Lo indescifrable abruma, inquieta, y nos torna sintomáticos. Explorar los trípticos de Bacon en invierno nos conduce hacia  las tinieblas subjetivas de la ignominia y el desasosiego. Intentaremos sobrevivir a sus pinturas con: la regla del tres. Hacia allí vamos…

Primera regla: tres minutos para respirar y no dejar que este cuadro nos asfixie.

Retuvimos el aliento y seguimos…, inspiramos y expiramos, inspiramos y expiramos… Un proceso automático de audaces intercambios. 

Y ahora, llegamos a la segunda regla: tres horas para refugiarnos de éstas imágenes que nos congelan… Encontrar la temperatura justa para mantener un sutil equilibrio…

Ya podemos respirar con tranquilidad y  resguardarnos en la calidez de un abrazo o una confortable guarida.

Sin embargo, no podemos obviar el agua y quedarnos sentados esperando que llueva.

Tercera regla: tenemos tres días para no deshidratarnos gravemente, y sucumbir en el desierto de un frágil cuerpo. Una pintura que nos incita a quedarnos quietos, seco maleficio para perecer sin agua.

Ya respiramos, nos refugiamos y bebimos. Pero, no podemos olvidarnos de comer, tenemos tres semanas para concretar la cuarta regla del tres.

¡Esta pintura nos quiere tragar enteros! Debemos evitar que esto suceda. No podemos permitírselo.

 PABLO NANI- LA TAPA