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UN GRAN PERDEDOR

Imaginemos si mañana Reinaldo Rueda (DT de la selección chilena) levantara el teléfono y se comunicara con Lionel Messi.

La conversación sería mas o menos así:

RR: Hola Leo, ¿cómo andas?
Leo: Bien… Quién habla?
RR: Reinaldo Rueda, no se si te acordas de mi, pero soy el DT del seleccionado chileno…
Leo: ahh si si. Que pasa?
RR: He visto que sos Argentino y que jugas para el seleccionado. Pero tengo una propuesta para hacerte…”
Leo: Si? de que se trata?
RR: ¡Qué te vengas a jugar a la selección chilena!, ¿Qué te parece?
Leo: Yyy… mira me parece buenísimo, ¿qué tal si mañana anunciamos esta nueva formula en todos los medios? Yo puedo salir a hablar ahora con la prensa.
RR: Buenísimo. Creí que iba a ser más complicado. ¿Seguro que no te genera diferencias con tus compañeros de formula actuales?
Leo: Con quién?…

Bueno una conversación de este tipo se da cotidianamente en la política; ¿qué mejor ejemplo que la del candidato a Vice Presidente por la Nación Argentina?

Perdió en cuanta elección se ha postulado; pero verdaderamente perdió?

…nos preguntamos si en verdad en la política alguien ha perdido. La respuesta probablemente sea no, nadie pierde, o por lo menos hace 30 años que nadie pierde…

Nos centramos en este momento en el “Gran Perdedor”, el profesor contemporáneo de la materia.
Que astuto resulta ser un individuo para con las leyes en orden del pueblo que al haberse postulado en reiteradas ocaciones como Formula de Gobierno para la Provincia de Río Negro, nunca halla obtenido el respaldo del pueblo, pero que de igual modo el ecosistema político partidario lo constituya como un representante provincial vigente dentro del parlamento de la nación. Justo para esas personas que no eligieron ser representados ni siquiera a escala provincial.

¿Solo con ser el “gato mimoso” del político de turno alcanza? ¿De verdad alcanza?

¿Es una readecuación de tareas?

(Famosa por promover figuras políticas dentro de las arcas estatales para no perder el confort).

¿Será que debemos reveer los métodos constitucionales electorales?

Con esto no nos referimos al voto electrónico como una gran solución, mas bien es otro gran engaño.

¿No deberíamos exigir y construir un nueva concepción electoral?
¿Qué tan remediable resulta como joven en la política participar en partidos políticos añejos?

¿No se siente como hacer diálisis?

¿No vamos a perder la paciencia? o todo está muy sucio y peligroso?

Probablemente esta última pregunta sea la que decanta en los grupos partidarios nuevos y funcione como barrera estratégica para que esta generación no cambie las reglas de juego.

¡Quizás el gran juego del perdedor es ganarnos a todos!

Imagen: Reuters

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