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Reunión para analizar políticas de género

La Secretaria de Desarrollo Social de la Municipalidad de Villa Regina Luisa Ibarra participó de la reunión con la Secretaria de Coordinación de Políticas Públicas con Perspectiva de Género de Río Negro Luz Val Heredia y el Consejo Local de la Mujer. Estuvieron también la Directora de Promoción Social Adriana Torres y la titular del Área Mujer y Diversidad Fabiola Parra.

Durante el encuentro se abordaron diferentes temas como la implementación del programa ‘Consolidarnos’ para fortalecer las áreas de género y diversidad municipales. En el caso de nuestra ciudad el financiamiento estará destinado al equipamiento de la misma.

Otros aspectos analizados fueron el protocolo de actuación ante situaciones de violencia, las capacitaciones en el marco de la Ley Micaela, entre otros.

Ibarra calificó como muy positivo el encuentro que, manifestó, “nos permitió profundizar las políticas públicas con perspectiva de género que se lleva adelante tanto a nivel provincial como local”.

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    El Día Que Los Taxistas Inventaron El Colectivo Para Sobrevivir A La Crisis

     

    En 1928 un grupo de taxistas porteños encontró una solución desesperada frente a la falta de pasajeros: llevar varias personas por el mismo recorrido. Así nació el colectivo argentino.

    Por Alcides Blanco para NLI

    Hoy parece imposible imaginar una ciudad argentina sin colectivos. Están en los barrios, atraviesan avenidas, conectan localidades, llevan trabajadores de madrugada, estudiantes, jubilados, familias enteras y millones de pasajeros todos los días. Tienen colores, números, recorridos, terminales, empresas, sindicatos y hasta una cultura propia. Sin embargo, hubo un momento en que el colectivo no existía. Y su nacimiento no ocurrió en un laboratorio, ni en una oficina de planificación urbana, ni como resultado de una gran política estatal. Surgió de una necesidad mucho más sencilla y mucho más argentina: un grupo de trabajadores necesitaba encontrar la manera de seguir viviendo de su oficio cuando los pasajeros empezaron a desaparecer.

    La historia se remonta a 1928, cuando los taxistas porteños atravesaban una situación complicada por la competencia de otros medios de transporte. Buenos Aires ya contaba con una extensa red de tranvías, una creciente oferta de ómnibus y una línea de subterráneos que desde 1913 conectaba Plaza de Mayo con Primera Junta. Para los taxistas, competir contra esos sistemas significaba ofrecer un servicio mucho más caro por pasajero. La cantidad de clientes comenzó a disminuir y el problema se convirtió en una cuestión de supervivencia económica.

    Fue entonces cuando apareció una idea que, vista desde hoy, parece obvia, pero que en aquel momento significaba cambiar completamente la lógica del taxi: si una persona sola no podía pagar el viaje, podían viajar varias y compartir el costo.

    De La “Malaria” Al Primer Colectivo

    Los protagonistas de aquella transformación eran taxistas que acostumbraban reunirse en un café de la zona de Floresta. Las fuentes coinciden en que el punto de referencia estuvo en el área de Rivadavia y Lacarra, aunque existen distintas versiones acerca del lugar exacto y de quién fue el primero en proponer la idea. Esa incertidumbre no le quita valor a la historia; por el contrario, muestra que el nacimiento del colectivo fue menos parecido a una invención individual que a una respuesta colectiva frente a una crisis.

    Aquellos trabajadores ya habían probado algo parecido en ocasiones especiales. Los fines de semana podían trasladar grupos de pasajeros hacia el hipódromo, las canchas de fútbol o distintos puntos de la ciudad. La novedad de 1928 consistió en convertir esa práctica ocasional en un servicio regular, con recorrido fijo y tarifa determinada.

    El 24 de septiembre de aquel año comenzaron los primeros viajes. Los automóviles utilizados seguían siendo, básicamente, taxis modificados. No tenían la apariencia del colectivo que conocemos actualmente y su capacidad era reducida. Las primeras unidades podían transportar alrededor de cinco pasajeros, aunque rápidamente comenzaron a incorporar asientos adicionales y modificaciones en las carrocerías para aumentar la cantidad de personas transportadas.

    La tarifa era parte fundamental del negocio. El viaje podía costar 10 centavos hasta Flores y 20 centavos hasta Primera Junta, bastante menos de lo que hubiera significado contratar un taxi completo. El conductor no necesitaba conseguir un único pasajero dispuesto a pagar todo el viaje: podía llenar los asientos con varios usuarios que abonaban individualmente.

    Había nacido una nueva lógica económica.

    Y esa lógica terminaría transformando Buenos Aires.

    El Invento Que El Estado Primero Miró Con Desconfianza

    Los primeros colectivos circularon en una especie de zona gris. El sistema era demasiado nuevo como para encajar cómodamente en las categorías existentes y, al mismo tiempo, competía directamente con servicios de transporte ya establecidos.

    Los primeros conductores llegaron incluso a escribir con tiza sobre sus vehículos los destinos que cubrían. Era una manera improvisada de informar a los pasajeros, pero también una señal de que nadie sabía todavía exactamente qué iba a convertirse aquel experimento. Con el tiempo aparecieron carteles, colores, recorridos más definidos y unidades especialmente carrozadas.

    La competencia no tardó en generar conflictos. El colectivo comenzó a disputar pasajeros con tranvías y ómnibus y enfrentó cuestionamientos, regulaciones y diferentes intentos de ordenar su funcionamiento. El Estado terminó interviniendo y, hacia fines de 1932, la Municipalidad de Buenos Aires reglamentó el servicio, estableció recorridos y comenzó a numerar las líneas.

    Es un detalle importante porque muestra cómo muchas veces la innovación aparece antes que la regulación. Primero surge una necesidad, después una solución improvisada y finalmente las instituciones intentan adaptar sus normas a una realidad que ya está funcionando.

    El colectivo siguió ese camino.

    Primero fue un taxi que llevaba varios pasajeros. Después fue un auto-colectivo. Más tarde, una unidad carrozada específicamente para transportar personas. Finalmente, se convirtió en un sistema de transporte masivo.

    Y terminó siendo parte de la identidad argentina.

    Mucho Más Que Un Medio De Transporte

    Hay algo especialmente interesante en esta historia: el colectivo no nació simplemente como una innovación tecnológica. Nació como una innovación laboral.

    Los protagonistas no estaban intentando revolucionar el transporte mundial. Querían trabajar.

    La competencia de los tranvías y los ómnibus había reducido sus posibilidades de obtener ingresos y ellos encontraron una manera de ofrecer un servicio más barato sin abandonar su oficio. El resultado fue una transformación que excedió completamente las intenciones originales.

    Con el tiempo, el colectivo permitió conectar zonas que no tenían acceso directo a los grandes sistemas ferroviarios o tranviarios. Facilitó el crecimiento de barrios, acompañó la expansión del área metropolitana y convirtió al transporte automotor en una pieza fundamental de la vida urbana.

    También creó una nueva relación entre conductor y pasajero. A diferencia de otros medios de transporte masivo, el colectivo tenía una dimensión mucho más cercana: el chofer conocía las calles, los barrios, las paradas y muchas veces a los propios pasajeros. En los primeros tiempos, incluso debía anunciar a viva voz el recorrido para captar clientes.

    Con los años aparecerían las empresas, los sindicatos, las regulaciones, las grandes carrocerías y las redes de líneas que conocemos actualmente. Pero en el origen estaba aquel pequeño automóvil convertido en transporte compartido.

    Hay otra cuestión que tampoco debería perderse de vista. La historia oficial suele contar el nacimiento del colectivo como una simpática anécdota porteña: unos taxistas se reunieron en un café y tuvieron una idea. Pero debajo de esa postal hay una historia mucho más profunda sobre trabajo, competencia y supervivencia económica.

    El colectivo nació porque había una crisis.

    Nació porque un grupo de trabajadores vio caer su fuente de ingresos y decidió modificar la forma de prestar el servicio.

    Nació porque había pasajeros que necesitaban viajar más barato.

    Y nació porque alguien comprendió que podía convertir un problema individual —el taxi vacío— en una solución colectiva: varios pasajeros compartiendo un mismo recorrido.

    Esa lógica terminaría dando nombre al invento.

    Quizás por eso el colectivo sea uno de los objetos más interesantes para comprender la sociedad argentina. No es solamente un vehículo. Es una consecuencia material de la forma en que una ciudad crece, de cómo se mueve su población y de cómo los trabajadores encuentran respuestas frente a las transformaciones económicas.

    Un siglo después, aquella idea improvisada sigue recorriendo las mismas calles.

    La primera línea porteña inició sus viajes en 1928 desde la zona de Lacarra y Rivadavia hacia Primera Junta, pasando por Flores. Con el tiempo, ese recorrido se expandió y aquella experiencia dio origen a un sistema que terminaría multiplicándose por Buenos Aires y por todo el país.

    Lo extraordinario no es solamente que los taxistas hayan inventado el colectivo.

    Lo extraordinario es que una solución pensada para enfrentar una crisis laboral terminó convirtiéndose en una de las instituciones cotidianas más importantes de la vida argentina.

    Cada vez que un colectivo dobla una esquina, levanta a un pasajero en una parada o atraviesa un barrio antes del amanecer, hay algo de aquella vieja historia que todavía continúa.

    Porque hace casi un siglo, unos trabajadores que no querían quedarse sin trabajo decidieron que, si solos ya no podían sostener el viaje, tal vez la solución fuera viajar juntos.

    Y de aquella necesidad nació el bondi.

     

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  • Avanza el fuero laboral porteño: ya está el listado de jueces y esperan que funcione en febrero

     

    La Ciudad avanza con el traspaso de la justicia laboral y esperan que en febrero de 2027 ya estén en funcionamiento 10 juzgados y dos salas de cámara. Las causas colectivas seguirán en el fuero nacional. Los jueces y fiscales compartirán equipos para las tareas administrativas. Aún no está cerrado el monto que transferirá Nación.

    La magistratura porteña envió a la Legislatura el listado de los primeros diez jueces y los primeros seis camaristas que tendrá el fuero laboral porteño, además de fiscales, fiscales de cámara y asesores tutelares. Allí irán a parar los nuevos casos expedientes vinculados al mundo del trabajo. Los viejos continuarán tramitándose con sus jueces naturales en el fuero nacional.

    A diferencia de lo que ocurre en Nación, el Consejo no elabora ternas, sino listados que corresponden al orden de mérito. En los que elevó el jueves no hay casi diferencia con el puntaje del examen escrito y los antecedentes.

    Entre los postulantes para jueces y camaristas del fuero laboral que debe votar la Legislatura hay abogados de empresas, de sindicatos, jueces y ex funcionarios como Horacio Pitrau. Durante 27 días fue subsecretario de Trabajo de Milei y viceministro de Jorge Triaca. Aparece en el listado de los camaristas.

    Pese al rechazo del PJ, el Senado aprobó el pliego del juez que avaló la reforma laboral

    Sebastián Luis Caset y Agustina Bergonzelli son candidatos a jueces de primera instancia y vienen del mundo del derecho empresario. Silvia Inés Gutiérrez Garay, postulada para camarista, fue abogada del Suterh. Patricia Paola Ceriani, también candidata a camarista, es Coordinadora Técnico Legal y Jurídica de la Dirección General de Administración de Infracciones de la Ciudad.

    En la Ciudad apuntan a tener al menos 40 juzgados y 5 salas con tres camaristas. 

    Diego Javier Tula es juez laboral en la Provincia mientras que Martín Furchi pertenece al fuero contencioso administrativo de la Ciudad. Ambos están en la lista de camaristas.

    El traspaso era resistido por los jueces nacionales y un amparo frenó por varios meses el concurso organizado por el Consejo de la Magistratura de la Ciudad. Por eso la decisión fue que los juzgados nacionales continúen funcionando hasta que no tengan más tareas.

    Las causas colectivas, aquellas que involucran a sindicatos, seguirán tramitándose en los juzgados nacionales.

    En la Ciudad apuntan a tener al menos 40 juzgados y 5 salas con tres camaristas. En Nación buscan bajar ese número. «Todavía estamos discutiendo cuestiones del traspaso de la policía, esto viene para largo», bromeó un funcionario porteño.

    El fuero podrá comenzar a funcionar 180 después de que la Legislatura y el Congreso aprueben el traspaso.

    Para los nuevos juzgados, la Ciudad aplicará el modelo de gestión asociado. Implica la conformación de equipos administrativos especializados que trabajarán para varios juzgados en simultáneo. La intención es tener un servicio de justicia más rápido y eficiente.

    «Vas a tener algunos que solo hagan notificaciones, otros que manejen las audiencias. Va a ser gente especializada que trabaja en una sola tarea», le dijo a LPO un funcionario judicial. El modelo ya se aplica en el fuero de relaciones de consumo y en ejecución penal.

    Fue una innovación basada en los casos de Neuquén y Tucumán y también de España y Chile que tuvo su debut en las fiscalías de la Ciudad.

    «Se bajan los costos, también se reduce el poder de los jueces. Y al final el servicio de Justicia es más rápido y efectivo», explicaron desde el gobierno porteño.

     

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  • Pullaro elige a Angelini para marcarle la cancha a Javkin en la pelea por Rosario

     

     Maximiliano Pullaro eligió a Federico Angelini como su candidato para disputar la intendencia de Rosario y marcarle la cancha a Pablo Javkin, que todavía no confirmó si buscará un tercer mandato. El gobernador adelantó su preferencia dentro de Unidos, aunque terminarán de definir las encuestas.

    En el oficialismo dejaron correr una extensa lista de candidatos para suceder a Javkin. El intendente aún no dijo qué hará, pero nunca fue el candidato de Pullaro. La tensión quedó expuesta en las últimas elecciones intermedias, cuando el gobernador apoyó por lo bajo distintas listas de concejales pese al acuerdo para sostener una nómina de unidad.

    Pullaro intentó primero instalar al ministro de Desarrollo Productivo, Gustavo Puccini, pero el funcionario nunca consiguió hacerse conocido entre los rosarinos ni mostró crecimiento en las encuestas. Ahora, el gobernador se inclinó por Angelini, uno de los dirigentes con mayor trayectoria como armador dentro del PRO santafesino.

    Angelini fue la mano derecha de Patricia Bullrich y en mayo dejó el gobierno de Milei para incorporarse al Ministerio de Seguridad provincial. Su desembarco también lo reposicionó dentro del PRO y avivó las versiones sobre una candidatura en Rosario que terminó de alimentar el mismo Pullarocuando lo eligió como «vocero» en la ciudad del gobierno provincial durante los Juegos Odesur.

    Pablo Javkin

    El gobernador les comunicó a los dirigentes de Unidos que quienes quieran competir deberán comenzar a mostrarse y que, por ahora, todos juegan en igualdad de condiciones. En diciembre se medirán conocimiento, intención de voto y proyección, y se elegirán los tres candidatos mejor posicionados para disputar las PASO. Si Javkin busca la reelección, también deberá someterse a la delicada métrica de las encuestas.

    La lista es extensa. María Eugenia Schmuck y Sebastián Chale son los dirigentes más cercanos a Javkin que se preparan para competir si el intendente decide no presentarse. En el entorno de la presidenta del Concejo aseguran que su decisión está tomada y que «juega o juega», independientemente de lo que resuelva el jefe municipal.

    Dentro del PRO también se habían anotado Anita Martínez y Cristian Cunha. Martínez estuvo cerca de ganar la intendencia en 2015 y hace tiempo trabaja para volver a competir, pero el regreso de Angelini alteró el escenario del partido amarillo.

    El socialismo, por su parte, podría alinearse detrás de Federico Lifschitz, hijo del exgobernador Miguel Lifschitz. Después de gobernar Rosario durante treinta años, el partido quedó sin cuadros competitivos en la ciudad y ahora concentra sus expectativas enla capital provincial con Paco Garibaldi que es senador.

    La duda es si Pullaro terminará acordando con La Libertad Avanza y en qué términos. En el partido de Milei aseguran que competirán a fondo en todas las categorías. En el oficialismo provincial, en cambio, creen que para los cargos ejecutivos podrían presentar candidatos testimoniales que se limiten a capitalizar lo que arrastre el sello libertario.

    La estrategia le funcionó a LLA en la última elección, cuando Agustín Pellegrini, desconocido para buena parte del electorado, arrasó en toda la provincia empujado por la marca Milei. Sin embargo, todavía falta saber en qué condiciones llegará ese sello al 2027.

    En Rosario, los libertarios cuentan con una figura de alto conocimiento: el concejal Juan Pedro Aleart, quien era periodista del noticiero más visto de la ciudad antes de ser reclutado por Bullrich para dar el salto a la política. Sin embargo, Aleart no tiene una buena relación con Romina Diez, la principal armadora de Milei en Santa Fe. En LLA circula la versión de que Romina podría mandarlo como candidato a senador por Rosario, una categoría especialmente difícil y sacarlo de la pelea por la intendencia.

    Más allá de la interna oficialista y de la incógnita libertaria, Unidos enfrenta una elección complicada contra Juan Monteverde, que estuvo a punto de derrotar a Javkin en 2023 y ahora aparece como el candidato puesto de un amplio acuerdo entre Ciudad Futura y el peronismo. La alianza también podría incorporar a otros sectores de centroizquierda y llegar directamente a las generales sin necesidad de una disputa interna que desgasgte la elección.

    Juan Pedro Aleart

    Por lo pronto, Monteverde comenzó a mostrar esa construcción junto a Diego Giuliano, el exministro de Transporte de Sergio Massa. Ambos viajaron a México para reunirse con funcionarios y empresas vinculadas al transporte urbano y esta semana el dirigente de Ciudad Futura estuvo en primera fila, al lado de Massa, durante la presentación en Rosario del libro de Giuliano.

    Mientras Pullaro prepara una PASO de tres candidatos para ordenar Unidos, Monteverde avanza con una candidatura unificada y con el desafío de sumar al peronismo, Ciudad Futura y la centroizquierda. Esa diferencia explica la urgencia del gobernador por instalar a Angelini y evitar que la pelea por la sucesión de Javkin termine fragmentando al oficialismo.

     

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