| |

EL CAPITAL ES LA CIENCIA

Tres semanas de paro en 57 universidades públicas del país, el reclamo salarial y presupuestario  ya no es reclamo, sino exigencia, lucha. El 30 de agosto habrá una marcha hasta las puertas del ministerio de educación en capital, y se acompañará con movilizaciones en distintos puntos del país con la intención de visibilizar los reclamos de la educación superior.

En la última semana se presentó una carta a la Honorable Cámara de Diputados y de Senadores de la Nación Argentina firmada por 202 directores de Unidades Ejecutoras del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnica) y de directivos de organismos públicos en cuyos ámbitos trabajan investigadores de dicha institución, con la intención de instar a los representantes a tratar la problemática para tomar medidas urgentes para enfrentar la “inminente parálisis” y la “grave crisis” que sufre y amenaza la supervivencia del sistema científico tecnológico del país.

El gobierno nacional hizo eco del reclamo y anunció la partida de 500 millones pesos para garantizar el funcionamiento del CONICET. La decisión administrativa del ejecutivo nacional se hará efectiva en septiembre. Jorge Aguado, secretario de planeamiento y políticas del ministerio de ciencia, tecnología e innovación productiva de la Nación; aseguró a medios nacionales que con ese monto se podrá completar el presupuesto para lo que resta del año. Desde el sector científico catalogaron la partida como un “leve paliativo” a la crisis actual que no prevé una solución total de la problemática.

El CONICET es un ente autárquico que depende del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, y está destinado a promover el desarrollo de la ciencia y la tecnología de Argentina. Cuenta con casi diez mil investigadores, un número similar de becarios y casi tres mil técnicos, distribuidos en 250 institutos ubicados en 22 provincias del país.

En este contexto macroeconómico nacional de crisis presupuestaria y escaldada inflacionaria, de ajuste y recorte, de reclamos y de cercos mediáticos; me propongo salir de esta coyuntura y posicionarme desde un ideal educativo que permita que el país crezca y rompa con las estructuras que lo sumergen en la pobreza. Y sí, ese ideario, justamente tiene que ver con educación en investigación y tecnología.

En la actualidad los avances científicos determinan que naciones progresan más y cuales se quedan en el rezago de la pobreza. Esto tiene que ver con que vivimos en la “era del conocimiento”, donde los países que desarrollan productos con alto valor agregado generarán cada vez más riquezas, y los que produzcan materias primas o manufacturas básicas se estancarán, o bien, serán cada vez más pobres.

Se está consolidando una economía global sustentada en el trabajo mental, dejando de lado el trabajo manual. La relación, es lógica y simple, si no invertimos en educación, investigación y tecnología, continuamos decreciendo, incrementando los márgenes de pobreza. Si no invertimos, y encima recortamos, caminamos un laberinto sin salida, en el que los extremos son cada vez más cercanos. Se achica el margen.

No es casual que pequeños países que no tienen materias primas, y que cuentan con poco espacio territorial, tengan economías prósperas, incluso por encima de países que cuentan con grandes reservas de petróleo o gas, como el nuestro. Y para continuar el panorama desalentador, esta tendencia se acelera continuamente debido a que la tecnología avanza de manera exponencial, mientras nosotros debatimos cuestiones que deberían estar ya saldadas. 

Un país como el nuestro debe crear un ecosistema donde pueda florecer la innovación. Para darle espacio a ese desafío, deberíamos cumplimentar uno más simple ¿o complejo? aún, que nuestros representantes entiendan que en vez de desfinanciar la educación, tienen que invertir en ella.

Esto implica: tener un mejor sistema educativo, incentivos fiscales que estimulen la investigación y el desarrollo, mecanismos financieros para respaldar el riesgo y políticas que favorezcan los ítems mencionados. Una utopía que debe creerse realidad cuando pensamos en los que vienen de atrás.

Difunde esta nota

Publicaciones Similares

  • Vacunación «récord» durante el fin de semana con más de 350 mil dosis aplicadas

    De acuerdo a los datos del Monitor Público de Vacunación, fueron distribuidas 15.272.890 vacunas, de las cuales 12.257.297 ya fueron aplicadas: 9.476.406 personas recibieron la primera dosis y 2.780.891 ambas. El Ministerio de Salud informó este lunes que durante el último fin de semana la aplicación de vacunas contra el Covid-19 «fue récord», con 156.463…

    Difunde esta nota
  • Llaryora analiza demorar el llamado a elecciones en 2027: «Se va a votar cuando sepamos que se gana»

     

    «Se va a votar cuando sepamos que se gana». Esta fue la frase con la que, en los últimos días, se retiraron del despacho del gobernador cordobés Martín Llaryora un par de ministros de su extrema confianza. Y es lo mismo que admiten otros que estuvieron cerca de él en las últimas recorridas por el interior provincial.

    Con lo cual, la idea de votar entre marzo y abril del año próximo con la intención de despegar lo máximo posible la contienda provincial del escenario nacional parece ahora sólo ser una alternativa. Una posibilidad más. Pero no la decisión final como creen algunos oficialistas y la mayoría de la oposición en Córdoba.

    Descartando así, además, una receta que usó con asiduidad el cordobesismo en los últimos turnos electorales: en 2015, De la Sota y Schiaretti fijaron la fecha para julio; en 2019, la abrumadora victoria de Schiaretti se produjo en mayo -resultado que, dicen, aceleró el llamado de CFK a Alberto Fernández- y en 2023, Llaryora logró la ajustada victoria en junio. Todos los comicios separados de la atmósfera nacional.

    En esta oportunidad, atado fundamentalmente y de manera lógica a las encuestas, pero también al desarrollo de la gestión, lo complejo del rompecabezas en la oposición y las tensiones propias del cordobesismo, crece ‘el plan B’: votar cerca o directamente en octubre. Con todo.

    Alternativa que en las últimas horas reconoció un llaryorista paladar negro a LPO. «Se miran las encuestas, hay que terminar las obras y ojo que a lo mejor Milei no llega con el aire que tiene ahora», dijo y agregó el clima interno en la convivencia entre Llaryora y Schiaretti: «si no terminan de conversar lo que tienen que charlar… es a fondo».

    Esto último implica, incluso, que Llaryora juegue en la discusión del peronismo nacional para el respaldo a candidatos en octubre del 2027.

    Se miran las encuestas, hay que terminar las obras y ojo que a lo mejor Milei no llega con el aire que tiene ahora

    En estas semanas, el gobernador cordobés empujó algunas fichas en ese sentido. Como lo contó LPO, hubo funcionarios suyos que se mostraron con tropa de Axel Kicillof en Mar del Plata; Llaryora tampoco desconoce que crece el rumor de un frente de todo el peronismo en el Congreso como lo dijo Miguel Pichetto y es lo que genera fuertes fricciones entre el rionegrino y los schiarettistas; y, como lo soltó de manera pícara un massista el fin de semana largo «probablemente, Sergio (Massa) y Martín (Llaryora) hablen más entre ellos de lo que nosotros pensamos». Condimentos nacionales que contribuyen a la teoría de votar en octubre.

    Kicillof se inclina por desdoblar la elección aunque sabe que arriesga la presidencia

    Los aspectos locales son los riesgos de una transición larga en caso de una derrota prematura (posibilidad que no pasa por la cabeza de los llaryoristas) y el impacto en el esquema opositor. Llaryora persigue un objetivo en el que hasta algunos peronistas dejaron de creer en el último tiempo: fracturar la oposición. Sobre todo, la sólida sociedad que hoy muestran Gabriel Bornoroni y Luis Juez.

    El llaryorismo puro cree que el diputado debería seguir en el Congreso si en una misma parada se pone en juego un pleno; y, por otra parte, confía en que la mala relación que hoy tienen Juez con el radical Rodrigo de Loredo no tiene vuelta atrás. Podrían los dos competir por separados.

    Además, los que cultivan el plan octubre incluyen en la receta un principio de diálogo con los intendentes por la ‘re-re’, el bloqueo a las reelecciones que les hizo Schiaretti y que hoy tiene a varios inquietos. No sólo entre los intendentes del PJ y la UCR, sino también entre algunos ministros que tomaron licencia en su segundo período en la Unicameral para asumir en el gabinete llaryorista. 

     

    Difunde esta nota
  • Equipamiento para reforzar el servicio de guardavidas

    El Secretario de Coordinación Ariel Oliveros y el Director de Deportes Damián Álvarez recibieron a Miguel González, representante del gremio SUGARA que nuclea a los guardavidas en el país. En la oportunidad el referente sindical hizo entrega a la Municipalidad de handies y cuellos ortopédicos para la prestación del servicio durante la temporada. Cabe destacar…

    Difunde esta nota
  • |

    La Cultura Reginense en números (2017/2018/2019)

    ¿Es poca o es mucha la actividad artística/cultural que se desarrolla en Regina?. ”En Regina, nunca pasa nada!!!”, ¿es cierta esta afirmación? ¿Cuál es el aporte del sector privado? ¿Qué actividades aportan las instituciones culturales? ¿Cuál es el rol de la juventud en el tejido cultural reginense? ¿Se podría crear el Consejo Local de Cultura?…

    Difunde esta nota
  • |

    Hacia la lucidez

     

    En la Argentina retrógrada se agolpan las preguntas sin respuesta: nuestro reino del revés es el imperio de la duda constante.

    Por Jorgelina Áster para NLI

    A medida que el espíritu autocrático se consolida en Argentina, se multiplican los decretos y en el Congreso se aprueban, con aplauso cerrado  de nuestros tribunos de la plebe, leyes antediluvianas, crecen interrogantes que hasta hace no mucho tiempo atrás hubiésemos descartado de plano por ridículos.

    Pero con una década mucho más signada por la infamia que la históricamente llamada infame, con una pandemia -nada aleccionadora por cierto, aunque quién sabe…-  entre medio,  y claros retrocesos civilizatorios, ya no es ridícula ninguna pregunta. En el reino del revés se activan todas las dudas.

    Querer saber, por ejemplo, si la ciudadanía en verdad ansiaba extenderle el certificado de defunción a la democracia e instaurar el vale todo, el sálvese quien pueda, hoy tiene pleno sentido. La vida precaria, la inequidad y la iniquidad en díada, el despojo a cielo abierto de recursos y derechos llevan a preguntarse, incluso, si no estaremos en las fauces de una pesadilla que se estira en la noche.

    ¿La precaria vida material y espiritual que padecemos las personas de a pie proviene del triunfo pírrico de una demostración de desprecio absoluto e irrevocable a las imposturas representativas que antaño sufrimos hasta el hartazgo? ¿Fue intencional entregarle las llaves del reino a la peor caterva, se trató de un escarmiento simbólico pero tan placentero que justificaba la inmolación?

    Aunque parezca mentira, hubo un hombre, un escritor galardonado con el Nobel, que imaginó un brote pandémico, primero, y un brote de lucidez, poco después. El broche de oro del segundo brilló en las urnas: un 83% de votos en blanco. ¿Será el nuestro un estado intermedio entre los efectos psicológicos inconscientes de una pandemia cercana, de evocación reprimida, y un inminente brote de lucidez plena?

    Saramago

    Aunque José Saramago presentó ambas obras como ficciones, usó en el título de las dos novelas la palabra ensayo: Ensayo sobre la ceguera y Ensayo sobre la lucidez. Las concibió, sí, como textos ficcionales, pero daría la impresión de que le resultaron excesivamente verosímiles, mucho más cercanas a la reflexión ensayística que a los placeres estéticos que caracterizan la buena narrativa.

    A medida que lo que aparenta ser una abulia cívica crece en occidente, nunca falta quien nos recuerde la premonitoria imaginación del portugués universal. Suele darse por sentado que la actitud de los votantes de Ensayo sobre la lucidez es digna e implacable, que desespera a los indignos politiqueros por cuestionar su representatividad.

    Sin embargo, tras el cachetazo cívico, no hay beneficios duraderos para la innominada localidad rebelde. La lucidez que representaría el voto, contracara del brote de “ceguera blanca” del “otro ensayo”, finalmente, se convertirá en un boomerang para la ciudadanía: el cuestionado poder político toma revancha con autoritarismo justificado en interpretaciones baladíes del voto en blanco.

    Si pensáramos, entonces, con muchas dudas pero cierta esperanza, que estuviéramos a medio camino pero en marcha hacia la lucidez, deberíamos conformarnos con la promesa de un futuro acto de dignidad que engalanase la ruina por venir, previsiblemente más dura que la actual. Sería quizá bastante para el espíritu, pero poco para el cuerpo. Sería, al menos, algo, podría decirse.

    Pero si, con realismo exacerbado, creyéramos que la necedad convirtió en masoquistas a los electores habilitados, que la frustración orientó su venganza hacia los inocentes y multiplicó el poder de los impostores, que hay un placer morboso en consentir la inequidad programada, ya no nos quedaría siquiera el consuelo de pensar en una lucidez que nos espera a la vuelta de la esquina.

    Podría esgrimirse, por otro lado,  que la idea de un archipiélago de individualidades que, de acuerdo con la triunfante cháchara economicista, configura el país, también alimenta la ficción mental del ego blindado, invulnerable mientras vele por sí mismo y se libere de empatías, rémoras sentimentales, solidarias y justicieras.

    Todas estas cursilerías desaparecerían cuando al fin volviésemos a la Edad de Piedra: darle el poder a los más retrógrados, entonces, valdría la pena. Los caminos del abstencionismo, en las antípodas del voto en blanco, serían tan efectivos como la transitoria asociación de retrógrados que, mientras haya que tolerar al estado, se encargaría de capturarlo con el mínimo de sufragios.

    Después, cada cual seguiría atendiendo su juego. Al fin y al cabo así, desde la infancia, nos instruyó el sabio Antón, insanamente olvidado. En algún momento ya no habría que compartir nada, solamente una idea: las mejores islas serían las islas perdidas. La privacidad de la caverna estaría cerca, y con la IA allí haríamos la pata ancha.

    Quizá, entre hipótesis, sospechas y conjeturas, nos alcance la nada. Una nada más cercana al tropo de La historia interminable que a las inasibles especulaciones filosóficas. El culto a los Gmork del presente puede estar repleto de espejismos para el ego y exacerbar morbos, pero no deja de ser destructivo. Michael Ende es claro: Gmork representa el poder que fortalece la nada.

    Gmork

    Sin Áuryn ni Falcor, que igual de nada servirían porque nuestro Reino de Fantasía se volatilizó hace más de medio siglo –al tiempo que nuestras porciones en la torta de los ingresos se convertían en migajas-, Gmork es la realidad. Y aunque la nada sea difícil de imaginar, bien podría estar a la vuelta de la esquina en lugar de la lucidez.

    Mientras tanto, en el limbo de las dudas, nos quedan tres lecturas –o relecturas- para matizar la espera de unas respuestas que, seguramente, no nos satisfarán.


     

    Difunde esta nota