En los próximos días, la Municipalidad de Villa Regina recibirá la totalidad del equipamiento para la gestión de los Residuos Sólidos Urbanos (RSU) en los basurales y el equipamiento para potenciar la clasificación y separación de los mismos, además de dotar de infraestructura necesaria para la mejora de las condiciones laborales de los recicladores urbanos.
La semana pasada arribó uno de los camiones que se suma a la excavadora y el autoelevador eléctrico que habían llegado días atrás. En tanto, la primera tanda llegó en diciembre e incluye: una trituradora de vidrio, una guillotina de neumáticos, 10 puntos verdes móviles de arrastre, chipeadora de ramas y un carrito recolector para recicladores urbanos.
Próximamente se completará el equipamiento con el camión restante.
“Esto es el producto, en principio, de una firme política ambiental y del trabajo y las gestiones realizadas por el Director de Ambiente y Desarrollo Sustentable Hugo Curzel junto al gobierno provincial ante Nación, que derivó en la firma del convenio con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Nación”, destacó el Intendente Marcelo Orazi.
Recordemos que Villa Regina es uno de los 55 municipios del país en acceder a este equipamiento y el único en Río Negro.
La Secretaria de Desarrollo Social de la Municipalidad de Villa Regina Luisa Ibarra se reunió con referentes de la Secretaría de Derechos Humanos de Río Negro con el objetivo de acordar la fecha en la que este organismo comenzará a tener presencialidad en la ciudad. Del encuentro participaron la Delegada de la Secretaría en el…
Todos los 31 de mayo es el Día Mundial sin Tabaco y se acompaña con una consigna, una campaña internacional y aún así la batalla parece desigual frente al lobby empresarial, las luces de los stands en kioscos y comercios, las presiones de grupos sociales y las publicidades llamativas de los cigarrillos industriales. Debido a…
El basquet nacional necesitaba una «buena» para empezar a recuperarse de la triste noticia del retiro de Emanuel Ginóbili y salir del luto. Esa buena llegó ayer de la mano de «Las Gigantes» que empoderadas con buen juego y actitud ganaron el sudamericano de basquet femenino realizado en Tujan Colombia, y lo hicieron con varios condimentos…
Este fin de semana se desarrolló la 42° Fiesta Provincial de la Vendimia en nuestra ciudad y con ella los festejos junto a productores y bodegueros regionales. Te compartimos imágenes de las diferentes actividades y espacios que tuvieron lugar en el marco de los festejos oficiales. Seminario intensivo «Vendimia en tu copa» en la Oficina…
Un tuit del abogado Gregorio Dalbón volvió a poner en foco un recorrido político atravesado por muertes, violencias, encubrimientos y relatos oficiales construidos antes de cualquier verdad judicial. Desde Nisman hasta el atentado contra Cristina Fernández de Kirchner, el nombre de Patricia Bullrich aparece siempre en el mismo lugar: el del poder que explica, señala y se desentiende.
Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI
El planteo de Gregorio Dalbón no es una consigna suelta ni una reacción emocional. Es una enumeración precisa de seis hechos gravísimos de la historia reciente argentina en los que Patricia Bullrich tuvo un rol político directo o determinante, siempre desde lugares de poder estatal y siempre antes de que la Justicia pudiera hablar con pruebas y no con conferencias.
No se trata de igualar causas ni de forzar comparaciones. Se trata de observar un patrón político reiterado: muertes o hechos violentos incómodos para el poder, una ministra que aparece rápido, un relato cerrado que exonera al Estado y una ausencia total de autocrítica cuando el tiempo demuestra que las explicaciones iniciales eran, como mínimo, falsas o incompletas.
Seis casos, un mismo libreto
En el caso Nisman, Bullrich fue una de las primeras dirigentes en instalar públicamente la hipótesis del asesinato, sin pruebas, empujando una operación política que convirtió una muerte aún no esclarecida en un arma contra el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Once años después, la causa sigue sin una sola evidencia firme que desmienta la hipótesis del suicidio, pero el daño político ya estaba hecho.
En el caso Santiago Maldonado, como ministra de Seguridad, defendió a la Gendarmería desde el primer minuto, negó la desaparición forzada y acusó a la propia familia y a organismos de derechos humanos de “politizar” el hecho. La Justicia terminó estableciendo que Maldonado murió ahogado, pero Bullrich nunca explicó por qué encubrió el accionar represivo previo ni asumió responsabilidad política alguna.
Con Facundo Molares, la escena se repitió: muerte en contexto de represión policial, relato inmediato de “descompensación”, respaldo automático a las fuerzas y ningún cuestionamiento interno. La violencia estatal se explicó sola y el poder se lavó las manos.
El nombre de Fabrizia Pegoraro se suma a una lista menos mediática pero igual de inquietante: violencias institucionales minimizadas, responsabilidades diluidas y silencio político posterior. Cuando el caso deja de servir al discurso, desaparece del micrófono.
En el caso de Pablo Grillo, nuevamente el esquema: intervención estatal, daños graves, justificaciones preventivas y una narrativa que corre el foco del rol del Estado hacia supuestos enemigos funcionales al orden que Bullrich dice garantizar.
Y finalmente, el hecho más grave de todos: el atentado contra Cristina Fernández de Kirchner. Allí Bullrich volvió a actuar como operadora política antes que como dirigente responsable: instaló la teoría del “loco suelto”, negó cualquier entramado político y mediático previo, y buscó clausurar de inmediato la pregunta central: cómo se construyó el clima de odio que habilitó el intento de magnicidio.
Patricia Bullrich estuvo en el caso Nisman. Bullrich estuvo en el caso Maldonado. Bullrich estuvo en el caso Facundo Molares. Bullrich estuvo en el caso Fabrizia Pegoraro. Bullrich estuvo en el caso Pablo Grillo. Bullrich estuvo en el atentado contra Cristina Fernández de… https://t.co/8WGLRkG2Qj
— Gregorio Dalbon #CristinaLibre (@Gregoriodalbon) January 18, 2026
Siempre antes, nunca después
El hilo conductor es claro y demoledor: Bullrich siempre aparece antes del fallo, nunca después. Siempre con certezas anticipadas, nunca con dudas. Siempre señalando culpables ajenos, nunca haciéndose cargo del área que condujo.
Cuando la verdad aprieta, el poder responde con fórmulas conocidas: alguien “se suicida”, alguien “se ahoga”, alguien “actuó solo”, alguien “se descompensó”. El Estado jamás falla, las fuerzas nunca se equivocan y la responsabilidad política queda sepultada bajo slogans de orden y seguridad.
Esto no es una casualidad ni una suma de errores. Es un método político: construir autoridad desde el miedo, legitimar la violencia con discursos duros y garantizar impunidad desde el poder institucional.
La responsabilidad que no prescribe
La historia argentina demuestra algo que ningún marketing puede tapar: los funcionarios pasan, las víctimas quedan. Las conferencias se olvidan, los relatos se caen y las verdades, tarde o temprano, aparecen.
Cuando ese momento llega, la pregunta no es quién dio la orden. La pregunta es quién estaba a cargo. Y en demasiados momentos oscuros de la Argentina reciente, la respuesta conduce al mismo nombre.
O el comienzo de las democracias electas contra las tiranías. ¿No se hartaron de esperar que llegue la última temporada? Siempre pensé, desde que comenzó la serie, que en gran medida el guión estaba hablando de competencias políticas en una sociedad, de la manera más directa. Con muchas muertes y asesinatos como acción normalizada y…
Difunde esta nota
Deja una respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.