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Orazi participó de la mesa de trabajo convocada por el CREAR

El Intendente  Marcelo Orazi participó de la mesa de trabajo convocada por la Agencia de Desarrollo Económico CREAR Río Negro para compartir ejes y objetivos a desarrollar durante este año. En la oportunidad estuvo acompañado por el Secretario de Coordinación Ariel Oliveros.

En el encuentro estuvieron presentes la Subsecretaria en Coordinación Técnica Administrativa del CREAR María Eugenia Casi, el referente local del CREAR Atilio Caverzán, la Legisladora Marcela Ávila y representantes de las Universidades del Comahue y de Río Negro y de las Cámaras de Comercio y de Productores, Escuela Agraria, INTI entre otros.

En la oportunidad, el Intendente Orazi expresó que “el CREAR es un lugar donde los distintos actores económicos de la ciudad, empresarios, micro emprendimientos, Universidades, Escuela Agraria e instituciones pueden acercarse asiduamente  más teniendo en cuenta la conexión con el Parque Industrial y su inscripción en el RENPI y llevar adelante proyectos que nos permitan el desarrollo sostenido de la ciudad”.

“La presencia de cada uno de ustedes en este primer encuentro adquiere otra relevancia teniendo en cuenta los factores que hoy se nos presentan más que favorables para la concreción de proyectos productivos e innovadores”, señaló.

Por su parte, Casi indicó que “debemos empezar a pensar en un lugar físico y poder bajar todos los programas  que la provincia de Río Negro tiene y poder compartir con cada uno de ustedes lo que se está haciendo y poder aprovechar esta capacidad del Crear para desarrollar todas sus herramientas de inversión y desarrollo productivo. Poner en la mesa que viene aportando cada uno y que podemos aportar de cara a éste año de acuerdo a la realidad de cada uno”.

“En definitiva hay actores que no necesitan un crédito, pero sí un acompañamiento, que se asesore en determinados temas, que se capacite. Para ofrecer nuestros productos en el mercado interno y externo necesitamos que sean de calidad, indicó”.

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    La oposición se negó a votar la autorización de endeudamiento por USD 3.035 que Axel Kicillof había pedido a la Legislatura bonaerense y ahora habrá un nuevo intento el viernes. Diputados aprobó sobre las 23 el presupuesto y la Ley Fiscal que ahora pasó al Senado.

    El oficialismo necesitaba de una mayoría especial para aprobar el endeudamiento. Contaba con los votos de los bloques aliados (Nuevos Aires y Unión y Libertad) sin embargo no hubo acuerdo con el PRO, el radicalismo y la Coalición Cívica que articulan en bloque y que se rechazaron el endeudamiento. Esos bloques son la llave para aprobar el proyecto, ante un rechazo total de La Libertad Avanza y la Izquierda.

    La oposición asegura que no hubo conversaciones con el peronismo y que se enteraron de los cambios en el endeudamiento y la propuesta de aumentar la cantidad de directores del Banco Provincia por los portales de noticias.

    Sin embargo, trascendió que existen diferencias entre el PRO, el radicalismo y la Coalición sobre las que el peronismo buscará trabajar en las próximas horas para romper ese bloque opositor.

    La oposición no garantiza los votos y peligra el endeudamiento de Kicillof

    Hubo negociaciones durante todo el día. Mariano Cascallares y Gabriel Katopodis -los negociadores de Kicillof- estuvieron en el Palacio Legislativo con varias reuniones.

    La reunión de Labor Legislativa (donde todos los bloques definen el temario) estaba prevista para las 14. Primero se postergó para las 16 y luego pasó para las 17. Allí hubo algunos acuerdos básicos.

    Luego, durante varias horas se trabajó en modificaciones en el texto del presupuesto y la Ley Fiscal. Todo fue consensuado con el Ejecutivo.

    Pasadas las 20 los diputados bajaron al recinto y esperaron hasta después de las 22 los últimos retoques. Esos cambios de último momento generaron algunas tensiones. En un momento el grupo de diputados más cercano al gobernador se retiró de golpe del recinto, hubo una alerta que no trascendió. Pasó lo mismo con más tarde con Diego Garciarena, jefe de un sector de los diputados radicales. Recibió un mensaje que complicaba las cosas.

    La compleja negociación por el endeudamiento que pidió Kicillof tuvo un giro el martes cuando la comisión de Presupuesto de Diputados consiguió un acuerdo con todo el peronismo y bloques aliados que le permitió lograr un dictamen.

    Ese dictamen se logró a instancias de un acuerdo con el Ejecutivo que incluyó un aumento en la cantidad de asientos del directorio del Bapro (pasa de 8 a 12) y la posibilidad de negociar sillones en el Consejo de Educación.

    Agustín Romo, Fernando Rovello y Marcela Basualdo.

    Pero además hubo cambios en el proyecto de endeudamiento. El fondo para los intendentes pasaba a ser un porcentaje del total del endeudamiento que pidió el gobernador y podía ser utilizado por los intendentes para gastos corrientes. Además, se condonaban las deudas de los municipios con el gobierno provincial por asistencia financiera durante la pandemia de covid. 

     

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  • COVID-19: medidas vigentes en la ciudad hasta el 9 de julio

    La Municipalidad de Villa Regina adhiere a la Resolución N° 4770 del Ministerio de Salud de Río Negro que dispuso extender las medidas sanitarias destinadas a contener los contagios de COVID-19 hasta el 9 de julio inclusive. CIRCULACIÓN La restricción a la circulación de las personas será entre las 22 y las 6 del día…

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  • La difícil tarea de matar a la madre

     

    ¿Algo puede ser verdadero si nace de una mentira?

    Lloré cuatro veces con La maravillosa. Leí este libro como si su autora me hablara, como si en un viaje largo al sur me contara la historia, mientras vamos sorteando la infinita largura del camino, la pampa húmeda llorada por su historia y la de todos los hijos mal queridos del mundo, la meseta patagónica y el dolor más crudo del desierto conocido, el borde de la cordillera, abismal aunque hermoso, la condena de la geografía insular sobre el niño o la niña atrapados en la montaña materna.

    Esta novela consigue algo muy difícil, hacernos soportables el infierno de un desquicio que vuelve, como la voz materna que se fragua en el dolor del hijo, como esa ruptura del pacto humano de la existencia misma de la especie, donde lo biológico se impone como una cárcel: serás el rehén de quien te parió, cuya moral no le permitirá arrepentirse de su maternidad, la reproducirá y la volverá a sacar lustrosa para conseguir el perdón del hijo, el amor del hijo, la piedad del hijo, el agradecimiento, porque soy tu madre. Ese soy tu madre es condena y en este libro es exilio, es ruptura y es reconstrucción lejos del nido carcelario que se fungió como mandato social y modo de salvación de su creador, creadora en este caso.

    La autora se mueve, es una desplazada temprana. La niña que observa cómo el volumen —en todo sentido de volumen— de Sandra, la madre recreada en la estepa previa a la cordillera austral, aumenta con el tiempo y con la crueldad, mueve los ojos, siempre dispuestos a ver, vivaces ojos de pájaro que planea el mundo sin permitirle al mundo que la toque. Esa mirada es inaugural en la novela, novela tramposa como la madre, porque engaña desde su mención novela para ocultar su matriz crónica visceral. Las mañas de la Maravillosa mutan en Erika Halvorsen volviéndose virtud de un modo misterioso. 

    La mirada se desplaza para crear el paisaje emocional que marcará la historia hasta el final, sin darnos respiro, sin permitirnos la pausa de la literatura emocional fememina-feminista, el acostumbramiento a un modo lírico contemporáneo que ha cundido en la última década hasta lograr la saturación. La mirada de Halvorsen,  mirada amplia, de cóndor rey, es un refugio para ella y logra sacarla de las entrañas de su memoria para volverla no testimonio victimizante, no llorería latinoamericana, sino inteligencia salvaje; he allí la clave de todo lo que nos ocurrirá junto a ella a lo largo de esta crónica descomunal: una vida, la suya, seis vidas de hijos, hermanos, un padre, una madre imposible de asir, de abrazar, de querer.

    Es la mentira entonces la que da inicio a la historia. La mentira de la forastera que llega al pueblo perdido, al pueblo minero, con los críos de sus primeros años en la gran ciudad y ya seducido el vikingo que le dará dos hijos más. En el camino se deshará de uno, y fundará el mito, la mentira que llevará la sordidez de su propia humanidad al delirio de un pasado lleno de lujo y de glam. El cuarto hijo tiene un origen especial, un origen que la hará a ella sospechosa de una aventura mayor, la escena estelar de una vida que se dejó atrás: ella, que en su documento se llama Rosa aunque elija el Sandra para ser única entre todas las pueblerinas, ella, la única, es Rosa. Rosa, la maravillosa. Porque fue su amante, la de Sandro, porque fue con él con quien engendró al cuarto de sus hijos, porque fue Sandro, el gitano, el que la sedujo y compuso ese disco, todo ese disco, pensando en ella, en su cuerpo, en su boca, en su sabor.

    Sandra, Rosa, la maravillosa, se hizo a sí misma mostra. Una mostra antes de las mostras que ahora están de moda, porque ni Moria Casán existía cuando esta mostra se inventó. Aunque la Casan pudo haber inspirado su invención, porque el vikingo se calentaba con la Casán, y ella lo sabía. Se calentaba con ese tipo de mujerona, la guitarra argentina de los setenta, la que inspiró las caderas siliconadas de nuestras traviarcas, la que hizo el cuerpo de Lohana así de voluptuoso. La maravillosa se fundió con el hierro y los metales bajos de un pasado prostibular que diluyó en el oro de una invención: ella fue la mejor, ella fue la que entraba sin pagar por la puerta grande de Mau Mau con su mascota atada a un lazo, una leona cachorra que la enaltecía como la domadora de hombres que supo ser. Y ese apellido patricio que su padre, el que la abandonó a los cinco años, le dejó: era la hija única de uno de los hijos de Pedro Vicente Nolasco del Corazón de Jesús Ibáñez Anchorena.

    La maravilla de esta novela es su personaje siniestro, una verdad nacida en la mentira, una verdad hecha de la memoria de la hija menor. No veo en las primeras huellas de su venta la mención explícita a que esto es una historia real, pero deberían sopesarlo, autora y editorial, para darle a su existencia el sentido total que merece una novela de no ficción. La maravilla es también el ritmo que nos acercará no solo a Erika Halvorsen —crecida en la estepa, venida a la capital—, sino a quien quedó condenada a sostener la madeja familiar hasta hoy.

    La autora sobrevive a la soledad, a la madre que pinta esa habitación de rojo carmesí, que pinta los muebles de algarrobo con el mismo rojo sangre, a los ojos pintarrajeados de la maldad. Lo hace a la expectativa de que un día la mate, los mate. Pero al mismo tiempo es cuidada por sus dos hermanos mayores, sometidos al trato de los entenados, de los criados de las estancias por la propia madre, una a cargo del hogar, el otro a cargo del campo. Cuando los padres se van de vacaciones a vivir la vida bohemia y glamorosa de la gran ciudad, ellos se quedan solos, a cargo de esos adolescentes, de 15 y 13, en medio de la inmensidad. Y así sobreviven a un incendio. Porque Erika es la bebé y sus pañales de tela se prenden fuego secados en la chimenea. Los padres llegan de las vacaciones y se enteran allí de la tragedia que no fue. Los hermanos están seguros: su madre los prefería muertos. 

    La adolescencia de la narradora es el primer escalón de la libertad. La anorexia y la depresión la harán caer, su cuerpo caerá. El diagnóstico la llevará a donde la madre debió siempre estar: un loquero. Pero ese salir en una ambulancia del pueblo perdido es crucial. Es el cuerpo y su malestar lo que la hará libre, de a poco, en el camino que viene a hacer a la ciudad donde el mito monstruoso se concibió. Y a medida que ese proceso lento y persistente ocurre, uno no puede creer que a pesar de la condición perversa de esa madre poderosa, la narradora siga en el lazo, los hermanos sigan en el lazo, ya aventurados a encontrar la verdad, como paso ineludible para la liberación. El deseo de una madre suficientemente buena es lo que nos ata a la cordura, por eso hasta la más pérfida de las madres tiene, posee, goza de impunidad. No hay en este mundo un lazo más poderoso e imposible de desarmar: no hay refugio posible para la larga mano de mamá.

    Si dije al comienzo que lloré cuatro veces con este libro, mentí. Porque al avanzar se me volvió un hábito volver a llorar, ya no como un acontecimiento especial, sino como parte del proceso que es atravesar la historia siendo uno el que está allí. Quienes han sido víctimas de maltrato infantil, quienes han querido que mamá se muriera, que desapareciera de la faz de la tierra, quienes han sentido que no podían quererlas pero lo han logrado, se refugian en esta novela como en lo alto del árbol al que escapaban para que no los pudieran encontrar. Esto significa según las estadísticas mundiales que en esta tremenda vindicación de Erika Halvorsen se puede refugiar buena parte de la humanidad. 400 millones de niños aterrados es la última cifra que divulgó Unicef. Erika sobrevivió escondiéndose silenciosa de las garras de esa mamá. No estando disponible para saciar su crueldad. En brazos de sus hermanos y de su padre. En brazos de sus amigos de la ciudad, de sus amigos, sobre todo y también.

    En esta venganza pública y maravillosa no hay titubeos ni dudas porque la autora cuenta con un ejército de niños, sus seis hermanos, aunque uno ya no esté. Son todos los miembros de ese clan los que deciden ajusticiar a la madre para poder quererla. Son todos y cada uno de ellos los que escriben la historia a través de Erika. Y son todos los que se preocupan por la madre cuando la madre comienza a decaer y necesita atención. Todos, pero sobre todo Erika, que no descansa pensando cómo protegerla de su decadencia, pero también cómo proteger a los demás para que nadie quede otra vez a expensas de la mostra y su monstruosidad. La menor de los hijos de Sandra ha nacido con una misión.  Y esa misión comienza a culminar esta noche, aquí, en Artlab, el templo que nosotros mismos elegimos como si fuera nuestra Mau Mau, donde bailamos los viernes, donde nos refugiamos cada vez que podemos. Las sincronías salvajes se imponen cuando la verdad emerge: es así. Y entonces resulta ser que ya muerta y enterrada, la inmensa Rosa, la maravillosa, el día en que su historia se convierte en un hito literario —que debería ser el destino de este libro si la crítica existiera más allá de los clichés— cumple años. Porque ella, como Erika, era de libra, signo de aire y cardinal. Feliz cumpleaños, Maravillosa, es mucho lo que has dejado. Tus cinco hijos sobrevivientes, tus nietos, tu memoria de creadora infinita, de exacerbada, de descomunal. Te merecés esta novela. Lo has escrito todo también vos.

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  • Rocca amenazó al Gobierno con cerrar la planta de Alsina, enojado porque China le pelea el monopolio de los gasoductos

     

    Una guerra silenciosa estalló a cielo abierto. Paolo Rocca amenazó con cerrar la planta de Tenaris en Valentín Alsina, si las petroleras de Vaca Muerta deciden importar caños de China, India o cualquier otro país que tenga precios más competitivos. La amenaza de Paolo Rocca, filtrada en un conveniente off the record, no cayó nada bien en el Gobierno.

    El proyecto en disputa es la licitación en curso de una compra de tubos sin costura para una gasoducto de 400 kilómetros que lanzó Southern Energy, una sociedad integrada por Pan American Energy (30%), YPF (25%), Pampa Energía (20%), Harbour Energy (15%) y Golar LNG (10%), que apunta a exportar gas natural licuado (GNL) desde Vaca Muerta. 

    O sea, se trata de un emprendimiento cine por ciento privado, al que el grupo de Paolo Rocca pretende obligar a contratar, con el argumento que si no le dan el negocio cierra su planta. La jugada es obvia: amenaza al gobierno con un conflicto sindical y una pésima noticia, para que a su vez, presione a Southern Energy.

    «La pregunta obvia es: Si no existiera el proyecto de Southern Energy, Techint debería cerrar la planta de Tenaris?», afirmó con ironía a LPO, un empresario del sector.

    Rocca pidió que el gobierno haga política industrial: «Con la política monetaria no alcanza»

    El proyecto tiene dos etapas. La primera plantea un gasoducto cortito de 27 kilómetros en total que vinculará el gas del primer barco con el gasoducto de San Martín, que se supone estará operativo en 2027. El año siguiente, cuando llegue el segundo barco, ya se necesitará un gasoducto dedicado de 480 kilómetros, que conectará Vaca Muerta con el puerto rionegrino de San Antonio Oeste. Esa es la obra que quiere Techint.

    El mes pasado llegaron a Río Negro las primeras 5.000 toneladas de caños de acero chino revestidos de concreto para conectar 15 kilómetros «en tierra» (onshore) entre el gasoducto San Martín y San Antonio Este, así como 2 tramos de 6 kilómetros submarinos (offshore) cada uno entre la costa atlántica y el sitio donde se instalarán los barcos de licuefacción Hilli Episeyo a fines del año que viene y el buque MK II en 2028. 

    La pregunta obvia es: Si no existiera el proyecto de Southern Energy, Techint debería cerrar la planta de Tenaris?

    «Los precios de los caños de Techint son un 40 por ciento más caros que los de sus competidores, ya sea de China, India, Colombia o México. Y a eso hay que sumarle otro 25 por ciento que es lo que te cobran por llevarte los caños al lugar de la obra», agregó otra fuente del sector, que no participar de la obra de Southern Energy.

    El proyecto de Southern Energy producirá entre 1,5 y 2,2 millones de toneladas anuales de GNL. Es la única iniciativa concreta de GNL que avanza, mientras YPF sigue fracasando con los mega anuncios que hace Horacio Marin de grandes plantas de licuefacción por decenas de miles de millones de dólares, primero con Petronas y después con Shell.

    «Condicionar la decisión de empresas privadas no es defensa industrial. Es extorsión en voz alta», agregó a LPO una fuente del sector. «Bajo el argumento de defender la producción nacional, impone condiciones que el Estado termina pagando. Esa lógica, que se disfrazó de modelo de desarrollo, hoy vuelve con otra máscara», agregó la fuente consultada. 

    Techint arrastra una historia compleja de lobby sobre el poder, que quedó expuesta a cielo abierto en el caso de los Cuadernos, donde se comprobó la entrega de bolsos repletos de dólares al kirchnerismo en el garage de la torre de la calle Della Paolera, que fueron soslayados por la justicia federal argentina, que aceptó el argumento que se trataba de «aportes de campaña» no declarados.

    La revelación sobre los costos de los caños de Techint arroja dudas sobre la construcción del gasoducto Néstos Kirchner en el anterior gobierno. «Lo hicieron rápido y bien, pero costó casi el triple de lo que hubiera costado con otro proveedor», afirmó a LPO un empresario del sector, que reconoce la buena capacidad de ingeniería del grupo italo-argentino.

    La construcción del Gasoducto Néstor Kirchner, financiada con el impuesto a las grandes fortunas, terminó costando más de USD 2.000 millones. Durante su ejecución se acumularon sobrecostos por demoras y adendas que dispararon el presupuesto muy por encima de lo previsto. Buena parte de esa diferencia tuvo un único beneficiario: Paolo Rocca.

    De hecho, la planta de Valentín Alsina que Rocca amenaza con cerrar se montó para las obras públicas del Gasoducto Néstor Kirchner y la reversión del Gasoducto Norte. Si bien se inauguró en 1948, ahora trabaja por proyecto, con una dotación de entre 300 y 400 empleados.

    El discurso de defensa de la industria nacional que Rocca levantó en su última exposición pública, en un tiro por elevación al gobierno de Milei, tiene sus matices en la realidad del grupo. En la planta de Valentin Alsina no se fabrican las chapas de los caños. Se limitan a recibir las chapas que Techint fabrica en sus planas de Brasil,  para enrollarlas y soldarlas.

    El mismo espíritu práctico exhibe Rocca a la hora de definir donde paga impuestos. El holding de Rocca cuenta con una arquitectura tributaria que terceriza vía Uruguay para aliviar la carga impositiva, mientras su domicilio fiscal está en Luxemburgo. 

    La construcción del Gasoducto Néstor Kirchner, financiada con el impuesto a las grandes fortunas, terminó costando más de USD 2.000 millones. Durante su ejecución se acumularon sobrecostos por demoras y adendas que dispararon el presupuesto muy por encima de lo previsto. Buena parte de esa diferencia tuvo un único beneficiario: Paolo Rocca, que cobró los caños y las obras a precios muy por encima del mercado. 

    Cuando se licitaron las compras de los caños en 2022, Techint intervino y cambió el rumbo del proceso. En los pliegos originales, la empresa Gezhouba aparecía en mejores condiciones técnicas y económicas para adjudicarse el contrato. Tal como reveló LPO en ese momento, esa ventaja generó una fuerte interna dentro de la Secretaría de Energía. 

    Un sector del gobierno impulsaba entonces la adjudicación a la china Gezhouba, convencido de que era la opción más eficiente para el Estado. Pero la presión de Rocca y su grupo torció la balanza. El episodio terminó con pliegos modificados, licitaciones demoradas y una Secretaría de Energía fracturada. 

    Aquel antecedente dejó una marca: cada vez que aparece un competidor, Techint activa su poder político para bloquearlo. El oleoducto Vaca Muerta Sur (VMS) expone la misma lógica: controlar todo, incluso a costa de contratarse a sí mismo. 

    Gasoducto Vaca Muerta Sur: Marin le entrega una obra clave de YPF a Techint

    El proyecto, originalmente impulsado por YPF en la gestión anterior, fue sostenido por la actual presidencia de Horacio Marín e incorporó a las principales petroleras privadas. En la composición accionaria final, Techint fue incluido como socio y, al mismo tiempo, resultó la empresa adjudicataria para construir el oleoducto. 

    Cuando se licitó el gasoducto Vaca Muerta Sur ganó por precio una firma de la India, pero Techint se sumó al consorcio y el presidente de YPF, Horacio Marin, que viene del grupo de Paolo Rocca, le terminó adjudicando la obra a Techint. 

    Cuando se licitó el gasoducto Vaca Muerta Sur ganó por precio una firma de la India, pero Techint se sumó al consorcio y el presidente de YPF, Horacio Marin, que viene del grupo de Paolo Rocca, le terminó adjudicando la obra a Techint. Un escándalo que LPO reveló en su momento.

    Luego de una inspección realizada este jueves, el gobierno de Rio Negro dispuso que se frenaran todas las obras bajo el argumento de infracciones en medidas de seguridad e higiene e incumplimiento de la ley provincial, que impone un 80% de mano de obra local y un 20% foránea. La sanción se levantó este domingo, aunque aún se desconocen los terminos. 

    Casualidad o no, los principales directivos de YPF provienen de Tecpetrol, el brazo petrolero de Techint. Tanto el presidente Horacio Marín, como Gustavo Gallino, actual vicepresidente de Infraestructura de YPF, forjaron su carrera profesional dentro del grupo. 

     

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    Esta semana, personal municipal comenzó con el recambio de luminarias a tecnología LED en la ruta nacional 22, desde Pioneros a la Avenida General Paz. Luego de las gestiones realizadas por el Intendente Marcelo Orazi ante el Jefe de Distrito Río Negro de Vialidad Nacional Gustavo Casas, tanto mediante nota como personalmente, se acordó la…

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