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¿Y si vienen los chinos y revientan el Chocón?

Los relatos de ciencia ficción se basan comunmente en dos premisas: 1) Narran sucesos del futuro en tiempo pasado, 2) exploran qué pasaría si las concepciones paranoicas de la historia resultaran ciertas. El reparto del paraíso, la novela de la escritora reginense Mabel García, parte de una certera comprensión de esas dos premisas. Ese es su mayor acierto, la base firme que permite que la novela se desarrolle sin tropiezos. También la intriga y cierta ironía están muy bien administradas. Estos aciertos pueden lograr que un lector más exigente disculpe el tono inverosímil y desparejo de la mayoría de los diálogos, y los párrafos plagados de frases sin gracia.

La novela también aprovecha y entiende muy bien algunos aspectos de la cultura del Alto Valle de Río Negro. Menos que en las reflexiones acerca de las características de los habitantes de la Patagonia que se leen en el capítulo III, este inteligente trabajo con la cultura local se ve, primero que nada, en el hecho de que la invasión militar de China a la Patagonia que cuenta la novela elabora y lleva al extremo las sensaciones que provocó en por estos lados la llegada de inmigrantes chinos hace algunos años, que se instalaron con supermercados en varias ciudades del valle. En segundo lugar (¡spoiler alert!) los invasores chinos revientan el Chocón, haciendo realidad esa posibilidad siempre latente que alimentó las fantasías apocalípticas de un par de generaciones de la zona. Podrá decirse que se cae de maduro aprovechar esa amenaza cuasi mítica en un relato de ciencia ficción ambientado en el Alto Valle (muy probablemente, no es la primera ni la última vez que ocurre) pero de cualquier manera, la destrucción de esa represa está perfectamente bien integrada en la trama de la novela.

Portada de la novela de Mabel García.

Aira afirmó que el novelista debe “alquimizar la experiencia”, en estos dos aspectos de El reparto… se ve que Mabel García logró esa complicada alquimia.

Más allá de estas consideraciones muy generales, creo que resulta necesario hacer un deslinde en cuanto a cómo deben entenderse sociológicamente ciertas cuestiones y cómo aparecen planteada en la novela. En los siguientes párrafos apuntamos algunas cosas en ese sentido.

En un momento del capítulo IV el protagonista se refiere a la llegada de “los chinos” como una “colonización silenciosa”. Es llamativo que esa palabra aparezca connotada negativamente y se use solamente para caracterizar la llegada de “los chinos”, teniendo en cuenta que la acción de la novela está ambientada en Villa Regina, una ciudad fundada por la Compañía Ítalo-argentina de Colonización. Se puede decir que la novela presenta así las cosas porque necesita generar intriga para los sucesos posteriores y para resaltar la paranoia del protagonista. Sea. Pero resulta mucho más significativo que en la novela ni siquiera se mencione la presencia del pueblo mapuche, ni en los primeros capítulos, cuando está ambientada en el Alto Valle; ni en los siguientes, en donde la acción se ambienta en la línea sur y en la cordillera. Si no me equivoco, apenas aparece un topónimo.

Esa caracterización y esa omisión pueden considerarse indicadores de una concepción de la historia argentina en la que se borra derechamente a los pueblos originarios. Solo merced a esa concepción, decididamente colonialista, es posible que descendientes de inmigrantes europeos puedan olvidar que son ellos los primeros colonizadores. Si se tuviera en cuenta este hecho, y si no se borrara del mapa a los pueblos originarios, imaginar una invasión china en la región ciertamente daría resultados distintos, más complicados, menos binarios.

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¿Será por esta omisión que la fantasía de una “invasión extranjera” retorna tan seguido en todo tipo de narraciones? ¿Al intentar escamotear cierta responsabilidad no se puede evitar proyectar culposamente la certeza de que hubo una invasión, sí, pero los invadidos no fueron “argentinos” ni “patagónicos?

Mabel García también alquimiza en su novela estos aspectos menos simpáticos de la cultura local. Es otra de las razones por las cuales El reparto del paraíso es tan interesante y significativa.

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