Autor: Invitad@ Especial

  • El gobierno ahora no descarta abrir la negociación de la Corte con Comodoro Py para acordar una «paz judicial»

     

    La brutal embestida de los jueces federales de Comodoro Py le dejó al gobierno de Milei bastante claro que no cayó bien la designación de Juan Bautista Mahiques como ministro de Justicia y acaso sea necesario reabrir la discusión por los lugares en la Corte Suprema y la Procuración, para alcanzar una «paz judicial» que tranquilice a Karina.

    Los jueces Mariano Borinsky, Ariel Lijo, Marcelo Martínez de Giorgi y hasta María Servini de Cubría lideran un grupo más amplio de jueces federales que se sintieron destratados por la hermana de Milei, como reveló LPO, y ahora mueven todas las causas que la complican a ella, su hermano y su jefe de Gabinete, Manuel Adorni.

    La revelación de los nombres de otras dos mujeres que «prestaron» 100.000 dólares a Manuel Adorni para comprar su casa en el country Indio Cua en base a una hipoteca en su departamento de Parque Chacabuco, en una maniobra espejo del departamento de Caballito, es parte de esa tensión. Hoy se supo que Graciela Isabel Molina de Cancio le «prestó» al vocero 85.000 dólares y Victoria María José Cancio 15.000 dólares. El escándalo interminable del jefe de Gabinete sumó así otro hecho digno de investigación penal.

    La lectura extendida en Comodoro Py es que los hermanos Milei «están desbordados» y necesitan urgente una «paz judicial». Esto coincide con el interés de los jueces federales que se completen las vacantes del máximo tribunal y la Procuración General de la Nación este año. A la que se suma la vocación por ocupar juzgados federales que ya está en marcha. Luego de enviar el pliego de la mujer de Martínez de Giorgi, este lunes el gobierno mandó los pliegos para juezas de Laura Kvitko y Jessica Sircovich, secretarias de Borinsky.

    Interna en la Corte: Abogados y políticos traban el proyecto de las grandes empresas para meterse en la selección de jueces

    Borinsky es uno de los nombres que circula en Comodoro Py para sumarse a la Corte Suprema. Si avanza esa línea de acción, se pondría en crisis el supuesto compromiso que Mahiques asumió con el presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti, para que la designación de los nuevos ministros de la Corte se realice en el próximo mandato. Esa es al menos la teoría del grupo de Comodoro Py que se ampara en las declaraciones del propio ministro, que dijo que no es prioridad del gobierno completar el máximo tribunal.

    Es muy difícil que la Corte Suprema pueda garantizar un acuerdo de toda la justicia con un gobierno, eso no pasa.

    Un fiscal federal explicó a LPO que Comodoro Py buscó demostrar al Gobierno que tener buena relación con la Corte no alcanza. «Es muy difícil que la Corte Suprema pueda garantizar un acuerdo de toda la justicia con un gobierno, eso no pasa», afirmó.

    Ahora, los jueces de Comodoro Py ven la oportunidad de expandirse hasta la Corte. La jugada se da en un contexto de reacomodamientos en la cabeza del Poder Judicial: como informó LPO, Rosenkrantz y Lorenzetti apuraron a Rosatti con un proyecto para cambiar la reglamentación de la selección de jueces en el Consejo de la Magistratura, órgano que también conduce el ex intendente de Santa Fe. Un deslizamiento inquietante.

    El juez federal, Mariano Borinsky.

    Por eso, el grupo de Lijo, Borinsky, Martínez De Giorgi y Servini no abandona el diálogo con Sergio Massa y los gobernadores peronistas, en el entendimiento que cualquier designación de jueces en la Corte y el procurador va a necesitar una proción importante del bloque de senadores del PJ. 

    «Los jueces querían a Montenegro de ministro y ahora no están amigos del gobierno»

    La filtración de los audios y los documentos del teléfono de Mauricio Novelli con el presunto contrato firmado por Javier Milei para cobrar 5 millones de dólares a cambios de promocionar la criptoestafa, sumados a la investigación sobre el patrimonio de Adorni y ahora la causa de los créditos del banco Nación que también recaló en Lijo, habrían mostrado los límites de la estrategia de Karina y los Menem, que impulsaron la designación de Mahiques en lugar de Guillermo Montenegro, el candidato de Comodoro Py. 

    Mariano Borinsky, Ariel Lijo, Marcelo Martínez De Giorgi y hasta María Servini integran un lote de magistrados interesados en que se completen las vacantes del máximo tribunal y la Procuración General de la Nación este año.

    «El error fue bochar a Montenegro porque era cercano a Santiago Caputo, sin darse cuenta que atrás estaba Comodoro Py», afirmó a LPO un juez federal. Ahora el gobierno tiene que lidiar con una realidad muy incómoda: la causa Libra esté en manos de Martínez de Giorgi y la investigación sobre la presunta corrupción de Adorni se concentró en el juzgado de Lijo.

    El problema es que tampoco es seguro que el peronismo preste sus votos en el Senado para que los impulsores del copamiento de la Corte logren su objetivo. «¿Por qué el PJ le daría un procurador o un juez de la Corte a Milei, justo cuando pasa su peor momento?», se preguntó ante LPO un experimentado operador judicial.

    El ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques.

    El otro gran inconveniente para concretar la jugada es que el gobierno carece de una figura de volumen político para tejer la trama de acuerdos imprescindibles entre la Casa Rosada, el Poder Judicial y el Congreso. De hecho, ya hizo agua en 2024 con Santiago Caputo y Sebastián Amerio a la cabeza, cuando lo convencieron a Milei que Lijo y Manuel García-Mansilla serían ministros de la Corte y fracasaron de manera estrepitosa.

    Paradójicamente, una de las fuentes consultadas no descartó que Lijo apueste a su propia revancha por un sillón en el máximo tribunal. También suena el nombre de Borinsky para ocupar alguna de las vacantes.

    Cuando esté jugando la Selección, más si al equipo argentino le va bien, podría ser un buen momento para meter los pliegos para la Corte.

    El deadline para enviar los pliegos de los nuevos candidatos a la Corte sería entre el Mundial a disputarse en junio próximo y no muchos después. «Cuando esté jugando la Selección, más si al equipo argentino le va bien, podría ser un buen momento para meter los pliegos para la Corte», dijo a LPO un funcionario judicial al tanto de las conversaciones.

    «El año que viene imposible mandar los pliegos de la Corte porque es año electoral», agregó un importante juez de Comodoro Py, que sigue con interés el tema.

    El ex viceministro de Justicia, Sebastián Amerio, que no logró coronar los jueces en la Corte Suprema.

     

  • Aumentaron los turistas pero el gasto se derrumbó casi 19 puntos durante el fin de semana largo

     

    La crisis del consumo se profundiza en los indicadores turísticos. Según Came, a pesar de registrarse un crecimiento de 5,6% en la cantidad de turistas con relación a 2025, en el fin de semana largo de Semana Santa el gasto total se derrumbó un 18,9% anual en términos reales.

    Un dato que refuerza la tendencia al recorte extremo en los tiempos de viaje y la permanencia en los destinos es que cada vez son más los turistas que no completan los cuatro días de estadía en un fin de semana largo.

    La estadía promedio esta vez fue de 2,6 noches, un 16,1% menor que en 2025. En tanto, el gasto promedio diario por turista fue de $ 108.982, con una baja del 8,4% frente al año anterior, mientras que el gasto total descendió un 18,9%.

    «Se volvieron a priorizar escapadas cortas y cercanas, en un contexto donde el costo del transporte y la situación económica influyeron en las decisiones de viaje», detallaron en Came, que habla de «un turista más prudente, que ajustó su consumo y priorizó experiencias gratuitas o de menor costo».

    En concreto, el tercer fin de semana largo del año movilizó a 2.852.256 turistas en todo el país, quienes generaron un impacto económico directo de $ 808.198 millones en alimentos, bebidas, alojamiento, transporte, recreación y compras.

     Se volvieron a priorizar escapadas cortas y cercanas, en un contexto donde el costo del transporte y la situación económica influyeron en las decisiones de viaje 

    «No son buenas las perspectivas para el invierno y la razón es sencilla: no hay plata», dijo un hotelero marplatense a LPO.

    En la ciudad balnearia hay voces del sector que filtran malestar con Daniel Scioli y con su emisario, Diego Juárez, a quien el ex gobernador puso al frente del Ente Municipal de Turismo y Cultura de Mar del Plata (Emturyc) en diciembre pasado.

    Scioli toca los números de turismo y ahora recurre a un Previaje low cost 

    «Es un coach ontológico sin experiencia en el rubro», dijo a LPO un gastronómico en referencia al currículum de Juárez, ex secretario privado de Scioli que venía de administrar los hoteles de Chapadmalal durante el periodo en que estuvieron vacíos, previo a ser quitados de la órbita de Turismo para ir hacia la concesión.

    Por estos días, Scioli volvió a visitar Mar del Plata con la promesa de posicionar a esta plaza en el turismo de cruceros. Pero en la ciudad son escépticos y recuerdan que el hoy funcionario de Milei ya había anunciado una terminal de cruceros cuando era gobernador.

     

  • Luego de ceder la ruta de los puertos, Milei le transfiere a Pullaro 120 mil millones para la Caja de jubilaciones

     

     Maximiliano Pullaro logró que el gobierno de Javier Milei reactive el envío de fondos a la Caja de Jubilaciones de Santa Fe luego de haber transcurrido más de dos años sin transferencias que profundizó el déficit del sistema previsional provincial.

    El acuerdo establece giros por $10 mil millones mensuales durante un año, lo que garantiza un ingreso total de $120 mil millones para sostener el sistema jubilatorio estatal. El flujo había sido interrumpido por Nación en 2024, lo que empujó a la provincia a judicializar el reclamo ante la Corte Suprema por la falta de financiamiento.

    Ahora, el entendimiento incluye una tregua: Santa Fe suspenderá por 180 días las demandas mientras se abre una negociación por la deuda acumulada. En el gobierno de Pullaro aseguran que la suspensión no significa renunciar al reclamo.

     Santa Fe suspenderá por 180 días las demandas mientras se abre una negociación por la deuda acumulada. En el gobierno de Pullaro aseguran que la suspensión no significa renunciar al reclamo 

    Según las estimaciones del gobierno provincial, el pasivo gira entre $1,5 y $2 billones. El acuerdo llega después de la escalada judicial que encaró Santa Fe contra la Nación por la deuda previsional en 2023 cuando Pullaro elevó el tema a la Corte Suprema por las diferencias en los montos que la Anses debía girar para cubrir el déficit de la Caja.

     [Caputo prometió a Pullaro cederle una ruta clave, pero en Santa Fe son cautos: «ya lo anunció tres veces»]

    La tensión se agravó en 2024, cuando el gobierno de Milei cortó de manera unilateral las transferencias mensuales, lo que motivó una nueva demanda para que se restituyan los giros y se pague el stock adeudado y de allí surge la cifra de varios millones.

    Por otro lado, el gobernador santafesino cuando asumió impulsó una profunda reforma del sistema previsional para enfrentar el creciente déficit de la Caja que avivó tensiones con los trabajadores estatales que aún continúan.

    Ahora, el acuerdo se da en un contexto de acercamiento con la Nación, que en los últimos días incluyó otros gestos hacia Santa Fe de parte del ministro de Economía Toto Caputo que en la Bolsa de Comercio prometió transferir la ruta A012, clave para los puertos del Gran Rosario, aunque en la provincia mantienen cautela porque ese anuncio ya fue reiterado sin avances concretos.

    Desde la oposición analizan si el convenio con Anses no debe pasar por la Legislatura provincial. Desde el bloque de Perotti alertaron que en las negociaciones se prevé la opción de cancelar parte de los montos pendientes (2022 a 2025) mediante los mecanismos previstos del Régimen de Extinción de Obligaciones Recíprocas (Reor) y como Santa Fe no tiene deuda con Nación, el canje debería ser con bienes.

    «De todos modos, primero hay que de ponerse de acuerdo en el monto adeudado y luego evaluar distintas alternativas de pago», dijeron en el bloque peronista a LPO. Además, señalaron que el tema de la suspensión de los reclamos judiciales depende de los plazos procesales que se encuentran corriendo en los juicios donde el ejecutivo provincial no tiene forma de interceder, remarcaron

     

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    Entre Escila y Caribdis

     

    Con morbo anticipatorio los analistas políticos ya nos hablan de un 2027 electoral tormentoso e incierto a más no poder.

    Por Silvina Belén para NLI ·

    “O te morfaba Escila o te reventaba con su remolino Caribdis; ¿se entiende, pibe?”, le explicaba un helenista de café al muchacho de barrio que iría esa tarde a votar por primera vez. Después, para que el imberbe no se fuera a creer que su sapiencia se limitaba a la tradición griega, remataba con un latinajo: incidit in Scyllam cupiens vitare Charybdim. Eran tiempos en los que la cultura clásica daba lustre hasta al hablador más canyengue.

    Y aunque la cultura clásica hoy sea cosa de fósiles con jubilación de hambre, nicho en algún camposanto o rinconcito en el Hades, persiste la sensación de que entrar al cuarto oscuro es como estar entre Escila y Caribdis. Una especie de viaje de displacer en el tiempo hacia el hoy llamado Estrecho de Mesina. No hay sufragio electrónico ni boleta única que derroten a esta constante.

    Con una historia de voto cantado, papeleta retenida por el patrón, elecciones abiertamente irregulares y radicales sin peluca luchando por comicios limpios, leyenda del Diario de Yrigoyen,  mujeres en la cocina imaginando  a los varones sufragar, partidos proscritos y urnas bien guardadas, la posterior marcha por casi medio siglo de democracia no nos ha quitado el regusto a zozobra frente a la boleta a ensobrar.

    Para colmo, creer que se ha atravesado indemne el estrecho podría ser, metafóricamente, como la mejoría que precede a la muerte. Una muerte lenta y agónica, con intermitentes espejismos de mejoría. Además, aunque poco filosófico, también conocemos el eterno retorno, que en nuestro caso no es ni cósmico, ni ético, ni mítico siquiera: es burdo, con amenazas de regreso de muertos vivos que aterrorizan mejor que los de  Dan O’Bannon.

    Todo esto se potencia si pertenecemos, o creemos pertenecer, a la controvertida clase media que tanta letra le dio a Oscar Masotta. Porque ahí cualquier ilusión de haber conjurado en doblete las seis cabezas voraces y el remolino será, más temprano que tarde, motivo de escarnio cuando nos llegue la hora de contar monedas y no falte el iluminado que nos conmine a aprender a votar.

    Otro tormento digno de ingenio inquisitorial será disimular que se mantiene la honra cuando en el fuero interno se alberga la afrentosa certeza de haber sido engañados como doncellas mientras, ufanos, los burladores se pavonean repitiendo el “tan largo me lo fiais” al tiempo que secamos al sol yerba de ayer y esperamos con ansia al convidado de piedra que nunca llega.

    Nuestro donjuanismo político es una espada de Damocles que pende en el cuarto oscuro mientras afuera se habla de fiesta de la democracia. Como si no bastara con Escila y Caribdis, también sufrimos con ocurrencias como las de Dionisio de Siracusa. Aunque los ignoremos, mitos, leyendas y tradiciones clásicas nos persiguen.

    Por todo esto y mucho más, a nadie debería extrañar que nos invada la indignación, como a Aquiles, y hagamos quita de colaboración en la batalla del sufragio. Tanto ausentismo de domingo electoral en los comicios parece de inspiración homérica también. Si el gran guerrero se puso trompa porque lo privaron de una esclava, nosotros estaríamos más que justificados si al final decidiéramos quedarnos en casa.

    Para contrarrestar este efecto que podría acercarnos a hacer realidad el premonitorio Ensayo sobre la lucidez de Saramago, los politiqueros preparan su vacuna con una dosis también sacada de la Ilíada: provocarnos una cólera igual a la de Aquiles para incentivarnos a volver a la arena electiva como indignados sufragantes. De un momento a otro sacrificarán al Patroclo de turno.

    Confiados en que las frustraciones enciendan nuestras broncas, se construirá alguna figura repleta de corrupción o ideología bastarda que genere tanto odio como secreta envidia. El politiquero, cual blanca paloma, denunciará. «Ninguna maldad mayor que vestirse de virtud para ejercitar mejor la malicia». Y la cólera, como la de Aquiles, nos devolverá a una Troya convertida en cuarto oscuro.

    En alucinación de venganza, tal vez creamos ver al Héctor de turno morder el polvo. O, por el contrario, como noble fantasma que inspirará en sueño patriótico al Eneas virgiliano que refundará nuestra nación. Todo, claro, a través de la urna que podría antojársenos espejo de Alicia, Aleph de calle Garay o ropero de Narnia.

    El asunto es que, entre las tropelías de “El Coloso” –que no es el de Rodas- y Toto el burlador– birlador, pelucas que van y vienen, glaciares en pugna, $Libra y Andis en la gatera, los hipotecados y adornados, ya nos hablan de un 2027 electoral a todo lo que arde.

    Y en vistas de la manera en que soplan los vientos políticos, vislumbramos que nuestras naves ciudadanas se encaminan inexorablemente hacia el estrecho que dominan Escila y Caribdis. Sí, otra vez. ¿Habrá que sacrificar a Ifigenia para que cambien esos vientos? ¿Nos aguardarán al regreso Clitemnestra y Egisto para inmolarnos o deambularemos veinte años por los mares del infortunio?

     

    ¿Habrá alguna diosa de nuestro lado para ayudarnos a terminar con los pretendientes que en su codicia e indolencia dilapidan y rifan nuestros bienes? Al menos el atuendo de mendigos ya lo tenemos, y a las regiones infernales descendimos más veces que Odiseo. En fin…

    Si usted, lector paciente, ha llegado hasta aquí y no le interesa recordar, releer o leer a Homero, Cicerón, Virgilio,Tirso, Alciato, Nietzsche, Eliade, Saramago y todos los demás, puede simplificar las cosas y hacer un paneo por la historia argentina. U olvidarse de monstruos y remolinos, cerrar esta pestaña virtual y comprar, si aún puede,  uno que otro verde baratito porque, como dice el dicho, los clásicos van y vienen pero lo importante es el dólar bajo el colchón. ¿O acaso no es verde la esperanza?


     

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    El Estado que ajusta a los de abajo y subsidia a los de arriba: quiénes ganan con el modelo que se impone

     

    Una investigación de El Cohete a la Luna desnuda con precisión incómoda un mecanismo que atraviesa la economía argentina: mientras se exige sacrificio a las mayorías, el Estado despliega políticas concretas que terminan beneficiando a empresas, desarrolladores e inversores específicos, consolidando un esquema regresivo donde las ganancias se concentran y los costos se socializan.

    Por Celina Fraticiangi para NLI

    La trama oculta del “subsidio a los ricos”

    El trabajo publicado en El Cohete a la Luna, firmado por María Eva Koutsovitis y Jonatan Baldiviezo, no se queda en generalidades. Por el contrario, pone nombres, operaciones y circuitos concretos que permiten entender cómo funciona este modelo.

    Lejos de la idea de un Estado ausente, lo que emerge es otra cosa: una presencia activa que orienta recursos, regula mercados y toma decisiones que impactan directamente en la distribución del ingreso, pero no en favor de quienes más lo necesitan. La clave está en mirar dónde se canalizan esas decisiones.


    Tierra pública, negocios privados: el caso de IRSA y la valorización estatal

    Uno de los ejemplos más elocuentes que desarrolla la investigación es el de las grandes operaciones inmobiliarias sobre tierras públicas o semi públicas, donde aparece con claridad el rol del Estado como generador de renta para actores privados.

    En ese esquema, empresas como IRSA —uno de los principales desarrolladores inmobiliarios del país— resultan beneficiadas por procesos donde el Estado habilita cambios de uso del suelo, inversiones en infraestructura o rezonificaciones que multiplican el valor de terrenos en manos privadas.

    El mecanismo es tan sencillo como contundente: el Estado invierte en urbanización, accesos, servicios y marcos normativos; el privado, que ya posee o adquiere esas tierras en condiciones ventajosas, captura la valorización extraordinaria sin asumir los costos equivalentes.

    La investigación remarca que estas operaciones no son excepcionales, sino parte de un patrón. En distintos puntos del país, desde desarrollos urbanos de alta gama hasta reconversiones de áreas estratégicas, la lógica se repite: lo público asume el riesgo y la inversión, lo privado se apropia de la renta.


    Energía y exportación: Techint, PAE y el dólar a medida

    Otro eje central del informe apunta a los sectores exportadores, particularmente energía y recursos naturales, donde aparecen actores de peso como Techint o Pan American Energy.

    En estos casos, el beneficio no siempre adopta la forma de un subsidio explícito. Muchas veces se expresa a través de regímenes cambiarios, incentivos fiscales o marcos regulatorios diseñados para garantizar rentabilidad en dólares, incluso en contextos de crisis interna.

    La investigación explica cómo, en escenarios de devaluación, estos sectores logran incrementar sus ingresos en moneda dura, mientras el resto de la economía sufre la pérdida de poder adquisitivo. A esto se suman esquemas de promoción y facilidades para la exportación que consolidan su posición.

    El resultado es una transferencia indirecta pero concreta: mientras el salario se ajusta, las ganancias de estos grupos se expanden.


    El negocio financiero y la arquitectura del privilegio

    El informe también pone el foco en el sistema financiero, donde entidades vinculadas a grandes grupos económicos operan en un contexto de desregulación relativa que les permite obtener rentabilidades elevadas con bajo riesgo productivo.

    En este terreno, los beneficios no pasan por subsidios tradicionales, sino por la propia arquitectura del sistema económico, que habilita mecanismos de valorización financiera desconectados de la economía real.

    Así, mientras el crédito productivo escasea y las tasas afectan a pymes y consumidores, los grandes jugadores financieros encuentran condiciones favorables para maximizar ganancias, muchas veces apalancados en decisiones de política económica.


    El Estado como garante de la desigualdad

    Lo que la investigación logra demostrar, con estos ejemplos concretos, es que el problema no es la existencia de intervención estatal, sino su orientación. Porque mientras se recortan programas sociales, se ajustan jubilaciones o se deteriora el salario real, persisten políticas activas que favorecen a sectores concentrados, desde la valorización inmobiliaria hasta los beneficios cambiarios o regulatorios.

    En ese sentido, el ajuste aparece como una decisión política selectiva: no todos pierden, algunos ganan —y mucho— en el mismo proceso.


    La ilusión del sacrificio compartido

    El discurso oficial suele presentar el ajuste como un esfuerzo colectivo, una especie de sacrificio necesario para ordenar la economía. Sin embargo, la evidencia que aporta el trabajo de El Cohete a la Luna muestra otra cosa: el sacrificio no es compartido, está claramente distribuido de manera desigual.

    Mientras amplios sectores de la sociedad ven deterioradas sus condiciones de vida, determinados actores económicos consolidan posiciones de privilegio gracias a políticas públicas concretas.


    Un modelo con beneficiarios definidos

    Lejos de la abstracción, el mapa que traza la investigación permite identificar con claridad a los ganadores del esquema: grandes desarrolladores inmobiliarios, corporaciones energéticas, grupos exportadores y actores financieros.

    Todos ellos, de una u otra manera, articulan su crecimiento con decisiones estatales que los favorecen, configurando un modelo donde la concentración de riqueza no es un efecto colateral, sino una consecuencia directa.


    La discusión de fondo

    La pregunta que queda planteada no es menor: ¿para quién gobierna el Estado?. Porque si la intervención pública termina sistemáticamente beneficiando a los sectores más concentrados, mientras se exige ajuste a las mayorías, entonces lo que está en juego no es solo un modelo económico, sino el propio sentido de la política.

    La investigación citada no hace más que poner en palabras y datos lo que muchos perciben en la vida cotidiana: el esfuerzo no se reparte, se impone siempre a los mismos.

     

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    “No hacemos política”: Rodrigo de Paul, la ilusión de la neutralidad y la política que no se nombra

     

    Las declaraciones del futbolista y una inocencia figurada.

    Por Alcides Blanco para NLI

    “Nosotros no hacemos política, nosotros no entendemos de esos lugares.” La frase de Rodrigo de Paul, pronunciada en medio de tensiones alrededor del fútbol argentino, no sólo busca desmarcar a la Selección de la coyuntura: también pone en escena una idea profundamente arraigada —y profundamente discutible— sobre el rol de las figuras públicas.

    Leída en superficie, la declaración parece un gesto de prudencia, una invitación a concentrarse en “lo deportivo”. Sin embargo, observada con mayor detenimiento —y a la luz de la teoría política— revela algo más complejo: una concepción empobrecida de lo político y, al mismo tiempo, una intervención política en sí misma.

    La política como lo que incomoda

    La afirmación de que “no entendemos de esos lugares” no sólo delimita un campo —el de “los políticos”— sino que también excluye a los propios jugadores de la posibilidad de pensar, opinar o intervenir en lo común. Allí aparece lo que el sociólogo Pierre Bourdieu llamaba una forma de violencia simbólica: una aceptación naturalizada de los límites impuestos sobre lo que cada uno “puede” o “debe” decir según su posición social.

    El futbolista, en esta lógica, queda reducido a su función técnica. Corre, juega, representa. Pero no piensa lo público. No opina. No interviene. Una división funcional que, lejos de ser neutral, es profundamente política.

    Arendt: aparecer en público es hacer política

    Desde la perspectiva de célebre filósofa e historiadora Hannah Arendt, esta separación no se sostiene. Para Arendt, la política no es un ámbito especializado reservado a dirigentes o funcionarios, sino el espacio donde los individuos aparecen ante otros, hablan y actúan en común.

    En ese sentido, la mera condición de figura pública ya implica una inscripción en lo político. No porque de Paul milite o aspire a un cargo, sino porque su palabra —como referente de la Selección— circula, impacta y construye sentido. Negar esa dimensión no lo coloca fuera de la política: simplemente lo ubica en una posición específica dentro de ella, la de quien intenta presentarse como neutral.

    Y ahí aparece una de las claves arendtianas: la neutralidad en el espacio público es, en sí misma, una forma de acción política, porque contribuye a definir qué temas se discuten y cuáles se silencian.

    El gesto que contradice la palabra

    El problema se vuelve todavía más evidente cuando se lo contrasta con hechos recientes. Hace apenas semanas, de Paul integró la delegación del Inter Miami CF que visitó la Casa Blanca y fue recibida por Donald Trump tras consagrarse campeón de la MLS.

    No se trató de un encuentro privado ni anecdótico: fue un acto institucional, cargado de simbolismo, en el corazón del poder político estadounidense. Hubo discursos, intercambios, regalos y gestos protocolares, en una ceremonia que forma parte de la tradición política de ese país.

    Allí, incluso, el propio Trump destacó la presencia de las figuras del plantel y compartió un espacio de reconocimiento público con ellas, en un contexto atravesado por tensiones internacionales.

    La pregunta es inevitable:
    ¿eso no es política?

    Si la política, como planteaba Arendt, es el espacio donde los individuos aparecen y actúan en lo común, entonces la visita a la Casa Blanca no puede ser leída como un hecho neutro. Es, en sí misma, una escena política.

    Entre el discurso y la práctica

    Lo que aparece entonces no es una ausencia de política, sino una tensión entre lo que se dice y lo que se hace. Por un lado, se afirma una distancia: “no hacemos política”. Por otro, se participa de actos institucionales, se interactúa con líderes mundiales y se forma parte de dispositivos simbólicos de poder global.

    Esta contradicción no es individual, sino estructural. Como señalaba Antonio Gramsci, toda figura con capacidad de influencia cumple —quiera o no— una función en la disputa por el sentido común. En ese marco, los deportistas de élite no son ajenos a la política: son actores dentro de ella, aunque muchas veces sin asumirlo explícitamente.

    El silencio como posición

    Volvamos entonces a la frase inicial: “No hacemos política”.

    Lejos de clausurar el debate, lo abre. Porque lo que allí se expresa no es una ausencia, sino una forma específica de intervención: la política del repliegue, de la neutralidad declarada, del “no me meto”. Pero, como advierten tanto Arendt como Bourdieu, ese gesto no está vacío. Tiene efectos. Ordena el campo. Define qué voces son legítimas y cuáles no.

    Y en ese punto, la cuestión deja de ser si los futbolistas “deben” o no hacer política. La cuestión es otra, más incómoda y más profunda: aunque no lo quieran, ya la están haciendo.