orazi-visito-el-motoclub-reginense

Orazi visitó el Motoclub Reginense

En el marco de la recorrida por distintas instituciones, el Intendente Marcelo Orazi visitó el Motoclub Reginense. En la oportunidad fue recibido por los integrantes de la Comisión Directiva, quienes le agradecieron el acompañamiento del Municipio en la realización del 37° Campeonato Patagónico de Karting, haciendo entrega de una mención especial.

Además Orazi y los referentes de la institución dialogaron sobre el desarrollo de la competencia y la aplicación de los protocolos, además de la posibilidad de ampliar las categorías participantes.

En este sentido, el Intendente hizo hincapié en la necesidad de seguir aplicando todas las medidas preventivas contra el COVID-19. “Debemos cuidar todas las actividades que hoy podemos desarrollar, en este caso la deportiva y el deporte motor, porque sabemos que esto también contribuye a nuestra salud”, enfatizó.

Durante la visita, el Intendente estuvo acompañado por el Secretario de Coordinación Ariel Oliveros.

Difunde esta nota

Publicaciones Similares

  • |

    El modelo Milei profundiza la precarización: un informe de la UBA revela caída del empleo, derrumbe salarial y avance de la informalidad

     

    Se perdieron 300.000 empleos formales.

    Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI

    La promesa libertaria de una supuesta “modernización” del mercado laboral empieza a mostrar sus verdaderos efectos sociales. Un informe elaborado por el área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL) del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires expuso un escenario alarmante: caída sostenida del empleo formal, destrucción del salario real y crecimiento de la informalidad laboral en toda la Argentina.

    El trabajo, coordinado por los investigadores Roxana Maurizio y Luis Beccaria, analiza datos oficiales del SIPA, la EPH y el INDEC y desarma uno de los principales relatos del gobierno libertario: que el “ajuste” generaría inversiones y empleo privado. Por el contrario, los números muestran un deterioro persistente del mercado laboral desde la llegada de Milei a la Casa Rosada.

    Caída del empleo y salarios cada vez más bajos

    Según el informe, el empleo asalariado formal acumuló una pérdida cercana a los 300 mil puestos respecto de noviembre de 2023. El fenómeno afecta tanto al sector privado como al público y refleja una economía paralizada, con consumo deprimido y cierre constante de pequeñas y medianas empresas.

    Los datos muestran además que las remuneraciones continúan perdiendo frente a la inflación. El salario mínimo, vital y móvil sufrió un derrumbe histórico de poder adquisitivo durante la gestión libertaria. El propio informe sostiene que el deterioro ya ubica al salario mínimo por debajo de los niveles previos a la crisis de 2001.

    Entre noviembre de 2023 y febrero de 2026, el salario mínimo perdió cerca de un 38% de capacidad de compra. En paralelo, el salario promedio registrado también retrocedió en términos reales, especialmente en el sector público.

    El discurso oficial insiste en mostrar desaceleración inflacionaria como sinónimo de recuperación económica. Sin embargo, el informe de la UBA deja en evidencia que gran parte de esa desaceleración se explica por el desplome del consumo popular, producto directo de salarios pulverizados y destrucción del empleo.

    La Argentina de Milei: cuatro de cada diez trabajadores en la informalidad

    Otro de los puntos más graves del trabajo académico es el crecimiento de la informalidad laboral. El estudio determinó que el 43% de los trabajadores argentinos se desempeña en condiciones informales, es decir, sin cobertura previsional, derechos laborales ni protección social.

    Eso implica que más de cuatro de cada diez personas trabajan “en negro” en un contexto donde además aumentan la pobreza y la vulnerabilidad social. El informe remarca que el 32% de los trabajadores informales vive en hogares pobres.

    La situación golpea especialmente a los jóvenes. Entre quienes tienen entre 16 y 24 años, la informalidad alcanza niveles extremos: alrededor de siete de cada diez trabajadores jóvenes están fuera del sistema formal.

    Lejos de tratarse de un fenómeno aislado, los investigadores advierten que el deterioro atraviesa a casi todas las provincias y ramas de actividad. Comercio, industria y servicios aparecen entre los sectores más afectados por la pérdida de puestos registrados.

    El fracaso del “derrame” libertario

    Mientras Milei insiste con una narrativa de recuperación macroeconómica, los indicadores laborales muestran otra realidad: menos empleo, peores salarios y mayor precarización. La lógica del ajuste permanente y la licuación de ingresos funcionan como mecanismo de transferencia de recursos hacia los sectores concentrados, pero destruyen el mercado interno y profundizan la desigualdad.

    El informe de la UBA también desmiente otra de las promesas libertarias: que la flexibilización laboral mejoraría el empleo. Hasta ahora, lo que se observa es exactamente lo contrario. La pérdida de derechos y el debilitamiento del salario no generaron crecimiento económico ni inversión productiva sostenida. Lo que sí avanzó fue la informalidad y la fragilidad social.

    En términos políticos, el deterioro del empleo empieza a convertirse en uno de los principales puntos débiles del gobierno. La caída del poder adquisitivo ya no afecta solamente a trabajadores informales o sectores vulnerables: también impacta sobre asalariados registrados y capas medias que durante 2024 y parte de 2025 acompañaron electoralmente a Milei esperando una mejora económica que nunca llegó.

     

    Difunde esta nota
  • Tareas de embellecimiento en espacios verdes

    La Dirección de Servicios Públicos de la Municipalidad de Villa Regina llevó adelante trabajos de restauración ‘en el Monumento a Ceferino Namuncurá’  y embellecimiento en el sector de calle General Paz entre Córdoba y Manzanos. Las tareas forman parte del plan integral de recuperación de espacios verdes que la actual gestión realiza en distintos barrios…

    Difunde esta nota
  • El Indio nos dio un código

     

    1.

    “Hoy se murió mi juventud” leí en estos días de duelo, inmenso duelo colectivo por el Indio Solari. No sé si a mí se me murió ahora la juventud, pero sí que apareció convertida en una montaña de sensaciones intensas en el cuerpo, una avalancha de extrañores y recuerdos precisos de alegrías extremas y también penas gigantes, acompañados siempre o mejor desatados por su música. Esas canciones retumbando en loop en mi cabeza, en mi garganta, en mi cuerpo y condenándome al insomnio, a llorar mientras bailo sola o con otrxs.

    2.

    La presentación de Gulp, en Cemento, el primer recital al que fui en mi vida. Patricio Rey y los Redonditos de Ricota, un nombre larguísimo e insólito que nunca había escuchado. Creo que fue allí mismo que me compré -ya devenida en instantánea fanática- el cassette en la puerta, toda una inversión para una piba de 18 que vivía sola y trabajaba-estudiaba-y-militaba. Pero donde más cerca estuve de rozarlos fue en el Parakultural, creo que en 1986, en una de esas noches alucinantes en el sótano húmedo de charcos y cables sueltos en las que podías toparte con las Gambas al Ajillo, los títeres de Ubú Rey, delirar con los poemas de Alfonsina declamados por el delirante trío de Urdapilleta, Tortonese y Batato Barea. ¡Batato! Verlo caminar despampanante y tan bello hacia acá, y sentir por un instante fugaz que me estaba mirando, sí, a mí, la más tímida del mundo. Temblar empequeñeciendo y sentir su piel acariciando la mía mientras seguía camino a los fondos-camerinos. Y allí en esa penumbra refulgente de golpe, sin aviso, un microconcierto de los Redondos. “El infierno está encantador”. Pude ir seguido al Parakultural. Me hacía entrar gratis Giancarlo, amigo y compañero de militancia con el que compartíamos casa, una insólita buhardilla con techo de dragones dorados justo frente a la Central de Policía a la que apodamos “la boca del lobo”. Giancarlo conocía al flaco de la entrada y lograba colarnos. No hubiéramos podido pagar una entrada al tugurio. Eran micro-recitales (éramos cien, doscientos, no más) de una intensidad que luego se hizo multitud sin disolverse. Eso que cuenta el Indio de que “éramos tan pocos que el borde de los escenarios se hacía permeable y emancipaba a artistas y espectadores de sus roles acostumbrados”, eso mismo era lo que pasaba en ese caldo de cultivo delirante que eran las noches del Parakultural. Cualquiera terminaba arriba de la tarima, todos nos emborrachábamos de amor abajo. Seguí yendo al Pakacultural hasta que cerró, en medio de la desesperación hiperinflacionaria y los inicios del menemato. Creo que mi última vez fue la noche en que me dejó el Gato, el novio más lindo y drogón que tuve. Pero esa noche no tocaban los Redondos sino Palo Pandolfo con Don Cornelio y la Zona. Estaba tan triste que me fui sola antes de que terminaran de tocar, y llegué caminando y lloriqueando desde San Telmo hasta Saavedra.

    3. 

    Considerándome ricotera, me perdí la misa, la multitud, el fenómeno de masas. La última vez que los escuché en vivo fue la noche feroz en que la cana detuvo, torturó y asesinó a Walter Bulacio, un pibe del conurbano bonaerense de 17 años, en la puerta de Obras Sanitarias, después de hacer razzias en los bondis que llegaban hasta allí y llevarse muchísima gente detenida porque sí. Walter estaba como muchos otros escuchando el concierto desde afuera del estadio porque no tenía plata para pagar la entrada. La policía presionaba con sus métodos atroces para que los Redondos transaran en pagar sus servicios, y para evitar esa infame transacción, el Indio se arriesgó a revolucionarlo todo dejando de tocar en la capital del país. Desde entonces, el fenómeno ricotero que no dejó de crecer y crecer y crecer, sucedió en esos márgenes, ciudades chicas y pueblos que recibían de golpe cientos de miles de personas que peregrinaban desde todas partes del país, para estar allí presentes en la misa ricotera. Pasó de todo, incluso personas muertas en esos descomunales recitales autogestionados, pero los Redondos no cedieron a la policía. Walter Bulacio nunca más. Tampoco tranzaron con las discográficas, lo que explica que sean tan absolutamente desconocidos en el resto del mundo, aún cuando el rock argentino suele brillar bastante. Me sorprendió mucho ese absoluto desconocimiento internacional de algo que aquí -para todxs nosotrxs- es tan indiscutible, ineludible. Cada vez que en una clase o en una conferencia en otras partes de América Latina o Europa hablé de los Redonditos para dar cuenta de la escena underground argentina en tiempos de dictadura y primera posdictadura, o para presentar la “estrategia de la alegría” (Jacoby dixit) como una de las tácticas de resistencia al terror disciplinador (el Indio lo dijo entonces y nos lo sigue diciendo ahora mismo, en este nuevo tiempo fascista: “hay que cuidar el estado de ánimo”). Sobre todo hablé de él para explicar el proyecto de investigación y curaduría colectiva “Perder la forma humana”. Con mucho de incredulidad y una pizca de curiosidad algunxs estudiantes los empezaron a descubrir. Me acuerdo de una joven música mexicana que luego de escucharlos por primera vez me decía: “no suenan como nada de lo que una puede esperar”. 

    4.

    El Indio nos regaló tanto. También nos regaló el nombre. “Perder la forma humana” es la frase de Carlos Castaneda con la que el Indio remata una de sus respuestas en la preciosa entrevista que Daniela Lucena y Gisela Laboureau le hicieron en 2011 como parte del proyecto impulsado por la Red Conceptualismos del Sur y el Museo Reina Sofía:  “Existencialismo cínico, contracultura, mayo francés, beatniks, nueva izquierda, anti-psiquiatría y música de rock como hilo musical brindaron el desfile de ideas que me empujaron hacia el futuro con una alegría impúdica que aún conservo. Monologuistas contestatarios, bailarinas de strip-tease y músicos de happening-rock intentábamos carecer de identidad con la intención de vivir en revolución permanente. (…) La idea era ‘perder la forma humana en un trance que desarticule las categorías vigentes y provea emociones reveladoras’» (Perder la forma humana, Madrid, Museo Reina Sofía, 2012). Empezamos ese proyecto indagando en los nuevos modos de entrecruzamiento entre arte y política en los años ochenta latinoamericanos en 2008, una treintena de investigadores de distintos puntos de América Latina focalizándonos en reconstruir la trama de relaciones entre los recursos creativos de los movimientos de derechos humanos en Chile y Argentina, la eclosión de prácticas artísticas (sobre todo performances) asociadas a las disidencias sexuales, los espacios (sobre todo nocturnos) de sociabilidad juvenil y nacimiento de pank (escrito así con “a”) en las barriadas periféricas de ciudades como Sao Paulo, las redes de solidaridad que lograban desbordar las fronteras nacionales y llevar la denuncia de la masacre que se estaba viviendo en buena parte del continente a otras partes. Teníamos claro que el título de ese ambicioso proyecto tenía un denominador común en el cuerpo como soporte de la intervención política, como territorio de violencia y represión, y también de experimentación y libertad. Habíamos ensayado distintos títulos, “Poner el cuerpo”, “Cuerpos desobedientes”, en las instancias previas a la exposición que concretó el proyecto y la publicación que la acompañó. Hasta que apareció esa imagen luminosa que nos trajo el Indio y que habilitaba a pensar al mismo tiempo en el cuerpo como lugar de masacre, desaparición forzada, fosa común, y a la vez de fuga, metamorfosis, mutación. 

    5. 

    “¿Era todo?, pregunté. Soy una ilusa”. Alguna vez escribí solo eso en una carta que no tuvo ninguna respuesta. Otra vez, en el medio de una fiesta, alguien me deslizó al oído el mejor piropo imaginable: “sos la gran bestia pop”. El indio nos dio tanto: nos dio un código, un lenguaje poético que está allí, en las paredes, en las banderas, en las remeras, en las gargantas, las lenguas, las bocas.  Imágenes punzantes, justas, imborrables, disponibles en su magia, como invocaciones o sortilegios. Imágenes movilizantes, danzantes y festivas. El indio nos dio canciones. La banda sonora de nuestras vidas. El viernes en la Plaza de Mayo nos reunimos en multitud, una muchedumbre espontánea (que siguió el sábado en el Obelisco y el domingo en Villa Domínico, cuadras y cuadras de gente haciendo fila para despedirlo), y aquí y allá se armaban micro-recitales alrededor de una guitarra, un bombo o un reproductor musical. En torno a ese rito, cantábamos, bailábamos, nos abrazábamos, llorábamos y hacíamos pogo. Un pogo entre desconocidxs que nos cuidamos y duelamos juntxs. “Se murió mi papá”, decía un flaco llorando a la cámara. Después supe que es Gastón Fernández, militante de HIJOS y de SIMECA, el sindicato de motoqueros que fue clave en las manifestaciones del 2001. “No mi padre biológico, mi papá de la vida. El que nos sopló al oído a los pibes de la esquina y nos enseñó ‘poné tu rebeldía acá’. Yo soy militante por los Redondos, porque me hubiera muerto como el resto de mis amigos, pero estoy acá”.  “Yo ya no puedo cumplir hazañas que prometí / Solo seguir cantando”, se despidió el Indio en 2021. Acá estamos también, agradecidxs y sin poder parar de llorar, y prometiéndonos que por el Indio y con él vamos a seguir cantando, vamos a seguir bailando, y ojalá también atreviéndonos a inventar nuevas canciones.

    La entrada El Indio nos dio un código se publicó primero en Revista Anfibia.

     

    Difunde esta nota
  • Domingo de Feria y de buena música

    En la tarde noche del domingo se realizó una nueva edición de la Feria ReEmprender en la Plaza de los Primeros Pobladores, en el sector de las casitas de artesanos recientemente renovadas. La Feria busca brindar un espacio de promoción y comercialización de productos artesanales con sello reginense. Acompañando el segundo encuentro de los ‘Domingos…

    Difunde esta nota
  • |

    LA ERA DEL POSTPERIODISMO

    Medios tradicionales, streaming y la desconexión con la comunidad en Argentina. El paisaje mediático después del terremotoEl ecosistema de medios en Argentina ha experimentado una transformación sísmica. La hipótesis que planteo en esta nota del «postperiodismo» se consolida: un espacio donde los formatos tradicionales de prensa colisionan y se funden con las dinámicas digitales, dando…

    Difunde esta nota
  • Alertan que un concejal retó a duelo a otro tras una discusión parlamentaria en Brandsen

     

    Un momento de extrema tensión se registró a la salida de la última sesión del Concejo Deliberante de Brandsen, cuando el concejal radical Facundo Fernández desafió a batirse a duelo al axelista Lucas Bronicardi, a quien acusó de herirlo en su honor con un comentario realizado durante el debate parlamentario.

    «Las armas las elijo yo», es lo que habría enunciado Fernández, según coincidieron diversos testigos del hecho consultados por LPO. El episodio, registrado el último lunes en los jardines de acceso al edificio del Concejo Deliberante brandseño, generó un silencioso estupor en la comunidad política local.

    Más allá de las clásicas rispideces entre oficialismo y oposición, el trámite deliberativo avanzaba sin demasiados sobresaltos. Pero surtió un efecto inesperado el abordaje de un dictamen que autorizaba a la gestión del camporista Fernando Raitelli a celebrar un contrato con Provincia Leasing para adquirir maquinarias.

    El bloque radical, con Fernández como portavoz en el tratamiento de ese punto, alertó sobre la adquisición de maquinarias en el contexto económico y financiero delicado que atraviesa la comuna: «Aumentar la flota implicar aumentar los gastos corrientes que tiene el municipio», dijo.

    Tras eso, Bronicardi, concejal que reporta a Mario Secco y mantiene una áspera interna con el intendente camporista, expresó un rotundo apoyo al leasing: «Si algo me parece bien, yo le pongo el gancho», dijo.

    «Si me tengo que batir a duelo cuando me tratan de incoherente lo voy a hacer», escucharon los presentes.  

    Así, apuntó al bloque UCR: «Cuando algo es positivo, no solo hay que acompañarlo con el voto, porque a veces parece que con los discursos nos oponemos a todo pero después votamos por la afirmativa, hay que ser consecuentes en la vida». Y agregó: «Tengo que ser consecuente con mis actos, lo que digo y lo que hago».

    De acuerdo a lo consignado por fuentes del radicalismo y el peronismo, esas últimas declaraciones de Bronicardi desataron la furia de Fernández que, al finalizar la sesión, fue en búsqueda del concejal axelista, a quien interceptó bajando las escaleras.

    El intendente de Brandsen a las trompadas con un concejal que responde a Secco

    «Vos quién sos para tratarme de incoherente», se escuchó vociferar al concejal radical, al que observaron visiblemente exaltado y subiendo el volumen de su crispación, mientras Bronicardi relativizaba esos dichos y buscaba dar por terminada la discusión.

    «Yo soy Fernández y un Fernández nunca va a dejar que lo traten de incoherente. Si me tengo que batir a duelo cuando me tratan de incoherente lo voy a hacer», escucharon los presentes. «Andá para tu casa», es lo que le habría contestado Bronicardi, sin detener su camino con sus asesores, ya en el jardín de acceso.

     Al ver la escena, la jefe del bloque UCR, Graciela Neira, que estaba brindando en ese momento una entrevista con el cable local, cortó el intercambio periodístico para intentar sosegar a Fernández. 

    Ahí, Fernández dejó su mochila a un costado y comenzó a quitarse sus abrigos: «Las armas las elijo yo», es lo que habría enunciado el edil radical.

    Al ver la escena, la jefe del bloque UCR, Graciela Neira, que estaba brindando en ese momento una entrevista con el cable local, cortó el intercambio periodístico para intentar sosegar a Fernández. Bronicardi, en tanto, contemplaba la escena con las manos en el bolsillo de su saco.

    Es en ese instante donde la cámara del Canal 5 de Brandsen registra parte de las tensiones.

     Por este tema, en la semana hubo contactos entre altos dirigentes del peronismo y el radicalismo brandseño. Hay quienes hablan de posibles sanciones internas 

    «Facundo es uno de esos radicales que se piensa que estamos en la época de Yrigoyen y te reta a un duelo», dijo a LPO un dirigente local que remitió a la frecuencia de los duelos de honor en Argentina entre finales del siglo XIX y principios del XX, con su apogeo extendido hasta finales del primer gobierno yrigoyenista.

    Pero en el ámbito político brandseño no toman el episodio como un hecho de color y abren alertas. «Tuvieron que intervenir cuatro personas. La pregunta es: ¿qué pasa si no intervenían?, ¿de qué estamos hablando?», dijo a LPO una fuente que estuvo esa noche en el Concejo.

    Otra pregunta que flota es hasta dónde llegaba la veracidad del planteo duelista de Fernández y, de vociferarse elecciones de armas, si es que en efecto había alguna en el lugar.

    Por este tema, en la semana hubo contactos entre altos dirigentes del peronismo y el radicalismo brandseño. Hay quienes hablan de posibles sanciones internas, aunque por lo pronto no se hizo denuncia formal alguna. Bronicardi, en tanto, prefirió no hacer declaraciones sobre el hecho. 

     

    Difunde esta nota

Deja una respuesta