Este fin de semana se celebra en Villa Regina la #FiestadelaVendimia2020 y la Dirección de Cultura con Silvia Alvarado a la cabeza tuvo el atino de crear dos escenarios para poder generar más espacios para artistas locales, quienes estarán compartiendo la escena cultural de la #Vendimia con colegas regionales y nacionales.
Esta dirección, desde su asunción se ha caracterizado por revalorizar a la gran cantidad y calidad de artistas de la ciudad.
Las aperturas en el escenario principal estarán vinculadas a la danza y al teatro relacionadas a diferentes temáticas, alrededor de 150 artistas (bailarines, coreógrafos, músicos, cantantes) serán partícipes de los inicios de las jornadas en el Cono Randazzo.
Silvia Alvarado, Dir. Cultura VR
El escenario principal será el icónico Anfitreatro «Cono Randazzo» y el Alternativo se estructurará en la «Plaza de los Próceres». Compartimos el cronograma de la #Vendimia2020.
Fiesta Vendimia 2020
En el escenario Alternativo el cronograma es el siguiente:
El viernes las presentaciones comenzarán a las 20,30hs y actuarán: Zule Vega, Solcito del Valle, Mica/ Polo/ Uli y Germán, JeCe, Permitidos, Indio Gavilani, De la misma sangre, Cepeda Quiroga Dúo y Achesur.
El sábado arrancarán a las 19,00hs con: Rabioso Bufón, 4to. B, Hora libre, Nasty People, Reyser y cierra la cultura HIP HOP con batallas de freestyle formato exhibición + Dj Pako Solo, ( a partir de las 22:30hs) un número de vanguardia, ideal para conocer el movimiento y terminar bailando como se merece un sábado de fiesta.
El domingo los shows se iniciarán a las 20,30hs con Makabro, Asdrubal, Camello Doppler, Ovnibus, Última alternativa, Luz de Luna y La lokura.
La tensión entre la industria y el gobierno de Javier Milei terminó abriendo una interna feroz dentro de la propia central fabril. En pocas horas, Guillermo Moretti acusó a Luis Caputo de ser un «trader que no sabe lo que es un torno», Martín Rappallini reclamó por la caída de la actividad y el costo de la energía, Caputo respondió que no gobierna para «determinados empresarios» y, cuando todavía quedaba humo sobre el campo de batalla, el presidente de la UIA salió a desautorizar a su vicepresidente.
La secuencia arrancó apenas una hora antes del acto oficial por el Día de la Industria. Moretti, uno de los vicepresidentes de la UIA y referente industrial de Santa Fe, decidió romper todos los diques. «Esta gente no conoce el país y no conoce lo que es la industria, no tiene idea», afirmó en una entrevista concedida a El Destape. Y apuntó directamente contra Caputo: «Estamos manejados por un endeudador, un trader que no sabe lo que es un torno». También cuestionó el crecimiento del patrimonio del ministro y sostuvo que sus finanzas personales habían aumentado «un 37% en dólares» mientras la Argentina se endeudaba.
Moretti fue bastante más lejos que la posición institucional que venía preparando la UIA. Habló directamente de «una política de desindustrialización» y vinculó la supervivencia fabril con las escuelas técnicas, las universidades, el CONICET y el INTI. También puso el foco sobre la diferencia entre los sectores beneficiados por el modelo. «Hay sectores en los que este Gobierno está apostando muy fuerte, el tema de la minería, energía y el petróleo», dijo, mientras describió a la industria manufacturera en una situación «muy difícil».
El clima ya venía cargado desde la víspera. Rappallini había anticipado que preparaba un discurso duro para el Día de la Industria y el Gobierno respondió vaciando políticamente el encuentro. El acto se hizo en la planta del Laboratorio Elea, en Malvinas Argentinas, ante unos 200 industriales y sin funcionarios nacionales de primera línea.
Sin embargo, cuando Rappallini subió al escenario, su discurso terminó pareciendo moderado al lado de la descarga de Moretti. El presidente de la UIA presentó números muy duros: la producción industrial está 10% por debajo de 2022, hay ramas con caídas de entre 25% y 30% y desde agosto de 2023 se perdieron 90.000 empleos asalariados registrados. «La economía no puede medirse solamente por la evolución de la inflación. Tenemos que mirar la actividad», afirmó.Ese punto toca uno de los nervios del programa económico de Caputo.
Rappallini destacó que durante los últimos dos años los precios industriales subieron alrededor de 140%, contra un incremento cercano al 190% del nivel general y del 400% en los servicios. «La industria le está poniendo el hombro en la estabilización», dijo.
Guillermo Moretti
El reclamo más concreto apareció con la energía. Rappallini denunció que numerosas empresas, especialmente pymes, recibieron facturas de gas y electricidad que se multiplicaron entre tres y cinco veces. La UIA atribuye parte del salto a la decisión oficial de trasladar a los industriales el diferencial generado por el costo de importación de energía y viene reclamando un mecanismo de compensación. «Seguimos aguardando una respuesta», lanzó.
Al mismo tiempo pidió que Vaca Muerta no sea únicamente una plataforma para exportar hidrocarburos sino también una palanca para exportar producción industrial argentina.
La central fabril desplegó además una agenda de siete puntos: recuperación de actividad y crédito, reducción del costo argentino, defensa frente a la competencia desleal, energía, morosidad, infraestructura y modernización laboral. Rappallini pidió un «puente» entre la economía que queda atrás y la economía competitiva que pretende construir Milei.
También reclamó un pacto fiscal industrial para reducir impuestos nacionales, provinciales y municipales y advirtió que en algunos sectores los productos ingresados por circuitos irregulares representan entre 30% y 50% del mercado. «Esto lejos está de ser libre mercado», afirmó.
Caputo no dejó pasar el desafío. Horas después, durante el foro Vientos de Cambio, defendió el programa económico y rechazó el diagnóstico industrial. «El camino en el que estamos es el correcto. Estamos en un proceso de reconversión», afirmó. Después trazó la frontera política de la discusión: «El mío como ministro es defender el interés de todos los argentinos, no el de algunos o el de alguien en particular».
El ministro endureció todavía más la respuesta. Dijo que el modelo anterior había protegido empresarios mediante subsidios en energía, tipo de cambio y precios, y aseguró que la economía ahora crecerá «en dos velocidades». Sobre Moretti fue tajante: «El feedback de las industrias no es el que dijo hoy el vice de la UIA». Según Caputo, muchos empresarios entienden que llegó el momento de «reconvertirse» e invertir. «Si no nos adaptamos al mundo, cerremos las fronteras», resumió.
Milei completó la pinza esa misma tarde. En el mismo foro descartó cualquier flexibilización del programa por razones electorales. «El resultado fiscal no se negocia», afirmó. Y agregó: «No vamos a negociar la política monetaria porque no vamos a parar hasta terminar de derrotar la inflación». El Presidente condensó su posición en una frase que dejó poco margen para las demandas industriales: «Las buenas políticas no se negocian».
Pero cuando parecía que la historia quedaba reducida al choque entre el Gobierno y los industriales, apareció el capítulo más incómodo para la UIA. Rappallini salió públicamente a despegarse de Moretti. Y lo hizo con una dureza que llamó la atención.
Después llegó la estocada. En LN+, Rappallini buscó bajar la temperatura y se mostró mucho más conciliador con el Gobierno. «Nosotros estamos de acuerdo con el orden macroeconómico, estamos de acuerdo con el equilibrio fiscal, estamos de acuerdo con bajar la inflación», afirmó. Y aclaró que la discusión con Caputo pasa por la economía real: «Lo que planteamos es que ahora tenemos que crecer».
También buscó quitarle amortiguar el choque: «No estamos en contra del Gobierno, estamos planteando una agenda industrial». Rappallini defendió además el rumbo general y sostuvo que «hay muchas cosas que se hicieron bien», aunque advirtió que «la actividad está claramente amesetada».
Rappallini sostuvo que Moretti «puede tener su propia mirada», pero aclaró que sus declaraciones representan «una posición personal o provincial, no la posición institucional de la UIA». Incluso recordó que la entidad tiene ámbitos internos para procesar las diferencias antes de expresarlas hacia afuera. El presidente de la central fabril terminó marcándole los límites a su vicepresidente en público.
El contraste con Moretti quedó expuesto. El presidente de la UIA se preocupó por dejar un puente tendido hacia Economía.
Hay además un dato que vuelve más delicada la posición de Rappallini frente al Gobierno. El empresario es inversor del Proyecto San Jorge Cobre Mendocino, la mina de cobre y oro de Uspallata que ingresó al RIGI. El proyecto había sido presentado inicialmente por unos 630 millones de dólares y finalmente fue aprobado con una inversión total proyectada de 891 millones de dólares
La pelea con Caputo dejó así una grieta expuesta dentro de la principal organización industrial del país. Moretti pateó el tablero, Rappallini trató de ordenar las piezas y el Gobierno aprovechó para reafirmar que no piensa modificar el rumbo.
El Intendente Marcelo Orazi participó este mediodía del acto en el que el gobierno provincial hizo entrega de un vehículo y equipamiento a la Policía local. En la oportunidad estuvieron presentes la Secretaria de Estado de Seguridad y Justicia Betiana Minor y el Jefe de la Policía de Río Negro Osvaldo Tellería. Concretamente se entregaron…
Con la Legislatura cordobesa convertida en un hervidero a raíz de las denuncias por violencia de género y abuso sexual de algunos asesores y empleados, tanto del peronismo como de la UCR, la senadora nacional Alejandra Vigo salió a pedir la cabeza de la radical Alejandra Ferrero. Dentro de cuya oficina trabajaba Omar Ludueña, el radical de la capital cordobesa que militaba para el deloredismo y que se encuentra detenido desde el viernes pasado en una compleja causa por abuso sexual intrafamiliar.
«Ferrero debe renunciar», lanzó Vigo este lunes a La Voz del Interior, para fijar una coherencia en su conducta con respecto al pedido que había hecho sobre Ramón Flores, el legislador del peronismo que tenía entre sus asesores a José Villarreal, el hombre detenido por grooming y abuso sexual a menores en el norte de la provincia.
«Tengo la misma convicción que expresé firmemente en la oportunidad anterior. La nueva denuncia por abuso sexual contra un empleado de la Legislatura que cumple funciones en el despacho de Alejandra Ferrero (UCR) exige una respuesta contundente», dijo Vigo este lunes.
Presión que, puertas adentro de la Legislatura vuelve a ocasionar un ruido como en aquel momento, también dentro del oficialismo. «No hay que revolear pedidos así. No es la forma. Ella tiene que estar por encima de esto», dijo a LPO un llaryorista puro sobre el nuevo pedido de Vigo, ahora para una legisladora del radicalismo.
Y la exigencia de Vigo se conoció este lunes por la tarde, cuando también salió a la luz otra denuncia en contra de otro funcionario del peronismo: Pablo Ortíz, funcionario de Cormecor, el ente intergubernamental que gestiona los residuos de Córdoba y el Gran Córdoba. Hombre que, además, responde a Facundo Torres, el jefe del bloque del oficialismo en la Unicameral que esta mañana salió a acusar al radicalismo de «mear agua bendita cuando tenían a un abusador trabajando para el bloque».
Frase que desató la furia de un sector de la oposición y que dejó con la guardia alta a los 70 parlamentarios de la Unicameral.
Rodrigo de Loredo
Sobre el pedido de Vigo, en torno a la renuncia de Ferrero, otro peronista admitió que «no hay un orden, ni una estrategia», acerca de pedir la dimisión de la legisladora que es parte del deloredismo. «No tenemos una coordinación con el tema. Entonces, salen y piden esto, ahora saltan algunos casos cercanos a Facundo y no podemos caer en un pedido de renuncias constante», agregó la fuente del peronismo.
Torres, además, es el presidente del PJ cordobés y uno de los que se convirtió en el vocero de la acusación en contra del radicalismo desde el pasado jueves cuando estalló el caso Ludueña, el hombre que militaba para el deloredismo y antes lo había hecho para Oscar Aguad.
La estrella de seis puntas de la bandera de Salta tiene una historia que se remonta a 1817: nació como una condecoración militar para reconocer a Güemes y a los defensores de la provincia frente al avance realista.
Por Alcides Blanco para NLI
Hay símbolos que parecen estar allí desde siempre, como si hubieran nacido junto con la tierra que representan. La estrella de seis puntas que aparece en el centro de la bandera de Salta es uno de ellos. A primera vista puede parecer simplemente una figura geométrica incorporada al escudo provincial, pero detrás de esa estrella existe una historia de guerra, resistencia y reconocimiento militar que se remonta a los años decisivos de la lucha por la independencia.
Y hay una particularidad que muchas veces pasa inadvertida: la estrella salteña no fue concebida originalmente como un símbolo religioso ni como una alusión genérica a la “buena suerte”. Su origen es mucho más concreto. Fue una condecoración militar vinculada con la defensa de Salta frente a las tropas realistas, y sus seis puntas terminaron asociándose con seis hombres considerados protagonistas de aquella resistencia: Martín Miguel de Güemes, Luis Burela, Pedro Zabala, Apolinario Saravia, Juan Antonio Rojas y Mariano Morales.
La invasión realista de 1817
Para entender la estrella hay que retroceder hasta 1817, cuando la guerra por la independencia todavía estaba lejos de haber terminado.
Después de la declaración de la Independencia de 1816, el poder español continuaba teniendo una formidable presencia militar en el Alto Perú. Desde allí, los ejércitos realistas intentaban avanzar hacia las provincias del norte, recuperar posiciones y, si las circunstancias lo permitían, avanzar sobre el territorio revolucionario.
En ese escenario apareció una vez más la figura de Martín Miguel de Güemes, gobernador de Salta y jefe de las milicias que sostenían una guerra irregular contra los realistas.
En abril de 1817, el ejército comandado por el mariscal José de la Serna avanzó hacia Salta con una fuerza muy superior a la que podían reunir los defensores locales. El 15 de abril los realistas llegaron a ocupar la ciudad. Pero ocupar Salta no significaba controlar Salta.
Güemes trasladó su cuartel de operaciones y organizó una estrategia basada en las milicias gauchas y en pequeños grupos móviles que hostigaban permanentemente al enemigo. Los llamados Infernales y las fuerzas locales atacaban las líneas de abastecimiento, arrebataban ganado, recuperaban armas y dificultaban que los realistas pudieran sostenerse en territorio salteño.
La guerra se convirtió así en una sucesión de ataques, emboscadas y movimientos rápidos. El ejército invasor podía ocupar una ciudad, pero encontraba enormes dificultades para alimentarse, movilizarse y conservar sus posiciones.
La resistencia terminó obligando a las tropas de La Serna a retirarse hacia el Alto Perú.
La importancia de aquel episodio fue enorme: Salta había vuelto a funcionar como una barrera contra el avance realista hacia el sur. La defensa no había consistido en una única batalla convencional, sino en una campaña prolongada en la que las milicias de Güemes hicieron del territorio un obstáculo casi permanente para el ejército invasor.
Una estrella para reconocer a los defensores
Fue en ese contexto que comenzó a gestarse el símbolo que muchos años después terminaría formando parte del escudo y de la bandera provincial.
Manuel Belgrano propuso distinguir a quienes se habían destacado en la defensa de Salta. La idea era otorgar una estrella heráldica militar de seis puntas, siguiendo una tradición de condecoraciones que ya había sido utilizada durante la guerra de Independencia.
El número seis no fue casual.
La tradición histórica salteña identifica las seis puntas con seis protagonistas de aquella defensa: Güemes, Burela, Zabala, Saravia, Rojas y Morales. De esta manera, la estrella dejó de ser solamente una condecoración individual y pasó a representar una acción colectiva.
El 28 de noviembre de 1817, el Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón dispuso oficialmente una medalla para distinguir a los jefes, oficiales y tropas que habían participado en la defensa.
La disposición establecía una estrella de seis brazos. Para Güemes sería de oro; para comandantes y oficiales tendría brazos de oro y centro de plata; y para la tropa se dispuso un distintivo de paño blanco. La inscripción que debía llevar era particularmente elocuente: “AL MÉRITO EN SALTA”, mientras que en el centro figuraría “AÑO DE 1817”.
Es decir que el origen del símbolo no está en una interpretación posterior. La estrella fue concebida expresamente como reconocimiento al mérito militar de quienes habían defendido Salta.
Pero existe una historia todavía más curiosa
La condecoración ordenada por Pueyrredón tuvo una existencia bastante problemática.
La documentación posterior muestra que recién en 1818 Belgrano informó la cantidad de medallas y escudos que serían necesarios. Se hablaba de una medalla para Güemes, otras para oficiales y miles de distintivos para la tropa.
Sin embargo, existen dudas históricas acerca de cuánto de aquella condecoración llegó efectivamente a fabricarse y entregarse. Algunas investigaciones sostienen incluso que Güemes nunca recibió la medalla de oro que le había sido destinada.
La paradoja resulta extraordinaria: el símbolo que terminaría identificando a Salta nació como premio a una victoria y, sin embargo, la propia condecoración que debía materializar ese reconocimiento aparentemente nunca llegó de manera efectiva a manos de su principal destinatario.
De condecoración militar a símbolo de una provincia
La historia de la estrella no terminó en 1817.
Con el paso de las décadas, aquella figura comenzó a incorporarse a la simbología institucional salteña. Hacia la segunda mitad del siglo XIX ya aparecía en sellos y representaciones provinciales, y fue adquiriendo una nueva dimensión: dejó de recordar solamente una condecoración militar para convertirse en una representación de la tradición güemesiana de Salta.
El paso decisivo llegó en 1946, cuando la provincia institucionalizó su escudo mediante la Ley 749.
El nuevo escudo colocó en el centro una estrella de plata de seis puntas, sobre un campo azul. En su interior aparece un sol dorado. Alrededor, dos ramas de laurel recuerdan los triunfos de las armas salteñas.
La estrella había recorrido entonces más de un siglo de historia: había nacido como condecoración de guerra, había quedado asociada a Güemes y a sus hombres y finalmente se había transformado en el corazón mismo de la representación oficial de la provincia.
Y ahí aparece otro detalle fundamental.
Las seis puntas y los seis héroes
La interpretación oficial salteña sostiene que cada una de las seis puntas recuerda a uno de los seis héroes de la defensa.
Una de ellas corresponde a Martín Miguel de Güemes.
Las restantes evocan a:
Luis Burela, comandante de las milicias.
Pedro Zabala, comandante.
Apolinario Saravia, sargento mayor.
Juan Antonio Rojas, sargento mayor.
Mariano Morales, capitán.
La elección tiene una carga política e histórica significativa: Güemes no aparece representado como un héroe aislado, sino como parte de una estructura de combatientes que sostuvo la defensa de la frontera norte.
Por eso la estrella puede leerse como una síntesis de la llamada Guerra Gaucha: un jefe, pero también una comunidad armada detrás de él.
La propia simbología oficial define al escudo como una síntesis del espíritu güemesiano, del ideal de quienes dieron su vida por un país libre y soberano y del orgullo de pertenecer a Salta.
¿Y qué tiene que ver con la bandera?
La bandera provincial fue creada mucho más tarde, en 1997, mediante la Ley 6946, promulgada por el Decreto 2663.
Su diseño incorporó tres grandes elementos: el color tradicional del poncho salteño, las referencias a los departamentos provinciales y el escudo de Salta.
Por eso, cuando vemos la estrella de seis puntas en el centro de la bandera, estamos viendo en realidad una representación simplificada del corazón del escudo provincial: la estrella de plata asociada con la defensa de 1817 y con Güemes.
Pero la bandera tiene además otras estrellas.
Alrededor del escudo aparecen 23 estrellas doradas, que representan a los 23 departamentos de la provincia. En otras palabras, la bandera combina dos dimensiones diferentes: una estrella central que remite a la historia de la independencia y a la gesta güemesiana, y 23 estrellas que representan la organización territorial contemporánea de Salta.
El resultado es casi una pequeña lección de historia provincial convertida en bandera.
En el centro está la memoria de la guerra de Independencia.
Alrededor, la provincia actual.
El sol dentro de la estrella
Todavía queda un elemento que suele pasar inadvertido: el sol ubicado en el centro de la estrella.
Según la simbología oficial, ese sol representa los servicios prestados por Salta a la causa de la Independencia. No es simplemente un adorno colocado dentro de la estrella.
La lectura es interesante: la estrella recuerda a quienes defendieron el territorio y el sol representa la causa nacional por la cual esa defensa fue realizada.
La simbología provincial asigna además significados a los colores del escudo: el azul representa justicia, verdad y lealtad; la plata, integridad y firmeza; el oro, nobleza, poder y riqueza; y el verde, esperanza y fe.
De este modo, el escudo no funciona solamente como una imagen decorativa. Es una construcción simbólica en la que cada elemento remite a una parte de la historia salteña.
Una estrella que no nació para mirar el cielo
Quizás la mejor manera de entender la estrella de seis puntas de Salta sea dejar de verla como una simple figura geométrica.
No nació en un escudo. Nació en una guerra.
Fue pensada en 1817 para reconocer a quienes habían resistido la invasión realista y quedó vinculada para siempre con Güemes y con los hombres que combatieron junto a él. Con el paso del tiempo se transformó en una pieza de la identidad provincial, hasta llegar al escudo oficial de 1946 y, décadas después, a la bandera que hoy representa a todos los salteños.
Por eso, cada vez que la estrella aparece en la bandera de Salta, hay mucho más que seis puntas.
Hay una ciudad ocupada por un ejército extranjero.
Hay gauchos persiguiendo a las tropas realistas.
Hay una frontera que durante años sostuvo la lucha por la independencia.
Hay un Güemes que convirtió el territorio en arma.
Hay otros cinco nombres que la memoria oficial decidió colocar junto al suyo.
Y hay una idea que atraviesa toda la historia del símbolo: la independencia argentina no se ganó solamente en las grandes batallas que quedaron grabadas en los manuales escolares. También se defendió en los caminos, en los campos y en las quebradas del norte, donde durante años hombres y mujeres sostuvieron una guerra que impidió que el poder realista avanzara hacia el corazón de las Provincias Unidas.
La estrella de Salta, en definitiva, es la memoria de esa resistencia convertida en símbolo.
Seis puntas. Seis nombres. Una provincia. Y una guerra por la independencia que todavía puede leerse en su bandera.
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El canciller Pablo Quirno difundió con entusiasmo la decisión de la norteamericana Halliburton de no participar en la explotación petrolera de Malvinas, de la que no formaba parte. Pero guarda un espeso silencio sobre una multinacional británica que opera en el país y tendría a cargo la parte crítica del proyecto Sea Lion: Noble Corporation.
El riesgo que la ofensiva de Javier Milei contra las empresas que participen de la explotación petrolera de Malvinas choque contra el propio desarrollo offshore argentino, fue anticipado en exclusiva por LPO, que este sábado reveló que Noble estaba en una situación muy delicada.
Noble Corporation, uno de los gigantes mundiales de la perforación marina, fue contratada por Total Austral para perforar los tres pozos de Fénix que hoy producen gas frente a Tierra del Fuego, un desarrollo clave para la isla y para abastecer de gas a la Argentina. Al mismo tiempo, otra plataforma de Noble tiene adjudicado un misterioso contrato por 11 pozos en Sudamérica que coincide punto por punto con la primera etapa de Sea Lion.
La conexión argentina está documentada. Total Austral contrató a Noble para llevar la plataforma Noble Regina Allen hasta Tierra del Fuego y ejecutar la campaña de perforación de Fénix.
No fue un proveedor lateral. Noble puso la tecnología que hizo los pozos. La Regina Allen llegó desde el Mar del Norte después de un viaje de más de 14 mil kilómetros y fue instalada junto a la estructura de producción de Fénix. Desde allí perforó los tres pozos horizontales que hoy permiten extraer el gas.
Noble Corporation, uno de los gigantes mundiales de la perforación marina, fue contratada por Total Austral para perforar los tres pozos de Fénix que hoy producen gas frente a Tierra del Fuego, un desarrollo clave para la isla y para abastecer de gas a la Argentina. Al mismo tiempo, otra plataforma de Noble tiene adjudicado un misterioso contrato por 11 pozos en Sudamérica que coincide punto por punto con la primera etapa de Sea Lion.
Fénix está ubicado aproximadamente 60 kilómetros mar adentro frente a Tierra del Fuego, dentro de Cuenca Marina Austral. Total Austral, subsidiaria de TotalEnergies, tiene el 37,5% y es el operador.
El proyecto demandó una inversión superior a los USD 700 millones y puede aportar hasta 10 millones de metros cúbicos diarios de gas, alrededor del 8% de la producción argentina. El gas de esos pozos viaja por una línea submarina hasta Vega Pléyade y desde allí utiliza la infraestructura existente para llegar a tierra.
El informe de Noble Corporation a sus accionistas donde blanquea el misterioso contrato en «Sudamérica».
Por eso conviene entender qué es Noble. No es una petrolera como Total o YPF. Es una contratista de perforación offshore. Las petroleras tienen las concesiones, desarrollan los yacimientos y venden el petróleo o el gas. Noble pone las máquinas más complejas y caras para llegar hasta los hidrocarburos debajo del mar. De hecho, en el contrato se puede observar que cobra 300 mil dólares por día, más gastos.
Noble Corporation plc está constituida en Inglaterra y Gales y tiene sus principales oficinas ejecutivas en Houston. La compañía nació hace más de un siglo y durante los últimos años se convirtió en uno de los gigantes mundiales del sector después de absorber Pacific Drilling, fusionarse con Maersk Drilling y comprar Diamond Offshore.
Su negocio es alquilar monstruos de acero: plataformas que se desplazan de una cuenca petrolera a otra siguiendo contratos que pueden valer cientos de millones de dólares.
Noble es la compañía. Noble Regina Allen, Noble Endeavor, Noble Resilient y las demás son unidades de su flota. Cada plataforma tiene características diferentes y va saltando entre clientes y continentes según las campañas contratadas.
En febrero de 2026 Noble informó a sus inversores y a la Securities and Exchange Commission de Estados Unidos que había conseguido para su plataforma Noble Endeavor un nuevo contrato. El cliente permanece confidencial. La descripción pública tiene apenas cuatro datos centrales: 11 pozos, Sudamérica, comienzo hacia fines de 2026 y una tarifa de USD 300 mil diarios. Los cuatro datos llevan directamente hasta Sea Lion.
La Noble Regina Allen es una jack-up. A diferencia de los buques de perforación, este tipo de plataforma llega flotando hasta el lugar de trabajo y baja enormes patas hasta apoyarlas sobre el fondo marino. Después eleva su estructura por encima del nivel del agua y queda estabilizada para perforar. Esa fue la máquina elegida por Total para Fénix. La Regina Allen permaneció contratada por TotalEnergies en Argentina desde mayo de 2024 hasta comienzos de 2025. Todavía en abril de ese año la documentación aeronáutica argentina registraba el helipuerto «Noble Regina Allen» en Tierra del Fuego.
La Noble Endeavor es otra clase de animal. Se trata de una plataforma semisumergible, diseñada para trabajar flotando en aguas mucho más profundas. Puede operar en profundidades de agua de hasta unos 8.000 pies y perforar aproximadamente hasta 35.000 pies. Tiene capacidad para alojar alrededor de 140 personas. Y la Endeavor es justamente la que abre el capítulo Malvinas.
En febrero de 2026 Noble informó a sus inversores y a la Securities and Exchange Commission de Estados Unidos que había conseguido para esa plataforma un nuevo contrato. El cliente permanece confidencial. La descripción pública tiene apenas cuatro datos centrales: 11 pozos, Sudamérica, comienzo hacia fines de 2026 y una tarifa de USD 300 mil diarios. Los cuatro datos llevan directamente hasta Sea Lion.
El CEO de Noble Corporation, Robert Eifler junto al vicepresidente de TotalEnergies, Thomas Gautherot.
El proyecto de Navitas Petroleum y Rockhopper al norte de Malvinas contempla exactamente 11 pozos en su primera fase. La perforación debe realizarse durante la ventana temporal que comienza hacia fines de 2026 para permitir que el yacimiento alcance su primera producción, prevista para marzo de 2028.
La coincidencia temporal también aparece en la información de Noble. La compañía ubica actualmente a la Endeavor en Sudamérica y la muestra comprometida hasta el segundo trimestre de 2028.
La relación con Sea Lion surge de una coincidencia extraordinariamente precisa de cantidad de pozos, región y calendario, pero todavía no fue reconocida oficialmente por las compañías.
La Noble Resilient muestra otra pata de la telaraña. Esa plataforma trabajó para Harbour Energy en aguas británicas, después de un contrato con Wintershall Dea. Son justamente las dos compañías que aparecen sucesivamente en el mismo 37,5% de Fénix: Harbour compró los activos de Wintershall Dea y pasó a ser socia de Total en el proyecto argentino.
La plataforma Noble Resilient muestra otra pata de la telaraña. Esa plataforma trabajó para Harbour Energy en aguas británicas, después de un contrato con Wintershall Dea. Son justamente las dos compañías que aparecen sucesivamente en el mismo 37,5% de Fénix: Harbour compró los activos de Wintershall Dea y pasó a ser socia de Total en el proyecto argentino.
La flota completa permite dimensionar a Noble. Después de una enorme concentración del negocio durante los últimos años, la compañía opera decenas de unidades entre drillships, plataformas semisumergibles y jack-ups.
Entre sus nombres aparecen Noble Voyager, Noble Viking, Noble Valiant, Noble Venturer, Noble Invincible, Noble Innovator, Noble Integrator, Noble Intrepid, Noble Interceptor y Noble Resolute, además de Endeavor y Resilient.
Ese mapa también permite entender por qué la amenaza de Milei puede ser bastante más complicada de ejecutar de lo que sugiere la retórica oficial.
Las petroleras no tienen una plataforma de perforación esperando en cada puerto. Existe un mercado mundial relativamente concentrado de contratistas capaces de ejecutar estas campañas y sus equipos se reservan con mucha anticipación.
Linda Z. Cook, la CEO de Harbour Energy.
TotalEnergies conoce perfectamente esa dependencia. Cuando Noble consiguió Fénix, uno de sus máximos responsables comerciales afirmó que la compañía esperaba profundizar su relación con TotalEnergies a partir del contrato argentino. No era una frase ceremonial. Total es uno de los clientes más importantes de Noble en el mundo.
En 2023 representó alrededor del 10,5% de los ingresos de la contratista y al cierre de 2025 concentraba aproximadamente 12,6% de su cartera global de contratos pendientes.
Ese vínculo internacional agrega otro problema. Una sanción argentina contra Noble no tendría enfrente solamente a una contratista que eventualmente participe de Sea Lion. Tocaría la cadena de proveedores de TotalEnergies, una de las principales petroleras que Milei necesita para sostener inversiones en la Argentina.
El Gobierno acaba de anunciar precisamente que quiere recorrer esa cadena. La Casa Rosada informó que Cancillería inició procedimientos contra 45 personas humanas y jurídicas vinculadas a la actividad hidrocarburífera en Malvinas y dejó expresamente planteado que las sanciones pueden alcanzar a quienes presten servicios a esos desarrollos.
Si el contrato secreto de la Endeavor finalmente corresponde a Sea Lion, Noble encaja de lleno en esa definición. Y ahí aparece el búmeran.
La ofensiva de Milei parte de una idea sencilla: aislar económicamente la explotación petrolera de Malvinas hasta volverla incompatible con hacer negocios en Argentina.
El problema aparece cuando se abre el capó de la industria offshore. Total, Harbour, PAE, Noble y decenas de contratistas trabajan mediante una red global de plataformas, barcos, seguros, financiamiento y servicios que atraviesa jurisdicciones y fronteras.
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