Con el objetivo de frenar el aumento de casos de COVID-19 durante el turismo, a partir de este lunes 3 de mayo entraron en vigencia los nuevos requisitos que deberán cumplir las personas que quieran ingresar o circular por Río Negro.
Las medidas resueltas por el Ministerio de Salud de Río Negro (Resolución Nº 2996), contemplan el requerimiento del test COVID negativo para quienes ingresen al territorio por transporte público de larga distancia, sea ómnibus o avión. Se permitirá la presentación de prueba PCR o test rápido siempre y cuando tenga la firma de un laboratorio habilitado.
En este sentido, quedarán exceptuados de presentar el test quienes arriben a Río Negro en vehículos particulares y los que circulen en transpote interurbano provincial e interprovincial. También estarán exentos de hacerlo los niños y niñas menores de 10 años que viajen en ómnibus o avión con acompañante.
Por otra parte, también se deberá presentar el permiso de Circulación RN aprobado. Para eso es necesario registrarse en https://circulacionrn.rionegro.gov.ar o en la app CirculaciónRN y seleccionar la solicitud para turismo.
En el caso de los grupos familiares, un solo responsable puede gestionar el permiso incluyendo al resto de los miembros de la familia. La aprobación del permiso puede demorar unas horas, por lo que se recomienda hacer el trámite con 72 horas de anticipación.
Una vez que el permiso esté aprobado, se tendrá que ingresar al mismo y completar la declaración jurada donde consta que no se presentan síntomas compatibles con el Coronavirus. El seguro/asistencia al viajero con cobertura para COVID-19 es opcional.
En caso de las personas que acudan a alguna localidad rionegrina a pasar el día, deberán solicitar el permiso de recreación que es de autorización inmediata. Además se recomienda en todos los casos tramitar el certificado nacional CUIDAR en https://www.argentina.gob.ar/circular
Respecto a las nuevas medidas, la ministra de Turismo y Deporte, Martha Vélez, manifestó que “desde el Ministerio acompañamos las medidas recomendadas y resueltas por el Ministerio de Salud ante el escenario particular que presenta la provincia con zonas de alerta como la región cordillerana y zonas de riesgo como los departamentos de General Roca y Adolfo Alsina”.
Además, la funcionaria agregó que “es urgente contener la situación y ahora es un buen momento para tomar medidas anticipadas y evitar que siga habiendo propagación del virus para que la situación sanitaria pueda mejorar de cara a la temporada de invierno, donde comienzan a emerger actividades turísticas en algunas regiones de la provincia, como la cordillera”.
Por último, Vélez sostuvo que desde la cartera que dirige “siempre acompañamos al sector turístico, tanto desde las gestiones ante Nación, como a la hora de pensar las aperturas y los protocolos para cuando la situación epidemiológica lo permitió, por lo que seguiremos trabajando en esta línea para que los daños sean lo más atenuados posible”.
Cabe destacar que la reapertura internacional está condicionada a las normativas que emane el Gobierno Nacional, tanto en el aspecto sanitario como de circulación en los diferentes medios de transporte y a los lineamientos a los que la provincia de Río Negro adhiera.
La Secretaría de Obras y Servicios de la Municipalidad de Villa Regina continuó esta semana con los trabajos para mejorar el caudal de captación de agua en las bombas. En este caso se llevaron adelante tareas de dragado en la entrada del río Negro para alimentar el filtro y, de esta manera, aumentar el caudal…
El dólar futuro volvió a ganar protagonismo por el incremento de los volúmenes operados y la incertidumbre cambiaria. Sin embargo, los especialistas sostienen que su principal función sigue siendo la cobertura y no la inversión.
El interés por los contratos de dólar futuro creció en las últimas semanas en un contexto de mayor volatilidad cambiaria. De hecho, el volumen negociado en este mercado alcanzó los USD 2.725 millones, más de tres veces el registrado en el mercado Forex, donde se operaron alrededor de USD 838 millones.
En el mercado creen que el salto en las operaciones de dólar futuro se explica en parte por supuestas intervenciones del Banco Central para controlar la suba de la divisa.
Para el asesor financiero Leandro Stainnekker, este fuerte movimiento no debe interpretarse automáticamente como una señal de que los inversores esperan una devaluación inminente.
«El dólar futuro es una herramienta diseñada principalmente para cubrir el riesgo cambiario, más que para obtener rentabilidad», explica el especialista. En ese sentido, recuerda que los importadores compran contratos para fijar el costo de futuras compras al exterior, mientras que los exportadores los utilizan para asegurar el valor de las divisas que liquidarán más adelante.
Según el ejecutivo, el mayor volumen simplemente refleja que empresas e inversores están utilizando con mayor intensidad estos instrumentos para administrar su exposición al tipo de cambio.
Cobertura, no especulación
Para quienes buscan hacer rendir sus ahorros, Stainneker considera que el dólar futuro no resulta una opción especialmente atractiva: «Para un inversor minorista no lo recomiendo como estrategia de inversión. Su principal utilidad es la cobertura», afirma.
El motivo es que los contratos ya incorporan las expectativas del mercado sobre la evolución del dólar. Además, el apalancamiento propio de estos instrumentos incrementa considerablemente el riesgo para quienes no tienen experiencia operando derivados.
En consecuencia, sostiene que la relación entre riesgo y retorno suele ser menos conveniente que la ofrecida por otras alternativas de inversión disponibles en el mercado.
Más allá del dólar futuro
Por su parte, el consultor Omar De Lucca comparte esa visión y asegura que hoy no encuentra argumentos para que un pequeño ahorrista se posicione en futuros de dólar.
El experto recuerda que hace dos años el dólar libre rondaba los $1.500 y actualmente continúa moviéndose cerca de esos niveles, pese a las oscilaciones registradas durante el período.
En ese lapso, no se produjo una fuerte devaluación y, durante el último semestre, el tipo de cambio apenas avanzó alrededor de 1%, muy por debajo de la inflación.
Por ese motivo, considera que existen estrategias más eficientes para quienes buscan preservar y hacer crecer su patrimonio.
«Yo lo que le recomendaría al pequeño ahorrista es, como siempre, que diversifique un poco. Que mantenga una posición en dólares, pero a su vez invierta en un instrumento de corto plazo, una obligación negociable de bajo riesgo, y que tenga algo atado a rendimientos como Lecaps», indicó.
A su juicio, la mejora en la calificación del país, la baja del riesgo país y un contexto financiero más favorable podrían impulsar a los activos locales hacia fin de año. Por eso propone comenzar a tomar posiciones de manera gradual y conservadora en renta variable, aprovechando que todavía falta tiempo para que el calendario electoral vuelva a elevar la incert
La Directora de Cultura de la Municipalidad de Villa Regina Silvia Alvarado acompañó la presentación del libro de Yanina Vertúa ‘Amor predestinado’ que se realizó este viernes en la confitería del Club Social Colonia. En la oportunidad, Alvarado resaltó que “desde Cultura pregonamos la cantidad y calidad de artistas que tenemos en la ciudad, por…
La trama oculta detrás de las elecciones en Río Negro. Mientras el país digiere los resultados de las legislativas de medio término, en Río Negro, el tablero político parece haber movido fichas con una estrategia mucho más compleja de lo que aparenta. ¿Fue una elección al servicio de la provincia o una jugada maestra pensada…
Hay una historia que pinta de cuerpo y alma al flamante jefe de Gabinete. Corría el año 2009. Diego Santilli acababa de conseguir su primer cargo ejecutivo en el Gobierno porteño: ministro de Espacio Público. El jefe de Gabinete era Horacio Rodríguez Larreta y veía al Colo como un posible competidor para la sucesión de Mauricio Macri. Larreta había centralizado toda la comunicación y la pauta publicitaria en su figura. Era habitual verlo en las pantallas de las estaciones de subte, incluso más que a Macri. Santilli quería hacerse más conocido, pero la orden era dejarlo afuera. Hasta que descubrió que en el contrato de la basura había un fondo destinado a fomentar la ecología y el reciclado. Y se mandó, esquivando el cerco de Larreta. Ahí fue cuando en los cines se vio a Santilli, promoviendo el cuidado del ambiente. Y usó el Ministerio para empezar a promover su propia imagen.
Otros tiempos.
Santilli llega hoy a la jefatura de Gabinete reconvertido al credo de la extrema derecha y con la idea de relanzar el Gobierno de La Libertad Avanza, aceitar los contactos políticos y cimentar su camino a la gobernación bonaerense o a la jefatura de Gobierno porteña, dos destinos que —en su momento— Macri le negó.
Entrador, campechano, Santilli es el prototipo de operador político: un político profesional que destina horas a almuerzos, cafés, y rosca sin mezquinar tiempo. Es todo lo que Milei decía despreciar y, para hacer un salto temporal, Macri como presidente también: los rosqueros eran “los orcos”, que se metían en el barro, y los “elfos” eran la nueva política. Milei trocó esa división en “casta” y “argentinos de bien”. Lo que queda claro: Santilli es alguien que sabe meterse en el barro de la política. Y ambos presidentes lo necesitaron.
Durante bastante tiempo, en las usinas de LLA, gastaron a Santilli por acompañar desde el discurso sin nada a cambio. Era, para bosses trolls como El Gordo Dan, un cero a la izquierda, un arribista. Pero todo cambió el año pasado cuando logró ir tercero en la boleta bonaerense —después de Karen Reichardt— como parte de un acuerdo entre LLA y el PRO que negoció Cristian Ritondo (otro personaje importante en la vida política de Santilli). Luego vinieron las revelaciones del pago de Fred Machado a José Luis Espert y “El Profe”, al que Milei —sin escuchar las advertencias— le había dado la cabeza de la boleta, se cayó.
Entonces Karina Milei eligió a Santilli para que encabezara la campaña. No se privó de nada: hizo spots diciendo “para votar al Colorado, marcá al Pelado”, fue al programa del Gordo Dan y se comprometió a pelarse si ganaba la elección. Finalmente, con la victoria bajo el brazo, se cortó un poco el pelo en los estudios de Carajo. Ese rapado fue como su bautismo: ya era un mileísta más.
Cuando lo nombraron ministro de Interior, comenzó a acumular poder internamente, pese a que Adorni le hacía la marca personal (al principio, quería estar en todos los encuentros que el nuevo ministro tenía con los gobernadores). De hecho, cuando lo nombraron, le recortaron funciones a su ministerio para que tuviera poco manejo de áreas con caja.
Pero todo esto fue lo que se vio públicamente. Detrás hubo horas y más horas de trabajo de artesano para construir relaciones personales de confianza con los principales actores de LLA. De rosca, vamos. Fue construyendo un lugar que pocos tienen: puede hablar con Karina Milei y con Santiago Caputo, además de con el presidente. Ese fue su principal valor: al elegirlo, ningún sector de la interna oficialista resigna nada.
¿Cómo lo hizo?
Cuando Milei asumió como presidente, Santilli era diputado. A diferencia de otros dirigentes del PRO, giró su discurso público hacia la prédica anticasta y comenzó a tuitear como el más libertario. Al punto de que los compañeros de bancada PRO lo gastaban: “El Colo se sobregiró”, decían. El Colo, más bien, leyó los tiempos.
Junto con Cristian Ritondo se convirtió en uno de los dirigentes que más trabajó para tender puentes entre amarillos y violetas. Con extensa experiencia parlamentaria, los dos trabajaron más que los mileístas para que se aprobara la Ley Bases. Hicieron la mayoría de los acuerdos luego de la gaffe de Oscar Zago —entonces jefe de bloque— que terminó con la caída de la primera Ley Ómnibus.
Hubo una suerte de división de frentes con Ritondo: mientras el jefe de la bancada PRO estableció una relación cercana con Santiago Caputo, Santilli fue por el karinismo. El Colo cimentó sus vínculos con los Menem: primero fueron cenas con Lule y con Darío Wasserman, titular del Banco Nación y marido de Pilar Ramírez, la lugarteniente porteña de la secretaria general de la Presidencia. De esas cenas empezó a participar la hermanísima. Y luego Santilli comenzó a compartir comidas mano a mano con ella. Ninguno de esos encuentros se filtró a la prensa, algo que ayudó a construir una relación de confianza mucho antes incluso de asumir un cargo en el gabinete. Fueron dos años de construir vínculos. Sobre esa construcción llegó Santilli al lugar donde está hoy. Convergieron la astucia del Colo con la tendencia del gobierno a incendiarse: siempre Santilli aparece para apagarles el fuego. Un operador sonriente, dispuesto y útil. Así fue, también, como se ganó un lugar en la mesa política del Gobierno.
La primera negociación electoral de la que tuvo que participar fue con Sebastián Pareja, hombre duro de la hermanísima, que lo relegó al tercer lugar en la lista con la idea de esconderlo. Es el contrincante de Santilli por la gobernación bonaerense. Salvo que el Colo dé un giro y vuelva a su primer amor: la jefatura de Gobierno porteña (algo que por ahora niega).
Peronista y millonario
De chico la pasaba mal por ser pelirrojo. Un compañero grandote “como King Kong” lo jodía todos los días: “Fideos con tuco, fideos con tuco”. Hasta que El Colo le dio una buena patada en la entrepierna. No fue la única vez que su color del pelo fue el protagonista: una vez, con otros amigos traviesos del colegio, tiraron huevos e intentaron huir. Pero el cura del colegio lo cazó al vuelo después de correrlos tres cuadras. Le gritó: “Dejá de correr, Santilli, que vos sos colorado y ya te reconocí”. Estuvo un año entero sin recreo.
Hijo de una familia acomodada de Palermo, Santilli se fue y volvió de la casa paterna hasta los 32 años. Se recibió de contador público en la UBA y después hizo posgrados afuera: Marketing en Berkeley; Mercados de Futuros y Opciones en el Instituto de Industrias Futuras en Washington, y Administración y Gestión Pública en la Escuela de Administración Pública de París. Terminó su ciclo en el exterior trabajando como broker en el World Trade Center: lo recordó en una entrevista que le hice hace tiempo: “Había comenzado a funcionar el mercado de opciones y futuros (Commodity Futures Trading Commission) y era uno de los mercados más volátiles con los que las empresas se financiaban. Me fui a operar en las Torres Gemelas, en el pit, el recinto de transacciones. Es igual que en las películas. Me iba bien porque estaba acostumbrado a la volatilidad argentina”.
Su jefe de ese entonces murió en el atentado del 11 de septiembre. “Para entonces era director del Banco Ciudad. Llegué a mi despacho y tenía un televisor chiquito, de 14 pulgadas, detrás de una puerta de madera. Entonces, vengo entrando y veo una torre incendiada y un avión que se estrella contra la segunda. Y digo: ‘No me acuerdo de esta película. No la vi esta’. Y después me di cuenta que estaban transmitiendo en vivo. No lo podía creer. Era donde había laburado”, cuenta Santilli.
Volvió a la Argentina en 1994 y se reinsertó en el peronismo. De nuevo, Santilli: “Me acuerdo que me llamó la atención cuando iba a Ciencias Económicas en la UBA que no veía representado al peronismo. Era todo Franja Morada. Ahí me puse a militar en la Juventud Peronista. Me metí a hacer lo que hace todo el mundo cuando empieza: militar en la Unidad Básica, repartir volantes, alguna pintada en algún paredón que en ese momento eran grandes. Ahora, cada vez quedan menos. No era bueno como letrista. Tal vez con algún blanqueado anduve bien, pero como letrista no era bueno”.
En política tuvo ayuda de su padre, Hugo Santilli, dirigente peronista y de River Plate. Fue uno de los doce que apoyaron a Carlos Saúl Menem para derrotar a Antonio Cafiero en la interna. Menem recompensó a Hugo Santilli con la presidencia del Banco Nación. Pero Santilli se terminó yendo, principalmente por sus diferencias con Domingo Cavallo. En la Capital, el padre de El Colo peleó contra Carlos Grosso, pero perdieron con el peso que sumó Franco Macri. Era un peronista histórico: trabajó para el tercer gobierno de Juan Domingo Perón, en el ministerio de Bienestar Social. Se peleó con José Lopez Rega y tuvieron que huir a Córdoba con toda la familia.
También el paso de Santilli padre por la presidencia de River dejó historias que marcan al Colo. En una oportunidad, en la cancha de Ferro, el entonces presidente del club le pidió al comisario que bajara a unos hinchas que estaban colgados moviendo el alambrado y los oficiales le respondieron: “Señor, ese es su hijo”.
“Una vez, mi viejo se iba en una gira – recuerda el Colo – me dio la llave del despacho para buscarle algo y veo quince remeras. Pensé que eran para regalar. Nos llevamos una remera cada uno y nos fuimos a jugar a la plaza Chile con mi hermano. Cuando fue a la gira no estaban las remeras y casi se arma un lío con Adidas, hasta que mamá nos vio. Eran las de los jugadores”.
Del menemismo al PRO
En los noventa, cuando volvió a la Argentina, mezcla de yuppie y dirigente peronista —muy en la vibra del menemismo—, Santilli se metió de cabeza en el PJ comandado por Miguel Ángel Toma, que fue su padre político y el de Ritondo. Se sumaron a la campaña de “Palito” Ortega presidente (allí Santilli coincidió tanto con Sergio Massa, como con Jorge Capitanich y Horacio Rodríguez Larreta).
A mediados de los noventa Santilli recaló en la dirección de Migraciones, a cargo de Hugo Franco. Luego fue al Instituto de Previsión Social de Buenos Aires, nombrado por el entonces gobernador Carlos Ruckauf junto a Larreta. Desembarcó allí de la mano de Gustavo Béliz. Fue entonces cuando conoció a su primera esposa, la periodista Nancy Pazos, quien apuntaló su carrera política; con ella tuvo tres hijos. Desde 2014 está en pareja con la ex modelo y empresaria Analía Maiorana.
En 2003, la dupla Ritondo-Santilli acompañó a Daniel Scioli como candidato a jefe de gobierno porteño, pero Néstor Kirchner se llevó a Scioli como compañero de fórmula. Allí se encontró con un límite dentro del PJ porteño: Alberto Fernández.Recordó: “Fueron épocas durísimas. Entró a Diputados a reemplazar a Daniel Scioli, que se va y deja una vacante. Era muy duro: rodeaban el Congreso, las sesiones era difícil que sucedieran, estaban las asambleas. Ahí conozco bastante a Eduardo Duhalde, tengo una relación mucho más importante. Él era presidente y yo secretario de la comisión de Presupuesto. Un montón de temas me tocó trabajarlos con él”.
Fueron los años en que empezaron a tomar cuerpo los proyectos políticos de Néstor Kirchner y Mauricio Macri. Entonces Santilli eligió e hizo su movimiento: “Ahí tenés un grupo del peronismo que va a buscarlo a Kirchner para ser candidato a presidente. Ese grupo lo comandaba Alberto Fernández, que tenía una enemistad manifiesta sobre mi persona. No sé por qué. Será porque le gané la interna en la Ciudad. Entonces, dije: ‘Acá no tengo ninguna posibilidad de construir y de crecer’. Y ahí fui a buscarlo a Mauricio. Él tenía valores más parecidos a los míos que los del kirchnerismo.”
Así se sumó a un partido naciente llamado Compromiso para el Cambio, junto con Ritondo y Juan Pablo Schiavi. Conoció a Macri, con el que realmente nunca terminó de llevarse bien. Fueron épocas de Santilli desarrollando su muñeca política como vicepresidente primero de la Legislatura. Eran comunes los “acuerdos de los Diegos”, por Santilli y el entonces jefe del bloque kirchnerista, Diego Kravetz.
Pero Santilli quería llegar a un cargo ejecutivo y lo logró en 2009, cuando Macri lo nombró ministro de Espacio Público, cargo que luego tuvo que dejar para ser senador. Mientras tanto, intentó hacerse más conocido y empapeló la ciudad con portadas del libro para chicos Familia Verde, que publicó en 2014, para reforzar su perfil ecologista. “Me gustaría ser el Al Gore de Macri, por su trabajo con el ambiente”, me decía en esa época. De nuevo, otros tiempos.
La relación con Rodríguez Larreta, que era tirante, mejoró mucho. Al punto que conformaron una fórmula para ganarle a Gabriela Michetti en la interna PRO. Lo acompañó como vicejefe en dos gestiones. La segunda le cerró la posibilidad de ser candidato a jefe de Gobierno, porque la Constitución porteña impide presentarse después de dos mandatos, ya sea como jefe o vicejefe.
Espiado por el uno
Cerrado su sueño de ser jefe de Gobierno, Santilli se volcó a la provincia de Buenos Aires. En 2023 compitió por la gobernación, pero Macri y Patricia Bullrich apoyaron a Néstor Grindetti, que le ganó la interna. Era la segunda vez que Macri lo dejaba fuera de competencia.
El punto de no retorno con Macri fue cuando se conoció que el grupo de espías llamado “Super Mario Bross” había tenido como uno de sus objetivos a Santilli. Uno de los agentes involucrados en el espionaje ilegal era Alan Ruiz, que fue grabado sin su conocimiento hablando sobre el Colorado: “El uno le bajó el dedo a Santilli. Santilli gastó 1.600.000 de dólares el año pasado. Y no usa tarjeta de crédito. Es un narco. No hay forma que tenga… No, no. Me refiero a la operatoria. No hay forma que justifique el nivel de vida que tiene. Se fue con su pareja a Dubái. Se fue con las hijas de la pareja nueva, con la suegra, con la mujer. Se fue con dos amigos. Pagó 260 mil dólares, así de una, el hotel, el avión. O sea, tiene un nivel de vida que no da con lo que gana nadie”.
Ruiz también mencionaba una mudanza de la suegra de Santilli desde Pompeya a un departamento en la calle República Árabe Siria, en una de las zonas más elegantes del territorio porteño. “Le metimos un flaco de una empresa de limpieza”, se jactó.
Santilli se presentó como querellante contra los espías de Macri en 2020. El macrismo intentó vender que habían sido “cuentapropistas”, que espiaban y extorsionaban sin seguir órdenes de sus superiores. Ya separada de Santilli, Nancy Pazos nunca lo creyó: “Cuando Macri mandó a espiar a mis hijos fue mi límite, y queda clarísimo que no eran cuentapropistas”. Santilli y su familia fueron espiados desde julio de 2018, con seguimientos a los integrantes. Anotaban a donde iba, en qué auto se movía y con quienes se juntaba. En código, le decían a Santilli “el objetivo pibe”. Ruiz les decía que era por una causa por enriquecimiento ilícito, pero Santilli no tenía ninguna.
Lo máximo que llegó a tener fue una aparición de offshores en las investigaciones internacionales conocidas como Panamá y Paradise Papers. Ahí se mencionaron 14 cuentas vinculadas a su familia. Santilli explicó que dos eran de su hermano, una era una vieja empresa que tuvo con Nancy Pazos (vendía quesos y dulces) radicada en la Argentina que cerró en 2014 y la única que seguía siendo de él era Sanfor Investment SA.
De hecho, en su declaración jurada de 2020, declaró un patrimonio total de $17.955.421 ante las autoridades porteñas. Señaló que tenía el 50 por ciento de Sanfor Investment SA (el resto es de su padre y su hermano), que se dedica al desarrollo inmobiliario y la construcción.
Después del espionaje, no es raro que la relación con Macri no sea del todo buena. Santilli no le pidió permiso ni para ser ministro del Interior de Milei, ni para ser jefe de Gabinete. Sí lo llamó antes de asumir, porque buscará tender puentes para una alianza del PRO y LLA en 2027. “Pero no es empleado de Macri”, aclaran en su entorno.
Cuatro días después de asumir como Jefe de Gabinete de Milei, Santilli dio una entrevista con La Nación donde dejó en claro su lejanía con el partido amarillo: “Yo soy del proyecto del Presidente, quiero que reelija, quiénes son los candidatos de PRO es un tema de PRO”.
Quien también puso en duda la honestidad de Santilli y su patrimonio fue el propio Presidente. En enero de 2023 además de insultarlo, decía que tenía que “explicar su estilo de vida”. En mayo de 2023, Milei dijo: “Yo no tengo la culpa si Juntos por el Cargo tiene un pésimo candidato, horrible, como el caso de Santilli, que es un engendro que estaba en Capital y lo pasaron a Provincia. La gente se da cuenta cómo se mueve por los negocios cierta parte de la política y es lógico que tenga ese rechazo”. Algunos meses más tarde, tuiteó: “No hay nadie que no diga que (Santilli) es un corrupto”, y reafirmó que es quien “se pagaba la fiesta de cumpleaños con la tuya” y que integraba “un pantano de corrupción, delincuencia, y vínculos con el crimen organizado, manejada por los mismos de siempre hace décadas”.
De ahí, a nombrarlo ministro del Interior en noviembre del año pasado y ahora, jefe de Gabinete. Otro salto más en una carrera que ya acumula varios partidos y varios gobiernos.
YPF Luz dio un paso clave para convertirse en la primera empresa argentina en salir a la Bolsa de Nueva York en más de ocho años. La compañía presentó ante la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC) la declaración de registro necesaria para una eventual oferta pública inicial (IPO), una operación que también incluiría una cotización en Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA).
La firma aclaró que el registro constituye un paso formal dentro del proceso y que la operación todavía depende de la aprobación regulatoria y de las condiciones del mercado. Además, precisó que no se trata de una emisión de nuevas acciones para captar fondos, sino de la venta de una participación perteneciente a uno de sus accionistas.
La empresa tiene como accionistas a YPF, con el 75,01% del capital, y a BNR Power -participada en partes iguales por GE Vernova y el fondo chino Silk Road Fund-, con el 24,99% restante.
La presentación de YPF Luz llega poco después de que Genneia iniciara el mismo trámite ante la SEC, un hecho que para los analistas refleja un cambio de escenario para las compañías argentinas.
«YPF Luz acaba de presentar su solicitud para cotizar en Nueva York y Buenos Aires, once días después de que Genneia hiciera lo mismo. Dos generadoras eléctricas argentinas peleando por la misma ventana de Wall Street en la misma quincena de julio», destacó Priscilla Sosa, asesora financiera en Bull Market Brokers.
La especialista recordó que un fenómeno similar no ocurría desde 2018, cuando Central Puerto y Corporación América debutaron en los mercados estadounidenses con pocos días de diferencia.
«El dato de fondo es que la ventana de equity argentino en Nueva York se abrió nuevamente», afirmó.
YPF Luz acaba de presentar su solicitud para cotizar en Nueva York y Buenos Aires, once días después de que Genneia hiciera lo mismo. Dos generadoras eléctricas argentinas peleando por la misma ventana de Wall Street en la misma quincena de julio.
En la misma línea, Damián Vlassich, líder de Estrategias de Inversión en IOL, sostuvo que, si la operación prospera, será la primera salida a bolsa de una empresa argentina en Wall Street desde 2018, un hecho que «por sí solo habla del renovado interés que despiertan hoy los activos locales».
Más allá del contexto favorable para las emisiones, los analistas destacan que YPF Luz llega al mercado con fundamentos financieros robustos.
Según Vlassich, tomando los últimos doce meses cerrados a marzo de 2026, la compañía registró ingresos por aproximadamente USD 709 millones y un EBITDA cercano a USD 450 millones, equivalente a un margen de alrededor del 63%.
Por su parte, Sosa señala un margen incluso superior, del 66,7%, y destaca que los ingresos se encuentran mayormente dolarizados y respaldados por contratos de largo plazo.
Otro de los aspectos que más valoran los especialistas es el bajo nivel de endeudamiento.
«La deuda neta equivale a apenas 1,6 veces el EBITDA anual. Para una compañía que viene invirtiendo en el desarrollo de centrales y parques, mantener el endeudamiento contenido es una virtud y refleja una administración financiera ordenada», explicó Vlassich.
Sosa destacó además que la empresa llega a la bolsa justo cuando comienzan a entrar en operación algunos de sus principales proyectos de inversión, como el paque solar El Quemado y CASA. «La inversión fuerte finalizó y teóricamente comienza la generación de caja», sostuvo.
Actualmente, YPF Luz cuenta con una capacidad instalada cercana a 3,8 gigavatios, abastece alrededor del 10% de la demanda eléctrica argentina y opera 17 activos entre centrales térmicas y parques renovables distribuidos en ocho provincias. Además, construye un proyecto de almacenamiento mediante baterías de 90 megavatios en la central Dock Sud.
Vlassich comentó que la capacidad instalada pasó de niveles muy reducidos hace una década a cerca de 3,7 GW, con proyectos que permitirían alcanzar aproximadamente 3,9 GW hacia fines de este año.
Asimismo, destacó que la facturación de 2025 fue más de siete veces superior a la registrada en 2017, reflejando una expansión sostenida del negocio.
Si bien los fundamentos aparecen como una fortaleza, los analistas coinciden en que el precio de salida será determinante para evaluar el atractivo de la inversión.
«Central Puerto y Pampa son el parámetro de referencia. Si sale en línea con CEPU, es una buena oportunidad de posicionarse en equity local. Por encima de estas, los buenos fundamentos no alcanzan para compensar una entrada sin margen», advirtió Sosa.
Vlassich agregó que la compañía posee otros atributos que fortalecen su perfil para los inversores: contratos de largo plazo con clientes como Toyota, Ford y FEMSA, ingresos mayormente dolarizados y el respaldo accionario de YPF y GE Vernova, además de proyectos encuadrados dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
«YPF Luz accede al mercado con fundamentos de primer nivel y un perfil defensivo infrecuente en un activo argentino, lo que la posiciona como un nombre a monitorear con atención», concluyó el especialista.
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