El Intendente Marcelo Orazi participó esta mañana vía zoom del acto encabezado por la gobernadora Arabela Carreras en el que se firmó el contrato de obra con la empresa ING CO SRL que ejecutará los trabajos para dotar de los servicios de agua potable, red eléctrica y alumbrado público al loteo Barazzutti.
La obra beneficiará a 107 familias que, de esta manera, podrán empezar a construir sus viviendas, demanda una inversión del Estado provincial de $ 22.141.002,15 y está enmarcada en el programa ‘Suelo Urbano’.
El acuerdo fue suscripto por la interventora del IPPV Inés Pérez Raventos y el representante de la empresa Ernesto Pasaron.
En la oportunidad Orazi destacó “la decisión política de la gobernadora de impulsar y llevar adelante el programa ‘Suelo Urbano’ en la provincia y, a partir de las gestiones que hicimos desde el Municipo, Regina ha sido una de las primeras ciudades en oficializar su implementación”.
“En nuestro caso estamos regularizando la situación de estos lotes para que sus beneficiarios puedan comenzar a construir sus viviendas, después de muchos años de espera. Esta gestión se ha propuesto una planificación ordenada de la ciudad, no queremos más improvisación cuando nos referimos a una demanda tan seria y sensible como lo es la vivienda”, manifestó Orazi.
Por su parte, Carreras indicó que “Villa Regina ha sido uno de los Municipios muy proactivos en materia de diálogo y de trabajo en conjunto con el IPPV y logramos avanzar en la provisión de servicios para estos lotes”.
Más de un centenar de pilotos en competencia, y muchísimos espectadores vivieron la jornada desde las gradas y perímetro del trazado. La fecha de apertura del Campeonato Nocturno de Karting, que se desarrolló la noche del sábado en el Kartódromo del Moto Club Reginense (Gral. E. Godoy) sobrepaso las expectativas. Desde muy temprano comenzó a…
Podrán circular las personas exceptuadas por el Decreto de Necesidad y Urgencia N° 297/20. Por razones de salubridad general, el Gobierno Provincial dispuso la restricción temporal del ingreso de personas no residentes en Río Negro a través de los accesos habilitados con la provincia de Neuquén. La restricción, que tendrá vigencia entre las 00 horas…
La emblemática marca nacional de galletitas dejó de fabricar en su planta principal y pasó a tercerizar su producción en medio de la caída del consumo, el aumento de costos y la falta de financiamiento. Otro golpe a la industria argentina que desnuda el impacto real del ajuste.
Por Celina Fraticiangi para NLI
La postal se repite con una insistencia alarmante: fábricas que se achican, líneas de producción que se apagan y marcas históricas que dejan de fabricar. Esta vez, el golpe lo da Tía Maruca, una de las firmas más reconocidas del rubro alimenticio, que decidió dejar de producir en su planta principal de San Juan y migrar a un esquema de tercerización para intentar sobrevivir.
Detrás de la decisión, lejos de cualquier relato épico empresarial, aparece un combo conocido: caída del consumo interno, aumento sostenido de costos y dificultades para acceder al crédito. Una radiografía que coincide, punto por punto, con el deterioro económico que atraviesa el país bajo el modelo de Milei.
La planta de Albardón, que llegó a emplear a cerca de 300 trabajadores, ya no producirá las clásicas galletitas que supieron ganar mercado frente a gigantes del sector. En su lugar, funcionará elaborando productos para terceros, mientras la marca intentará sostenerse mediante producción externalizada.
No es un cierre total en términos formales, pero sí un retroceso industrial evidente: la pérdida de producción propia implica menor valor agregado, menor integración productiva y mayor dependencia de terceros.
La industria en retirada
El caso de Tía Maruca no es aislado ni repentino. La empresa arrastraba problemas desde hace años, incluyendo un concurso preventivo en 2019 y el cierre de otra planta en Chascomús en 2025 con despidos incluidos.
Sin embargo, el contexto actual aceleró el desenlace. La caída del consumo masivo —producto del ajuste, la pérdida del poder adquisitivo y la recesión— impactó de lleno en alimentos básicos, incluso en segmentos populares como las galletitas.
A eso se suma el incremento de insumos clave como harina y azúcar, que comprimió márgenes hasta volverlos inviables, y un sistema financiero que no ofrece crédito accesible para sostener o modernizar la producción.
El resultado es previsible: empresas que, ante la imposibilidad de sostener la producción, optan por achicarse, tercerizar o directamente cerrar.
El “costo invisible” del ajuste
El discurso oficial insiste en mostrar orden fiscal y equilibrio macroeconómico. Pero detrás de esos números, la economía real muestra otra cara: desindustrialización progresiva y pérdida de capacidad productiva nacional.
Cuando una empresa deja de producir, aunque siga existiendo como marca, el daño es profundo. Se pierden encadenamientos productivos, se debilitan economías regionales y se precariza el empleo, incluso cuando no hay despidos inmediatos.
En San Juan, la planta seguirá operativa, pero ya no como motor de una marca nacional, sino como proveedor para terceros. Es decir: menos industria propia y más lógica de subsistencia.
El caso de Tía Maruca se suma así a una lista cada vez más extensa de empresas que retroceden en su escala productiva. Y plantea una pregunta incómoda: ¿cuántas “reconversiones” más hacen falta para reconocer que el problema no es empresarial, sino estructural?
La respuesta, por ahora, se cocina en silencio, mientras otra línea de producción se apaga.
El lunes se dio inicio a la Colonia de Vacaciones de Niños que organiza la Dirección de Deportes de la Municipalidad de Villa Regina. Esta semana es el turno de los Barrios Don Bosco, Borgatti, Del Trabajo, Cívora, Matadero, Este, Provincial, Namuncurá, Belgrano y 201 viviendas. En este primer día, hubo una sorpresa ya que…
El movimiento como libertad quizás sea una lectura posible en tiempos de una desesperante calma. Hay tantas formas de libertad como maneras de comprenderla. Las opciones se ramifican hasta que le perdemos el rastro en los imprecisos y puntiagudos bordes de la nada. En ese movimiento libertario los cuerpos se encuentran o se separan, y…
Colombia se prepara para las elecciones presidenciales y en el progresismo reina el optimismo. A dos semanas de la primera vuelta, la última encuesta de la consultora Invamer antes de la veda a Iván Cepeda con 44,6 por ciento.
Es una cifra que, por primera vez, lo encamina a la idea de ganar en primera vuelta que ha planteado su campaña, algo que de todas formas parece complicado.
Por su parte, el outsider Abelardo De la Espriella deja aún más atrás a Paloma Valencia. Alcanza el 31,6 % y duplica a la candidata uribista, que registra 14 %,quebrando así su nueva estrategia de «voto útil».
En este marco, Cepeda resiste en los escenarios de segunda vuelta. En las otras encuestas, el candidato del Pacto Histórico aparece perdiendo fuerza en segunda vuelta frente a los candidatos de derecha.
Pero la Invamer muestra un escenario distinto. Ahí, Cepeda se impondría con más de siete puntos de ventaja sobre Abelardo de la Espriella y con ocho puntos sobre Paloma Valencia.
La encuesta confirma que no hay cupo para una tercera vía. En primera vuelta, Sergio Fajardo y Claudia López registran 2,4 % y 2,2 % de intención de voto, respectivamente. La cifra, aunque no cambia demasiado frente al mes anterior, sigue bajando.
Cepeda resiste en los escenarios de segunda vuelta. En las otras encuestas, el candidato del Pacto Histórico aparece perdiendo fuerza en segunda vuelta frente a los aspirantes de derecha.
En segunda vuelta, en un escenario hipotético entre Iván Cepeda y Sergio Fajardo, el candidato de izquierda tiene una ventaja de más de 28 puntos.
A su vez, el petrismo y antipetrismo divide en partes iguales al país. Ante la pregunta de si votarían por un candidato a favor o en oposición al gobierno, 47,9% dice que votaría por uno a favor de Petro y 48,4% por uno en oposición.
Además, la desaprobación del presidente subió un punto (50,4%), mientras que su aprobación bajó otro (45.8%). El mes pasado ambas habían coincidido casi que en el mismo lugar.
El orden público, el principal problema para los encuestados con el 40,8%, la cifra más alta desde 2017. En segundo lugar se encuentran las necesidades básicas, que incluye la calidad y el cubrimiento de la salud.
A propósito de orden público, hay un capítulo sobre seguridad y la política de paz total, el 62,1% de los encuestados considera que el proyecto de paz total va por mal camino. Asimismo, el 64,5% se siente más inseguro por esta política y el 73,8% cree que el Estado ha perdido control de territorio.
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