El Intendente Marcelo Orazi participó de la mesa de trabajo convocada por la Agencia de Desarrollo Económico CREAR Río Negro para compartir ejes y objetivos a desarrollar durante este año. En la oportunidad estuvo acompañado por el Secretario de Coordinación Ariel Oliveros.
En el encuentro estuvieron presentes la Subsecretaria en Coordinación Técnica Administrativa del CREAR María Eugenia Casi, el referente local del CREAR Atilio Caverzán, la Legisladora Marcela Ávila y representantes de las Universidades del Comahue y de Río Negro y de las Cámaras de Comercio y de Productores, Escuela Agraria, INTI entre otros.
En la oportunidad, el Intendente Orazi expresó que “el CREAR es un lugar donde los distintos actores económicos de la ciudad, empresarios, micro emprendimientos, Universidades, Escuela Agraria e instituciones pueden acercarse asiduamente más teniendo en cuenta la conexión con el Parque Industrial y su inscripción en el RENPI y llevar adelante proyectos que nos permitan el desarrollo sostenido de la ciudad”.
“La presencia de cada uno de ustedes en este primer encuentro adquiere otra relevancia teniendo en cuenta los factores que hoy se nos presentan más que favorables para la concreción de proyectos productivos e innovadores”, señaló.
Por su parte, Casi indicó que “debemos empezar a pensar en un lugar físico y poder bajar todos los programas que la provincia de Río Negro tiene y poder compartir con cada uno de ustedes lo que se está haciendo y poder aprovechar esta capacidad del Crear para desarrollar todas sus herramientas de inversión y desarrollo productivo. Poner en la mesa que viene aportando cada uno y que podemos aportar de cara a éste año de acuerdo a la realidad de cada uno”.
“En definitiva hay actores que no necesitan un crédito, pero sí un acompañamiento, que se asesore en determinados temas, que se capacite. Para ofrecer nuestros productos en el mercado interno y externo necesitamos que sean de calidad, indicó”.
El documental «Cuellos blancos, el caso Vicentin», dirigido por el reconocido periodista y cineasta Andrés Cedrón, ya está disponible de forma gratuita en YouTube. Este filme, que en 2024 se convirtió en un éxito absoluto en los cines de todo el país, llega ahora a una audiencia más amplia a través de la plataforma de…
En 1927, San Juan reconoció el voto femenino y permitió que las mujeres fueran elegidas, dos décadas antes de la ley nacional de 1947.
Por Alcides Blanco para NLI
Mucho antes de que la Argentina aprobara el voto femenino a nivel nacional, mucho antes de que Eva Perón convirtiera esa conquista en una de las grandes banderas políticas del primer peronismo y mucho antes de que las mujeres pudieran participar plenamente en las elecciones nacionales, hubo una provincia que decidió adelantarse varias décadas a su tiempo. San Juan reconoció en 1927 el derecho de las mujeres a votar y a ser elegidas, y lo hizo mediante una reforma constitucional provincial que convirtió a ese territorio cuyano en un laboratorio político extraordinario para una sociedad en la que la ciudadanía seguía siendo concebida fundamentalmente en términos masculinos. La experiencia tuvo una importancia histórica enorme porque permitió que las sanjuaninas no solamente concurrieran a las urnas, sino que también ocuparan cargos electivos, algo que en el resto del país todavía parecía una posibilidad remota. La historia de aquel experimento democrático, sin embargo, también muestra hasta qué punto los avances en materia de derechos pueden depender de las disputas políticas de cada época: lo que parecía una conquista irreversible terminó siendo parcialmente desmantelado pocos años después por una intervención federal.
Una provincia que decidió romper el molde
La Argentina de la década de 1920 estaba lejos de ser una democracia plenamente inclusiva. La Ley Sáenz Peña de 1912 había establecido el voto secreto y obligatorio para los ciudadanos varones argentinos, pero las mujeres permanecían excluidas de las elecciones nacionales. La exclusión no era presentada necesariamente como una prohibición explícita basada en una teoría única sobre la inferioridad femenina; estaba incorporada a un sistema político construido alrededor de la figura del ciudadano varón, mientras las mujeres quedaban asociadas principalmente al ámbito doméstico y familiar. En ese contexto, las organizaciones feministas, socialistas y sufragistas venían reclamando desde hacía décadas la ampliación de los derechos políticos, pero sus demandas todavía chocaban con una estructura institucional profundamente conservadora.
San Juan tomó otro camino. Durante la gobernación de Federico Cantoni, la provincia impulsó una reforma constitucional que amplió de manera significativa la participación política de las mujeres. El texto aprobado en 1927 estableció derechos electorales femeninos y permitió que las sanjuaninas participaran activamente de la vida política provincial. La medida formaba parte de un programa más amplio de transformación impulsado por el cantonismo, una fuerza política provincial que había construido su identidad alrededor de un discurso de modernización y de confrontación con las estructuras tradicionales del poder. La incorporación de las mujeres al electorado no fue, por lo tanto, una concesión aislada, sino parte de una disputa más amplia sobre quiénes debían ser considerados sujetos políticos dentro de la provincia.
La importancia de aquella reforma se comprende mejor cuando se observa la enorme distancia que existía con el escenario nacional. Mientras San Juan avanzaba hacia una ciudadanía política más amplia, en el Congreso de la Nación seguían fracasando distintas iniciativas destinadas a reconocer el sufragio femenino. La mujer argentina podía trabajar, estudiar, participar de organizaciones sociales, sostener actividades sindicales y desarrollar una intensa vida intelectual, pero no podía decidir mediante el voto quiénes ocuparían los principales cargos políticos del país. La ciudadanía estaba incompleta, y San Juan se convirtió en una excepción que demostraba que aquella exclusión no era inevitable.
Cuando las mujeres llegaron a las urnas
El verdadero alcance de la reforma quedó demostrado en las elecciones provinciales posteriores. Las mujeres sanjuaninas no fueron incorporadas al sistema como una figura decorativa, sino que participaron efectivamente del proceso electoral y algunas llegaron a ocupar cargos públicos. Entre ellas se destacó Emar Acosta, abogada, docente y militante vinculada al Partido Demócrata Nacional, que en 1934 fue elegida diputada provincial y se convirtió en la primera mujer legisladora de América Latina. Su llegada a la Legislatura fue un acontecimiento extraordinario para la época porque demostraba que el sufragio femenino no tenía como único efecto incorporar nuevas votantes: también podía abrir las puertas de las instituciones representativas a mujeres que hasta entonces habían sido excluidas de ellas.
La figura de Acosta resulta particularmente significativa porque permite escapar de una interpretación demasiado sencilla de la historia del voto femenino. No se trataba simplemente de que las mujeres recibieran el derecho de votar y comenzaran automáticamente a ocupar espacios de poder. La política continuaba siendo un territorio atravesado por disputas partidarias, diferencias sociales y conflictos ideológicos, y las mujeres que ingresaban a ella debían desarrollar estrategias propias para hacerse escuchar. Acosta, además de su actividad legislativa, impulsó iniciativas vinculadas con derechos civiles y cuestiones sociales, demostrando que la incorporación de las mujeres a la política podía modificar también la agenda de las instituciones.
Aquella experiencia sanjuanina tuvo un valor simbólico que trascendió las fronteras provinciales. El país podía observar que las mujeres no solamente estaban capacitadas para votar, sino que podían participar de campañas, intervenir en debates y ejercer responsabilidades públicas. El argumento de que el sufragio femenino produciría una ruptura del orden social comenzaba a perder fuerza frente a una evidencia concreta: las mujeres podían formar parte de la democracia sin que la sociedad se desintegrara por ello.
Pero la historia no siguió una línea ascendente. En 1930, el golpe de Estado que derrocó a Hipólito Yrigoyen modificó profundamente el escenario político argentino y en San Juan también se produjeron cambios decisivos. El régimen surgido de la interrupción institucional debilitó al cantonismo y posteriormente la provincia fue intervenida. Con la intervención y la modificación del orden político provincial, aquella experiencia de participación femenina perdió parte de su continuidad y las conquistas alcanzadas quedaron sometidas a las nuevas condiciones políticas.
El derecho que tardó veinte años en llegar a todo el país
La paradoja histórica es notable: San Juan había permitido votar a las mujeres veinte años antes de que el Congreso Nacional sancionara la Ley 13.010, promulgada en septiembre de 1947, que reconoció los derechos políticos de las mujeres argentinas en todo el territorio nacional. Durante ese período, las sanjuaninas habían demostrado que una ampliación de la ciudadanía era perfectamente posible, pero el país en su conjunto siguió atravesando gobiernos civiles, golpes militares, proscripciones y fuertes disputas sobre la naturaleza misma de la democracia.
Cuando el peronismo convirtió el sufragio femenino en una política nacional, la experiencia sanjuanina quedó parcialmente desplazada de la memoria pública. La figura de Eva Perón adquirió un protagonismo central en la campaña por la aprobación de la ley y, con justicia histórica, se convirtió en uno de los símbolos fundamentales de aquella conquista. Sin embargo, la historia del voto femenino argentino no comenzó en 1947, y tampoco puede explicarse exclusivamente a partir de una figura o de un gobierno. Antes hubo décadas de lucha sufragista, iniciativas parlamentarias, organizaciones feministas y experiencias provinciales que demostraron que la ampliación de derechos podía convertirse en realidad.
San Juan ocupa en esa historia un lugar particularmente importante porque permitió comprobar algo que después se volvería evidente a escala nacional: una democracia no se limita a establecer mecanismos para elegir autoridades, sino que debe definir quiénes tienen derecho a formar parte de la comunidad política. Durante mucho tiempo, la mitad de la población argentina quedó fuera de esa definición. La reforma sanjuanina de 1927 abrió una grieta en ese modelo y mostró que la frontera de la ciudadanía podía ser desplazada.
El caso también deja una enseñanza política que excede ampliamente la cuestión del voto femenino. Los derechos no siempre avanzan de manera lineal. Pueden ser conquistados, ampliados, restringidos e incluso parcialmente anulados dependiendo de las relaciones de poder existentes en cada momento. La experiencia sanjuanina demuestra que una reforma institucional puede adelantarse décadas a la legislación nacional y, al mismo tiempo, quedar vulnerable frente a una interrupción democrática. Por eso, recordar a las primeras mujeres que votaron y fueron elegidas en San Juan no consiste únicamente en celebrar una conquista del pasado, sino en comprender que las ampliaciones de ciudadanía necesitan instituciones capaces de protegerlas.
En 1927, las sanjuaninas ingresaron a las urnas cuando todavía faltaban veinte años para que ese derecho fuera reconocido en todo el país. Algunas de ellas también ingresaron a las legislaturas y demostraron que la política podía dejar de ser un territorio exclusivamente masculino. No esperaron a que la Argentina estuviera preparada para ellas: obligaron a la Argentina a demostrar que podía ser más democrática de lo que hasta entonces había sido. Esa es, quizá, la verdadera dimensión de aquella experiencia: San Juan no fue simplemente una excepción curiosa dentro de la historia electoral argentina, sino uno de los primeros lugares donde quedó demostrado que cuando una sociedad amplía la definición de ciudadanía, no pierde democracia; la gana.
El fiscal federal Gerardo Pollicita intimó a Manuel Adorni para que en un plazo de 15 días explique el explosivo crecimiento patrimonial que tuvo durante su paso por la gestión. El requerimiento de justificación patrimonial es el paso previo al llamado a indagatoria.
La medida de Pollicita era esperada desde hace tiempo en Comodoro Py, pero parecía haberse dormido con la renuncia del jefe de gabinete y el cambio de clima de los jueces federales con la Casa Rosada. Cambio de clima que en
los tribunales consideran directamente un pacto de impunidad.
El requerimiento de justificación patrimonial a Adorni se apoyó en un informe que realizó la Dirección General de Asesoramiento Económico y Financiero en las Investigaciones (DAFI), que analizó los ingresos y gastos de Adorni y su esposa Bettina Angeletti desde diciembre de 2023.
Adorni tendrá un plazo de 15 días para responder el pedido de Pollicita y tras eso podría ser llamado a indagatoria por enriquecimiento ilícito, una medida que quedará a decisión del juez federal Ariel Lijo.
En su dictamen, Pollicita sostuvo que el análisis del informe de la DAFI y el cruce de datos con las declaraciones juradas y otras pruebas reunidas en la causa, «permitió advertir las inconsistencias que sustentan el requerimiento de justificación patrimonial». El dictamen tiene 20 puntos que Adorni deberá explicar y comprende una serie muy detallada de gastos que no se condicen con los ingresos del matrimonio.
Según detalló Clarín, el dictamen sostiene que durante la investigación confirmaron que durante el período investigado «Adorni percibió treinta y cinco haberes derivados del ejercicio de su cargo a los que se añaden los correspondientes a ingresos comprobados de su cónyuge». Esos recursos ascienden en conjunto a $ 229.752.283,20. Pero los Adorni se gastaron -según lo confirmado por la justicia- durante esa etapa al menos $ 272.820.832,20, por lo que no pueden justificar $ 43.068.549.
Pero el fiscal también lo intimó a que justifique gastos por
402.578,12 dólares. En el dictamen dice que los gastos en moneda dura «no encuentran correlato en los ingresos lícitos comprobados». Menciona viajes, alquileres, la adquisición del lote 380 del Country Indio Cuá y su refacción integral, la compra el departamento de Miró 550, y el mobiliario de esos inmuebles.
El gobierno decidió postergar la discusión de la eliminación de las PASO, como reveló en exclusiva LPO. «No hay apuro», es la frase que baja de la Casa Rosada a diputados y senadores libertarios.
Es verdad que hay tiempo, pero también en un segundo plano se está desplegando un debate interesante. Importantes dirigentes libertarios le están pidiendo a Karina Milei y los Menem que abran el debate sobre la decisión, con un argumento importante: jugarse todo a la primera vuelta podría favorecer que los enemigos del Gobierno armen candidatos para comerle votos a Milei y forzarlo a un ballotage.
«Si vamos derecho a la primera vuelta nos pueden plantar a Villarruel, Brito y hasta Patricia, con que cada uno nos coma dos o tres puntos pasamos derecho al ballotage. Si hubiera PASO, entre las primarias y la primera vuelta por el voto útil hay más posibilidades que se diluyan», explicó a LPO uno de los dirigentes que no está para nada convencido que sea lo mejor eliminar las PASO.
No es esta la postura del principal encargado de negociar la suspensión de las PASO, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, que cree que al final del camino ningunod e los outsiders, ni Brito ni Daniel Hadad, van a ser candidatos. «Hay que suspenderlas», repiten en su entorno.
Pero el principal problema que tienen lo que argumentan que hay que mantenerlas es que el primer interesado en suspenderlas es el propio Milei, que quiere evitar que se repita la corrida que tuvo que soportar en las elecciones del 2025, hasta que apareció la ayuda del Tesoro de Estados Unidos.
«Milei dice que son muchas semanas con elecciones, entre agosto y octubre o noviembre si hay segunda vuelta y eso complica los mercados», reconoció a LPO un funcionario libertario.
Como sea, el gobierno todavía no tiene asegurados los votos para suspender las primarias, porque de manera deliberado el PRO se muestra renuente, para guardarse una palanca en la negociación que recién empieza con la Casa Rosada.
Felipe Núñez, el tuitero de Luis «Toto» Caputo se recibió un crédito de 315 mil dólares del Banco Nación a una tasa amigable, se compró una casa de 400 metros cuadrados en San Isidro.
El periodista Ari Lijalad, de El Destape, encontró en la declaración jurada de Núñez que el 1 de noviembre de 2024, Núñez sumó a su patrimonio un inmueble de 389 metros cuadrados en uno de los distritos más caros del país.
«Nosotros no hicimos nada ilegal ni inmoral», dijo Núñez en las últimas horas, meses después de que se desató el escándalo de los créditos blandos del Banco Nación.
«Fuimos como cualquier hijo de vecino que es apto crédito a sacar un crédito a la misma tasa y plazo que puede sacar todo el mundo. ¿Por qué elegimos el Banco Nación? Primero, porque cobramos el sueldo ahí», tuiteó el asesor de Caputo.
Núñez, que es director del BICE, fue uno de los funcionarios que accedió a esta línea de la que gozaron otros miembros del gobierno como Federico Furiase, Sharif Menem y el diputado Santiago Santurio.
Liberales fundamentalistas en sus tuits, habituales críticos del Estado como una inmensa maquinaria costosa e inútil, a la hora de gestionar préstamos para su vivienda, los funcionarios y diputados libertarios acudieron sin ponerse colorados a la banca pública. En todos los casos los créditos se otorgaron durante la pasada presidencia de Daniel Tillard y sobrevuela la sospecha de preferencias políticas en su otorgamiento.
Sandra Pettovello echó a su jefe de Gabinete, Leandro Massaccesi, por haber recibido un crédito del Nación por más de 400 millones de pesos y, en ese acto, sentó un precedente moral que dejó expuesto a Toto Caputo y sus funcionarios.
Desde que la pandemia llegó al país, o más bien desde que comenzó la primera etapa de confinamiento el Estado en todos sus escalafones, viene reforzando el concepto de unión ciudadana, de empatía, de cuidarse uno para cuidar al otro, “si te cuidás vos, nos cuidás a todos”. También los mensajes de normas de cumplimiento…
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