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El Triatlón abrió el telón de ‘Vendimia Celebra 2021’

El neuquino Francisco Moisés se coronó ganador de la General y Natalia Cabrera, oriunda de Cervantes, se quedó con el primer puesto en la categoría Damas en el Triatlón de la Vendimia, organizado por la Dirección de Deportes de la Municipalidad de Villa Regina.

La competencia se desarrolló en la mañana de ayer en la Isla 58, únicamente en la modalidad individual.

Moisés empleó un tiempo de 1h 37m 05s y Cabrera, 1h 57m 44s.

Clasificaciones:

General:

1 Francisco Moisés (Neuquén)

2 Alejandro Mendoza (Las Lajas).

3 Francisco Cerezuela (General Roca).

Damas:

1 Natalia Cabrera (Cervantes).

2 Claudia Chichilnick (Cervantes).

3 Viviana Maida (Cervantes).

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    La sala gamer de la casta: el flipper de 8 mil dólares y el Pac-Man que suman otro capítulo al escándalo de Adorni

     

    Una nueva revelación vuelve a poner bajo la lupa el patrimonio y los gastos de Manuel Adorni. Esta vez, el foco está puesto en un exclusivo flipper de «Los Locos Addams», valuado en unos 8 mil dólares, que habría sido entregado en su casa del country Indio Cuá y que alimenta las dudas sobre un nivel de vida difícil de explicar con un salario de funcionario público.

    Por Ramiro C. Ferrante para NLI

    La imagen del gobierno que prometía combatir a «la casta» sigue acumulando fisuras. Mientras el discurso oficial insiste en la austeridad y el ajuste sobre jubilados, trabajadores y universidades, una nueva denuncia vuelve a colocar a Manuel Adorni en el centro de la escena por un gasto que difícilmente pueda calificarse como indispensable: un flipper temático de «Los Locos Addams» valuado en aproximadamente 8.000 dólares.

    La información comenzó a circular a partir de una publicación de la periodista Romina Manguel, quien sostuvo que el juego fue entregado el 7 de julio de 2025 en la vivienda que Adorni posee en el country Indio Cuá. Poco después, la diputada Marcela Pagano reforzó la denuncia al afirmar públicamente que el aparato habría costado unos 8 mil dólares y cuestionó cómo un funcionario con un sueldo estatal podría afrontar semejante desembolso.

    Una lista de gastos que no deja de crecer

    La polémica no aparece en un vacío. En las últimas semanas se conocieron distintos gastos vinculados a la residencia de Adorni que ya habían generado fuertes críticas. Entre ellos, compras de camas, sommiers, sábanas y almohadas por millones de pesos, además del uso de personal estatal para tareas privadas, episodios que hoy forman parte del debate político y judicial.

    Ahora, la incorporación de un flipper de colección a esa lista vuelve a instalar una pregunta incómoda: ¿cómo se financia un estilo de vida que parece muy alejado del ingreso declarado por un funcionario?

    La controversia resulta todavía más significativa porque el propio espacio libertario construyó buena parte de su identidad política sobre la promesa de terminar con los privilegios de la dirigencia tradicional. Sin embargo, las sucesivas revelaciones muestran consumos asociados a bienes de lujo y objetos de colección que contrastan con el relato oficial de austeridad.

    Un objeto de colección con precio de alta gama

    Lejos de tratarse de un simple videojuego, el flipper de «Los Locos Addams» es considerado una pieza de colección muy buscada en el mercado internacional. Modelos restaurados y en buen estado pueden ofrecerse por valores cercanos o incluso superiores a los 9.500 dólares, dependiendo de su conservación y originalidad. Y además, una consola Pac-Man también carísima.

    Ese dato convierte al supuesto gasto en un símbolo del debate político: mientras el Gobierno sostiene que no existen recursos para recomponer jubilaciones, salarios docentes o presupuestos universitarios, aparece la imagen de un exclusivo juego de colección instalado en la casa de uno de sus principales funcionarios.

    La contradicción alimenta las críticas de la oposición, que sostiene que el ajuste no alcanza a quienes ocupan los lugares de poder y que el discurso anticasta pierde credibilidad cuando sus propios referentes quedan involucrados en denuncias sobre gastos difíciles de justificar.

    La Justicia y la política siguen mirando a Adorni

    La aparición de este nuevo episodio se suma a las investigaciones sobre la evolución patrimonial del funcionario y a las discusiones sobre sus declaraciones juradas. Cada nueva revelación amplía el escrutinio público y profundiza un desgaste político que ya dejó de ser una cuestión exclusivamente judicial.

    El caso del flipper puede parecer anecdótico, pero adquiere una enorme carga simbólica en un contexto donde millones de argentinos enfrentan pérdida de poder adquisitivo y recortes en áreas sensibles. El contraste entre el discurso del sacrificio colectivo y la imagen de una sala gamer equipada con objetos valuados en miles de dólares vuelve a instalar una pregunta que el oficialismo todavía no consigue responder con claridad: quién paga, cómo se paga y con qué recursos se sostiene ese nivel de consumo.

     

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    Precariedad laboral, corrupción y mitos  

     

    Verdades y fantasías en torno al trabajo precario y la corrupción en obras públicas faraónicas que por más de un siglo atraviesan el imaginario histórico argentino.

    Por Silvina Belén para NLI ·

    Cada vez que la precarización laboral se agiganta, como ahora, asoma un viejo informe sobre el estado de las clases obreras en el interior de la república: el que Bialet Massé le presentó a principios del siglo pasado, en 1904, a Julio A. Roca y Joaquín V. González, presidente y ministro del interior, respectivamente, ese año.

    Del interés por el apabullante informe suele pasarse a exaltar la figura de su autor, prácticamente convertida en mito tras los sucesivos redescubrimientos del texto de la investigación que realizó con tanto celo –un disgusto para los rancios González y Roca, seguramente, que se la habían encomendado- como sacrificios para su osamenta.

    Incluso, a fines de los noventa, un historiador tan poco convencional como Javier Trímboli decidió emprender el mismo camino que casi cien años atrás había recorrido Juan Bialet Massé para realizar su trabajo. Trímboli plasmó su experiencia en el libro Mil novecientos cuatro. Por el camino de Bialet Massé (1999), que publicó Colihue en la colección “Puñaladas, ensayos de punta” que dirigía nada menos que Horacio González.

    El historiador –fallecido tempranamente en 2025- ya en ese momento finisecular olfateaba la defunción de la política que hoy, por desgracia, debemos dar por consumada. Así, en la Presentación de su libro, Javier Trímboli decía que la obra giraría en torno a esa sospecha fúnebre y al homenaje que pretendía rendirle a Bialet Massé como hombre político.

    Se refería, claro, a la faceta de político humanista que el autor del informe había mostrado a sus cincuenta y ocho años, no así a la trayectoria de empresario e inversor que este médico catalán había forjado por décadas codo a codo con la voraz élite cordobesa que reunía a personajes como Miguel Juárez Celman y Félix Funes, amigo de Bialet el primero y socio el segundo.

    Este derrotero tuvo su pico más alto en fama, controversias y mito en torno al Dique San Roque, su construcción, financiamiento, puesta en marcha e intrigas palaciegas, muchas de las que hasta hoy permanecen en una obscuridad histórica teñida de polémicas entre entusiastas y detractores de la obra que dirigió el ingeniero Carlos Cassaffousth, otra figura mitificada por los panegiristas del dique.

    El Horno “La Primera Argentina”

    Quienes hayan visitado San Roque como turistas seguramente habrán escuchado de boca de los guías diferentes versiones de la historia del viejo dique, todas con Bialet y Cassaffousth como héroes trágicos, adelantados a su época, envidiados, víctimas de la injusticia que los empobreció y llevó a prisión con la ayuda del peritaje de un “falso” ingeniero –el villano Federico Stavelius en el relato-.

    De los tres apellidos principales relacionados con la construcción, Funes, Bialet Massé y Cassaffousth –el cuarto sería Dumesnil-, el menos mentado es Funes[i], que eludió la cárcel por fueros parlamentarios. Del legendario empobrecimiento de don Juan, se sabe que duró casi nada: recompró en remate, a precio módico, sus antiguas posesiones, quizá con un “canuto” atesorado.

    El mote de “falso ingeniero” colgado como Sambenito a Stavelius, se sabe que nació del tecnicismo legal que salvó a los encarcelados y motivó la indignada renuncia del gobernador cordobés de turno: Stavelius no había revalidado su legítimo título de ingeniero obtenido en Suecia, su país de origen. No hubo, claro, ni revisión de su peritaje ni mucho menos uno nuevo…

    Se habla aún de la perfidia inglesa que, con malas artes e influencia, hizo caer en desgracia a los constructores por haber usado cales hidráulicas cordobesas y no cemento portland. Pero los préstamos para financiar el costo de la obra vinieron de las islas. Haber impuesto su portland sin necesidad de complejas venganzas, por lógica, hubiese sido muy sencillo para los ingleses.

    Una revisión asequible de la historia del dique es la de Lázaro Llorens, “Viejo Dique San Roque: el monumento a la corrupción de Roca y Juárez Celman”, artículo publicado en 2019. Por el contrario, la más amplia, mistificadora y encendida defensa de la obra y sus responsables en todos los aspectos puede leerse en el libro La historia del Dique San Roque (1985), de Luis Rodolfo Frías –disponible en PDF-, que el autor dedica “A la memoria venerable de mi abuelo materno Senador de la República Don Augusto Manuel Funes.”.

    Los muñones del dique de 1890 todavía pueden verse con aguas bajas del lago San Roque. Se dice que resistieron la dinamita. Para algunos esta imagen es símbolo de calidad indiscutible; para otros, vestigio de corrupción inocultable. A ciento cincuenta metros hay otro paredón, el del dique nuevo, de 1944, hecho a puro portland y con el embudo gigante que le valió el sobrenombre.

    Juan Bialet Massé

    Los biógrafos de Bialet Massé todavía no han logrado reconstruir totalmente su historia de vida ni aclarar cómo fueron sus últimos años en España y los primeros en Argentina, cómo a pesar de haberse cambiado el nombre para entrar al país –presumen los investigadores una interdicción política en la península- logró hacer valer su título de médico y hasta dónde llegó su responsabilidad o participación en los beneficios espurios, incluyendo negocios inmobiliarios relacionados, que los Juárez, Roca y Funes le sacaron a la construcción del dique. Misterios aún sobran.

    Volviendo al  informe, motivo principal de sus cíclicas reapariciones, también hay misterios y un halo de leyenda. El contenido, por supuesto, conserva su valor incuestionable. Sin embargo, el que González y Roca se lo hayan encomendado a un hombre de cincuenta y ocho años, avanzada edad para la época, no deja de llamar la atención. Al respecto, un lapidario crítico como Llorens reflexiona:

    Luego del culebrón del dique San Roque, el médico catalán siguió manteniendo estrechos lazos económicos con el “Zorro” Roca. Así fue que en 1904, durante su segunda presidencia, fue el mismísimo Roca quien contrató a Bialet Massé para que confeccionara su famoso informe “El Estado de las Clases Obreras en el Interior de la República Argentina”. Informe con el que el constructor del dique fallido, se compró la buena opinión a todo el progresismo local. A pesar de haber vivido siempre comiendo de la mano de la oligarquía más agria de la República Argentina.

    Tal vez Bialet Massé, previendo sospechas como esta, se apresuró a aclararles a los funcionarios que haría el informe ad honorem. Y así fue: en lo formal no hubo honorarios. Sin embargo, la suma que finalmente se le otorgó en concepto de viáticos, gastos de preparación y edición[ii] del informe fue de 25.000 pesos, una friolera para 1904, podría decirse.

    A más de un siglo y con tantos ceros quitados de por medio, solo puede hacerse una comparación apelando al respaldo oro del peso en la época. Gramo más, gramo menos, serían unos once kilos de oro aproximadamente lo que el estado invirtió en gastos para un informe al que ni quienes lo encargaron le dieron importancia ni lo hicieron valer políticamente para legislar[iii] en favor de la mejora de las condiciones de trabajo en el país.

    El esposo catalán de Zulema Laprida, hija del célebre Narciso, falleció en Buenos Aires en 1907 sin apuros económicos. Se llevó a la tumba no pocos secretos y dejó los mitos que se asocian a su apellido: el del hombre que a caballo y bajo la lluvia descubrió el milagro de las piedras calizas cordobesas, y el del mártir del progreso y defensor de la dignidad del trabajador, que le escupió las verdades del sufrimiento obrero en la cara a funcionarios venales de alto rango.

    Si valiese definir sencillamente el mito como unión de ínfima verdad y mucha fantasía, habría que considerar si Juan Bialet Massé forma parte o no de nuestra mitología histórica, de todo aquello que nos gustaría creer sin vacilaciones ni peros.


    [i] Félix Funes, concuñado de Juárez Celman y Julio A. Roca.

    [ii] Informe sobre el estado de las clases obreras en el interior de la República Argentina, Buenos Aires, Imprenta y Casa Editora de Adolfo Grau, 1904.

    [iii] “Su presentación, en 1904, no fue bien recibida y la Ley Nacional de Trabajo que originara este relevamiento, tampoco llegó a ser sancionada.”: https://proyectobialet.com/bio/.

     

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  • 7.700 MILLONES

    Cada yo es un universo particular por donde transcurren historias, sensaciones, pensamientos, modos de afrontar a la realidad, intereses, gustos y disgustos, traumas, ocupaciones y preocupaciones, geografías, alimentos y excrementos, roles, miedos y orgullos, logros y fracasos, escuelas y calles, sillas y medios de transporte, lógicas instaladas y absurdos del aquí y ahora, redes sociales…

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    Cómo explicarles a tus hijos qué pasó el 25 de Mayo

     

    A veces los chicos vuelven de la escuela con una escarapela pegada al guardapolvo y una pregunta enorme: “¿Qué pasó el 25 de Mayo?”. Y muchos padres sienten que responder eso no es tan fácil como repetir que “se formó el primer gobierno patrio”. Porque detrás de esa frase hay personas, miedos, discusiones, hambre, peleas de poder y, sobre todo, una idea muy sencilla que puede explicarse a cualquier niño: hubo un momento en que un grupo de personas decidió que quería empezar a gobernarse a sí mismo.

    Por Alcides Blanco para NLI

    Para entenderlo con chicos pequeños sirve imaginar algo cercano. Supongamos que en una escuela el director desaparece de un día para otro y nadie sabe quién debe tomar las decisiones. Los maestros se reúnen, los padres discuten y algunos alumnos empiezan a preguntar quién manda ahora. Algo parecido ocurrió en 1810, pero en un territorio enorme que todavía no era Argentina.

    En aquel tiempo estas tierras pertenecían al Reino de España. No existía la Argentina como país independiente. Desde muy lejos, un rey español decidía qué se hacía, qué se comerciaba y quién tenía autoridad. Ese rey era Fernando VII. Pero en Europa ocurrió algo inesperado: el emperador francés Napoleón invadió España y el rey quedó preso. De pronto apareció una pregunta gigantesca: si el rey ya no podía gobernar, ¿quién debía hacerlo?

    Esa duda abrió una puerta histórica. En Buenos Aires muchos empezaron a pensar que las decisiones no podían seguir dependiendo de funcionarios enviados desde España. Comerciantes, abogados, militares y vecinos importantes discutían si había llegado el momento de que el pueblo tomara parte en el gobierno. No todos querían independencia inmediata. Algunos todavía juraban lealtad al rey cautivo. Pero otros ya imaginaban un camino nuevo.

    Para explicárselo a un chico sirve decirlo así: durante muchos años las reglas venían “de afuera”, y un grupo de personas empezó a preguntarse si no era mejor decidirlas acá.

    La semana que cambió todo

    La famosa “Semana de Mayo” fue, en realidad, una serie de días llenos de tensión. No fue un acto escolar prolijo como suele verse en los dibujos. Llovía, había rumores, discusiones en las calles y mucho nerviosismo. Buenos Aires era una ciudad pequeña, con calles de tierra, faroles y casas bajas, pero durante esos días parecía hervir.

    El virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros era la máxima autoridad española en el Río de la Plata. Sin embargo, muchos vecinos ya no confiaban en él. Entonces se convocó a un Cabildo Abierto, una reunión extraordinaria donde algunos representantes debatieron qué hacer. Allí se discutió algo revolucionario para la época: si el poder podía volver al pueblo cuando el rey no estaba.

    El 25 de Mayo de 1810, después de varios días de discusiones y presiones populares, se anunció la formación de la Primera Junta. Era un nuevo gobierno integrado por criollos, es decir, personas nacidas en América y un par de españoles que compartían sus ideas. Entre ellos estaban Cornelio Saavedra, Mariano Moreno y Manuel Belgrano. No era todavía la independencia definitiva —eso llegaría recién en 1816—, pero sí el comienzo de un proceso que cambió la historia.

    A un niño puede explicársele con una imagen simple: fue el momento en que mucha gente dijo “queremos empezar a decidir nuestro propio destino”.

    Los próceres también eran personas

    A veces la historia escolar convierte a los próceres en estatuas sin emociones. Pero eran personas reales. Belgrano no era solamente el que unos años después iba a crear la bandera: era alguien preocupado por la educación y por la pobreza. Moreno escribía textos apasionados y discutía fuerte con quienes pensaban distinto. Saavedra tenía más poder militar y una mirada más moderada. No eran héroes perfectos que siempre coincidían; eran seres humanos tratando de resolver una situación difícil.

    Eso también puede ser importante para contarles a los chicos: la historia no la hacen personajes mágicos sino personas comunes tomando decisiones en momentos complicados.

    Y hay otro dato clave para transmitir. El 25 de Mayo no fue obra de “unos pocos iluminados”. En las calles había vendedores, esclavos africanos, mujeres que repartían cintas, soldados, trabajadores y vecinos atentos a lo que ocurría. Muchas veces la historia oficial dejó afuera a esas personas, pero también formaron parte del nacimiento de la patria.

    Una revolución que todavía genera preguntas

    Más de dos siglos después, el 25 de Mayo sigue siendo una fecha viva porque habla de algo que nunca termina de resolverse: quién tiene el poder y para quién gobierna. La Revolución de Mayo abrió discusiones sobre la libertad, la representación política y la soberanía que todavía atraviesan a la Argentina actual.

    Por eso, quizás la mejor manera de explicárselo a un hijo no sea repetir fechas de memoria sino contarle que hubo hombres y mujeres que empezaron a imaginar un lugar donde las decisiones importantes pudieran tomarse acá y no desde un reino lejano.

    Y tal vez ahí aparezca la idea más profunda de todas: que la patria no nació de un día perfecto ni de un manual escolar, sino de personas que se animaron a preguntarse si podían construir algo distinto.

     

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