Los beneficiarios del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) con Documento Nacional de Identidad (DNI) terminado en 3, que seleccionaron el cobro de los $10.000 a través de una Cuenta Bancaria Uniforme (CBU), percibirán a partir de hoy la ayuda dispuesta por el Gobierno para paliar los efectos del coronavirus en los sectores de menores recursos.
Desde ayer comenzó a acreditarse el monto del IFE a las personas que habiéndose inscripto entre el 27 y 31 de marzo seleccionaron la opción de cobro por CBU entre el 11 y el 15 de abril pasados, precisó la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses).
En total, suman casi un millón de personas a las que se les acreditará el dinero en sus cuentas de acuerdo con el número de terminación de sus DNI, a razón de un dígito por día hábil.
El esquema de pago continuará el lunes 27 con DNI terminado en 4; el martes 28; en 5; el miércoles 29, en 6; el jueves 30; en 7; el lunes 4 de mayo, terminados en 8 y el martes 5, en 9.
La Anses remarcó que este cronograma no incluye a las personas que optaron por los distintos medios de cobro entre el 16 y el 20 de abril pasado.
El monto del IFE será depositado en las cuentas de cada uno de los beneficiarios y deberá ser retirado -tal como se hace habitualmente- de los cajeros automáticos utilizando la tarjeta de débito.
Hoy parece imposible imaginar un kiosco sin una botella de Coca-Cola. Sin embargo, hubo un período en el que la bebida más famosa del mundo prácticamente dejó de producirse en el país. Detrás de aquella historia hubo una combinación de guerra mundial, restricciones al comercio internacional, industrialización y cambios en el modelo económico argentino.
Por Redacción de NLI
Pocas marcas poseen un nivel de reconocimiento comparable al de Coca-Cola. Desde hace más de un siglo logró instalarse en casi todos los rincones del planeta y convertirse en uno de los mayores símbolos del consumo global. Precisamente por esa omnipresencia resulta difícil imaginar que hubo un momento en el que conseguir una botella en la Argentina se volvió una tarea casi imposible. No fue consecuencia de un boicot ni de una decisión comercial de la empresa. La explicación se encuentra en uno de los períodos más complejos del siglo XX, cuando la Segunda Guerra Mundial alteró las cadenas internacionales de abastecimiento y obligó a muchos países, entre ellos la Argentina, a replantear su relación con las importaciones y con el desarrollo industrial.
La guerra que cambió hasta el contenido de una botella
Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial en 1939, el comercio marítimo internacional sufrió una transformación sin precedentes. Los convoyes eran atacados, los barcos mercantes escaseaban y numerosos productos dejaron de circular con normalidad entre continentes. Aunque la Argentina permaneció neutral durante la mayor parte del conflicto, la economía local sintió rápidamente las consecuencias de un mercado mundial completamente alterado.
Uno de los problemas afectó directamente a la producción de bebidas gaseosas. Muchos de los insumos utilizados por la industria alimenticia provenían del exterior y comenzaron a llegar con enormes demoras o directamente dejaron de ingresar. Entre ellos se encontraba el concentrado utilizado para elaborar Coca-Cola, cuya producción dependía de una compleja red logística internacional controlada desde los Estados Unidos.
Las dificultades para importar ese componente redujeron drásticamente la capacidad de producción local. En distintas regiones del país la bebida desapareció durante largos períodos y fue reemplazada por marcas nacionales que comenzaron a ganar espacio aprovechando la escasez. Empresas argentinas incrementaron su presencia en el mercado ofreciendo alternativas elaboradas íntegramente con insumos locales, un fenómeno que coincidía con el proceso de industrialización por sustitución de importaciones que empezaba a consolidarse en el país.
La oportunidad que encontraron las industrias nacionales
La ausencia parcial de productos extranjeros no afectó únicamente a las gaseosas. También abrió oportunidades para cientos de pequeñas y medianas empresas que comenzaron a fabricar bienes que hasta entonces llegaban desde Europa o Estados Unidos. Electrodomésticos, textiles, medicamentos, alimentos procesados y una enorme variedad de artículos empezaron a producirse en territorio argentino para cubrir una demanda que ya no podía satisfacerse mediante importaciones.
En ese contexto, el mercado de las bebidas vivió una transformación notable. Numerosas marcas regionales crecieron gracias a esa coyuntura y algunas lograron consolidarse durante las décadas siguientes. La competencia obligó incluso a las multinacionales a revisar sus estrategias una vez finalizada la guerra, incrementando la producción local para reducir la dependencia de las importaciones.
El episodio demuestra hasta qué punto un conflicto internacional puede modificar aspectos aparentemente menores de la vida cotidiana. La falta de una simple botella en un almacén reflejaba, en realidad, profundas alteraciones del comercio mundial y del funcionamiento de toda la economía.
Mucho más que una gaseosa
Con el fin de la guerra y la normalización progresiva del comercio internacional, Coca-Cola recuperó rápidamente su presencia en la Argentina. La expansión del consumo masivo durante la segunda mitad del siglo XX terminó convirtiéndola en una de las marcas más difundidas del país. Sin embargo, aquel episodio quedó como una muestra de que incluso las compañías más poderosas pueden verse condicionadas por los grandes procesos históricos.
La historia también invita a una reflexión más amplia. Durante décadas, la Argentina debatió qué grado de dependencia debía tener respecto de las importaciones y qué sectores estratégicos convenía desarrollar localmente. La experiencia de la Segunda Guerra Mundial mostró que las crisis internacionales podían interrumpir el abastecimiento de productos considerados cotidianos y reforzó la idea de construir una industria capaz de responder a esas contingencias.
Hoy, cuando la globalización vuelve a mostrar signos de tensión por conflictos geopolíticos, guerras comerciales y problemas logísticos, aquella historia adquiere una actualidad inesperada. La desaparición temporal de una gaseosa puede parecer una anécdota menor, pero detrás de ella se esconden preguntas mucho más profundas sobre la producción, la soberanía económica y la capacidad de un país para sostener su abastecimiento cuando el mundo deja de funcionar con normalidad.
El Secretario de Coordinación de la Municipalidad de Villa Regina Ariel Oliveros participó de la entrega de insumos informáticos a la Escuela N° 196 de Villa Alberdi que fueron adquiridos a partir del convenio que el Municipio firmó con el Ministerio de Educación y Derechos Humanos de Río Negro. En este caso, el establecimiento educativo…
La Dirección de Servicios Públicos de la Municipalidad de Villa Regina llevó adelante este martes trabajos de limpieza y acondicionamiento de calles en barrio Matadero. En este sector de la ciudad se procedió a levantar los residuos no domiciliarios y escombros que se encontraban en distintos puntos del barrio. Por ello, la Municipalidad solicita a…
Si de algo sirve un hecho movilizador es saber que a partir de ahí la identificación de los comunes es el resultado más esperanzador de una civilización. Platicar, debatir y decidir de espalda a los comunes es un acto muy lejano a la democracia. Peor aún, si quienes están ahí fueron definidos en su representación…
En las familias numerosas es común que los hermanos más pequeños heredemos ropa de los mayores o de nuestros primos y primas, al menos así sucedía en mi casa. En principio, por una razón económica: éramos muchos y no era posible comprarle ropa nueva a cada uno. Entonces la ropa circulaba. También se conseguía en…
La Cancillería mantiene un llamativo silencio respecto de la presión del embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, a las empresas argentinas que trabajn con la compañía de telecomunicaciones china Huawei. El diplomático norteamericano fue citado por el Congreso pero nadie del Ministerio de Relaciones Exteriores consideró que tenían que intervenir.
LPO pudo saber que los funcionarios de la Cancillería tienen prohibido hablar con medios independientes y los diplomáticos afirman que Pablo Quirno no dice nada por una orden directa de Karina, que no quiere desautorizar al embajador que amenazó con retirarle la visa a los directivos de una cooperativa de telefónica Neuquén, que trabaja con Huawei.
Del lado empresarial lo que reina es la sorpresa y la indignación ante la crudeza de un embajador extranjero que impone condiciones por las que debería velar el Estado argentino. Hasta el propio gobernador de Chubut, Ignacio Torres, dijo nada menos que en Amcham, que él se reserva el derecho de trabajar con empresas chinas en su provincia.
En paralelo, el enojo con Quirno crece tanto dentro del Palacio San Martín como fuera. «Quirno, Caputo y Bausili son los más pro-chinos del gobierno. La estrategia de contención de inflación sólo se entiende con los productos importados», afirma con cierta ironía un diplomático con experiencia en el gigante asiático que remarca que «le renovaron el swap porque si se le va 20 mil millones queda expuesto el fracaso del modelo de Milei».
Por su parte, un empresario cercano a importantes firmas chinas afirmó a LPO que «no recuerdo si alguna vez una embajada se expuso con la literalidad que hace Lamelas». «Tenes que ser muy desapegado de la diplomacia para soportar todo esto», agregó con fuertes críticas al canciller.
Quirno, Caputo y Bausili son los más pro-chinos del gobierno. La estrategia de contención de inflación sólo se entiende con los productos importados», afirma con cierta ironía un diplomático con experiencia en el gigante asiático que remarca que «le renovaron el swap porque si se le va 20 mil millones queda expuesto el fracaso del modelo de Milei
Otro diplomático consultado por LPO aseguró que «esta ofensiva debe entenderse dentro de la recuperación de la Doctrina Monroe y del Corolario Trump».
Peter Lamelas.
«Pero la contracción es inmensa: mientras Milei parece importar la rivalidad entre Washington y Beijing como si fuera nuestra, Estados Unidos y China compiten pero también administran su enorme interdependencia: después de la cumbre Trump-Xi acordaron una relación de Estabilidad Estratégica Constructiva y mecanismos institucionales para comercio e inversiones», remarcó.
No recuerdo si alguna vez una embajada se expuso con la literalidad que hace Lamelas. Tenes que ser muy desapegado de la diplomacia para soportar todo esto
«El alineamiento automático nos conduce así hacia una doble dependencia. Nos subordinamos financiera y geopolíticamente a Estados Unidos mientras nuestra estructura económica continúa necesitando comercialmente a China. El swap es la demostración perfecta: Milei prometió dolarizar, cuestionó ideológicamente a Beijing y terminó necesitando renovar con el Banco Popular de China un instrumento denominado en renminbi. China no cambió su estrategia; quien tuvo que cambiar fue Milei», completó.
Por último, lo que sostiene con mucha potencia es que el antecedente que esta dejando el Gobierno en términos de soberanía en términos de desarrollo es peligroso y debilita la capacidad de intervención del Estado nacional en favor de los intereses económicos y comerciales de los argentinos.
«Lo de Lamelas es perfecto para los intereses de Estados Unidos. Nunca mintió, dijo en el Senado de Estados Unidos que iba a recorrer las provincias argentinas para frenar el avance chino en el país. Lo hizo y redobla la apuesta. El problema es la cobardía de los que tienen que ponerlo en su lugar», concluyó la fuente consultada.
Difunde esta nota
Deja una respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.