TERMINAL: PARA EL MUNICIPIO LA RESPONSABILIDAD DE LA ADMINITRACIÓN ES EXLUSIVAMENTE DE NARDANONE
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TERMINAL: PARA EL MUNICIPIO LA RESPONSABILIDAD DE LA ADMINITRACIÓN ES EXLUSIVAMENTE DE NARDANONE

 En marzo de este año el intendente Marcelo Orazi firmó un convenio con el ya fallecido ex ministro de transporte Meoni por la refacción y remodelación de la planta baja y el 1er piso de la terminal de ómnibus por un total de 65 millones de pesos.

En este momento se está avanzando sobre los trámites para ya poder percibir la 1er cuota del 5% del total “En la etapa que estamos hoy ya se envió un anteproyecto y toda la documentación necesaria, a la espera de culminar con unos trámites para el anticipo del 5% de esa suma para todo lo que es proyectos ejecutivos” dijo Guillermo Carricavur secretario de gobierno de Villa Regina.

El 21-05 mantuvieron reuniones generales del programa de remodelación y construcción de nuevas terminales por zoom y también a modo virtual reuniones particulares sobre el proyecto específico con técnicos locales y de Nación, “estamos en etapas previas de preparativos” aseguró Carricavur. Durante la presentación virtual estuvieron presentes además de Marcelo Orazi y Guillermo Carricavur, el arquitecto Guido Jaquet, quien estuvo a cargo de la elaboración del proyecto junto a su colega Juan López.

“Ya se ha presentado un anteproyecto que se basa en el sistema de circulación que en nuestra terminal nunca fue claro”, este anteproyecto propone, por ejemplo, una entrada única en la terminal. “En el primer piso a futuro se establece un centro cultural pero hoy con este dinero lo que se va a hacer es una remodelación general, para después hacer algo específico”. Entre otras remodelaciones se van achicar algunas dársenas para optimizar espacios, se van a cerrar los andenes, arreglar las playas, cambiar las luminarias, dar accesibilidad, refacción de todos los baños.

“Ya se ha presentado un anteproyecto que se basa en el sistema de circulación que en nuestra terminal nunca fue claro”.

Guillermo Carricavur, sobre el anteproyecto de refacción y remodelación de la terminal

Pero en la semana, Pedro Nardadone, constructor y concesionario de la terminal volvió a agitar el avispero de la terminal y el LOOP en el que vivimos respecto a este tema reflotó mediante la entrevista que le realizó Marcelo Tesán en su magazine matutino “Puntos de Vista” por LU16.

Nardadone fue confuso y se contradijo en varias oportunidades no siendo claro en algunas respuestas. Más allá de los intereses que puedan movilizarlo, dejó algunos títulos pero principalmente contrapuso cuestiones legales en cuanto a su posicionamiento como adjudicatario de la concesión y el del municipio como responsable de la terminal una vez terminada dicha concesión (aunque él asegure que la concesión es responsabilidad de su ex mujer).

Según el empresario reginense “El 30 de agosto del año pasado terminó el contrato de concesión” dijo fundándose en la fecha en que se firmó la ordenanza que data de ese día del año 1990.  “La terminal está a la deriva, no hay nadie que la administre. La terminal es un servicio público, le corresponde al municipio”, sentenció Nardadone en LU16.

“El 30 de agosto del año pasado terminó el contrato de concesión”.

Pedro Nardanone sobre el contrato de concesión

Todo esto se contrapone a la postura legal del Poder Ejecutivo Municipal que afirma que la concesión termina el 30 de agosto de este año, ya que el contrato brinda una concesión de 30 años una vez que la construcción del edificio esté habilitada y a partir de la firma del mismo se le otorgó un plazo de 12 meses para la construcción por lo que la concesión empezó a computarse desde agosto de 1991.

Respecto a esto Guillermo Carricavur aclara “nuestra postura jurídica respecto a la situación contractual de la terminal es que la concesión culmina el 30 de agosto del 2021, nos fundamos en que en el año 90 se dictó una ordenanza donde se establecía la concesión para la construcción y explotación de la terminal. Y esa ordenanza dice, otorgada la concesión de construcción y explotación tiene 12 meses para construirla, es decir al año culminó la construcción y ahí comenzó la concesión. Por eso establecimos esa fecha”.

…»otorgada la concesión de construcción y explotación tiene 12 meses para construirla, es decir al año culminó la construcción y ahí comenzó la concesión. Por eso establecimos esa fecha”.

Guillermo Carricavur sobre la fecha de finalización de la concesión.

La cláusula 4ta del contrato de concesión expresa:  …“el plazo de la obra se establece en 12 meses contados a partir de la fecha de sanción de la respectiva ordenanza de adjudicación”… Y la 9na:  “ La municipalidad adjudica en este acto la explotación comercial de la parcela y del edificio a construir una vez habilitado por el término de 30 años”…

De esta manera para el ejecutivo Nardadone sigue siendo responsable de la concesión inclusive por encima de su ex mujer, a la que Nardanone asegura haberle cedido la administración durante su divorcio, “el 30 de agosto del año pasado terminó el contrato de concesión, y de ahí en más ningún inquilino de la terminal pagó su alquiler. A mi ex mujer se le deben 4 millones de pesos de alquiler”, aseguró el empresario reginense.

Respecto a esto Carricavur aclara “Nardanone manifiesta que él le cedió a su ex mujer el manejo, pero eso es un tema interno de él, es decir la explotación comercial de los locales también es un tema de él, la responsabilidad de la administración de la terminal frente a nosotros es pura y exclusivamente de él. (…) No se puede ganar una concesión y pasársela a otro sin un acuerdo previo, que además tendría que aceptarlo el municipio y normalmente no se hace porque al ser por concesión tendrías que darla por caída y volver a levantarla, ante esto no es válido su argumento”.

…»la responsabilidad de la administración de la terminal frente a nosotros es pura y exclusivamente de él«…

Guillermo Carricavur sobre la responsabilidad administrativa de Nardadone

En este contexto la terminal se encuentra entre dos posicionamientos  y transita sus últimos meses huérfana de su concesionario. Desamparada ante una desidia que recrudeció los últimos años espera la asistencia del municipio que llegará en poco meses.

Contenido audiovisual de Hernán Ermantraut
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    La Casa Argentina en París, otro escándalo que el Gobierno de Milei intenta apagar antes de que llegue a Francia

     

    Santiago Muzio renunció a la Casa Argentina en París tras meses de polémicas por su gestión, memoria histórica y vínculos con sectores de ultraderecha.

    Por Redacción de NLI

    La renuncia de Santiago Muzio a la dirección de la Casa Argentina en París cerró, al menos por ahora, un capítulo incómodo para el gobierno de Milei. El funcionario, designado por la actual administración en 2024, dejó el cargo después de meses de cuestionamientos por su gestión, denuncias de residentes y polémicas que incluyeron el retiro de una placa en homenaje a los desaparecidos durante la última dictadura y actividades vinculadas a sectores de ultraderecha. La salida, además, ocurre a pocas semanas de una nueva visita de Milei a Francia, en un contexto en el que el Gobierno habría buscado evitar que el escándalo siguiera creciendo y terminara salpicando directamente al Presidente.

    La Casa Argentina funciona dentro de la Cité Universitaire de París y tiene una particularidad que vuelve especialmente sensible cualquier disputa sobre su conducción: no es simplemente una residencia para argentinos que estudian o investigan en Francia, sino también una institución vinculada con la presencia cultural y académica argentina en el exterior. Por eso, lo ocurrido durante la gestión de Muzio excede una discusión interna sobre administración. La controversia terminó involucrando memoria histórica, convivencia universitaria, política exterior y la orientación ideológica que el Gobierno pretende imprimirle a espacios que tradicionalmente estuvieron vinculados con la universidad pública, la cultura y la investigación.

    Una gestión atravesada por denuncias y polémicas

    Muzio había llegado a la conducción de la Casa Argentina durante el gobierno de Milei y su administración fue acumulando cuestionamientos. El funcionario enfrentaba denuncias y que el Gobierno terminó presionándolo para evitar que el conflicto adquiriera mayor dimensión política antes de la visita presidencial a Francia.

    Uno de los episodios que mayor repercusión generó fue el retiro de una placa que recordaba a los desaparecidos durante la dictadura argentina. El hecho resulta particularmente significativo porque la memoria de los crímenes de lesa humanidad constituye una de las construcciones democráticas más importantes de la Argentina desde 1983 y porque la Casa Argentina se encuentra inserta en un ámbito universitario internacional donde esa dimensión histórica no puede separarse de la propia identidad del país.

    La controversia se profundizó con cuestionamientos relacionados con residentes y con la realización o recepción de encuentros vinculados a sectores de extrema derecha. Distintos medios señalaron que la gestión de Muzio había quedado bajo observación por decisiones internas y por sus vínculos con ámbitos políticos de ese espacio ideológico.

    La combinación es políticamente explosiva para un gobierno que hizo de la batalla cultural uno de los ejes centrales de su identidad: una institución argentina en París, estudiantes y residentes, una placa de memoria retirada y actividades asociadas a la ultraderecha. Todo ello en el marco de una administración que desde su llegada al poder modificó radicalmente el discurso oficial sobre derechos humanos, memoria y el papel del Estado.

    La renuncia de Muzio no borra esos episodios. Apenas cambia el nombre que estará al frente de la institución.

    Cuando el problema deja de ser administrativo

    La salida adquiere otra dimensión si se observa el calendario. Muzio renunció a pocos días de que el escándalo pudiera convertirse en un problema diplomático y político para Milei en Francia. La prensa argentina informó que la salida se produjo en medio de la preocupación oficial por el impacto que la controversia podía tener sobre la visita presidencial y sobre la agenda vinculada a la Paris Week, prevista para fines de septiembre.

    Es allí donde una renuncia aparentemente menor empieza a revelar algo más profundo sobre el funcionamiento del Gobierno.

    La administración Milei ha construido buena parte de su política exterior alrededor de la exposición internacional del Presidente, sus encuentros con líderes extranjeros, sus intervenciones políticas y su particular estrategia de alineamiento con Donald Trump y otros referentes de la derecha global. En ese esquema, cualquier escándalo producido dentro de una institución argentina en el exterior puede dejar de ser un problema burocrático para transformarse rápidamente en una incomodidad presidencial.

    Y la Casa Argentina en París no es un lugar cualquiera. Está en una de las capitales políticas, culturales y diplomáticas más importantes del mundo y dentro de un espacio universitario de enorme visibilidad internacional. Una controversia vinculada con derechos humanos, estudiantes y organizaciones de ultraderecha difícilmente podía permanecer encerrada entre las paredes de una residencia.

    De allí que la renuncia de Muzio pueda leerse también como una operación de control de daños.

    Antes que asumir públicamente el costo político del escándalo, el Gobierno optó por cambiar al funcionario cuestionado.

    El problema de fondo: qué Argentina se representa afuera

    La discusión plantea además una pregunta que excede el nombre de Muzio: ¿qué Argentina quiere representar el gobierno de Milei en sus instituciones culturales y académicas en el extranjero?

    Durante décadas, las casas argentinas en distintas ciudades del mundo funcionaron como espacios de encuentro para estudiantes, investigadores, artistas y ciudadanos que construían su experiencia fuera del país. La política exterior cultural podía tener gobiernos de distinto signo, pero existía una continuidad vinculada con la universidad, la investigación, la cultura y la memoria democrática.

    El modelo libertario introdujo otra mirada sobre el Estado y sobre las instituciones públicas. En su concepción, buena parte de esas estructuras son vistas como espacios atravesados por privilegios, burocracias o intereses políticos que deberían ser revisados, reducidos o directamente eliminados. El conflicto de París aparece así como una expresión pequeña, pero significativa, de una disputa mucho mayor por el sentido de las instituciones argentinas.

    Porque quitar una placa de homenaje a los desaparecidos no es simplemente retirar un objeto de una pared. Tampoco lo es convertir una residencia universitaria en escenario de determinadas disputas ideológicas. Son decisiones que transmiten un mensaje acerca de qué acontecimientos se consideran dignos de memoria y qué sectores políticos son considerados legítimos interlocutores.

    En una institución que lleva el nombre de la Argentina, ese mensaje trasciende al funcionario de turno.

    Por eso la renuncia de Muzio no debería clausurar el debate. Si el Gobierno considera que hubo errores de gestión, deberá explicar cuáles fueron. Si existieron denuncias, deberá aclararlas. Y si la salida estuvo vinculada con la necesidad de evitar un costo político para Milei antes de su visita a Francia, también sería saludable que lo explicara.

    Porque cambiar al director puede apagar momentáneamente los titulares, pero no resuelve las preguntas que dejaron los meses de polémica.

    La Casa Argentina seguirá allí, en París, como una representación del país. Y el verdadero interrogante ahora será qué orientación tendrá esa institución después de la salida de Muzio y si el Gobierno pretende recuperar su perfil académico y cultural o profundizar la transformación ideológica que atravesó su gestión.

    La renuncia puede cerrar una crisis de nombres. Lo que todavía no está resuelto es la crisis de sentido.

     

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