Las ruinas del secreto se desploman con el tránsito perpetuo. Son los restos de un pasado que reflota en forma de un silencio naufragante. Tierras perdidas, esqueletos marchitos, pinturas rupestres, caminos olvidados, sonrisas apagadas, nostalgias que todavía pulsan por algún rincón escondido…

Dime Argentina, ¿dónde escondes tus secretos?

¿En los Valles Calchaquíes donde los Kilmes lucharon por sus vidas?
¿En la patagonia rebelde en donde acribillaron personas en nombre de una nación o reinado?
¿En las confiscadas tierras ocupadas por la desesperación y el hambre?
¿En Los Malos Aires donde se concentró el poder y las riquezas?
¿En el discurso prometedor de aquel prolífico político?
¿En las miles de hectáreas donde escondieron ambiciones y supuestas glorias?
O acaso, ¿te llevaste los secretos a paraísos fiscales o monedas virtuales para multiplicarlos y tranformarlos en las semillas de una tiranía muy eficaz?

¡Ay! Argentina, ¿dónde escondes los secretos de tus secretos? ¿En iglesias o conventos? ¿En congresos o casas de gobierno? ¿En armas, sótanos, cálculos matemáticos, lunfardos, libros viejos, debajo de colchones y alfombras, o arriba de los techos de la discordia?

Dime Argentina, ¿dónde los guardas?

¿En los tribunales o en el dictámen final de una sentencia? ¿En un escenario imaginario o en actores de reparto? ¿En chorizos, abecedarios, kioskos, alumbrados públicos, botellas vacías, pdf, caballos, autos de primera gama, en un frasco de dulce de leche, o en el caracú de aquel puchero de fin de julio o marzo?

¡En serio! Argentina, dime: ¿Dónde escondes tus secretos?

¿A la vuelta de la esquina? ¿En importantes inmobiliarias? ¿En sortilegios, horóscopos, cimientos, tuberías del baño, lentejuelas, camisones desilachados? O, ¿en la farándula del espectáculo?

Dime Argentina, ¡por favor! ¿Dónde guardas tus secretos?

¿En el club No Sé Hasta Cuando? ¿En el almanaque de la gomeria de Ricardo? ¿En Twitter, Facebook, Instagram o en la peluquería de todos los datos? ¿En la educación o en un globo aerostático? ¿En la bolsa de comercio o en el precio del dólar que pesa mucho y llora cuando canta el gallo? ¿En una nuez, un yo-yo, en la bandera idolatrada, o en lo recóndito de alguna alborada?

Dime Argentina:

¿Dónde escondes tus secretos?

Deja un comentario