Pedro Mairal nació en Buenos Aires en 1970. Cursó la carrera de letras en la Universidad del Salvador.
Su primera novela, Una noche con Sabrina Love, ganó el Premio Clarín en el año 1998 y fue llevada al cine en el 2000. En el 2007 fue incluido por el jurado Bogotá 39 entre los mejores escritores jóvenes latinoamericanos. Su narrativa ha sido publicada en más de once países.
«Una noche con Sabrina Love» fue llevada al cine por el director Alejandro Agresti, con las actuaciones de Cecila Roth y un joven Tomás Fonzi (disponible en la plataforma Flow)
La Uruguaya, novela publicada en 2016, fue muy bien recibida por el público lector y la crítica literaria. Estas repercusiones hicieron que Emecé reeditara Salvatierra, en este libro el autor postula una suerte de ideal artístico y vital:
«Disfrutar haciendo la obra y después lanzarla al mundo para que los demás hagan con ella lo que quieran»
En el ocaso de su vida, luego de pintar por más de sesenta años de manera ininterrumpida, Juan Salvatierra comienza a vislumbrar el esplendor de su obra y la originalidad de su técnica.
Todo inicia con un episodio trágico, el protagonista con tan sólo nueve años sufre un terrible accidente cuando su caballo se desboca y lo arrastra brutalmente hasta dejarlo en un estado de inconsciencia. En este punto hacen su ingreso a escena dos personajes marginales para sacarlo de este estado y augurar un futuro prometedor. Una vieja tuerta lo abriga, le lava las heridas con un mejunje, lo mete en cama y le habla al oído con la intención de mantenerlo conectado al mundo. Recién al día siguiente aparece un médico borracho que por suerte ni lo tocó a Salvatierra, sólo dijo «hay que esperar».
Con el tiempo el nene se recupera y la única secuela complicada es una mudez permanente. Con este nuevo escenario y bajo un accionar piadoso la familia aísla a Juan, alejándolo de una vida pueblerina en el interior de la provincia de Entre Ríos. Así crece sin ir a la escuela y siendo un faro de dudoso afecto en el seno familiar.
En su adolescencia conoce a un bohemio, quien le enseña las técnicas básicas de la pintura. Al tiempo este referente plástico abandona el pueblo y Juan comienza a perfeccionar su estilo a través de los libros que encuentra en la biblioteca del lugar.
Pedro Mairal en el 2011 condujo el programa de televisión sobre libros «Impreso en Argentina»
El tiempo transcurre y Juan disfruta su vida bajo los patrones normales de la época: matrimonio, hijos y trabajo mientras que, en forma paralela, pinta de manera infatigable. El arte se convierte en su lenguaje y a través de sus producciones puede darle sentido a su mundo emocional.
El día de su muerte llega y sus hijos viajan desde Buenos Aires al pueblo para hacerse cargo de la colorida herencia: un viejo galpón atestado de rollos pintados por Salvatierra a los largo de seis décadas.
Uno de los hijos se interesa por la obra y pronto descubre que todas las pinceladas se ajustan a una continuidad temporal que refleja la vida de cada integrante de la familia Salvatierra.
La decodificación de las escenas retratadas sacan a la luz eventos conocidos por los allegados y secretos oscuros que pueden manchar la figura impoluta de Juan Salvatierra.
La historia se carga de suspenso con la desaparición del rollo que reproduce las vivencias del año 1961, ¿Qué pasó con esta pieza? ¿Por qué desapareció? ¿Qué secretos puede llegar a destapar?
Estos interrogantes alimentan un flujo de sensaciones que llevan al lector a pasar las páginas sin evidenciar síntomas de aburrimiento y fatiga lectora.
El Sr.Tang no había quedado conforme con el jugo. Por eso, lo llamó a Julio Nueve para mejorar la receta. Luego del viaje a Taipéi, todo se resolvería en un sólo ingrediente llamado AC, o anarquismo conservador. Julio Nueve cobró los honorarios y nunca más fue visto, aunque algunxs suponían que se había ido a…
Un crédito de más de $52.600 millones para una empresa creada en 2024, sin ingresos declarados y con inconsistencias en sus antecedentes terminó convertido en un escándalo dentro del Banco Nación. El dato político es inevitable: la operación fue impulsada desde la Casa Central en Buenos Aires, durante la administración de Milei, y el gerente que se negó a firmarla denunció presiones y terminó con un traslado a 1.300 kilómetros de su casa. La Justicia frenó la medida. El potencial beneficiario, Mariano Jinkis, acaba de admitir ante la Justicia estadounidense el pago de sobornos en el escándalo FIFAgate.
Por Roque Pérez para NLI
Hay una contradicción que atraviesa buena parte de la gestión de Milei: el Gobierno habla permanentemente de eficiencia, austeridad, mérito y cuidado de los recursos públicos, pero cuando se mira el funcionamiento concreto de algunas estructuras estatales aparecen episodios que obligan a formular preguntas mucho más incómodas. El caso que acaba de salir a la luz en el Banco Nación es uno de ellos y tiene una cifra imposible de ignorar: más de $52.600 millones que estuvieron en proceso de evaluación para financiar un emprendimiento inmobiliario en Mar del Plata.
No se trata de una operación menor ni de una pyme buscando capital de trabajo. Se trataba de un proyecto inmobiliario compuesto por dos torres de 23 y 16 pisos, con 238 unidades funcionales, promovido por Jardines de Chauvín SA, una sociedad constituida en junio de 2024. Según la investigación de Hugo Alconada Mon, la propia auditoría interna del Banco Nación detectó que la empresa no tenía experiencia comprobable en construcción, no presentaba ingresos durante el ejercicio analizado y tenía un balance negativo. Más todavía: en la documentación presentada aparecían como antecedentes obras de 2014, 2017, 2020 y 2021, pese a que la sociedad había sido constituida recién en 2024.
El Estado que quería prestar $52.600 millones
El dato que debería encender todas las luces amarillas es que el crédito no comenzó en Mar del Plata porque el empresario hubiera llegado con una carpeta a golpear las puertas del banco. Según una auditoría interna citada por LA NACION, fue un área de la Casa Central del Banco Nación, en Buenos Aires, la que contactó al estudio de arquitectos vinculado con el emprendimiento para conseguir el contacto de Jardines de Chauvín. El banco ofrece otra versión sobre el origen de la relación, pero la propia auditoría dejó registrado que el proceso se inició desde Buenos Aires.
Es decir, la discusión no es solamente por quién pidió el préstamo. Lo verdaderamente relevante es quién dentro de la estructura estatal tomó la decisión de avanzar, quién evaluó el proyecto y por qué una operación de semejante magnitud llegó hasta las instancias superiores del banco cuando existían elementos que ya generaban dudas.
Durante 2025, funcionarios de la entidad consideraron que el proyecto tenía una “factibilidad financiera favorable” y una capacidad de repago consistente. Inicialmente se hablaba de unos $35.600 millones, pero una tasación externa ubicó el valor del emprendimiento en US$35,6 millones, equivalente entonces a unos $52.638 millones.
Y aquí aparece una de las partes más llamativas del expediente: mientras el proceso avanzaba desde Buenos Aires, el gerente de la Gerencia Zonal Atlántica, Pablo Pourrere, empezó a plantear objeciones. Cuestionó los antecedentes de la empresa, observó su situación económica y pidió una evaluación externa.
También apareció otro dato sensible. El principal accionista de Jardines de Chauvín era Mariano Jinkis, dueño del 90% de la sociedad. Jinkis y su padre, Hugo, habían quedado involucrados en el escándalo internacional FIFAgate y el 26 de agosto de este año admitieron ante la Justicia estadounidense haber pagado sobornos a dirigentes del fútbol sudamericano entre 2010 y 2015. El acuerdo con el Departamento de Justicia estadounidense contempla un pago de US$50 millones.
Ante ese antecedente, la Subgerencia General de Integridad del propio Nación había recomendado aplicar un “criterio reforzado de debida diligencia” antes de avanzar con la operación.
Pero el problema es que esa advertencia no llegó inmediatamente al gerente que debía analizar el crédito. El informe fue elaborado el 19 de febrero y, según la investigación, recién llegó a Pourrere el 26 de marzo.
El gerente dijo que no y después llegó el traslado
La secuencia es la que convierte un expediente crediticio en un problema político.
El 3 de marzo, desde el área de Productos Hipotecarios de Buenos Aires enviaron a Pourrere un modelo de resolución para avanzar con el crédito. La instrucción pedía continuar con la propuesta formal para el cliente, incluyendo incluso la apertura de cuentas y otros productos bancarios.
Pourrere se negó a firmar.
Pocos días después comenzó otro capítulo: el gerente fue notificado de su traslado a una sucursal de menor categoría en Reconquista, Santa Fe, a unos 1.300 kilómetros de Mar del Plata. La resolución del Directorio estaba fechada el 20 de febrero, antes de la negativa formal, un argumento que el Banco utiliza para rechazar cualquier relación entre ambas cuestiones. Pero Pourrere denunció presiones y sostuvo que el traslado constituía una represalia por haberse negado a impulsar la operación.
Aquí es donde el caso adquiere una dimensión que excede al Banco Nación: ¿qué mensaje recibe un funcionario público cuando formula objeciones frente a una operación millonaria y poco después se encuentra con un traslado que lo aleja 1.300 kilómetros de su familia?
El Banco sostiene que ambos procesos fueron independientes. La Justicia, por ahora, no cerró esa discusión, pero sí consideró que había elementos suficientes para suspender el traslado. El juez federal subrogante de Mar del Plata, Bernardo Bibel, señaló que la medida, “prima facie”, no parecía estar debidamente fundada en razones objetivas y técnicas y tomó en consideración las inconsistencias detectadas en la operación, las presuntas presiones y las observaciones de la propia auditoría interna.
El discurso libertario frente a la caja del Estado
Y acá aparece el problema político para Milei.
El Banco Nación no es una entidad privada. Es una institución estatal que administra recursos públicos. Por eso, aunque todavía no exista ninguna prueba que permita afirmar que el Presidente haya intervenido personalmente en esta operación, sí resulta absolutamente legítimo preguntarle al Gobierno qué controles políticos y administrativos existen sobre lo que ocurre dentro de una institución estratégica que forma parte del aparato estatal nacional.
Más todavía cuando el relato oficial de La Libertad Avanza construyó buena parte de su identidad política alrededor de una supuesta superioridad de la gestión privada sobre el Estado, de la eliminación de la “casta”, de la eficiencia y de la reducción del gasto público.
El episodio del Nación expone una paradoja difícil de esconder: el mismo Estado que el mileísmo presenta como ineficiente cuando tiene que garantizar derechos sociales aparece, en este expediente, intentando canalizar decenas de miles de millones de pesos hacia un emprendimiento privado.
Y no hacia cualquier empresa. Hacia una sociedad creada apenas dos años antes, sin ingresos declarados en el ejercicio analizado, con antecedentes documentales que despertaron objeciones y cuyo principal accionista acaba de admitir ante la Justicia norteamericana el pago de sobornos vinculados al fútbol internacional.
El crédito finalmente fue rechazado. Y ese dato es importante. No hay que decir que los $52.600 millones fueron entregados porque no lo fueron. Pero tampoco alcanza con decir que “no pasó nada” porque el dinero nunca salió.
Pasó que la Casa Central impulsó la operación. Pasó que hubo funcionarios que evaluaron favorablemente el proyecto. Pasó que aparecieron inconsistencias. Pasó que un informe de integridad recomendó extremar los controles. Pasó que documentación clave llegó con semanas de demora. Pasó que desde Buenos Aires se pidió avanzar con la propuesta formal. Pasó que un gerente se negó a firmar. Pasó que ese gerente recibió una orden de traslado a 1.300 kilómetros de distancia. Pasó que denunció presiones. Pasó que el propio Banco abrió una auditoría. Y pasó que esa auditoría encontró “deficiencias”, “inconsistencias”, debilidades documentales y ausencia de evidencia sobre experiencia comprobable en construcción.
Finalmente, el 18 de mayo, el propio Banco Nación terminó rechazando el financiamiento por cuestiones vinculadas con el riesgo reputacional y de integridad.
Por eso, el interrogante político no debería reducirse a si “Milei ordenó el crédito”, porque eso no está probado. La pregunta es mucho más seria: ¿cómo funciona el Banco Nación bajo la administración de Milei para que una operación de más de $52.600 millones pueda avanzar hasta semejante instancia pese a las objeciones internas que ya estaban planteadas?
Porque si el Gobierno pretende convencer a los argentinos de que el Estado debe retirarse de todo aquello que pueda hacer el sector privado, entonces tendrá que explicar también por qué la estructura estatal que administra el dinero de todos llegó a evaluar con semejante entusiasmo un crédito multimillonario para un emprendimiento privado rodeado de advertencias.
Y si la respuesta oficial es que los controles funcionaron porque finalmente el crédito fue rechazado, queda otra pregunta todavía más incómoda: ¿por qué fue necesario que un gerente se plantara, que aparecieran denuncias de presiones, que interviniera la Justicia y que una auditoría interna detectara inconsistencias para que esos controles terminaran funcionando?
En el Banco Nación de Milei, por ahora, los $52.600 millones no salieron. Pero el expediente dejó algo mucho más difícil de esconder: una radiografía de cómo se toman algunas decisiones dentro del Estado que el Gobierno dice querer hacer desaparecer.
El Intendente Marcelo Orazi firmó el convenio mediante el cual el Poder Judicial cede a la Secretaría de Estado de Seguridad y Justicia de la provincia un inmueble para el funcionamiento de la Comisaría de la Familia, que, de esta manera, contará con un espacio de mayores dimensiones y comodidad para la atención de cuestiones…
El ensamble ‘Perla del Valle’ se presentará el próximo sábado 17 de julio a las 21 horas en el Galpón de las Artes. Las entradas gratuitas y limitadas pueden retirarse en la Escuela Municipal de Arte en Brasil 91. Luego de la exitosa presentación de la Filarmónica de Río Negro, se podrá disfrutar del ensamble…
No soy nada. Nunca seré nada. No puedo querer ser nada. Aparte de eso, tengo en mí todos los sueños del mundo Fernando Pessoa Difusiones de lo inconnuePor la interfaz De la sed y el hambre ÓsmosisEntoncesNace el grito Punto Habría una progresión de la carneDel sueñoQue Coma Pasando del agua a la sangre del…
La cadena nacional anunciada para el jueves por Javier Milei promete incluir una anuncio sobre las Islas Malvinas. El Presidente se entusiasmó con el guiño que insinuó Donald Trump y llevó el tema a la reunión de gabinete de este martes en la que aseguró que había avances «fuertes» sobre el pedido de soberanía.
En ese marco, afirmó en un reportaje con El Observador que «Ayer ha pasado algo muy fuerte respecto a la causa más importante y sagrada de los argentinos».
El misterio alrededor del futuro discurso abre una serie de interrogantes relacionados con medidas y propuestas vinculadas con una agenda que Milei siempre esquivó e incluso lo mostró cerca de la posición inglesa sobre la autodeterminación de los kelpers o reprochó la bandera desplegada por la Scaloneta en la semifinal del mundial contra Inglaterra.
En este contexto, Mariana Altieri, Doctora en Ciencias Sociales y Presidente de Fundación Meridiano de Asuntos Internacionales y Política Exterior, habló con LPO y dijo que «la declaración de Donald Trump es relevante porque es la primera vez que un presidente de Estados Unidos da este espaldarazo, pero no deja de ser un declaración de un líder como Trump que es rupturista respecto de la diplomacia tradicional norteamericana pero se caracteriza por no cumplir con aquello con lo que amenaza. Por eso, hay que tomarlo con pinzas porque no lo dice pensando en Argentina, no es un gesto hacia Milei y sino que está marcado su vinculación con Europa y en especial con Reino Unido y sus socios de la OTAN».
La autora del Libro «Malvinas y Gibraltar, Conflictos Atrincherados», afirmó que «Trump usa Malvinas como un elemento más para presionar a Reino Unido para que aumente el gasto en defensa. Si EEUU utiliza su postura respecto de Malvinas para presionar a los británicos es porque Malvinas es un tema importante para la política exterior británica, si no no lo utilizarían».
Hay que tomarlo con pinzas porque no lo dice pensando en Argentina, es decir, no es n gesto hacia Milei y mucho menos una lógica de cambio de mirada sobre la región sino es sobre su vinculación con Europa y en especial con Reino Unido y sus socios de la OTAN
En ese sentido, Altieri planteó que «la alianza que tiene Trump con Milei es más un aprovechamiento de la alineación total de Milei que puede darle cierta viabilidad a esta amenaza. Esto no significa que lo cumpla. La alianza de Estados Unidos con Reino Unido es sostenida en el tiempo, integral, estratégica y de iguales. Nosotros tenemos una relación profundamente asimétrica con ambos y la realidad es que a EEUU le sirve que el Reino unido tenga el control del Atlántico Sur. La comandancia de eso está en Malvinas».
«Occidente disputa con China que está invirtiendo en la Antártida y tienen cada vez más presencia y eso es lo que le preocupa a EEUU. Por eso, le conviene que Reino Unido tenga presencia en esa zona antes que Argentina, dado que puede venir otro gobierno con más afinidad con China o que quiera entrar a los BRICS. En ese marco es que dudo que EEUU quiera que se avance con el reclamo de soberanía», añadió.
Para la especialista, «la política de Milei sobre las Malvinas está en dentro del gran paraguas de toda su política exterior que es su alineamiento total con Estados Unidos, lo cual es complejo porque no estamos hablando de un realismo periférico con una idea de cuáles son lo intereses de la Argentina como país medio latinoamericano de alinearse con la potencia emergente y sacar provecho, como ocurrió con el menemismo o planteaba Carlos Escudé».
«La idea de hacer una buena letra, buen vínculo con la OTAN y lograr que Reino Unido nos transfiera las islas porque no nos considera una amenaza. Mi perspectiva es que no vamos a conseguir eso desde ese lugar porque quedo demostrado que ese tipo de cooperación favorece la ocupación y Reino Unido se ha aprovechado del paraguas de ocupación de los 90, el pacto Foradori-Duncan posterior y no hay ninguna intención real de cedernos soberanía», continuó.
A su vez, remarcó que «lo que está haciendo Milei con su política va mucho más allá que eso porque no está haciendo una evaluación de los intereses argentinos sino que defiende el propio interés norteamericano como nuestro interés y por eso lleva adelante gestualidades para mostrar que tan alineados estamos. Nos ha causado mucho daño en posturas históricas que generaron malestar en aliados importantes en el debate de la descolonización como el G77 y todo el Sur Global, es decir, nos debilita en lugar de darnos espalda para negociar».
La analista internacional señaló que «para Milei y su gobierno, Malvinas es un problema, una piedra en el zapato en la relación de Estados Unidos y Reino Unido porque queremos ser los mejores amigos y no podemos. Lo de Milei es pensar que EEUU va a hacer que nos devuelvan las islas, es una entrega absoluta de la soberanía, por eso va a querer mostrar como logro propio esta declaración de Trump».
Para Milei y su gobierno, Malvinas es un problema, una piedra en el zapato en la relación de Estados Unido sy Reino Unido porque queremos ser los mejores amigos. Lo de Milei es pensar que EEUU va a hacer que nos devuelvan las islas, es una entrega absoluta de la soberanía, por eso va a querer mostrar como logro propio esta declaración de Trump
«Si Trump llegara a hacer una declaración de apoyo total a la soberana argentina de las Malvinas hay que saber como usarlo, es una ventana de oportunidad y es mejor que esté a que no esté, pero si no tenemos una estrategia que incomode a los británicos no va a servir de nada», apuntó.
Por último, Mariana Altieri planteó que «hay una deuda pendiente de la democracia a la hora de pensar una estrategia de recuperación de las Islas Malvinas, la derrota en la guerra generó un trauma que nos impide pensar una política de sostenimiento de la soberanía y una estrategia para su recuperación. Si mañana Trump presiona a los británicos y Argentina se sienta en una mesa de negociación, no tiene nada que decir respecto a lo que está dispuesto a ceder o no. ¿Qué hacemos con los recursos naturales y su explotación? ¿Qué hacemos con la base militar? ¿ Y la población implantada? ¿Son argentinos porque nacieron en nuestro territorio? Hay discusiones que tenemos darnos para que esto sea viable».
«Lo que nosotros planteamos es la idea de la defensa revisionista que nos permita romper el aislamiento artificial. Implica invertir en defensa porque no tenemos la capacidad de ocupar el Atlantico Sur, proyectar poder sobre las islas pacíficamente, tener los F-16 asentados en Río Gallegos, tener capacidad submarina y ocupar el Atlántico Sur, no sólo militarmente sino tenemos que poder pescar, ofrecer licencias, sancionar a las empresa que pescan ahí con licencia britana y a las empresas de hidrocarburos para subir el costo de la ocupación. Romper el aislamiento artificial es pensar una política para la sociedad civil de las islas, tener un canal de diálogo que no implica reconocerlo como interlocutor pero que son un actor dentro de la política británica. Hay que evitar facilitarle la ocupación», concluyó.
Deja una respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.