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ME ARDE

  • Naturalizamos la situación de pandemia y el NO plan, la agria espera y el paso del tiempo cansino. Aguardando no sé qué. Quizás la vacuna.
  • Naturalizamos leer los números como meros números. Como algo frío, matemático. Descartable. Son personas, son queridos. Queribles. Dejan amor, amores. Seres.
  • Naturalizamos estar sobre el umbral, ese pasaje en el que nos trasladamos de la luz a la oscuridad. Sin darnos cuenta.
  • Naturalizamos dejar de abrazarnos, besarnos.
  • Naturalizamos que se licite en pandemia un hospital nuevo cuando los demás se caen a pedazos.
  • Naturalizamos que 5 meses después tomen los planos de un proyecto presentado antes que llegue el virus, para ver como optimizar los espacios de un hospital.
  • Naturalizamos que lxs trabajadores de la salud trabajen saturados física y emocionalmente, expuestos, sin resguardo, con falta de capacitación e insumos. Precarizados. Para algo habrán estudiado 10 años. Que recompensa.
  • Naturalizamos que los costos políticos sean más importantes que la vida. Que tomar decisiones políticas sea imposible.
  • Naturalizamos la falsa dicotomía entre salud y economía que nos clavaron los hegemónicos de siempre.
  • Naturalizamos que en #VillaRegina un ciudadano pierde la vida cada 40hs por covid19, sin contar las vidas que se pierden por no acceder a la atención a causa del colapso del sistema.
  • Naturalizamos que el NO plan sea culpar a la masa social.
  • Naturalizamos que la apatía política y social sea frustrante.
  • Naturalizamos el constante crecimiento de la curva, al igual que la ausencia de políticas y medidas.
  • Naturalizamos no tener plan de acción. Si no hay plan, el plan no falla.
  • Naturalizamos que la explosión del virus sea la causa de la catástrofe cuando en realidad es un catalizador de la misma. La aceleración de algo inevitable. Las tendencias ya estaban marcadas en el proceso social con el impulso económico histórico del capitalismo, el covid19 solo las adelantó.
  • Naturalizamos que un vecino del #AltoValle muera cada 5hs por covid19.
  • Naturalizamos a los vecinos, familiares, amigos, conocidos, personas; como números en un pdf.
  • Naturalizamos que la desidia política como la falta de compromiso social hayan logrado que algo tan real como el calor del fuego deje de quemar.

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    Hace 156 años nacía Henry Ford: el hombre que cambió para siempre la industria, el trabajo… y la vida cotidiana

     

    El 30 de julio de 1863 nacía Henry Ford, uno de los industriales más influyentes de la historia. Aunque suele recordárselo como el fundador de una de las automotrices más importantes del mundo, su verdadero legado fue haber transformado la forma de producir bienes a escala masiva, modificando la economía, las relaciones laborales y el desarrollo de las sociedades industriales durante más de un siglo.

    Por Redacción de NLI

    Pocas personas lograron modificar la vida cotidiana de millones de seres humanos como Henry Ford. Cuando nació, en una granja del estado de Michigan, Estados Unidos, el automóvil era apenas una curiosidad mecánica reservada para inventores y sectores adinerados. Viajar largas distancias seguía dependiendo, en buena medida, de caballos y ferrocarriles, mientras que la fabricación industrial conservaba métodos relativamente artesanales que hacían de casi cualquier producto un bien costoso y de difícil acceso.

    Ford comprendió que el verdadero negocio no consistía únicamente en fabricar un automóvil mejor que los demás, sino en producirlo de una manera completamente diferente. Su gran innovación no fue el vehículo en sí mismo, sino la organización del trabajo. A comienzos del siglo XX perfeccionó el sistema de producción en cadena, donde cada trabajador realizaba una tarea específica dentro de un proceso continuo que permitía fabricar enormes cantidades de unidades en mucho menos tiempo. Aquella transformación redujo costos, aceleró la producción y permitió que bienes antes considerados de lujo comenzaran a llegar a sectores medios y trabajadores.

    La llamada «producción fordista» se convirtió rápidamente en un modelo imitado por industrias de todo el mundo. Electrodomésticos, maquinaria agrícola, alimentos, productos textiles y prácticamente cualquier actividad manufacturera incorporó principios derivados de aquella organización del trabajo. Más que un empresario exitoso, Ford terminó convirtiéndose en uno de los arquitectos del capitalismo industrial moderno.

    Mucho más que un fabricante de automóviles

    El éxito del Ford T, lanzado en 1908, suele resumirse mediante una cifra impactante: más de quince millones de unidades producidas durante casi dos décadas. Pero detrás de ese récord existía una idea mucho más ambiciosa. Ford sostenía que un trabajador debía poder comprar aquello mismo que ayudaba a fabricar. Esa lógica lo llevó a adoptar decisiones que sorprendieron incluso a otros empresarios de su época.

    En 1914 anunció un salario diario de cinco dólares para buena parte de sus empleados, una remuneración considerablemente superior al promedio industrial de entonces. La medida generó enorme repercusión internacional. Algunos la interpretaron como un gesto progresista destinado a mejorar las condiciones laborales, mientras otros señalaron que también respondía a una estrategia empresarial para reducir la rotación de personal y aumentar la productividad. Ambas explicaciones probablemente contengan parte de la verdad.

    Lo cierto es que Ford entendió antes que muchos de sus contemporáneos que la expansión de la producción masiva requería también la existencia de un mercado de consumo capaz de absorber esa creciente cantidad de bienes. De poco servía fabricar millones de automóviles si la mayoría de la población jamás podría adquirir uno.

    Un modelo admirado… y también cuestionado

    La influencia de Ford fue tan grande que el término «fordismo» trascendió ampliamente a la industria automotriz. Economistas, sociólogos e historiadores utilizan esa palabra para describir un modelo económico basado en la producción en serie, los salarios relativamente elevados, el consumo de masas y una fuerte organización industrial.

    Sin embargo, el sistema también recibió numerosas críticas. La división extrema de las tareas convirtió a muchos trabajadores en ejecutores de movimientos repetitivos durante largas jornadas, reduciendo su autonomía y transformando el trabajo en una actividad cada vez más mecanizada. Intelectuales como Antonio Gramsci o Harry Braverman analizaron durante el siglo XX las consecuencias sociales de ese modelo, señalando que la extraordinaria eficiencia productiva tenía como contracara una creciente estandarización de la vida laboral.

    Paradójicamente, muchas de esas discusiones reaparecen hoy con la expansión de la inteligencia artificial y la automatización. Si hace un siglo el debate giraba alrededor de la cinta transportadora y la fábrica moderna, ahora las preguntas se trasladan hacia los algoritmos, los robots y las plataformas digitales. La tecnología cambió, pero la discusión sobre cómo organizar el trabajo continúa plenamente vigente.

    Una herencia que todavía define la economía mundial

    Más de cien años después de la consolidación del modelo fordista, gran parte de la economía sigue organizada sobre principios desarrollados durante aquella etapa. Las cadenas globales de producción, la logística internacional y buena parte de la industria contemporánea continúan utilizando métodos que encuentran sus raíces en las innovaciones impulsadas por Ford a comienzos del siglo pasado.

    Sin embargo, el contexto actual también obliga a revisar algunos de esos paradigmas. La producción personalizada, la fabricación mediante impresoras 3D, la robotización y la inteligencia artificial están dando lugar a sistemas mucho más flexibles que cuestionan algunos de los fundamentos del modelo clásico de producción en masa.

    Para países como Argentina, cuya industrialización estuvo profundamente influida por el desarrollo manufacturero del siglo XX, comprender la figura de Henry Ford implica mucho más que recordar al fundador de una empresa automotriz. Significa entender el origen de un sistema productivo que moldeó fábricas, ciudades, relaciones laborales y políticas económicas durante generaciones enteras.

    El hombre que imaginó una nueva forma de producir

    Henry Ford murió en 1947, pero las ideas que impulsó siguen presentes en buena parte del mundo industrial. Sus métodos permitieron democratizar el acceso a bienes que antes eran inaccesibles, aunque también abrieron debates sobre la organización del trabajo que todavía permanecen sin resolver.

    A 156 años de su nacimiento, la figura de Ford continúa ofreciendo una enseñanza que trasciende a la industria automotriz: las grandes transformaciones históricas no siempre nacen de inventar un producto revolucionario. A veces, el verdadero cambio consiste en encontrar una manera completamente nueva de producirlo.

     

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  • Villarruel dijo que Santilli conspira contra la República y lo trató de parásito

     

    Victoria Villarruel saló a responderle a Diego Santilli luego de que el jefe de Gabinete la invitara a renunciar. La vicepresidenta lo trató de parásito y dijo que conspiraba contra el orden de la República.

    Diego Santilli se sumó a los enfrentamientos de la vice, que hasta ahora tenía como interlocutores a protagonistas de menor fuste en el esquema libertario como Lilia Lemoine o Agustín Romo.

    El conflicto comenzó cuando Lemoine sugirió que «kukacruel», como llama a la vice, estaba aliada con Axel Kicillof y el Chiqui Tapia. Villarruel dijo que la diputada tenía cerebro de microbio y que se dedicaba a «llorar cariño presidencial». Pero la tensión subió cuando Milei compartió el tweet de Lemoine.

    Villarruel dijo estar preocupada por el estado de salud de Milei y sostuvo que el presidente tiene «persecuciones imaginarias» que lo llevan a tuitear estupideces y delirios, en referencia a posteos de Lilia Lemoine que replicó.

    Santilli le pidió la renuncia a Villarruel y abre un conflicto institucional

    Allí se sumó Santilli, que hasta hace un tiempo mantenía reuniones periódicas con Villarruel. Con el PRO en declive, esos encuentros fueron el atajo que encontró el ex diputado para abrirse paso en el mundo libertario. En ese momento aún no había estallado la relación entre Milei y su vice.

    Más allá de las chicanas públicas, Santilli y Villarruel tienen un rol clave para avanzar con el proyecto que más preocupa a Javier Milei: la eliminación de las Paso.

    Santilli viene negociando con los gobernadores el cambio en la normativa, pero aún no logró la mayoría necesaria para avanzar.

    Si logra juntar los votos, deberá terminar de instrumentar el acuerdo con Villarruel, que controla la agenda del Senado y a su vez mantiene una relación zigzagueante con Patricia Bullrich. Una de las preguntas que se hacen los legisladores libertarios es si la escalada del conflicto no terminará por complicar los planes del Gobierno.

    «Uno de los exponentes de la casta política a la que nos enfrentamos en el 2023 y le ganamos, pretende causar daño a la institucionalidad y conspirar contra el orden republicano de nuestra Patria. Ésta fue una fórmula mixta que surgió espontáneamente para quebrar la hegemonía de estos parásitos. Sea democrático y respete el voto popular», escribió Villarruel luego de que Santilli le sugiriera dar «un paso al costado».

     

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    Para el vocero de Milei, Argentina es un «país bananero»: la repudiable frase que desató un fuerte repudio

     

    Un mensaje publicado por el vocero presidencial Adrián Ravier volvió a colocar al Gobierno de Milei en el centro de la controversia. En medio del debate por la soberanía de las Islas Malvinas, el funcionario calificó a la Argentina como un «país bananero», una expresión que generó críticas por considerar que degrada al propio país al que representa.

    Por Celina Fraticiangi para NLI

    El tuit que encendió la polémica

    La discusión se originó luego de que el presidente Javier Milei asegurara que las Islas Malvinas serán recuperadas «por la vía diplomática», una afirmación que despertó fuertes cuestionamientos luego de distintos gestos del Gobierno considerados de acercamiento al Reino Unido.

    En ese contexto, el vocero presidencial Adrián Ravier publicó un mensaje en su cuenta de X en el que escribió:

    «Siendo un país bananero, nunca vamos a recuperar las Malvinas.»

    La publicación fue rápidamente viralizada y despertó una ola de críticas por el uso de la expresión «país bananero», utilizada históricamente de manera despectiva para describir a naciones políticamente débiles, dependientes y con instituciones frágiles.

    Una definición que generó rechazo

    Las repercusiones no tardaron en llegar. Desde distintos sectores políticos y sociales cuestionaron que sea un funcionario nacional quien describa a la Argentina con un calificativo peyorativo, especialmente cuando ocupa el cargo de vocero del Presidente.

    Las críticas también recordaron que, durante los últimos meses, el propio Gobierno fue acusado de sostener una política exterior de acercamiento al Reino Unido y de haber relativizado distintos reclamos históricos vinculados con la causa Malvinas.

    Para numerosos dirigentes y excombatientes, la defensa de la soberanía nacional requiere fortalecer la posición diplomática argentina, pero sin descalificar al propio país ni menospreciar a sus instituciones.

    La contradicción con el discurso oficial

    La frase de Ravier aparece apenas días después de que Milei reafirmara públicamente que «las Malvinas son argentinas» y prometiera avanzar por la vía diplomática para recuperar el ejercicio de la soberanía.

    Sin embargo, distintos analistas señalaron que el mensaje del vocero introduce una contradicción llamativa: mientras el Presidente sostiene que busca fortalecer el reclamo argentino, uno de sus principales funcionarios define al país como un «país bananero», una expresión que difícilmente contribuya a construir la imagen internacional que el propio Gobierno dice perseguir.

    Un nuevo foco de conflicto

    La declaración vuelve a instalar el debate sobre el tono utilizado por los funcionarios libertarios y sobre el impacto que tienen sus expresiones cuando provienen de quienes representan institucionalmente al Estado argentino.

    En un tema de enorme sensibilidad histórica como la cuestión Malvinas, las palabras adquieren un peso político particular. Por eso, la frase del vocero presidencial no pasó inadvertida y terminó alimentando una nueva controversia para una administración que, desde su llegada al poder, ya protagonizó múltiples episodios de tensión en torno a la política exterior y la defensa de la soberanía nacional.

     

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    MOTO CLUB: 46 AÑOS!!!

    “HOY EL MOTO CLUB REGINENSE CUMPLE 46 AÑOS» Una breve reseña histórica de la institución El 11 de junio de 1974 un grupo de aficionados a la práctica del motociclismo conforman el Moto Club Reginense, siendo su primer conductor el Sr. Walter Clem Harmsen, quien aún hoy integra el grupo de trabajo de la institución….

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