Autor: Invitad@ Especial

  • Los Milei salieron a levantar a Toto Caputo, en medio de la tensión por el plan económico

     

    Javier y Karina Milei salieron a levantar a Toto Caputo después de varios días de versiones sobre una tensión por el rumbo del plan económico y tras los chispazos por la salida del macrista Carlos Frugoni.

    Las versiones en torno al malestar con el ministro de Economía se habían acelerado con su faltazo a la reunión de mesa política que se realizó el lunes al mediodía en la Casa Rosada. Fue la segunda ausencia consecutiva de Caputo, que explicó que a la anterior no fue porque estaba en Washington. 

    Por la noche, Caputo, los Milei y todo el gabinete asistieron a la cena de la Fundación Libertad. La hermana presidencial se hizo fotografiar a los abrazos y sonrisas con Toto, una puesta en escena clásica de la política para tratar de escenificar buena onda y que no hace otra cosa más que confirmar la existencia de la tensión.

    Además, Milei le dedicó un elogio durante un discurso que su entorno anticipó como explosivo, pero terminó siendo más de lo mismo. «Nosotros pusimos en orden las cuentas del sector público gracias a la enorme tarea del gigante que tengo como ministro de Economía, Toto Caputo, que ajustó cinco puntos del PBI en un mes», dijo el presidente.

    ¿Qué discuten Milei y Caputo?

    LPO viene dando cuenta de la tensión entre Caputo y los Milei. Por un lado, el ministro choca con el presidente por el rumbo del plan económico: mientras que Toto busca margen para aflojar el ajuste y que se reactive la economía, Milei sostiene a rajatabla el rumbo ortodoxo. Un mensaje que reiteró en la cena realizada en el Goldencenter.

    Por otro lado, Caputo empezó a chocar con Karina por cuestiones de política. La hermana presidencial empezó a sacarle la autonomía de la que gozó durante los primeros dos años de gobierno y es por eso que el ministro en charlas privadas dejó de hablar del «riesgo kuka» y empezó a hablar al «riesgo político». Una forma de decir que el gobierno -es decir Karina- tiene que ordenar la interna.

    Hasta ahora, Caputo tenía autonomía para manejar la política económica, la relación con los gobernadores y el vínculo con Estados Unidos. Pero Karina avanzó y ya le tomó la relación con las provincias a través de los Menem. El siguiente paso, como reveló Ignacio Fidanza en GPS, es capturarle a Pablo Quirno para controlar el vínculo con Washington.

    La tensión con Caputo también explicaría la salida del macrista Carlos Frugoni de la secretaría de Infraestructura por no haber declarado siete casas. En un sector del gobierno creen que la filtración de la información fue un palo interno a Toto. También sospechan de una jugada para detonar su relación con Mauricio Macri y Nicky Caputo, que nunca interrumpió. 

    El ministro respondió con un mensaje filoso para Karina: lo echó inmediatamente del cargo y expuso la protección de la hermana presidencial a Manuel Adorni, cuestionado por lo mismo que Frugoni.

     

  • Bornoroni mandó a Mestre a raspar a De Loredo y se complica el acuerdo

     

    Dentro del juego de hermetismo constante que reina en el arco opositor en Córdoba, hace unos días se produjeron una serie de reuniones del exintendente Ramón Mestre con varios referentes que hoy tiene el armado que integran el diputado Gabriel Bornoroni y el senador Luis Juez. Con ellos, además de un encuentro en Buenos Aires con ‘Lule’ Menem, las conclusiones para el entorno de Mestre fueron las mismas: tiene que salir a raspar a Rodrigo de Loredo.

    Es sabido que la relación entre Mestre y el exdiputado hace años no es buena. Incluso, cuando ambos integraron un mismo frente en 2019 para competir con el peronismo, el vínculo tampoco era sano.

    Ahora, después de una serie de conversaciones que algunos aseguran también que se produjeron entre los dos radicales, el clima entre ambos se enrarece. «Bornoroni, y sobre todo Juez, saben que Mestre si tiene que salir a darle a Rodrigo lo va a hacer. Pero no porque ellos se lo digan, sino porque Ramón y Rodrigo no tienen piel y no la van a tener», dijo un radical que conoce a ambos.

    Ultimatum de Bornoroni a De Loredo: «Tiene tiempo hasta el Mundial para definir si se suma»

    Bornoroni sigue con la construcción territorial y muchos lo ven convertido en el macho alfa de la oposición a Llaryora. Incluso, en el mismo peronismo se cuidan de las críticas al libertario al que consideran un mileísta genuino a diferencia de Juez o De Loredo. «Bornoroni es un puro. Y como tal, defiende las ideas por las cuales se lo puede cuestionar o no. Pero los otros dos son arribistas y tipos que están desesperados por ver si el dedo de Karina los elige o no», se sinceró un ministro del peronismo a LPO.

    La capilaridad de Bornoroni se extiende con radicales por encima de lo que ocurra entre Mestre y De Loredo. De hecho, a cargo de reclutar a ese espacio dentro de la alianza libertaria está la directora del Inaes, Soledad Carrizo. Pero, además, hay vínculos o acercamientos que llegan impulsados por los propios jefes comunales. 

    Este lunes, Bornoroni se mostró con intendentes del radicalismo de San Justo, el departamento de Llaryora y del ministro de Gobierno, Manuel Calvo.

    Ramón Mestre

    Todo dentro de una construcción por ahora sin fondos ni recursos nacionales; lo que activa una mirada desde la Provincia a la hora de pasar el scanner para asistir o no a los municipios. Como lo contó LPO la semana pasada.

    En contra de esa amenaza se espera para este viernes un mensaje contundente de Juez como anfitrión del locro por el Día del Trabajador. Un ritual histórico del juecismo que en otros momentos trajo dolores de cabeza y que ya cambió de invitados en varias ocasiones a lo largo de los años: este viernes será el turno de los libertarios como comensales invitados.

     

  • El Gobierno homologó sin cambios la paritaria de Comercio

     

    El ministerio de Capital Humano homologó sin modificaciones el acuerdo salarial que habían celebrado la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECYS) en representación de los trabajadores, y la Cámara Argentina de Comercio (CAC), la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y la Unión de Entidades Comerciales (UDECA), en representación de los empresarios.

    El acuerdo paritario que había anunciado FAECYS contempla para el primer trimestre un incremento del 5% distribuido de forma escalonada de la siguiente manera: un 2% en abril, un 1,5% en mayo y un 1,5% en junio. Asimismo, se estableció el pago de un bono extraordinario de $120.000 para los trabajadores de todas las categorías, y una contribución empresarial por la vigencia de convenio de 28 mil pesos por cada trabajador de comercio.

    Al respecto, el secretario general de FAECYS, Armando Cavalieri, señaló que «este acuerdo es el resultado de un diálogo maduro y responsable. Somos plenamente conscientes de la difícil situación que atraviesa la economía y que impacta directamente tanto en el bolsillo de los trabajadores como en la operatividad de las pymes y los comercios de cercanía».

    A eso agregó: «Uno de los puntos era el valor de la cuota solidaria, que con la excusa de una modernización se pretendía asfixiar a los sindicatos. La discusión quedó saldada con la medida cautelar que fijó el Juzgado Federal N 2 de San Martin, al suspender la aplicación de los artículos 131 y 133 de la Ley de Modernización Laboral N° 27.802, dando continuidad a todas las cláusulas convencionales y que establece que las empresas deben mantener la retención y el depósito de las contribuciones solidarias pactadas, fundamentales para el funcionamiento de las organizaciones gremiales».

     

  • Máximo busca hacer valer su poder y toma distancia de un gran frente anti Milei

     

    Por fuera de las chicanas efímeras de los grupos de WhatsApp, Máximo Kirchner salió a jugar fuerte para hacer valer el poder del kirchnerismo dentro de un eventual armado peronista. Son los primeros movimientos concretos que surgen de cara a la construcción de una nueva alianza para recuperar al poder.

    Máximo reniega de un frente anti-Milei y sostiene que los frentes «anti» siempre fracasaron. Toma distancia de un grupo de gobernadores entre los que se ubican Osvaldo Jaldo (Tucumán), Gustavo Sáenz (Salta) y Raúl Jalil (Catamarca) y propone primero consensuar una serie de puntos básicos.

    «Competiremos el año que viene, ahora estamos pensando en fondear a las provincias. Ya que hablan tanto de federalismo, me llama la atención que no podamos juntar una masa crítica de diputados que permitan abordar los problemas de millones de argentinos para abordar los problemas del país», dijo este lunes a AM 530.

    Me llama la atención que no podamos juntar una masa crítica de diputados que permitan abordar los problemas de millones de argentinos para abordar los problemas del país.

    El líder de La Cámpora entiende que no se define una lección presidencial sumando más o menos dirigentes. Asegura que la clave pasa por discutir una serie de puntos programáticos en los que incluye un perfil productivo para el país, el desarme de la deuda y la institucionalidad de la Nación.

    Una vez alcanzado un consenso firme sobre esos puntos, recién entonces construir una herramienta electoral. Y que vengan los que quieran.

    «Los Milei están en tensión con Toto Caputo y Karina quiere capturarle a Quirno»

    Como sea, el planteo de Máximo parece una forma de condicionar el armado amplio en el que trabajan varios dirigentes del peronismo y que Axel Kicillof avala. El líder de La Cámpora hace valer el peso del kirchnerismo duro dentro peronismo.

    Esta mañana, Carlos Bianco salió a responderle. «No sé cómo llamar a ese frente. Si anti-Milei o no. Pero tiene que ser un frente que se oponga a sus políticas y que construya una esperanza para el pueblo», dijo y remarcó que por una cuestión de aritmética electoral el peronismo no puede aspirar a ganar sin ampliar su base de alianzas. «Con un núcleo duro no vamos a ganar la elección», planteó.

    La postura de Kirchner condiciona e incomoda. Pone en tensión las negociaciones y deja en claro que nadie debe dar por hecho que Cristina a un nuevo frente peronista. También existe una cuestión de supervivencia del espacio político que lidera la ex presidenta.

    No sé cómo llamar a ese frente. Si anti-Milei o no. Pero tiene que ser un frente que se oponga a sus políticas y que construya una esperanza para el pueblo. Pero con un núcleo duro no vamos a ganar la elección.

    En los últimos días, el Instituto Patria se reactivó con un acto en La Plata que llevó la consigna «Cristina Libre». En el escenario del Colegio Nacional estuvieron Oscar Parrilli, los diputados Carlos Castagneto y Teresa García, la ministra de Cultura bonaerense, Florencia Saintout, y el intendente Julio Alak. En los discursos hubo mensajes a los dirigentes del peronismo que «creen en un peronismo sin Cristina».

    «No es posible ser un militante político del peronismo, no es posible ser un cuadro político si no nos planteamos estrategias para liberar a Cristina», dijo Saintout en una frase que pareció dirigida a Kicillof.

    Los movimientos del kirchnerismo se dan tras una serie de filtraciones de un grupo de WhatsApp donde confluye el gobernador con intendentes.

    El episodio se desencadenó a partir de la operación de urgencia de Bianco, que fue intervenido por un cuadro de apendicitis en Barcelona, cuando participaba de una gira oficial junto al mandatario.

    Al conocerse la noticia, varios intendentes en el chat le enviaron fuerzas y apoyo. Sin embargo, Mayra Mendoza se diferenció del resto. «Va a estar todo bien. Es la misma operación que tuvo Cristina en diciembre. Distintos contextos: a vos te tocó en Barcelona y a ella presa», deslizó la ex intendenta de Quilmes, que asumió en diciembre pasado como legisladora provincial.

    Y el reproche continuó hacia el gobernador bonaerense: «Entiendo la preocupación de Axel. Insisto con que hubiera sido HUMANO que exista también por la mujer que le dio la posibilidad de ser gobernador».

     

  • Los subsidios aumentaron más de 180% en el primer trimestre del año

     

     El sinceramiento del costo de la energía duró poco. En apenas tres meses, el Gobierno pasó de exhibir recortes a enfrentar un salto explosivo en los subsidios que deja al descubierto una tensión difícil de ocultar: las tarifas suben, pero el Estado paga cada vez más.

    En el primer trimestre de 2026, los subsidios a la energía registraron un incremento real interanual del 180,5% frente al mismo período de 2025. El dato surge de los informes de ejecución presupuestaria relevados por ASAP. 

    Los números son contundentes. En el acumulado del primer bimestre, el gasto en subsidios económicos, con fuerte peso de la energía, trepó un 151,1% nominal, según la Oficina de Presupuesto del Congreso. Descontada la inflación, el aumento real fue del 89,8%. Pero el punto de inflexión llegó en marzo: ese mes, los subsidios energéticos saltaron un 141,8% real interanual.

    La paradoja es evidente. Mientras las facturas suben, también lo hace el esfuerzo fiscal. La explicación está en los costos. Generar electricidad y gas se encareció a un ritmo más rápido que el traslado a tarifas. La brecha entre lo que cuesta el sistema y lo que pagan los usuarios se amplió, y alguien tiene que cubrirla.

    Ese alguien volvió a ser el Estado. Y no por decisión explícita, sino por el diseño mismo de la política. La reforma de la resolución 400 redistribuyó los costos de generación: alivió a las industrias y cargó sobre los usuarios residenciales. Pero ese traslado quedó a mitad de camino. Las tarifas no pudieron absorber ese salto.

    El resultado es un esquema tensionado. En marzo de 2026, el precio de la energía para usuarios residenciales se ubicó en 113.234 pesos por MWh. Sin embargo, el precio estacional medio que efectivamente pagan, con bonificaciones, fue de 76.432 pesos. La cobertura quedó en torno al 67%. Es decir, el usuario cubre apenas dos tercios del costo.

    El detalle es más crudo cuando se mira la segmentación. En el segmento subsidiado, la cobertura cae al 31%. En otras palabras, el Estado financia cerca del 70% del costo de la energía para esos hogares. Un sistema donde el precio de referencia corre por un carril y la factura real por otro.

    A eso se suma un cambio clave en la política de subsidios. La unificación de segmentos N2 y N3 amplió el universo de beneficiarios. Al bajar el umbral de ingresos, más hogares quedaron dentro del esquema subsidiado. La base creció justo cuando el costo unitario también subía.

    «El sistema quedó armado al revés: subieron el costo a niveles impagables y al mismo tiempo aumentaron la cantidad de usuarios subsidiados», resumió una fuente del sector.

    En los números agregados, la demanda estacionalizada de marzo alcanzó los 8.554 GWh, con un precio medio de 107.038 pesos por MWh y una cobertura del 77%. Si se suma la demanda no estacionalizada (GUDI), el total asciende a 9.486 GWh, con una cobertura del 79%. 

    La dinámica fiscal expone un punto ciego. La recaudación viene cayendo en términos reales, golpeada por la contracción de la actividad y el enfriamiento del consumo, lo que achica el margen para sostener el superávit. En ese esquema, los subsidios energéticos aparecen como una de las pocas partidas donde el Gobierno podría ajustar con rapidez. Por eso inquieta tanto que estén creciendo a este ritmo. 

    No es un dato neutro: en Washington siguen de cerca esta evolución. El FMI viene reclamando reducir subsidios y transparentar el costo real de la energía. Este desvío, en un frente sensible, complica la hoja de ruta oficial ante el organismo.

    Como si fuera poco, el frente externo suma presión. El Estado retomó la compra directa de GNL tras abortar la privatización del esquema por los altos precios ofertados. Ya adquirió el primer buque a Naturgy, pero no informó el valor pagado.

    La falta de transparencia encendió alarmas. «Daniel González otra vez queda al límite de la ilegalidad por falta de información sobre un precio estratégico clave para la economía argentina», comentó a LPO un ex funcionario de Energía.

     

  • Natalia De la Sota visitó Rosario y en el peronismo hablan de una fórmula con Kicillof

     

     En medio del reacomodamiento del peronismo, Natalia de la Sota pasó por Rosario donde sectores agitan la posibilidad de que la diputada cordobesa integre una fórmula con Axel Kicillof.

    En el entorno de la cordobesa evitan hablar de candidaturas en términos cerrados, pero admiten que el gobernador bonaerense tiene aspiraciones y que cualquier discusión debe partir de un acuerdo programático. «Primero hay que definir qué país queremos y después ver los nombres», dijeron en medio de la recorrida.

    La diputada cordobesa desembarcó en la ciudad junto al ex ministro de Transporte, el massita Diego Giuliano, el intendente de Pérez Pablo Corsalini y la dirigente de Ciudad Futura Caren Tepp, en una foto que representa a uno de los sectores del peronismo que se muestra para disputarle la interna a Perotti en la carrera a la gobernación.

    La idea que empujan para Nación es la de construir una alternativa con «mirada federal», que incorpore a las provincias y no quede condicionada por las disputas del conurbano y consideran que la interna entre Cristina Kirchner y Kicillof es un problema acotado a la provincia de Buenos Aires y no debería ordenar el resto del armado nacional.

    «Hay que avanzar en qué queremos para el país para que no vuelva a pasar que se arma un amontonamiento para ganar una elección y después no se sabe qué hacer», explican en su entorno, en una crítica al mismo peronismo que redujo su proyección al AMBA.

    También buscan dejar atrás viejas tensiones. En el espacio remarcan que las disputas que tuvieron entre el kirchnerismo y el delasotismo forman parte del pasado y que el desafío es construir una propuesta hacia adelante con «coherencia» como valor central.

    Por otro lado, en el entorno de la cordobesa descartan un acuerdo con Provincias Unidas, la coalición de gobernadores que armaron Llaryora y Pullaro entre otros: «votaron la Ley Bases, la Reforma Laboral y el Presupuesto», dijeron marcando la distancia.

    En el armado de «Defendamos Córdoba», que lidera de la Sota, admitieron las diferencias con el gobernador Martín Llaryora y no descartan jugar por afuera si no endurece su postura frente al modelo de Milei, «ojalá no sea necesario», dijeron.

    Por su parte, el ex ministro de Transporte Diego Giuliano recordó que durante su gestión al frente de la cartera el intendente Pablo Javkin: «se quería ir a atar a la Plaza de Mayo porque una vez nos atrasamos dos días en las transferencias y ahora que Milei le sacó a Santa Fe 40 millones de dólares para los colectivos no dicen nada», lanzó el ex ministro.