El Intendente Marcelo Orazi participó de la conferencia de prensa en la que se brindaron detalles del Festival de Arte enmarcado en el programa ‘Maratón Cultural’ que se realizará durante viernes, sábado y domingo en el Cine Teatro Círculo Italiano. Vale aclarar que el evento no tendrá público pero podrá ser seguido vía streaming en vivo.
En la oportunidad, el Intendente estuvo acompañado por el Secretario de Estado de Cultura de Río Negro Ariel Ávalos y la Directora de Cultura de la Municipalidad Silvia Alvarado. Estuvieron presentes además los legisladores Silvia Morales, Marcela Ávila y José Rivas.
La segunda edición del ‘Maratón Cultural’ tiene como sede a Villa Regina y consta de dos etapas: la primera, la capacitación de los hacedores culturales de la región que se realizó entre el 21 y 29 de abril, y la segunda el Festival de Arte que permitirá la puesta en escena de sus realizaciones.
Durante la conferencia, el Intendente expresó que “es muy importante que la Maratón se realice en nuestra ciudad porque fue aquí que se marcó un antes y un después en la cultura de Río Negro: aquí Ariel asumió sus funciones como Secretario de Estado, con rango ministerial. Una decisión de la Gobernadora Arabela Carreras para jerarquizar la actividad”.
“Durante el año que pasó, las actividades culturales, y también las deportivas, fueron de las que más sufrieron los efectos adversos de la pandemia, pero, paradójicamente, fue precisamente la pandemia la que nos enseñó a revalorizarlas. Durante el aislamiento anhelamos por ejemplo asistir a una clase de guitarra, o de pintura, o de canto, o, simplemente, salir a caminar”, indicó.
Además destacó que “estoy realmente orgulloso que Regina sea la sede de esta segunda edición, porque, y también me enorgullece decirlo, esta ciudad es muy rica culturalmente, por la calidad, la trayectoria y el trabajo de nuestros artistas e instituciones. También en esto quiero destacar el trabajo que viene realizando nuestra Dirección con Silvia Alvarado a la cabeza”.
Por su parte, Ávalos señaló que “Maratón Cultural le otorga a los hacedores y las hacedoras culturales la oportunidad de reencontrarse con su actividad fundamental, de tener un acompañamiento cercano del gobierno de la provincia y del municipal”.
El Festival de Arte podrá seguirse en vivo durante los tres días a través de las páginas de Facebook del Municipio, CulturaRN y por Youtube (Río Negro Cultura) a partir de las 19 horas durante viernes, sábado y domingo.
El cronograma para hoy viernes 30 es el siguiente:
Si alguien se quiere ir de la sala, no se ofende. Es una IA, maneja fríamente sus emociones. No se altera por nada. La actriz Sol Titiunik se mimetiza con el agente de IA al que le estuvo consultando -en soledad, desesperada- aquellos días, mientras esperaba que los médicos acertaran con un diagnóstico. ¿Por qué se le había alterado la visión? ¿Le estaba pasando algo en el cerebro? ¿Esclerosis múltiple, simple migraña o qué?
La cámara que la filma abre el plano, además del escenario vemos al público, nos convertimos en representados. La cuarta pared se rompe. Lo que muestra la pantalla pone en duda dónde estamos, qué vemos, cómo nuestros sentidos crean esa imagen, en qué parte de su interfaz. “El cerebro vive encerrado en una bóveda húmeda de hueso. Nunca ve las cosas, se las inventa”, interviene el científico/performer David García Guercetti. Continúa: “Inventamos el cine antes de que la neurociencia descubriera que el cerebro también pega fotogramas para dar la ilusión de continuidad. Lo que vemos nunca sucedió, son proyecciones mentales.” Sol cuenta que los síntomas en la visión con los días se calmaron, y que el diagnóstico llegó a tiempo. Su neuritis óptica da pie para seguir hablando de la mente como espacio virtual aún poco explorado por la ciencia. “Está buenísimo saber que hay un agujero negro en la galaxia. Pero ¿mis recuerdos? ¿Dónde están?”, recita David.
Así transcurrePercepción expandida, uno de las tres presentaciones del Laboratorio de Periodismo Performático (LPP), realizados en el marco del Futuro Imperfecto Vol.3., en la intimidad que genera el auditorio de Finnegans CC. La convocatoria de esta edición es Los fantasmas de la IA, así el Laboratorio dialoga con la agenda del festival anfibio: cómo inciden las artes en la manera de transformar los testimonios para contar historias reales, cómo la tecnología transforma nuestras vidas, de la evidencia científica a la experiencia subjetiva y las variaciones sobre la verdad. Una verdad imperfecta, llena de preguntas, irregularidades e incertezas que podemos (de)construir en entornos colectivos. Percepción expandida sigue: sobre el escenario se proyectan múltiples imágenes que van pervirtiendo, pixelando y deformando a los actores y a su público. Aplausos.
“Está buenísimo saber que hay un agujero negro en la galaxia. Pero ¿mis recuerdos? ¿Dónde están?” David García Guercetti.
“El cuerpo es el territorio expresivo donde tiene lugar la investigación”, dice la actriz, directora y dramaturga Lorena Vega, madrina del LPP. El cuerpo es texto, lienzo, topos y tantas otras cosas inesperadas que aparecen durante el proceso. Trascender la palabra escrita tiene que ver con el aura, con estar presentes, en comunidad. Una comunidad que conversa, se escucha y se junta para hacer cosas, algo trascendental en esta nueva edición del Festival Anfibio, realizada entre el 12 y el 15 de mayo de 2026 en Buenos Aires. La programación incluye la participación de 43 líderes locales e internacionales, 3 workshops, 4 mesas de diálogo, 1 podcast en vivo, 4 performances y 1 fiesta.
La idea de comunidad y construcción a través del diálogo colectivo atraviesa toda la agenda: desde la última actividad de la programación, Percepción expandida, hasta el primer workshop. El eje principal de Hacer con otros. Ensayo sobre cultura y formas de producir en común,realizado en la Biblioteca Finnegans y facilitado por Paula Cancela y Bárbara Erzen, gestoras culturales, es ampliar la mirada sobre deseos, vínculos y metodologías para potenciar el trabajo colaborativo más allá de las estructuras jerárquicas convencionales. Construir lo común desde los vínculos improbables.
Lo dirá también Blas Briceño, CEO de Finnegans, en la grabación en vivo del podcast Todo es fake, entrevistado por Tomás Pérez Vizzón: “Hagamos juntos cosas de valor que solos no podemos hacer”. Finnegans abrió su sede en Chacarita en diciembre de 2025 como una empresa de software y con el impulso de apoyar iniciativas híbridas. Una hibridez que parte desde su propio fundador, quien tras recibirse como informático en la UBA se metió en Puán a estudiar Letras. Allí se enamoró de la escritura revolucionaria de James Joyce, de su hipertexto y su lenguaje no lineal. Tanto, que tomó el título de la novela Finnegans Wake para su nuevo proyecto. “El negocio del desarrollo de software es de escritura, mucho más que el periodismo. Y estamos en un escenario en el que escribir software perdió valor relativo”, dice y ubica a la IA en este contexto: “Es un cadete súperman, algo sin criterio propio que genera muchísimo valor pero que no tiene un comportamiento autónomo”.
«La IA es un cadete súperman, genera muchísimo valor pero no tiene un comportamiento autónomo.» Blas Briceño.
La biblioteca de Finnegans también acogerá el workshop sobre las Relaciones simbióticas entre sociedad civil y periodismo, con Pablo Baños, gerente de comunicaciones de Avina, y el periodista chileno Juan Cristóbal Peña. La simbiosis emerge como palabra, concepto, herramienta fundamental para definir lo anfibio. Un día antes, en el escenario del Teatro Picadero, Mario Greco, secretario de Cultura, Comunicación y Territorio de la Universidad Nacional de San Martín, recordaba a la maestra fundacional de Anfibia, Rossana Reguillo, a través de una de sus frases: “Para mí lo anfibio es la perspectiva de la colaboración”. Honrar una tradición y experimentar, la clave del reguillismo según Greco. Desde la pantalla del escenario, la dragona, ese animal poliforme diseñado por Yai Salinas como identidad de Futuro Imperfecto, respira, repta y transita por un suelo marcado por grietas donde todo es posible, donde los ocres se mezclan con colores nuevos, donde las formas se van bifurcando y perfeccionándose en nuevas imperfecciones. La dragona nos clava la mirada, nos interpela para que nos acerquemos a su desierto de texturas múltiples y pongamos nuestra parte.
¿Renunciar al odio?
Un duelo, pesado e indigesto, como todo lo irreparable. La muerte de un padre presente, amigo, confidente. Y un poema que Matías, su protagonista, quiere leer enseguida, porque fue escrito para él. Pero sus amigos le dicen que no, que lo guarde para darle clímax a la obra. Un duelo que se transita con pares y que reconstruye la memoria de un padre, lo que dejó en su hijo, todo lo que no sabe Google sobre esa intimidad. Todo lo que tampoco puede reconstruir la IA, por más que lo intente.
Nuevamente nos envuelve la intimidad del auditorio Finnegans. La máquina de creer, con Tomás Masariche (director, dramaturgo y actor), Matías Rosujovsky (comunicador y artista) y Facundo Díaz (guionista) arranca con un video muy Black Mirror: una app que crea el avatar ultrarrealista de una abuela que nunca envejece y con la que interactúan por décadas sus descendientes. Pero no se puede pasar todo a bits, la IA no alcanza para recuperar al padre. Por eso, el poema, la memoria, los seres humanos escribiendo y recordando: se apagan las luces, la sala queda en silencio y aparece ese texto proyectado. Se inicia una lectura colectiva, comunitaria, cómplice. El clímax, ahora sí.
«Matías dice que a su papá lo mataron para robarle. ¿Que hubiéramos hecho en su lugar? ¿Renunciaríamos al odio?» La máquina de creer, Laboratorio de Periodismo Performático.
En varios pasajes de La máquina de creer, Matías dice que a su papá lo mataron para robarle. Y cada vez que lo dice se detiene y nos mira, como si nos preguntara que hubiéramos hecho en su lugar. ¿Renunciaríamos, también, a nuestro odio? ¿Es, acaso, el odio un derecho? El odio es un tema transversal en varias actividades, desde el workshop Libertades en riesgo: ¿quién gana y quién pierde? Grupos antiderechos y desigualdades en América Latina y el Caribe, con María Eugenia Luarca y Natalia Arenas, hasta la mesa en la que se habla de “los profetas del odio” que son, además, los dueños de las big tech que controlan los grandes centros de datos que sobornan a la política local y consumen ingentes cantidades de agua y de recursos. En Cómo desenmascarar las ecologías del poder. Huellas tecnológicas e impacto ambiental conversan María Teresa Ronderos, directora de CLIP, Biole Weber, analista internacional, Artur Romeu, director regional de Reporteros Sin Fronteras, y la investigadora Verónica Robert moderados por el periodista Mauro Fernández. “O tenemos IA o tenemos agua” pareciera ser la dicotomía, siempre y cuando no nos volvamos anti-tecnológicos porque eso tampoco sirve, es la conclusión consensuada. Y, desde ahí, a nuestra interacción con Chat GTP o Claude y sus respuestas generales, nunca particulares, un mecanismo que si acaba consolidándose habrá demasiada gente aprendiendo verdades estándares y renunciando a la diversidad y la singularidad. Algo tan funcional a los autoritarismos.
“O tenemos IA o tenemos agua”, es la dicotomía, siempre y cuando no nos volvamos anti-tecnológicos porque eso tampoco sirve.
El tema, que remite inevitablemente a los ataques a la libertad de prensa, es central en la mesa moderada por Silvina Heguy bajo un lema contundente: ¿Por qué defender el periodismo es defender a la democracia? Julia Mengolini, fundadora de Futuröck, blanco de un largo hostigamiento de parte de trolls de la derecha, remarca que la degradación del debate público que vive Argentina pone en peligro no solo la libertad de expresión sino también la libre circulación de información. “Estamos en un momento grotesco. La política se puso más violenta y los términos del debate se están pudriendo cada vez más porque los poderosos de siempre tienen más herramientas para hacerlo”, dice.
Chico Regueira investigó, entre otros grandes temas de corrupción de Brasil, la campaña de desinformación de Bolsonaro financiada por las familias más poderosas de ese país. Cree que el periodismo es la cara más visible de la democracia. Pone un ejemplo: el intento de golpe de Estado al gobierno de Lula, el 8 de enero de 2023, cuando miles y miles de personas intentaron tomar el Palacio del Planalto. Según Regueira, el periodismo fue el que garantizó la democracia, porque lo que empezó como algo silencioso fue transmitido en directo y de manera combativa. “Es imposible mantener la democracia sin periodistas. Y sin periodistas libres”, dice el conductor de TV Globo. Micaela Cuesta, coordinadora del LEDA, retruca la pregunta: “¿Qué tipo de periodismo sería necesario defender para defender a la democracia?”. Y diferencia entre quienes son funcionales a los discursos de odio del gobierno de Milei y quienes tratan de denunciar y evitar que la opinión pública entre en esa dinámica.
La censura se volvió más sofisticada: se genera la ilusión de libertad de prensa cuando no la hay.
Michael Reed, del centro Guernica 37, trabaja en la defensa de periodistas en México y en Colombia y desde hace años investiga sobre la sociología de la mentira. Para él, el compromiso del periodismo con la verdad se basa en la apertura a diferentes posturas, algo clave para sostener cualquier democracia. Y recalca que las formas de la censura contemporánea se han sofisticado: antes, se ejercía con una intervención directa, ahora, en cambio, “la información circula pero se vuelve irrelevante, no logra impacto. En tiempos de saturación y distracción permanente lo que termina siendo noticia es el escándalo, la pelea y el espectáculo.” Se genera la ilusión de libertad de prensa cuando no la hay. Se construye un mundo ilusorio, diseñado, donde se vuelven cada vez más fundamentales los laboratorios de periodismo performático que funden su base de operaciones en preguntas sobre qué es la realidad. Y cómo la contamos.
La soberanía afectiva
Una generación que transita entre dos relatos antagónicos sobre cómo relacionarse afectivamente: lo que enseña el feminismo, lo que enseñan las experiencias violentas. Una mujer de 40 años que se separa, el reloj biológico que avanza entre borracheras y sexo exprés. La ansiedad por encontrar pareja. Tener la página en blanco para escribir un propio guión. Pero ¿cómo se escribe el prompt del amor? Esta pregunta guía la performance de la periodista Florencia Alcaraz acompañada por Yuls Dimitri Pinedo como director y dramaturgo, Ian Levi Mendive como psicoanalista y Agostina Innella desde la actuación.
La autoficción se mezcla con investigaciones sobre sesgos de género a la hora de encontrar pareja en las apps de citas, la pregunta de dónde queda nuestra identidad, cómo sabemos lo que queremos en este magma de gente consumiendo a otra gente, que se presentan como si tuviesen etiquetado frontal. El prompt del amor aborda también la relación con lo híbrido: lo artificial y lo humano bajo el concepto de soberanía afectiva.
¿Cómo se escribe el prompt del amor? Las apps de citas se trata de gente consumiendo a otra gente que se presenta como si tuviese etiquetado frontal.
El Laboratorio de Periodismo Performático abreva del teatro documental y el biodrama e implica un trabajo de largo aliento. Esta tercera edición abarcó un proceso de seis meses en los que dramaturgxs, actrices, directores y periodistas acordaron la gesta de una puesta en escena poliédrica. “En el periodismo performático ya no se trata de representar una historia sino de crear una experiencia. Porque lo real dejó de ser un lugar seguro para transformarse en un nodo de interpretaciones”, escribió Sol Dinerstein, coordinadora del LPP, en el libro Periodismo performático. El laboratorio imposible.
Contra el algoritmo, el gran dictador del prompt del amor a la hora de construir afectos simulados y definir el sujeto del hiperconsumo, surge la mesa ¿Cómo sorprender, conquistar y retener a las audiencias? moderada por Galia Moldavsky. La búsqueda: generar ideas para producir conocimiento, deslumbrar y entretener en estos momentos de atención fragmentada y saturación de información.
Realismo maradoniano: así describe Keka Halvorsen, gerente de contenidos de Netflix para el Cono Sur, la pulsión genuina que alimenta lo que tenemos para contar.
Keka Halvorsen, gerente de contenidos Netflix para el Cono Sur, cuenta que la siguen emocionando las humanidades y los personajes, que son quienes conectan con el espectador. Lo describe con un término inventado, “realismo maradoniano”, esa pulsión genuina que alimenta lo que uno tiene para contar. Carlos Manuel Juárez, director de la revista Elefante Blanco de Tamaulipas, una de las regiones más violentas de México, hace breaking news pero explica por qué, además, recurre a las artes escénicas para contar historias dolorosas, como la desaparición forzada. Ernesto Picco, Jefe de Redacción de Anfibia, habla de tres niveles para enamorar: captar la atención con un reel publicado en redes sociales, llevar a las audiencias a visitar ese contenido en el portal del medio y luego generar conversación social a partir de esa cobertura. David García Guercetti, químico y músico, cuenta cómo vuelve virales clips de Instagram que hablan, por ejemplo, de las relaciones entre mecánica cuántica y filosofía: «Contra la repetición del algoritmo, la asociación inesperada».
Los cuerpos del futuro
La pantalla en cuadrícula representa las sensaciones de un cuerpo sometido a la violencia química, transmite con grafismos todo lo que le sucede a los tejidos, las células y los órganos. El performer se mueve bajo las texturas digitales y se desnuda entre loops electrónicos; la simbiosis entre cuerpos materiales y cuerpos digitales es total. La performance Testosterona surge del tedio y del trauma: del tedio, porque Cristian Alarcón ya estaba cansado de recurrir a los mismos recursos para contar lo real; del trauma, porque bloqueó los recuerdos de las inyecciones de testosterona a las que lo sometieron sus padres entre los 6 y los 8 años para masculinizarlo.
El periodismo performático no es un invento argentino pero podría serlo. Al menos, habría sido muy raro que no sucediera en el país que publicó el primer libro de no ficción de la historia y dentro de una ciudad que cuenta con una de las movidas teatrales más grandes del mundo. Testosterona es su buque insignia, una obra botánica y volcánica, con toda la furia y la calma que emiten los dos mundos de Alarcón: los volcanes del sur de Chile, su tierra natal, y la jardinería, Gilles Clément y su pasión por cultivar flores. Una historia en primera persona que adquiere contexto con la figura de Humboldt y su homosexualidad y con los experimentos de los endocrinólogos nazis, y que se enriquece de una amalgama de recursos escénicos: danza, lectura, imágenes abstractas, tipografías digitales, sonidos dibujados, investigación periodística al servicio de una nueva manera de contar.
¿Por qué las nuevas formas de hacer y pensar el periodismo incluye el diálogo con la ficción?
“El periodismo performático redefine también nuestra relación con los procesos, nos invita a valorarlos tanto como los resultados”, escribe Cristian en su artículo Periodismo con tentáculos, para el libro Periodismo performático. El laboratorio imposible. “Un organismo vivo que privilegia el latido antes que el terminado del texto”, en palabras de Julián Gorodischer. Es la disposición a experimentar con un lenguaje nuevo. Un gesto de entrega.
El futuro imperfecto también pasa por trascender el odio, por pensar en estrategias para fortalecer lo colectivo y lo popular. Natalia Arenas, moderadora de la mesas de diálogo Más allá de la crueldad: estrategias para una agenda alternativa, mira la imagen que se transmite en pantalla: represión policial a un cura villero. Pregunta hasta qué punto somos capaces de naturalizar las imágenes como esta, que vemos casi a diario. Alejandro Grimson recupera el postulado de Artaud sobre el teatro de la crueldad: “En un mundo que se smartphonizó, pasamos de las representaciones clásicas modernas a unas de altas intensidades con candidatos simulando perspectivas de semidioses o mecenas”. Denia Arteaga García, de OXFAM América Latina y Caribe, analiza la narrativa de las emociones, donde la que más se ha expandido es el odio. Para Inés Estévez, su trabajo como actriz es fundamental para sublimar estos momentos, su único escape, la posibilidad de construir un mundo dentro de ese escenario que ocupa de manera temporal y en donde solo vale el guión que tiene que representar: “El teatro, contrariamente a la digitalización de nuestro sentir, es lo que está sosteniendo en este país la comunicación entre la gente”. El sociólogo Daniel Schteingart cuenta que trabaja en una tesis complicada: que los argentinos no somos tan infelices como creemos, que transitamos también por eso que se llama “la paradoja latinoamericana de la felicidad”.
El periodismo como curación del futuro fue el seminario virtual que encabezó Jorge Carrión desde Barcelona. El objetivo era salir de la zona de confort de un típico taller de crónica. Abrió otro campo en el cual las redes sociales agonizan y donde la figura del influencer está tan en crisis como la del periodista. Partiendo de ejemplos como Forensic Architecture, Frankie Pizá, documentales hechos con IA y ejercicios de ficción especulativa y diseños de futuro en clave de ciencia ficción, propone crear contextos, pensar en otra manera de hacer periodismo en diálogo con la ficción.
En el cierre del festival, la filósofa española Elizabeth Duval conversa con Danila Saiegh. Analiza cómo se sitúa la izquierda en este contexto de crisis climática y avances de la extrema derecha, lo difícil que es integrar una narrativa progresista que hace de la conservación su punto central: conservar el planeta, conservar la democracia. “Muchos jóvenes en España dicen que a ellos la democracia no les importa tanto y que no les importaría un régimen autoritario”. Y esto tiene que ver con que la democracia fue incapaz de garantizarles vivienda, trabajo digno, educación o una expectativa de vida que sí tuvieron otras generaciones. “Se identifica esa falla con la democracia. Y creo que los progresistas podemos acabar siendo los mayores conservadores”.
Duval cuenta que le preocupa que haya mucha gente en muchos lugares del mundo sintiéndose más comprendida, más entendida, más abrazada por una IA que por otro ser humano. Algo que recuerda a lo que sintió Sol Titiunik durante la angustia de la incertidumbre sobre su enfermedad, en Percepción expandida, y que es tema transversal en las nuevas obras del Laboratorio de Periodismo Performático Los fantasmas de la IA.
“Si hay una tarea urgente es ofrecer espacios donde encontrarse con los otros. Proteger eso también es un programa político frente a quienes con una motosierra pretenden cortar todos los lazos”. Elizabeth Duval.
La propia existencia de un festival como Futuro Imperfecto va acorde a la propuesta final de la filósofa española: “Si hay una tarea urgente es ofrecer espacios y comunidad donde encontrarse con los otros, con los demás. Proteger eso también es un programa político frente a quienes con una motosierra pretenden cortar todos esos lazos”.
Por eso, el final del festival anfibio es una fiesta, un baile, un último encuentro colectivo en Artlab con el DJ Deep Mariano. Sus texturas sintéticas sellan el espíritu del raving que pensó McKenzie Wark y de este futuro imperfecto que se pretendió imaginar durante toda una semana: abandonar una parte del yo, diluirnos durante un momento para formar parte de un flujo colectivo.
Gracias por estar, ¡y nos vemos en 2027! Durante la próxima edición del Festival, celebraremos los 15 años de Anfibia.
Así como las afirmaciones terraplanistas no modifican el hecho de que la Tierra sea redonda, así como los movimientos antivacunas no cambian la naturaleza contagiosa del Covid, el conservadurismo cultural, expresado hoy por fuerzas como las que lideran Javier Milei y Donald Trump, no modifica esta realidad: las sociedades humanas son constitutivamente diversas, heterogéneas y desiguales; en todas las comunidades humanas, pero aun más en aquellas donde existen el dinero y el Estado, hay multiplicidades y hay disparidades.
Qué hacer con esta diversidad es un debate que viene concentrando la mayor parte de la historia ideológica, filosófica y política, y que por supuesto no está saldado. Dentro de estas controversias, uno de los capítulos centrales es el concepto de libertad, que ha sido utilizado por la extrema derecha como una de sus banderas. Para los conservadores, hoy llamados libertarios, la libertad se basa en la idea de que somos todos iguales: un rico y un pobre son consecuencia del modo distinto en que cada uno usó sus posibilidades. En esta mirada, la desigualdad fáctica es una consecuencia de una igualdad ontológica. Para las corrientes conservadoras, la libertad agiganta desigualdades. El rol del Estado, además de garantizar seguridad y justicia, debe ser restringir la diversidad: el Estado, que no debería cobrar impuestos, sí debe decretar que hay dos géneros, que la familia debe estar constituida de cierta manera y que las mujeres no pueden disponer de sus cuerpos.
Desde una mirada democrática y progresista que asume que las sociedades son por naturaleza diversas, en cambio, la igualdad es algo a construir. Pero esa perspectiva hoy está a la defensiva. A través de una serie de subterfugios de ingenieros del caos, la posición histórica que conjuga liberalismo cultural, pluralismo político y justicia social ha sido estigmatizada como “woke” o “progresista”. La expresión “woke” surgió en Estados Unidos, un territorio de alta intensidad en la batalla cultural, en referencia a “despertar” (awake) ante la discriminación (“despierto” en el sentido de “concientizado”); pero hoy se usa de modo despectivo, que es la connotación que le dio Milei en su discurso en Davos. Como si las personas que descienden de esclavos o de pueblos originarios, como si las mujeres, que hasta hace setenta años no podían votar, hoy, justamente porque se reconocieron algunas de esas desigualdades, contaran con privilegios.
La derecha conservadora está presente en distintas corrientes políticas, del mismo modo que la corriente que defiende las diversidades está presente –aunque no de modo uniforme– en partidos distintos. En Argentina, el peronismo, el radicalismo, el socialismo y la izquierda cuentan entre sus integrantes con personas que defienden este punto de vista. Se trata de una corriente que busca principalmente dos metas: que las personas y los grupos sean cada vez más libres, y que esa libertad se sostenga en formas igualitarias que la hagan real y no puramente declarativa o formal. Es una corriente de opinión que pone en escena grandes tradiciones culturales de la modernidad, heredadas de la Revolución Francesa y la Estadounidense, y que no tiene una única posición en materia de desarrollo económico, justicia distributiva o lucha por la igualdad. Ese “progresismo” no está en contra de ninguna religión, pero sí lucha por una separación completa de cualquier religión y del Estado. Ninguna ley puede sustentarse en creencias religiosas. Pero sí debe haber leyes que, por motivos universalistas, exijan el respeto de todas las religiones. Esta perspectiva, sometida hoy a una fuerte ofensiva, merece una reflexión autocrítica.
Acerca de la autocrítica
La hegemonía cultural de la extrema derecha impacta en el campo progresista. ¿Los movimientos por la libertad de las diversidades se “pasaron de rosca”? La ofensiva cultural de Milei y las derechas extremas, la derrota electoral del peronismo y los niveles de inflación y pobreza que dejó el gobierno de Alberto Fernández han planteado ese debate. ¿Hay una incidencia de la lucha por las diversidades en el oscurantismo que estamos viviendo hoy? ¿No habremos ido demasiado lejos? ¿Se puede seguir sosteniendo la defensa del colectivo LGTBQi+ en el contexto actual?
Los procesos sociales y políticos siempre son imperfectos. Conocer esas imperfecciones, practicar la autorreflexión, es clave para mejorarlos. Por otro lado, se trata de movimientos profundos y de larga duración. En Argentina, por ejemplo, el movimiento masivo de mujeres de los últimos años comenzó en 2015 con el “Ni Una Menos”, una gigantesca movilización contra la violencia de género. ¿Frenar el reclamo contra los asesinatos de mujeres hubiera sido “menos radicalizado”? Y hoy, ¿qué está más vigente? ¿El reclamo de que no mueran más mujeres por el hecho de ser mujeres o la propuesta oficial de retirar del Código Penal el agravante por femicidio?
La autocrítica no equivale a autoflagelación; debe ser una reflexión sobre prácticas y políticas que nos implican. Entre las múltiples causas que produjeron esta nueva etapa histórica global de las derechas extremas están, en efecto, los profundos déficits de la izquierda, la centroizquierda y los partidos tradicionales. Pero no coincido con quienes, subidos a la marea reaccionaria, afirman que la culpa es del progresismo, de un supuesto “wokismo” o de una “excesiva” ampliación de derechos civiles. Ese argumento puede terminar en diputados que voten con Milei regresiones culturales o puede llevar a un catolicismo de gobierno en contra de la libertad de las personas y los grupos. Empieza cuestionando el DNI no binario y termina aboliendo el divorcio.
Pero entonces, ¿cuáles son esos errores de la izquierda? Si hubiera que elegir uno, diría lo siguiente: mientras las vocaciones igualitarias y de justicia social se tornaban cada vez más difíciles de lograr, en gran parte por no tener una alternativa concreta al capitalismo neoliberal, la izquierda avanzó con leyes y políticas tendientes a garantizar derechos civiles. Dependiendo de los países, se avanzó en materia de identidad de género, aborto, discriminación positiva, educación sexual, matrimonio igualitario, derechos de los pueblos originarios y los migrantes. Cuantas más dificultades aparecían en materia económica y social, cuanto más complicado se hacía sostener el horizonte de movilidad social, más se acentuaron estos derechos como compensación.
La autocrítica no equivale a autoflagelación: debe ser una reflexión sobre prácticas y políticas que nos implican.
Ese fue el gran problema. Las libertades civiles no pueden compensar el fracaso económico o social. Si son las únicas banderas que se agitan cuando se desfinancia el Estado de Bienestar, se retiran regulaciones públicas o se producen escaladas inflacionarias, como en el caso argentino, se corre el riesgo de que las fuerzas democráticas queden reducidas y debilitadas. Los límites para corregir o superar el neoliberalismo los terminan pagando los avances en materia de diversidad o pluralismo.
Mi primera tesis es que, frente a quienes creen que la ampliación de libertades favoreció a la derecha extrema, creo que su causa es el fracaso económico.
En segundo lugar, la cuestión de los particularismos. Mientras Martin Luther King buscó cambios que mejoraran la desigualdad estructural de la sociedad norteamericana, muchas políticas de la identidad del siglo XXI se concentraron en derechos particulares. Y es difícil pedirles algo más que simpatía pasiva o inactividad a quienes no están directamente involucrados en la conquista de un derecho. Esto no implica que movimientos como “Ni Una Menos”, “Black Lives Matter” o la “Marcha anti-fascista” de febrero de 2025 no hayan sido señales contundentes en la dirección correcta, sino simplemente llamar la atención sobre cuál puede ser el alcance de esas convocatorias.
Algo similar ocurre con el “lenguaje inclusivo”. Se trata de un cambio cultural crucial, que busca ampliar libertades e incluir diversidades. Pero debe expandirse a partir de la posibilidad, no como imposición. Los mayores fracasos del cambio cultural ocurrieron cuando se pretendió imponer a través de prescripciones. El liberalismo cultural busca ampliar, no restringir, las posibilidades de las personas.
El caso de las cuotas
Muchas veces, en lugar de luchar por cambiar una legislación, una política o un presupuesto, las reivindicaciones progresistas se enfocaron en personas concretas: los varones blancos, incluyendo casos de punitivismo extra-judicial, como escraches a adolescentes, altamente polémicos. En aquellos casos, hubo voces feministas potentes que alertaron que el feminismo no surgió para cambiar al dueño del poder del patriarcado, sino para modificar un tipo de poder y de dominación. El punitivismo y la cultura de la cancelación fueron algunos de los errores más graves. Pero no es verdad que sean inherentes a los reclamos por la diversidad y la libertad: fueron casos minoritarios en causas justas.
Detrás de este tipo de cuestiones aparece un problema que vale la pena debatir a futuro: la tensión entre lo particular y lo universal. Si cada uno de los grupos discriminados reclamara sólo para sí mismo, si todo se tradujera en una simple cuota por grupo, a largo plazo se terminarían socavando algunos de los consensos culturales necesarios para mantener las políticas de acción afirmativa. Un ejemplo es el de las universidades. En la mayoría de los países del mundo existe un sistema de examen de ingreso a la universidad y cupos por carrera. Al observar las universidades se hacía evidente que la abrumadora mayoría de los alumnos eran varones blancos. Eso llevó a reclamar políticas de cuotas raciales, étnicas y nacionales, como las que se terminaron concretando en Estados Unidos y Brasil. Este sistema garantizaba una mayor presencia de diversidades, restando lugares a los blancos. Pero, ¿qué quedaba, por ejemplo, para los blancos pobres? ¿Quién se preocupó de su situación? En muchos casos fueron los grandes olvidados, lo que contribuyó a que volcaran su respaldo a fuerzas políticas conservadoras que dicen defenderlos. ¿Qué hubiera ocurrido si se hubiera incluido una cuota general para los estudiantes de colegios públicos de bajos recursos en el ingreso a la universidad? Mientras en un terreno puramente cultural la especificidad por grupo es adecuada, en cuotas vinculadas a desigualdades puede no producir las consecuencias buscadas.
En un mundo dominado por la incertidumbre económica, en el que se achican los recursos públicos, muchos países optaron por un modelo de cuotas para asegurar la presencia de los grupos discriminados no sólo en el acceso a la universidad sino también al empleo público –y en ocasiones al empleo privado–. Esto implica que los logros de la ampliación hacia los sectores discriminados se hicieron sobre la base de una reducción relevante de la participación de los sectores anteriormente privilegiados. Y esta estrategia, correcta desde un punto de vista filosófico, se topa con un problema político. Las personas de carne y hueso que se ven afectadas, que no logran ingresar a la universidad o no consiguen empleo, se van pasando en masa al ejército del “contragolpe cultural”, esperando el surgimiento de un Trump, un Milei o cualquier otro líder que proponga revertir la situación.
Se trata de un error recurrente del progresismo: no percibir el dolor de las víctimas de sus políticas, y no elaborar una respuesta. Mi punto es sencillo: si se presuponen las restricciones económicas, como de hecho las aceptaron la mayoría de las fuerzas de centroizquierda en Europa y América, que los perdedores de la discriminación positiva pasen al otro lado es inexorable. Pero si se cuestiona un modelo que reduce los impuestos a la riqueza y desfinancia al Estado, y se usa ese dinero para ampliar el acceso a la universidad y el empleo, logrando mejorar la diversidad sin afectar drásticamente los espacios previos, la base política de la derecha extrema quedará reducida. Es cierto que esto no es posible para los varones privilegiados, que inexorablemente se verán afectados: será necesario pensar una política cultural específica para ellos.
La defensa de la libertad
Estamos ante un feroz ajuste a las libertades y es urgente emprender una fuerte defensa de políticas por la libertad basada en igualdades. La libertad, convertida en el eslogan hueco de la extrema derecha, no puede ser resignada por las fuerzas democráticas y progresistas. El principio básico de la lucha por la libertad es maravilloso: que las personas y los grupos puedan autorrealizarse en todas las dimensiones de la vida. Esto incluye su identidad de género, étnica, nacional, local, religiosa, así como su libertad de expresión, en la familia, en el trabajo…
Esas libertades tienen un requisito: un piso de igualdad, porque quien sufre desnutrición no puede ser libre, quien no puede acceder a la escuela no puede ser libre. Una comunidad libre es aquella que garantiza un piso de igualdad para todos sus miembros.
Los libertarios conservadores de la extrema derecha afirman que ser iguales es que cada uno se las arregle como pueda. Es una propaganda basada en la negación de la historia tal como sucedió. Los esclavos existieron hasta el siglo XIX bajo el imperio de la ley, y los afrodescendientes continúan siendo discriminados en prácticamente todos los países de América y Europa hasta hoy. La conquista colonial existió. El patriarcado y la desigualdad de géneros existieron… y todavía existen. En muchos países las mujeres votan recién desde hace algunas décadas. Y en la mayoría de los países europeos y americanos jamás hubo una presidenta o una primera ministra mujer. El capitalismo, por su parte, tiene mecanismos poderosos para reproducir la desigualdad de clases entre generaciones: a través de la herencia y también de la “herencia de clase”. La mayoría de los hijos de personas pobres son pobres. La movilidad social ascendente está en crisis en la mayoría de los países, y los mecanismos sociales que la hacían posible se están debilitando a un ritmo vertiginoso. Los libertarios conservadores quieren liquidar esos mecanismos, del mismo modo que se proponen atacar las leyes que tienden a asegurar libertades vinculadas a la diversidad y la disidencia. Esto implicará también contrarrestar su ofensiva individualista poniendo en valor la solidaridad, lo común y lo público. Enfrentar políticamente aquel proyecto exige autorreflexión y determinación.
La Secretaría de Desarrollo Social de la Municipalidad de Villa Regina informa que se da inicio a la entrega de semillas del Programa Pro Huerta correspondiente a la temporada primavera-verano 2021/2022. Los interesados pueden acercarse a la sede de la Secretaría, ubicada en Uspallata Sur 169, de lunes a viernes de 9 a 12 horas….
Un grupo de adolescentes y jóvenes mujeres sale al escenario. Delante de ellas, miles de personas. La voz del presentador retumba por doquier, halaga la belleza de las chicas. Nervios, sonrisas y postura firme, siguiendo el protocolo. Espectadores atentos y otros no tanto. La mirada de los atentos va desde lo tierno hasta lo perverso….
Atlético Regina se clasificó a la siguiente ronda del Federal C de futbol. El Albo (6) quedó segundo en la zona 2 de la Región Patagónica Norte por detrás de Argentinos del Norte (9) de General Roca. En los play off (4tos de final), cruzará con Deportivo Patagones. La serie se iniciará este domingo (11/03)…
Manuel Adorni le entregó al fiscal Gerardo Pollicita una lista de billeteras virtuales para justificar su crecimiento patrimonial y ahora podría complicar a Javier Milei con el caso Libra.
Según anticiparon a LPO en exclusiva fuentes con acceso a la causa, el jefe de Gabinete presentó una lista de billeteras que tenía antes y otras que abrió después de la criptoestafa de febrero del año pasado.
El juzgado de Ariel Lijo entró en ebullición con la presentación de Adorni, que podría ramificarse en el caso más urticante para los Milei. El caso Libra lo tiene en su poder el juez Marcelo Martínez di Giorgi, que es muy cercano a Lijo y con esta nueva información se vería obligado a incomodar al primer mandatario.
La información que acercó Adorni ya es de por sí una controversia legal. El funcionario demora la presentación de su declaración jurada patrimonial ante la Oficina Anticorrupción y su contacto informal con el juzgado de Lijo sugiere que lo estan queriendo ayudar, aunque no está fácil cuadrar sus gastos y sus ingresos.
El contacto informal de Adorni con el juzgado de Lijo sugiere que lo estan queriendo ayudar, aunque no está fácil cuadrar sus gastos y sus ingresos.
«Soy un hombre de Estados no voy a afectar la gobernabilidad», dicen en la Casa Rosada que les dijo el juez Lijo cuando lo sondearon sobre como avanzará la causa contra Adorni.
Pero en el mundillo judicial se comenta que el jefe de Gabinete no se está dejando ayudar y que ahora le abrió un foco de incendio al propio presidente Milei. La otra interpretación es que Adorni mandó un mensaje envenenado a los hermanos Milei con la entrega de datos sobre billeteras virtuales.
El juez federal Ariel Lijo.
En el propio gobierno se comenta desde el inicio del escándalo patrimonial de Adorni que los Milei no lo entregan porque conoce al detalle los costados más escabroso del caso Libra porque fue parte. El entonces vocero fue uno de los invitados al Tech Forum 2024 donde se gestó el lanzamiento de Libra y además iba a ser figura estelar de la frustrada edición 2025.
«Pegarme a mí es lastimarlo a él», dijo Adorni sobre Milei el mes pasado, en un mensaje envenenado que ahora cobra aún más sentido.
LPO reveló que el jefe de Gabinete no quiere renunciar por un especulación absolutamente personal, que no incluye una lectura política sobre el daño que le causa al gobierno y al presidente. «Afuera es peor», argumenta el jefe de Gabinete.
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