No caben dudas. Fabio Zerpa tiene razón: hay marcianos entre la gente. El otro día vi uno en televisión, dice llamarse el cabezón Duhalde. La verdad es que no sé muy bien que hacen los extraterrestres de sus vidas. Pero de algo estoy seguro, algunos, como el cabezón: son agitadores de masas.

Supongo que hay otros no tan famosos, ni involucrados con la política que andan dando vueltas por ahí. Es más, la semana pasada encontré a un marciano en el supermercado. Su aspecto no era nada extraño, un humano más, pensé. Pero cuando lo vi agarrando la mayonesa, inmediatamente me acordé de Fabio Zerpa.

Este tipo de situaciones en donde uno se encuentra a un marciano es más habitual de lo que parece…

Aunque muchos son incrédulos de la ufología, yo les puedo asegurar que a los extraterrestres se los confunde a menudo. Y esto sucede por creer con suma convicción que son humanoides, y no, no. No es así. Recuerdo que, cuando yo tenía nueve años, me regalaron una tortuga. En un principio me sorprendió tener una mascota que caminaba muy lento, que a veces se le veía la cabeza y no hablaba, y que en realidad me resultaba aburrida. Sin embargo, recuerdo esa tarde de septiembre en que levantó una patita y me miraba. Sí, me estaba señalando el cielo, quizás su casa en otro planeta. En esa época no lo entendí así. Solo después de unos años pude comprenderla.

Así como también pude comprender en parte que, los marcianos no solo se camuflan como animales, pueden ser además accidentes geográficos como un bache en la calle. Por eso cada vez que agarro uno, digo: ¡estos marcianos de mierda! No es por casualidad que, luego que arreglan un bache…, este ya sea de nuevo el mismo bache.

Aunque todos crean que lo marcianos han venido a este planeta a vigilarnos, y a apoderarse de todo aquello que queremos, les aclaro: están equivocados. Pero no me pregunten a qué han venido, porque lo cierto es que no lo sé… No le creo a Calamaro que dice que están copando al mundo a traición, y encima está pensando en una invasión. No, Calamaro, los marcianos no son pelotudos.

Portada : Rob Gonçalves

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