ACEFALÍA POLÍTICA LOCALIZADA

El gobierno interino de Villa Regina comandado por José Rayó ya tiene  fecha de caducidad. El Concejo Deliberante (CD) informó que fue promulgada la Ordenanza 117/17 mediante la cual se convoca a elecciones municipales para el 15 de abril de 2018 con la finalidad de elegir nuevo intendente para la ciudad, cuyo mandato se prolongará hasta el 12 de diciembre de 2019.

Ante este panorama los reginenses llegaremos a fines de 2019 con el paso de tres intendentes en el transcurso de cuatro años, un promedio de 16 meses de trabajo cada uno. Una paradoja política que desde ninguna óptica puede vislumbrar buenos augurios para nuestra ciudad. La continuidad que necesita un proceso de trabajo serio que tenga por delante un camino delimitado por ideas consensuadas y proyectos firmes que viajen en una misma dirección e intenten llegar a un destino predeterminado se desvanece frente a la realidad que vivimos; los proyectos no existen, las ideas son pretensiones personales y no comunales; y el destino, si es que se plantean alguno, es políticamente incierto.

Los próximos meses serán claves dentro de las estructuras de los aparatos partidarios en nuestra ciudad, frente a una situación atípica generada con tanta fuerza, es lógico que se provoquen micro fracturas donde los actores políticos comiencen a reacomodarse y posicionarse sin menoscabar en viejos asuntos internos. Quienes alguna vez se divorciaron políticamente vuelven a juntarse o bien se separan  quienes por momentos fueron aliados políticos. Es que en política las relaciones humanas van de la mano de las necesidades e intereses personales y no de valores compartidos que se respetan frente a cualquier situación; las relaciones personales en política abren un universo infinito de posibilidades.

Los actores políticos que vislumbramos para el futuro salen de la misma urna hace ya varios años, lamentablemente las cabezas que pueden pensar la política en un sentido colectivo y mucho mejor que los actuales actores no se involucran en política, o están inmersos, pero desde asociaciones no gubernamentales o instituciones públicas que en Regina tienen mucha fuerza. Ahí, es donde están los sujetos políticos que necesitamos para crecer,  pero ellos no son los que buscan los cargos electivos y tampoco aceptan propuestas participativas, saben que arrimarse demasiado a determinados actores, de alguna manera es taparse de un sucio polvillo. Este dilema, termina por ser un problema colectivo, ya que somos nosotros, desde la posibilidad que nos ofrece la democracia quienes generamos como comunidad, este tipo de plataforma política reiterativa.

Difunde esta nota

Te puede interesar

  • |

    El día que Argentina descubrió una parte desconocida del planeta: la historia del submarino ARA San Juan y la exploración de las profundidades oceánicas

     

    Mucho antes de los satélites y los grandes proyectos de exploración submarina, Argentina ya tenía una tradición científica y tecnológica vinculada al conocimiento del mar. La desaparición del submarino ARA San Juan en 2017 abrió una de las tragedias más dolorosas de la historia reciente del país, pero también puso en primer plano la importancia estratégica del Atlántico Sur, la investigación oceanográfica y el desarrollo de capacidades propias para conocer y proteger uno de los espacios más importantes del territorio nacional.

    Por Redacción de NLI

    El océano es uno de los grandes territorios desconocidos de la humanidad. Aunque cubre más del 70% de la superficie del planeta, gran parte de sus profundidades continúa siendo un misterio para la ciencia. En ese enorme espacio se encuentran ecosistemas desconocidos, recursos naturales estratégicos y claves fundamentales para comprender el clima y la evolución de la Tierra.

    Argentina, con una de las plataformas continentales más extensas del mundo y una ubicación privilegiada en el Atlántico Sur, tiene una relación histórica con el mar que va mucho más allá de la navegación comercial o la pesca. El conocimiento del océano también es una cuestión científica, económica y soberana.

    La historia del ARA San Juan, aunque marcada por la tragedia, forma parte de una discusión más amplia sobre la importancia de contar con tecnología, investigación y presencia permanente en un espacio marítimo que será cada vez más relevante durante el siglo XXI.

    El Atlántico Sur: un territorio estratégico

    Muchas veces, cuando se habla del territorio argentino, la mirada queda limitada a la superficie continental. Sin embargo, el país posee una enorme extensión marítima que incluye una amplia plataforma continental reconocida internacionalmente.

    Ese espacio contiene una gran biodiversidad, recursos pesqueros, posibilidades energéticas y una ubicación estratégica en las rutas marítimas internacionales.

    Por eso, distintos países del mundo aumentaron en las últimas décadas sus inversiones en investigación oceánica. Conocer el fondo marino, estudiar las corrientes, analizar los ecosistemas y monitorear los cambios ambientales se convirtió en una prioridad científica y geopolítica.

    En ese contexto, los submarinos cumplen una función que va mucho más allá de lo militar. También permiten obtener información sobre zonas profundas que resultan inaccesibles para otros medios de exploración.

    La tradición submarina argentina

    Argentina tiene una historia submarina que se remonta a mediados del siglo XX. La incorporación de submarinos a la Armada permitió desarrollar capacidades técnicas, formar tripulaciones especializadas y generar conocimiento sobre las características del Atlántico Sur.

    El ARA San Juan, incorporado a la Armada Argentina en 1985, fue construido en Alemania y modernizado posteriormente en el país. Su mantenimiento incluyó trabajos realizados por técnicos argentinos, lo que implicó preservar capacidades industriales vinculadas con la reparación de sistemas complejos.

    La existencia de una flota submarina requiere una infraestructura tecnológica sofisticada: astilleros, ingenieros, técnicos electrónicos, especialistas en materiales y profesionales capaces de intervenir en sistemas de enorme precisión.

    Ese conocimiento forma parte de las capacidades estratégicas de un Estado.

    La tragedia del ARA San Juan

    El 15 de noviembre de 2017, el submarino ARA San Juan perdió comunicación mientras navegaba en el Atlántico Sur con 44 tripulantes a bordo.

    La noticia conmocionó al país y desencadenó una de las búsquedas más importantes realizadas en aguas profundas argentinas. Durante meses participaron buques nacionales e internacionales equipados con tecnología especializada hasta que finalmente el submarino fue localizado a más de 900 metros de profundidad.

    La tragedia del ARA San Juan no quedó limitada al dolor por la pérdida de los 44 tripulantes: también abrió una profunda discusión política sobre las responsabilidades de la gestión de Mauricio Macri. Las familias denunciaron durante años la falta de respuestas claras por parte del Gobierno nacional, cuestionaron el trato recibido por los funcionarios y reclamaron que la investigación avanzara para determinar si existieron negligencias vinculadas al mantenimiento, las condiciones operativas y las decisiones adoptadas antes de la última misión del submarino. El reclamo de los familiares se transformó en una lucha por verdad y justicia frente a un Estado que, según denunciaron, durante los primeros meses de la tragedia priorizó el manejo comunicacional de la crisis antes que brindar respuestas concretas a quienes habían perdido a sus seres queridos. La causa judicial y las investigaciones posteriores mantuvieron abierto el debate sobre el grado de responsabilidad política y administrativa de quienes tenían a su cargo la conducción de la Armada y del Ministerio de Defensa en ese momento.

    Ciencia, industria y soberanía tecnológica

    El conocimiento del mar requiere una combinación de disciplinas: oceanografía, biología marina, ingeniería, informática, geología y tecnología satelital.

    Argentina cuenta con instituciones científicas dedicadas al estudio del océano, como el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP), universidades y organismos de investigación que trabajan sobre los ecosistemas marinos y los recursos del Atlántico Sur.

    Pero los especialistas suelen advertir que la investigación marítima necesita continuidad. Explorar un territorio tan vasto requiere inversiones sostenidas y planificación de largo plazo.

    Un país que desconoce su propio mar tiene menos herramientas para defender sus recursos, proteger su ambiente y tomar decisiones estratégicas sobre su futuro.

    El desafío de mirar hacia el océano

    Durante mucho tiempo, Argentina tuvo una relación contradictoria con su espacio marítimo. A pesar de contar con una de las mayores extensiones oceánicas del mundo, gran parte del debate público se concentró en el territorio continental.

    Sin embargo, el siglo XXI está modificando esa mirada. El cambio climático, la explotación de recursos, la conservación de especies y las nuevas tecnologías convierten a los océanos en un escenario central.

    La exploración submarina, la investigación científica y la formación de especialistas serán cada vez más importantes para cualquier país que quiera participar de las discusiones globales sobre recursos y ambiente.

    La historia del ARA San Juan quedó grabada como una tragedia nacional, pero también como un recordatorio de una necesidad estratégica: Argentina debe conocer, investigar y proteger su propio territorio marítimo. Porque la soberanía no termina en la costa; también se extiende hacia las profundidades de un océano que todavía guarda gran parte de sus secretos.

     

    Difunde esta nota
  • | | |

    AUDIENCIA ILEGÍTIMA EN AÑELO

    Desde las asambleas y organizaciones ambientalistas de Río Negro y Neuquén advierten que la “audiencia convocada por la provincia de Neuquén para presentar el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del primer tramo del Oleoducto Vaca Muerta Sur no tiene en cuenta la totalidad de los impactos del proyecto, no tiene real interés de promover la…

    Difunde esta nota
  • |

    EL MALBEC REPRESENTA EL 75% DE LOS VARIETALES EXPORTADOS A GRANEL

    La Cámara Argentina de Vinos a Granel (CAVG) destacó que el Malbec argentino es la variedad más comercializada hacia el exterior en vinos a granel y marca la mayor participación en millones de litros, en un 75% sobre el total de monovarietales exportados. En relación a las variedades más exportadas, «el Malbec continúa siendo la…

    Difunde esta nota