Por instrucción de Intendente Marcelo Orazi se realizó esta mañana una reunión para analizar aspectos técnicos-jurídicos relacionados con la toma de posesión de la terminal de ómnibus teniendo en cuenta el vencimiento de la concesión el próximo 30 de agosto.
De la misma participaron el Secretario de Gobierno Guillermo Carricavur, el presidente del Concejo Deliberante Edgardo Vega, el asesor externo Gustavo Arias y los asesores legales del Municipio.
En la oportunidad se abordaron cuestiones legales vinculadas a la finalización del contrato, tras lo cual la Municipalidad tomará posesión de la terminal y se constatará notarialmente el estado edilicio y se exigirá la documentación respaldatoria del activo y pasivo correspondiente.
Al término del encuentro, Carricavur manifestó que “en cuanto a lo edilicio, con el área de Obras Públicas nos abocaremos a los trabajos que sean necesarios para una prestación de servicios acorde a la demanda de los usuarios”.
“Esto en forma previa a los trabajos integrales de remodelación interna y externa que se llevarán a cabo en el marco del convenio firmado con el Ministerio de Transporte de Nación”, indicó.
Cabe aclarar que luego se evaluará cómo seguirá la administración de la termina en el futuro.
Todos los contenidos de HISTORIA publicados en #LaTapa disponibles en el siguiente Link: https://latapa.com.ar/category/sociedad/historia/ En la semana del inmigrante compartimos relatos de nuestra historia narrados por protagonistas. En este fragmento «La Mujer». Antonia Marcó de Liberatti Juan Basilio Benedetti Francisco Galetta Entrevistas: Magalí Catriquir (Museóloga)Realización: Alencastre-Saldaña Producción realizada para el 90° aniversario de Villa Regina….
El castigo a los consumidores es la marca en el orillo de una administración anclada en la fechoría y plagada de contradicciones.
Por Nerio Corello para NLI
Fuerte caída del consumo masivo, aumentos “fantasma” en servicios, desconfianza creciente de los consumidores y endeudamiento familiar delinean un combo que amenaza hacerse cada vez más arduo para el bolsillo ciudadano.
En la era Milei, los combustibles, que arrastran otros precios sin solución de continuidad, sufrieron un aumento que, en el acumulado, supera el estratosférico 500%. La gota que rebasó el tanque fue el impuestazo de este año, justificado desde el oficialismo por un atraso impositivo que su líder, que decía aborrecer los impuestos y los consideraba un robo, ahora no puede consentir.
Para más inri de incoherencias y hacer un poco menos inverosímil el maquillaje del IPC-INDEC tras la puesta de pies en polvorosa de Marcos Lavagna, la estatal YPF alzó la bandera del control de precios con un congelamiento que el neo libertariano Marín llama buffer y promete extender por el lapso de mes y medio.
Lo cierto es que para los argentinos el precio promedio de los combustibles ronda el dólar y medio, valor regional que solo superan los sufridos consumidores de Uruguay y Perú. No sorprende, entonces, que a pesar del mamarracho ideológico, ni siquiera se haya evitado una caída nacional en la venta: solo tres provincias –Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba- mantienen regular la demanda.
Una mirada a los precios que propone YPF en la Ciudad de Buenos Aires arroja las siguientes cifras en pesos: nafta súper, 2000,-; Infinia, 2.100,-; gasoil, entre 2100,- y 2200,-. La suba fue del 19% ciento solamente en el último mes.
Bien conocemos el efecto dominó que el costo de naftas y gasoil genera en el precio de los productos básicos para la subsistencia, desbocados desde diciembre de 2023 y absolutamente incompatibles con los niveles de ingresos promedio de los argentinos.
A pesar de que la inflación, que se resiste a la prometida doma, castiga día a día, el frustrado domador y su adlátere Toto eligieron mantener los ingresos por impuestos que, como se ve, siguen castigando a los consumidores. Argumentan que hay un solo culpable del aumento de los combustibles: Irán.
La Dirección de Turismo de la Municipalidad de Villa Regina invita a participar de una caminata bajo la luna llena el próximo sábado 27, con punto de encuentro al pie del sendero para luego subir a la Capilla Santa Teresita del Niño Jesús. La caminata será guiada por dos profesionales: la guía turística local y…
A principios de este año la Municipalidad de Villa Regina, en un trabajo en conjunto en el que intervinieron la Secretaría de Obras y Servicios y las Direcciones de Cultura y de Deportes, comenzó con las tareas de mejoramiento del skatepark, espacio al que su constante uso había provocado su deterioro. El proyecto de restauración…
La Orquesta Sinfónica de la Fundación Cultural Patagonia presentará el sábado 15 a las 21 horas la ‘Otra cara de la orquesta’ en el Galpón de las Artes de Villa Regina. En esta oportunidad el ensamble de vientos ejecutará las siguientes obras: Quinteto N°1 en Si bemol, Op. 56” de Franz Danzi; “Antiguas Danzas Húngaras”…
Un descubrimiento arqueológico en el extremo sur de América permitió confirmar con precisión la ubicación de una de las experiencias más trágicas de la colonización española: la ciudad Rey Don Felipe, conocida como “Puerto del Hambre”, donde más de 300 personas murieron abandonadas en el siglo XVI.
Por Alcides Blanco para NLI
El hallazgo que cerró una discusión histórica
Durante décadas, historiadores y arqueólogos debatieron la ubicación exacta de la efímera colonia española fundada en 1584 en el estrecho de Magallanes. Esa incertidumbre comenzó a resolverse con un hallazgo tan pequeño como contundente: una moneda de plata enterrada hace más de cuatro siglos en los cimientos de una iglesia.
El objeto, un “real de a ocho” acuñado en tiempos de Felipe II, fue encontrado exactamente en el lugar que había descrito el navegante Pedro Sarmiento de Gamboa en sus crónicas. La coincidencia entre documento histórico y evidencia material no solo valida las fuentes de la época, sino que permite reconstruir con precisión el asentamiento.
Lejos de ser un detalle menor, este tipo de hallazgos “in situ” constituye una de las pruebas más sólidas en arqueología histórica: la confirmación directa entre relato escrito y registro material.
Una colonia estratégica condenada al fracaso
La ciudad Rey Don Felipe fue parte de un ambicioso proyecto del Imperio español para controlar el paso interoceánico entre el Atlántico y el Pacífico, en un contexto de disputa global por las rutas marítimas.
Ubicada en la costa norte del estrecho de Magallanes —una región inhóspita, aislada y de clima extremo—, la colonia nunca logró consolidarse. La combinación de factores fue letal: dificultades para el abastecimiento, condiciones climáticas severas y una planificación que subestimó el entorno.
De los aproximadamente 350 colonos que llegaron, la mayoría murió por hambre, enfermedades y abandono en pocos años. El episodio quedó grabado en la historia como una de las mayores tragedias coloniales en América.
“Puerto del Hambre”: el nombre que selló la tragedia
Tres años después de la fundación, en 1587, el corsario inglés Thomas Cavendish llegó al lugar y encontró una escena devastadora: un asentamiento organizado, pero repleto de cadáveres. Fue él quien lo rebautizó como “Port Famine” —Puerto del Hambre—, nombre que sintetiza el destino de la colonia.
La denominación no fue exagerada. Investigaciones actuales estiman que al menos 337 personas murieron por inanición, incluyendo soldados, colonos y religiosos.
Ese fracaso no solo marcó un límite para la expansión española en la región, sino que evidenció las dificultades reales de imponer enclaves coloniales en territorios extremos sin conocimiento del ambiente ni vínculos sólidos con las poblaciones originarias.
La arqueología como puente entre pasado y presente
El hallazgo de la moneda no es un hecho aislado, sino parte de un proyecto interdisciplinario que combina documentos históricos, tecnología de geolocalización y excavaciones de precisión milimétrica.
Gracias a este avance, hoy es posible proyectar la distribución del asentamiento: iglesia, viviendas, bodegas y estructuras defensivas mencionadas en mapas del siglo XVI.
Más aún, el descubrimiento abre nuevas líneas de investigación sobre la interacción entre los colonizadores y los pueblos originarios de la región, como los aonikenk y kawésqar, claves para comprender el contexto humano de la experiencia colonial.
Una moneda, una historia, una advertencia
El “real de a ocho” enterrado en 1584 no fue solo un gesto simbólico de fundación. Cuatro siglos después, se convirtió en una pieza clave para reconstruir una historia de ambición imperial, error estratégico y tragedia humana.
La colonia Rey Don Felipe —ese proyecto que pretendía dominar el extremo sur del mundo— terminó convertida en un recordatorio brutal de los límites del poder colonial.
Porque en el fin del continente, donde el clima, el aislamiento y la geografía imponen sus reglas, la historia no se escribe solo con decisiones políticas o militares, sino también con la capacidad —o incapacidad— de sobrevivir. Y esa lección, enterrada bajo una piedra durante siglos, recién ahora volvió a salir a la luz.
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