| |

Un barquito de saludos

Él está solo. Pareciera que no necesita a nadie. Sin embargo, hay algo que sí necesita de verdad: saludar. Puede ser en una esquina, en el medio de calle, en una partecita de alguna vereda, al frente de alguna casa o plaza, o incluso, al costado de un auto. Sí, es el saludador que no para de saludar… Por un momento levanta una mano, la menea como si fuese la vela de un barco, su barquito de saludos. A veces, observa el aire como si fuese una persona y le sonríe. Una mañana fría de otoño lo encontré dándole un abrazo a un semáforo en rojo.

El saludador responde a una respuesta que le llega desde adentro ¿No hay pregunta? Como si la responsabilidad por saludar fuese el ancla de su barquito de saludos. No hay mar, pero las montañas se visten de blanco, ellas lo saludan sin moverse. El saludador las siente en el medio del pecho, se da unas sacudidas de alegría, pega un saltito y les devuelve el saludo.

Cada vez que lo cruzo, algo de mí, de mi mirada, de la mirada de la mirada que en él se esconde, añora un encuentro. Pero el saludador, va más allá de mí, o de ellxs, porque su saludo trasciende el aquí de lxs otrxs, y se disipa en la infinitud de todos los saludos posibles…

Difunde esta nota

Publicaciones Similares

  • Papá Noel despliega magia y color en su casita

    La casita de Papá Noel abrió sus puertas durante el fin de semana para recibir a niños y niñas que quisieron sacarse una foto con este entrañable personaje. Acompañados por sus familias, los más chiquitos se acercaron al Galpón de las Artes para retratar ese momento. La actividad es organizada por la Dirección de Cultura…

    Difunde esta nota
  • |

    EL DÍA EN QUE UN PAÍS SE FUE DE VIAJE

    Arrancó las amarras que lo adherían al suelo, cansado de injusticias, mezquindades y violencia. Alzó la voz para anunciar su partida: ¡Quienes quieran venir conmigo los llevaré con todo gusto! El Pueblo no podía creer lo que estaba sucediendo. Una parálisis generalizada se había expandido desde su piel de reglas hasta sus entrañas de pasión….

    Difunde esta nota
  • |

    Libro: «Las lealtades» de la escritora francesa Delphine de Vigan

    Delphine de Vigan es la autora de la novela Las gratitudes, libro que comentamos a principio de año en este espacio. Aquella lectura nos permitió conocer el estilo particular de esta escritora francesa y nos catapultó a la búsqueda de sus publicaciones. En esta oportunidad abrimos la invitación de lectura a través de otra de…

    Difunde esta nota
  • |

    LA POLICIA LOCAL

    Extractos de la investigación de la profesora e historiadora reginense Silvia Zanini presentada en las Primeras Jornadas de Historia del Delito en la Patagonia, organizadas por el GEHiSo y las Facultades de Humanidades y de Derecho y Ciencias Sociales (UNCo), General Roca. La policía local Para esta naciente colonia el gobierno del Territorio envió una…

    Difunde esta nota
  • El South American Rally Race SARR 2022 se aproxima a la Perla del Valle.

    La cuarta etapa está en marcha y la semana arranca con mucha expectativa por el ingreso a la provincia de Río Negro. Villa Regina será la primera ciudad en recibirlos. Se esperan alrededor de dos mil personas entre pilotos, equipos y organización. Un espectáculo único, que reginenses y fanáticos de toda la zona, podrán apreciar…

    Difunde esta nota
  • |

    La moneda que habló cuatro siglos después: el hallazgo que confirmó la tragedia colonial en el Fin del Mundo

     

    Un descubrimiento arqueológico en el extremo sur de América permitió confirmar con precisión la ubicación de una de las experiencias más trágicas de la colonización española: la ciudad Rey Don Felipe, conocida como “Puerto del Hambre”, donde más de 300 personas murieron abandonadas en el siglo XVI.

    Por Alcides Blanco para NLI

    El hallazgo que cerró una discusión histórica

    Durante décadas, historiadores y arqueólogos debatieron la ubicación exacta de la efímera colonia española fundada en 1584 en el estrecho de Magallanes. Esa incertidumbre comenzó a resolverse con un hallazgo tan pequeño como contundente: una moneda de plata enterrada hace más de cuatro siglos en los cimientos de una iglesia.

    El objeto, un “real de a ocho” acuñado en tiempos de Felipe II, fue encontrado exactamente en el lugar que había descrito el navegante Pedro Sarmiento de Gamboa en sus crónicas. La coincidencia entre documento histórico y evidencia material no solo valida las fuentes de la época, sino que permite reconstruir con precisión el asentamiento.

    Lejos de ser un detalle menor, este tipo de hallazgos “in situ” constituye una de las pruebas más sólidas en arqueología histórica: la confirmación directa entre relato escrito y registro material.


    Una colonia estratégica condenada al fracaso

    La ciudad Rey Don Felipe fue parte de un ambicioso proyecto del Imperio español para controlar el paso interoceánico entre el Atlántico y el Pacífico, en un contexto de disputa global por las rutas marítimas.

    Ubicada en la costa norte del estrecho de Magallanes —una región inhóspita, aislada y de clima extremo—, la colonia nunca logró consolidarse. La combinación de factores fue letal: dificultades para el abastecimiento, condiciones climáticas severas y una planificación que subestimó el entorno.

    De los aproximadamente 350 colonos que llegaron, la mayoría murió por hambre, enfermedades y abandono en pocos años. El episodio quedó grabado en la historia como una de las mayores tragedias coloniales en América.


    “Puerto del Hambre”: el nombre que selló la tragedia

    Tres años después de la fundación, en 1587, el corsario inglés Thomas Cavendish llegó al lugar y encontró una escena devastadora: un asentamiento organizado, pero repleto de cadáveres. Fue él quien lo rebautizó como “Port Famine” —Puerto del Hambre—, nombre que sintetiza el destino de la colonia.

    La denominación no fue exagerada. Investigaciones actuales estiman que al menos 337 personas murieron por inanición, incluyendo soldados, colonos y religiosos.

    Ese fracaso no solo marcó un límite para la expansión española en la región, sino que evidenció las dificultades reales de imponer enclaves coloniales en territorios extremos sin conocimiento del ambiente ni vínculos sólidos con las poblaciones originarias.


    La arqueología como puente entre pasado y presente

    El hallazgo de la moneda no es un hecho aislado, sino parte de un proyecto interdisciplinario que combina documentos históricos, tecnología de geolocalización y excavaciones de precisión milimétrica.

    Gracias a este avance, hoy es posible proyectar la distribución del asentamiento: iglesia, viviendas, bodegas y estructuras defensivas mencionadas en mapas del siglo XVI.

    Más aún, el descubrimiento abre nuevas líneas de investigación sobre la interacción entre los colonizadores y los pueblos originarios de la región, como los aonikenk y kawésqar, claves para comprender el contexto humano de la experiencia colonial.


    Una moneda, una historia, una advertencia

    El “real de a ocho” enterrado en 1584 no fue solo un gesto simbólico de fundación. Cuatro siglos después, se convirtió en una pieza clave para reconstruir una historia de ambición imperial, error estratégico y tragedia humana.

    La colonia Rey Don Felipe —ese proyecto que pretendía dominar el extremo sur del mundo— terminó convertida en un recordatorio brutal de los límites del poder colonial.

    Porque en el fin del continente, donde el clima, el aislamiento y la geografía imponen sus reglas, la historia no se escribe solo con decisiones políticas o militares, sino también con la capacidad —o incapacidad— de sobrevivir. Y esa lección, enterrada bajo una piedra durante siglos, recién ahora volvió a salir a la luz.

     

    Difunde esta nota

Deja una respuesta