La gorra sabe lo que puede. Siempre pudo y ahora sabe que puede un poco más, justo ahora que ni lo esperaba. Sabe cómo hacer que las pibitas se caguen de miedo cuando vuelven de noche, sabe cómo hacer que los guachos trabajen para ellos, sabe lo que puede un fierro. Saben descansar, verduguear, hacer crecer el miedo, mirar para otro lado. Saben qué calles esquivar cuando es necesario. Saben qué decirle a la novia linda del preso nuevo cuando llora toda triste en la comisaría. Saben hacer desaparecer.
La gorra sabe de política. ¿Cómo no saberlo? Sabe cuándo atacar, cuándo correrse, que decir, cuándo pueden ir un poco más allá. Saben del odio y desprecio de la política a lo que vagabundea, a lo que no obedece, a lo que se escapa, a lo joven, a la vagancia. La gorra sabe que los necesitan, saben que ciertos territorios hostiles ellos caminan para que no los caminen otros. Saben qué hacer, entienden las consignas, las interpretan, las patrullan. Sabe el valor de la política sobre la vida y la diferencia entre un militante y un guacho.
La gorra sabe y si se la banca sabe más. Sabe que mañana, cuando Facundo sea olvido, cuando el ministro siga ahí boqueando sin filtro, cuando las panelistas griten otra cosa, sabe que pueden dar unos pares de trompadas más. Apretar más tranquilos, verduguear lo más piola, disparar sin armar tanta escena, romper la noche en la lancha por la Rivadavia levantando a las chicas del cementerio de Morón, patear puertas, seguir despreciando madres que preguntan por sus hijos. También saben que ahora en el patrullero no están solos, los acompaña el miedo de Axel, la prepotencia de Berni, el silencio de la militancia, la complicidad de la justicia y ese odio bien manija y visceral de todos los que nacieron así, con el corazón ortiba.
El hundimiento controlado del “Magdalena María II” se unirá a los otros cuatro barcos que forman parte del Parque Submarino Las Grutas, el más grande de Sudamérica, en su estilo. Este atractivo rionegrino sigue en constante evolución y día a día permite a buzos aficionados y experimentados vivir una gran aventura submarina, además de jerarquizar…
Carolina Moisés se convirtió esta semana en la vicepresidenta primera del Senado, después de separarse del peronismo que lidera José Mayans. Pese a las acusaciones por haber acordado con Patricia Bullrich su designación, reivindica su arrojo por ocupar el espacio vacío que había dejado el formoseño por una puja reglamentaria.
La senadora jujeña fue objeto de críticas del kirchnerismo desde los inicios del gobierno de Javier Milei por haber votado a favor del RIGI en la Ley Bases y mantuvo una encarnizada pelea con La Cámpora por la conducción del PJ en su provincia.
Moises no se deja correr por el fantasma de la «ruptura». «No podemos seguir mintiendo con la unidad. ‘Hagamos la unidad ficticia, porque sí, todo amontonado porque si no está unido y amontonado, sos un traidor’. Tenés que salir de ahí», asegura y agrega: «si se rompe algo no hay problema, el peronismo ya está roto».
Su pelea es contra la hegemonía del peronismo porteño y el del conurbano, que ubica determinante en Cristina: «Le vendieron una campaña de victimización por la cual cobraron varios con este ‘Cristina libre’ y después no funcionó», dice.
-Acabás de salir del interbloque peronista y llegaste a la vicepresidencia primera del Senado. ¿Qué significa eso para lo que pretendes expresar dentro del peronismo?
-Dentro del Senado, lo que buscamos es generar un espacio institucional que ocupe los lugares de poder que les corresponden a las minorías para representar los intereses de los argentinos y argentinas a través de propuestas que reflejen alternativas ante la agenda que impone el Gobierno nacional y, sobre todo, teniendo como prioridad la defensa de los intereses del interior, de las provincias del norte grande. Desde lo político, lo que espero es que el peronismo empiece un proceso de renovación, de reconciliación con la sociedad y de reconstrucción de su representatividad y sus liderazgos.
A Cristina le vendieron una campaña de victimización, por la cual cobraron varios, con este ‘Cristina libre’ y después no funcionó.
-¿Desde esta vicepresidencia vas a poder expresarlo, para poder acumular en esa dirección?
-Sé que el lugar de la vicepresidencia provisional del Senado puede ser un rol formal, que se suma a ordenar las sesiones, o un rol altamente político que pueda representar un peronismo diferente. Quisiera que ese sea el objetivo. Me ha sorprendido la visibilidad pública y mediática que ha tenido esta decisión. Las sesiones preparatorias suelen ser muy formales, cortas, sin mayores sorpresas. El lugar le corresponde, por cultura institucional, a la primera minoría y la primera minoría es el peronismo. Es la primera minoría en el resultado electoral del 2023. Es la primera minoría en el resultado electoral del 2025. Es la primera minoría en cada una de ambas cámaras. Pero también hay muchos peronismos.
-En el otro bloque peronista dijeron que querían proponer a Lucía Corpacci.
-Esto sí lo quiero aclarar: en el Senado de la Nación, el interbloque Populares, antes interbloque Unión por la Patria, había decidido no ocupar ningún lugar en las comisiones y esto lo acredita que hasta el día de hoy se han conformado ocho comisiones y el interbloque no ha presentado ninguna integración y tampoco propuso a nadie para ese lugar a la vicepresidencia. Yo el martes dije ‘ante un espacio vacío que le corresponde al peronismo, pues perfectamente lo puedo ocupar en representación de un peronismo, que no es díscolo, como dijeron algunos en algunos diarios. Tampoco es un peronismo con peluca, tampoco es un peronismo traidor, es un peronismo que quiere recuperar la competitividad, que quiere volver a ganar, que quiere ser protagonista en el debate y que quiere tener la fuerza que históricamente tuvo el peronismo cuando gobernó y cuando fue oposición.
Entonces, me opongo totalmente a la estrategia parlamentaria que se planteó por el interbloque. Y no lo digo ahora, digamos, esto fue un proceso. Convicción Federal se crea en marzo del 2025, justamente porque no estábamos de acuerdo con la estrategia parlamentaria, con esta ausencia permanente en el debate, con la falta de propuestas superadoras, con mirar siempre para atrás en el espejo retrovisor.
Yo el martes dije ‘ante un espacio vacío que le corresponde al peronismo, pues perfectamente lo puedo ocupar en representación de un peronismo, que no es díscolo, como dijeron algunos en algunos diarios. Tampoco es un peronismo con peluca, tampoco es un peronismo traidor, es un peronismo que quiere recuperar la competitividad, que quiere volver a ganar.
Estuvimos un año con proyectos muy claros, como por ejemplo el de redistribución del impuesto a los combustibles. Nunca se operó ni se trabajó ese proyecto. Propusimos un proyecto de distribución de los ATN que incluso todos los gobernadores del país y el jefe de la Ciudad de Buenos Aires tomaron, se lo apropiaron y lo plantearon como una decisión política de ellos. Ni aún en esa instancia el interbloque agarró esto para instalarnos en la agenda parlamentaria, teniendo la oportunidad de tener el aval de todos los gobernadores que todos tienen presencia acá.
Y la última fue cuando terminó el plenario exprés de tres días que había convocado Patricia Bullrich para tratar la reforma laboral en diciembre. Nosotros nos reunimos con la CGT y todo el interbloque. Habíamos coincidido en una estrategia para rechazar la reforma laboral. Participamos de los plenarios. Cuando viene la CGT, la noche que Bullrich termina diciendo ‘los escuchamos, pero mañana vamos a firmar el dictamen’, esa noche la CGT se entera que el bloque no podía firmar un dictamen porque había decidido no integrar las comisiones. O sea, dejarnos en una posición de debilidad con un tema tan importante que era defender a los trabajadores y trabajadoras ante una embestida del gobierno con un tratamiento exprés, con todos los laburantes preocupados y la CGT activa poniendo todo en riesgo.
-Los que critican tu ascenso dentro del Senado en un cargo que, a mi criterio, es -síntoma de los problemas del peronismo en el Senado dicen que vos diste el portazo en el bloque mientras se estaba tejiendo o preparando justamente la trama de tu asunción eventual como vicepresidenta. O sea, cargan a la cuenta de tu portazo que coronaste como vicepresidenta en acuerdo con Bullrich. ¿Qué respondés a esa crítica?
-Primero, yo no traicioné a nadie, o sea, yo no me fui con Milei, no soy libertaria, no tengo peluca. De hecho, hasta el color violeta no me encanta. Simplifican la conducción partidaria y del bloque. Las razones por las cuales nosotros tomamos esta decisión. ¿Por qué? Porque no pueden justificar que esto termina siendo el síntoma, como bien vos decís, de un proceso de deterioro, de una forma sectaria, de conducir, de una lógica de amigo-enemigo de forma permanente, donde no podés hablar con nadie más porque automáticamente te tildan de traidor, ni siquiera para consensuar una ley, o para ordenar una votación, o para saber qué votan los otros. Nosotros fuimos 33 durante dos años, necesitamos ser 37 y nunca fuimos capaces de lograr convencer a cuatro. ¿De quién es la culpa? Del que no quiere convencer. Yo siempre dije: ‘¿Para qué te sirven 33 si nunca se da 37 y nunca vas a llegar a 37?’.
Que yo sea vicepresidenta hoy del Senado es solamente fruto de todos los errores del interbloque, de la conducción del interbloque, porque respeto y admiro a todos los integrantes del interbloque. Lo que yo cuestiono es la estrategia parlamentaria de la conducción respecto a nuestra ruptura.
-Lo que para tus adversarios o excompañeros de bloque es una traición, a tu criterio es fruto de errores o falta de conducción en el bloque o en el peronismo en general. Pero la salida del bloque se da en el momento en que el oficialismo está buscando aislar al kirchnerismo, o despojarlo. ¿Tu salida también termina siendo funcional a lo que busca el oficialismo?
-El oficialismo tiene la obligación de construir el poder y construir el número de parlamentarios. Cuando el kirchnerismo gobernó, fue un fracaso. Tenía mucho más número. Empezaba de un peso mucho mayor y dejaron 300 vacantes en la Justicia porque no supieron. Siempre usan la simplificación para justificar sus propios errores y la acusación permanente, porque lamentablemente el peronismo, o sea el Partido Justicialista, para decirlo correctamente, termina así. Dentro de una lógica amigo-enemigo, también termina en una lógica obediencia de vida o traición. Yo no entiendo la lógica de obsecuencia, obediencia debida o traición. En el medio está Milei, en el medio perdimos contra Milei y yo, en este caso, no formo parte de los 44 aliados de Bullrich. Vamos a seguir siendo opositores a Milei. Tenemos nuestra propia capacidad, experiencia parlamentaria y vamos a ocupar las comisiones, vamos a presentar nuestros proyectos y vamos a votar ley por ley lo que consideremos mejor para la Argentina, sin dejar de ser oposición.
-En esta vocación que vos expresás junto a otros legisladores peronistas de defender los intereses de las provincias, ¿cómo se puede construir oposición sin quedar eclipsados por el poder de un gobierno tan avasallante?
Usando criterio político y buscando un equilibrio siempre, digamos, entre lo dogmático que te paraliza, que te deja los lugares vacíos.
-Si no votás con la mayoría de los peronistas y coincidís en alguna votación con el oficialismo, ¿eso no desdibuja tu perfil opositor?
-Yo voté la Ley de Glaciares porque es un tema estratégico para Jujuy. En Jujuy, tenemos ocho hectáreas de glaciar, nada más, no tenemos ningún glaciar, tenemos ocho hectáreas de periglaciar y, por cómo está redactada la ley, la Puna se congela y se descongela. Entonces cualquier punta de un cerro de la Puna que se congele seis días al año pasa a ser periglaciar. Por un lado, tuve que votar una propuesta del gobierno modificada por los cambios que se le hicieron y se adaptaron, que tiene que ver directamente con una facultad constitucional de que los recursos naturales son de las provincias.
Estamos hartos que desde Buenos Aires, desde lo político-partidario, tres porteños, cuatro o cinco o el espíritu AMBA, terminen definiendo lo que le pasa al resto del país.
Y lo voy a decir: esta ley de Glaciares se escribió hace 15 años, la escribieron tres porteños y yo estuve en aquella cámara cuando Bonasso promovió la Ley de Bosques, otro porteño. Discutí con Bonasso, que también fue ideólogo de esta ley. Primero porque Bonasso no salía de la General Paz, no tenía la menor idea de lo que significan las economías regionales. Pero este señor dijo ‘a partir de mañana acá no se tala más un árbol del bosque nativo. ¿Había que cuidarlo? Sí. ¿Había que armar una ley de presupuestos mínimos? Sí. ¿Había que hacer un ordenamiento territorial? Sí. Ahora, ¿que me diga un porteño a mí cómo son y qué tengo que hacer con los bosques nativos de Jujuy? Ahí está la falta de criterio y esta narrativa en la que lamentablemente hemos terminado enredados ahora, con la Ley de Glaciares.
En mi propio bloque, le dije: ‘Señor Bonasso, ¿qué hacemos con la producción tabacalera? Las estufas se alimentan de leña, ¿dejamos de producir tabaco? ¿Qué hacen las algodoneras? ¿Qué hacen los yerbateros? Porque básicamente el insumo para la producción era a través de eso. Estamos hartos que desde Buenos Aires, desde lo político-partidario, tres porteños, cuatro o cinco o el espíritu AMBA, terminen definiendo lo que le pasa al resto del país.
-¿Querés ser gobernadora de tu provincia?
-No te voy a negar que es un sueño que a veces toma vida con más intensidad y otras veces lo guardamos de sueño para otro momento.
-¿Cuándo toma vida con más intensidad?
-En algún momento pensé que podíamos reconstruir este peronismo ganador del que yo hablo a nivel nacional. Y si nosotros tenemos que ser una generación bisagra para que se produzca la renovación, para que se renueve nuestra doctrina, para que en el peronismo vuelva a renacer esa llama de construcción de poder y de consensos, ojalá pudiéramos abrir la puerta para que nuevas generaciones entren a dinamizar el pensamiento, para que logremos reconciliarnos con la sociedad. Porque la verdad es que el peronismo tiene un problema: habla un lenguaje que la gente no entiende, que ha quedado totalmente desactualizado. Entonces digo ojalá seamos nosotros la bisagra que veamos aparecer a quienes van a ser presidentes, gobernadores, intendentes de un peronismo renovado, fuerte y que realmente comprenda, sintetice y abrace a la sociedad argentina con todos sus matices.
-¿Y en el peronismo jujeño?
-En Jujuy quise lo mismo, quiero lo mismo, pero las condiciones estructurales no se dan porque, a pesar de que hay un gobierno radical totalmente agotado, fracasado y en el que la gente ya no confía, el peronismo sigue desmembrado y sectario. Tuve una batalla campal por el Partido Justicialista. Lo que yo quería en diciembre del 2024 era conducir al PJ de Jujuy para capitalizar mi rol opositor al gobierno. Lamentablemente no tuve la oportunidad de hacer eso y, en las provincias, algunas piezas del tablero las podés acomodar y podés pensar en que es posible ganar esa gobernación y una de esas piezas del tablero que se tenía que acomodar en tiempo y forma era el partido, para retomar la conducción y legitimar los liderazgos. Con esta disputa que tuve con la chica de La Cámpora (NdR: se refiere a la exdiputada Leila Chaher), le propuse a Cristina (Kirchner) hasta una presidencia rotativa pero fracasó todo…
-¿Vos llegaste a negociar con Cristina?
-Hablé con Cristina dos veces, siendo presidenta ya del partido.
-¿No hubo un momento donde ella aceptó que la presidencia fuera rotativa entre vos y Leila Chaher?
-Hubo dos instancias. Por eso yo digo que echarle toda la culpa a Cristina sería bastante injusto porque, en realidad, quien tiene la culpa es La Cámpora, Máximo Kirchner y todo su entorno, digamos, que lamentablemente producen que Cristina comete errores.
-Pero, insisto, entonces…
-Sí, yo me junté en diciembre. Es más, ella al día siguiente se iba ya al Calafate. O sea, me junté en diciembre, les llevé un trabajo que hicimos con una consultora muy importante a nivel nacional, de una encuesta presencial, donde hicimos un cualitativo y cuantitativo con un diagnóstico de Jujuy, no solamente de lo político, imagen y demás, sino de la competitividad del peronismo, de cómo calzaba eso proyectado al 27, analizando también cuáles eran los temas importantes para Jujuy.
Porque como yo nunca había hablado con ella desde que había votado el RIGI, me acuerdo que parte de la de la conversación que tuvimos fue para explicarle porque yo había votado el RIGI, porque el 62% de los jujeños cree en la minería como un desarrollo estratégico y otro tanto dice que es una de las pocas formas para generar trabajo genuino con sueldos de calidad.
Entonces yo fui y le dije: ‘Mirá, Cristina, nos peleamos por el RIGI pero te quiero mostrar que yo lo voté porque en Jujuy estaban de acuerdo con esto’. Debo reconocer que me dio un montón de tiempo, me preguntó muchas cosas de Jujuy, de la gente, de los problemas del gobierno radical, del colapso de Gerardo Morales, de la reforma constitucional. Hablamos un montón. Y finalmente le dije: ‘Mirá, yo te traigo una propuesta para resolver lo del partido. Integremos las dos listas proporcionalmente 50 y 50 o 30, 30 y 30, si queremos convocar a la pata peronista de la vieja guardia, y te propongo que hagamos una presidencia rotativa’.
Yo fui y le dije: ‘Mirá, Cristina, nos peleamos por el RIGI pero te quiero mostrar que yo lo voté porque en Jujuy estaban de acuerdo con esto’. Debo reconocer que me dio un montón de tiempo, me preguntó muchas cosas de Jujuy, de la gente, de los problemas del gobierno radical, del colapso de Gerardo Morales, de la reforma constitucional. Hablamos un montón.
Es más, ella me preguntó por qué quería empezar yo, si quería ser gobernadora de Jujuy el 27, en vez de darle el inicio a la chica de La Cámpora. Entonces le dije que en realidad, para que exista un ‘27, tiene que haber un ‘25 y, para ganar el ’25, tenemos que empezar ya… en diciembre del ‘24. ¿Por qué? Porque yo tengo que cristalizar ese rol opositor, porque tengo que convocar a todos los demás sectores, porque tenemos que construir una propuesta para los jujeños y jujeñas, que en la intermedia no nos daba tanta densidad, pero sí el tema de los liderazgos, las intendencias y demás. Tenemos que armar una estrategia electoral para ganar la elección que seguro la adelantan. Y después tenemos que ir a octubre para que tu chica Leyla, sea la diputada nacional, que era lo que ella pedía. Te garantizo eso. Me dijo: ‘yo me voy a Calafate, lo voy a pensar, lo voy a consultar’. Le dejé el trabajo, se lo llevó. Cuando llegó febrero, la decisión estaba tomada claramente.
-¿Cuando se jodió el peronismo de Jujuy?
-No… está jodido… Ayer le contaba a mi equipo de trabajo que la elección del peronismo la pierde en el 2013, ya la intermedia del 2013, siendo gobernador Eduardo Fellner.
-Pero para que pierda justamente Fellner en 2013. ¿Qué pasó? Por ejemplo, durante el kirchnerismo el Gobierno nacional volcaba recursos a través de la Tupac Amaru para construir socialmente en Jujuy, digamos, y no a través del PJ, que había empezado…
-No, no, no es tan así. Digamos, para empezar, con sinceridad, quiero mirar la semana que viene. Y el desafío ahora es reconstruir el peronismo a nivel nacional y usar toda aquella experiencia y volcarla hoy a la crisis de identidad que tiene el justicialismo, los peronismos en todas sus versiones y aportar a esta ruptura. No podemos seguir mintiendo con la unidad. ‘Hagamos la unidad ficticia, porque sí, todo amontonado y porque, si no está unido y amontonado, sos un traidor’. Tenés que salir de ahí. Si para eso sirve que yo sea la vicepresidenta del Senado, si se rompe algo no hay problema. Si se rompe el peronismo… ya está roto. Estaba roto en el 2021. No me vas a llevar al 2003, a Jujuy, el pasado. No podemos seguir mirando por el pasado porque parte de lo que yo cuestiono de la conducción nacional del Partido Justicialista es que todo el tiempo dice que fuimos, entregamos las computadoras, apoyamos tal cosa… bueno, y sí, lo hiciste, se acabó. La sociedad cambió, los chicos de 20 años de hoy no se acuerdan lo que hiciste hace 10 años porque hace 10 años tenían 10 años. ¿A quién le vamos a hablar? ¿A los de 20? ¿A los de 30? ¿Los de 40? A esa generación hay que hablarle. Para hablar de esa generación, tenemos que aprender de nuevo el lenguaje. Para aprender un nuevo lenguaje tengo que abrir la cabeza, el corazón, la inteligencia.
-¿Y cómo se pone en marcha eso?
-Nosotros ya pasamos por esta etapa que está viviendo el peronismo nacional. Entonces me di cuenta que hay una oportunidad, es decir, todo lo que nosotros ya pasamos en Jujuy capaz que le sirve a este peronismo, que hoy necesita que se rompan cosas. Como decía Perón, para una tortilla hay que romper un montón de huevos. No hay que tenerle miedo a romper cosas. Porque la única manera de que reconstruyamos esto es siendo honestos en todas nuestras posiciones.
-¿Con qué otros dirigentes te ves construyendo esa alternativa del peronismo?
-Hay un montón.
-¿No querés nombrar a ninguno?
-Un montón. Confío en muchos compañeros y compañeras que hoy tienen el poder para hacer lo que yo hice. Y saben que quisieran hacerlo. Pero, bueno, hay circunstancias políticas, personales, de aspiraciones, que los obligan un poco a tener, otros tiempos, a tener otras prioridades.
No hay que tenerle miedo a romper cosas. Porque la única manera de que reconstruyamos esto es siendo honestos en todas nuestras posiciones.
-¿Creés que, como el peronismo habla una lengua que no hablan los pibes de 20 o no habla la sociedad en general, corre el riesgo de quedarse chiquito como la UCR?
-Sí, corre el riesgo. Es más, te diría… ¿como en la UCR? Corremos el riesgo transformarnos en la Coalición Cívica, que no tiene ni un gobernador, ni un intendente. O sea, a ese nivel mido el riesgo en el peronismo. Por eso también me animo a hacer esto. O sea, me tengo que aguantar que me digan traidora dos o tres p cinco días más, o capaz que dos semanas más. No importa, digamos, porque a mí los peronistas me conocen, o sea, el peronismo nacional en todas sus vertientes. El riesgo es enorme porque estamos en nuestro mínimo histórico. Voy a los títulos: «el peronismo, en su mínimo histórico en el Senado», «el peronismo perdió y no tiene ningún cargo en la conducción de la Autoridad de Cámara». No, no, no, si hay una peronista ocupando el lugar del peronismo.
-¿Qué pensás de Victoria Villarruel?
-La verdad que es una mujer muy inteligente. Hay muchas mujeres inteligentes ahora en el Senado…
-Siempre hubo…
-Sí, siempre hubo, pero ahora es como que hay perfiles altos, además de mujer, de inteligencia… Lleva ahí una tarea bastante difícil. Sobrevivir a la interna del gobierno nacional es tremendo, sobre todo cuando parte de la interna la tenés acá, conduciendo el bloque, un bloque donde tiene una representatividad de varios sectores de la interna de Milei, de su mesa política, teniendo que ir a corroborar en una mesa política cada una de las decisiones que se toman en cualquier ámbito, porque tienen que consensuar. También te digo que podría haber tomado nota el peronismo. Si nosotros, con el Frente de Todos, mientras éramos gobierno, armábamos una mesa así, capaz que no nos hubiera ido tan mal. Ellos son muy inteligentes en ese tema de armar una dinámica y sobrellevar, digamos, su propia interna. A mí llevame a un debate del peronismo que te hable de una reforma laboral competitiva, que realmente piense en la inteligencia artificial, en el impacto de la tecnología, en las comunicaciones y demás. Si el peronismo no tiene una definición de cuál es la propuesta que tiene en uno de los temas que más le preocupan a la gente y encima en uno de los puntos débiles del gobierno de Milei…
-¿Por qué es un punto débil?
-Porque el problema que va a tener Milei es la crisis de empleo, que es lo que quiere tapar con esta reforma laboral, inventando que va a generar trabajo o que va a mejorar el existente. Ya lo dije en mi discurso: ni va a mejorar el trabajo ni va a mejorar las condiciones laborales, y lo único que hace es deteriorar todo el ámbito del trabajo formal en blanco para igualarlo con todo el ámbito del trabajo informal y en negro y llevar a toda esa masa laburante para abajo en el consumo, en la calidad de vida, en infraestructura, en el acceso a los servicios y en la posibilidad de desarrollarse a través de la educación. Ahora, ¿eso significa que el peronismo no pueda tener una propuesta alternativa, cuando el tema del trabajo es uno de los puntos neurálgicos que ellos atacan, atacaron y lamentablemente lograron aprobar con esta reforma laboral, en vez de nosotros tener una posición de debate ante la sociedad, con una estrategia parlamentaria y política que sea viable?
-¿Puede un gobernador, en este contexto de asfixia financiera, ser un candidato competitivo a presidente en el 27?
-Sí, porque en realidad, si bien están asfixiados y bastante complicadas todas las capacidades financieras de las provincias, eso no quita que haya representatividad, que puedan crecer y que puedan reflejar liderazgos que formen parte de este debate. No hay una cosa por la otra, me parece.
-¿Para vos tiene chances el peronismo?
-Tiene chances, si empieza a hacer los deberes. Ahora, como le dije a Cristina, acá en Jujuy había chances para el 27 si empezábamos a hacer los deberes desde diciembre del ‘24. O sea, en tres años de laburo, todavía estamos a tiempo. Todavía estamos a tiempo de no convertirnos en la izquierda declarativa, chistosa y obstruccionista. La verdad es que rompí el algoritmo. Me atacaron los kirchneristas, me atacó La Cámpora, me atacó la izquierda, me atacaron los libertarios, me atacaron todos en la última semana.
-¿Qué lugar tiene para vos Cristina en ese peronismo que se puede llegar a reconstruir?
-Debería encontrar el lugar correcto porque todos la respetamos, todos formamos parte de su gobierno. Todos reconocimos la brillantez de su estrategia para armar el Frente de Todos. Pero un poco la crisis empezó después con la imposibilidad de construir consensos y equilibrar el poder, ya dentro de nuestro propio gobierno. Cuando ella decidió ser la presidenta del partido, nadie lo objetó. Sí, muchos pensamos que tenía que haber una competencia. Cristina es presidenta del partido porque bajan a Quintela.
Cristina debería haber convocado como presidenta del partido a todos los gobernadores y ese partido debería haberse abierto y debería haber generado todos los espacios de construcción colectiva y de debate. Y si querés, un piso para La Cámpora, un piso para el peronismo del interior, el quincho para la juventud, el fondo del garaje para los chicos que quieren hacer redes sociales. Cantidad de cosas podés hacer si querés construir representatividad y poder.
Si existió una lista de Quintela es porque en el peronismo había una necesidad de cuestionar su conducción, de superarla y de ganar o de perder, pero mínimamente tener la posibilidad competir. Si no quisieran, nunca hubiera tenido un candidato en esa lista y tenía candidatos de todo el país. ¿Qué representaban? ¿Esa dicotomía del antikirchnerismo? No, no, no, representaban un peronismo que quería ser respetado, que quería ser escuchado y que quería renovarse. Después se termina bajando en la Justicia esa lista. Bueno, quizá fue el segundo error, pero ponele, se baja la lista. Sentate a conversar y armá una lista de unidad. Respetá que existe otro peronismo que quiere participar y que quiere ocupar la conducción partidaria. Nadie hubiera cuestionado a Cristina si hubiera hecho eso, hubiera convocado a Quintela, a los gobernadores o uno por provincia. Elegí al que quieras, pero elegí al que gana. No elegís al que pierda.
-Pero sigue tallando.
-Creo que parte del problema de Cristina es que es una mamá y tuvo un gran problema de decir ‘o me gana la mamá o me gana la conductora’ y lamentablemente el hijo ganó la partida y el peronismo se transformó en una cosa sectaria. Aún cuando a ella la meten presa, todos estuvimos ahí, con diferencias. Todos, todos, todos estuvimos ahí defendiéndola, porque realmente el lawfer es una barbaridad. Ante esa realidad, ella debería haber convocado como presidenta del partido a todos los gobernadores y ese partido debería haberse abierto y debería haber generado todos los espacios de construcción colectiva y de debate. Y si querés, un piso para La Cámpora, un piso para el peronismo del interior, el quincho para la juventud, el fondo del garaje para los chicos que quieren hacer redes sociales. Cantidad de cosas podés hacer si querés construir representatividad y poder. Y lamentablemente eligió encerrarse. Le vendieron una campaña de victimización por la cual le cobraron varios con este «Cristina libre» y después no funcionó. Todos quisiéramos que Cristina esté libre pero no depende de nosotros, lo que depende de nosotros es construir poder para que el peronismo vuelva a representar a las mayorías, para que podamos ocupar estas bancas, para que la gente pueda confiar en nosotros, para sostener un gobierno que le permita a la Argentina vivir mejor.
Cuando Jorgito y Nicolás tocan la puerta de su casa en Escalada, Lanús, Pablo Grillo está durmiendo. Es un sábado de febrero por la mañana y el reloj marca pasadas las 10. María del Carmen Bucceroni —Mary, la madre de Pablo, que vive en la casa de arriba— les abre la puerta y se escuchan los ladridos de Túpac, el callejero con cruce de ovejero alemán que vive con él.
Jorgito y Nicolás atraviesan la cocina y se asoman a la habitación. A la derecha está la cama de una plaza y un estante. El fotorreportero de 36 años está haciendo una siesta de media mañana.
–Uh… ¡Mirá qué banda! —les dice a sus amigos entre risas—. Ya me levanto.
Mary les abre la cortina y sube a su casa. Al rato baja con agua caliente para el mate. Jorgito y Nicolás trajeron medialunas de la panadería El Ángel de Banfield, “las más ricas de la zona”, según Nicolás.
Desde que a Pablo le abrieron la cabeza con una granada de gas lacrimógeno el 12 de marzo de 2025, el departamento de dos ambientes —una cocina-comedor, una pieza, antebaño y baño, y un patio— parece suspendido en el tiempo. La heladera Siam vieja está desenchufada, las hornallas siguen sin prenderse, y entre la cocina y el cuarto aún se reparten materiales de una carpintería casera que Pablo había montado antes de la represión para hacer un entrepiso de madera en su habitación. La obra está casi terminada pero todavía se ven por allí una mesa de trabajo y una sierra circular, entre otras herramientas. Pablo duerme en ese departamento de Escalada los fines de semana, cuando sale de la rehabilitación en el hospital Rocca, hoy su segunda casa.
La conversación entre Pablo, Jorgito y Nicolás va por caminos indefinidos sin tocar temas sensibles como la rehabilitación, el gendarme Héctor Guerrero, la represión que ordenó Patricia Bullrich, los planes a futuro. “Hablamos de boludeces, nada serio, nos reímos un rato”, dirá uno de sus amigos. Los médicos recomiendan evitar las emociones fuertes.
Más allá de la escenografía de carpintería, algunos adornos le dan al departamento un toque personal. Sillas plegables con los caños blancos, lona roja y el escudo de Independiente. Un recorte de revista con la cara de Eva Perón y la consigna Eterna en el corazón del pueblo. Una estampita con un dibujo de Luca Prodan y la frase No sé lo que quiero, pero lo quiero ya. Una taza con el escudo del PJ. Un sombrero mexicano en miniatura. Un guante y una pelota de béisbol. Banderines del Club Social y Deportivo Unión Escalada Villegas.
—Che, Pablito, ¿querés ir al baño?
—No, no —responde Pablo, que tiene puesto un pañal de adulto.
—Dale, andá —le insisten.
Pablo piensa un momento. Aún no controla totalmente sus esfínteres. Es una de las secuelas neuronales que le quedaron. Lleva tanto tiempo usando pañal, que su cerebro tiene que reaprender a gestionar esa necesidad fisiológica. “Dale, no seas pelotudo, sentate en el inodoro”, lo retó una vez un familiar.
—Bueno, sí, voy a ir un toque.
***
Jorgito y Nicolás le salvaron la vida a Pablo aquella tarde de marzo del año pasado, cuando Gendarmería reprimió a jubilados, hinchas de fútbol y periodistas frente al Congreso.
Jorgito es Jorge Taranto, amigo de Pablo desde hace veinte años. Comparten la pasión por Independiente y el peronismo. Jorgito estaba a pocos metros de Pablo cuando lo vio caer a las 17.18 de ese miércoles en Yrigoyen y Solís. Hacía semanas que iban a las marchas de los jubilados y ese día quedaron en encontrarse cerca de las 15 donde siempre: Yrigoyen y Virrey Ceballos, la esquina de la sede de Madres de Plaza de Mayo. Pero Jorge se demoró al salir de su trabajo en el gremio de la sanidad y Pablo nunca le contestó los mensajes. Desde que le robaron el celular el día de los festejos del Mundial 2022, cuando saca la cámara guarda el teléfono. Finalmente se encontraron poco antes de las 17 en un supermercado chino a la vuelta del punto de encuentro. Jorgito estaba tomando unas cervezas con otro amigo, y apareció Pablo.
“Fue nada lo que nos vimos —recuerda—. Enseguida Pablo me dice de ir para adelante. Y yo siempre que veía que él estaba con la cámara trataba de no perderlo de vista. Pero en un momento lo pierdo y cuando lo ubico estaba en cuclillas sacando las fotos. Lo veo que cae. Yo pensé que se había desmayado, pero cuando cruzo la calle ya veo la sangre.”
Los primeros que asistieron a Pablo fueron su amigo, un muchacho con una camiseta de Sacachispas y otro que tenía la bandera de la agrupación social La Dignidad. Lo llevaron en andas hacia la plaza hasta que apareció Nicolás.
Nicolás es Nicolás Chiarini, un cartero de 34 años de Lomas de Zamora, bombero voluntario y militante del Frente Popular Darío Santillán. Está por empezar a estudiar enfermería y rinde un examen de ingreso justo este 12 de marzo. Él vio la secuencia mientras atravesaba la plaza desde el cine Gaumont, sobre la calle Rivadavia. Nunca se imaginó que ese día iba a salvar una vida pero estaba preparado: su padre y su abuelo fueron bomberos, él vivió en un cuartel después de la secundaria, ganó una medalla por socorrer a vecinos, y días antes del 12 de marzo —mientras estaba en Córdoba— sintió que “tenía que volver”. Antes de encontrarse con Pablo, durante la manifestación, estuvo pidiendo guantes en una posta de salud. “Ese día estaba con buen espíritu y sabía que podía aportar mi granito de arena —dice Nicolás—. Y cuando cruzo la plaza desde el Gaumont veo que traen a alguien herido y me acerco a ver qué había pasado. Me agacho y le pongo la mano en la herida. Lo toqué y ya sentí que estaba todo quebrado. Sentí el hueso del cráneo. Levanté un centímetro la remera y era un horror. Era como una película de terror. Veía el cráneo, cerebro, grasa”.
***
Pablo Grillo se acuesta en una colchoneta de un azul percudido. Los azulejos del piso son amarillos. Las cortinas blancas dejan pasar la luz del sol por las ventanas de la sala. En un costado hay dos plataformas con barandas de caño para los pacientes que están en rehabilitación. En un rincón hay un canasto con pelotas de goma y de básquet, palos, mancuernas color rojo y una pesa de 12 kilos color rosa chicle. Pablo tiene que conseguir levantarse por sí solo de la colchoneta. Apoya un codo, gira el cuerpo, dobla las piernas y se impulsa. Logra pararse. Lo hace otra vez. Lo repite. Transpira por debajo de su gorra blanca con visera roja, que lleva el escudo de Independiente en rojo y la inscripción “Los pibes del sur”. Otro día tendrá que hacer jueguitos con una pelota. Terminará trotando un rato.
“Su evolución física es muy buena Los médicos le ponen puntaje por sus ejercicios y digamos que está casi 10 puntos”, cuenta Fabián, que acompaña a su hijo casi a diario en el Rocca. “Su tema es el equilibrio. Pero a pesar de que estuvo tanto tiempo en cama lo lleva muy bien. En el punto de vista motriz está mucho mejor”. A un año del ataque, Pablo permanece internado en el hospital de rehabilitación de domingos a viernes. Desde el primer fin de semana de febrero duerme en su casa los viernes y sábados. El alta médica está cada vez más cerca, asegura Fabián. Podría ser la semana que viene. A partir de ese momento el fotorreportero dormirá todas las noches en su casa y sólo irá al hospital algunos días de la semana para la rehabilitación.
En el Rocca Pablo tiene sesiones diarias de terapia ocupacional y kinesiología en dos turnos –mañana y tarde–. También tiene la visita de un psicólogo y otros especialistas. Las actividades varían: desde hacer ejercicios físicos y motrices (levantar pelotitas con una cuchara) a escribir o afeitarse. Hay pacientes que cocinan o hasta salen a hacer las compras.
En una de las alas del hospital comparte con otros dos pacientes una habitación de cuatro camas en el segundo piso. Además de dormir, en los ratos libres escucha música desde su celular —Divididos y La Renga, sus favoritos—, dibuja o lee. Recreó el plano de su casa. Escribió un proyecto fotográfico para el hospital. Leyó El Principito y libros de fotos. Hasta hace poco tenía en la mesa de luz Perón y el Peronismo en la historia contemporánea, de Fermín Chávez (1975). También El Vaquerito, del cubano Larry Morales, y otro libro sobre la historia de Darío Santillán, que le regaló Nicolás. Los médicos le recomendaron que trate de no leer, que guarde toda su energía para los momentos específicos de la rehabilitación.
Por fuera de la terapia, Pablo se mueve en silla de ruedas. Los camilleros lo trasladan de la habitación a la terapia como norma de cuidado interno para evitar riesgos. Un día lo encontraron caminando y empujando la silla de ruedas de otro paciente. Otra mañana Fabián se lo cruzó en la planta baja yendo solo a terapia una hora antes del horario pautado.
–Pensé que llegaba tarde –le explicó Pablo.
Ni siquiera había desayunado.
***
Ey, chaval / Siempre a la sombra de la sociedad / Somos la causa de su malestar / Escúpele al sistema y nunca dejes de molestar.
El estribillo de Mis colegas, de la banda española Ska-P, suena dentro de la casa de Pablo desde el celular de Nicolás y el fotorreportero sigue la letra con su cabeza. Repite las palabras, las recuerda. Luego suenan A la mierda y Cannabis, y también las canta.
–¿Viste el mensaje que te mandó Pulpul? — pregunta Nicolás.
Pablo niega. Si lo vio, no lo recuerda. Se lo había mostrado Jorgito en su momento.
Entonces el bombero busca en su celular y le muestra un video del cantante de Ska-P, Roberto Gañán Ojea, que el 8 de septiembre –cuando Pablo estaba en la terapia intensiva del Ramos Mejía– le mandó un mensaje a través de un amigo en común: “Te envío este vídeo para llenarte de energía y que salgas de una vez de esta situación, y aprovecho para cagarme en el hijo de la gran puta de Milei”.
De repente a Pablo se le empieza a mover un pie. Como un zapateo involuntario. No lo puede controlar. A veces le fastidia pero esta vez se ríe. Los médicos entienden que puede ser alguna secuela nerviosa. Por eso son insistentes en evitar la sobreestimulación y las emociones fuertes o sensibles.
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El 12 de marzo, después de las 17.18, Nicolás sostuvo con su mano izquierda el cráneo destrozado de Pablo y no lo soltó durante diez minutos. En medio de la calle, donde ya se había formado un círculo de gente alrededor de Pablo, desplegó toda su preparación de bombero y tomó las riendas de la situación: pidió gasas y vendas, una tijera para cortarle la mochila, y una tabla o una camilla. Entre el tumulto, Jorgito exigió que no lo muevan mucho y luego salió corriendo por Virrey Ceballos hacia Alsina –paralela a Yrigoyen– para buscar una ambulancia. Como no la encontró, dio vuelta la manzana y regresó.
Pablo empezó a vomitar, lo pusieron de costado y perdió el conocimiento. Entonces llegó una ambulancia. Nunca supieron quién la buscó. Cuando bajó la médica, Nicolás pidió a los gritos una tabla. Lo subieron a la ambulancia y se fueron con él. Le pusieron oxígeno y le ataron los pies a la camilla para que cuando llegara al hospital no se cayera al suelo. Escucharon perdigones de la policía que dieron contra la chapa de la ambulancia. Jorgito lo relata así:
“Cuando Nico estaba asistiendo a Pablo me quedé haciendo un cordón de seguridad porque la policía seguía tirando. La cabeza en ese momento se te pone en blanco. Yo me doy cuenta que siguen tirando hacia nosotros cuando estaba dentro de la ambulancia. Ahí escucho contra la chapa los perdigones de goma –recuerda Jorgito–. Desde que lo levantaron del piso y lo bajaron en realidad pensaba que estaba muerto. Si vos le veías la cabeza no podías creer. Me doy cuenta que está vivo arriba de la ambulancia. Yo estaba actuando de pura inercia y adrenalina”.
Pablo fue herido a las 17.18 y a las 17.27 ya estaba en la ambulancia. De la sede de las Madres al Ramos Mejía hay 2.7 kilómetros, que se pueden recorrer en ocho minutos en un día no laborable. Según el parte médico en la causa judicial que tramita el juzgado federal de María Servini, Grillo entró al shockroom del hospital con una “herida contuso compleja en rostro región mediofrontal; una fractura expuesta de cráneo fronto temporo parietal izquierda; un hematoma subdural derecho, y un hematoma epidural izquierdo”. Traducido: tenía una herida en la frente, una fractura extensa en el costado izquierdo de la cabeza y dos hemorragias intracraneales en lados opuestos del cerebro.
“El pronóstico que nos dieron los médicos era muy malo –dice Fabián–. La posibilidad era estado vegetativo o algo así. De entrada era ver si zafaba. Él estaba más cerca de la muerte que de la vida. Lo salvó Nicolás, el bombero, que estaba justo ahí cuando le pegaron. Lo salvó la rapidez con la que fue atendido en la calle. Y que lo trasladaron al toque y que el hospital estaba cerca. Y fueron los profesionales del Ramos Mejía, que tiene los mejores médicos de urgencias del país”.
Esa noche a Pablo lo intervinieron de urgencia por varias horas: una cirugía de descompresión, una craniectomía y una toilette quirúrgica –un procedimiento médico esencial para limpiar, desbridar y eliminar tejidos muertos, infectados o extraños–. Menos de 48 horas después, le hicieron otra craneotomía de descompresión. En los meses siguientes lo operaron al menos cinco veces más.
“Cuando llegamos al hospital nunca pensé en soltarle la cabeza–cuenta Nicolás–. Hasta que un médico me dice ‘correte’. Ahí hice un click. ‘Llegó con vida’, pensé. Y me fui. Me lavé las manos y pedí disculpas, porque por la adrenalina le había gritado a todo el mundo. A mí me tocó algo relevante, pero fuimos muchos. Nadie fue a la plaza pensando que iba a salvar una vida. Mientras lo asistíamos había un cordón de seguridad de gente: ellos ponían el cuerpo para salvarlo a Pablo. Si la gente no hubiera resistido, capaz la policía hubiera avanzado. Lo salvó el pueblo”.
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La Justicia procesó a Guerrero y confirmó que el gendarme disparó al menos seis veces de manera antirreglamentaria, es decir, por debajo de los 45 grados que ordena el protocolo de la fuerza federal para las pistolas lanzagases –calibre 38.1mm, modelo unic tipo lanzagases serie n° 00660–. El cuarto disparo fue el que impactó contra Grillo. “Fue un tiro bien hecho”, declaró Bullrich el 28 de enero pasado en el streaming del diario El Cronista, contradiciendo el peritaje que hizo la Unidad de Balística de Policía de la Ciudad, que actuó como fuerza auxiliar de la Justicia.
El Gobierno mantiene una defensa cerrada de Guerrero. El ministerio de Seguridad puso a su disposición los abogados Martín Luis Sarubbi y Claudio Pedro Nuncija –especialistas en defender a policías acusados de gatillo fácil– y designó como domicilio la sede de la dirección de Asuntos Jurídicos de la Gendarmería Nacional: Avenida Antártida Argentina 1480, piso 6 (Edificio Centinela). En el mes siguiente a la represión, la Gendarmería cerró dos expedientes administrativos contra Guerrero: concluyó que no existía reproche disciplinario alguno, que el disparo que puso en riesgo la vida de Pablo fue un “hecho fortuito”, producto de la mala visibilidad y de la imprudencia de la víctima por ubicarse “en la línea de tiro”.
Hoy el cabo Guerrero continúa en funciones pero no en Buenos Aires. Fue destinado a Santiago del Estero, lejos del centro mediático. Tiene que presentarse ante un policía una vez al mes. Una fuente judicial con acceso directo a la causa dijo sobre el rol de los defensores oficiales del gendarme: “Ponen mil peros. Son de terror”.
El 9 de febrero de 2026 Pablo asumió como querellante en la causa judicial contra Guerrero. También exigió que se investigue la cadena de mando durante la represión que comandó la entonces ministra Bullrich. Para elevar el expediente a juicio oral, a la jueza Servini sólo le falta un informe actualizado del Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema de Justicia sobre el daño neurológico y el estado de salud de Grillo.
***
Siete días después del disparo, el 19 de marzo de 2025, los médicos decidieron sacarle el respirador artificial a Pablo, que por primera vez manifestó reacciones a estímulos y movimientos bilaterales.
Lo primero que hizo fue abrir los ojos y mover las extremidades. Internado en terapia intensiva empezó a escribir y dibujar. Pablo fue lo primero que anotó cuando un médico le preguntó su nombre. Abuelos escribió cuándo le preguntaron si se acordaba de lo que le había pasado.
Hasta que un día habló.
–Che, habla este chico –le dijo una enfermera a Fabián cuando entró a la habitación en el horario de visitas.
–¿Cómo que habla? –se sorprendió el padre.
Pablo miró a su papá y, como lo acababan de desentubar, con la voz ronca soltó sus primeras palabras.
–Hola, viejo.
La familia le contó a Pablo lo que le pasó a cuentagotas, siguiendo la recomendación médica de que lo informaran a demanda. Hasta que un día una chica le llevó al hospital una cerámica con un dibujo suyo y Pablo demostró más curiosidad.
–¿Por qué estoy acá? –le preguntó una vez a Mary, todavía en terapia intensiva.
–¿Te acordás dónde estabas? –le respondió su madre y le mostró un video de Ricardo Mollo hablando de él.
–Estaba en la movilización.
–¿Y qué te pasó ahí?
–Se me apagó la tele.
Entonces Mary le contó de la manifestación de los jubilados con los hinchas de fútbol. Le contó de la represión del Gobierno. Y le contó puntualmente del gendarme Guerrero.
Pablo se largó a llorar.
Otro día aprovechó la visita de dos amigos de la hinchada de Independiente para pedirles que le mostraran el video del Mapa de la Policía que reconstruyó la secuencia de la represión. Él ya sabía que estaba circulando por las redes pero no lo había visto.
–Uy, como me dieron –se rió.
Los médicos le anticiparon a la familia que la frontalidad, la desinhibición y la picardía –características que, según varios conocidos suyos, ya tenía en su personalidad– podrían ser secuelas de la lesión cerebral sufrida. Pero los doctores festejan su manejo de la ironía y del humor porque entienden que es una señal de que sus conexiones neuronales están en recuperación.
***
El sábado 10 de mayo, tres meses después de la represión, Pablo celebraba en el Ramos Mejía que lo trasladaban al Rocca. Había pasado cuatro operaciones y los médicos entendían que ya estaba en condiciones de comenzar su rehabilitación hasta que pudieran colocarle una prótesis en la cabeza. El jefe de neurocirugía, Eduardo Seoane, notó que a Pablo le caía una gotita por la fosa nasal izquierda. Fabián se dio cuenta por la mirada extraña del especialista, que no le quitaba los ojos de encima a su hijo, mientras los demás médicos y enfermeros hablaban de otras cosas. Seoane señaló entonces al piso y se lo comentó a su par, el doctor Fernando Latorre, jefe de la Unidad de Internación. Tomó una servilleta para recoger la gota y llevarla a analizar. Era líquido cefalorraquídeo (LCR). El LCR es un fluido claro e incoloro que baña el cerebro y la médula espinal. Funciona como amortiguador, proporciona flotabilidad, transporta nutrientes y elimina desechos.
“Pablo tenía la cabeza como una pelota desinflada. Una pelota desinflada que tenía un poco de hueso en la parte central, que es lo que salva del todo. El cráneo estaba como hundido”, grafica Fabián.
Pablo perdió el LCR casi por completo debido al impacto de la granada de gas lacrimógeno y gran parte de las intervenciones que tuvo fueron para cerrar las heridas y que el cerebro pueda volver a flotar en ese líquido.
El 3 de junio finalmente fue derivado al Rocca para comenzar su rehabilitación. Llegó con un casco de bicicleta en la cabeza. Recién el 13 de agosto –otra vez en el Ramos Mejía– pudieron colocarle una prótesis en ambos hemisferios, fabricada especialmente a medida como restauración de su anatomía craneal –una craneoplastia–. La operación salió bien pero Pablo tuvo otra vez problemas con la válvula para drenar el LCR –un cuerpo sano suele absorber el excedente– . El 26 de agosto, como no terminaba de llenarse adecuadamente el espacio de su cerebro, le cerraron la válvula manualmente con una pequeña incisión.
El 9 de septiembre, seis meses después de la represión, fue trasladado nuevamente al Rocca. Pero un mes después volvió al Ramos Mejía por un cuadro de febrícula. El martes 4 de noviembre, como ya estaba en el hospital, le hicieron una operación reparadora que no era urgente pero sí necesaria y correctiva: le rellenaron con su propio tejido un hueco que se le había hecho debajo de la prótesis en la cabeza. “Tenía la piel muy tensa ahí y era un riesgo, porque al estar cerca de la prótesis se le podía quebrar”, explicó Fabián.
El 27 de noviembre Pablo volvió al Rocca y se aceleró su recuperación. El 23 de enero de este año comenzó a tomar mate. El primer fin de semana de febrero volvió a dormir a su casa en Escalada. La segunda semana de febrero comió su primer sándwich de milanesa en casi un año.
Este jueves la Bersuit encabeza un festival por Pablo en la plaza del Congreso y en el hospital Evita de Lanús se estrena una muestra de fotos del reportero realizadas entre 2020 y 2023 titulada “Para que el cuidado sea visible”.
***
Pablo termina un mate, se para y toma la bolsa de facturas.
–Dale –le dice a Nicolás, que había comido un par rápido–. Agarrate una medialuna que le voy a llevar a mi vieja.
La visita de sus amigos –Jorgito, el de toda la vida; Nicolás, el que se la salvó– no va a durar mucho más. El protocolo de visita en su casa es estricto con los horarios. Buscan no agobiarlo –dirá Fabián– porque cuando está muy estimulado se cansa. “Necesita que el cerebro descanse”, dirá Jorgito. Por eso tiene una especie de agenda de visitas con dos horarios distintos para estos fines de semana que pasa en su casa: a media mañana, antes del almuerzo, o a la tarde, después de las 16. Pablo come con sus padres, que tratan de hablarle poco o evitan prender la televisión para no sobrecargarlo sensorialmente. Duerme siesta y se acuesta temprano por la noche. A la mañana se puede llegar a despertar después de las 10 o más temprano. Después hace una siesta, como este sábado de febrero.
Hoy Pablo está activo. Sale de su casa y encara hacia la escalera. Hasta hace poco colocaba los dos pies en un mismo peldaño antes de encarar el siguiente. Ahora se toma de la baranda y levanta un pie. Cuando lo apoya, levanta el otro y lo coloca en el escalón de más arriba. La recomendación de sus médicos es que se mueva poco, “pero él se manda”, dirá Fabián: un fin de semana casi se cae por sacar a pasear al perro.
Llega con esfuerzo al piso de arriba. Toca la puerta y Mary le abre. Atrás está Fabián. Pablo les sonríe y le ofrece la bolsa de medialunas.
–¡No, por favor! –escuchan desde abajo Nicolás y Jorgito que Mary le dice a Pablo–. Hubiese bajado yo, ¿cómo vas a subir vos solo?
El gobierno puso en revisión 44 inmuebles de todo el país que estaban bajo la esfera de IOSFA y que podrían estar cerca de ser vendidos.
El documento oficial al que accedió a LPO tiene fecha del 19 de marzo y propone anular transferencias, retirar propiedades del balance y redefinir la titularidad de hoteles, delegaciones y centros recreativos.
La medida abre interrogantes sobre el control y la gestión futura de los bienes y aumenta el malestar de una buena parte de las Fuerzas Armadas que aún se resiste a perder el patrimonio histórico.
La iniciativa se enmarca en la aplicación del DNU 88/2026 y fue elaborado por la Subgerencia de Servicios Generales del organismo, propone una serie de medidas que incluyen la anulación de procesos de transferencia en curso, la intervención de la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) y la exclusión de estos inmuebles del patrimonio neto del instituto.
Entre los activos alcanzados figuran hoteles, delegaciones, farmacias, centros recreativos y sedes administrativas, muchos de ellos ubicados en puntos estratégicos como la Ciudad de Buenos Aires, Mar del Plata, Córdoba y la Patagonia.
En el caso de Mar del Plata, por ejemplo, aparecen varios hoteles emblemáticos, cocheras y dependencias operativas que forman parte de la estructura histórica del organismo. Según el texto, uno de los ejes centrales es revertir la situación jurídica de los inmuebles que estaban en proceso de transferencia al IOSFA.
En esos casos, se propone que la AABE retome la jurisdicción, con intervención del Ministerio de Defensa, manteniendo el uso por parte de la obra social pero bajo un nuevo encuadre legal. En paralelo, se impulsa la anulación de resoluciones y expedientes tramitados en los últimos años.
El documento también sugiere archivar definitivamente múltiples actuaciones administrativas vinculadas a estas transferencias. Otro punto sensible es la recomendación de excluir los 44 inmuebles del registro contable del IOSFA.
Pero para algunos integrantes de las fuerzas, los argumentos técnicos que aparecen en el documento oficial no so suficientes. Un militar en actividad afirmó a LPO que «toda esa lista de inmuebles van a ser afectados a la venta para poder pagar la deuda o parte de la deuda».
«Lo curioso es que algunos bienes son de las fuerzas, por ejemplo los hoteles Antártida y Tierra del Fuego, la residencia Cerrón a la Falda, la residencia Cosquín, esos eran hoteles de las fuerzas, que después pasaron al IOSFA pero bueno, obviamente nadie va a decir nada», agregó.
La disolución del IOSFA se produjo para dar lugar a una nueva obras social pero el gobierno nunca detalló la manera en la que iba a pagar de 200 mil millones de pesos que incluye deudas con clínicas y hospitales de diferentes lugares del país que han dejado sin cobertura a militares activos y retirados.
Esto generó una situación grave para pacientes de enfermedades graves que tiene que cubrir con plata de su bolsillo los costos de los tratamientos y en ciudades como Mar del Plata salieron a protestar.
LPO adelantó en exclusivo que los estudios contables de IOSFA antes de la llegada de Luis Petri mostraban una obra social con 25 mil millones de pesos de superávit que empeoró tres años después para dejarla en un situación de absoluto quebranto.
Patricia Bullrich fracasó en su intentona para sesionar de prepo este miércoles y apurar el pliego de Carlos «Coco» Mahiques, después que los bloques aliados y hasta legisladores del oficialismo avisaran que no podían garantizar la presencia de todos en recinto. Su traspié se debió, antes que nada, al boicot de Karina Milei para que no capitalice el eventual triunfo político de una aprobación exprés para el padre del nuevo ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques.
El desaire a Patricia se inscribe en la misma lógica que la jugada de la hermana presidencial contra el intendente de 3 de Febrero, Diego Valenzuela, a quien le negaron un cargo en la nonata Agencia de Migraciones. Valenzuela, que no asumió como senador bonaerense a la espera de ocupar ese sillón que le habían prometido, estalló este martes y dijo que «Karina lo tiene secuestrado a Milei».
Valenzuela es tal vez el único dirigente territorial de Bullrich en la provincia de Buenos Aires y había zafado del veto de Karina. Sin embargo, esa suerte se agotó y ahora lo persigue el mismo fantasma que a Gerardo Milman, el exdiputado que la exministra tuvo que esconder en su despacho para no ser alcanzado por la impugnación de la secretaria general de la Presidencia.
En ese contexto, la senadora libertaria sobreactuó su fervor karinista y, por eso, quiso arrastrar al Senado a una ridícula sesión, sin más temario que el de otorgar estado parlamentario a los pliegos. Con todo, una fuente oficialista fue despiadada a la hora de describir la situación de Patricia: «la única certeza es que no va a ser candidata a vicepresidenta ni candidata a jefa de gobierno».
Tal como anticipó LPO, la exministra empujaba el trámite para que avance con rapidez la prórroga del camarista de la Casación Penal, pese a que había ausentes como la salteña Flavia Royón y Carolina Moisés, que acompañan a los gobernadores en la Argentina Week estadounidense, y otros senadores ni siquiera viajaron a Buenos Aires esta semana. «Quiere congraciarse con Juan Bautista Mahiques», dijo un senador a LPO.
La jefa de la bancada de LLA convocó entonces a una reunión de presidentes de bloque para este martes. Y frente al temor a que le vaciaran la cita, dibujó un extraño temario que mezclaba la recuperación de estado parlamentario para pliegos de militares que habían quedado postergados, un asunto que se puede votar a mano alzada en cualquier sesión, junto al pliego de Mahiques.
Karina Milei.
La reticencia de los senadores era tan alta que hasta ofreció discutir la integración de las comisiones. Acaso por decoro, los legisladores acudieron al encuentro con Bullrich pero avisaron que no estaban dispuestos a sesionar este miércoles antes de sentarse a conversar: «sesionaremos la semana que viene para que entren más temas», contestó un radical ante la consulta de LPO.
En rigor, los aliados se le plantaron a la exfuncionaria de Javier Milei pero la iniciativa de Bullrich venía reñida desde el principio con la lógica. Con el Presidente de viaje en el exterior, Victoria Villarruel quedó a cargo de la presidencia y Bartolomé Abdala, presidente provisional de la cámara, tuvo que suspender su agenda en Expoagro para estar pendiente de la frenética rutina que quería implementar la líder del bloque oficialista.
La senadora libertaria sobreactuó su fervor karinista y, por eso, quiso arrastrar al Senado a una ridícula sesión, sin más temario que el de otorgar estado parlamentario a los pliegos.
«Bullrich está acostumbrada a mandar, se piensa que está en el Ejecutivo», se quejaron los peronistas, y agregaron: «cree que porque ganó algunas votaciones, tiene el poder pero no es así».
Pero el principal problema de la exministra no viene de las filas opositoras sino del gobierno mismo. LPO informó que Juan Carlos Pagotto, el mendocino de origen y riojano por adopción, se convirtió en el antagonista interno de la exsenadora, por mandato de los primos Martín y Lule Menem, aún cuando los libertarios traten de minimizar el operativo desgaste que ya pusieron en marcha contra Bullrich.
La vigilia había comenzado hacía ya tres décadas, La Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito venía abriendo un camino, que muchxs fuimos encontrando cada unx a su tiempo. El 8 de agosto, esa fecha que esperábamos desde que se consiguió la media sanción en diputados, nadie podrá negar que fue…
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