OLA DE CALOR EN LA PERLA DEL VALLE

OLA DE CALOR EN LA PERLA DEL VALLE

OLA DE CALOR EN LA PERLA DEL VALLE

 

OLA DE CALOR EN LA PERLA DEL VALLE

Rio Negro estuvo ayer entre las provincias con las temperaturas más elevadas del país. La ola de calor arribó, y se quedará unos días más. Según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), San Antonio Oeste obtuvo la máxima de la provincia donde la temperatura alcanzó los 43,5°. El Alto Valle promedió una máxima de 40° con Villa Regina a la cabeza donde se alcanzó los 42,2°. Viedma, capital rionegrina superó los 41° y Bariloche los 30°. En la línea sur la media rondó los 37,5°, pero Valcheta superó los 43°.

Con la llegada del calor extremo, en nuestra región comienza la psicosis reginense de la tormenta y el granizo, el infaltable mensajito de wathsapp «guarden el auto que viene granizo» no puede faltar, si bien es cierto que las altas temperaturas suelen ser acompañadas de este tipo de eventos climatológicos, en este caso el SNM anuncia solo lluvias y chaparrones aislados para hoy martes y también para el jueves.

La ola de calor se define como un período en el cual la temperatura máxima iguala o supera, por lo menos durante tres días consecutivos ciertos umbrales que dependen de cada localidad. Estos umbrales pueden verse como la temperatura por encima de la cual uno se encuentra dentro del 10% de temperaturas más altas para se lugar, acorde al registro histórico de cada localidad. Es decir, el umbral sobre el cual se considera que una temperatura es extrema, resulta de la estadística de cada localidad.

El Sistema de Alerta Temprana por Olas de Calor y Salud (SAT-OCS) es quien calcula las temperaturas, a partir de los datos diarios que comprenden los meses de octubre a marzo del período 1961-2010, y en base a esta información emite los niveles de alerta correspondientes a cada localidad.

 

 

 

NIVELES DE ALERTA Y EFECTOS SOBRE LA SALUD

VERDE: Sin efecto sobre la salud.
AMARILLO: Efecto leve-moderado. Pueden ser peligrosas para los grupos de riesgo, niños pequeños, mayores de 65 años y enfermos crónicos.
NARANJA: Efecto moderado-alto. Pueden ser muy peligrosas, especialmente para los grupos de riesgo.
ROJO: Efecto alto-extremo. Muy peligrosas. Pueden afectar a todas las personas saludables.

RECOMENDACIONES

  • Aumentar el consumo de líquidos, sin esperar a tener sed para mantener una hidratación adecuada.
  • No exponerse al sol en exceso, ni en horas centrales del día.
  • Ingerir verduras y frutas.
  • Usar ropa ligera, holgada y de colores claros, y sombreros.
  • Permanecer en espacios ventilados o acondicionados.

Te puede interesar

  • | |

    PREVENIR ES AMAR LA VIDA

    Este domingo a las 17hs se realizó en la plaza de los próceres de Villa Regina la marcha convocada por LALCEC (Liga Argentina de Lucha Contra el Cáncer) en adhesión al mes mundial de la concientización de la prevención del cáncer de mamas. La institución también invitó a decorar con el color rosa los frentes…

  • | |

    “ME INSPIRAN LAS IMÁGENES DEL SUBCONSCIENTE”

    Martin Frullani (44), es arquitecto y escultor reginense. Es el creador de las obras  de «La Manzana” en General Roca y hace unos días inauguró la obra «El Ciclista” en Allen. Dos trabajos artísticos de relevancia en la provincia. Las dos miden más de 5 metros de altura y en conjunto suman más de 5…

  • |

    Milei descubre las Malvinas justo cuando necesita una bandera: el volantazo de un Gobierno que busca escapar de sus propios problemas

     

    Milei endurece su discurso sobre Malvinas, pero su giro soberanista contrasta con su relación con el Reino Unido y llega en un momento de dificultades políticas.

    Por Roque Pérez para NLI

    Milei volvió a hablar de Malvinas. Y lo hizo con la solemnidad de quien pretende presentarse como el gran defensor de la soberanía argentina. En cadena nacional, anunció proyectos para endurecer sanciones contra empresas que exploten recursos en las islas, crear organismos vinculados con la seguridad nacional y fortalecer la presencia militar en Tierra del Fuego. El problema para el Presidente es que la historia reciente de su propio Gobierno vuelve difícil aceptar el repentino fervor soberanista como si siempre hubiera sido su principal bandera.

    Porque las Malvinas son argentinas. Eso no empezó con Milei y tampoco terminará con él. Es una causa nacional consagrada incluso constitucionalmente y sostenida durante décadas por gobiernos de signos políticos diferentes. Precisamente por eso, resulta legítimo preguntarse por qué el Presidente decide colocarla ahora en el centro de la escena, después de meses en los que su política exterior estuvo marcada por una alineación prácticamente automática con Estados Unidos, Israel y otros aliados internacionales, mientras mantenía una relación particularmente cuidadosa con Londres.

    La pregunta no es si Milei puede hablar de Malvinas. La pregunta es por qué ahora.

    De Margaret Thatcher a la bandera argentina

    Hay una contradicción que no puede borrarse con una cadena nacional.

    Milei construyó durante años una admiración pública por Margaret Thatcher, la primera ministra británica durante la Guerra de Malvinas. Esa posición generó fuertes críticas, especialmente entre excombatientes y sectores vinculados con la memoria de la guerra. Incluso durante su campaña presidencial planteaba que la recuperación de las islas debía ser resultado de una negociación prolongada con el Reino Unido y que había que considerar a quienes viven allí.

    Ya en el Gobierno, la relación con Londres tampoco fue presentada como una confrontación frontal. Por el contrario, la administración libertaria sostuvo una estrategia de acercamiento y diálogo que generó cuestionamientos desde sectores de la propia coalición oficialista.

    La entonces canciller Diana Mondino llegó a sostener que la Argentina buscaba cambiar la estrategia respecto de Malvinas y avanzar mediante el diálogo. Y en 2024 el Gobierno evitó confrontar públicamente con la visita del entonces canciller británico David Cameron a las islas.

    Ahora, en cambio, Milei aparece convertido en un cruzado de la soberanía.

    El cambio no es menor. Tampoco parece casual.

    Reuters describió este giro como un endurecimiento respecto de la postura anterior del Presidente y señaló que la nueva estrategia aparece en un momento políticamente sensible, con una aprobación presidencial estimada en 36,8% y con el horizonte electoral de 2027 cada vez más cerca.

    Dicho en criollo: cuando la motosierra ya no alcanza para entusiasmar, aparece la bandera.

    Una causa nacional convertida en salvavidas político

    Malvinas tiene una característica que cualquier dirigente conoce: une donde otras discusiones dividen.

    No importa si se trata de peronistas, radicales, desarrollistas, socialistas, nacionalistas o ciudadanos que no tienen ninguna identificación partidaria. El reclamo argentino sobre las islas forma parte de una conciencia nacional profundamente arraigada.

    Y ahí aparece la oportunidad política para Milei.

    El Gobierno enfrenta una agenda cargada de conflictos. El Congreso vuelve a ser un terreno incómodo para el oficialismo, mientras la oposición busca discutir cuestiones como el endeudamiento de las familias y la situación de las personas con discapacidad. Al mismo tiempo, el Ejecutivo espera que los próximos datos económicos le permitan mostrar algún resultado favorable. La discusión sobre Malvinas ofrece, en cambio, una escena mucho más sencilla: Presidente, bandera, soberanía y enemigo externo.

    Es una narrativa perfecta para un Gobierno que necesita recuperar iniciativa.

    Y mucho más cómoda que hablar de jubilaciones, salarios, empleo, universidades, industria o del deterioro del poder adquisitivo.

    El recurso político es viejo. Cuando una administración tiene dificultades para imponer una agenda doméstica, puede intentar trasladar la discusión hacia una cuestión nacional de enorme carga simbólica.

    El problema es que Malvinas no es propiedad de Javier Milei.

    El riesgo de confundir soberanía con marketing

    Hay una diferencia enorme entre defender la soberanía y utilizar la soberanía como herramienta de comunicación política.

    La primera exige una estrategia de Estado sostenida durante décadas. La segunda necesita una cadena nacional, un discurso encendido y una agenda mediática favorable.

    Si el Gobierno realmente pretende fortalecer la posición argentina, deberá explicar cómo piensa hacerlo en términos diplomáticos, económicos, científicos, pesqueros, energéticos y militares. También tendrá que explicar qué política concreta desarrollará en el Atlántico Sur y cómo piensa enfrentar la explotación de recursos naturales alrededor de las islas.

    Porque mientras Milei anuncia sanciones, las empresas involucradas en la explotación petrolera sostienen que sus licencias son legítimas y el Reino Unido reafirma su posición sobre las islas.

    La cuestión petrolera, además, no es menor. El proyecto de explotación en torno al yacimiento Sea Lion convierte al Atlántico Sur en un espacio todavía más estratégico. Reuters señala que las estimaciones hablan de hasta 1.700 millones de barriles de petróleo, una dimensión económica capaz de transformar por completo el valor geopolítico de la disputa.

    Por eso la soberanía no se defiende solamente con discursos.

    Se defiende con industria nacional, ciencia, tecnología, capacidad energética, infraestructura, presencia diplomática, control de los recursos naturales y una política exterior coherente.

    Y allí aparece otra contradicción incómoda para el Gobierno libertario: el mismo proyecto político que durante años presentó al Estado como un obstáculo, que cuestionó el gasto público y que hizo del ajuste su principal identidad, ahora necesita un Estado con capacidad suficiente para sostener una política estratégica de largo plazo en el Atlántico Sur.

    Milei necesita una bandera, pero Malvinas no necesita a Milei

    El Presidente tiene derecho a defender la soberanía argentina. Nadie debería discutirlo.

    Lo que sí puede y debe discutirse es la utilización política de una causa que pertenece a todos los argentinos.

    Porque si Milei pretende que Malvinas sea una política de Estado, deberá demostrarlo con hechos y no solamente con discursos. Deberá construir consensos, sostener una estrategia diplomática, defender los recursos argentinos y mantener una política exterior que no entre en contradicción con esos objetivos.

    Y, sobre todo, deberá comprender algo elemental: la soberanía no funciona como una herramienta electoral.

    Las Malvinas eran argentinas cuando Milei todavía no existía en la política. Eran argentinas cuando el Presidente admiraba a Thatcher. Eran argentinas cuando su Gobierno buscaba una relación cordial con Londres. Y seguirán siendo argentinas cuando termine este Gobierno.

    Por eso resulta difícil no mirar con sospecha este súbito despertar soberanista.

    Porque mientras millones de argentinos esperan que el Estado resuelva problemas concretos —llegar a fin de mes, pagar una factura, sostener una jubilación, mantener un empleo, acceder a medicamentos o garantizar la educación— Milei encontró una bandera capaz de sacarlo, aunque sea por unos días, del centro de esas discusiones.

    Malvinas merece algo mucho más serio que eso.

    Merece una política de Estado.

    Y si el Presidente realmente quiere defenderla, deberá demostrar que detrás de la bandera hay una estrategia y no simplemente otra puesta en escena para recuperar oxígeno político.

     

  • |

    CICLOVIA AL RIO: LA URGENCIA DEL PROYECTO

    UNA NECESIDAD, UNA OBLIGACIÓN Luego del accidente ocurrido en la tarde noche del lunes en Av. Gral. Paz a la altura de la chacra 91, a unos cinco kilómetros al sur de la ruta 22, en el cual falleció Evelyn Joana Alarcón (25) luego de ser impactada desde atrás por el conductor de una camioneta que escapó del lugar…

  • DÍA MUNDIAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO

    Las violaciones, abusos y acosos sexuales son denominadas con frecuencia como una Epidemia Silenciosa  Global con consecuencias colosales, que han inundado el panorama social desde hace algunos pocos años, aunque hagan sombra hace muchísimo tiempo. Es una epidemia por los efectos devastadores en una gran parte de la sociedad. Es silenciosa porque la mayoría de…

Deja una respuesta