|

RE-LECCIÓN, FIN DEL CULEBRÓN

Después de varias decisiones y apelaciones, con las campañas ya iniciadas y a dos semanas de la fecha de los comicios (7 de abril); se dio por finalizada la telenovela de Alberto y su re-re elección. Con tres votos contra dos, la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CJSN) dio por finalizada la historieta.

Los tres votos (Lorenzetti, Rosatti, Maqueda) en contra de una nueva postulación como candidato a gobernador del actual mandatario rionegrino se fundamentaron en su propia jurisprudencia de 2013 cuando bloquearon el intento de Gerardo Zamora de ir por otro mandato ejecutivo en Santiago del Estero. En oposición, el presidente de la CSJN Rosenkratz votó a favor, al igual que Highton de Nolasco, en contradicción con su discurso de apertura judicial donde había exigido a los jueces nacionales fallar en favor del derecho siendo inherentes a intereses externos a la justicia. Una nueva batalla perdida (por el presidente) en la interna de la corte.

Martín Soria y Lorena Matzen, candidatos a la gobernación de la provincia, apelaron el fallo del Superior Tribuna de Justicia (STJ) rionegrino, que sí habilitaba a Weretilneck a participar de los comicios, de este modo, con el fallo desde el epicentro del país los jueces rionegrinos quedaron expuestos ante la justicia nacional. “Ganaron las instituciones, nadie está por encima de la ley” dijo Lorena Matzen candidata de Cambiemos, “primó el respeto por la constitución y eso es una buena noticia para los rionegrinos”, adujo Martin Soria candidato del FPV.

24 horas después el plan B del Gobernador, ya está en marcha, Arabela Carreras toma la posta y quien la va a acompañar en la fórmula es Alejandro Palmieri actual diputado y jefe del bloque de Juntos, quien también se desempeñó como Ministro de Economía en el primer mandato de Weretilneck.

El “Brujo” eligió una figura de la zona del Alto Valle para hacerle frente al “Pibe” Soria en su zona de confort. El “Patón” Palmieri es oriundo de general Roca al igual que el candidato del FPV. De hecho, fueron compañeros de equipo en el Deportivo Roca en los tiempos en que jugaban al baloncesto. Pedro Pesatti actual vice inmediatamente luego del fallo porteño se autopostuló para la fórmula, sin embargo era sabido que no generaba el consenso necesario. Alberto no le iba a ceder espacio a un peronista, la desconfianza hacia su vice es clara, Pesatti en varias ocasiones durante este último mandato se paró en la vereda de su propio partido.

Haciendo un reconto de esta novela judicial: el tribunal electoral provincial falló en contra del deseo del oficialismo y éste apeló la decisión, luego el STJ lo hizo a favor de manera unánime y apelaron el FPV y Cambiemos, la desición se transfirió a Buenos Aires y en el día de ayer, la CSJN le bajó la persiana en el último capítulo del culebrón y Alberto que no tenía un plan B, sino un plan W, se tuvo que reinventar. Una nueva mini campaña se inicia hoy, la que quedó trunca deberá generar espacio físico en algún lugar para guardar boletas a color ya impresas, cartelería, indumentaria y demás cuestiones que hemos pagado todos, aunque sin enterarnos.

Comienza el último sprint político, Soria reboza de felicidad y saca pecho ante el fallo, Matzen continúa su camino por colectora sin entrometerse en la disputa bipolar que aqueja al país entero, Dardik se dirige hacia los suyos ante la dificultad del Partido Obrero de generar nuevos adeptos; y JSRN apela a la épica y al orgullo rionegrino aduciendo proscripción e intromisión porteña.

En dos semanas vamos a las urnas, hagámoslo con la responsabilidad que nos confiere el sistema, más allá si estamos de acuerdo o no con su funcionamiento. Vivir en democracia nos exige un cierto compromiso individual y colectivo, seamos respetuosos de ello.

Portada: Germán Busin
Difunde esta nota

Publicaciones Similares

  • LA SECRETARIA DE CULTURA BUSCA CREAR EL «PONCHO RIONEGRINO»

    La convocatoria estará abierta hasta el 10 de diciembre y podrán participar artesanos y artesanas de telar de toda la provincia. En un día tan emblemático para la tradición argentina, la Secretaría de Estado de Cultura lanza esta convocatoria que tiene como fin crear el primer poncho de Río Negro que se confeccionará en telar…

    Difunde esta nota
  • ¿Por qué funciona el discurso anticomunista?

     

    En la campaña electoral de 2023, los gritos vehementes de Javier Milei denunciando el “zurdaje comunista” generaron incredulidad y hasta risas. ¿A quién le hablaba?, ¿a quién convocaba con ese discurso antiguo? pensamos muchos. Un asombro similar produjeron las declaraciones de Donald Trump, que en 2019 denunció el “Green New Deal” (la propuesta de un nuevo acuerdo ecologista) como “un Caballo de Troya para el socialismo en Estados Unidos”. Más lejano aun pudo parecer el lema “Comunismo o libertad” usado en la campaña electoral de 2021 por Isabel Díaz Ayuso, la actual Presidenta de la Comunidad de Madrid. Y desde luego, está el caso de Jair Bolsonaro, uno de los pioneros en reavivar la tradición anticomunista. Hasta hace poco tiempo, en su dispersión y heterogeneidad estas menciones podían parecer trasnochadas o anacrónicas, dada la desaparición del horizonte del comunismo soviético. Sin embargo, esos candidatos han llegado al poder. Entonces: ¿trasnochados ellos o ingenuos nosotros?

    Estos líderes forman parte de una lista más larga de quienes, con mayor o menor vehemencia, reclaman contra la conspiración comunista, socialista o colectivista que aqueja al mundo. De la ecología a las políticas de género, de los impuestos al cuidado humanitario de inmigrantes, o la educación sexual, hoy muchas de las causas y valores de la renovación de la cultura democrática de las últimas décadas han sido tachados de comunistas, como un avance totalitario y opresor. En el caso de los sectores ultraliberales, la educación y la salud públicas –y todas las políticas redistributivas o progresivas– son consideradas nuevas formas de comunismo. Así, la gran familia de las nuevas derechas parece estar viviendo otra vez la Guerra Fría, más cerca del delirio paranoide que de algún enfrentamiento real con opciones anticapitalistas.

    ¿Anacrónico?

    El primer dato a considerar es que el anticomunismo de estos líderes no es una novedad; tiene una larga historia de persecución política y pensamiento conspirativo que atraviesa todo el siglo XX de Occidente y que se remonta incluso a décadas anteriores a la Guerra Fría, al menos hasta la Revolución Rusa de 1917. Lo mismo sucede con la historia de estas derechas: la novedad que representan tiene profundas raíces en la historia del conservadurismo y el nacionalismo de cada país y a escala global (1). Por tanto, el anticomunismo es tan antiguo como la historia de las derechas que hoy tratamos de entender. Pero esto no significa que el fenómeno actual sea la mera continuidad de ese pasado o que pueda pensarse como la simple reverberación del fascismo de entreguerras. Hay en las derechas radicales una novedad indiscutible en la manera en que disputan sus intereses bajo el juego político de la democracia liberal, al mismo tiempo que la socavan por dentro, tal como han señalado agudos observadores (2). ¿Cuál es la novedad de su anticomunismo? ¿Por qué y para qué movilizar imaginarios en apariencia old fashioned, especialmente para las jóvenes generaciones a las que se dirigen?

    Se suele decir que el anticomunismo es un discurso anacrónico, en un mundo donde, desde la caída del Muro de Berlín (1989) y la disolución de la Unión Soviética (1991) el comunismo no existe más como opción política. Por esa razón, el componente antimarxista de las nuevas derechas suele ser relegado como un dato más de una retórica florida. Esta perspectiva tiende a descartar el problema, considerando como una mera estrategia discursiva al elemento ideológico que organizó buena parte del conflicto político del siglo XX. La dificultad reside en entender “comunismo” en términos geopolíticos literales, como si solo se refiriese al mundo soviético, a los partidos comunistas en Occidente o a la defensa de un modelo anticapitalista. Y tal vez ese no sea el ángulo más productivo para pensar el problema. La pregunta es, más bien, otra: ¿qué están diciendo cuando dicen “comunismo”, y qué potencial político tiene hoy volver a movilizar este término?

    Feminismo, género, diversidades sexuales, raciales o religiosas, educación sexual, cambio climático, migraciones, islamismo, redistribución del ingreso, protección de las minorías y de los sectores sociales más vulnerables… La lista de ideas, proyectos o sujetos tachados de “marxismo cultural” o “socialismo” –según las declinaciones de cada profeta– muestran, de una punta a la otra del mapa global, que “comunismo” designa hoy los valores del llamado mundo “progresista” de las últimas décadas (“woke”, en su versión despectiva). En otros términos, el anticomunismo es una declinación a la antigua del actual antiprogresismo, con la diferencia de que hoy la disputa se produce dentro del capitalismo y con variaciones muy relativas. Sin embargo, en esas variaciones relativas, que parecen marginales dentro del capitalismo, se juega la vida de millones de personas. Al apelar a la potencia simbólica del término “marxista” o “comunista”, los líderes de derecha buscan recuperar la fuerza mayor de ese combate en el Occidente liberal (de todas maneras, la evocación no es igual en todos, y de hecho algunos líderes, como Marine Le Pen o Giorgia Meloni, no recurren tanto a la batería discursiva anticomunista). En cualquier caso, todos defienden el mismo sentido antiprogresista que los vehementes antimarxistas Santiago Abascal o Javier Milei.

     

    Antiprogresismo

    El segundo dato clave –ya muy conocido– es que el antiprogresismo es hoy el centro de la batalla cultural de las nuevas derechas globales, que en cada país adquiere sus propios contornos –antiperonista y ultraliberal en Argentina, islamobófico y antimigratorio en Europa o Estados Unidos–. Esa guerra cultural de la “internacional reaccionaria” parte del supuesto de que la izquierda, a pesar de su fracaso en la construcción del socialismo, se impuso en el terreno cultural. La verdadera lucha debería apuntar, para las fuerzas conservadoras, a la hegemonía del progresismo que destruye la sociedad occidental con su pensamiento “políticamente correcto” (3). Por eso mismo, se presentan como la rebelión contra un sistema que suponen conquistado y dominado por el progresismo y la izquierda. Por muy anacrónico que parezca, el anticomunismo es coherente y está en el corazón del proyecto ideológico de las nuevas derechas.

    El anticomunismo propone respuestas fáciles en un mundo atravesado por miedos, incertidumbres y sentimientos de disolución social.

    Una mención aparte merece el combate contra el feminismo y la “ideología de género”, combate que va más allá de sus élites dirigentes. ¿Por qué el feminismo y la diversidad sexual están en el centro de la disputa y de la denuncia anticomunista sobre el “marxismo cultural”? En la actual configuración de las democracias liberales, pocas cosas –o casi ninguna– representan una amenaza real al orden social. Sin embargo, el feminismo, en su impugnación antipatriarcal (que incluye el cuestionamiento del orden heterosexual como norma), conserva un poder subversivo y antisistema que no tiene ningún otro factor del progresismo actual (independientemente de las corrientes dentro del feminismo). Así, estas derechas, que se proclaman antisistema, luchan en realidad por la preservación de un orden social blanco, masculino y colonial que sienten socavado. Tal como lo hacía el anticomunismo del pasado, que veía el orden occidental en peligro e imaginaba conspiraciones paranoicas de la Casa Blanca a la Casa Rosada, de los hippies a las guerrillas, de las minifaldas al peronismo. Es aquí, en la lucha por la preservación del sistema, donde la impugnación de “marxista” o “comunista” aplicada al feminismo encuentra todas sus resonancias pasadas.

    Si bien la batalla cultural antiprogresista unifica a las nuevas derechas radicales, sus diferencias no son menores, especialmente en cuestiones como la economía y el nacionalismo. Estas variaciones indican, también, que el florecimiento de fuerzas radicales de derecha debe ser explicado en función de procesos y tradiciones locales –y no meramente como una “ola global”–. Es aquí donde el anticomunismo de Milei adquiere su rasgo distintivo: no se trata de la impugnación de las agendas culturales del progresismo biempensante, sino de la destrucción de todo resabio de políticas orientadas a las grandes mayorías sociales entendidas como formas de estatismo y colectivismo. Se trata de la gestión desnuda en favor de los intereses del tecno-capitalismo concentrado internacional. Con ello, el neoliberalismo argentino –en la versión iracunda de Milei– retoma una larga tradición de nuestras derechas. Basta con evocar la última dictadura para constatar que las derechas fueron tan anticomunistas como neoliberales y autoritarias, y que su principal oponente fueron las políticas estatistas, keynesianas y redistributivas, en general asociadas al peronismo y al kirchnerismo. Desde luego, esto parece dejar a Milei lejos del proteccionismo de Trump, pero muy cerca de la defensa compartida del tecno-capitalismo. En todo caso, el anticomunismo neoliberal de Milei se alinea cómodamente con el de Bolsonaro o José Kast.

    Dentro de estas variaciones nacionales, algunos argumentos de orden geopolítico explican los tópicos anticomunistas de manera más concreta, sin los efectos anacrónicos que parecen tener en boca de líderes como Milei. El caso más claro es Trump y su batalla por la supervivencia del poder imperial estadounidense frente a China. Ello le permite, sin excesivos retorcimientos históricos, identificar su enemigo en el “comunismo oriental”. De la misma manera, su electorado de origen latino vota entusiasta la condena a la “troika de la tiranía”, tal como la llamó su Consejero de Seguridad Nacional en 2018, John Bolton, a los gobiernos de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Por la misma razón estratégica pero en sentido inverso, en Hungría Viktor Orban dejó de lado su discurso anticomunista –que asociaba la Rusia de hoy con la Unión Soviética– para pasar a una cercanía más pragmática con Vladimir Putin.

    Significante vacío

    Volvamos a nuestras preguntas de partida: ¿por qué y para qué movilizar el imaginario anticomunista? Si, una vez más, dejamos de pensar el comunismo en términos literales, surge un último elemento clave: el potencial político-simbólico del discurso anticomunista en su larga historia. Con mayor o menor pregnancia según los países, “comunista” ha funcionado también como un potente significante vacío negativo, capaz de ser llenado con los más diversos contenidos y sujetos, como un otro absoluto, peligroso y amenazante. Tanto es así que Alice Weidel, la dirigente de la extrema derecha de Alternativa para Alemania (AfD), puede permitirse decir que Adolf Hitler era un “comunista”.

    La noción de significante vacío es particularmente útil para entender el peso del anticomunismo en Argentina, donde –salvo algunos momentos– no ha habido fuerzas de izquierda importantes, a diferencia de países como Brasil o Chile, donde el comunismo evoca miedos históricos bien reales. En Argentina “comunista” es, entonces, un sentido a ser llenado, que sirve para polarizar y designar un otro peligroso que pone en riesgo “nuestro” orden social y moral, nuestra comunidad. Es, por ello, un enemigo absoluto que debe ser eliminado (4). En la historia argentina, la denuncia del “peligro rojo” ha servido para generar miedos sociales y justificar la persecución de trabajadores, partidos de izquierda, peronistas y antiperonistas, mujeres, jóvenes, gays o artistas “transgresores”, cuyas prácticas, ideas o deseos parecían hacer tambalear el orden occidental y cristiano. Movilizado con fines instrumentales o con auténtica convicción ideológica, “comunista” o “marxista” ha funcionado en boca de las derechas como designación automática de un culpable de todos los males. Así, el anticomunismo finalmente propone certezas y respuestas fáciles en un mundo atravesado por miedos, incertidumbres y sentimientos de disolución social y amenaza sobre la comunidad de pertenencia. Esta potencia simbólica es la que sigue funcionando en el apelativo “comunista” aplicado en el presente. Por eso mismo, la pandemia de Covid –epítome máximo de la disolución final por venir– fue también un momento de renacimiento del anticomunismo.

    Es entonces este gran poder performativo de la acusación de “comunista”, tan sedimentado históricamente en el mundo occidental, lo que permite que las nuevas derechas –herederas al fin y al cabo de largas tradiciones conservadoras– sigan utilizando el término para arremeter en su batalla cultural. Sin duda, la movilización antiprogresista ha logrado dar una nueva vida al “miedo rojo” para las generaciones desencantadas de nuestro tiempo.

    1. Para el caso argentino, véase: Sergio Morresi y Martín Vicente, “Rayos en un cielo encapotado: la nueva derecha como una constante irregular en Argentina”, en Pablo Semán (coord.), Está entre nosotros, Buenos Aires, Siglo XXI, 2023.
    2. Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, Cómo mueren las democracias, Barcelona, Ariel, 2018; Steven Forti, Democracias en extinción, Barcelona, Akal, 2024.
    3. Pablo Stefanoni, “Las mil mesetas de la reacción: mutaciones de las extremas derechas y guerras culturales del siglo XXI”, en J. A. Sanahuja y Pablo Stefanoni (eds.), Extremas derechas y democracia: perspectivas iberoamericanas, Madrid, Fundación Carolina, 2023.
    4. Ernesto Bohoslavsky y Marina Franco, Fantasmas rojos. El anticomunismo en la Argentina del siglo XX, UNSAM, 2024.

     

    Difunde esta nota
  • Trabajos de limpieza en la red cloacal de loteo Ledda

    La Secretaría de Obras y Servicios de la Municipalidad de Villa Regina trabaja desde este martes en la limpieza y desobstrucción de las cañerías del sistema cloacal en un sector del loteo Ledda donde se produjo un desborde de líquidos cloacales. Al respecto, el Secretario del área Francisco Lucero manifestó que en el lugar estuvieron…

    Difunde esta nota
  • Llaryora se mostró con un hombre de Eurnekian y afina su vínculo con el Círculo Rojo

     

    El gobernador cordobés Martín Llaryora decidió de manera contundente afinar los vínculos con el Círculo Rojo en los últimos días. Desde la presentación del Presupuesto 2026 con la reducción de Ingresos Brutos que le valió el reconocimiento de economistas cercanos a Casa Rosada la semana pasada, el lunes anunció la instalación de dos centros operativos de Mercado Libre en Río Cuarto y Villa María y este miércoles se mostró con hombres de Eduardo Eurnekian para anunciar las reformas en el aeropuerto cordobés.

    El CEO de Aeropuertos Argentina 2000, Daniel Ketchivachián fue recibido en el Centro Cívico por Llaryora, el intendente Daniel Passerini y el titular de Turismo de la provincia, Darío Capitani para lo que fue el anuncio de una inversión de 26 millones de dólares que apunta a acompañar el crecimiento del tráfico aéreo, duplicar la capacidad operativa, mejorar la experiencia de los usuarios y potenciar el desarrollo económico de toda la región.

    Así, en pocos días Llaryora y, después de la elección que terminó con derrota para el cordobesismo, buscó una buena sintonía con el empresariado afín al presidente Javier Milei y destacó, dentro del anuncio con AA2000, el rol de Capitani -hombre del PRO- al frente de Turismo.

    «Somos prudentes, no contestamos agravios y eso les da confianza a los inversores. Nosotros no salimos a contestar, sobre todo por lo que pasó en Mercado Libre, con los que buscaron atacarnos. Uno sabe que eso en política puede estar, pero jugar en contra de la provincia me parece lastimoso. Somos una de las mejores provincias de Latinoamérica», dijo Llaryora y resaltó «la baja presión fiscal».

    Esto último lo hizo en referencia a lo que fue la polémica salida de la empresa de Marcos Galperin de la capital cordobesa que abrió un duro cruce desde la oposición que lideran los libertarios, el juecismo y el deloredismo hacia el oficialismo; pero también miradas de reojo dentro del cordobesismo. Decisión que encontró alivio en el arranque de esta semana con lo anunciado para los centros logísticos en Río Cuarto y Villa María, dos ciudades con intendentes peronistas como Guillermo De Rivas y Eduardo Accastello, respectivamente.

    Por eso, Llaryora dejó entrever la manera en la que se recuperó la relación con Mercado Libre por parte del cordobesismo y enfatizó en la cuestión tributaria. Arma que utilizará para diluir el poder de fuego opositor en la Unicameral cuando arranque la discusión por el paquete económico, más aún después de los elogios de economistas libertarios. 

     

    Difunde esta nota
  • Cristina dijo que le limitaron las visitas porque cuestiona la economía de Milei: «La gente ahorra en papel higiénico»

     

    Tras las nuevas restricciones a sus visitas domiciliarias, Cristina Kirchner dijo que el problema no son los invitados a San José 1111 sino los cuestionamientos al plan económico de Milei.

    «No es la foto… es la Economía estúpido», escribió la ex presidenta en Twitter. El lunes, la ex presidenta había publicado una imagen junto a 9 economistas.

    Luego del encuentro, el juez Jorge Gorini impuso un nuevo régimen de su prisión domiciliaria: no podrá recibir visitas de más de dos horas de su núcleo cercano, tendrá que justificar el motivo de las visitas que además deberán cumplir con horarios de ingreso y egreso.

    Ante las nuevas restricciones, Cristina recordó que días atrás, Jorge Bacigalupo, uno de los actores claves de la Causa Cuadernos fue procesado por reescribir y adulterar los cuadernos.

    ¿Qué hacemos con Milman? Patricia y Milei debaten dónde ubicarlo sin enojar a Karina

    Además, apuntó contra la debacle del plan económico: dijo que desde gobierna Milei se perdieron 276 mil puestos de trabajo y que cada día 432 personas quedaron sin empleo.

    Para subrayar sus críticas, se refirió a los resultados de Cyber Monday. «Mientras tanto y para medir la temperatura de la economía y el consumo de los argentinos: el papel higiénico fue lo más vendido en el Cyber Monday… Sí, así como lo leés… Puesto número uno en compras de Mercado Libre. Pensar que en el 2015, a esta altura del año, los argentinos compraban equipos de aire acondicionado o planificaban sus vacaciones», escribió.

    «La verdad de la milanesa es que lo que parece que molestó no fue ni el ‘número de personas’, ni que estaba ‘haciendo política’. Lo que molestó de verdad al bestiario mediático, a sus patrones económicos y al Gobierno de Milei… es que hablamos de un Modelo Económico Nacional de crecimiento productivo y federal para el Siglo XXI», dijo Cristina.

     

    Difunde esta nota
  • |

    LLAMADO URGENTE A UNA REFORMA POLICIAL

    Human Rights Watch se reunió con el Presidente Sebastián Piñera hoy 26 de noviembre para hacerle entrega de un informe que incluye evidencia sólida de uso excesivo de la fuerza contra manifestantes y transeúntes y recomendaciones orientadas a prevenir abusos de Carabineros y a fortalecer sus mecanismos de supervisión

    Difunde esta nota

Deja una respuesta