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¿SUPREMACÍA O SUPREMATISMO?

La Supremacía se refleja en la superación del hombre respecto al hombre, y de las cosas respecto a las cosas. Un ejemplo de lo antes mencionado: es el nombre que se les da a las naftas con el paso del tiempo. Ya no existe la nafta «normal», es necesario ir más allá de lo super, como lo power, o lo doblemente power…


A la inversa:


Al Suprematismo no le interesa el nominalismo marketinero ni las cosas. El arte de Malevitch nos muestra que un cuadrado sobre un fondo blanco e infinito puede transportarnos a la sutil demora de la contemplación.

Hoy la Supremacía del cuerpo cobra valor. Un cuerpo sencillo, o «normal» no basta. La propuesta social, cultural y económica pasa por una dietética y un culto del super-cuerpo, y esto se sostiene con la adoración e idealización de lo atlético. Máquinas para tornear los abdominales, para correr sin desplazarse, para inflamar los músculos, botox para borrar las arrugas y sobresaltar los tejidos, cirugías para extraer los kilos de sobra, baños o cremas restructurantes de la piel, acondicionadores o implantes para el cabello, tónicos energizantes y multivitamínicos, todo ello promulgando el rendimiento y la eficiencia.


A la inversa

Los «deportistas» del Suprematismo son vergonzosos, apenas si se dejan pintar sin rostro. Ellos intuyen que la transparencia de la Supremacía genera clones narcisos y lisos. Además, cuando algo se pierde o se rompe, la búsqueda se reinicia entre sensaciones desencontradas.

Surge la pregunta: ¿cómo esbozar una síntesis entre la antigua nada geométrica  del Suprematismo y el todo acaparador de la Supremacía actual? Quizás adentrándose en el movimiento que actualice lo histórico e intente decodificar lo presente. El todo espléndido de la Supremacía pareciera que todo lo puede, brillando sin penumbras, atrayendo estímulos sin filtros.

En cambio,

el Suprematismo nos suspende en una dimensión de formas sin sentido ni trascendencia, en donde el nombre ya no nos dice nada, y las cosas no son ese imán que nos conduce al óxido de las representaciones. La síntesis entre la Supremacía y el Suprematismo tal vez la redescubramos en los intersticios inusuales, o, en umbrales de matices y texturas que se desprenden de la primavera y el amor.

Imagen de portada: Land Art, Wolfgang Volz.

Imágenes del texto: Colage de quien escribe. 

 

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    Netflix hechos reales

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    Netflix hechos reales

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    En el terreno donde se desarrollan lo acontecimientos, el pueblo ficticio de Donnafugata se inspira en Santa Margherita di Belice, mientras que la vida del protagonista vive de la propia experiencia del escritor, el cual a pesar de vivir en épocas muy diferentes, también vivió la decadencia de su apellido. Por ello, tanto la novela de Lampedusa como la serie beben de un contexto histórico real y sin embargo, termina nutriéndose de personajes ficticios .

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