El miércoles 13 de junio comenzará en el Congreso de la Nación la “histórica” sesión donde se tratará el proyecto para legalizar el aborto. El ciclo incluyó más de 800 disertantes que expusieron en 15 audiencias públicas en un período de dos meses, se escucharon voces a favor y en contra de la interrupción voluntaria del embarazo.
REPRESENTANTE: Persona que actúa en representación de otras.
Los diputados, representantes del pueblo elegidos por el voto soberano tienen la oportunidad de hacer lo que deben, escuchar el clamor de la sociedad. Atenderla. Respetarla. Es intolerable que los políticos tomen decisiones por vivencias personales o creencias religiosas. No se los coloca allí para que decidan en función a intereses personales. Me eclipsa la mente el hecho de pensar en esa situación. Hay obviedades que son demandas, y lamentablemente hay que decirlas. Están allí para REPRESENTAR a sus electores. Simple.
El proceso de cambio ya comenzó, es irrefrenable. Porque las mujeres no darán un paso atrás. Porque las jóvenes levantan el pañuelo verde y lo mueven por el aire, contrapuesta intención a la bandera blanca de rendición. Esta bandera verde va a la guerra, no se retira. Avanza. Es un tsunami que gana terreno a medida que toma fuerza, es imparable. La FUBA (Fundación Universitaria de Buenos Aires) confirma a través de su encuesta que el 90% de los estudiantes de distintos niveles del país están a favor de la legalización del aborto. Los jóvenes activan y toman posición. Los viejos vinagres se inquietan. Hay futuro. Si no es mañana, será pasado. Y no ajusta al concepto de postverdad.
Es un problema de salud pública. No importa tu creencia o experiencia. Aborto seguro, legal y gratuito.
QUE NO SE CONFUNDA EL DEBATE: Legal o clandestino
Muchos confunden el debate, ¿necesidad o necedad?. Es indistinto. El debate no es metafísico, si es cigoto, embrión, feto, si es vida una célula o si no tiene identidad. Tampoco el debate es moral, la conciencia es individual, irremediablemente interna, de cada uno. ¿Quien puede juzgar qué está bien y qué está mal? No se debate si se aborta o no. Eso es fáctico: Los abortos se hacen, se hicieron y se seguirán haciendo. El debate es si es legal o no. Son dos puntos distintos, bien diferenciados. Alejados. Se debate si se criminaliza a quien lo hace. La mujer aborta, y hoy (y mucho tiempo atrás) quiere decidir sobre su cuerpo, sobre su vida. Ese es el debate. Los antiabortistas tienen su mini debate deformado y enquistado a conveniencia en otro lado, por fuera de lo imprescindible en la actualidad. Si se aborta o no se aborta. Mientras tanto, se aborta. Acá está la discusión, de qué forma se hace, donde, con quien, LEGAL O ILEGAL. Clandestino para las que menos tienen. Tan clandestino, como la muerte que acecha la ley de la vida de a quien nadie la protege, ni siquiera el Estado.
Es un problema de salud pública. El Estado debe atenderlo. Aborto seguro, legal y gratuito.
AVANZAR o ATRAZAR: Dos consonantes y un abismo de diferencias ideológicas
center for reproductive rights abortion map 2017
Uruguay es el único país de la región que legalizó el aborto. Los números abalan la decisión uruguaya, menos muertes maternas y no se elevó la tasa de abortos. Es un ejemplo y lo tenemos cruzando el río de La Plata pero no alcanza. A nivel mundial la mayoría de los países desarrollados lo han despenalizado. El continente sudamericano y africano (oh casualidad ambos subdesarrollos), todavía atrasan dentro del contexto mundial. Solemos poner la mirada en países del primer mundo y apuntalar o seguir determinadas políticas que puedan hacernos crecer como país y sociedad. No es este el caso.
El 25 de mayo de este año, Irlanda, uno de los países con mayor influencia católica, liberó el aborto. Y lo hizo a través de un referéndum donde 2/3 de la población votó a favor. Un triunfo arrollador. Argentina lamentablemente no tiene cultura de plebiscitos. Claro, debe ser porque el referéndum es un arma que manipula el pueblo, y una ley no es una elección, en consecuencia sería una decisión sana y propia. A conciencia, sin estímulos ni abusos coactivos externos de quienes siempre intentan manipularnos.
Es un problema de salud pública. De acá al África. Aborto seguro, legal y gratuito.
PRIMAR EL DERECHO A LA VIDA: ¿De quién?
El movimiento provida prima el derecho a la vida. ¿La vida de quién?. La vida del embrión. Priman la vida sobre el derecho de la libertad de las mujeres a elegir sobre su vida, su historia. El derecho a la vida y a la libertad (también a la propiedad, si, por sobre el de la salud) son derechos de primera generación. Estos prevalecen sobre el resto. Estoy a favor del aborto legal seguro y gratuito, y no primo un derecho sobre otro, no los considero excluyentes. Pero quiero la libertad de elegir de la mujer sobre su vida. Y si me llevan al terreno sucio de contraponer el derecho a la vida con la muerte (triste chicana), empodero el derecho a la vida. La vida de la mujer que puede morir en un aborto clandestino.
Es un problema de salud pública. No una posible elección. Aborto seguro, legal y gratuito.
Claudio «Chiqui» Tapia apuesta su buen vínculo con Karina Milei para sobrevivir ante el avance de las causas judiciales con que un sector de la política, con Mauricio Macri a la cabeza, busca destronarlo de la AFA.
La relación del titular de la asociación del fútbol con la hermana del presidente se tejió cuando ambos viajaron a Asunción en diciembre de 2024 para el anuncio oficial de los partidos inaugurales del Mundial 2030 para Argentina, Uruguay y Paraguay. Karina suele afianzar sus relaciones en los viajes, como hizo con Pablo Quirno en Canadá, y desde entonces mantuvo un canal abierto con el Chiqui.
Desde entonces, el diálogo no es frecuente, pero la relación es lo suficientemente buena como para amortiguar la embestida judicial contra el titular de la AFA. De hecho, la llegada al ministerio de Justicia de Juan Bautista Mahiques, por obra de la propia Karina, respondió a un mensaje de tregua con Tapia.
El pacto de Karina con Mahiques y la AFA se selló cuando el ministro consiguió la fuente de los audios de Diego Spagnuolo que revelaron un entramado de coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), que se publicaron en exclusiva en Carnaval Stream, el canal asociado a Pablo Toviggino, tesorero de la AFA y mano derecha de Tapia.
Juan Bautista Mahiques
El mensaje de paz no fue sólo simbólico: se vio reflejado en la ralentización del curso de las causas que el año pasado avanzaban contra la AFA. Como anticipó LPO, Mahiques prepara el bordado final de la protección judicial para Tapia y Toviggino en el fuero comercial local, por la denuncia de Guillermo Tofoni.
Tofoni, como contrapartida, podría quedar complicado en la Justicia de Estados Unidos por filtrarle a la prensa la información que obtuvo mediante un pedido de discovery (apertura de prueba) en la Justicia estadounidense. Ese discovery le permitió acceder a documentación que, según denunció Tofoni, revela que de unos 300 millones de dólares recaudados por TourProdEnter, la empresa de Javier Faroni, cerca de 40 millones fueron transferidos a empresas sin actividad real.
Más allá de la muñeca de Mahiques, la situación judicial de Tapia y Toviggino tiene también su capítulo en Estados Unidos. Tres días después del Mundial, la AFA debió salir a negar que el FBI le haya incautado teléfonos celulares y otros dispositivos electrónicos a Tapia. Pero el Chiqui cambió el número de teléfono desde entonces.
Durante siglos, los mapas no colocaron necesariamente el norte arriba. La orientación que hoy parece natural es el resultado de una larga historia de religión, navegación, ciencia y poder.
Por Redacción de NLI
Hay objetos que utilizamos todos los días sin preguntarnos quién decidió que fueran exactamente como son. Un mapa es uno de ellos. Abrimos uno en el teléfono, buscamos una dirección, miramos un planisferio en la escuela o contemplamos un globo terráqueo y aceptamos inmediatamente una convención que parece formar parte de la naturaleza misma del mundo: el norte está arriba, el sur abajo, el este a la derecha y el oeste a la izquierda. Sin embargo, la Tierra no tiene un “arriba” ni un “abajo” en el sentido en que los representamos sobre una hoja de papel, y durante buena parte de la historia de la cartografía los seres humanos dibujaron el mundo de maneras muy diferentes. Hubo mapas con el sur arriba, otros orientados hacia el este, representaciones que colocaban a Jerusalén en el centro del mundo conocido y cartografías en las que la orientación respondía más a razones religiosas o culturales que a una supuesta neutralidad geográfica.
La pregunta, entonces, deja de ser simplemente por qué los cartógrafos eligieron el norte como referencia y se transforma en otra mucho más interesante: ¿cómo consiguió una determinada manera de representar el planeta convertirse en algo que hoy percibimos como obvio? La respuesta no pertenece exclusivamente a la geografía. También intervienen la historia de la navegación, la astronomía, las tradiciones religiosas, la transmisión del conocimiento antiguo, la expansión europea y, finalmente, la enorme capacidad que tuvieron determinados centros culturales para imponer sus propias formas de representar el mundo. Un mapa no es solamente una herramienta para encontrar un lugar: también es una forma de decidir cómo mirar ese lugar.
La Tierra nunca estuvo realmente “orientada”
La primera cuestión que hay que desmontar es la idea de que el norte ocupa naturalmente la parte superior de nuestro planeta. En el espacio no existe un arriba universal. La Tierra gira alrededor del Sol y sobre su propio eje, y cualquier orientación que utilicemos sobre una superficie plana es una decisión humana destinada a facilitar la representación y la lectura.
Cuando dibujamos un planisferio y colocamos el Polo Norte arriba, estamos utilizando una convención que se volvió dominante, pero no estamos reproduciendo una propiedad física del planeta. Podríamos girar el mapa 180 grados y seguiríamos representando exactamente los mismos continentes, océanos y coordenadas; lo único que cambiaría sería nuestra familiaridad con la imagen.
De hecho, cuando vemos un mapa antiguo con el sur en la parte superior, la reacción inmediata suele ser pensar que está “al revés”. Pero esa reacción dice mucho más sobre nuestra educación cartográfica contemporánea que sobre el mapa histórico. La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos conserva, por ejemplo, una reproducción del célebre mapa elaborado por Al-Idrisi en 1154 en el que el sur aparece arriba y el norte abajo. Para un observador actual acostumbrado a la convención moderna, la imagen parece invertida, aunque para las personas que utilizaban aquella representación no existía ninguna obligación de considerar incorrecta esa orientación.
Y allí aparece la primera gran sorpresa: el norte no siempre estuvo arriba.
Durante mucho tiempo, otros puntos ocuparon el lugar privilegiado
Las diferentes culturas desarrollaron sus propias maneras de organizar el espacio. En la cartografía islámica medieval, por ejemplo, hubo representaciones en las que el sur aparecía en la parte superior, y en el célebre mapa mundial de Al-Idrisi la disposición estaba relacionada también con una determinada concepción geográfica y cultural del mundo, en la que La Meca adquiría una posición destacada. La Biblioteca del Congreso señala que la orientación con el sur arriba era una práctica habitual dentro de determinadas tradiciones de la cartografía islámica medieval.
En Europa medieval, por otra parte, tampoco existió desde el comienzo una regla universal según la cual el norte debiera dominar la parte superior de todos los mapas. Muchas representaciones tenían una fuerte carga religiosa y simbólica, y en determinados mapas el este podía ocupar una posición privilegiada. La propia palabra “orientar” contiene una pista histórica: orientarse significa, literalmente, buscar el Oriente, es decir, localizar el lugar por donde sale el Sol.
Esto resulta fascinante porque revela que la manera de representar el espacio estuvo durante mucho tiempo vinculada con la manera en que una sociedad concebía el mundo. El mapa podía ser simultáneamente instrumento de navegación, representación religiosa, descripción política y construcción simbólica del universo.
No había una única forma correcta de dibujar la Tierra porque todavía no existía una única manera dominante de concebirla.
Ptolomeo cambió la historia, pero no inventó el norte moderno
Uno de los nombres fundamentales en esta historia es Claudio Ptolomeo, el astrónomo, matemático y geógrafo que vivió en Alejandría durante el siglo II. Su obra Geographia reunió una enorme cantidad de conocimientos geográficos del mundo grecorromano y desarrolló métodos para ubicar miles de lugares mediante coordenadas de latitud y longitud. La Biblioteca del Congreso destaca que su trabajo llegó a registrar alrededor de ocho mil lugares y que sus métodos tuvieron una influencia extraordinaria sobre la cartografía posterior.
La importancia de Ptolomeo no consiste únicamente en la cantidad de lugares que describió, sino en haber contribuido a transformar la representación del mundo en un problema que podía abordarse mediante coordenadas, geometría y procedimientos sistemáticos. Su obra fue perdida para buena parte de Europa durante la Edad Media, pero posteriormente volvió a circular a través del mundo bizantino y llegó a Italia, donde fue traducida al latín a comienzos del siglo XV. La primera edición impresa apareció en Roma en 1477, y las versiones posteriores tuvieron una influencia enorme durante el Renacimiento.
Ptolomeo no fue simplemente un geógrafo antiguo cuyas ideas quedaron encerradas en los libros. Su obra terminó convirtiéndose en una de las bases intelectuales sobre las cuales los europeos comenzaron a reconstruir y perfeccionar la imagen del mundo durante la expansión de la navegación y la cartografía moderna.
Y allí comenzó a producirse una transformación decisiva: una determinada tradición cartográfica empezó a adquirir una influencia internacional cada vez mayor.
Cuando Europa empezó a dibujar el mundo entero
Entre los siglos XV y XVI, la cartografía europea experimentó una transformación extraordinaria. La navegación oceánica, la expansión comercial, los viajes de exploración y la incorporación de territorios desconocidos para los europeos obligaron a modificar mapas que durante siglos habían representado un mundo mucho más pequeño.
Los cartógrafos recibían información nueva de navegantes, comerciantes, exploradores y viajeros, mientras las imprentas permitían reproducir y distribuir mapas a una escala que hubiera resultado imposible en épocas anteriores. La obra de Ptolomeo fue reinterpretada y corregida, y comenzaron a aparecer nuevas representaciones del planeta que incorporaban las costas de África, América y otras regiones cuya geografía era todavía desconocida o estaba representada de manera muy imprecisa.
En ese contexto, los mapas dejaron de ser solamente instrumentos para conocer el mundo y comenzaron a desempeñar otra función decisiva: ayudaron a administrar, conquistar, comerciar y reclamar territorios.
Representar un territorio significaba también incorporarlo al conocimiento de quien lo dibujaba.
Nombrarlo significaba darle una identidad dentro de un sistema geográfico.
Marcar sus fronteras significaba convertir una superficie en un espacio político.
La cartografía moderna creció junto con la expansión de los Estados europeos, y esa coincidencia histórica no es un detalle menor.
Un mapa también puede ser una declaración de poder
Durante siglos hemos aprendido a mirar los mapas como si fueran fotografías objetivas del planeta, pero ningún mapa puede ser completamente neutral. Toda representación implica seleccionar qué se muestra, qué se omite, qué escala se utiliza, qué lugares aparecen destacados y qué sistema de orientación se considera normal.
Eso no significa que todos los mapas sean propaganda ni que sus datos geográficos sean falsos. Significa algo más sencillo y, al mismo tiempo, más profundo: representar el mundo supone tomar decisiones.
La cartografía europea terminó imponiendo muchas de esas decisiones a escala global porque Europa pasó a tener una influencia económica, militar, científica y política extraordinaria sobre otras regiones. Los mapas producidos por las potencias europeas comenzaron a circular internacionalmente y sus convenciones se incorporaron progresivamente a la enseñanza, la navegación, la administración territorial y la producción científica.
La orientación norte arriba terminó formando parte de ese conjunto de convenciones que hoy nos parecen naturales.
Pero su carácter convencional queda demostrado por la propia historia.
El famoso mapa que parece estar “al revés”
Uno de los mejores ejemplos para entenderlo es nuevamente el mapa de Al-Idrisi de 1154. La obra fue realizada por encargo del rey Roger II de Sicilia y requirió años de trabajo, utilizando fuentes árabes, información de viajeros y conocimientos geográficos anteriores. El resultado fue uno de los grandes trabajos cartográficos del período medieval, organizado en numerosas secciones que, reunidas, formaban una representación enorme para los estándares de la época.
Cuando una persona acostumbrada a los mapas actuales lo contempla, probablemente tenga una reacción inmediata: “está dado vuelta”.
Pero esa afirmación contiene una trampa.
El mapa no está dado vuelta.
Está orientado de otra manera.
Somos nosotros quienes hemos aprendido que una determinada orientación es la correcta.
La diferencia parece pequeña, pero tiene una enorme importancia porque demuestra hasta qué punto las convenciones cartográficas pueden convertirse en parte de nuestra percepción del mundo. Después de haber visto miles de mapas con el norte arriba, nuestro cerebro deja de percibir esa orientación como una elección y empieza a interpretarla como una característica objetiva del planeta.
¿Y por qué terminó ganando el norte?
No existe una única respuesta simple que permita señalar un día exacto en que alguien decidió poner el norte arriba y todos los demás aceptaron la decisión. La historia fue mucho más gradual y estuvo vinculada con la evolución de la cartografía europea, la recuperación de la tradición ptolemaica, las necesidades de navegación y la estandarización progresiva de las representaciones geográficas.
El norte tenía, además, una ventaja práctica evidente para determinadas tradiciones de navegación: la estrella Polar permitía identificar aproximadamente la dirección del Polo Norte celeste, por lo que la orientación hacia el norte podía ser especialmente útil para navegantes del hemisferio norte. A medida que la cartografía matemática y la navegación astronómica se desarrollaron, las coordenadas y los sistemas de referencia adquirieron una importancia cada vez mayor.
Pero la utilidad técnica no explica por sí sola la hegemonía cultural de esa representación. También fue decisiva la expansión de los mapas europeos como instrumentos de navegación, administración y educación, y la posterior estandarización científica de determinadas convenciones.
Una vez que una sociedad enseña durante generaciones que el norte está arriba, esa representación comienza a reproducirse a sí misma.
Los mapas enseñan a mirar mapas.
El mundo cambia cuando giramos el papel
Hay una experiencia sencilla que permite comprender la dimensión cultural del asunto: tomar un planisferio moderno y girarlo 180 grados.
De repente, Europa queda abajo, América del Sur aparece arriba respecto de nuestra costumbre y África cambia completamente de posición visual. Los continentes siguen siendo exactamente los mismos y las coordenadas no se modifican, pero nuestra percepción del mundo cambia de manera inmediata.
Eso ocurre porque la orientación de un mapa influye sobre la importancia visual que atribuimos a determinadas regiones.
Durante mucho tiempo, además, los mapas europeos colocaron a Europa en posiciones privilegiadas dentro de representaciones del mundo conocido, mientras que otras regiones aparecían en los extremos, con escalas y niveles de detalle diferentes. En determinados casos, esa representación acompañó directamente la expansión colonial y la construcción de una determinada idea de centro y periferia.
No es casualidad que la historia de la cartografía moderna esté profundamente relacionada con la historia de los imperios.
Quien dibuja el mundo también puede decidir, aunque sea indirectamente, desde dónde se mira ese mundo.
Argentina también aparece distinta cuando cambiamos la perspectiva
Para nosotros, acostumbrados a los mapas convencionales, Argentina ocupa una posición particular: aparece en el extremo sur de América y, en muchos planisferios, queda visualmente alejada de los principales centros económicos y políticos del hemisferio norte.
Pero basta con cambiar la proyección o invertir la orientación para que esa percepción se transforme. Argentina sigue estando exactamente en el mismo lugar geográfico, pero deja de aparecer como “abajo” del mundo.
Esto tiene una consecuencia interesante para una cultura acostumbrada a pensar geográficamente desde mapas heredados de otras tradiciones: la posición visual de un país no es necesariamente su posición conceptual en el planeta.
El sur no está abajo.
El norte no está arriba.
Son simplemente dos direcciones.
Y esa obviedad, que parece tan sencilla una vez formulada, tardó siglos en instalarse en nuestra conciencia.
El mapa no es el territorio
La historia de la orientación cartográfica permite recuperar una idea que el filósofo y escritor Jorge Luis Borges habría comprendido perfectamente: la representación nunca es idéntica a aquello que representa.
Un mapa puede ser extraordinariamente preciso y, al mismo tiempo, seguir siendo una interpretación. La Tierra es tridimensional; el mapa suele ser plano. La Tierra tiene una superficie curva; el mapa necesita una proyección. La Tierra no tiene arriba ni abajo; el mapa necesita decidir cómo colocarla. La Tierra contiene una cantidad prácticamente infinita de información; el cartógrafo debe seleccionar qué mostrar.
Por eso, cada mapa cuenta dos historias simultáneamente: una sobre el territorio que representa y otra sobre la sociedad que decidió representarlo de esa manera.
La próxima vez que miremos un planisferio y veamos el norte arriba, quizás convenga recordar que estamos ante una convención que se volvió tan poderosa que terminó ocultando su propio carácter de convención.
Durante siglos, distintas civilizaciones miraron el mundo de otra manera. Algunas colocaron el sur arriba, otras el este, otras organizaron el espacio alrededor de centros religiosos o culturales. La cartografía europea terminó imponiendo una forma particular de ordenar el planeta, y esa forma se convirtió progresivamente en la imagen universal que hoy reproducen las aulas, los atlas, los teléfonos y las pantallas.
El norte no está arriba porque la Tierra lo haya decidido. Está arriba porque nosotros aprendimos a dibujarla así.
Y quizás esa sea una de las mejores lecciones que puede enseñarnos un mapa: a veces creemos estar mirando el mundo cuando, en realidad, estamos mirando la manera en que alguien decidió que el mundo debía ser visto.
Durante el fin de semana, se disputó en el polideportivo Cumelen la tercera fecha del campeonato de Futsal organizado por la Dirección de Deportes de la Municipalidad de Villa Regina. Los resultados fueron los siguientes: La Tribu 3-Los Cabeza 8 Hidrovalle 13-Regina Futsal 1 Unidos del Sur 2-El Sauce 10 Las Chivas 5-Al-Vino 6 Farmacia…
El próximo día sábado 24/07 a partir de las 17 hrs en el predio «Utopía Multiespacio» ubicado en la calle San Luis 350 de la ciudad de Villa Regina, se realizará el festival ‘Gastro Rock´. El evento cuenta con la participación de 3 bandas en formato acústico, tocarán: Hora Libre Martin Belizan Nat & Flora…
La historia de la humanidad ha evolucionado en aras del progreso, del bienestar de la sociedad, con distintos matices según las épocas marcadas notoriamente por la propiedad de los medios de producción, la división social del trabajo, la distribución de la riqueza, cuestiones étnicas y religiosas. Lo hizo siempre desde un consumismo irracional de los…
Julio Zamora y Daniel Scioli se mostraron juntos este fin de semana, ratificando los gestos de acercamiento que el intendente de Tigre viene dando hacia La Libertad Avanza (LLA) y que disparan múltiples tensiones dentro del armado libertario local.
La excusa fue una actividad en la que el joven prodigio del ajedrez Faustino Oro abrió una gira de exhibiciones promovida por la Secretaría de Turismo. «Estamos en Tigre porque mi querido amigo Julio Zamora, con Gisela (Zamora), han hecho del ajedrez una política de Estado», dijo Scioli sobre el lugar elegido para iniciar esa gira.
En Tigre esa movida fue leída en clave política y va en línea con la sintonía que la rama sciolista de LLA mantiene en el Concejo Deliberante con el zamorismo.
En la actividad también participaron concejales de La Libertad Avanza de otros distritos de la Primera, como el caso de Sebastián Neuspiller, concejal de Pilar alineado al jefe de Gabinete Diego Santilli.
Como contó LPO, Zamora consiguió semanas atrás la aprobación de su Rendición de Cuentas gracias al apoyo de un sector de los libertarios, entre ellos de la concejal Milagros Rodríguez, que responde a Nicolás Scioli, hermano del ex gobernador que el año pasado mostró intenciones de querer ir por la intendencia.
«Es un amigo y vecino de Tigre», dijo Zamora al referirse a Scioli tras la exhibición ajedrecística donde se mostró permanentemente junto al funcionario libertario.
La semana pasada el secretario de Turismo había agradecido especialmente a la gestión Zamora por el accionar frente al intento de robo que sufrió en su casa de Villa La Ñata, donde tres delincuentes con máscaras de payaso buscaron infructuosamente ingresar.
En el ámbito político tigrense creen que el intendente busca explotar su estrecho vínculo con el ex motonauta para reflotar un entendimiento con los libertarios que se había enfriado tras los cambios en la coordinación local.
LPO había adelantado en mayo último que el dirigente que encabezó la boleta libertaria en las últimas dos elecciones, Claudio Baumgarten, fue corrido al frente de la oficina local de Anses por la ex concejal del PRO Vanina Pignata, quien reporta al concejal Juan Furnari, con llegada a los Menem.
Eso había generado fricciones internas que tuvieron su correlato en el Concejo. Incluso, en la votación de la Rendición de Cuentas, Furnari fue uno de los que votó en contra de los números de Zamora que sí aprobó la concejal sciolista.
El ruido por esa aprobación había llegado hasta la Casa Rosada, ya que Karina Milei había dado la orden a los concejales libertarios de no aprobar las rendiciones de intendentes peronistas. Tigre fue el único municipio donde la mayoría de los concejales LLA votaron a favor.
Es que, además de Scioli, Zamora también mantiene vasos comunicantes con el ex candidato a intendente del PRO y ahijado de Patricia Bullrich, el ex actor Segundo Cernadas, con algunas bancas en el Concejo que acompañan los proyectos troncales del Ejecutivo municipal.
Mientras busca posicionar a su esposa Gisela Zamora de no tener el aval legar para ir por otra reelección, el intendente tigrense da señales de apertura al mundo libertario.
Zamora no tiene lugar en el peronismo tras jugar en 2025 con Somos Buenos Aires, sello de centro sobre el que tampoco puede moverse, tras el fracaso de las últimas legislativas.
En esa encerrona y mientras busca posicionar a su esposa Gisela Zamora de no tener el aval legar para ir por otra reelección, el intendente tigrense da señales de apertura al mundo libertario.