CALLE 1234

Vivimos en una prehistoria de un futuro lejano que no conoceremos. La alarma sonó y su oído pudo ver cómo un nuevo día nacía de las sombras de algún imperio. Y si antes había sido la ley de la selva, hoy era la tecnología de la ley la que vendría a liberar las amarras de la conquista, y sujetar los intereses más pretenciosos…

Era cuestión de plantar las huellas como semillas para que el sendero delineara el destino a seguir. Ya lo habían hecho los mongoles y los romanos, los egipcios y los portugueses, los bereberes y los cometas, las hormigas y los dromedarios, las ruedas y los lagartos, los españoles y las ballenas, los grillos y los británicos, los satélites artificiales y otros artefactos…

Angélica construyó su casa en un terreno aledaño, Osvaldo viajó en su camión durante años, Karina se embarcó en un crucero sobre el Atlántico, Xi Pong trabajó como ingeniero de unos puentes muy léjos de sus contactos, Wendy cortó los cables en una noche de mayo, Oleg dibujó un relato sobre osos y acuarios. Sin embargo,

Todo se dispersaba y se volvía a reunir, además su mente era como un rompecabezas incompleto que de vez en cuando intentaba devolverle una imagen intacta de un mapa perdido en esa valija guardada en el medio de su pecho innato. Y desde ahí para adelante nada sería tan claro como antes.

En su cabeza le crecieron cayos, caminaba para atrás entre convulsivos pasos, sus ojos tocaban a los oscuros ángulos de un pasado por donde nunca había pasado, sus orejas se abrieron a aromas extraños, sus miedos se habían vestido de gala para una fiesta al aire libre en la calle 1234.

Podría haber aclamado injusticia para despertar al opuesto de un llamado inverso, o incluso hacer saltar a esa gotita de tristeza que resbalaba por sus dos mil y veinte caras. Pero no, al revés de esto no es aquello, y por más que haya encontrado el pajar en una aguja, los cuerpos no serían los mismos luego de cortar la tensa cuerda de una quietud desesperante, mientras el pájaro se comería al gato, y el dragón a Occidente de un solo bocado.

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  • Ana Rosa explota tras su polémica por el acento andaluz: «Es una gilipollez como la copa de un pino»

     

    Ana Rosa Quintana ha respondido en directo a las críticas recibidas en redes sociales después de que pidiera a los responsables de Supervivientes 2025 que pusieran «subtítulos» a Montoya porque no se le entendía nada. Muchos espectadores quisieron ver en esas palabras un ataque de Ana Rosa al acento andaluz, puesto que el concursante al que se refería es de Utrera, Sevilla. Nada más lejos de la realidad. La presentadora, sin pelos en la lengua, ha hablado de esta polémica absurda y ha sido tajante: «Es que yo les digo de verdad, miren ustedes, yo tengo muchos defectos, pero hombre, esto es una gilipollez como la copa de un pino. ¿Ustedes creen que yo voy a decir que hay que subtitular el andaluz? Perdón, Andalucía está en mi casa».

    La semana pasada, Supervivientes 2025 presentó Montoya, Manuel y Anita (el trío más popular de la última edición de La isla de las tentaciones) como nuevos concursantes. Como era de esperar, las broncas no tardaron en llegar y una de ellas, protagonizada por Montoya y Manuel, fue comentada en El programa de Ana Rosa al día siguiente.

    «A ver, yo le tengo que hacer una petición a los compañeros. Por favor, poned subtítulos porque no se entiende nada», expresó la comunicadora tras ver las imágenes de la pelea. Puesto que los dos concursantes son andaluces, muchos usuarios de redes sociales quisieron ver en las palabras de Ana Rosa una especie de “falta de respeto” al acentos Andalucía. Nada más lejos de la realidad.

    Este lunes 17 de marzo, Ana Rosa ha querido enfrentarse a la polémica sin pudor alguno. «Es que yo les digo de verdad, miren ustedes, yo tengo muchos defectos, pero hombre, esto es una gilipollez como la copa de un pino», ha empezado a relatar en directo.

    Ana Rosa Quintana matizó que si habló de subtítulos fue por la discusión: «Estaban los dos peleándose y no se entendía nada de lo que decían porque hablaban uno encima del otro, como si fuera la mesa política, y dije va a hacer falta subtitular».

    Ana Rosa Quintana habla de Manuel y Montoya ('Supervivientes 2025').

    Ana Rosa cree que sus palabras se han sacado de contexto. «¿Ustedes creen que yo voy a decir que hay que subtitular el andaluz?», se preguntaba y añadía: «Perdón, Andalucía está en mi casa. Mi marido es andaluz, toda la familia es andaluza, yo soy medio andaluza. Entonces, no me toquen las narices con cosas, que me pueden criticar y hacen ustedes muy bien, pero esto no es así».

    «Es coger el rábano por las hojas», insistía la presentadora, explicando que el problema es que hablan muy rápido y «el uno encima del otro»: «No se entendía, pero ya está bien».

    “Sí toca las narices, a mí me hubiera tocado las narices. Bastante bien has respondido”, ha añadido el colaborador Màxim Huerta, rompiendo una lanza en favor de su presentadora.

    “Pero es que tienes razón Ana, claro, no se entiende a veces. Esto es sacar las cosas de contexto y tener que criticar por criticar”, ha espetado la también tertuliana del programa Cristina Cifuentes.

     

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