De Edgar Marcos Quiñones Poblete

La receta de la bestia surgió por la motivación de participar en el festival y Cine-Jam organizado por GRABA (festival audiovisual de Mendoza), en donde la consigna principal era producir un corto de ficción en 48hs con un máximo de 3 minutos de duración donde la primicia fuera el concepto “Receta para resistir”.

Para llevar a cabo el corto lo primero que hice fue contemplar con detenimiento la situación por la que miles de argentinos/as estamos pasando (Tuve en cuenta que es algo mundial también, pero me centré en Argentina. De ahí los símbolos que aparecen) y poder relacionarlo así mismo con la sensación de soledad e incertidumbre que esto genera.

Es por esto que en el cortometraje vemos por un lado a nuestro personaje (hombre joven) que se prepara sencillamente unos mates, y por otro al narrador quién, paralelamente, lo acompaña en el mismo universo y que cuenta la historia de una bestia que se prepara una receta para esperar su libertad. Todo esto con algunos toques de comedia.

En palabras sencillas, la idea principal del proyecto fue mostrar una metáfora audiovisual en donde se pudiera observar al ser humano sintiéndose, en cierto punto, como una bestia encerrada en una cueva, la cual debe recurrir a una receta (mate para el humano) que lo acompañará en el tiempo antes de poder obtener la libertad (para el humano sería el fin de este aislamiento).

Es un poco también una muestra de que no estamos solos como individuos, sino que en el sentimiento muchos se sienten como tal, como la bestia, como el ser humano que está encerrado y eso nos hace sentir un poco más acompañado en este contexto.

“El cortometraje fue íntegramente filmado con mi teléfono. Luego lo edité y compuse la música con instrumentos virtuales en mi PC de escritorio”.

Fué todo un desafío, al haber olvidado el trípode, anduve por toda la casa con cajas y trocitos de cartón construyendo trípodes caseros para las posiciones de la cámara. Así también hubo ausencia de grabación de sonido, que se agregó en edición, y tuve que actuar sin otra dirección que la mía después de chequear el material.

Algo que me gustó mucho en la producción del corto fue la etapa de la composición musical (debido a que me dedico también a la producción musical hace más de 8 años) ya que puedo disfrutar también usando esta habilidad en la realización de piezas musicales para cortometrajes.

En cuanto a la música del corto también se cuenta la historia en paralelo con lo que se ve en pantalla, un ejemplo de esto es que la melodía que suena de fondo, cuando el narrador nos introduce en la historia de la bestia, también suena al final para cerrar la misma. Así como este, hay otro detallecitos más que me divirtieron en la creación del soundtrack.

Autoreportaje: Edgar Marcos Quiñones Poblete

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