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BON VA

Una encuesta es una investigación realizada sobre  una  muestra  de  sujetos  representativa  de  un  colectivo  más  amplio, no nos sorprende que ésta en particular coincida de alguna manera con una editorial publicada en #latapa hace poco más de un año atrás (“Existe una ruptura entre la política y los reginenses”) un día después de las últimas elecciones municipales donde el 35% del padrón electoral no cumplió con su deber cívico.

Los resultados son un claro reflejo del desinterés por el sistema democrático, del desapego por las metodologías y actores políticos reinantes en nuestra ciudad. Igual que hace año y pico atrás.

Con el apoyo del 24% del padrón (poco más de 6.000 votos) se puede llegar a intendente en Villa Regina.

La encuesta realizada por #latapa durante esta semana refuerza esta idea de quiebre y alejamiento del ciudadano común frente a la política tradicionalista. ¿Por qué?. Más del 60% de los votos de un muestreo que superó los 1.2k fueron destinados a personas que no están sumergidos en la política clásica, que no cobran un sueldo pago por los contribuyentes, que por supuesto hacen política de forma activa; pero a partir de instituciones públicas y sociales, o desde la exigencia de luchas con conciencia de clase legitimadas en la dignidad de necesidades básicas y la justicia misma.

El muestreo representa el 14% del total de los votantes de la última elección municipal

La gente se expresa a diario, habla (hace) política en redes, en el almacén del barrio, en la fila cuando hace el trámite, por wathsapp, en esta encuesta; y los mensajes se envían aunque a veces no lleguen a destino. Este mensaje dispara bifurcado, para la política activa desde dentro y desde fuera de los cuadros.

Demanda una mutación posmoderna de quienes están enquistados, si es que por cuestiones arraigadas a políticas vetustas y primitivas no permiten ser erradicados directamente y suplantados, pero también exige una participación activa de ciudadanos comunes que se encuentran fuera de los espacios políticos pero cuentan con la representación de gran parte de la población, pero ya no solamente para actuar desde lo social y humano, sino con la asunción de un mayor grado de compromiso dando un salto cualitativo y rompiendo con el postulado de “no ensuciarse con la política tradicional” con la idea opuesta de “limpiarla y transparentarla”.

Aspirar a darle mayor preponderancia, profesionalismo y protagonismo, como también restándole algo de funcionalidad al Concejo Deliberante es una manera de empezar a torcer el rumbo, el CD es quien puede y debe marcar agenda, estimular o mover el piso del ejecutivo para que Regina empiece a crecer nuevamente en todos los sectores posibles.

Ante la complejidad que presentan las estructuras cimentadas durante años que obligan a pertenecer para participar de un ejecutivo, rearmar un CD competente con la llegada de nuevos actores políticos es un gran primer paso para todos los reginenses.

DATOS DE LOS PERFILES:

APELLIDONOMBREEDADPROFESIÓN U OCUPACIÓN
ÁvilaMarcela Alejandra41Contadora Pública Nacional egresada de la Universidad Nacional de la Plata.
Benatti Gabriel Alejandro50Presidente del C.A.R desde el 2015. 
BonGonzalo Demian35Contador Público Nacional de la Universidad Nacional de Quilmes. Trabaja en Poder Judicial de la Provincia de Río Negro. Profesor en CEM Nº 83
CaillyEduardo Rodolfo64Abogado – Actual secretario (Agosto 2019) de Coordinación del municipio de Villa Regina. Presidente del Concejo Deliberante 2011-2015
CalderónJosé Humberto67Comerciante – Ex Moño Azul – Presidente de la Asoc. Bomberos Voluntarios de VR y de la Federación de Bomb. Voluntarios de Río Negro
CorreaCarlos Roberto49Profesora de enseñanza primaria, recibida en el Instituto de Formación Docente de Villa Regina. Desde diciembre de 2015 es Coordinador del Consejo Escolar Alto Valle Este II
DagaMáximo47Tec. en Comercio Exterior
DardikNorma Alicia56Licenciada en Obstetricia de la Universidad Nacional de La Plata
Duran Rodrigo Emanuel37Inst. Ntra. Sra. del Rosario
Flores SuarezErnesto66
GallardoGustavo Daniel39Kinesiólogo – Presidente del Comité Radical de Villa Regina.
GarréMaximiliano Sebastián36Actual Concejal por el Frente para la Victoria.
MaidanaAdrián Alberto48Locutor y propietaria de FM 
MenegonDaniel Jorge56Productor
MercanteMarcelo Raúl53Lic. en Kinesiología y Fisioterapia
MoralesSilvia Beatriz47Profesora de enseñanza primaria, recibida en el Instituto de Formación Docente de Villa Regina.
Ocampo Gustavo Raúl58Farmacéutico
OraziMarcelo Roberto57Abogado
PaillapiMaría Eugenia40Locutora en FM Conceptos 96.9 – En 2019 candidata a Legisladora por la Coalición ARI (No electa) 
RodríguezCarlos Luis56Bioquímico de la Universidad Nacional del Sur. 
TofoniVerónica Marcela41Comerciante
VallejoDomingo R.65Actual Concejal por el Frente para la Victoria.
VazzanaCarlos Antonio59Prof. de Educación Física
VergaraNatalia Paola42
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    Jorge Macri elimina la repitencia y pone en marcha en las escuelas secundarias una reforma inconsulta que redefine la escuela media

     

    Análisis crítico pedagógico del plan Secundaria Aprende en la Ciudad de Buenos Aires. Debilitamiento disciplinar, riesgo de superficialidad, sobrecarga docente y reforma sin consenso.

    Por Tomás Palazzo para NLI

    La implementación de Secundaria Aprende, oficializada hoy mediante la Resolución 223-26 del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, introduce una transformación profunda en la organización de la escuela secundaria. El gobierno porteño la presenta como una modernización necesaria. Sin embargo, desde una mirada pedagógica rigurosa, la reforma exhibe debilidades estructurales, epistemológicas y organizativas que abren interrogantes serios sobre el futuro del aprendizaje en el nivel medio.

    El punto más controvertido no es la innovación en sí misma, sino la ausencia de construcción colectiva con docentes y comunidades educativas, sumada a cambios curriculares que alteran la identidad disciplinar histórica de la secundaria argentina.


    Debilitamiento de las disciplinas y riesgo de superficialidad conceptual

    El eje más sensible del plan es la reorganización curricular en torno a laboratorios, talleres y espacios integrados que reemplazan la estructura clásica de materias como Historia, Geografía, Biología o Física.

    Aunque formalmente no se eliminan campos de conocimiento, la pérdida de asignaturas autónomas con carga horaria definida sensiblemente menor produce un efecto pedagógico concreto: disminuye el espesor conceptual sistemático de cada disciplina.

    La enseñanza disciplinar no es un capricho tradicional. La Historia, por ejemplo, requiere:

    • Trabajo con fuentes
    • Construcción de periodización
    • Análisis de procesos estructurales
    • Comprensión de categorías como Estado, capitalismo o imperialismo

    Cuando estos contenidos se diluyen en proyectos transversales, existe el riesgo de que se aborden de manera episódica o fragmentaria. La interdisciplinariedad es valiosa, pero sin una base disciplinar sólida se convierte en transversalidad superficial.

    En Ciencias Naturales ocurre algo similar: la Biología no es simplemente “trabajo por proyectos”, sino comprensión acumulativa de sistemas complejos. Si la integración curricular reduce la progresión conceptual, el aprendizaje pierde profundidad.


    Eliminación de la repitencia tradicional sin sistema robusto de acompañamiento

    Otro punto crítico es la sustitución del modelo de repitencia anual por un esquema de avance por niveles.

    Desde una perspectiva pedagógica progresista, la repitencia masiva no mejora aprendizajes. Sin embargo, su eliminación exige:

    • Evaluaciones diagnósticas rigurosas
    • Seguimiento personalizado real
    • Recursos humanos suficientes
    • Formación docente específica

    El problema es que el plan no garantiza que el sistema tenga la estructura material necesaria para sostener ese acompañamiento intensivo.

    Sin esos recursos, el avance continuo puede transformarse en promoción fragmentada sin consolidación cognitiva.


    Sobrecarga y redefinición del rol docente sin condiciones estructurales claras

    La personalización de trayectorias y los planes individuales de aprendizaje suponen:

    • Más planificación
    • Más evaluación continua
    • Más reuniones interdisciplinarias
    • Más seguimiento individual

    Esto redefine el trabajo docente, pero no se explicitan con claridad:

    • Nuevos tiempos institucionales pagos
    • Reducción de carga administrativa
    • Formación específica masiva
    • Recursos adicionales

    Una reforma pedagógica ambiciosa sin inversión estructural termina recayendo en la voluntad individual del docente. Y eso no es política educativa: es delegación de responsabilidad.

    Y con menos plata…

    A este rediseño estructural se le suma un dato imposible de ignorar: la inversión educativa en la Ciudad viene perdiendo peso dentro del presupuesto desde hace casi dos décadas. Mientras en 2007 el área de Educación representaba alrededor del 27–29 % del presupuesto total porteño y en 2010 todavía alcanzaba el 26,6 %, la participación cayó de manera sostenida hasta tocar un piso cercano al 17,8 % en 2021. Recién en los presupuestos 2024–2026 se observa una leve recuperación hasta la zona del 20 %, aunque aún muy por debajo de los niveles de la década anterior. Es decir, la reforma “Secundaria Aprende” no llega en un contexto de expansión presupuestaria robusta sino después de una pérdida de casi nueve puntos porcentuales del esfuerzo relativo en educación, lo que vuelve legítima la pregunta pedagógica de fondo: ¿cómo se sostiene una transformación estructural ambiciosa cuando el sistema viene funcionando con menor prioridad presupuestaria dentro del esquema general de la Ciudad?


    Falta de evidencia empírica local que respalde la transformación

    El discurso oficial apela a modelos internacionales de flexibilidad curricular. Sin embargo:

    • No existe evaluación pública de pilotos locales sostenidos en el tiempo.
    • No se presentan estudios longitudinales que demuestren mejora de aprendizajes en contextos similares al sistema porteño.
    • Los resultados nacionales en matemática y lengua muestran déficits estructurales que requieren fortalecimiento disciplinar, no dilución.

    La pregunta pedagógica es incómoda pero necesaria:

    ¿Es prudente flexibilizar la estructura curricular cuando los aprendizajes básicos ya muestran fragilidad?


    Ambigüedad en la definición de contenidos mínimos y estándares

    En el modelo tradicional, los programas disciplinares fijaban contenidos claros por año. En el nuevo esquema:

    • Se priorizan capacidades
    • Se habla de saberes fundamentales
    • Se promueve evaluación formativa

    Pero la falta de explicitación pública detallada de contenidos mínimos por nivel puede generar:

    • Desigualdades entre escuelas
    • Interpretaciones heterogéneas
    • Brechas internas según capacidad institucional

    La autonomía sin estándares claros profundiza desigualdades.


    Riesgo de aumento de inequidad educativa

    Paradójicamente, una reforma que dice buscar inclusión puede generar el efecto contrario.

    Las escuelas con:

    • Mayor estabilidad docente
    • Equipos directivos consolidados
    • Recursos tecnológicos

    Podrán implementar mejor la personalización.

    Las escuelas con mayor vulnerabilidad social podrían enfrentar:

    • Dificultades de seguimiento
    • Fragmentación organizativa
    • Mayor desorientación pedagógica

    Sin políticas compensatorias explícitas, la flexibilidad tiende a amplificar desigualdades preexistentes.


    Reforma inconsulta y debilitamiento de la legitimidad pedagógica

    Uno de los aspectos más cuestionados es el procedimiento.

    Una transformación de esta magnitud debería incluir:

    • Debate público amplio
    • Participación de docentes
    • Consulta a institutos de formación
    • Espacios reales de construcción curricular colectiva

    La pedagogía no se impone por resolución administrativa. La escuela secundaria tiene una tradición histórica que no puede rediseñarse unilateralmente sin generar resistencia y desconfianza.


    El debate de fondo: modernización o desestructuración

    La discusión no es entre innovación y conservadurismo.

    La pregunta central es otra:

    ¿La secundaria necesita más flexibilidad o más profundidad disciplinar para enfrentar la crisis de aprendizaje?

    Si la reorganización curricular:

    • Reduce horas disciplinares explícitas
    • Debilita identidad de materias
    • Aumenta carga docente
    • No garantiza inversión

    entonces la reforma puede convertirse en una modernización formal sin fortalecimiento cognitivo real.


    Conclusión: cambio estructural con riesgos pedagógicos concretos

    Secundaria Aprende propone una transformación ambiciosa. Pero desde un análisis pedagógico crítico emergen debilidades claras:

    • Posible superficialización de contenidos.
    • Dilución disciplinar.
    • Sobrecarga docente.
    • Falta de evidencia local robusta.
    • Riesgo de inequidad.
    • Ausencia de consenso amplio.

    La innovación educativa requiere más que rediseño curricular: exige planificación estructural, financiamiento y legitimidad colectiva.

    Sin esos pilares, la reforma puede alterar la arquitectura histórica de la secundaria sin garantizar mejores aprendizajes.

     

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    Licencias por enfermedad: el Gobierno vuelve a la carga en el Congreso y reabre un frente sensible con los trabajadores

     

    El Gobierno confirmó que insistirá en modificar el régimen de licencias por enfermedad durante las sesiones ordinarias. Qué busca cambiar, qué impacto tendría sobre los trabajadores y por qué el tema vuelve a tensar la relación con la CGT y la oposición.

    Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI

    El oficialismo confirmó que volverá a impulsar cambios en el régimen de licencias por enfermedad durante las próximas sesiones ordinarias del Congreso de la Nación Argentina. Tras haber retirado el polémico artículo 44 de la reforma laboral ante la presión política y sindical, ahora el espacio de La Libertad Avanza anticipa que no abandona el objetivo de modificar el esquema vigente.

    La señal la dio el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, quien sostuvo que el tema deberá debatirse en una ley específica. En otras palabras: el Gobierno perdió esa batalla en Diputados, pero no la guerra legislativa.

    Qué quiere cambiar el oficialismo en las licencias médicas

    El artículo eliminado planteaba una reducción en el salario durante el período de licencia por enfermedad o accidente. Actualmente, la Ley de Contrato de Trabajo garantiza que el trabajador cobre el 100% de su remuneración durante el período establecido por antigüedad.

    Desde el entorno de Milei argumentan que el sistema actual genera “abusos”, fomenta certificados médicos irregulares y aumenta el costo laboral para las empresas. Bajo ese diagnóstico, el oficialismo busca introducir un esquema que —según su visión— “corrija distorsiones”.

    Pero el punto central es otro: no se trata solo de combatir fraudes, sino de redefinir el equilibrio entre protección del trabajador y reducción de costos empresariales. Y ahí es donde aparece la tensión estructural.

    Para el Gobierno, modificar las licencias médicas es parte de su programa de “modernización laboral”. Para amplios sectores sindicales, es un intento de recortar derechos históricos en nombre del ajuste fiscal y la competitividad.

    El conflicto político que se abre en sesiones ordinarias

    La eliminación del artículo 44 no fue técnica: fue política. La presión de bloques opositores y la advertencia de la Confederación General del Trabajo obligaron a retroceder. Reabrir el debate implica volver a encender ese conflicto.

    El oficialismo apuesta a que, con el clima legislativo más ordenado en sesiones ordinarias, pueda construir mayorías parciales o negociar una redacción menos frontal. Sin embargo, el costo político no es menor: tocar las licencias por enfermedad impacta directamente en el bolsillo y la seguridad económica de millones de trabajadores formales.

    Además, en un contexto de caída del consumo, salarios deteriorados y ajuste en el sector público, cualquier iniciativa que afecte ingresos durante períodos de enfermedad puede leerse como un nuevo endurecimiento del programa económico.

    No es casual que el Gobierno haya optado por fragmentar el debate. Al retirar el artículo de la reforma laboral general, evita que el rechazo a las licencias contamine otras reformas. Pero al anunciar que insistirá, deja claro que forma parte de su núcleo ideológico.

    Qué está realmente en juego

    Más allá del tecnicismo legislativo, la discusión es profunda. Se debate:

    • El rol del Estado en la protección ante la enfermedad.
    • El equilibrio entre productividad y derechos laborales.
    • El modelo de relaciones laborales que quiere consolidarse en Argentina.

    Si prosperara una modificación que reduzca ingresos durante licencias médicas, el impacto no sería homogéneo. Golpearía con más fuerza a trabajadores con enfermedades crónicas, patologías prolongadas o menor estabilidad laboral.

    Para el oficialismo, el argumento es fiscal y empresarial. Para los sindicatos y la oposición, el eje es social y constitucional. La disputa no es administrativa: es sobre el modelo de país.

    Las sesiones ordinarias del Congreso serán el escenario donde esta tensión vuelva a expresarse. Y el resultado marcará hasta dónde puede avanzar el Gobierno en su agenda laboral sin romper equilibrios políticos más amplios.

     

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