Árida es un proyecto de diseño editorial digital que tiene por fin crear una revista de circulación en internet, destinada al público en general y la comunidad educativa del IUPA, y dispuesta para narrar la esfera cultural local, regional, nacional e internacional desde los recursos que permite la conectividad global, el acceso a los productos culturales y los procesos de creación artística.
Árida nace en el medio de la cuarentena y busca cumplir con el objetivo de pensar contenidos divulgativos que contribuyan a la formación artística y permitan reponer lo que ocurre extra curricularmente: la formación fuera del aula como lema.
La revista se funda sobre el manifiesto expreso de que “En algún árido sur nace un río que llega al mar. Rodeando pueblos y ciudades, que son testigos de su pasar, el río avanza surcando al tiempo. Porque el tiempo pasa y el río, con su danza y su música, es el mismo. A su alrededor, un valle de colores acompaña las pinceladas de otoños primaverales y veranos con viento sur. La danza y la música del río, las pinceladas sobre el valle y la letanía del viento sur se hacen uno en el gran escenario patagónico que, visto así, de árido no tiene nada. O quizás, lo tiene todo.”
A partir del martes 25 de agosto estará disponible la primera edición de la revista digital desde este enlace
Durante el mes de enero se van a realizar distintas actividades familiares en la Isla 58 que serán libres y gratuitas. El lugar de encuentro será en la Escuela de Canotaje y se recomienda usar protector solar, gorra, anteojos de sol y llevar agua para una hidratación constante. El cronograma de actividades será el siguiente:…
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Por instrucción de Intendente Marcelo Orazi se realizó esta mañana una reunión para analizar aspectos técnicos-jurídicos relacionados con la toma de posesión de la terminal de ómnibus teniendo en cuenta el vencimiento de la concesión el próximo 30 de agosto. De la misma participaron el Secretario de Gobierno Guillermo Carricavur, el presidente del Concejo Deliberante…
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En medio del escándalo por créditos hipotecarios otorgados a dirigentes libertarios, salió a la luz un dato que vuelve a poner en discusión el uso del Banco Nación: Carolina Píparo canceló una deuda cercana a los 50 mil dólares apenas iniciado el gobierno de Milei.
Por Celina Fraticiangi para NLI
La revelación no es menor ni aislada. Según datos oficiales de la Central de Deudores del Banco Central, la dirigente Carolina Píparo registraba compromisos financieros por alrededor de 60 mil dólares que se redujeron prácticamente a cero en diciembre de 2023, justo cuando asumió Javier Milei.
Aunque cancelar deudas no constituye un delito en sí mismo, el timing del movimiento financiero encendió alertas en un contexto ya atravesado por denuncias sobre supuestos beneficios para funcionarios del oficialismo.
Un dato que se suma al escándalo del Banco Nación
El caso de Píparo no aparece en el vacío. Forma parte de una polémica mayor vinculada a los denominados créditos hipotecarios “VIP” otorgados a dirigentes de La Libertad Avanza, que generaron cuestionamientos sobre posibles privilegios en el acceso al financiamiento estatal.
La información surge de registros públicos procesados por herramientas que permiten visualizar la evolución de las deudas de funcionarios. Allí fue donde comenzaron a detectarse movimientos llamativos en cuentas de dirigentes oficialistas, entre ellos el abrupto saneamiento financiero de Píparo.
Lo que profundiza el conflicto es que, lejos de mantenerse al margen, Píparo fue designada como directora del Banco Nación, es decir, pasó a ocupar un rol clave dentro de la misma institución que hoy está bajo sospecha.
De deudora a garante de “transparencia”
El contraste resulta difícil de ignorar. La dirigente, con formación en trabajo social y trayectoria política, quedó al frente de una entidad financiera de peso sin experiencia técnica específica en el sector bancario, lo que ya había generado críticas previas.
Ahora, el foco se traslada a su situación patrimonial: cancelar una deuda significativa justo en el inicio de una gestión que hoy es investigada por posibles beneficios financieros a funcionarios abre interrogantes inevitables.
Porque el punto no es únicamente si la operación fue legal —que lo es—, sino si existieron condiciones privilegiadas, acceso diferencial al crédito o información anticipada que expliquen la rapidez del saneamiento.
El modelo libertario bajo la lupa
Este episodio vuelve a alimentar una discusión más amplia sobre el funcionamiento del gobierno de Milei: un esquema que prometía terminar con los privilegios de la “casta” pero que acumula cuestionamientos por prácticas que parecen reproducirlos.
La combinación de funcionarios beneficiados, movimientos financieros sospechosos y designaciones en organismos clave configura un escenario que, lejos de disipar dudas, las profundiza.
En definitiva, el caso Píparo no es un hecho aislado sino una pieza más en un rompecabezas que empieza a mostrar patrones. Y en política, cuando los patrones se repiten, dejan de ser casualidad.
La historia de Buenos Aires no es lineal ni épica en el sentido clásico: es una historia de intentos fallidos, abandono y refundación. Pero también es una historia simbólica, atravesada por la fe, los intereses imperiales y una decisión clave que terminaría definiendo el nombre de una de las ciudades más importantes de América Latina.
Por Alcides Blanco para NLI
La ciudad que nació dos veces no es una casualidad: es el resultado de la precariedad del proyecto colonial español en el Río de la Plata y de una persistencia estratégica que terminó imponiéndose.
La primera fundación: hambre, guerra y abandono
El 2 de febrero de 1536, el adelantado español Pedro de Mendoza desembarcó en las costas del Río de la Plata y estableció un asentamiento que llamó “Puerto de Nuestra Señora Santa María del Buen Aire” .
Ese acto —que muchas veces se menciona como “fundación”— en realidad fue más precario que solemne: se trató de un campamento fortificado, levantado en condiciones extremas, sin infraestructura ni recursos suficientes .
La situación se volvió rápidamente insostenible. El hambre, las enfermedades y los enfrentamientos con los pueblos originarios —especialmente los querandíes— devastaron la expedición. Los propios cronistas narraron escenas brutales: los colonos llegaron a comer cuero, ratas y hasta carne humana para sobrevivir .
Finalmente, en 1541, el asentamiento fue abandonado. Buenos Aires, en su primera versión, desapareció.
La segunda fundación: la ciudad que sobrevivió
Décadas después, la Corona española insistió con el proyecto. El 11 de junio de 1580, el conquistador Juan de Garay llevó adelante la segunda fundación, esta vez con una organización más sólida y población proveniente de Asunción .
Garay bautizó formalmente a la ciudad como “Ciudad de la Santísima Trinidad”, aunque el puerto mantuvo el nombre de “Santa María de los Buenos Aires”, que con el tiempo se impondría en el uso cotidiano .
A diferencia del intento de Mendoza, esta fundación logró consolidarse. La ciudad empezó lentamente a desarrollarse como enclave estratégico del imperio español, primero marginal y luego central en el comercio del Atlántico sur.
El origen del nombre: entre la fe y el mar
El nombre “Buenos Aires” no fue una ocurrencia casual ni un gesto poético. Tiene una raíz profundamente religiosa y marítima.
Proviene de la advocación de la Virgen María conocida como Nuestra Señora del Buen Aire, vinculada a los marineros y navegantes .
El origen de esta devoción se remonta a Cerdeña, donde una imagen de la Virgen —según la tradición— sobrevivió milagrosamente a un naufragio en el siglo XIV y fue venerada como protectora de quienes se hacían a la mar .
En el siglo XVI, esta advocación ya era popular entre los navegantes españoles, especialmente en Sevilla. Por eso no resulta extraño que Mendoza y su expedición hayan encomendado el viaje a esa protección.
El “buen aire” no alude al clima: alude a los vientos favorables para la navegación, a la esperanza de llegar a destino y sobrevivir al océano.
Entre la leyenda y la historia
La historia del nombre mezcla documentación y tradición. Algunos relatos sostienen que Mendoza habría hecho una promesa a la Virgen durante la travesía; otros apuntan a la presencia de religiosos mercedarios en la expedición, devotos de esa advocación.
Lo cierto es que el nombre quedó. Incluso después del fracaso de la primera fundación, “Buenos Aires” persistió como una idea, como un proyecto y como un símbolo, hasta concretarse definitivamente en 1580 .
Una ciudad marcada por su origen
Buenos Aires nació dos veces, pero su nombre fue uno solo desde el inicio. Esa continuidad no es menor: revela que, más allá del fracaso material, había una intención estratégica y simbólica que la Corona no estaba dispuesta a abandonar.
Entre el hambre de la primera fundación y la consolidación de la segunda, la ciudad se construyó como una promesa persistente: la de un puerto abierto al mundo, sostenido tanto por la geopolítica como por la fe.
Y en ese cruce —entre imperio, religión y supervivencia— se explica por qué Buenos Aires se llama así. No por el aire que se respira, sino por el viento que permitió llegar.
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