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EL GARAGE: LA NOCHE DE LOS TESTEOS

El día sábado a partir de las 19hs hasta las 23hs el equipo del EL GARAGE junto con la A.T.T.S (Asociación de Trans y Trabajadorxs) y la AHS Argentina (AIDS Healthcare Foundation) estarán con su stand en la Plaza de los Próceres realizando los test rápidos.

Invitamos a todas las personas que quieran realizarse el test y también informase sobre diferentes temáticas relacionadas.

Realizate el test rápido, informate, te asesoramos! Es gratuito voluntario y confidencial


EL GARAGE – Consejería en salud en VIH, SIDA e ITS.

Evento Facebook: https://www.facebook.com/events/752846388407414/

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  • Massa se mostró en un partido de fútbol con intendentes peronistas y agitó versiones de una candidatura

     

     Un partido de fútbol fue la excusa para una reunión de alto impacto político entre Massa y un grupo de intendentes jóvenes del peronismo y el Frente Renovador: Federico Otermín (Lomas de Zamora), Federico Achával (Pilar), Tano Menéndez (Merlo) y Nicolás Mantegazza (San Vicente), por el PJ, junto a Juan Andreotti (San Fernando) del massismo.

    El partido se jugó en San Vicente y terminó con una victoria contundente del equipo peronista por 4 a 1, con dos goles de Otermín, que fue la figura del encuentro. El equipo del Frente Renovador contó, entre otros, con el «Patito» Galmarini y legisladores provinciales, además del intendente sanjuanino de Rwason, Carlos Musinaga.

    En lo que pareció una escena corografiada, en medio del partido apareció Massa y compartió abrazos con los intendentes, con quienes nunca dejó de conversar en privado. La novedad es la decisión de montar una foto. Hasta ahora, las apariciones públicas del ex ministro se habían limitado a apariciones en movilizaciones apartidarias, de alto consenso social, como la marcha de las universidades o la de los 50 años del golpe, el pasado 24 de marzo.

    Con un guiño de Cristina, Uñac propone al peronismo hacer un supermartes de internas por regiones

    Tras el partido, Massa y los intendentes se fueron a la histórica Quinta de San Vicente, donde compartieron un asado en la vieja quinta de Perón. 

    La aparición de Massa reavivó las especulaciones sobre su futuro político en momentos en que su nombre suena para una nueva candidatura presidencial o para pelear la gobernación de la provincia de Buenos Aires.

    La reaparición de Massa no pasó desapercibida en el peronismo. El ex candidato presidencial venía mostrándose más cerca del peronismo del interior que lidera el entrerriano Guillermo Michel pero ahora sorprendió al compartir espacio con intendentes bonaerenses con peso territorial.

    Massa con Andreotti y el Tano Menéndez.

    Ese movimiento reavivó las especulaciones sobre su futuro político en momentos en que su nombre suena para una nueva candidatura presidencial o para pelear la gobernación de la provincia de Buenos Aires.

    La reaparición de Massa coincide además con la sensación en el peronismo que la reelección de Milei ya no está asegurada, como se pensaba mayoritariamente apenas unos meses atrás. El derrumbe de Milei en las encuestas y los graves problemas de Trump y ahora la derrota del húngaro Orbán, alimentan la percepción que acaso la hora del los liderazgos disrruptivos de populistas de derecha haya empezado a agotarse.

    Políticos y empresarios mencionan a Jorge Brito como una opción de «centro» para el 2027

    «En el peronismo empieza a crecer la idea que tal vez se pueda ganarle a Milei el año que viene y eso los activa a todos», sintetizó en diálogo con LPO un dirigente de primera línea del peronismo bonaerense.

    En el peronismo empieza a crecer la idea que tal vez se pueda ganarle a Milei el año que viene y eso los activa a todos.

    El grupo de intendentes que jugaron el picado no integra ni el Movimiento al Futuro de Axel Kicillof ni La Cámpora de Máximo Kirchner, aunque mantiene buen vínculo con Cristina. .

    Grupo en el que ya se empiezan a perfilar ambiciones: es la primera vez que Otermín y Achával se muestran juntos, dos dirigentes que suenan como posibles candidatos para disputar la gobernación bonaerense.

    El grupo que se insinúo este domingo no es menor en términos electorales. Los municipios de Lomas de Zamora, Pilar, San Fernando, Merlo y San Vicente suman una cantidad de votantes superior a la mayoría de las provincias, un volumen que los convierte en actores clave en cualquier armado nacional.

    Massa con Achaval.

     

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  • ¿Cómo enfrentar el “contragolpe cultural”?

     

    Así como las afirmaciones terraplanistas no modifican el hecho de que la Tierra sea redonda, así como los movimientos antivacunas no cambian la naturaleza contagiosa del Covid, el conservadurismo cultural, expresado hoy por fuerzas como las que lideran Javier Milei y Donald Trump, no modifica esta realidad: las sociedades humanas son constitutivamente diversas, heterogéneas y desiguales; en todas las comunidades humanas, pero aun más en aquellas donde existen el dinero y el Estado, hay multiplicidades y hay disparidades.

    Qué hacer con esta diversidad es un debate que viene concentrando la mayor parte de la historia ideológica, filosófica y política, y que por supuesto no está saldado. Dentro de estas controversias, uno de los capítulos centrales es el concepto de libertad, que ha sido utilizado por la extrema derecha como una de sus banderas. Para los conservadores, hoy llamados libertarios, la libertad se basa en la idea de que somos todos iguales: un rico y un pobre son consecuencia del modo distinto en que cada uno usó sus posibilidades. En esta mirada, la desigualdad fáctica es una consecuencia de una igualdad ontológica. Para las corrientes conservadoras, la libertad agiganta desigualdades. El rol del Estado, además de garantizar seguridad y justicia, debe ser restringir la diversidad: el Estado, que no debería cobrar impuestos, sí debe decretar que hay dos géneros, que la familia debe estar constituida de cierta manera y que las mujeres no pueden disponer de sus cuerpos.

    Desde una mirada democrática y progresista que asume que las sociedades son por naturaleza diversas, en cambio, la igualdad es algo a construir. Pero esa perspectiva hoy está a la defensiva. A través de una serie de subterfugios de ingenieros del caos, la posición histórica que conjuga liberalismo cultural, pluralismo político y justicia social ha sido estigmatizada como “woke” o “progresista”. La expresión “woke” surgió en Estados Unidos, un territorio de alta intensidad en la batalla cultural, en referencia a “despertar” (awake) ante la discriminación (“despierto” en el sentido de “concientizado”); pero hoy se usa de modo despectivo, que es la connotación que le dio Milei en su discurso en Davos. Como si las personas que descienden de esclavos o de pueblos originarios, como si las mujeres, que hasta hace setenta años no podían votar, hoy, justamente porque se reconocieron algunas de esas desigualdades, contaran con privilegios.

    La derecha conservadora está presente en distintas corrientes políticas, del mismo modo que la corriente que defiende las diversidades está presente –aunque no de modo uniforme– en partidos distintos. En Argentina, el peronismo, el radicalismo, el socialismo y la izquierda cuentan entre sus integrantes con personas que defienden este punto de vista. Se trata de una corriente que busca principalmente dos metas: que las personas y los grupos sean cada vez más libres, y que esa libertad se sostenga en formas igualitarias que la hagan real y no puramente declarativa o formal. Es una corriente de opinión que pone en escena grandes tradiciones culturales de la modernidad, heredadas de la Revolución Francesa y la Estadounidense, y que no tiene una única posición en materia de desarrollo económico, justicia distributiva o lucha por la igualdad. Ese “progresismo” no está en contra de ninguna religión, pero sí lucha por una separación completa de cualquier religión y del Estado. Ninguna ley puede sustentarse en creencias religiosas. Pero sí debe haber leyes que, por motivos universalistas, exijan el respeto de todas las religiones. Esta perspectiva, sometida hoy a una fuerte ofensiva, merece una reflexión autocrítica.

    Acerca de la autocrítica

    La hegemonía cultural de la extrema derecha impacta en el campo progresista. ¿Los movimientos por la libertad de las diversidades se “pasaron de rosca”? La ofensiva cultural de Milei y las derechas extremas, la derrota electoral del peronismo y los niveles de inflación y pobreza que dejó el gobierno de Alberto Fernández han planteado ese debate. ¿Hay una incidencia de la lucha por las diversidades en el oscurantismo que estamos viviendo hoy? ¿No habremos ido demasiado lejos? ¿Se puede seguir sosteniendo la defensa del colectivo LGTBQi+ en el contexto actual?

    Los procesos sociales y políticos siempre son imperfectos. Conocer esas imperfecciones, practicar la autorreflexión, es clave para mejorarlos. Por otro lado, se trata de movimientos profundos y de larga duración. En Argentina, por ejemplo, el movimiento masivo de mujeres de los últimos años comenzó en 2015 con el “Ni Una Menos”, una gigantesca movilización contra la violencia de género. ¿Frenar el reclamo contra los asesinatos de mujeres hubiera sido “menos radicalizado”? Y hoy, ¿qué está más vigente? ¿El reclamo de que no mueran más mujeres por el hecho de ser mujeres o la propuesta oficial de retirar del Código Penal el agravante por femicidio?

    La autocrítica no equivale a autoflagelación; debe ser una reflexión sobre prácticas y políticas que nos implican. Entre las múltiples causas que produjeron esta nueva etapa histórica global de las derechas extremas están, en efecto, los profundos déficits de la izquierda, la centroizquierda y los partidos tradicionales. Pero no coincido con quienes, subidos a la marea reaccionaria, afirman que la culpa es del progresismo, de un supuesto “wokismo” o de una “excesiva” ampliación de derechos civiles. Ese argumento puede terminar en diputados que voten con Milei regresiones culturales o puede llevar a un catolicismo de gobierno en contra de la libertad de las personas y los grupos. Empieza cuestionando el DNI no binario y termina aboliendo el divorcio.

    Pero entonces, ¿cuáles son esos errores de la izquierda? Si hubiera que elegir uno, diría lo siguiente: mientras las vocaciones igualitarias y de justicia social se tornaban cada vez más difíciles de lograr, en gran parte por no tener una alternativa concreta al capitalismo neoliberal, la izquierda avanzó con leyes y políticas tendientes a garantizar derechos civiles. Dependiendo de los países, se avanzó en materia de identidad de género, aborto, discriminación positiva, educación sexual, matrimonio igualitario, derechos de los pueblos originarios y los migrantes. Cuantas más dificultades aparecían en materia económica y social, cuanto más complicado se hacía sostener el horizonte de movilidad social, más se acentuaron estos derechos como compensación.

    La autocrítica no equivale a autoflagelación: debe ser una reflexión sobre prácticas y políticas que nos implican.

    Ese fue el gran problema. Las libertades civiles no pueden compensar el fracaso económico o social. Si son las únicas banderas que se agitan cuando se desfinancia el Estado de Bienestar, se retiran regulaciones públicas o se producen escaladas inflacionarias, como en el caso argentino, se corre el riesgo de que las fuerzas democráticas queden reducidas y debilitadas. Los límites para corregir o superar el neoliberalismo los terminan pagando los avances en materia de diversidad o pluralismo.

    Mi primera tesis es que, frente a quienes creen que la ampliación de libertades favoreció a la derecha extrema, creo que su causa es el fracaso económico.

    En segundo lugar, la cuestión de los particularismos. Mientras Martin Luther King buscó cambios que mejoraran la desigualdad estructural de la sociedad norteamericana, muchas políticas de la identidad del siglo XXI se concentraron en derechos particulares. Y es difícil pedirles algo más que simpatía pasiva o inactividad a quienes no están directamente involucrados en la conquista de un derecho. Esto no implica que movimientos como “Ni Una Menos”, “Black Lives Matter” o la “Marcha anti-fascista” de febrero de 2025 no hayan sido señales contundentes en la dirección correcta, sino simplemente llamar la atención sobre cuál puede ser el alcance de esas convocatorias.

    Algo similar ocurre con el “lenguaje inclusivo”. Se trata de un cambio cultural crucial, que busca ampliar libertades e incluir diversidades. Pero debe expandirse a partir de la posibilidad, no como imposición. Los mayores fracasos del cambio cultural ocurrieron cuando se pretendió imponer a través de prescripciones. El liberalismo cultural busca ampliar, no restringir, las posibilidades de las personas.

    El caso de las cuotas

    Muchas veces, en lugar de luchar por cambiar una legislación, una política o un presupuesto, las reivindicaciones progresistas se enfocaron en personas concretas: los varones blancos, incluyendo casos de punitivismo extra-judicial, como escraches a adolescentes, altamente polémicos. En aquellos casos, hubo voces feministas potentes que alertaron que el feminismo no surgió para cambiar al dueño del poder del patriarcado, sino para modificar un tipo de poder y de dominación. El punitivismo y la cultura de la cancelación fueron algunos de los errores más graves. Pero no es verdad que sean inherentes a los reclamos por la diversidad y la libertad: fueron casos minoritarios en causas justas.

    Detrás de este tipo de cuestiones aparece un problema que vale la pena debatir a futuro: la tensión entre lo particular y lo universal. Si cada uno de los grupos discriminados reclamara sólo para sí mismo, si todo se tradujera en una simple cuota por grupo, a largo plazo se terminarían socavando algunos de los consensos culturales necesarios para mantener las políticas de acción afirmativa. Un ejemplo es el de las universidades. En la mayoría de los países del mundo existe un sistema de examen de ingreso a la universidad y cupos por carrera. Al observar las universidades se hacía evidente que la abrumadora mayoría de los alumnos eran varones blancos. Eso llevó a reclamar políticas de cuotas raciales, étnicas y nacionales, como las que se terminaron concretando en Estados Unidos y Brasil. Este sistema garantizaba una mayor presencia de diversidades, restando lugares a los blancos. Pero, ¿qué quedaba, por ejemplo, para los blancos pobres? ¿Quién se preocupó de su situación? En muchos casos fueron los grandes olvidados, lo que contribuyó a que volcaran su respaldo a fuerzas políticas conservadoras que dicen defenderlos. ¿Qué hubiera ocurrido si se hubiera incluido una cuota general para los estudiantes de colegios públicos de bajos recursos en el ingreso a la universidad? Mientras en un terreno puramente cultural la especificidad por grupo es adecuada, en cuotas vinculadas a desigualdades puede no producir las consecuencias buscadas.

    En un mundo dominado por la incertidumbre económica, en el que se achican los recursos públicos, muchos países optaron por un modelo de cuotas para asegurar la presencia de los grupos discriminados no sólo en el acceso a la universidad sino también al empleo público –y en ocasiones al empleo privado–. Esto implica que los logros de la ampliación hacia los sectores discriminados se hicieron sobre la base de una reducción relevante de la participación de los sectores anteriormente privilegiados. Y esta estrategia, correcta desde un punto de vista filosófico, se topa con un problema político. Las personas de carne y hueso que se ven afectadas, que no logran ingresar a la universidad o no consiguen empleo, se van pasando en masa al ejército del “contragolpe cultural”, esperando el surgimiento de un Trump, un Milei o cualquier otro líder que proponga revertir la situación.

    Se trata de un error recurrente del progresismo: no percibir el dolor de las víctimas de sus políticas, y no elaborar una respuesta. Mi punto es sencillo: si se presuponen las restricciones económicas, como de hecho las aceptaron la mayoría de las fuerzas de centroizquierda en Europa y América, que los perdedores de la discriminación positiva pasen al otro lado es inexorable. Pero si se cuestiona un modelo que reduce los impuestos a la riqueza y desfinancia al Estado, y se usa ese dinero para ampliar el acceso a la universidad y el empleo, logrando mejorar la diversidad sin afectar drásticamente los espacios previos, la base política de la derecha extrema quedará reducida. Es cierto que esto no es posible para los varones privilegiados, que inexorablemente se verán afectados: será necesario pensar una política cultural específica para ellos.

    La defensa de la libertad

    Estamos ante un feroz ajuste a las libertades y es urgente emprender una fuerte defensa de políticas por la libertad basada en igualdades. La libertad, convertida en el eslogan hueco de la extrema derecha, no puede ser resignada por las fuerzas democráticas y progresistas. El principio básico de la lucha por la libertad es maravilloso: que las personas y los grupos puedan autorrealizarse en todas las dimensiones de la vida. Esto incluye su identidad de género, étnica, nacional, local, religiosa, así como su libertad de expresión, en la familia, en el trabajo…

    Esas libertades tienen un requisito: un piso de igualdad, porque quien sufre desnutrición no puede ser libre, quien no puede acceder a la escuela no puede ser libre. Una comunidad libre es aquella que garantiza un piso de igualdad para todos sus miembros.

    Los libertarios conservadores de la extrema derecha afirman que ser iguales es que cada uno se las arregle como pueda. Es una propaganda basada en la negación de la historia tal como sucedió. Los esclavos existieron hasta el siglo XIX bajo el imperio de la ley, y los afrodescendientes continúan siendo discriminados en prácticamente todos los países de América y Europa hasta hoy. La conquista colonial existió. El patriarcado y la desigualdad de géneros existieron… y todavía existen. En muchos países las mujeres votan recién desde hace algunas décadas. Y en la mayoría de los países europeos y americanos jamás hubo una presidenta o una primera ministra mujer. El capitalismo, por su parte, tiene mecanismos poderosos para reproducir la desigualdad de clases entre generaciones: a través de la herencia y también de la “herencia de clase”. La mayoría de los hijos de personas pobres son pobres. La movilidad social ascendente está en crisis en la mayoría de los países, y los mecanismos sociales que la hacían posible se están debilitando a un ritmo vertiginoso. Los libertarios conservadores quieren liquidar esos mecanismos, del mismo modo que se proponen atacar las leyes que tienden a asegurar libertades vinculadas a la diversidad y la disidencia. Esto implicará también contrarrestar su ofensiva individualista poniendo en valor la solidaridad, lo común y lo público. Enfrentar políticamente aquel proyecto exige autorreflexión y determinación.

     

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    El lunes se dio inicio a la Colonia de Vacaciones de Niños que organiza la Dirección de Deportes de la Municipalidad de Villa Regina. Esta semana es el turno de los Barrios Don Bosco, Borgatti, Del Trabajo, Cívora, Matadero, Este, Provincial, Namuncurá, Belgrano y 201 viviendas. En este primer día, hubo una sorpresa ya que…

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  • Perotti encargó una encuesta para definir si vuelve a ser candidato a gobernador

     

     Omar Perotti mandó a hacer una encuesta en las cinco principales ciudades de Santa Fe para definir si vuelve a competir por la gobernación. El ex gobernador se tienta con un escenario de tercios, pero mantiene el plan B de presentarse como candidato a diputado provincial, con la idea de armar un bloque de al menos diez legisladores propios.

    En Santa Fe, la disputa será entre el frente Unidos de Pullaro, La Libertad Avanza y el peronismo. Con la alianza de Pullaro y los libertarios compitiendo por el mismo electorado, el peronismo, que está muy desordenado, igual cree que tal vez tenga una ventana para volver al poder.

    Sin embargo, el principal problema está puertas adentro. El peronismo santafesino está hiperfragmentado y el único factor común es la desconfianza. En el entorno de Perotti se quejan que varios dirigentes que hoy se muestran como alternativa, construyen su posicionamiento criticando su pasada gestión, pese a que muchos de ellos fueron parte del gobierno de Alberto Fernández, al que responsabilizan por haberle recortado recursos a la provincia durante sus cuatro años de mandato.

     En el entorno de Perotti se quejan de que varios dirigentes que hoy se muestran como alternativa construyen su posicionamiento criticando su gestión, pese a que muchos de ellos fueron parte del gobierno nacional de Alberto Fernández, al que responsabilizan por haberle recortado recursos a la provincia durante los cuatro años. 

    Pero los buenos números de Perotti lo volvieron a ubicar en las conversaciones de un armado nacional del peronismo, donde se discute la necesidad de hacer una buena elección en Córdoba y Santa Fe si se quiere ganarle a Milei en el 2027.

    Mientras tanto, el ex gobernador tiene un plan B: ser candidato a diputado provincial. Con la nueva constitución que eliminó la mayoría automática, en su equipo creen que podría construir un bloque potente para disputar la presidencia de la Cámara.

    El jefe del bloque peronista, Germán Martínez.

    En esa fragmentación aparecen otros aspirantes. El ex ministro de Transporte, Diego Giuliano, cercano a Sergio Massa, es impulsado por un grupo de dirigentes que sostienen que el próximo candidato del PJ debe surgir del sur provincial. En esa misma línea se mueve Germán Martínez, jefe del bloque peronista en Diputados y referente del espacio de Agustín Rossi.

    Ambos sectores, además, empujan la candidatura de Juan Monteverde en Rosario. En ese esquema, advierten que una postulación de Perotti a la gobernación podría ser «refractaria» en la ciudad y complicarle al dirigente de Ciudad Futura la pelea por la intendencia.

    La incógnita sigue siendo Marcelo Lewandowski. El senador nacional analiza volver a competir por la gobernación, aunque dentro del peronismo algunos intentan convencerlo de pelear la interna en Rosario con Monteverde.

    Otro que asoma es el intendente de Pérez, Pablo Corsalini, que gobierna desde hace una década y se muestra con ambición provincial. Este martes participó del reclamo de intendentes en el Ministerio de Economía por el recorte de recursos: «Ya no solo sostenemos nuestras localidades, nos toca sostener al país frente a gobiernos provinciales cómplices del ajuste», lanzó tras un encuentro con Axel Kicillof.

    La incógnita sigue siendo Marcelo Lewandowski. El senador nacional analiza volver a competir por la gobernación, aunque dentro del peronismo algunos intentan convencerlo de pelear la interna en Rosario con Monteverde para recuperar el caudal que supo construir en la ciudad y darle volumen al peronismo en las PASO.

    Intendentes nucleados en «Vamos», el espacio que comanda Pablo Corsalini

    En 2023, Lewandowski superó los 500 mil votos, pero cayó ante una elección implacable de Pullaro. En la elección constituyente del año pasado fue por afuera del PJ en una alianza con el ex socialista Rubén Giustiniani y el resultado fue una catástrofe. «Es una oportunidad para que vuelva a su territorio», dicen en el PJ.

    En ese escenario complicado, Perotti espera los números de la encuesta para tomar una decisión. 

     

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    ¿Qué es el amor de pareja?

    ¿Qué nos ha trasmitido la cultura?: Disney es el ejemplo mas notorio. Desde niños hemos visto películas donde se visibiliza que el amor romántico se expresa entre hombre y mujer, donde la mujer hace un papel de princesa invalida, incomprendida, en problemas, incapaz por sus propios medios de salir de la situación angustiante en la que está o en el peligro en el que pudiera encontrarse. Y el hombre hace el papel de “príncipe azul” que con su audacia, fuerza y valentía rescata a la princesa para luego enamorarse, casarse y vivir su “felices por siempre”.

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