La Secretaria de Desarrollo Social Luisa Ibarra y el Director de Ambiente y Desarrollo Sustentable Hugo Curzel visitaron la localidad de Chelforó para interiorizarse sobre el funcionamiento del invernadero escuela que se enmarca en el programa ‘Miles de oportunidades’.
El mismo es impulsado por el Gobierno de Río Negro en conjunto con el programa Pro Huerta del INTA y del Ministerio de Desarrollo Social de Nación y apunta a construir invernaderos escuelas para capacitar a las familias en la construcción de esta tecnología para producir y garantizar el autoabastecimiento de alimentos frescos.
Estuvieron presentes también funcionarios de los Municipios de Godoy y Chichinales y de la Comisión de Fomento de Valle Azul, además del Coordinador del Consejo Escolar Alto Valle Este Julio Parada.
En la oportunidad fueron recibidos por el Comisionado de Chelforó Adrián Lamela. “La visita nos sirvió para intercambiar experiencias mientras aguardamos la llegada del programa al Alto Valle”, manifestó Luisa Ibarra.
El presidente Javier Milei inauguró formalmente el período 144° de sesiones ordinarias en medio de un jolgorio desconectado de la creciente crisis industrial y la conflictividad por despidos. Lejos de la serenidad que podrían haberle prodigado los triunfos parlamentarios del verano, se despachó con una catarata de agresiones contra los peronistas.
En su mensaje a la asamblea legislativa, se jactó de sus recientes victorias. «Hemos aprobado el primer presupuesto sin déficit fiscal libre de default en 100 años, terminamos con la emisión monetaria que se usaba para financiar el desacalabro fiscal», dijo en el arranque.
Pero enseguida sepultó el orgullo por las victorias bajo las ganas de atacar a sus rivales, el clima se caldeó y Milei escaló el intercambio. Los trató desde el estrado de ser una «manga de delincuentes». «Por eso tienen a la suya presa y va a seguir presa por la causa de los cuadernos, va a seguir presa por el Memorándum con Irán porque es una chorra», vociferó desaforadamente aludiendo a Cristina Kirchner.
Cada vez que un legislador opositor lo criticaba, sus seguidores o el propio presidente respondían. «Ustedes no pueden aplaudir porque tienen las manos tapadas de bolsillos ajenos», llegó a decirles a sus adversarios para descalificarlos por «corruptos».
Milei aprovechó el discurso para reivindicar la reforma laboral. «¡Qué alergia le tienen a los datos, el desempleo bajó!», exclamó sin precisar la fuente en un contexto signado por la desconfianza en el Indec por el portazo de Marco Lavagna.
La encendida verborragia de Milei contagiaba al oficialismo en pleno. En un tramo, la emprendió contra el peronista Germán Martínez, que lo contradecía desde su banca: «Dejá de mirarte en el espejo, Martínez, los chorros son ustedes», espetó. Y automáticamente, legisladores y activistas se unieron al grito de «tobillera, tobillera», otra vez en referencia a Cristina.
Los militantes libertarios habían recibido a su líder entonando las estrofas de la canción «Panic Show», de la banda La Renga. Desde el bloque peronista, atinaron a vocear el nombre de José Luis Espert, el renunciado diputado por sus vínculos con el presunto narco Fred Machado, y todo el oficialismo rompió al unísono al compás del primer cantito. «¡Pre – si – den – te!», gritaban con fervor.
Sebastián Pareja.
Tanto los jueces de la Corte Suprema como los gobernadores presentes seguían la alocución de Milei con gesto adusto, acaso incómodos. El Presidente retomó este domingo la rabia adolescente que había empezado a moderar tras la derrota electoral en territorio bonaerense, en septiembre pasado.
Milei enumeró los logros que su gobierno inventarió, entre los que mencionó la baja de la inflacón y el protocolo antipiquetes. Ninguno de esos dos tópicos se corroboran con los datos de la realidad.
«Robar está mal pero robarle el pan de la boca a los más vulnerables para acumular poder excede cualquier adjetivo que se pueda encontrar en el diccionario», expresó en otro pasaje de su intervención, y enseguida apuntó el incremento en la AUH y otras asignaciones. Y volvió a cargar contra el peronismo al considerar que convertían a los beneficiarios de planes sociales en «esclavos».
Ustedes no pueden aplaudir porque tienen las manos tapadas de bolsillos ajenos.
En otro pasaje del discurso, citó los indicadores del EMAE para demostrar que «hace dos años que la economía argentina crece», lo que no significa que mejore la situación del país. No obstante, arriesgó: «la malaria se terminó».
Esos presuntos datos a favor, por lo demás, se desdibujaban enseguida, como cuando apodó a Juan Grabois como «oligarca disfrazado de pordiosero» y le dijo «Chilindrina Troska» a Myriam Bregman.
Mientras el Presidente se gritaba casi hasta la disfonía, Victoria Villarruel se mantenía impertérrita.
Juan Marino.
De las bancadas opositoras, se encontraban presentes los diputados de izquierda y una delegación de peronistas, integrada por diputados como Eduardo Valdés, Gustavo Bordet, Agustina Propato, Jorge Taiana y el puntano Jorge «Gato» Fernández. Luego se sumaron Germán Martínez, Victoria Tolosa Paz, Sabrina Selva, Natalia Zaracho, Juan Grabois y Juan Marino, que llevó un cartel negro que enunciaba una ecuación: «Milei = despidos».
Los senadores del interbloque de José Mayans no asistieron, en protesta por haber sido vulnerados en la composición de las comisiones de la Cámara Alta. Los diputados identificados con La Cámpora, tampoco.
La Municipalidad de Villa Regina informa que a partir de mañana y hasta el domingo inclusive no funcionará la balsa en la Isla 58. El servicio se retomará el lunes 27 en el horario habitual de 7 a 14 y de 17 a 20. Difunde esta nota
A dos días de las elecciones para Diputados Nacionales nos tomamos el trabajo de recorrer algunas de las plataformas digitales que nos gustan y reunir una serie de datos relevantes que por ahí puede interesarle a mas de un ciudadanx.
La lamentable actualidad política en su máxima expresión.
Por Tomás Palazzo para NLI
El inicio del 144° período de sesiones ordinarias en el Congreso de la Nación Argentina quedó marcado por un espectáculo impropio de la investidura presidencial: gritos, insultos, descalificaciones permanentes y una puesta en escena que convirtió el mensaje institucional en una tribuna de confrontación personal. Lejos de presentar un balance serio de gestión, Milei protagonizó una noche de tensión constante con la oposición, a la que atacó de manera reiterada mientras balbuceaba partes de un discurso que evidenció improvisación, furcios y afirmaciones políticamente explosivas.
Desde el inicio mismo de su intervención, el mandatario abandonó la lectura para responder a viva voz a legisladores opositores, en un clima de máxima tensión dentro del recinto. El tono fue subiendo rápidamente hasta derivar en insultos directos: trató a diputados y referentes del campo nacional como “delincuentes”, “ignorantes” y “manga de ladrones”, en medio de interrupciones y gritos cruzados que desnaturalizaron por completo el carácter institucional de la ceremonia .
Un discurso a los gritos y contra la oposición
Lejos de limitarse a defender su programa, Milei convirtió la apertura legislativa en un escenario de combate verbal. Interrumpió en múltiples ocasiones su propio texto para girar hacia las bancas opositoras y responder con agravios personales.
En uno de los momentos más tensos, desafió a los legisladores que no lo aplaudían: aseguró que “no pueden aplaudir porque se les escapan las manos a los bolsillos ajenos”, profundizando un intercambio que escaló rápidamente en tono y virulencia .
El clima se volvió aún más áspero cuando, ante cuestionamientos desde las bancas, redobló la apuesta con insultos directos, calificando a la oposición como “manga de ladrones” y “chorros”, en una secuencia que obligó a pausas reiteradas en la lectura formal del discurso .
La escena dejó una imagen inquietante: un Presidente que abandonó la institucionalidad del mensaje a la Asamblea Legislativa para responder con gritos desde el estrado, transformando el acto republicano en una confrontación personal.
Intromisión judicial y persecución política
El momento más grave llegó cuando Milei cruzó una línea institucional peligrosa: anticipó —sin disimulo— el futuro judicial de Cristina Kirchner.
En medio de su diatriba contra el kirchnerismo, afirmó que la ex presidenta “va a seguir presa” y enumeró causas en las que, según su propia visión, sería condenada .
No se trató de un análisis político ni de una opinión abstracta: fue una intervención directa sobre procesos judiciales en curso, enunciada desde el Poder Ejecutivo y ante la Asamblea Legislativa. La afirmación implicó una presión institucional explícita sobre el Poder Judicial, en abierta contradicción con el principio republicano de división de poderes.
El modelo que propone: del país industrial al extractivismo
En otro tramo del mensaje, Milei dejó en claro el rumbo estructural que pretende imponer: un giro definitivo hacia un modelo primario.
Anunció reformas destinadas a construir un “marco legal robusto que permita el desarrollo primario de los argentinos” . Traducido en términos económicos: el abandono del proyecto de industrialización para regresar a una lógica extractiva basada en recursos naturales y apertura comercial irrestricta.
La definición no fue menor. Implicó asumir públicamente que el horizonte del gobierno no es el fortalecimiento del aparato productivo nacional sino la profundización de un esquema dependiente.
Furcios, cifras dudosas y un discurso deshilachado
A lo largo de la exposición, Milei también evidenció dificultades para sostener el hilo argumental del texto que leía. La sucesión de pausas, interrupciones y respuestas improvisadas dejó al descubierto inconsistencias y errores.
El Presidente interrumpió varias veces la lectura para responder a gritos, lo que desordenó la exposición y derivó en afirmaciones poco claras, datos discutibles y comparaciones económicas simplificadas, como al cuestionar los precios del acero o de productos industriales sin contextualización productiva .
Lejos de consolidar una narrativa coherente, el mensaje terminó exhibiendo un tono errático que alternó entre la agresión política y la improvisación técnica.
Una apertura que degradó la institucionalidad
La apertura de sesiones ordinarias es, por definición, el momento en que el Poder Ejecutivo rinde cuentas y presenta su agenda ante el Parlamento . Sin embargo, lo ocurrido este 1° de marzo distó de ese espíritu.
Entre insultos, descalificaciones, anticipos judiciales y definiciones estructurales sobre el abandono del desarrollo industrial, Milei convirtió un acto republicano en un show de confrontación.
El saldo político fue tan claro como preocupante: una inauguración del año legislativo dominada por el grito, la agresión y la desmesura presidencial.
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