En el marco de la recorrida por distintas instituciones, el Intendente Marcelo Orazi visitó el Motoclub Reginense. En la oportunidad fue recibido por los integrantes de la Comisión Directiva, quienes le agradecieron el acompañamiento del Municipio en la realización del 37° Campeonato Patagónico de Karting, haciendo entrega de una mención especial.
Además Orazi y los referentes de la institución dialogaron sobre el desarrollo de la competencia y la aplicación de los protocolos, además de la posibilidad de ampliar las categorías participantes.
En este sentido, el Intendente hizo hincapié en la necesidad de seguir aplicando todas las medidas preventivas contra el COVID-19. “Debemos cuidar todas las actividades que hoy podemos desarrollar, en este caso la deportiva y el deporte motor, porque sabemos que esto también contribuye a nuestra salud”, enfatizó.
Durante la visita, el Intendente estuvo acompañado por el Secretario de Coordinación Ariel Oliveros.
La motivación de la sociedad humana es económica en su fundamento último S.Freud Los principales medios de comunicación del mundo publicaron (¿Fake News Global?) la noticia de la detención de una supuesta red de espionaje americana, con la consecuente pena capital para algunos de los 17 aparentemente capturados, luego de un comunicado del gobierno iraní….
Mediante una charla abierta realizada en el Galpón de las Artes de Villa Regina, músicos y músicas de la localidad pudieron interiorizarse sobre el Banco de la Música Provincial. La jornada estuvo a cargo del presidente del Instituto Nacional de la Música, Diego Boris, y el secretario de Estado de Cultura de Río Negro, Ariel…
Maximiliano Pullaro volvió a dar señales a favor del dirigente del PRO como candidato a la intendencia de Rosario por Unidos. El gobernador le otorgó un lugar central en las primeras jornadas de los Juegos Suramericanos, relegando al actual intendente, Pablo Javkin, de la comunicación del gobierno provincial.
Los Juegos se convirtieron en el acontecimiento más importante de la gestión de Pullaro de cara a la campaña de 2027. El gobernador construyó alrededor del evento una narrativa clara: hace tres años Rosario contaba muertos y ahora cuenta medallas.
El gobernador le otorgó a Angelini un lugar central en las primeras jornadas de los Juegos Suramericanos, relegando al actual intendente Pablo Javkin
Si bien, Santa Fe fue elegida como sede durante el gobierno de Perotti, Pullaro encaró las obras, el financiamiento y los créditos internacionales para hacerlo tras la recuperación de los índices de homicidios que bajaron significativamente en Rosario.
En ese contexto, Pullaro eligió a Angelini como principal vocero del gobierno provincial en Rosario. El exdirigente de Patricia Bullrich acompañó al gobernador en las actividades oficiales y ganó una visibilidad que contrasta con el papel secundario que el equipo de pullaro le reservó a Javkin que casi no aparece en la comunicación oficial del evento.
Conferencia de prensa del balance de la inauguración y primera jornada de los Juegos
Este lunes, se relizó el primer balance del imponente acto de apertura a los pies del Monumento a la Bandera y de la primera jornada de competencias. En Unidos sostienen que Pullaro aprovecha a la competencia como una plataforma para instalar a su propio candidato en la ciudad más importante de la provincia.
El gobernador siempre buscó construir una figura propia en Rosario. En un primer momento alentó a Federico Lifschitz pero el concejal nunca consiguió levantar el perfil. Incluso recibió fuertes críticas después de presentar un proyecto contra el nepotismo en el Estado siendo hijo del ex gobernador socialista que falleció en pandemia, Miguel Lifschitz.
Después, en el pullarismo tantearon al ministro de Producción, Gustavo Puccini, uno de los hombres de mayor confianza de Pullaro. Sin embargo, el funcionario ocupa una cartera especialmente sensible en momentos en que la industria, el comercio y la construcción atraviesan una fuerte caída por el modelo económico de Milei. Además, dirigentes de Unidos dijeron a LPO que no lo veían entusiasmado con una candidatura a intendente.
A partir de allí, comenzó a crecer Angelini. Tras dejar el gobierno de Milei y sumarse al gabinete provincial, el exfuncionario de Bullrich recuperó protagonismo dentro del PRO y quedó integrado al círculo político de Pullaro.
Washington D. C., martes 15 de septiembre. En el Marriott Marquis todos esperan a Bernie Sanders y Steve Bannon, que van a compartir el mismo escenario: el senador socialista demócrata de Vermont, y el ex estratega jefe de la Casa Blanca de Donald Trump e ideólogo del movimiento MAGA. Dos polos que llevan una década…
La muerte de Alberto Iribarne cierra la trayectoria de un dirigente peronista que ocupó responsabilidades en distintos momentos de la democracia argentina: fue diputado nacional, convencional constituyente en 1994, ministro de Justicia durante el gobierno de Néstor Kirchner y embajador en Uruguay durante la presidencia de Alberto Fernández.
Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI
La noticia de la muerte de Alberto Juan Bautista Iribarne atravesó este sábado al peronismo y a buena parte de la dirigencia política argentina. El exministro de Justicia y exembajador argentino falleció tras una extensa trayectoria vinculada a la función pública y a la vida interna del Partido Justicialista, en un recorrido que comenzó mucho antes de su llegada al gabinete de Néstor Kirchner y que continuó, con distintos roles, durante varios gobiernos de signo peronista. La familia comunicó su fallecimiento y eligió poner el acento no solamente en los cargos que ocupó, sino también en la dimensión personal de quien definieron como un hombre afectuoso, solidario y de profundas convicciones.
Una trayectoria que atravesó distintas etapas del peronismo
Iribarne nació en Buenos Aires en 1950, se recibió de abogado en la Universidad de Buenos Aires y desde joven estuvo ligado al peronismo. Su carrera política y administrativa se desarrolló durante décadas y lo llevó a ocupar responsabilidades tanto partidarias como institucionales, incluyendo funciones durante las administraciones de Carlos Menem y Eduardo Duhalde, antes de convertirse en una figura relevante del gobierno de Néstor Kirchner. También tuvo una participación particularmente significativa en la vida constitucional argentina al integrar la Convención Constituyente de 1994, que produjo una de las reformas más importantes de la Constitución Nacional desde la recuperación democrática.
Esa trayectoria explica, en buena medida, el lugar que ocupó Iribarne dentro del universo político justicialista: no fue una figura construida alrededor de una única elección o de una coyuntura electoral, sino un dirigente formado en la administración pública y en las estructuras políticas del peronismo, con vínculos que atravesaron distintas generaciones y sectores internos. Su perfil estuvo más asociado a la construcción política y a la gestión que a la exposición permanente, una característica que varios de sus contemporáneos destacaron al recordarlo después de conocerse su muerte.
Su llegada al Ministerio de Justicia se produjo en julio de 2005, después de la salida de Horacio Rosatti. El nombramiento quedó formalizado mediante el Decreto 905/2005, publicado en el Boletín Oficial, y convirtió a Iribarne en el tercer ministro que tuvo Néstor Kirchner en esa cartera durante su presidencia. Permaneció al frente del área hasta el final del mandato presidencial, en diciembre de 2007.
Justicia, derechos humanos y la etapa de Néstor Kirchner
El paso de Iribarne por el Ministerio de Justicia se produjo en una etapa particularmente significativa para la política argentina. El gobierno de Néstor Kirchner había colocado la cuestión de los derechos humanos y el juzgamiento de los responsables del terrorismo de Estado en un lugar central de su agenda, y durante la gestión de Iribarne continuaron desarrollándose políticas vinculadas con la protección de testigos y víctimas y con los procesos relacionados con las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la última dictadura.
La documentación oficial permite observar parte de esa orientación. En 2007, por ejemplo, una resolución firmada por Iribarne como ministro estableció medidas destinadas a fortalecer la protección de personas involucradas en procesos judiciales vinculados con graves violaciones a los derechos humanos y contempló la intervención de organismos de derechos humanos y de la Secretaría de Derechos Humanos para asistir a querellantes y testigos víctimas del terrorismo de Estado.
Su gestión también estuvo atravesada por discusiones sobre el funcionamiento de la Justicia y por proyectos destinados a modificar aspectos del sistema penal. En esos años se impulsaron debates sobre reformas procesales, tiempos de los procesos, situación de las víctimas y funcionamiento de los organismos judiciales, en un contexto en el que el gobierno kirchnerista buscaba dejar atrás buena parte de las características que habían marcado la relación entre el Poder Ejecutivo y la Justicia durante décadas anteriores.
El propio Iribarne reivindicaría años después una característica que atribuía a la relación de Kirchner con el Poder Judicial. En 2013, ya alejado del Gobierno, sostuvo que el expresidente había sido respetuoso de la independencia judicial y marcó diferencias con otras discusiones posteriores sobre el funcionamiento de la Justicia.
Después de abandonar el Ministerio de Justicia, Iribarne continuó vinculado a la política y a la actividad pública. Su nombre llegó incluso a ser considerado para la representación argentina ante la Santa Sede, aunque aquella designación finalmente no prosperó. Más de una década después, durante la presidencia de Alberto Fernández, regresó a la diplomacia y fue designado embajador argentino ante Uruguay, cargo que ejerció entre 2020 y 2023.
La despedida de un dirigente de perfil bajo
La noticia generó rápidamente mensajes de dirigentes peronistas que habían compartido con Iribarne diferentes etapas de su recorrido político. Agustín Rossi lo recordó como un defensor de la causa peronista, mientras que Aníbal Fernández expresó públicamente su pesar y lo despidió como amigo. Las palabras elegidas por ambos reflejaron una característica que aparece recurrentemente en las semblanzas publicadas tras su muerte: la de un dirigente que mantuvo una presencia política sostenida, pero sin convertir la exposición personal en el centro de su actividad.
La familia, por su parte, decidió resumir su legado desde un lugar diferente al de los cargos ocupados. En el mensaje difundido tras su fallecimiento, sus hijas Florencia e Inés señalaron que Iribarne fue un “hombre afectuoso y solidario, de profundas convicciones” y que hizo del compromiso social y político una forma de vida y de servicio. También remarcaron que, más allá de los honores y las responsabilidades institucionales, permanecían su generosidad, su palabra, sus enseñanzas y la huella dejada en quienes compartieron su camino.
La muerte de Alberto Iribarne deja así el registro de una generación de dirigentes que atravesó buena parte de la historia política argentina posterior a la recuperación democrática, desde la reorganización institucional de los años ochenta hasta la reforma constitucional de 1994, pasando por los gobiernos justicialistas de los noventa, la crisis de 2001 y la reconstrucción política iniciada en 2003. Su recorrido fue, en ese sentido, el de un hombre que hizo de la función pública una parte central de su vida y que permaneció ligado al peronismo aun cuando cambiaron los gobiernos, las alianzas y las internas del movimiento.
A partir de las 19,30 horas de hoy se desarrollará el acto en el que se entregarán los certificados a quienes en diciembre pasado realizaron el curso de embalado de fruta organizado por la Oficina de Empleo de la Municipalidad de Villa Regina. En total fueron 123 las personas que se capacitaron aunque, en el…
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