Los signos tienen por estadio último el momento en que se autorepresentan, se autodesignan según un proceso metalógico de tipo humorístico al burlarse de sí mismos a través de un espejo

Guilles Lipovetsky, extracto de La era del vacío. Ensayos sobre el individualismo contemporáneo

Intrascendente, fútil, superficial, trivial, común, absurdo, vano, insípido son algunos de los sinónimos de banal. Ahora, si contraponemos el sentido nos encontramos al otro lado del río con: serio, formal, sensato, circunspecto, responsable, digno, prudente, reservado, mesurado, imperturbable, solvente, discreto, respetable, respetuoso, cumplidor, puntual, celoso, recto, escrupuloso, reflexivo, sobrio, tieso, seco.

Entonces, ¿qué elegimos? ¿La seriedad o la banalidad?

¿Podemos ser sensatos y absurdos al mismo tiempo?

El arte nos ha mostrado que lo fútil o común puede ser resignificado y vincularse con la belleza y lo valorable o reconocible, pero sobre todo crítico ante las desigualdades y conflictos sociales. Duchamp lo demuestra con su urinario

Camus nos recuerda que el absurdo aparece por contraposición de la razón que siempre está buscando causas o fundamentos últimos de explicación.

Recientemente dicen que una banana pegada con cinta a la pared se vendió por 120.000 dólares y que su autor es Maurizio Cattelan. Podemos poner en cuestión la noticia y llevarla al universo del fakenews. Sin embargo, esto no nos deja de interpelar y que se generen las siguientes preguntas:

¿Hasta dónde llega la valorización de lo banal y lo formal? ¿Porqué alguien que practica un deporte puede cobrar millones mientras hay millones de personas desocupadas y en la pobreza?

Cada época en la historia de la humanidad tiene sus ideales a seguir, y estos se personifican, como por ejemplo: el campesino soldado en el imperio romano, o el noble caballero en la Edad Media.

En nuestro tiempo, ¿cuál es el ideal a seguir? ¿El individuo tecnológico conectado a la red? ¿La persona de ciencia ligada a una eficaz razón instrumental? ¿ El deportista exitoso? Y ello, ¿es algo banal o merece respeto y devoción?

Piero Manzoni en 1961 envasó su caca, y, la vendió a 35 dólares; pero, como lo añejo se recategoriza…, no hace mucho se revendió por 275.000 euros.

El sentido nos puebla, nos permite identificar y nombrar lo innombrable, nos favorece la identidad y la orientación ante las tinieblas de la ignorancia, la injusticia y lo indeterminado.

Pero, el determinismo de la razón llegó a su punto máximo en el siglo XX con la segunda guerra mundial y las bombas atómicas. Generándose así un desencantamiento por el puro razonamiento que perdura hasta hoy.

Para Lipovestsky el modernismo estaba basado en la aventura y la exploración, en cambio, el posmodernismo actual reposa en la reconquista, la autorepresentación, humorística para los sistemas sociales, narcisista para los sistemas psíquicos. Es ahí mismo que:

LA TIESA BANANALIDAD INDIVIDUAL RESBALA POR LA AMARILLENTA CÁSCARA DE UN TRIVIAL NARCISISMO SOCIAL

En síntesis, hay singularidades que definen nuestros propios sentidos o absurdos y que, de alguna manera, alcanzan a generalizarse por fuera de nosotros mismos, en un humor social que convina lo circunspecto con lo común, creando así construcciones sociales que se construyen y reconstruyen en cada momento, en un tejido posmoderno tan ávido de novedades como para dejar algo afuera, allí entre nuestros pasares y transformaciones.

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