Autor: Invitad@ Especial

  • La Ciudad se prepara para recibir a la Fórmula 1 en 2028

     

    La Fórmula 1 podría desembarcar en Buenos Aires en 2028 y el Moto GP se correrá en el Autódromo Oscar y Alfredo Gálvez el año próximo. El secretario de Deportes porteño Fabián Turnes y el empresario Orly Terranova se reunieron con ejecutivos de Liberty Media en Miami dos semanas atrás.

    Treinta años después de la última carrera, el gran circo de la Fórmula 1 está muy cerca de regresar a la Argentina. Para acortar la espera, La Ciudad organizó junto a los sponsors de Franco Colapinto una exhibición en Palermo el próximo 16 de abril. La preventa de entradas se agotó en pocas horas.

    La máxima categoría ganó popularidad en los últimos años, Durante la pandemia y gracias a la serie de Netflix Drive to Survive, la Fórmula 1 sumó millones de fanáticos.

    Liberty Media le compró a Bernie Ecclestone la Fórmula 1 en 2016 por 4400 millones de dólares, una cifra que incluyó deudas por más de 4000 millones. La inversión resultó más que redituable: el año pasado Liberty Media duplicó el valor que recibe por la venta de derechos en EEUU.

    La Ciudad apuesta al Moto GP para traer a la Formula 1: Invertirán 130 mil millones en el Autódromo

    Ocho años más tarde Liberty Media también cerró la compra del Moto GP. Allí comenzó la relación con Orly Terranova, que organizó las carreras de la máxima categoría en las Termas de Río Hondo, en Santiago del Estero.

    El corredor y empresario quedó a cargo de las negociaciones junto a Fabián Turnes, el secretario de deportes porteño. De hecho, la Ciudad lo autorizó a gastar más de 50 millones de dólares para asegurarse de que el Moto GP se corra en Buenos Aires entre 2027 y 2030.

    Pero el principal interés de la Ciudad es que llegue la Fórmula 1, una especie de pequeño mundial y no pasa desapercibido en ningún país. Esponsoreo de marcas de lujo y espectadores de alto poder adquisitivo agotan reservas en hoteles y restaurantes durante la semana del gran premio son la principal característica de la F1.

    Además del dinero para comprar la fecha, la Ciudad invirtió cerca de 100 millones de dólares en la renovación del circuito Oscar y Alfredo Gálvez. Hace más de un año, la sugerencia de Liberty Media fue que el gobierno contratara a Hermann Tilke.

    El ingeniero civil Hermann Tilke es quien tiene a cargo el proyecto del nuevo circuito. Se trata del diseñador más reconocido de la era moderna, que modeló las pistas de Shanghai, Singapur y Abu Dhabi.

    Cuando lo contactaron para ofrecerle el proyecto del autódromo porteño, le advirtieron que la Argentina no tenía el poder económico de los países petroleros. El ingeniero respondió que tenía lazos sentimentales con el país y que uno de sus sueños era rediseñar el Gálvez.

    Los trabajos en el autódromo estarán listos para albergar el Moto GP y habrá más de un año para seguir con las remodelaciones que permitan recibir a la Fórmula 1 en 2028.

     

  • Trump e Irán acuerdan un alto el fuego por dos semanas, tras una intervención decisiva de China

     

    Donald Trump anunció que Estados Unidos suspenderá los ataques contra Irán durante un período de dos semanas con la condición de que Irán reabra el estrecho de Ormuz, invocando las negociaciones de paz que lleva adelante Pakistán.

    El anuncio noventa minutos antes que se alcanzara el deadline de las 20 horas de la costa este de Estados Unidos que impuso Trump, trajo alivio al mundo, en medio de cierto frenesí descontrolado de algunos medios que ponían una cuenta regresiva en sus pantallas, como se si tratara de la llegada de un año nuevo.

    El New York Times reveló que tras el anuncio de Trump, Estados Unidos frenó todos los ataques a Irán. El canciller de Irán, Abbas Araghchi, publicó un comunicado en el que anunció que Irán también frenaba sus «operaciones defensivas» y durante dos semanas «el paso seguro por el Estrecho de Ormuz será posible». El diario confirmó que en medio de negociaciones frenéticas el acuerdo se alcanzó tras una intervención decisiva de China.

    Irán arma una cadena humana para defender las centrales eléctricas y los puentes de los ataques de Trump

    Trump publicó el anuncio de la tregua en su red social Truth, donde detalló que «basado en conversaciones con el Primer Ministro Shehbaz Sharif y el Mariscal de Campo Asim Munir, de Pakistán, y dado que solicitaron que detuviera la fuerza destructiva que se estaba enviando esta noche a Irán, y sujeto a que la República Islámica de Irán acepte la APERTURA COMPLETA, INMEDIATA y SEGURA del Estrecho de Ormuz, acepto suspender el bombardeo y ataque a Irán por un período de dos semanas». 

    ¡Esto será un ALTO EL FUEGO bilateral! La razón para hacerlo es que ya hemos cumplido y superado todos los objetivos militares, y estamos muy avanzados en un acuerdo definitivo respecto a una PAZ a largo plazo con Irán, y la PAZ en Medio Oriente.

    En otra de las contradicciones recurrentes que tuvo durante todo el conflicto, agregó que se suspenden los ataques porque Estados Unidos ya consiguió sus objetivos, de manera que no se entiende entonces porque continúa la guerra. «¡Esto será un ALTO EL FUEGO bilateral!
    La razón para hacerlo es que ya hemos cumplido y superado todos los objetivos militares, y estamos muy avanzados en un acuerdo definitivo respecto a una PAZ a largo plazo con Irán, y la PAZ en Medio Oriente». 

    En otro tramo, el magnate neoyorquino dijo que «hemos recibido una propuesta de 10 puntos por parte de Irán, y creemos que es una base viable sobre la cual negociar.
    Casi todos los diversos puntos de conflicto del pasado han sido acordados entre Estados Unidos e Irán, pero un período de dos semanas permitirá que el acuerdo sea finalizado y concretado». 

    El canciller de Irán, Abbas Araghchi.

    La Casa Blanca anunció poco después que Israel se sumaba a la tregua de dos semanas, en las que se tratará de alcanzar un acuerdo de largo plazo que termine con la guerra.

    Trump advierte a Irán: «Esta noche morirá toda una civilización si no hay acuerdo»

    El anuncio trajo calma en los mercados e hicieron caer el precio del barril de petróleo que ante el riesgo de una guerra total estaba acercándose a los 200 dólares, como había vaticinado Irán que sucedería

    Las amenazas de Trump de atacar puentes y centrales de energía de Irán para regresar al país a la «edad de pierda» y «aniquilar» esa civilización, además de ser posibles crímenes de guerra, generaron un repudio amplio en el mundo que incluyó al Papa León XIV y los principales líderes tanto del mundo occidental como de Oriente Medio.

    Nada de esto pareció intimidar a los iraníes. Durante todo este martes, las principales ciudades iraníes vivieron movilizaciones de miles de personas que hicieron una cadena humana las centrales eléctricas y los puentes a los que Trump podría atacar una vez vencido plazo del ultimátum. 

    Escudos humanos de iraníes en puentes y centrales de energía se repitieron este martes en Irán.

    En efecto, el régimen iraní anunció la suma de 14 millones de voluntarios que se alistaron en el ejército para defender a su país en caso de un eventual ataque masivo. 

    Con este acuerdo que tuvo la mediación de Pakistán, el conflicto entra una etapa de tranquilidad relativa. La cadena Al Jazeera anunció que la televisión iraní confirmó el acuerdo por parte de los ayatolá.

    Las amenazas de Trump de atacar puentes y centrales de energía de Irán para regresar al país a la «edad de pierda» y «aniquilar» esa civilización, además de ser posibles crímenes de guerra, generaron un repudio amplio en el mundo que incluyó al Papa León XIV y los principales líderes tanto del mundo occidental como de Oriente Medio.

    El Consejo Supremo de Irán dijo en un comunicado que «Estados Unidos se ha visto obligado a aceptar la propuesta de Irán de 10 puntos». La misma incluye un compromiso de no agresión, el control iraní continuo sobre el estrecho de Ormuz, la aceptación del enriquecimiento de uranio y el levantamiento de todas las sanciones a la nación persa.

    También plantea una indemnización a Irán, la retirada de las fuerzas de combate estadounidenses de la región y el cese de la guerra en todos los frentes, incluso «contra la resistencia islámica en el Líbano».

    Trump dijo que esos diez puntos eran una propuesta interesante, pero no aclaró cuales de ellos acepta y cuales no.

     

  • Las empresas de colectivos exigen subas del 100% para retomar los servicios

     

    Con los subsidios congelados y el fuerte aumento de los combustibles, las empresas de colectivos ya están operando con menos unidades en el AMBA y La Plata, lo que genera reducción de las frecuencias y largas esperas de los usuarios.

    Ese caos se espiraliza en los grandes centros urbanos del interior de la provincia de Buenos Aires, donde las empresas de transporte están reclamando fuertes subas en el boleto. Por eso, en las cámaras del sector no descartan la posibilidad de una parálisis total de los servicios.

    «Es inviable», dijo Marcelo Pasciuto, director de la Cámara Empresaria del Transporte Urbano de Buenos Aires (Cetuba) y del Grupo Dota, que concentra el 35% del servicio en el AMBA.

    Pasciuto sostuvo que, a la par del fuerte aumento del combustible, el Gobierno aún no giró el 60% del subsidio, por lo que las empresas no cuentan con el dinero para pagar los sueldos. De persistir el panorama, el empresario no descartó un paro total.

    «Que mañana (miércoles) funcione el transporte depende de que entreguen gasoil, que los bancos den descubierto y que colabore el sindicato, sino mañana no se qué empresa va a trabajar», dijo a Futurock.

    La inflación en La Plata se disparó al 5,4% y fue casi el doble que en febrero

    En La Plata, el recorte del servicio provocó largas esperas de los usuarios en las paradas, bajo la lluvia.

    Que mañana (miércoles) funcione el transporte depende de que entreguen gasoil, que los bancos den descubierto y que colabore el sindicato, sino mañana no se qué empresa va a trabajar.

    En la gestión de Julio Alak adelantaron a LPO que el municipio les va a aplicar sanciones a las empresas, al advertir que no pueden decidir unilateralmente la reducción de frecuencias. Por esta crisis, está previsto una reunión en lo inmediato entre las partes.

    En las empresas transportistas se quejan de una desactualización del subsidio nacional que ya venía altergando la renovación del parque automotor. Ahora, la disparada del precio de la nafta a partir de la guerra en medio oriente complicó más el panorama.

    En Mar del Plata, la cámara empresaria que opera el servicio de colectivos en la ciudad balnearia pidió al municipio que les habilite un incremento del 65% en la tarifa, lo que se traduce en un impacto de más de mil pesos, llevando el boleto plano de 1.550 a 2.569 pesos.

    En Bahía Blanca, hay quejas por el fuerte incremento registrado en el boleto del colectivo que une esa ciudad con Punta Alta. La empresa a cargo de ese servicio aplicó una suba del 127%, llevando el pasaje de 1.846 a 4.190 pesos.

    Por ser una línea interjurisdiccional, ese aumento fue avalado por la Provincia. Ante eso, en Punta Alta le reclamaron al gobierno de Kicillof que dé a conocer el estudio de costos en el que se basó para aprobar semejante incremento. «Entra en la discusión el tema de los subsidios que recibe el transporte del interior», dijo a Radio Altos el concejal de Punta Alta Daniel Medina.

    En Junín, en tanto, la crisis del sector desató despidos. Los trabajadores de la empresa 8 de octubre desarrollan desde el lunes un paro total en las cuatro líneas que recorren esta ciudad del noroeste bonaerense, ante la desvinculación intempestiva de un chofer.

    Frente a las advertencias de parálisis del servicio por parte de las cámaras, en el gobierno nacional convocaron a las empresas a una reunión, prevista para este jueves a la mañana en la Secretaría de Transporte. Ahí, la discusión en torno a la actualización del subsidio, será central para saber si se descompromirá el conflicto y si avanzará a un paro total. 

     

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    EXCLUSIVO: Una Comisario ascendida por Bullrich entre las mujeres que le “prestaron” plata a Adorni

     

    El entramado de préstamos que rodea al vocero presidencial suma ahora un dato que complejiza aún más el cuadro: una de las mujeres que habría aportado dinero fue ascendida durante la gestión de Patricia Bullrich en Seguridad. Documentación oficial revela vínculos que abren interrogantes sobre relaciones, favores y circuitos de financiamiento poco transparentes.

    Por Ramiro C. Ferrante para NLI

    La trama financiera que involucra a Manuel Adorni continúa sumando capítulos incómodos. A partir dela Declaración Jurada del funcionario, donde se detalla que el actual vocero presidencial habría recibido 100.000 dólares en préstamos de al menos dos mujeres, ,adre e hija, ahora se agrega un elemento que tensiona aún más la situación: una de ellas cuenta con antecedentes dentro de la estructura de seguridad del Estado y fue beneficiada con un ascenso durante el gobierno de Mauricio Macri, bajo la órbita directa de Patricia Bullrich.

    El dato no es menor. Según surge del Decreto 1308/2016, firmado por Mauricio Macri y por entonces ministra de Seguridad Patricia Bullrich, Graciela Isabel Molina de Cancio —quien revestía como Comisario— fue ascendida al rango de Comisario Inspector dentro del Escalafón Seguridad. Se trata de un ascenso formal dentro de la Policía Federal Argentina, que la ubica en una posición jerárquica relevante dentro de la fuerza.

    La coincidencia entre ese nombre y el de una de las personas señaladas como prestamistas en la operatoria que rodea a Adorni abre preguntas inevitables. ¿Cuál es la naturaleza del vínculo entre el funcionario y una integrante de las fuerzas de seguridad con ascenso político-administrativo? ¿Se trata de una relación personal, profesional o de otro tipo? Hasta el momento, no hay explicaciones públicas que despejen estas dudas.

    Préstamos, hipotecas y relaciones

    La investigación periodística que tomó estado público describe un esquema en el cual Adorni habría recurrido a financiamiento privado para afrontar operaciones inmobiliarias, incluyendo la hipoteca de un departamento en Caballito. En ese contexto, aparecen dos mujeres como prestamistas de una suma considerable en dólares, lo que ya de por sí genera interrogantes sobre la trazabilidad de esos fondos y las condiciones en que se otorgaron.

    Sin embargo, la incorporación del dato sobre Molina de Cancio modifica el eje de análisis. Ya no se trata únicamente de préstamos entre particulares, sino de la posible participación de una figura con recorrido dentro de la estructura estatal y con un ascenso otorgado en un contexto político específico. La relación entre poder político, fuerzas de seguridad y financiamiento privado comienza a dibujar un mapa más complejo y difícil de justificar como una simple operatoria personal.

    El peso de los antecedentes

    El Decreto 1308/2016 no deja lugar a interpretaciones: el ascenso de Molina de Cancio fue parte de una serie de promociones dentro de la fuerza durante la gestión de Cambiemos. En aquel entonces, Patricia Bullrich consolidaba su influencia sobre el aparato de seguridad, promoviendo cuadros de confianza en puestos clave.

    En ese marco, la aparición de una de esas figuras en una operatoria financiera vinculada a un funcionario del actual gobierno libertario no puede leerse como un dato aislado. Por el contrario, sugiere la persistencia de vínculos y redes que atraviesan gestiones y espacios políticos, conectando a actores que, en apariencia, pertenecen a universos distintos pero que en los hechos podrían compartir circuitos de confianza.

    Silencio oficial y preguntas abiertas

    Hasta ahora, desde el entorno de Adorni no hubo aclaraciones sustantivas sobre estos vínculos ni sobre el origen preciso de los fondos recibidos. Tampoco se explicó por qué una funcionaria policial con trayectoria y ascenso formal habría decidido otorgar un préstamo de tal magnitud, ni bajo qué condiciones se habría realizado dicha operación.

    El silencio, en este contexto, lejos de despejar dudas, las amplifica. Porque lo que está en juego no es solo la situación patrimonial de un funcionario, sino la posible existencia de relaciones cruzadas entre política, seguridad y financiamiento privado que podrían comprometer la transparencia institucional.

    En un gobierno que llegó con la promesa de terminar con los privilegios y la “casta”, la aparición de este tipo de vínculos vuelve a poner en cuestión el discurso oficial. Y deja flotando una certeza incómoda: detrás de la retórica antiestablishment, los nombres, los contactos y los mecanismos parecen ser, muchas veces, los de siempre.

     

  • Trump advierte a Irán: «Esta noche morirá toda una civilización si no hay acuerdo»

     

    Donald Trump llevó su lógica de amenazas al máximo nivel de tensión. A horas que se cumple el ultimátum que le dio a Irán para abrir el Estrecho de Ormuz y llegar a un acuerdo, el líder republicano lanzó un temerario mensaje en el que planteó que «una civilización entera morirá esta noche, para no volver jamás. No quiero que suceda, pero probablemente ocurrirá». 

    El líder de la Casa Blanca no dio detalles, pero ya ha dicho que las fuerzas armadas estadounidenses podrían bombardear los puentes, las centrales eléctricas y otras infraestructuras civiles de Irán  hasta regresarlo a la «Edad de Piedra».

    El texto continuó: «Ahora que tenemos un cambio de régimen completo y total, en el que prevalecen mentes diferentes, más inteligentes y menos radicalizadas, quizá algo revolucionariamente maravilloso pueda suceder», expreso en su mensaje de este martes.

    Trump amenazó con destruir a Irán «en una noche» si no abre el Estrecho de Ormuz

    «Lo sabremos esta noche, uno de los momentos más importantes en la larga y compleja historia del mundo. 47 años de extorsión, corrupción y muerte finalmente llegarán a su fin», aseguró. «Dios bendiga al gran pueblo de Irán», manifestó.

    La respuesta de Irán fue en el mismo tono. El presidente, Masoud Pezeshkian, dijo en su red social que «más de 14 millones de iraníes orgullosos se han inscrito hasta ahora para sacrificar sus vidas en defensa de Irán. Yo también he estado, estoy y seguiré estando comprometido a dar mi vida por Irán».

    Masoud Pezeshkian, presidente de Irán.

    En ese marco, el régimen de los ayatolá sostuvo que en caso que Estados Unidos cumpla su amenaza, los ataques irán más allá de la región y advirtió en paralizar el gas y el petróleo para siempre. 

    Por su parte, el vicepresidente JD Vance reconoció los recientes ataques estadounidenses en la isla de Jarg, pero dijo que no suponían «un cambio de estrategia» antes de la fecha límite que fijó Trump  para que Irán abriera el estrecho de Ormuz.

    Vance reconoció los ataques estadounidenses y dijo que había hablado previamente con el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y con el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine.

    Trump escala la tensión contra Irán y pasa a los insultos: «Abran el maldito estrecho, malditos locos»

    «Según tengo entendido, tras haber hablado con Pete Hegseth y el general Caine al respecto, íbamos a atacar algunos objetivos militares en la isla de Jarg. Creo que así lo hemos hecho», declaró durante una rueda de prensa en Budapest el martes.

    En paralelo, el crudo estadounidense subió otro 3 %, hasta situarse en torno a los 116 dólares por barril en las últimas operaciones. Los futuros del petróleo cotizaban estables o con una ligera baja el martes por la mañana, pero entonces los medios iraníes informaron de explosiones en la isla de Jarg , desde donde se exporta casi todo el petróleo del país.

     

  • Los dividendos del apocalipsis

     

    Hay dos guerras en Oriente Medio. Una se libra con misiles, portaaviones y drones sobre el territorio iraní y de las monarquías del Golfo Pérsico. La otra tiene lugar en los mercados de energía, en las bolsas de materias primas, los boards de las grandes corporaciones petroleras y de los alimentos.

    Un quinto. Un tercio. Un tercio. Dos quintos. Casi la mitad. Estas son las proporciones de las exportaciones mundiales de gas natural licuado (GNL), petróleo crudo, fertilizantes, y también de helio y azufre que transitan por el estrecho de Ormuz, controlado por Irán. Son materias primas indispensables para producir combustibles y alimentos, así como el helio y el azufre son indispensables para fabricar microchips, y por tanto automóviles o, data centers y, en fin, para el desarrollo de la inteligencia artificial. El abastecimiento mundial de estas materias depende de su transporte por el estrecho que quedó cerrado desde el inicio de la guerra, casi para todo el mundo.

    Desde el ataque israelo-estadounidense a fines de febrero, el precio del crudo subió más de un 50%. Es el impacto de la escasez en los precios de las mercancías. Scarcity! Algunos analistas advirtieron que este precio podría alcanzar los 150 y hasta 200 dólares por barril. Según la consultora Rystad Energy, si el precio de referencia del petróleo estadounidense pasara a promediar los 100 dólares por barril a lo largo del año, los flujos de caja del sector petrolero norteamericano pasarían a ser 63.000 millones de dólares más altos que en un escenario estándar de 70 dólares/barril.

    Es la mayor amenaza a la seguridad energética global en la historia, en palabras de Fatih Birol, director de la Agencia Internacional de Energía (AIE). La publicación Foreign Policy destacó que esta es, tanto en volúmenes totales como en porcentaje del consumo mundial, la mayor disrupción del suministro energético jamás registrada.

    La crisis no se proyectó al futuro. Es hoy. Los estadounidenses empezaron a pagar 80 centavos más por galón de nafta, según cálculos del Senado. El Banco Central Europeo redujo su proyección de crecimiento para la eurozona a apenas 0,9% para 2026, con inflación potencialmente del 4,4% en escenarios adversos. La OMC proyecta una desaceleración abrupta del comercio global. El mundo se empobrece. Algunos, sin embargo, se enriquecen.

    Antes de la guerra, 20 millones de barriles diarios pasaban por el estrechó de Ormuz, controlado militarmente por Irán. Tres semanas más tarde ese volumen cayó a casi la mitad. La liberación de reservas estratégicas por parte de EE.UU., así como el saqueo de las reservas de Venezuela, solo puede inyectar 2 o 3 millones de barriles diarios al mercado. Ninguna intervención política podrá compensar tamaña disrupción.

    ¿Por qué? Porque cuando los depósitos de petróleo y gas ubicados en el entorno del estrecho se llenaron, varios yacimientos tuvieron que detener la producción: están, en el lenguaje de la industria, shut in. Cero suministro. 

    Imagen de María Lupan en Unsplash

    Y los yacimientos y refinerías no se reactivan de la noche a la mañana. Sin contar con que la infraestructura de producción y transporte ha sido dañada físicamente en Irán y en Qatar. Los ataques israelíes alcanzaron el campo de gas South Pars, el más grande del mundo, y entonces Irán golpeó la planta de GNL de Ras Laffan, norte de Qatar, eliminando 3,5% de la producción mundial de GNL durante los próximos tres a cinco años.

    A la fórmula del caos se le agrega que los rebeldes hutíes de Yemen  lanzaron ataques contra Israel. Si esta facción pro iraní intensificara sus acciones, podría agravar la situación causada por el cierre de Ormuz al entorpecer aún más el tráfico marítimo comercial global al bloquear el estrecho de Bab el-Mandeb, que controla el acceso al Mar Rojo. Por el momento, se trata de ataques limitados: una «escalada controlada«. Pero la guerra no es matemática. El dominio completo de las consecuencias de echar a andar una guerra es imposible.

    Como se puede ver, son muy malas noticias para el mundo. Aunque no para todos. Las empresas petroleras volvieron a ver sus ganancias multiplicarse de la noche a la mañana, como en 2022 tras la invasión rusa de Ucrania, por una decisión adoptada en oficinas muy lejanas de Teherán.

    Un win-win para los winners

    Un informe de Greenpeace publicado el 1 de abril reveló que las empresas petroleras en la UE obtuvieron 81,4 millones de euros adicionales cada día—unos 2.500 millones de euros solo en marzo— debido al aumento de los precios de los combustibles desde el inicio de la guerra en Irán. Los precios en los surtidores subieron mucho más que el costo del petróleo crudo.

    La guerra es una máquina de ganancias para las petroleras Pero también una máquina de riesgos. La diferencia está en quién paga los riesgos y quien cobra las ganancias. Una asimetría que lleva la forma misma de la estructura de propiedad desigual del capitalismo petrolero.

    No están siendo los pueblos del Sur Global los que recogen los beneficios. Sobre todo no los venezolanos, que liberados por Estados Unidos de la tiranía unipersonal de Nicolás Maduro se han visto expropiados de su petróleo. Recibirán aún menos regalías que durante el bloqueo previo a la invasión. Al mejor estilo corsario del siglo XVIII, EE.UU. se jacta de haberle robado hasta sus reservas de oro.

    Son compañías como ExxonMobil las que vieron disparar sus ganancias sin haber para ello invertido, ni innovado. Aramco, la mayor petrolera del mundo superó sus previsiones de ganancias y sin embargo su CEO advirtió que una interrupción prolongada en el estrecho de Ormuz tendría “consecuencias catastróficas” en los mercados globales.

    La lógica es obscena: el conflicto restringe la oferta global, los precios suben, y quien controla la producción y la logística se alza con una renta extraordinaria que luego se distribuye en dividendos entre accionistas.

    El mismo mecanismo que enriqueció a las petroleras durante la guerra de Ucrania está funcionando hoy, a mayor velocidad y con mayor intensidad.

    Un síntoma de esto: los contratos a futuro del petróleo WTI —el crudo de referencia que cotiza en Texas y sirve de pronóstico de los operadores del mercado — que tenían vencimiento en abril se negociaron en 96,14 dólares el 20 de marzo. Pero la realidad superó la imaginación del mercado y esta semana la cotización osciló en los 120 dólares por barril.

    ¿Qué es lo que ocurrirá con esa renta si el gas y el petróleo siguen aumentando? La investigación pionera de la economista alemana Isabella Weber sobre el shock posterior a la invasión rusa de Ucrania en 2022, explica que los ingresos netos de las compañías petroleras que cotizan en bolsa alcanzaron entonces los 916.000 millones de dólares en un solo año. En EE.UU., el 50% de esas ganancias fue a dar a los bolsillos del 1% más rico de la población, mientras que el 50% más pobre recibió apenas el 1%.

    Así es como funciona la hiperconcentración de riqueza. La economía global está administrada por corporaciones gigantes que fijan sus propios precios. Cuando los costos de sus insumos suben, las corporaciones los trasladan a los consumidores. Esto se llama “inflación de vendedores”. Y se agrava cuando los insumos escasean físicamente, porque eso otorga a las empresas un monopolio temporal.

    En la Argentina, esa mecánica se agrava por una paradoja institucional: el Estado está conducido por quienes consideran que los impuestos son, en sí mismos, un robo. Eso se traduce en desmantelamiento de capacidad fiscalizadora —la AFIP achicada, los cuerpos técnicos vaciados— y en la imposibilidad práctica de determinar con precisión la magnitud de la renta extraordinaria apropiada por las petroleras y las empresas de alimentos. Una parte de esa renta terminará en guaridas fiscales, eludiendo cualquier tributación local. Otra se convierte en distribución de dividendos: las empresas de alimentos, por ejemplo, registraron ganancias extraordinarias durante los ciclos inflacionarios y respondieron no con inversión productiva sino con remesas a sus casas matrices. «Son las élites las que debilitan la economía de cada país», anticipaba Agustina Paz Frontera en su análisis «Poniendo estaba la casta», en noviembre 2024 en Anfibia.

    La renta extraordinaria de corporaciones multinacionales no se limita al gas y al petróleo y sus derivados (no olvidar los fertilizantes, es decir, los alimentos). El mecanismo se extiende con igual ferocidad a las ganancias a los seguros del transporte marítimo. Para empezar, reportes de Lloyd’s List y Bloomberg indican que Irán pasó a cobrar hasta 2 millones de dólares por buque para garantizar el ‘paso seguro’ a través de Ormuz, un peaje no oficial. Las grandes navieras —Maersk, MSC, CMA CGM, Hapag-Lloyd— estarían entre las perdedoras. Debieron suspender sus rutas por el Golfo y desvían sus buques por el Cabo de Buena Esperanza en el sur de África, alargando semanas los tiempos de tránsito y en costos.

    Según un informe de mercado de febrero, las tarifas de flete para petroleros de gran porte en la ruta del Golfo Pérsico a China alcanzaron niveles récord: 423.736 dólares por día. Estos aumentos generarán ganancias no previstas con relación al cálculo original de costos para estas operaciones. Es el costo del miedo.

    Pero es en el sector de las aseguradoras marítimas donde el incremento de las ganancias es aún más pronunciado. La primera reacción del sector fue la parálisis. Los principales clubes de aseguradores marítimos cancelaron toda cobertura de riesgo de guerra a partir del 5 de marzo. Entonces las primas de riesgo se dispararon entre un 200% y un 300%. Los precios se fueron a entre 3,5 % y 7,5 % del valor de un buque, que en promedio cuesta 120 millones de dólares, según un informe de The Guardian. Esto contrasta con el 1 % ó el 1,5% del costo de las primas de la semana anterior, y con el 0,25 % previo a la guerra.

    Ante la crisis, Trump ordenó crear un respaldo de reaseguro de 20.000 millones de dólares para intentar reactivar el tránsito por el estrecho. Aquí, nuevamente, liberales anti Estado en gobierno echan mano al presupuesto para subsidiar el riesgo y que ‘el mercado’ pueda seguir recogiendo ganancias extraordinarias.

    Países: súbditos del lucro geopolítico

    El mapa de los Estados ganadores es complejo. Según la BBC, mientras los productores del Golfo —Qatar y Arabia Saudita, principalmente— sufren ataques iraníes sobre su infraestructura, son otros quienes recogen los frutos del alza de precios.

    El gran beneficiario sería Rusia. Washington relajó las sanciones para aliviar la escasez global de hidrocarburos y entonces las ventas de petróleo crudo ruso a India saltaron un 50%. Moscú habría recaudado así 5.000 millones de dólares adicionales solo en el primer mes de esta guerra. Según Foreign Policy, el petróleo ruso pasó rápidamente de cotizarse muy a la baja a hacerlo con un precio incluso por encima del precio global.

    Expertos reunidos el mes pasado en el Institut Francais des Relations Internationales (IFRI), señalaron que el diferencial de precios entre el crudo Urals —la variedad rusa, que cotiza más barato a causa de las sanciones— y el Brent, referencia internacional, se redujo de 30 dólares a solo 10 por barril.

    Sin embargo, no hay euforia en Moscú. Las ganancias parecen ser absorbidas por intermediarios y por la guerra en Ucrania. El déficit presupuestario ruso,  que ya era elevado, alcanzó en enero y febrero el 90% del proyectado para todo el año.

    Ucrania entonces comenzó a atacar la infraestructura de exportación de petróleo ruso, para cortar la ventaja comercial que está recibiendo de la guerra en Irán. Por eso el escenario óptimo de Moscú es que la crisis dure lo suficiente para reponer las arcas del Estado sin provocar una desestabilización duradera en el Golfo. Una guerra corta que lo enriquezca; una paz rápida que no lo exponga.

    El caso de Irán es la paradoja mayor. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió una autorización de 30 días para la venta del petróleo iraní almacenado en alta mar. Ahora Irán puede vender más barriles más rápido y a un mejor precio. Las percepciones erróneas de fragilidad de Irán resultaron en una trampa,  advierten especialistas de Goldman Sachs.

    Imagen de Javad Esmaili en Unspash.

    Noruega y Canadá también emergen como ganadores potenciales del lado del suministro. Canadá se posiciona como productor estable, confiable y basado en valores, luego del posicionamiento antiimperialista de su Primer Ministro Mark Carney en la cumbre de Davos.

    Estados Unidos encarna la paradoja central: las corporaciones basadas en su territorio ganan mientras que sus ciudadanos pagan. EEUU pasó de importar el 60% de su petróleo hace dos décadas a exportar hoy entre 3 y 4 millones de barriles diarios, con una producción que escaló de 5 a casi 14 millones de barriles por día —la expansión más rápida de la historia. Sin embargo, esto no protege a sus ciudadanos del encarecimiento global. Y ese dato, junto con la oposición a la guerra contra Irán incluso en el seno del espacio MAGA que sostiene al presidente Trump y el impacto de la brutal política anti inmigratoria en su base de apoyo latina, empieza a hacer crujir las expectativas electorales de medio término del presidente.

    China, por su parte, importa 50% de su petróleo y un tercio de su GNL a través de Ormuz. Pero las élites del Partido Comunista prepararon al país para esta crisis durante las últimas dos décadas. Un tercio de su sistema energético chino está electrificado, la mitad de los autos nuevos vendidos son eléctricos, y China acumuló una reserva estratégica de 1.500 millones de barriles mientras EEUU vendía las suyas.

    El escenario óptimo para China sería una derrota militar rápida de EEUU e Israel que desacredite a Washington y, sobre todo, distraiga a la potencia norteamericana de su proyección estratégica en Asia. Es decir, que contenga el entusiasmo expansionista de la Primer Ministra de Japón, Sanae Takaichi, aliada eufórica de Trump, y le abra el margen de maniobra en el Mar de China para su ambición irreductible de reunificación a través de la anexión de Taiwán.

    Los costos económicos de la guerra resultan aceptables para China si a cambio gana mayor espacio geopolítico.

    Los que pagan

    ¿Quiénes absorben el costo de esta guerra? Casi todos los demás, por regla general.

    India es de los más afectados. Importa el 60% de su gas licuado de petróleo (LPG) a través del estrecho de Ormuz. El 47% de su gas natural licuado proviene de Qatar, cuya capacidad exportadora fue dañada por ataques iraníes. Resultado: racionamiento de gas, escasez de cilindros, cierre masivo de restaurantes y pequeñas empresas. Los 10 millones de trabajadores indios en los países del Golfo —que envían 50.000 millones de dólares anuales en remesas— ven amenazadas sus condiciones laborales. El gobierno indio congeló los precios en surtidores.

    La crisis pone a prueba su ‘autonomía estratégica’. El gigante asiático dispone de 170 buques de guerra y ambiciones de convertirse en garante de seguridad en el Océano Índico. Tiene media docena de fragatas desplegadas cerca del estrecho de Ormuz para escoltar a buques propios. Pero su posición diplomática es cada vez más incómoda: India guardó silencio cuando un submarino estadounidense hundió una fragata iraní en el Océano Índico, su área de influencia regional. Su presidencia del BRICS (con Brasil, Rusia, Sudáfrica, entre otros) no produjo ningún comunicado.

    Japón importa más del 90% de su petróleo crudo del Medio Oriente; el 93% de éste transita por el estrecho de Ormuz. Tokio está bajo presión de Washington para intervenir militarmente, a lo que se resiste. Por ahora.

    Pakistán pidió a las universidades que pasen a modo remoto, pues no pueden pagar los costos de la electricidad.

    Corea del Sur enfrenta la misma presión. Cerca del 70% de sus importaciones de crudo se canalizan por el mismo estrecho. Los políticos advierten del riesgo para su industria de semiconductores, que produce más de la mitad de los chips del mundo. Esta semana el gobierno coreano introdujo una segunda inyección de dinero en el consumo y la industria de 17.300 millones de dólares para amortiguar el impacto. El paquete incluye compensaciones a las refinerías, vouchers para consumidores, ayuda a hogares vulnerables y jóvenes. Lo financiarán con un impuesto a las ganancias extraordinarias generadas por el boom de chips para inteligencia artificial.

    Atentos a este dato, pues de las brumas de la batalla comienzan a emerger soluciones. El gobierno de Dinamarca, por ejemplo, ganó unas elecciones parlamentarias cruciales con una plataforma de impuestos a las ganancias extraordinarias de corporaciones. Los gravámenes de este tipo aplicados en 2022 por Colombia y Argentina son antecedentes en los que se fijan los especialistas para promover reparaciones ante el shock. Por esa razón, tanto Greenpeace como los expertos de la comisión independiente ICRICT que presiden los economistas Joseph Stiglitz y Jayati Ghosh llamaron a que los países introduzcan impuestos permanentes y automáticos para las ganancias de los combustibles fósiles. Cinco países de la UE lanzaron una propuesta similar la semana pasada.

    Alimentos, horizonte opaco

    Un tercio de los fertilizantes del mundo ya está bloqueado en Ormuz. China, además, restringió sus exportaciones de fertilizantes para proteger su mercado doméstico con lo cual agrava la escasez global. Con el 40% de las exportaciones mundiales de fertilizantes en riesgo en plena temporada de siembra en mercados clave desde Estados Unidos hasta India, la caída en la producción de alimentos durante la próxima cosecha es un riesgo real.

    Lo que en el Norte Global se manifestara como un shock de precios, en las regiones importadoras netas del Sur Global será hambre.

    Cuando suben los precios de los fertilizantes, suben los precios de los alimentos. Cuando suben los alimentos, los que más sufren son siempre los mismos.

    Así lo hizo notar el Programa Mundial de Alimentos: el alza de los precios de alimentos y combustibles causada por la guerra en Irán puede tener efectos en cascada que agravará el hambre en las poblaciones vulnerables. El índice de precios de los alimentos de la ONU en marzo se situó en 128,5 puntos, un aumento del 2,4 % con respecto a febrero; el segundo incremento mensual consecutivo tras cinco meses de descensos.

    Al subir sus precios, las grandes empresas capturan la escasez como si fuera mérito, pero no lo es: en EEUU, el 10% más rico de los hogares posee el 87% de las acciones de las empresas de energía. El aumento de la cotización en Bolsa de estas empresas es celebrado por sus accionistas. Y el resultado es un incremento de la desigualdad. En el caso de 2022, las ganancias extraordinarias fluyeron hacia los accionistas ricos. La misma dinámica opera hoy. No se crea valor: se redistribuye hacia arriba lo apropiado.

    Incluso con una resolución rápida del conflicto hoy por hoy inverosímil, las disrupciones físicas en la producción de GNL, las redes globales de producción y su logística tardarán años en recuperarse. Y las consecuencias políticas de este tipo cambian el sentido de lo esperable. Hace cuatro años, la derecha radical resultó la ganadora. El shock actual podría golpear la gobernabilidad de aquellas mismas administraciones de ultraderecha.

    Las guerras en Irán y en Ucrania son conflictos geopolíticos y también mecanismos de redistribución masiva de riqueza, en tiempo real, desde los muchos de abajo hacia los pocos de arriba. Nombrar a los ganadores, identificar a los perdedores y reclamar los instrumentos fiscales para reequilibrar esa transferencia con impuestos sobre la renta extraordinaria es lo que separa a un gobierno de una escribanía al servicio del capital.

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