covid-19:-estan-en-plena-vigencia-las-medidas-preventivas-sanitarias

COVID-19: están en plena vigencia las medidas preventivas sanitarias

Ante la nueva situación respecto al COVID-19 que implica el peligro de expansión de la nueva cepa denominada ‘Manaos’, el Comité de Crisis de Villa Regina recuerda que se encuentran en plena vigencia las normativas nacionales, provinciales y municipales que establecen las medidas preventivas sanitarias a adoptar por la población en general y los protocolos a aplicar en los distintos comercios, incluyendo bares y confiterías.

En este sentido, se recuerda la obligatoriedad del uso de tapabocas o protectores buco-nasales y el distanciamiento social de 2 metros entre personas, tanto en la vía pública como en todos los locales comerciales, oficinas y consultorios con atención al público, ya sean de carácter privado o público.

En el caso de los comercios deben obligatoriamente aplicar lo establecido en los protocolos vigentes según los diferentes rubros.

Los bares, restoranes y confiterías deben ocupar un máximo del 40% de la capacidad interna del local, proveyendo de dispensador de alcohol en gel en cada mesa, el uso obligatorio del tapabocas tanto por el personal como por los clientes (en este caso, los mismos podrán retirarse al consumir), el cambio de los manteles luego de cada uso o la utilización de manteles descartables, no compartir los utensilios de comida, entre otros.

Además, los shows musicales en vivo deberán ser al aire libre con bandas o grupos de hasta 3 integrantes.

La Municipalidad de Villa Regina realizará inspecciones y en los casos en que se detecte incumplimiento a las normativas vigentes se procederá a la aplicación de las sanciones correspondientes (multas y clausura).

Difunde esta nota

Te puede interesar

  • Reginenses se capacitan en Gestión de Emprendimientos

    Emprendedores de Villa Regina participan de una capacitación enmarcada en el programa ‘Patagonia Emprende’ que brinda herramientas de gestión para el desarrollo de sus emprendimientos, con un enfoque práctico, destinado a beneficiarios de microcréditos otorgados por la Fundación de Estudios Patagónicos. La Dirección de Turismo de la Municipalidad acompaña esta propuesta que se realiza 100%…

    Difunde esta nota
  • La recesión ya golpea al hijo de Patricia Bullrich, empiezan a cerrar locales de Tostado

     

    Comenzaron a cerrar locales de la cadena Tostado, que maneja el hijo de Patricia Bullrich. Ya bajó la persiana una sucursal en la zona más transitada de Buenos Aires y se suman a la crisis de Le Blé, que cerró 14 sucursales.

    Tostado es una de las cadenas de mayor crecimiento en la Argentina. Según su página web, cuenta con 56 locales en el país y también en Brasil, España, Italia y EEUU.

    La empresa funciona con un sistema de franquicias que está a cargo de Francisco Langieri Bullrich, hijo de la senadora.

    La crisis, que en Buenos Aires ya arrastró a varios restaurantes de la Guía Michelin, también llegó a las cafeterías, el negocio que más proliferó en la Ciudad en la última década.

    Daza revivió los «brotes verdes» de Macri y abrió un debate sobre el relato de la recuperación

    El Tostado de Corrientes 999, frente al Obelisco, dejó de funcionar la semana pasada. Según pudo comprobar LPO, el nombre del emprendimiento desapareció de la marquesina y las persianas no volverán a abrir. «Se fueron, cerraron, ya se llevaron casi todo», explicó el empleado de un local vecino.

    «Fundió el Tostado del Obelisco, vuela el consumo», ironizó El Barón del Merval. «Cerró una que estaba en Vicente López. Creo que es bear market de Tostado», agregó Lady Market, que desde hace tiempo perdió la fe en el Gobierno. En La Plata

    Le Blé, la cadena que existe desde 2008 y llegó a tener 39 locales, también redujo la cantidad de sucursales.

    Según publicó IProfesional, pasaron a 25 y es posible que la cadena cierre definitivamente. La firma tiene 175 cheques rechazados por más de $205 millones y la mayoría corresponde al segundo trimestre de 2026. Además, acumula más de 500 millones de pesos de deuda financiera.

    Además, en las últimas horas se sumó el cierre de Los Laureles de Barracas, que nació en 1893 como pulpería y que durante 137 años logró resistir a todas las crisis argentinas.

     

    Difunde esta nota
  • |

    Milei y el derrumbe de la cobertura sanitaria: más de 1,2 millones de argentinos quedaron afuera del sistema

     

    La Argentina de la “libertad” tiene cada vez más ciudadanos obligados a depender exclusivamente del hospital público. Desde el inicio del gobierno de Javier Milei, más de 1,2 millones de personas dejaron de contar con obra social, prepaga o mutual, mientras las obras sociales nacionales perdieron más de un millón de beneficiarios. El deterioro del empleo formal y el fuerte aumento de las cuotas de las prepagas aparecen como dos de los factores centrales detrás de una transformación que vuelve a cargar sobre el Estado las consecuencias de un modelo que prometía exactamente lo contrario.

    Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI

    Hay números que permiten discutir una política económica y hay números que obligan a discutir qué sociedad se está construyendo. Los datos difundidos a partir de registros oficiales de la Superintendencia de Servicios de Salud y de la Encuesta Permanente de Hogares, relevados por el Instituto Argentina Grande (IAG), pertenecen a la segunda categoría: desde el comienzo del gobierno de Javier Milei 1.246.285 personas se incorporaron al universo de argentinos que no cuentan con obra social, prepaga ni mutual. La cifra surge de comparar los 9.428.131 ciudadanos que estaban en esa situación en el cuarto trimestre de 2023 con los 10.674.416 registrados en el primer trimestre de 2026. En paralelo, las obras sociales nacionales perdieron 1.028.412 beneficiarios desde noviembre de 2023, en un proceso asociado a la pérdida de empleo registrado y al deterioro de la cobertura laboral.

    El resultado es contundente: quienes dependen exclusivamente del sistema público pasaron de representar el 32% al 35,6% de la población. No se trata, por lo tanto, de una modificación marginal de las preferencias de los usuarios ni de una simple reorganización administrativa de las obras sociales. Es una transferencia de personas hacia el sistema público de salud, en un contexto en el que el Gobierno nacional viene sosteniendo una política de ajuste y reducción del gasto estatal que también impacta sobre hospitales, programas sanitarios, medicamentos y organismos vinculados a la atención de la población.

    El “mercado” de la salud expulsa a quienes no pueden pagarlo

    La contradicción del modelo libertario aparece con particular crudeza cuando se observa qué ocurre con la medicina privada. El Gobierno puede presentar la desregulación como una ampliación de la libertad de elección, pero la libertad de elegir una prepaga desaparece cuando el salario no alcanza para pagarla. Y si, al mismo tiempo, se deteriora el empleo formal, también se debilita la principal vía mediante la cual millones de trabajadores acceden a una obra social.

    Los datos relevados muestran precisamente esa combinación. La merma de afiliados coincide con la pérdida de puestos de trabajo formales y con el aumento de las cuotas de las empresas de medicina prepaga, dos procesos que fueron modificando las condiciones materiales de acceso a la cobertura. La consecuencia concreta es que familias que durante años contaron con una cobertura privada o de seguridad social comenzaron a abandonar esos esquemas y quedaron dependiendo del hospital público.

    El fenómeno también puede observarse dentro de las propias obras sociales. OSECAC, vinculada a los trabajadores de Comercio, perdió el 20,2% de sus beneficiarios desde noviembre de 2023. En el caso de OSPRERA, correspondiente a los trabajadores rurales, la caída fue del 15,9%, mientras que OSPCN, que concentra a empleados estatales, perdió el 19,1% de sus afiliados. La única entidad mencionada en el relevamiento que logró expandirse fue OSDEPYM, vinculada al universo de trabajadores monotributistas.

    La fotografía que dejan esos números es particularmente significativa porque las obras sociales no funcionan aisladas del mercado laboral: son una expresión directa de la estructura del empleo. Cuando se destruyen puestos registrados, se deterioran los ingresos o aumenta la precarización, también se resiente el sistema de seguridad social que se financia mediante los aportes de trabajadores y empleadores. Por eso reducir la discusión sanitaria a cuánto dinero se destina al Ministerio de Salud significa mirar apenas una parte del problema.

    El dato que debería preocupar especialmente al Gobierno: los jóvenes

    Hay otro número que desnuda todavía más profundamente el alcance del proceso. Entre los argentinos de 15 a 29 años, el 49,9% no cuenta con obra social, prepaga ni mutual y depende exclusivamente del sistema público. Son 438.790 jóvenes más en esa situación respecto del cuarto trimestre de 2023.

    Es difícil separar este fenómeno de la crisis que atraviesa el ingreso de las nuevas generaciones al mercado laboral. Los jóvenes suelen ser los primeros afectados por la informalidad, los empleos de menor estabilidad y los salarios que pierden capacidad de compra. Si a eso se suma que las coberturas privadas aumentan por encima de la capacidad de pago de muchas familias, el resultado es previsible: la cobertura sanitaria deja de ser un derecho garantizado por la inserción laboral y empieza a depender cada vez más de la capacidad económica individual.

    Y allí aparece una de las grandes paradojas de la experiencia libertaria. El discurso oficial plantea que el Estado debe retirarse para que los individuos puedan elegir libremente. Pero cuando el mercado expulsa a quienes no pueden pagar, esos mismos ciudadanos no desaparecen. Siguen necesitando atención médica. Van al hospital público, concurren a las guardias, requieren medicamentos, estudios, tratamientos y profesionales. El Estado no deja de existir: recibe la demanda, pero con menos recursos y mayores dificultades para atenderla.

    La consecuencia puede ser un sistema sanitario cada vez más segmentado: quienes tienen ingresos suficientes conservan o compran cobertura privada; quienes tienen una relación laboral formal intentan sostener su obra social; y una porción creciente de la población queda directamente a merced del sistema público. La supuesta libertad de elección termina convirtiéndose, para millones, en una elección que nunca existió: pagar o quedarse afuera.

    Una transferencia silenciosa hacia el hospital público

    El dato central de este proceso no es solamente cuántas personas perdieron una cobertura. Es quién termina absorbiendo las consecuencias. Cuando una familia abandona una prepaga porque ya no puede pagar la cuota, la necesidad sanitaria continúa. Cuando un trabajador pierde su empleo formal, también pierde la estructura de cobertura asociada a ese trabajo. Y cuando una obra social pierde afiliados, su capacidad financiera puede deteriorarse, afectando también la calidad y disponibilidad de las prestaciones.

    Por eso, el crecimiento de la población sin obra social, prepaga ni mutual debería ser leído como un indicador social y económico de primer orden. Entre fines de 2023 y comienzos de 2026, más de 1,24 millones de personas se incorporaron al universo que carece de esos tres tipos de cobertura.

    La discusión excede, entonces, la clásica pelea entre “Estado” y “mercado”. En la Argentina, la salud siempre estuvo organizada alrededor de una combinación de sistema público, seguridad social y sector privado. El problema aparece cuando una de esas patas comienza a recibir cada vez más demanda mientras las otras pierden afiliados y capacidad de financiamiento.

    Y mientras el Gobierno celebra la reducción de determinadas partidas como si fueran simples números de una planilla presupuestaria, del otro lado de esa planilla hay personas. Son trabajadores que ya no tienen obra social, familias que dejaron de pagar una prepaga, jóvenes que nunca lograron acceder a una cobertura y pacientes que, ante una enfermedad, terminan recurriendo al hospital público.

    El modelo puede llamarlo “eficiencia”. Puede presentarlo como una consecuencia inevitable de ordenar las cuentas. Pero los números muestran otra cosa: una parte creciente de la sociedad argentina está siendo empujada hacia un sistema público que, paradójicamente, el mismo modelo económico pretende adelgazar.

    La verdadera pregunta política ya no es cuánto puede reducirse el Estado. Es cuánto puede soportar una sociedad cuando cada vez más personas necesitan de él y, al mismo tiempo, el Gobierno decide retirarle recursos. Porque la salud no funciona como una mercancía cualquiera: cuando alguien deja de poder pagarla, no deja de enfermarse. Y esa cuenta, tarde o temprano, alguien tiene que pagarla.

     

    Difunde esta nota
  • |

    Abierta la inscripción al XXXVI Concurso Nacional de Cine Independiente de Cipolletti

    El Concurso Nacional de Cine Independiente de Cipolletti cuenta con la curiosidad de ser el más antiguo del país. Con su próxima 36° edición en este 2020. Lo sigue el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata con 35° Ediciones

    ¡ATENCIÓN! El plazo para envío de trabajos es corto!!!

    Difunde esta nota
  • La crisis minera se agrava y las canteras aceleran despidos, retiros y recortes salariales

     

    Se agrava la crisis de la producción de granito triturado en medio del derrumbe de la construcción privada y la parálisis de la obra pública. En Olavarría, son numerosas las canteras que exponen números en rojo y aceleran un proceso de recorte de personal.

    Fuentes del ámbito minero consultadas por LPO revelaron que el sector está trabajando a un 30% de su capacidad operativa y que llegó al punto límite de tener que vender muy por debajo de los costos de producción solo para poder pagar salarios. Ahora, ya se habla de despidos y retiros voluntarios.

    En ese contexto, muchas canteras temen un horizonte de quiebra, con ARCA como su principal acreedor a partir del aumento de los pasivos impositivos. Eso, a pesar de que el Estado mantiene con la mayoría de ellas deudas millonarias, fundamentalmente a través de Vialidad Nacional.

    «En lo que queda del año no hay ningún empresario de la construcción que vea una perspectiva de movimiento. Mientras tanto, hay canteras que solo trabajan cuando tienen gasoil para echarle a los equipos. Es preocupante», dijo una fuente al tanto de panorama crítico de la minería olavarriense.

    A esa foto se suma la parálisis cementera, con Loma Negra que decidió pasar el invierno con su horno principal apagado en la planta L’Amalí de Olavarría para mitigar los elevados costos operativos proyectados en los meses donde el impacto de las bajas temperaturas se montan al frío recesivo.

    Loma Negra apaga su horno principal hasta noviembre por la baja actividad y los costos del gas

    De acuerdo al último índice de costos realizado por la Asociación Pymes de la Construcción de la provincia de Buenos Aires (Apymeco), el despacho de cemento mostró en junio una baja del 0,8% respecto del mes anterior y una caída más pronunciada, del 1,4%, respecto del año pasado.

    Frente a la escalada de la crisis, en las últimas horas se conoció que la cantera Galasur esta en una situación «muy complicada» y proyecta despidos. Según, el sitio local En Línea Noticias, la empresa planteó 27 desvinculaciones, aunque advierte no tener espalda financiera para pagar las indemnizaciones.

    Crecen los despidos en las canteras por el freno a la obra pública

    En otra firma de la región, Canteras Argentinas, se habla de un acuerdo con los trabajadores que contempla reducciones salariales, percibiendo solo la mitad del sueldo de forma registrada, algo que, por lo pronto, no cuenta con el acompañamiento del gremio minero AOMA que alerta por la inconsistencia legal de esa salida provisoria a la crisis.

    En tanto, en la cantera Ana Rita avanzan con un esquema de retiros voluntarios que por lo pronto abarcaría a una veintena de trabajadores.

    Frente este panorama crítico, en el sector también analizan acuerdos de suspensiones en las que los trabajadores percibirían un porcentaje de sus salarios.

     

    Difunde esta nota

Deja una respuesta