En el marco de la recorrida por distintas instituciones, el Intendente Marcelo Orazi visitó el Motoclub Reginense. En la oportunidad fue recibido por los integrantes de la Comisión Directiva, quienes le agradecieron el acompañamiento del Municipio en la realización del 37° Campeonato Patagónico de Karting, haciendo entrega de una mención especial.
Además Orazi y los referentes de la institución dialogaron sobre el desarrollo de la competencia y la aplicación de los protocolos, además de la posibilidad de ampliar las categorías participantes.
En este sentido, el Intendente hizo hincapié en la necesidad de seguir aplicando todas las medidas preventivas contra el COVID-19. “Debemos cuidar todas las actividades que hoy podemos desarrollar, en este caso la deportiva y el deporte motor, porque sabemos que esto también contribuye a nuestra salud”, enfatizó.
Durante la visita, el Intendente estuvo acompañado por el Secretario de Coordinación Ariel Oliveros.
A Jorge. Porque desde el primer momento una imagen atesorada del papa Francisco ofició de pasado y de futuro, avivó el fuego o la familiaridad y nos unió en un rezo permanente: en hacerlo por el otro; en rezar por vos
Uno
Semanas después de la muerte del papa Franscisco y de la entronización de León XIV en el Vaticano cabe preguntarnos: ¿de quiénes fuimos contemporáneos? Lo cual sería otro modo de interrogar: ¿con quiénes compartimos la vida? Hemos sido coetáneos de los doce años de papado de Francisco. Juventud y generación resultan palabras esquivas, por momentos hasta estiradas (¿acaso alguien ya es contemporáneo y no es joven?) o sobregiradas. Pero allí donde siguen teniendo vigencia o fuerza puede decirse: una generación ha despedido al papa Francisco.
El sociólogo húngaro Karl Mannheim, en un texto ya clásico sobre las generaciones, organizaba que esta dimensión no es tanto una edad compartida o una cronología específica, sino, más bien, la experiencia de compartir hitos comunes. Hay pocas cosas en este momento que tengamos en común. Lo común está en la boca de muchos, aunque en la vida de pocos. Es algo escurridizo. En parte, por eso, la insistencia en la generación (y digo eso que puedo llamar “mi” generación —reminiscencias del filosísimo título del libro de Mauro Libertella, El invierno con mi generación—). Apuro una lista: una generación que no llegó a ver a Charly García en recitales históricos como los de Serú Girán (escuchados a posteriori), que tampoco llegó a ver los goles de Maradona (o eran muy pequeños para recordarlos) y ni hablar de líderes como Eva Perón o maestros como Borges, fallecidos en otro siglo y recuperados por Youtube. La contemporaneidad, entonces, ¿cómo se nos juega? Hemos tenido la experiencia de estar vivos mientras Francisco fue Papa. La experiencia nos tocó. No todo lo vimos por TV: vivimos en tiempo real un papado que cambió la historia. Y la nuestra.
Fuimos contemporáneos de Francisco. Un lujo, un milagro, una gracia.
Dos
¿Qué es la Argentina? Una “y”. La “y” que junta a la civilización con la barbarie. La “y” que junta al peronismo con el antiperonismo. Francisco fue Francisco y Bergoglio. En 2013, sin esperarlo o inesperadamente, escuchamos su nombre. ¡El Papa argentino! El bautismo papal de quien venía de la orden jesuita: Francisco. El primero. El primer Papa en elegir el nombre del santo de los pobres. Hermano Sol, hermana Luna. Franciscano por adopción y porteñísimo por herencia. “Bergoglio tenía el physique du rol de una porteñidad casi extinguida”, escribió Martín Rodríguez.
Inciensos, guitarreadas, mates, Vox Dei, Padre Mugica, hermanas francesas, peregrinación a Luján, escuelas parroquiales. Tiempos violentos, tiempos de paz. La Iglesia argentina estaba a punto de convertirse en universal. Como la teoría de los camellos borgeana: porque fue el más argentino, Bergoglio pudo ser el más universal. En un viaje, digamos, cargado de la política de entonces y atravesada por la distancia con el kirchnerismo, por las acusaciones sobre su actuación en la dictadura, por los miramientos sobre los efectos que tendría su figura en la posibilidad de ampliación de leyes de derechos sexuales.
Ni tibio, ni relativista. Fue porteñísimo, dijimos. Hijo de trabajadores, galante, hincha, conversador, asertivo, culto, corajudo, cristiano.
En Francisco, no todo es política.
Tres
Lavar los pies de los presos un jueves santo, usar los zapatos sencillos de siempre, velar por un cuarto sin estridencias, participar en un documental rodeado de “distintos”, seguir con firmeza el cumplimiento doctrinario. Más que culto a la pobreza: austeridad. Tras el papado de Benedicto XVI, le habló a la juventud, a los divorciados, a los migrantes. Francisco abrió las puertas de (y a) una Iglesia del siglo XXI. Aunque, más aún, volvió al origen de la Iglesia, a lo que tenemos en común: nuestra humanidad.
Cuatro
Un Papa periférico (sobre estas periferias escribió Verónica Giménez Béliveau). Llegó desde la periferia —la Argentina, el sur— e incluyó a las periferias de la Iglesia. Más que una “revolución” —en parte muy resistida por sectores conservadores—, Francisco encarnó un tono, una manera, una vida. Fue, para una generación, un periférico.
Franciso nunca pudo volver a la Argentina.
Francisco agrandó la Argentina.
Las dos afirmaciones son ciertas: un país achicado por años de grieta y de polarización. El mejor Francisco no es tibio, dijimos, ni tampoco catch all. Guardó la voz del Papa. Guardó la fuerza de su voz. Una religión de la otredad. En palabras de Pablo Semán, “era más ‘moderado’, pero al mismo tiempo más profundo”.
Un vigía de algo movedizo (y, otra vez, generacional). No exactamente equivalente a una “identidad” ni peronista ni disidente (aunque coqueteaba lo suficiente con estos términos). Los auténticos líderes ocupan un lugar que no se encuadra en el medio o, mucho menos, en el centro. Es la equidistancia. Se le suele llamar grandeza, también.
Cinco
A través de Francisco volvemos a amar una parte de nuestra patria: díscola, para adelante, de acción, corajuda, indómita y obediente. Nos recordarán en el mundo por este Papa.
Hasta la AFA despidió a Francisco. Y en el video subrayaban: el don de jugar en equipo. Estuvimos más cerca del cielo. Gracias, papa Francisco. Los diarios del mundo han escrito “Argentina”, incluso en ocasión de la entronización de León XIV. Grabamos en roca nuestro país en el nervio espiritual de Occidente.
Seis
Francisco fue Francisco. Un manto común para la manta corta de la política (que los gestos, que las fotos, que el chiquitaje). Un periférico en un fleje irreductible: las hizo todas a su modo, a su tiempo, en su enunciación. Fue, como un acto de fe, tan humano y más que humano.
Siete
El escritor español Javier Cercas fue convocado para un libro especial, El loco de Dios en el fin del mundo, en torno a su compañía al papa Francisco en un viaje a Mongolia. Leemos: “El hecho es elocuente: el concepto de «periferia» es capital en el pensamiento de Francisco. Durante un discurso pronunciado ante los cardenales reunidos en precónclave el 9 de marzo de 2013, cuatro días antes de que lo eligieran Papa, Francisco afirmó que «la Iglesia está llamada a salir de sí misma e ir hacia las periferias, no solo las geográficas sino también las existenciales: las del pecado, las del dolor, las de la injusticia, las de la ignorancia y prescindencia religiosa, las del pensamiento, las de toda miseria». A esas dos periferias, la geográfica —los centros alejados de la metrópoli— y la religiosa —los lugares donde Dios es un Dios ausente, un Deus absconditus—, Francisco aún añadiría una tercera: la periferia social, el lugar de los desheredados de la tierra. Esa triple periferia es el núcleo de la Iglesia de Francisco. «Si la Iglesia se desentiende de los pobres», declaró en 2020, «deja de ser la Iglesia de Jesús y revive las viejas tentaciones de convertirse en una élite intelectual o moral». Así que, para Francisco, la Iglesia debe alejarse del centro, de Roma y el Vaticano y la pompa y circunstancia de la burocracia eclesiástica. Hay dos imágenes opuestas de la Iglesia, proclama este Papa de intemperie y extrarradio, «la Iglesia evangelizadora que sale de sí, o la Iglesia mundana que vive en sí, de sí, para sí». La segunda imagen es catastrófica, piensa Francisco; la primera, redentora: por eso Francisco, que alguna vez quiso ser misionero, reivindica el ímpetu misionero de la Iglesia, su vocación de «ir al encuentro del otro en las periferias, que son lugares, pero sobre todo personas necesitadas»”.
Ocho
Nos sentimos menos solos los doce años en que un argentino se convirtió en Francisco y guardó algo que merecía la pena ser guardado. Una fuerza. Algo que es más grande que esta despedida, que cualquier despedida, que cualquier operación o exaltación sectorizada sobre “una parte” del Papa. Exaltar “una parte” para hablar más de cada quien que del Papa. Qué época imposible, por momentos. Llena de ego, falta de pudor. ¡Pero Charly vive! Y algo nuevo tiene que nacer. Siempre.
Nueve
“Y esto no lo olviden, para rezar bien debemos rezar como somos, no maquillados, no maquillar el alma para rezar: ‘Señor, yo soy así’. Ir al Señor como somos, con las cosas bellas, y con las cosas feas, que nadie conoce, pero que nosotros conocemos en el interior”, señaló Francisco.
La oración es un acto de silencio y de guarda. A contracorriente. Contracultural en serio.
Diez
Los papados, dicen los que saben, tienen alternancia. El de Benedicto XVI fue breve en más de un sentido. ¿Después de Francisco puede haber otro Francisco? Eso rompería cierta regla entre profundidades y transiciones. Pero, a la vez, ¿la época resiste otro papado transicional? Lo instituyente, lo instituido. ¿Quién fue el papa Francisco? Una revolución sobria, un líder epocal, un Papa imposible de olvidar en el papado siguiente. Un punto de encuentro generacional.
Se fueron, con poquísima diferencia, dos guardianes del siglo XX —el papa Francisco y el Pepe Mujica—. Estamos más a la intemperie. Nos quedan el misterio, la historia, las instituciones. Y la pregunta por Leon XIV. ¿Dos Papas en uno? Continuará.
Continuando con el Mes de la Niñez el último sábado se desarrollaron los festejos en el Pulmón Ecológico, Gardin, 25 de Mayo y Don Rodolfo. En estos sectores se concentraron niños y niñas de los barrios aledaños, quienes disfrutaron de los juegos y las actividades recreativas organizadas desde diferentes áreas del municipio. El Intendente Marcelo…
Estados Unidos refuerza su poder sobre Cuba. El Departamento de Justicia reveló la imputación de Raúl Castro, el expresidente cubano de 94 años y hermano de Fidel Castro, y de otras cinco personas.
La acusación es de asesinato y conspiración con el fin de matar a ciudadanos estadounidenses y se deriva del derribo de dos aviones del grupo de ayuda humanitaria Brothers to the Rescue cerca de las costas de la isla.
El ministro de Justicia interino, Todd Blanche, dijo que «hay orden de arresto y esperamos que se presente voluntariamente o por otros medios». En caso de condena, algunos de los acusados podrían enfrentar la pena de cadena perpetua.
Raúl Castro, que el próximo 3 de junio cumplirá 95 años, en cambio, se expone a hasta cinco años de prisión por cada uno de los cargos que se le formulan por la destrucción de los aviones. «El intento de imputación es una acción política sin fundamento jurídico», denunció el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel.
«Es un circo que montan para justificar una agresión militar contra Cuba», añadió el embajador de Cuba ante la ONU, Ernesto Soberón Guzmán, al New York Times.
Sin embargo, la imputación contra Castro es un gesto más simbólico dado que después de haber sido ministro de Defensa durante 49 años y presidente durante 12 años, Raúl Castro ya no tiene actualmente ningún cargo oficial, más de un posible poder interno, especialmente sobre las fuerzas armadas.
La acusación es de asesinato y conspiración con el fin de matar a ciudadanos estadounidenses y se deriva del derribo de dos aviones del grupo de ayuda humanitaria Brothers to the Rescue cerca de las costas de la isla.
En este marco, la denuncia alimenta otra teoría como es la de una intervención militar similar a la que Washington hizo en Caracas para sacar de poder a Nicolás Maduro.
La pasada, el gobierno de Cuba informó que el director de la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA), John Ratcliffe, se reunió con su contraparte en el Ministerio del Interior en La Habana.
Raúl Rodríguez Castro con su abuelo, Raúl.
Según informó la BBC inglesa y su socia estadounidense CBS, participaron en la reunión Raúl Rodríguez Castro conocido como «El Cangrejo» (nieto del expresidente Raúl Castro), el ministro del Interior, Lázaro Álvarez Casas, y el jefe de la Dirección de Inteligencia.
En el encuentro se «discutió la cooperación en materia de inteligencia, la estabilidad económica y cuestiones de seguridad, todo ello con el telón de fondo de que Cuba ya no puede ser un refugio seguro para los adversarios en el hemisferio occidental», dijo la fuente de la CIA.
La isla lleva tiempo en el punto de mira de la administración Trump, que nunca ha descartado de manera definitiva una posible acción militar. Hasta ahora, Washington ha impulsado sanciones económicas.
En paralelo, ha mantenido conversaciones con algunos representantes de cubanos, con los que también discutió la oferta de 100 millones de dólares de ayuda a la isla. Con su estrategia, la Casa Blanca busca valerse de los cubanos y de sus dificultades para que se vuelvan contra el régimen.
Esta semana se aprobó por unanimidad la ordenanza que exige la implementación dentro del ámbito municipal de Villa Regina, de la presentación del “certificado de libre de deuda alimentaria” para la realización de distintos trámites y actos administrativos municipales. Será obligatoria la consulta previa al Registro de Deudores Alimentarios (REDAM) dependiente del Ministerio de Gobierno…
La Dirección de Turismo de la Municipalidad de Villa Regina se prepara para vivir un fin de semana con muchas actividades e invita a los vecinos a sumarse a las diferentes propuestas. El sábado 17 a las 14 horas ‘Tardes Dulces’ en la Oficina de Turismo con la participación de la emprendedora Cassia Repostería. A…
El relato triunfalista de la Casa Rosada empezó a chocar contra un dato que preocupa cada vez más al oficialismo: el desgaste social ya se traduce en números concretos. Una nueva encuesta nacional de la consultora CEOP Latam reveló que más del 62% de los argentinos asegura que no votaría una reelección de Milei, mientras que apenas un 29,9% afirma que volvería a acompañarlo en las urnas.
Por Roque Pérez para NLI
El dato golpea en un momento especialmente delicado para el Gobierno, atravesado por la caída del consumo, la recesión prolongada, los conflictos internos en La Libertad Avanza y una creciente pérdida de confianza pública. La encuesta además mostró un escenario que hace apenas meses parecía impensado para el oficialismo: el peronismo vuelve a aparecer competitivo como expresión política y económica frente al experimento libertario.
El derrumbe de la imagen oficialista
Según el relevamiento, el gobernador bonaerense Axel Kicillof aparece incluso por encima de Milei en intención de voto, con un 30,3%, mientras que el Presidente no logra romper el techo del 30%. Más contundente todavía es el rechazo: seis de cada diez argentinos descartan volver a votar al líder libertario.
La encuesta también deja otra señal política importante. El modelo económico identificado con el peronismo-kirchnerismo alcanza un 46,5% de adhesión, mientras que el esquema mileista queda varios puntos atrás con 36,3%. En otras palabras: la sociedad empieza a separar el enojo con la “casta” del impacto concreto que las políticas económicas tienen sobre la vida cotidiana.
No se trata de un fenómeno aislado. Otro informe difundido en las últimas horas por la Universidad Torcuato Di Tella mostró que la confianza en el Gobierno cayó por quinto mes consecutivo y alcanzó uno de los peores registros desde que Milei asumió. El índice retrocedió 18,7% interanual y acumula una caída de casi 20% en lo que va del año.
Ajuste, recesión y promesas incumplidas
El corazón del problema parece estar en la economía real. Mientras el Gobierno insiste con mostrar una desaceleración inflacionaria como gran logro político, la situación social sigue deteriorándose. El salario perdió capacidad de compra, el mercado interno continúa deprimido y miles de pequeños comercios, industrias y trabajadores informales sienten el impacto del ajuste.
La propia encuesta refleja ese malestar: un 60% considera que el país está peor que hace un año y más de la mitad cree que dentro de otro año la situación será todavía peor.
Ese deterioro erosiona uno de los principales activos que Milei supo construir durante 2024 y parte de 2025: la expectativa. Durante meses, buena parte de la sociedad toleró el ajuste bajo la promesa de una recuperación futura. Pero cuando la mejora no llega al bolsillo, la paciencia social empieza a agotarse.
Incluso dentro del universo opositor al peronismo aparecen señales de fragmentación. El PRO atraviesa tensiones internas, mientras sectores liberales empiezan a cuestionar el nivel de confrontación permanente impulsado desde la Casa Rosada. El abrazo reciente entre Milei y Jorge Macri durante el Tedeum del 25 de Mayo dejó en evidencia la necesidad oficialista de reconstruir alianzas políticas ante un escenario menos favorable.
El “fenómeno Milei” ya no parece invencible
Durante gran parte de 2024 y 2025, el oficialismo logró instalar la idea de que Milei conservaba un núcleo social sólido e inmune al desgaste. Sin embargo, los números empiezan a mostrar otra realidad: la imagen negativa supera el 60% en varios estudios y el rechazo a una eventual reelección se consolida.
La política argentina tiene una larga historia de gobiernos que parecían invulnerables hasta que el impacto económico llegó a la vida cotidiana. El problema para Milei es que su proyecto depende casi exclusivamente de sostener expectativas positivas mientras aplica un ajuste feroz. Cuando esas expectativas se rompen, el blindaje discursivo pierde eficacia.
Por ahora, el oficialismo conserva una base intensa de apoyo y una fuerte presencia digital. Pero las encuestas empiezan a mostrar que el rechazo social ya dejó de ser un fenómeno marginal. Y en política argentina, cuando el humor social cambia, suele hacerlo rápido.
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