano, acusada de asesinatos, uso excesivo de la fuerza, detenciones arbitrarias y abusivas y la militarización de la cuestión migratoria. A fines de enero, los organizadores de estas manifestaciones demostraron su capacidad de coordinación y convocatoria masiva realizando el mismo día más de 300 protestas simultáneas en todo el país. La consigna: “ICE out of everywhere” (ICE fuera de todos lados).

    Iniciados los ataques actuales contra Irán, muchos de estos manifestantes se organizaron rápidamente para demostrar en las calles su repudio a la nueva guerra. El malestar con el uso de la fuerza por parte de la población de Estados Unidos también fue medido, en este caso, por una encuesta realizada en conjunto por Reuters/Ipsos. A través de ella se demostró que solo un 27% de los estadounidenses aprueban la guerra contra Irán. El repudio a la guerra pudo verse también en las calles de algunas ciudades de Turquía y en algunas capitales europeas.

    Las manifestaciones contra ICE fueron contemporáneas de una de las olas de protestas más importantes y masivas del pueblo iraní contra el gobierno desde la Revolución en 1979. En ellas participaron estudiantes, grupos de mujeres, organizaciones de trabajadores, comerciantes y organizaciones políticas. Las causas económicas que la impulsaron (alta inflación y fuerte devaluación del riyal iraní), rápidamente se articularon con otras de tinte político entre las que resonó de manera mayoritaria la demanda de la terminación de la República Islámica. El gobierno respondió con una represión brutal, dejando un saldo de entre miles y decenas de miles de muertos, dependiendo de la fuente. En su discurso de anuncio del ataque de 2026, Netanyahu afirmó que esas protestas habían sido posibilitadas por el ataque israelí del año anterior. Subrayar que estas manifestaciones fueron masivas no debe llevarnos a la conclusión apresurada de que el “pueblo” iraní está en contra del régimen. Lo que sí debe permitirnos concluir es que la República Islámica enfrenta oposiciones cada vez más contundentes y, dada la respuesta del gobierno, que la construcción de consensos le está resultando cada vez más dificultosa.

    La prueba de que el “pueblo” iraní no está contra el régimen y que —aún más— buena parte de él continúa apoyando la República Islámica, fueron las manifestaciones también masivas de congoja y enojo por el asesinato del ayatola Khamenei. Si bien existieron algunas expresiones celebratorias en las calles de Teherán y de la diáspora iraní, no se comparan en número con las manifestaciones populares de duelo.

    Desde la óptica shiíta, el asesinato de Khamenei por parte de Estados Unidos e Israel lo transforma en mártir. Esto tiene dos efectos relevantes. Primero, lo ubica en una línea histórica de muertes violentas en contextos de lucha contra la injusticia y la opresión. Segundo, traslada su muerte a la región sagrada. La noción de martirio lleva al asesinato de Khamenei a un más allá de trascendencia. Su muerte deviene, así, en una fuerza impulsora y lo hace centro de la devoción shiíta. Esto permite movilizar la identidad islámica. Lo que explica que estas manifestaciones de duelo se hayan replicado en distintos puntos del globo: Pakistán, India, Irak, Líbano, Bangladesh, Baréin, Yemen. Muchas de estas manifestaciones derivaron en ataques contra embajadas y consulados de Estados Unidos en esos países.

    Entre estas, son de destacar las manifestaciones ocurridas en Irak, Yemen y Baréin. En el caso de Irak, de mayoría shiíta, las manifestaciones de duelo llevaron a grupos de manifestantes a atacar la Zona Verde en Bagdad. Se trata de un territorio amurallado construido por Estados Unidos luego de su invasión a Irak en 2003 y en la que se encuentran residencias de diplomáticos, embajadas y consulados. En Saná, capital de Yemen, la activa y potente minoría shiíta logró una movilización masiva en la que se desplegaron banderas de Palestina, Yemen e Irán. También en Baréin existen actualmente levantamientos que derivaron en enfrentamientos violentos entre grupos pertenecientes a la mayoría shiíta y las fuerzas de seguridad de la monarquía bareiní. Los manifestantes reclaman dar apoyo a Irán y echar a la 5ta Flota de Estados Unidos, apostada en el reino árabe. Estas manifestaciones, comenzadas antes de esta nueva ronda de ataques sobre Irán, buscan un cambio de régimen.

    Durante los levantamientos que sacudieron al mundo árabe en 2010-2011, Baréin fue un caso que resonó puesto que fue el más afectado de los países del Golfo árabe. En esa oportunidad, el Consejo de Cooperación del Golfo, un organismo regional de seguridad colectiva que incluye a las monarquías árabes de la Península, intervino militarmente para defender al rey del país. Frente a estas nuevas protestas y enfrentamientos, el Consejo volvió a enviar tropas. Los países del Golfo se han abstenido de responder a los ataques de Irán contra instalaciones militares y políticas estadounidenses en sus territorios en respuesta a los ataques por parte de la potencia norteamericana. Diversas razones los movilizan, pero todos buscan conservar la estabilidad de la que por el momento han gozado en una región en la que movilizaciones populares, bombas y misiles son, hace varias décadas, moneda corriente. Una forma de asegurarla es no responder a Irán, no solo porque esos ataques podrían traer aún más incertidumbre, sino porque eso implicaría aliarse con Israel mientras sus poblaciones continúan apoyando la causa palestina.

    Desacoples y discontinuidades

    La historia de los enfrentamientos estatales se cuenta a través de dicotomías totalizantes, puesto que el ejercicio de la violencia no puede más que reposar sobre estas. Se escribe al respecto: se conmina a tomar posición. Los observadores hacen cálculos de fuerza, especulan y aventuran hipótesis, buscan y encuentran las razones, señalan posibles ganadores, identifican perdedores, advierten acerca de los peligros, iluminan algunas zonas, condenan a la oscuridad a otras.

    Aquí busqué apuntar a una zona que tiende a permanecer a oscuras para subrayar desacoples, movimientos en paralelo, heterogeneidades y discontinuidades. En fin, para destacar cómo la vida se resiste a dejarse atrapar en categorías y políticas cerradas y totalizantes. Son solo flashes que no entregan más que pistas fragmentarias, pero que buscan destacar el movimiento y la potencia vital que insiste debajo de las palabras serias y graves, circulando entre los estallidos estruendosos, resurgiendo una y otra vez de entre los escombros.

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  • Frágiles, atomizados, individualizados

     

    El modelo social, como se ha conceptualizado en la literatura, no es solo una estructura económica, sino una arquitectura institucional históricamente consolidada que gestiona las relaciones entre el mercado, el Estado y la sociedad. Refleja cómo se coordina el mercado laboral con los sistemas de protección social a los cuales Argentina ha llegado por varias vías institucionales, a veces con mayor éxito y otras con mayores desgracias.

    Este pacto institucional parece estar cambiando de forma estructural.

    Estudios recientes de nuestro equipo en el Instituto Gino Germani muestran dinámicas preocupantes en el mercado laboral, caracterizadas —de manera deliberada o no— por lo que podría definirse como un (no) modelo. Más allá del cierre de fábricas y la aceleración de quiebras, cuyo caso más emblemático es Fate, los datos oficiales —técnicamente cuestionables y objeto de una profunda deslegitimación académica— muestran una tendencia regresiva: el empleo formal cayó a su mínimo histórico (45%), con 407 mil puestos destruidos y apenas 226 mil precarios creados. El 72% de los ocupados gana menos que la canasta básica y uno de cada cinco trabajadores con jornada completa es pobre, lo que genera casi como humorada la desaceleración del divorcio y padres y madres que pasan un mayor tiempo en casa. El pluriempleo afecta al 12%, mientras la industria y la construcción se contraen frente a servicios precarios. La pobreza bajó al 31,8% por ingresos informales frágiles, no por empleo de calidad: dos tercios de la fuerza laboral padece precariedad o desocupación.

    Vivimos un momento particular.

    La reforma laboral que impulsa el gobierno de Javier Milei cambia las reglas de juego entre empleados y empresas, entre el trabajo y el capital; y el árbitro —el Estado— comienza a ser profundamente parcial.

    Un punto crítico del proyecto es la modificación del sistema de indemnizaciones por despido, donde se reemplaza el esquema tradicional por fondos de cese laboral o sistemas de capitalización individual, similares a los vigentes en la construcción. La propuesta legislativa contempla ampliar el período de prueba más allá de los tres meses, estableciendo una duración variable que podría extenderse hasta seis u ocho en función del tamaño de la empresa.

    Para los contratos antiguos, la nueva ley marca un quiebre: si un trabajador con muchos años de servicio es despedido tras su promulgación, el cálculo de su liquidación se regirá íntegramente por las nuevas reglas, sin considerar su antigüedad previa. Además, la jornada laboral podrá extenderse hasta 12 horas.

    La reconfiguración global de las economías, marcada por el desarrollo tecnológico, la modernización de los procesos productivos y el crecimiento exponencial del sector de servicios, ha actuado como un poderoso motor de cambio social. En nuestra particular economía, un grueso de la misma está despojada de la protección, la tecnología, la mayor productividad y de un potencial bienestar. Más allá de las métricas puramente económicas, estos fenómenos han contribuido decisivamente a la erosión de las solidaridades colectivas tradicionales y al ascenso de un individualismo contemporáneo que redefine las expectativas de los ciudadanos frente al mercado, el Estado y la comunidad.

    El núcleo de esta transformación reside en una mutación profunda de la estructura laboral y social. La modernización ha propiciado la emergencia de nuevas clases medias de servicios, cuyo espacio de trabajo difiere radicalmente del de la fábrica fordista. Estos profesionales ya no se agrupan en grandes plantas industriales; sino que trabajan en pequeñas oficinas, microempresas o de forma autónoma, en entornos donde la interacción social es débil y fragmentaria. Este proceso de socialización frágil y atomizado fomenta estrategias de desarrollo estrictamente personales e individuales. La antigua lealtad a una gran compañía, que ofrecía una carrera vitalicia y un sentido de pertenencia colectiva se desvanece frente a la lógica del proyecto personal, la empleabilidad y la marca individual.

    Paralelamente, la atomización del tejido industrial —con la externalización de servicios, la deslocalización y el auge de las plataformas digitales— ha quebrado los comportamientos colectivos que antes surgían de la experiencia compartida en el espacio de trabajo. Este fenómeno es, en gran medida, un efecto directo de la segmentación de los mercados laborales, que divide a los trabajadores entre un núcleo estable y cualificado y, por otro lado, una periferia precaria y desprotegida.

    La consecuencia más visible de este proceso es el declive histórico de las tasas de afiliación sindical. Los sindicatos, diseñados para representar a masas de trabajadores homogéneos en industrias concentradas, encuentran enormes dificultades para organizar a una fuerza laboral dispersa, diversa y a menudo individualista en sus aspiraciones. Y no fueron solamente los baluartes de las conquistas sociales de los más débiles, sino que, incluso fuera de Argentina, pudieron conseguir, en sus procesos de demanda, mejores resultados distributivos.

    En lugar del antiguo “obrero-masa”, colectivo y con identidad de clase, hoy emerge una figura laboral más aislada. Este vacío no ha quedado desierto, sino que ha sido ocupado por formas de microcorporativismo. El individuo negocia de forma aislada sus condiciones con su empleador o, en el mejor de los casos, busca soluciones privadas a riesgos que antes eran colectivos (seguros de salud, planes de pensiones privados, horas extras, vacaciones). Este proceso de transformación, incubado desde la década de 1980, encontró en el pensamiento neoliberal su principal soporte ideológico. Su prédica a favor de la flexibilidad, la desregulación y la responsabilidad individual ha proporcionado el marco intelectual que justifica y acelera estas dinámicas.

    El individualismo de mercado es pragmático y radical. Concibe al individuo como un agente autónomo que compite en una esfera mercantil con reglas mínimas. Su referencia jurídica, como plantea el investigador Antonio Martín Artiles, de la Universidad Autónoma de Barcelona, es el “common law”, flexible y basado en la jurisprudencia, que refleja esta concepción de un orden espontáneo y descentralizado. El Estado es visto con recelo y su rol queda relegado a garantizar contratos de carácter asimétrico, pero no el de un proveedor activo.

    El individualismo institucionalizado, en cambio, se desarrolla dentro de un marco de instituciones robustas. Propio de culturas corporativistas, este modelo concibe al individuo como un titular de derechos y deberes precisos, garantizados por un Estado fuerte y un sistema de negociación colectiva. Su tradición jurídica es el derecho corporativo germánico, codificado y sistemático. Aquí, la autonomía individual no se opone a la solidaridad institucional, sino que se ejerce a través de ella.

    Frente al avance de un espectro individualista, la cultura colectivista —cuyo principal exponente es la organización sindical— responde a una lógica sustancialmente distinta. Este paradigma ancla las expectativas de protección social en la ley, el Estado y la autoridad pública, configurando una visión jerárquica del orden social en la que el individuo se integra y es resguardado por marcos colectivos definidos desde arriba: la familia, el gremio, la nación, el partido. Sin embargo, este enfoque retrocede de manera constante ante la expansión de la modernización capitalista, la mercantilización de las relaciones sociales y el avance de la ideología del mérito individual.

    El período actual de restauración conservadora y neoliberalismo extremo puede interpretarse sociológicamente como una reacción a la desestabilización de los órdenes tradicionales acelerada por la globalización y las crisis económicas. Se observa una lucha por la imposición de un nuevo “sentido común” que naturaliza la mercantilización de la vida (biopolítica neoliberal) y restaura jerarquías sociales y culturales percibidas como amenazadas, como los privilegios de la elites, la expectativa de ganancia empresarial y un mundo a ser vívido en su plenitud por los más ricos. Se manifiesta como una recomposición de alianzas de clase, donde élites económicas aprovechan el malestar social (precariedad, pérdida de identidad) para promover un individualismo competitivo radical y desmantelar estructuras de solidaridad colectiva.

    Este período encarna la paradoja del neoliberalismo como orden antipolítico: al reducir a la ciudadanía a la mera gestión empresarial de sí misma, vacía la esfera pública y socava los fundamentos de la democracia deliberativa. Sobre ello se intenta desmantelar la protección de trabajadores y trabajadoras, pero sobre el propio proceso de desmantelamiento a la luz de los resultados sociales, parece iniciarse una lenta corrosión de un modelo hierático.

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  • ¿ESTAMOS PREPARADOS PARA UNA EPIDEMIA DE DEMENCIA?

      Actualmente hay más de 50 millones de personas con este padecimiento en el mundo. Sí, digo bien, padecimiento, ¿por qué? Porque afecta a las capacidades esenciales del ser humano para auto-sustentarse o ejercer su autonomía. Y además, porque repercute en la esfera física, psíquica, social y económica no sólo de quien la padece, sino…

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  • Los trabajadores de Fate pasan la noche en la fábrica pese a una orden de desalojo

     

    La tensión escaló por la noche en la fábrica Fate de San Fernando. Los trabajadores mantuvieron el reclamo dentro del predio y la Justicia emitió una orden de desalojo. Efectivos de La Bonaerense ingresaron por la tarde y mantuvieron contacto con los delegados.

    La resolución judicial ordenó el inmediato desalojo y «su consecuente restitución a favor de sus titulares, sin que ello implique en modo alguno la restricción del derecho constitucionalmente reconocido de manifestarse de las personas que se encuentran ejerciendo su derecho a la protesta por fuera del inmueble».

    El fiscal Marcelo Fuenzalida expuso la urgente necesidad de recuperar la planta ubicada, tras corroborar testimonios y pruebas videográficas de un ingreso con violencia. El tribunal validó la evidencia reunida: rotura del alambrado perimetral, daños en accesos, ocupación de la terraza y resistencia a abandonar el lugar, protagonizados por al menos dieciséis personas.

    Aunque las cámaras de televisión registraron un contacto entre efectivos de la policía y delegados gremiales, los trabajadores aseguran que no recibieron ninguna orden de desalojo.

    Fate anunció su cierre definitivo por la apertura de las importaciones y echa a 920 trabajadores

    Después del mediodía un grupo de trabajadores rompió el cerco perimetral de la planta de San Fernando e ingresó al predio. En tanto, desde la mañana otro grupo de unos 20 trabajadores se mostró en los techos de la fábrica.

    Por la mañana tanto el gobierno nacional como el gobierno de Axel Kicillof decretaron la conciliación obligatoria, sin embargo, no hubo contactos entre la empresa y los trabajadores.

    La empresa está actuando acá en forma ilegal porque tiene la orden de reabrir. Como eso no pasa, nos vamos a quedar hasta que pase.

    «Declararon conciliación obligatoria. No significa que tenemos una solución, es que la empresa está actuando acá en forma ilegal porque tiene la orden de reabrir. Como eso no pasa, nos vamos a quedar hasta que pase», dijo Alejandro Crespo, líder del gremio del neumático.

    El gobierno nacional, a través de la secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social dispuso «la conciliación obligatoria en el conflicto entre la empresa FATE Sociedad Anónima Industrial Comercial e Inmobiliaria y el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) por el término de quince días».

    La UIA lamentó el cierre de FATE: «No es un hecho aislado, se perdieron 65 mil puestos de trabajo industrial»

    Durante ese plazo, las partes deberán también «abstenerse de adoptar medidas que alteren el normal desarrollo de las relaciones laborales, mientras se desarrollan las instancias de negociación convocadas por el ministerio.

    Fate anunció el cierre definitivo de su planta industrial ubicada en el sur del conurbano y el despido de 920 trabajadores, poniendo fin a más de ocho décadas de producción en la Argentina.

    La decisión se conoció de manera abrupta: los empleados se enteraron del cierre al llegar a la fábrica por la madrugada y encontrarse con un cartel que informaba el cese total de actividades.

    Según fuentes gremiales, en el interior de la planta permanecieron durante todo el miércoles trabajadores y al menos un delegado, mientras se desarrollan conversaciones informales en un clima de fuerte tensión e incertidumbre.

     

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