La gorra sabe lo que puede. Siempre pudo y ahora sabe que puede un poco más, justo ahora que ni lo esperaba. Sabe cómo hacer que las pibitas se caguen de miedo cuando vuelven de noche, sabe cómo hacer que los guachos trabajen para ellos, sabe lo que puede un fierro. Saben descansar, verduguear, hacer crecer el miedo, mirar para otro lado. Saben qué calles esquivar cuando es necesario. Saben qué decirle a la novia linda del preso nuevo cuando llora toda triste en la comisaría. Saben hacer desaparecer.
La gorra sabe de política. ¿Cómo no saberlo? Sabe cuándo atacar, cuándo correrse, que decir, cuándo pueden ir un poco más allá. Saben del odio y desprecio de la política a lo que vagabundea, a lo que no obedece, a lo que se escapa, a lo joven, a la vagancia. La gorra sabe que los necesitan, saben que ciertos territorios hostiles ellos caminan para que no los caminen otros. Saben qué hacer, entienden las consignas, las interpretan, las patrullan. Sabe el valor de la política sobre la vida y la diferencia entre un militante y un guacho.
La gorra sabe y si se la banca sabe más. Sabe que mañana, cuando Facundo sea olvido, cuando el ministro siga ahí boqueando sin filtro, cuando las panelistas griten otra cosa, sabe que pueden dar unos pares de trompadas más. Apretar más tranquilos, verduguear lo más piola, disparar sin armar tanta escena, romper la noche en la lancha por la Rivadavia levantando a las chicas del cementerio de Morón, patear puertas, seguir despreciando madres que preguntan por sus hijos. También saben que ahora en el patrullero no están solos, los acompaña el miedo de Axel, la prepotencia de Berni, el silencio de la militancia, la complicidad de la justicia y ese odio bien manija y visceral de todos los que nacieron así, con el corazón ortiba.
La Dirección de Servicios Públicos de la Municipalidad de Villa Regina lleva adelante en estos días un intenso trabajo en las calles rurales. En principio se ejecutan tareas previas a la repavimentación del kilómetro de Nardini. Para ello se coloca calcáreo y ripio. Recordemos que el próximo 13 de enero se abrirán los sobres con…
Hace pocos minutos se reportó un robo en la Calle San Lorenzo y R. Cereghetti. Se sustrajo una caja completa de luz con térmica, disyuntor, contactor, como así también el medidor, cables y la jabalina de Edersa. Debido a este hurto se ven afectadas 4 manzanas del Loteo Verzzini. En estos momentos se está realizando…
Tal lo anticipado, la Dirección de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Municipalidad de Villa Regina puso en marcha el programa de recolección de aparatos electrónicos y eléctricos en desuso que permite la reutilización de elementos y evita la contaminación a cielo abierto. Los interesados pueden acercar residuos como CPU, monitores, pantallas, teclados, mousses, impresoras,…
El Intendente Marcelo Orazi participó este jueves en la apertura de la jornada de trabajo del programa ‘Familias rionegrinas solidarias’ que se realizó en el Galpón de las Artes. En la oportunidad el Intendente destacó la importancia de la actividad ya que, sostuvo, significa “el primer paso para implementar el programa en nuestra ciudad”. “Hay…
Era 15 de agosto de 2023. Silvio Casadío, geólogo prestigioso en su campo, profesor e investigador universitario en Río Negro, recibía el video por Whatsapp y los algoritmos de las redes se lo mostraban a cada rato. Javier Milei, aún candidato a presidente, explicaba su proyecto para achicar y ajustar el Estado desde la pantalla de La Nación+ junto a Jony Viale. El periodista le preguntaba al candidato que haría, ministerio por ministerio:
—Ciencia, Tecnología e Innovación…
Milei tacha con un fibrón. Viale dice “uff”. Sigue Milei:
—Eso que quede en manos del sector privado.
—¿Ciencia y tecnología?
—Obvio.
—¿Y el Conicet?
Milei abre sus brazos e insiste:
—Que quede en manos del sector privado. Que se ganen la plata sirviendo al prójimo con bienes de mejor calidad o mejor precio, como hace la gente de bien.
Mirando hacia atrás para reconstruir los motivos que lo llevaron a dejar la Universidad Nacional de Río Negro para instalarse en una universidad en Chile, Silvio Casadío recuerda ese video como el primer “mazazo”.
En diciembre, Milei asumía la presidencia y Casadío recibía un correo del otro lado de la cordillera: la oferta hablaba de investigación, docencia, conducción de equipos. Buena paga. El geólogo conversó con su pareja y prefirieron esperar “a ver qué pasaba”.
Casadío se licenció en Geología en la Universidad Nacional de La Pampa, hizo un doctorado en Ciencias Geológicas de la Universidad Nacional de Córdoba y luego estudios postdoctorales en la Universidad de Kent en Ohio, Estados Unidos. Entró como investigador al Conicet en 2004 y en 2018 llegó a investigador principal. Como docente se inició en La Pampa hasta que en 2010, junto con otros geólogos se radicó en Río Negro, donde a lo largo de 14 años armaron carreras de grado, de posgrado y un equipo robusto de investigación que llegó a tener 70 miembros. Hoy Casadío vive en Chile y de ese equipo algunos investigadores partieron entre 2024 y 2026 a Brasil, España, Italia, Canadá y Bélgica.
Pero el movimiento es mayor. La casuística y los datos de lo que está ocurriendo a esta altura de 2026 son demoledores: una decana de Humanidades de una universidad del conurbano dice que en la última semana se fueron dos, una profesora de historia a una universidad de España y otro —con doctorado en marcha— a trabajar a un call center. En la Facultad de Exactas de la UBA, su decano Guillermo Durán, dijo que “438 docentes e investigadores renunciaron entre diciembre de 2023 y abril de 2026”. Un filósofo joven y divulgador de una universidad pública tradicional fue tentado por una universidad privada con campus en zona norte del conurbano: salario triplicado a cambio de dedicación exclusiva. Un físico destacado, especializado en ciencia de datos e inteligencia artificial aplicada, también fue captado por una universidad privada: en el acuerdo logró que le permitieran seguir dando clases en la universidad pública pero no dirigiendo una carrera. La Federación Gremial de Docentes de la Universidad Tecnológica Nacional (FAGDUT) dijo que cerca de mil profesores ya abandonaron sus cargos en la UTN. ¿A dónde van los que renuncian? A universidades privadas de Argentina y del extranjero. Del Río Colorado para abajo, a Vaca Muerta. En muchos casos a engrosar las filas del cuentapropismo de actividades varias: emprendimientos en soledad, con sus parejas o algún amigo, trabajos de consultorías, choferes en aplicaciones. En algunas provincias, los docentes universitarios pasan a dar clases en escuelas secundarias, porque hay gobiernos locales que pagan mejores salarios que Nación.
—Lo económico fue determinante para irme —dice Casadío—, pero no fue lo único. Yo pasé otras crisis de presupuesto en ciencia y universidad, en el 82, en el 89, en el 2001… fueron tremendas ¿eh? Las viví todas. Pero a nadie se le ocurría decir que un investigador científico era un parásito o era un inservible.
Juan Ignacio Doberti, doctor en Ciencias Económicas de la UBA, profesor universitario, se ha especializado en presupuestos y modelos de financiamiento de educación superior, haciendo estudios comparados en la región, tanto en educación pública como privada. Sus análisis ratifican lo que dice el geólogo emigrado: “En 1976 al asumir el último gobierno dictatorial, en 1982 debido a la guerra de las Malvinas, en 1989 con el fenómeno hiperinflacionario al finalizar el gobierno de Alfonsín y en 2002 con la crisis del final del régimen de convertibilidad: en todos estos casos la merma de recursos fue transitoria y el presupuesto en pocos años recuperó los niveles previos”. Y además, en todos los casos los gobiernos plantearon abiertamente que eran recortes requeridos por las circunstancias, pero nunca deseados o, peor aún, festejados.
Doberti atiende el teléfono un sábado, luego de dar clases de 9.30 a 14.30 en la Universidad Nacional de Hurlingham. Explica que la degradación es en todos los frentes: las universidades no pueden retener a sus docentes, por supuesto no atraen a docentes a sumarse, el Estado Nacional paralizó todo tipo de obra de infraestructura, no hay presupuesto para viajes de estudio, los gastos de funcionamiento no se actualizaron acorde a los aumentos tarifarios.
En otro de sus trabajos, Doberti define a la política universitaria de Milei como “un esquema Ponzi”: un gobierno que prometió bajar impuestos, no endeudarse, no emitir y al mismo tiempo no provocar ningún perjuicio en los servicios prestados por el Estado, como la educación pública, la salud pública, el mantenimiento de las rutas o el pago de las jubilaciones. “Es un ardid que dura un tiempo hasta que se diluye el encantamiento del beneficio por la baja de impuestos y los servicios públicos tienen una baja en su calidad”, escribió Doberti.
—Y además ocurre algo inédito —dice ahora el economista al teléfono— históricamente, por cómo se compone el sistema tributario y de recaudación de Argentina, el Estado Nacional financió a provincias y municipios. En las universidades está ocurriendo que las provincias, como Buenos Aires o Río Negro, financian obras de infraestructura en universidades (obras que el gobierno nacional decidió abandonar), incluso hay municipios haciendo aportes para terminar obras.
La idea de “tirarles” las universidades a las provincias, como ya ocurrió con la educación primaria y secundaria, estuvo —o sigue estando— en la cabeza de funcionarios nacionales a cargo de la educación. Se lo comentaron en alguna reunión a los rectores, a modo de amenaza: sepan que todo puede ser peor.
Por ahora, no prosperó.
En otras reuniones, los funcionarios a cargo de educación y política universitaria sugirieron la posibilidad de que la paritaria docente y nodocente se defina entre las universidades y los gremios, sin presencia de la secretaría de Educación. “Otro delirio que por ahora no avanzó”, explicó un rector hace unos días.
Desde el retorno de la democracia en 1983, el sistema universitario argentino ha expandido y aumentando proporcionalmente su matrícula estudiantil más que su población: en 1983 había unos 350 mil estudiantes universitarios y hoy ese número se multiplicó por siete, superando los 2,7 millones de estudiantes (según el anuario publicado por la Subsecretaría de Políticas Universitarias). Mientras que la población total de Argentina no llegó a duplicarse en el mismo período (de 29 millones en el 83 a 47 millones en la actualidad). El 80% de los estudiantes de grado cursan en universidades públicas (en posgrado es el 68%). También creció la cantidad de universidades. Si tomamos la última década, en 2015 había 130 entre públicas y privadas; para 2024 el número llegaba a 143.
Graciela Giménez, a cargo de la Oficina de Aseguramiento de la Calidad de la Universidad Nacional de Río Negro, aporta un dato clave: “Mientras que la matrícula de estudiantes aumentó un 38,5% entre 2015-2024, la planta docente creció un 23%. La masificación del sistema aumentó a una velocidad superior a la creación de nuevos puestos de trabajo docente”. Y ese aumento, de por sí inferior al que se necesitaría, se dio sobre todo en cargos de dedicación simple. “Las dedicaciones exclusivas, fundamentales para la investigación, aumentaron apenas un 3,5%”. El dato positivo es que mejoró la calidad de la formación de los docentes: el porcentaje de profesores con título de posgrado pasó del 15% al 21%.
La pérdida salarial de los trabajadores universitarios (docentes y nodocentes) es del 34% en términos reales desde noviembre de 2023. Mientras que el total presupuesto universitario cayó un 28,9% entre 2023 y 2025 (alrededor del 90% del presupuesto de cada universidad se destina al pago de salarios). Dicho de otro modo: el incremento acumulado de los salarios para profesores y trabajadores nodocentes universitarios entre diciembre de 2023 y principios de 2026 fue del 144,2%. En el mismo período, la inflación acumulada medida por el INDEC alcanzó aproximadamente el 280,5%. Ese es el motor principal de la marcha convocada a Plaza de Mayo (y plazas de todo el país) para el martes 12 a las 17 horas: que el gobierno aplique la Ley de Financiamiento Universitario aprobada por el Congreso y ratificada en dos instancias por la Justicia. De aplicarse la ley, el gobierno debería actualizar salarios y becas estudiantiles para compensar la pérdida.
Para el geólogo Casadío, tanto como lo salarial pesaron otros aspectos en su decisión de emigrar. En 2024, un colega suyo, geólogo, profesor e investigador, estaba haciendo un trabajo de campo cerca de San Antonio Oeste. Cuando volvió a la camioneta, que tenía ploteado el logo del Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología del Conicet-Universidad Nacional de Río Negro, la encontró llena de basura. Alguien había desparramado desechos en la caja y en el interior del vehículo. Semanas después, otro geólogo que viajaba en transporte público y tenía puesta una campera con el mismo logo fue insultado por un hombre. Por la misma época, fueron noticia las agresiones a un grupo de geólogos que hacía trabajo de campo en Potrerillos, Mendoza.
El discurso contra las universidades no es nuevo ni exclusivo de la Argentina. Ocurrió con Bolsonaro presidente en Brasil (sobre todo contra las ciencias sociales y humanas), pasa en Estados Unidos con Trump y ahora también con Kast en Chile. Y está dentro de una narrativa (de un programa político) más amplia. La narrativa antiestatal suele ser más belicosa contra las universidades y no es casual: la universidad es en su esencia intelectual, inconformista y cuestionadora del orden vigente.
—A fines de 2024, la Universidad Andrés Bello insiste con una propuesta. Y ahí decidí irme.
El 18 de febrero de 2025, Silvio Casadío envió un correo a algunas personas de la UNRN para contarles que había aceptado la propuesta de radicarse en Chile.
En 2025, los rectores nucleados en el Consejo Interuniversitario Nacional ( órgano institucional que agrupa a más de 70 universidades nacionales y provinciales) hicieron un relevamiento que arrojó un dato contundente: más de 10.000 profesores universitarios habían renunciado o reducido al mínimo su dedicación docente. En muchos casos, docentes como el geólogo Casadío: con dedicación exclusiva y un rango alto de investigador. Es decir, un profesor que dirige tesis de grado y posgrado, que forma becarios (jóvenes investigadores), que conduce equipos, que contagia, que estimula, que publica investigaciones, que es referente en su campo, que es reconocido internacionalmente, que pasó más de 40 años formándose (casi todos en Argentina) y formando a otros. Hasta que un día cruza la cordillera. También se fueron otros que tienen dedicaciones semiexclusivas y otros que tienen “dedicaciones simples” (pueden enseñar 4 horas semanales en una universidad, 4 horas en otra).
En distintos momentos, con discursos frente al parlamento, en reuniones públicas o privadas, en algunas intervenciones en medios de comunicación o algún tuit, el presidente de la Nación o sus funcionarios responsables de las políticas de educación universitaria y ciencia han señalado que para este gobierno son centrales áreas de investigación y desarrollo como la inteligencia artificial, los recursos minerales, la biotecnología, la industria nuclear y aeroespacial. En todos esos sectores hay renuncias. Todos los días. El gobierno no dispuso, en el formato que fuere, ningún mecanismo de retención de esos talentos que hasta hace un año, meses o semanas hacían ciencia y docencia en universidades e institutos de investigación.
El éxodo, la migración o la fuga de investigadores y docentes destacados golpea en la calidad de lo que hoy ofrecen las universidades a la sociedad (las posibilidades de desarrollo) y a las familias (la promesa de una educación gratuita y de calidad). Los profesionales que se forman en el sistema universitario público son parte del engranaje que mueve a las comunidades que (según indican todos los estudios y encuestas) todavía creen en las universidades como espacios educativos de calidad y progreso individual y colectivo. Profesionales que están en cada rincón del entramado social:
El médico que te atendió en la guardia, formado en la universidad pública.
La docente de literatura de tercer año de tu hija: universidad pública.
El veterinario que atiende a tus perros.
La arquitecta que proyecta una reforma para tu casa.
El agrónomo que mide la humedad del suelo para definir si te conviene arrancar con la cosecha hoy o pasado mañana.
El físico que hace las fórmulas y los cálculos para los desarrollos con IA.
El técnico que repara ese artefacto que se te rompió.
La ingeniera en alimentos que mejora la yerba mate que tomás cada mañana.
La biotecnología que diseña las vacunas que pueden salvarte la vida.
Los científicos sociales que diseñan políticas públicas y mediciones para conocer la sociedad en la que vivimos.
El ingeniero que construye un satélite capaz de viajar a miles de kilómetros de distancia de la Tierra para enviar datos que luego alimentan las aplicaciones que abrís en el celular.
E incluso aquellos que pasaron por las universidades, se formaron pero no llegaron a graduarse, también son parte del capital acumulado del país, ponen esos conocimientos en diálogo con otros saberes no universitarios y quieren que sus hijos estudien.
Una mañana de un martes de mayo, con llovizna y viento del sur, dos personas caminan por el campus de la Universidad de San Martín. Son dos hombres. Uno aparenta 40 años y el otro, que parece el hijo, 17 o 18 años. Llevan cascos de motos en la mano. Giran sus cabezas a un lado y a otro, como si buscaran algo. Efectivamente, buscan información sobre la inscripción a Ingeniería Electrónica. Encuentran la oficina correcta. El padre le hace un gesto con la cabeza al hijo, como diciendo “andá vos y preguntá”. El hijo pregunta. Faltan algunos meses para la inscripción. El padre se llama Gastón. Vive en San Martín. Trabaja por su cuenta como técnico en reparación de aires acondicionados. De lunes a viernes en barrios de San Martín. Los sábados cruza la General Paz y trabaja en departamentos de Devoto, Belgrano, Nuñez. Esos sábados, el hijo, Ramiro, le hace la segunda.
—Mal no le pago, no se puede quejar —dice el padre.
El hijo levanta las cejas.
—Es lo que yo hubiera querido estudiar. Y él se da mucha maña, en un año ya se puede largar solo.
Ese es el plan (de Gastón): que en 2027 Ramiro arranque a estudiar y a reparar equipos de aire acondicionado por su cuenta.
Se vienen meses de decisiones para Ramiro. Quizás se inscriba en ingeniería electrónica en octubre. O en otra carrera. O empiece a trabajar y arranque los estudios más adelante. En cualquier caso, lo que Gastón y Ramiro pareciera que saben es que la universidad pública estará ahí, con la promesa de educación pública, gratuita y de calidad.
Agradecimiento: A Graciela Giménez, por la información, la bibliografía y los contactos.
Dentro del juego de hermetismo constante que reina en el arco opositor en Córdoba, hace unos días se produjeron una serie de reuniones del exintendente Ramón Mestre con varios referentes que hoy tiene el armado que integran el diputado Gabriel Bornoroni y el senador Luis Juez. Con ellos, además de un encuentro en Buenos Aires con ‘Lule’ Menem, las conclusiones para el entorno de Mestre fueron las mismas: tiene que salir a raspar a Rodrigo de Loredo.
Es sabido que la relación entre Mestre y el exdiputado hace años no es buena. Incluso, cuando ambos integraron un mismo frente en 2019 para competir con el peronismo, el vínculo tampoco era sano.
Ahora, después de una serie de conversaciones que algunos aseguran también que se produjeron entre los dos radicales, el clima entre ambos se enrarece. «Bornoroni, y sobre todo Juez, saben que Mestre si tiene que salir a darle a Rodrigo lo va a hacer. Pero no porque ellos se lo digan, sino porque Ramón y Rodrigo no tienen piel y no la van a tener», dijo un radical que conoce a ambos.
Bornoroni sigue con la construcción territorial y muchos lo ven convertido en el macho alfa de la oposición a Llaryora. Incluso, en el mismo peronismo se cuidan de las críticas al libertario al que consideran un mileísta genuino a diferencia de Juez o De Loredo. «Bornoroni es un puro. Y como tal, defiende las ideas por las cuales se lo puede cuestionar o no. Pero los otros dos son arribistas y tipos que están desesperados por ver si el dedo de Karina los elige o no», se sinceró un ministro del peronismo a LPO.
La capilaridad de Bornoroni se extiende con radicales por encima de lo que ocurra entre Mestre y De Loredo. De hecho, a cargo de reclutar a ese espacio dentro de la alianza libertaria está la directora del Inaes, Soledad Carrizo. Pero, además, hay vínculos o acercamientos que llegan impulsados por los propios jefes comunales.
Este lunes, Bornoroni se mostró con intendentes del radicalismo de San Justo, el departamento de Llaryora y del ministro de Gobierno, Manuel Calvo.
Ramón Mestre
Todo dentro de una construcción por ahora sin fondos ni recursos nacionales; lo que activa una mirada desde la Provincia a la hora de pasar el scanner para asistir o no a los municipios. Como lo contó LPO la semana pasada.
En contra de esa amenaza se espera para este viernes un mensaje contundente de Juez como anfitrión del locro por el Día del Trabajador. Un ritual histórico del juecismo que en otros momentos trajo dolores de cabeza y que ya cambió de invitados en varias ocasiones a lo largo de los años: este viernes será el turno de los libertarios como comensales invitados.
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