Este fin de semana se celebra en Villa Regina la #FiestadelaVendimia2020 y la Dirección de Cultura con Silvia Alvarado a la cabeza tuvo el atino de crear dos escenarios para poder generar más espacios para artistas locales, quienes estarán compartiendo la escena cultural de la #Vendimia con colegas regionales y nacionales.
Esta dirección, desde su asunción se ha caracterizado por revalorizar a la gran cantidad y calidad de artistas de la ciudad.
Las aperturas en el escenario principal estarán vinculadas a la danza y al teatro relacionadas a diferentes temáticas, alrededor de 150 artistas (bailarines, coreógrafos, músicos, cantantes) serán partícipes de los inicios de las jornadas en el Cono Randazzo.
Silvia Alvarado, Dir. Cultura VR
El escenario principal será el icónico Anfitreatro «Cono Randazzo» y el Alternativo se estructurará en la «Plaza de los Próceres». Compartimos el cronograma de la #Vendimia2020.
Fiesta Vendimia 2020
En el escenario Alternativo el cronograma es el siguiente:
El viernes las presentaciones comenzarán a las 20,30hs y actuarán: Zule Vega, Solcito del Valle, Mica/ Polo/ Uli y Germán, JeCe, Permitidos, Indio Gavilani, De la misma sangre, Cepeda Quiroga Dúo y Achesur.
El sábado arrancarán a las 19,00hs con: Rabioso Bufón, 4to. B, Hora libre, Nasty People, Reyser y cierra la cultura HIP HOP con batallas de freestyle formato exhibición + Dj Pako Solo, ( a partir de las 22:30hs) un número de vanguardia, ideal para conocer el movimiento y terminar bailando como se merece un sábado de fiesta.
El domingo los shows se iniciarán a las 20,30hs con Makabro, Asdrubal, Camello Doppler, Ovnibus, Última alternativa, Luz de Luna y La lokura.
El Gobierno convertir en una empresa independiente a su división YPF Agro y habilitar el ingreso de capital privado por hasta el 50% del capital, como una alternativa para avanzar en la apertura de negocios de YPF al sector privado.
La iniciativa se encuentra todavía bajo análisis y forma parte de un debate abierto dentro del Gobierno y de la propia empresa petrolera. El objetivo sería mantener una participación relevante de la petrolera estatal en el negocio agropecuario, pero incorporar socios privados que aporten capital y permitan ampliar la escala de la operación.
YPF Agro tiene una particularidad que la diferencia de otros activos de la petrolera dado que su negocio está directamente conectado con el campo. La compañía desarrolló un esquema de canje de granos por combustible, mediante el cual los productores agropecuarios pueden entregar su producción y recibir a cambio combustibles, principalmente gasoil.
El modelo permite que YPF opere simultáneamente en dos mercados estratégicos para la economía argentina: el agro y los combustibles. Para el productor, además, representa una alternativa de financiamiento y de comercialización de su cosecha.
El modelo permite que YPF opere simultáneamente en dos mercados estratégicos para la economía argentina: el agro y los combustibles. Para el productor, además, representa una alternativa de financiamiento y de comercialización de su cosecha.
El debate también recupera un antecedente dentro de la propia YPF con la venta de Profertil, la compañía productora de fertilizantes que tuvo participación de la petrolera que es clave para abastecer al sector agropecuario y terminó privatizada en su totalidad.
En el modelo que está en estudio conservaría el 50% de YPF y permitiría el ingreso de capital privado por el otro 50%, en lugar de desprenderse completamente del negocio.
La Municipalidad de Villa Regina recuerda la vigencia de la Ordenanza 10/2009 que reglamenta el arbolado urbano y establece el procedimiento para la autorización de extracción de árboles, los criterios de plantación y el sistema de multas para quienes infrinjan la presente normativa. En este sentido, se informa que multará a los frentistas que no…
Mirgor, la empresa de Nicolás «Nicky» Caputo, echó a casi 300 empleados y agravó la crisis industrial de Tierra del Fuego, que desde que asumió Javier Milei perdió la mitad de los empleos que genera el Régimen de Promoción.
Según adelantó el sitio local Red23, la mayoría de los despedidos serían trabajadores efectivos y con antigüedad dentro del Grupo Mirgor, un dato que incrementó la preocupación entre los operarios ante la magnitud de la decisión de la empresa.
Desde las primeras horas del lunes, cientos de trabajadores comenzaron a concentrarse frente a las instalaciones de las plantas de Río Grande y cortaron las calles.
El Ministerio de Trabajo y Empleo de la provincia dictó la conciliación obligatoria que pone en suspenso los despidos por 15 días. Pero la realidad del sector tiene las características de una crisis terminal, según explicaron a LPO fuentes fueguinas.
Cuando asumió Milei, los empleos directos e indirectos que generaba el Régimen de Promoción Industrial eran alrededor de 12 mil. Ahora son la mitad y creen que para el año que viene, podrían ser no más de 3.000.
La apertura indiscriminada de importaciones fue un mazazo para el régimen, que atraviesa su peor momento en 50 años. En parte porque las dos grandes jugadoras del mercado, beneficiadas históricamente por el régimen de promoción fueguino, no están peleando por el interés de la isla como en otros años. Tanto Newsan de Rubén Cherñajovsky como Mirgor de Caputo se diversificaron en otros rubros ajenos a la electrónica, acaso previendo este escenario crítico.
El 9 de noviembre de 1914 en el Hospital Rawson de la Ciudad de Buenos Aires, el Dr. Luis Agote (1868-1954), médico e investigador argentino logró por primera vez la técnica de transfusión de sangre con el anticoagulante citrato de sodio. Antes de este aporte no se podía conservar y almacenar la sangre para utilizarla…
Cada vez que aumenta el precio de las frutas y las verduras, el nombre del Mercado Central vuelve a aparecer en los medios. Sin embargo, pocas personas conocen la historia de este gigantesco centro de abastecimiento que, desde hace más de cuatro décadas, organiza buena parte de la distribución de alimentos frescos del Área Metropolitana de Buenos Aires. Su creación respondió a una idea que hoy vuelve a generar debate: que el Estado también podía intervenir en la comercialización para evitar abusos, transparentar precios y acercar alimentos a millones de consumidores.
Por Redacción de NLI
Cada madrugada, cuando la mayor parte de Buenos Aires todavía duerme, una ciudad paralela comienza a ponerse en movimiento a pocos kilómetros de la General Paz. Cientos de camiones provenientes de todas las regiones productivas del país ingresan cargados de frutas, verduras y hortalizas. En cuestión de horas, miles de toneladas cambian de manos, se negocian precios, se organizan cargas y vuelven a salir con destino a verdulerías, supermercados, comercios de barrio y ferias de toda el Área Metropolitana. Ese movimiento cotidiano, que para la mayoría de los consumidores permanece invisible, convierte al Mercado Central de Buenos Aires en uno de los principales nodos alimentarios de la Argentina.
Aunque suele aparecer en las noticias cuando se realizan operativos de control de precios o cuando alguna crisis económica impacta sobre el costo de los alimentos, el Mercado Central cumple una función mucho más amplia que la de un gran mercado mayorista. Desde su inauguración en 1984 fue concebido como una herramienta para ordenar la comercialización de productos frescos, reducir costos logísticos y transparentar un circuito donde históricamente convivieron pequeños productores, grandes intermediarios y miles de comerciantes minoristas. Su existencia expresa una discusión que atraviesa buena parte de la historia económica argentina: hasta dónde debe intervenir el Estado cuando se trata de garantizar el acceso de la población a bienes esenciales.
La decisión de construir un mercado concentrador de escala metropolitana comenzó a tomar forma durante la década de 1970, cuando el crecimiento urbano había vuelto insuficientes los antiguos mercados que abastecían a Buenos Aires. La expansión demográfica, el aumento del consumo y la necesidad de mejorar las condiciones sanitarias y logísticas impulsaron la creación de un espacio capaz de concentrar buena parte del comercio mayorista de alimentos frescos. El resultado fue un predio de más de quinientas hectáreas ubicado estratégicamente en La Matanza, con acceso directo a las principales rutas del país y preparado para recibir producción proveniente de todas las economías regionales.
Mucho más que un lugar donde se venden frutas y verduras
Con el paso del tiempo, el Mercado Central se convirtió en una pieza fundamental para comprender cómo funcionan los precios de los alimentos en la Argentina. Allí confluyen productores de Mendoza, Río Negro, Misiones, Jujuy, Tucumán, Entre Ríos, el cinturón hortícola bonaerense y prácticamente todas las regiones agrícolas del país. La enorme concentración de oferta permite observar, casi en tiempo real, cómo influyen las condiciones climáticas, los costos del transporte, las variaciones estacionales y los cambios económicos sobre el valor de los productos que luego llegan a la mesa de los consumidores.
Sin embargo, entre el productor y quien finalmente compra un tomate o una naranja suele existir una extensa cadena de intermediación. Transporte, almacenamiento, distribución y comercialización agregan costos que muchas veces multiplican el precio original varias veces antes de llegar a una verdulería. Por esa razón, el Mercado Central también fue pensado como un espacio donde los valores mayoristas pudieran servir como referencia para evitar distorsiones excesivas y ofrecer información pública sobre la evolución de los precios.
A lo largo de su historia, distintas administraciones utilizaron esa herramienta de maneras diferentes. En algunos períodos se impulsaron programas destinados a acercar productos directamente al consumidor, mientras que en otros predominó una lógica de menor intervención estatal. Ese vaivén refleja una discusión mucho más amplia sobre el papel que debe asumir el Estado frente a la inflación alimentaria y la concentración económica.
Un termómetro de la economía cotidiana
Pocas instituciones muestran con tanta claridad los efectos de una crisis económica como el Mercado Central. Cuando una sequía reduce la producción, cuando una helada destruye cultivos o cuando aumentan los costos del combustible, el impacto suele reflejarse rápidamente en las operaciones que allí se realizan. Pero también ocurre lo contrario: cuando la demanda cae porque las familias pierden poder adquisitivo, los operadores mayoristas son de los primeros en advertir el cambio.
Por eso, recorrer el Mercado Central es también recorrer una parte de la economía real argentina. Allí no se habla únicamente de estadísticas o indicadores macroeconómicos. Se habla de cosechas, de pequeños productores que intentan sostener su actividad, de comerciantes que calculan cuánto podrá pagar el cliente del barrio y de consumidores que cada vez deben mirar con más atención el precio de los alimentos básicos.
En los últimos años, esa realidad volvió a adquirir una fuerte dimensión política. El incremento sostenido del costo de vida, la pérdida del poder adquisitivo de salarios y jubilaciones y las sucesivas discusiones sobre el rol del Estado en la regulación de los mercados alimentarios colocaron nuevamente al Mercado Central en el centro del debate público. Para algunos sectores, debe limitarse a cumplir una función logística; para otros, constituye una herramienta estratégica para garantizar el acceso a alimentos en condiciones razonables y reducir el poder de negociación de los grandes grupos concentrados.
Una discusión que excede a un mercado
La experiencia internacional demuestra que prácticamente todas las grandes ciudades cuentan con mercados concentradores destinados a organizar el abastecimiento de alimentos frescos. La diferencia radica en el papel que cada Estado decide asignarles. Algunos funcionan exclusivamente como centros privados de comercialización; otros cumplen además funciones de regulación, generación de información y promoción de pequeños productores.
La Argentina todavía mantiene abierto ese debate. En un país productor de alimentos, donde periódicamente resurgen discusiones sobre inflación, concentración económica y seguridad alimentaria, el Mercado Central representa mucho más que un enorme predio lleno de camiones y galpones. Es el punto donde confluyen el trabajo de miles de productores, las necesidades de millones de consumidores y una vieja pregunta sobre el modelo económico: quién fija el precio de los alimentos y qué herramientas tiene la sociedad para evitar que un bien esencial quede exclusivamente librado a la lógica de la especulación.
Cada madrugada, cuando los primeros camiones cruzan sus portones, el Mercado Central vuelve a poner en marcha una maquinaria silenciosa que alimenta a millones de personas. Su historia demuestra que detrás de cada fruta y cada verdura existe una compleja red de trabajo, producción y distribución. También recuerda que discutir cómo llegan los alimentos a la mesa de los argentinos nunca fue solamente una cuestión comercial: es, ante todo, una discusión sobre el derecho a una alimentación accesible y sobre el papel que el Estado decide asumir para garantizarla.
La AFA confirmó que el #VAR recaerá en el fútbol argentino. El anuncio oficial confirma un proyecto que se trabaja hace varios meses y que encuentra en Tapia y Belligoy a dos de sus máximos promotores. «Lo que se está realizando es el desembarco del proceso que termina con la inclusión del VAR en Argentina. Es un proceso…
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