VACUNAS EN VILLA REGINA: ME LLAMAN, LLAMO, ESPERO, VOY… ¿QUÉ HAGO?
|

VACUNAS EN VILLA REGINA: ME LLAMAN, LLAMO, ESPERO, VOY… ¿QUÉ HAGO?

VACUNAS EN VILLA REGINA: ME LLAMAN, LLAMO, ESPERO, VOY… ¿QUÉ HAGO?

Analicemos lo que está pasando en nuestra ciudad dentro del marco provincial del plan estratégico de vacunación. Como en una clásica encuesta donde se toma un campo determinado para luego hacer una mirada macro, en este caso nuestra ciudad puede ser el fiel reflejo de una secuencia provincial en la que se avanza con más de 125mil inoculaciones con más del 95% de las vacunas recibidas ya utilizadas, sin embargo, la falta de transparencia en la información de derecho público respecto al tema permite también atender ciertas desprolijidades y generar especulaciones en los rangos etarios de más riesgo.

TRANSPARENCIA MATA ESPECULACIÓN

En nuestra ciudad el vacunatorio funciona en la sede de la Universidad Nacional de Rio Negro ubicada al final de la Av 9 de Julio, durante la semana pasada llegaron a esta ciudad 700 primeras dosis de la vacuna Astrazeneca Covishield. Además arribaron 150 segundas dosis de Sputnick V que serán destinadas únicamente para el personal de salud. Estos datos son de la última semana y hacia adelante no hay información de cuando pueden llegar más.

Más allá de los números, estadísticas específicas e informes locales que no hay; ya que la info sale retaceada,  hagamos un paneo de lo que se percibe socialmente en Regina, un lugar en el que generalmente le aplica el dicho “pueblo chico, infierno grande” y esta no es la excepción.

Todxs debemos haber escuchado o debemos conocer a alguien que fue al vacunatorio sin turno y se fue a su casa vacunada y con carnet en la mano. Por supuesto el objetivo es vacunar gente, y celebramos que estemos avanzado en ese sentido, pero el problema es que la demanda supera la oferta y hay que ser muy prolijos y justos al momento de repartir, más en casos de salud, sobre todo si lo que se entrega a modo de dosis contadas es el cumplimiento de un derecho.  

Sobre esta teoría de vacunadxs sin turno le consulté a la referente del vacunatorio Graciela Parada
y no recibí respuesta.
En contrapartida, en el mismo vacunatorio a algunos les han dicho que esto no era cierto,
a otros que hagan la fila y esperen.

El fundamento para contrarestar la vacunación de personas sin turno es que “cuando se abre un kit se debe usar o se pierden las vacunas”,  me respondió una enfermera en off. Por ende si alguien recibió un turno y no asistió, esa vacuna (por supuesto) es mejor utilizarla que perderla. Pero “precavido vale por dos” y acá no aplica; como no está prevista la inasistencia se abre el juego. Es por eso mismo que hay que ajustar el procedimiento y ser justos con todxs.

Este fundamento es valedero pero abre un abanico de selección muy amplio y da lugar a suspicacias;  y por supuesto, además, es excluyente, ya que no todos pueden ir, estar, esperar, exigir, “conocer a alguien”; y con suerte “ligar” la bendita vacuna. Acá aplica “el que no llora no mama”, pero no todxs pueden llorar de la misma manera.

Qué pasa con lxs abuelxs que no pueden asistir al vacunatorio? Qué pasa con las personas que no pueden trasladarse? Eso está previsto?

En este caso lo primero que hay que remarcar es que el plan comenzó con la vacunación a mayores de 80, y la relación entre mayores de 80 y la imposibilidad de salir de sus casas por medios propios es directamente proporcional. Lamentablemente, todavía no se ha hecho hincapié en esa lista, que desde el vacunatorio dicen que ya está confeccionada, que son muchos, y que son los que más riesgo corren. Pero a más de 3 meses, las personas de esa lista continúan en la dulce (agria) espera.

NÚMEROS PROVINCIA

A nivel provincial esta es la estadística sobre vacunas, no están discriminadas por ciudad.

  • Total de dosis aplicadas 126.067
    (96,9% del total recibido)

Dosis por grupos priorizados (incluye 1° y 2° dosis)

  • Personal de Salud: 27.609
  • Personal estratégico: 19.806
  • Personas mayores de 60 años: 75.039
  • Personas de entre 18 y 59 con factores de riesgo: 3.613

*****

ACOMPAÑAR EL PLAN

A fines de marzo desde los vacunatorios de las juntas vecinales de Villa Regina informaron que había muy poca gente acercándose a preguntar en los barrios más populares como también muy poca gente inscripta digitalmente. Inmediatamente desde el Observatorio de Derechos Humanos se empezó a coordinar un plan para concientizar sobre la importancia de la vacunación y colaborar con la inscripción de los adultos mayores principalmente con afecciones. Este trabajo fue diagramado para concretarse en estos barrios populares de Regina: Sta Rita, La Grava, Villa Alberdi, La Unión y el Frutillar.  Amuchen también acompañó el trabajo, al igual que la agrupación mu.ge.res.

El 6 de abril se realizó en la sala de conferencias del Municipio una reunión en la que participaron autoridades municipales, Salud Pública, juntas vecinales e instituciones. Estuvieron presentes la Secretaria de Desarrollo Social Luisa Ibarra, el Director de Acción Social Rodrigo Durán, el responsable de la Administración de Juntas Vecinales Flavio Collino, presidentes y presidentas de juntas, Natalia Fioretti de Amuchen, Gonzalo Bon referente del Observatorio, el director del hospital Osvaldo Ruiz Díaz y las encargadas del vacunatorio local Graciela Parada y Graciela González.

Además de brindar información correspondiente, decidieron en conjunto que la Secretaría de Desarrollo Social y el Hospital se sumen a la campaña ya en marcha de concientización y acompañamiento de adultos mayores en la inscripción para la vacunación en los barrios más vulnerados surgida desde el Observatorio. Esta definición terminó siendo un trabajo desarticulado que no prospero en forma conjunta hacia adelante.

Al día de la fecha quienes necesiten ayuda para inscribirse pueden hacerlo a estos contactos:

  • Barrio El Sauce: quienes vivan en el barrio y puntos cercanos podrán inscribirse en el Comedor Pancito Solidario situado en calle Las Jarillas 1861 de 16:30 a 18 hs los días lunes, miércoles y viernes. También pueden acercarse al Oratorio Jesús Buen Pastor de lunes a viernes de 15 a 19 hs
  • Villa Alberdi: podés acercarte a la Biblioteca Ing.Gonzalez Jezzi de Lunes a jueves de 9 a 12 y 14 a 18 y viernes de 10 a 17 hs
  • La Graava: podés hablar con Graciela Cofré para que te anote.
  • Santa Rita: contactá a Cris Milla y ella va a llenar los datos.
  • Comisaría de la Familia: Habrá formularios de inscripción en la Comisaría desde el jueves 29 de abril hasta el viernes 7 de mayo inclusive

También desde el Hospital de Villa Regina informan que podrán acercarse a inscribirse a cualquiera de los Centros de Salud (Villa Alberdi, Barrio Nuevo, Padre Gardin, Barrio Este, Don Bosco y Villa Antártida) cuyo coordinador es Sergio Sosa.

*****

SE PUEDE MEJORAR

La gran mayoría sabe que la inscripción se realiza por medio de la web oficial (https://vacunate.rionegro.gov.ar/) o por la app “Circulación RN”.  A partir de esa inscripción digital y por vía dispositivo es que se van otorgando los turnos.

“Se estableció un sistema que garantice la inscripción, información, la administración y el sistema de turnos, utilizando la web y la app Circulación RN, a la cual le vamos a agregar funcionalidad vinculada a los turnos”, dijo Soledad Gonnet directora de la Agenica RN Innova cuando se presentó el plan.

En la web nos encontramos con esta explicación de cuál es la estrategia a seguir en cuanto a grupos y prioridades de vacunación:

“es un conjunto de acciones, recursos y decisiones establecidas y permanentemente revisadas, para vacunar a la población según niveles de riesgo y funciones en relación a la mitigación de la pandemia. Es así que se estableció un orden de prioridad de los grupos de población a vacunar en cada una de las etapas. El plan de vacunación se inicia con el grupo de personal de salud (tanto pública como privada) resulta prioritario sobre otros, debido a la exposición a la enfermedad, por las funciones estratégicas que tienen y por los riesgos que presentan. El operativo  continuará con la inmunización de adultos mayores, personal y residentes de geriátricos;  mayores de 60 años;  personas de 18 a 59 años con factores de riesgo; docentes y no docentes de primaria y secundaria; y también a personal de seguridad provincial y nacional”.

Hasta ahí vamos bien? Más o menos. Pues este sistema está dejando algunos vacíos, y en esos vacíos están por supuesto, los vapuleados de siempre: Adultos mayores y sectores vulnerados. Como para no perder la costumbre de ligar poco.

Los sistemas modernos, que solemos apreciar y demandar para mayor agilidad de trámites, todavía pueden ser excluyentes. Pero el problema no son los sistemas o las apps en sí, sino más bien el contexto socioeconómico en el que se utilizan. La economía del país de una marcada desigualdad, la calidad de los servicios de internet que sigue siendo deficiente en la región principalmente en los barrios alejados,  la voluntad política y empresarial de mejorarlos para que el acceso a los mismos sea beneficio de todxs,  y el nuevo periodismo con su rol desinformativo que llega a todas partes; convergen para potenciar esos vacíos.

Es por eso que todavía, a veces hay que acompañarlos de tracción a sangre en lugares puntualmente determinados por previo estudio de campo.

Qué pasa con la gente que no tiene acceso a internet? Con los que no tienen los conocimientos básicos para realizar una inscripción online? Con los que no reciben información veraz? Con los que no tienen movilidad? Todas preguntas que suelen encontrarse  en franjas vulneradas de nuestra sociedad.

En el punto oficial de inscripción, haciendo click en el botón, “tengo dudas” podemos encontrar esta información que viene a  acompañar dicha demanda que expresé en el párrafo anterior. Pero alguien de ustedes tuvo acceso a esta info? Es retórica pura, no es que te haya leído la mente, la respuesta seguramente es NO. Entonces difícilmente pueda llegar a quienes debería llegar. La comparto por si acaso.

“En caso de no contar con acceso a internet se podrá realizar la inscripción en su centro de salud local o bien vía telefónica al 0800-999-0946 en el horario de 8 a 22 horas donde un agente le solicitará los datos filiatorios y los factores de riesgo de la persona a enlistar.  Se le informará un número de inscripción y en un segundo tiempo se lo contactará para la asignación del turno”.

La campaña de vacunación inició el pasado 29 de diciembre y a más de 3 meses del inicio del Plan hay gente que recién va a tener la posibilidad de dejar sus datos para que los anoten. Después de un trimestre, el plan no se detuvo a pensar a quienes alcanzaba y a quienes no. A donde había que reforzar información, y a dónde había que caminar la calle para suplir la deficiencia o para complementar el vacío.

Ahora bien, el sistema deja afuera a mucha gente, si. Es tarde para corregirlo, no.

*****

INVIERNO 2021

A partir del relevamiento realizado por Walter Ventura, quien acumuló los datos estadísticos desde abril del 2020 hasta ahora configurando los datos por recuperados-positivos-fallecidos de covid19 ya podemos cotejar la comparativa del mes de abril, y desde la misma podemos obtener una doble mirada.

Estadísticas Walter Ventura

Transitamos el otoño, entrando en el invierno con la llegada de las afecciones respiratorias sumada al cúmulo de patologías que no se trataron durante el año pandémico estamos con una cantidad de casos mayor respecto a la misma fecha del año pasado (ver tabla) entendiendo que recién comenzábamos a transitar la pandemia, lo que propone visualizar un mayor crecimiento de casos pensando que indefectiblemente esta segunda ola que ya se surfea en CABA y AMBA va a llegar, no es un buen augurio.

Pero por otro lado debemos ver que si bien la pandemia llevaba 5 meses instalada fuertemente en Europa, y contábamos con ese antecedente en contexto temporal, no contábamos con la experiencia propia, una experiencia que tiene que habernos dejado aprendizajes. Es por eso, que si bien el panorama vuelve a ponerse a gris podemos pensar que nos encuentra con más conocimientos y por ende mayores cuidados.

OCUPACIÓN DE CAMAS UTI

  • Total provincia: 182 camas – 81,32% ocupadas (64 COVID – 84 No COVID) – 34 libres
  • Cipolletti: 51 camas – 82,35% ocupadas (4 COVID – 38 No COVID) – 9 libres
  • Catriel: 6 camas – 66,67% ocupadas (4 No COVID) – 2 libres
  • General Roca: 49 camas – 91,84% ocupadas (26 COVID – 19 No COVID) – 4 libres
  • Ingeniero Jacobacci: 1 cama – 0% ocupadas
  • Bariloche: 42 camas – 88,1% ocupadas (25 COVID – 12 No COVID) – 5 libres
  • Viedma: 22 camas – 45,45 % ocupadas (3 COVID – 7 No COVID) – 12 libres
  • Villa Regina: 11 camas – 90,91% ocupadas (6 COVID – 4 No COVID) – 1 libres

*****

MÁS OBRAS PARA EL HOSPITAL, ¿LLEGAN A TIEMPO?

El Ministro de Salud de Río Negro Fabián Zgaib recorrió el hospital de Villa Regina, y aprovechó a destacar las obras que se llevan adelante en el hospital y señaló que se amplió el proyecto inicial que Salud Pública: “Ahora es el doble de grande. Se destinarán $9 millones en infraestructura que permitirá ampliar el servicio del hospital”.

Explicó que “la totalidad del sector de guardia contará con oxígeno central, se pasará de 4 a 8 camas de terapia readecuando el sector de Neonatología y, lo principal, vamos a tener 43 camas de clínica médica con oxígeno”.

También destacó: “el año pasado trabajamos con las herramientas que teníamos y lo hicimos muy bien. Ahora el hospital va a estar preparado para otra situación. La situación que estamos viendo en el resto del país nos va a llegar y hoy vamos a tener otras condiciones de trabajo en el hospital y del servicio que se brinda a la comunidad”.

Pero la pregunta es:

¿vamos a tener otras condiciones, los tiempos de obra se concretan a tiempo antes que nos azote la pandemia nuevamente?.

*****

DOCENTES Y VACUNAS, EXPERIENCIA VILLA REGINA

En la reunión bilateral realizada en Viedma el 9 del corriente entre el Ministerio de Educación y la gremial Unter se trabajó sobre varios puntos.

El punto 5 respondió al Plan de Vacunación en lo que concierne a los docentes dentro del marco de un trabajo denominado esencial, la gremial solicitó que se avance con mayor celeridad y organización, pero a veces se necesita más que  solicitudes ya que solo suelen ser meros formalismos, se necesitan acciones inmediatas.

Como ejemplo en Villa Regina se vacunaron solamente 200 docentes, un número que significa la planta de docentes de 2 escuelas promedio cuando son más de 20 los establecimientos educativos en Villa Regina.

La vacunación de todxs los docentes de la provincia fue requisitoria excluyente del gremio en paritaria a principios del ciclo lectivo. En promedio estaríamos hablando del 10% de la planta docente de la ciudad.

¿Lo esencial es invisible a los ojos?

Te puede interesar

  • ‘100% lobo’, la propuesta del ‘Cine en mi barrio’

    La Dirección de Cultura de la Municipalidad de Villa Regina informa que durante el próximo fin de semana en el ciclo ‘Cine en mi barrio’ se proyectará la película ‘100% lobo’. El cronograma es el siguiente: -Viernes 5: 201 Viviendas -Sábado 6: Malvinas -Domingo 7: Nuevo En todos los casos, la proyección comenzará a las…

  • ¡Recibimos la primavera y festejamos el día del estudiante!

    La Municipalidad de Villa Regina, a través del trabajo conjunto de diferentes áreas, invita a disfrutar de las actividades que se realizarán mañana en la Isla 58 para recibir la primavera y festejar el día del estudiante. Será a partir de las 15 horas en el escenario ubicado frente a la Escuela de Canotaje con…

  • NO VEO TELEVISIÓN NI LAS REVISTAS, NO VEO YA NADA QUE NO QUIERA VER

    ESCRIBE PARA LATAPA- DELIA ROSANA VAZQUEZ PERIODISTA Me acordé de este verso de la canción de Charly , como un símbolo de todo lo que ha cambiado para bien y no tan bien, en el periodismo. Cuando fui a estudiar a La Plata, soñaba distintas maneras de ejercer, pero fundamentalmente iba con la idea de…

  • |

    SÚPER RIGI: El país que quiere convertirse en potencia de inteligencia artificial: ¿negocio tecnológico o nuevo enclave energético?

     

    El Senado debate cambios al Súper RIGI para atraer megacentros de datos e inversiones en inteligencia artificial. La gran pregunta: ¿qué gana Argentina?

    Por Ignacia Fratelint para NLI

    La Argentina está a punto de tomar una decisión que puede parecer, a primera vista, una cuestión técnica reservada para especialistas en tecnología, energía y legislación tributaria, pero que en realidad toca uno de los debates económicos más importantes de los próximos años: qué quiere hacer el país con su energía, sus recursos naturales y su infraestructura cuando la inteligencia artificial se convierta en uno de los mayores consumidores eléctricos del planeta. El proyecto conocido como Súper RIGI, que busca avanzar esta semana en el Senado con modificaciones negociadas por el oficialismo con bloques aliados, incorpora entre sus objetivos la llegada de grandes inversiones vinculadas con centros de datos, inteligencia artificial, semiconductores y otras actividades consideradas estratégicas. El Gobierno sostiene que se trata de una oportunidad para atraer capitales hacia industrias que todavía no tienen desarrollo comercial significativo en el país, mientras sus críticos advierten que los beneficios fiscales pueden terminar subsidiando emprendimientos de enorme consumo energético cuyo impacto sobre el empleo y el entramado productivo nacional podría ser mucho menor del que promete el discurso oficial.

    La discusión adquirió especial intensidad en las últimas horas porque uno de los puntos que el oficialismo aceptó modificar está relacionado precisamente con el abastecimiento energético de los megacentros de datos. La cuestión no es menor: entrenar y operar modelos avanzados de inteligencia artificial requiere instalaciones capaces de procesar cantidades gigantescas de información durante períodos prolongados, y esas instalaciones necesitan electricidad de manera permanente, con niveles de demanda que pueden convertir a un único proyecto en un consumidor energético de escala comparable con grandes establecimientos industriales. Las modificaciones negociadas en el Senado buscan establecer condiciones específicas para esos emprendimientos, en particular respecto de quién debe garantizar la energía necesaria para ponerlos en funcionamiento, en un momento en que la infraestructura eléctrica argentina todavía enfrenta restricciones y necesita inversiones considerables para acompañar cualquier salto significativo de la demanda.

    La nueva frontera no es el petróleo: es la electricidad

    Durante buena parte del siglo XX, las grandes disputas económicas internacionales estuvieron relacionadas con el acceso al petróleo. En el siglo XXI, esa competencia continúa, pero empieza a complementarse con otra disputa cada vez más evidente: quién tendrá acceso a suficiente energía para sostener la infraestructura digital que mueve la nueva economía. Un centro de datos no se parece a una oficina llena de computadoras; es una instalación industrial donde miles de servidores funcionan simultáneamente, procesando información y generando calor que debe ser disipado de manera constante, razón por la cual la disponibilidad de electricidad barata, abundante y relativamente estable se convirtió en uno de los factores decisivos para decidir dónde instalar este tipo de infraestructura.

    Argentina tiene algunos elementos que la vuelven atractiva para esa carrera. Posee gas natural abundante en Vaca Muerta, potencial hidroeléctrico, capacidad creciente de generación renovable, disponibilidad territorial y una comunidad científica y tecnológica con experiencia en áreas vinculadas con software, inteligencia artificial y servicios basados en conocimiento. El atractivo, por lo tanto, no es inventado: existe una oportunidad real. El problema es determinar qué condiciones debe establecer el Estado para que esa oportunidad tecnológica no termine reducida a la explotación de una ventaja energética.

    El proyecto oficial busca precisamente aprovechar esa combinación. Según la información difundida sobre el Súper RIGI, el régimen apunta a actividades que todavía no cuentan con desarrollo comercial previo en el país o que se encuentran en fases experimentales o piloto, incluyendo megacentros de datos destinados al entrenamiento de modelos de inteligencia artificial y otras industrias tecnológicas. Para acceder al régimen se plantea un umbral de inversión de 1.000 millones de dólares, lo que coloca el programa en una escala muy diferente de la de las políticas tradicionales destinadas a pequeñas y medianas empresas.

    La pregunta, entonces, no debería ser simplemente si Argentina quiere tener centros de datos. Por supuesto que debería interesarle desarrollar infraestructura digital propia y atraer inversiones tecnológicas. La cuestión verdaderamente relevante es bajo qué condiciones esas inversiones se incorporarán a la economía argentina.

    Porque un centro de datos puede estar físicamente ubicado en nuestro territorio, consumir energía producida aquí y utilizar infraestructura nacional sin necesariamente generar un ecosistema industrial comparable al de una fábrica tradicional. Su principal activo son los servidores, el software, los sistemas de refrigeración, la conectividad y el capital tecnológico, y una vez construido puede funcionar con una cantidad de trabajadores relativamente reducida respecto de la magnitud de la inversión involucrada.

    Eso no significa que carezca de impacto laboral o económico. Puede generar empleo especializado, demandar servicios, ampliar la infraestructura de telecomunicaciones y atraer otras inversiones. Pero no es razonable equiparar automáticamente 1.000 millones de dólares invertidos en infraestructura digital con 1.000 millones invertidos en una cadena industrial intensiva en empleo.

    El punto que incomoda: ¿quién paga la energía?

    Aquí aparece el cambio que el Senado está discutiendo y que probablemente sea uno de los aspectos más importantes del debate. Los grandes centros de datos necesitan energía en cantidades extraordinarias y, si su llegada implica aumentar significativamente la demanda eléctrica, la pregunta inevitable es quién asumirá el costo de esa expansión de infraestructura.

    La modificación negociada por el oficialismo incorpora justamente la cuestión de que los proyectos electrointensivos, especialmente los vinculados con inteligencia artificial, puedan tener que garantizar su propio abastecimiento energético. La diferencia parece técnica, pero en realidad expresa una discusión política de fondo: si una empresa decide instalar en Argentina una infraestructura que demanda enormes cantidades de electricidad, ¿debe esa empresa adaptar su consumo a la capacidad existente o debe el sistema eléctrico argentino adaptarse para satisfacer sus necesidades?

    La diferencia puede traducirse en miles de millones de dólares de inversión pública o privada.

    Una cosa es que un centro de datos se instale utilizando capacidad eléctrica disponible y pagando por ella como cualquier otro usuario industrial. Otra muy diferente es que para abastecerlo sea necesario construir nuevas líneas de transmisión, ampliar subestaciones, desarrollar generación adicional o modificar redes que también utilizan hogares, comercios y pequeñas industrias.

    Por eso el debate energético no puede quedar separado del debate tributario. Si el Estado concede beneficios fiscales extraordinarios para atraer una inversión y además debe realizar inversiones en infraestructura para que esa inversión pueda funcionar, la rentabilidad privada del proyecto puede estar acompañada por un costo público que no aparece en el anuncio inicial de los millones de dólares comprometidos.

    La cuestión tampoco consiste en rechazar toda inversión tecnológica. Al contrario: Argentina necesita desesperadamente ampliar su infraestructura digital y aprovechar el conocimiento que produce. Pero una política industrial seria debería preguntarse qué condiciones permiten que una inversión extranjera se convierta en una plataforma para desarrollar proveedores nacionales, formar trabajadores especializados, generar investigación local y aumentar la capacidad tecnológica del país.

    Si la respuesta es que solamente traerá servidores y consumirá electricidad, el resultado será bastante diferente.

    El riesgo de convertirse en una enorme usina para otros

    Existe una tentación comprensible detrás de la propuesta: Argentina posee un recurso que el mundo necesita —energía relativamente barata en comparación con otros mercados— y existe una industria global que necesita cada vez más electricidad. ¿Por qué no aprovecharlo?

    La respuesta puede encontrarse en una palabra que América Latina conoce demasiado bien: enclave.

    Un enclave económico aparece cuando una actividad productiva está integrada principalmente hacia afuera, utiliza recursos locales pero mantiene buena parte de sus decisiones, tecnología y beneficios fuera del territorio donde opera. Históricamente, América Latina conoció esa lógica con la minería, los grandes complejos agroexportadores y los hidrocarburos. El desafío contemporáneo consiste en evitar que la economía digital reproduzca exactamente el mismo esquema bajo una apariencia completamente diferente.

    Un megacentro de datos podría convertirse en una pieza de una estrategia tecnológica nacional si se articula con universidades, empresas argentinas, centros de investigación, proveedores locales, formación profesional y desarrollo de software. También podría generar una demanda energética que impulse nuevas inversiones en generación y transmisión, beneficiando al conjunto del sistema. Pero también podría terminar funcionando simplemente como una enorme infraestructura privada conectada a los recursos energéticos argentinos para prestar servicios digitales a consumidores ubicados en otros países.

    En ambos casos habría inversión. En ambos casos habría exportaciones. En ambos casos podrían aparecer cifras millonarias en los anuncios oficiales. Pero el impacto estructural sobre el país sería completamente distinto.

    Ese es precisamente el tipo de diferencia que una ley de promoción de inversiones debería contemplar.

    El espejismo de medir el éxito solamente en dólares

    El RIGI original permite observar ya una primera experiencia. Según un seguimiento basado en datos oficiales del Boletín Oficial, hacia fines de agosto había 22 proyectos aprobados por unos 47.074 millones de dólares, con una estimación de 95.975 empleos directos e indirectos, aunque esos compromisos se encuentran en distintas etapas de ejecución y no equivalen a dinero ya ingresado o a puestos de trabajo efectivamente creados.

    La diferencia entre inversión comprometida, inversión efectivamente ejecutada y actividad económica generada resulta fundamental para evaluar cualquier régimen de incentivos. Un proyecto puede anunciar una inversión gigantesca que se desarrollará durante una década y generar relativamente pocos empleos directos una vez que entre en funcionamiento. Eso no convierte al proyecto en negativo, pero obliga a medirlo por sus resultados reales y no solamente por el número que aparece en el comunicado de prensa.

    El problema aparece cuando los beneficios fiscales se conceden durante períodos prolongados y la sociedad debe esperar décadas para comprobar si el crecimiento prometido efectivamente se produjo.

    Ese es uno de los puntos que hacen especialmente sensible al Súper RIGI. El propio Gobierno lo presenta como una herramienta destinada a industrias que prácticamente no existen todavía en Argentina y busca ofrecer condiciones capaces de atraer inversiones que, de otro modo, podrían dirigirse hacia otros países.

    La competencia internacional existe y Argentina no puede ignorarla. Pero competir por inversiones no significa necesariamente ofrecer las mayores ventajas posibles. También significa construir una propuesta que resulte atractiva porque combina recursos naturales, infraestructura, talento, estabilidad normativa y un mercado capaz de generar valor.

    Una política tecnológica inteligente debería intentar que el centro de datos sea solamente el primer eslabón, no el producto final.

    Si llegan servidores pero no se desarrolla industria nacional alrededor de ellos, la oportunidad será limitada. Si llega capital pero no aumenta la formación tecnológica, el efecto será menor. Si se consume energía pero no se fortalece el sistema eléctrico, el costo puede terminar socializándose. Y si se conceden beneficios tributarios extraordinarios sin mecanismos claros para evaluar resultados, el Estado puede quedar comprometido durante años con una inversión cuyo impacto económico real sea difícil de medir.

    La Argentina ante una decisión que va mucho más allá del Súper RIGI

    El debate que atraviesa al Senado esta semana puede parecer una discusión más dentro de la larga lista de reformas económicas del Gobierno, pero en realidad anticipa una cuestión que va a acompañar a la Argentina durante las próximas décadas. La inteligencia artificial necesita territorio, energía, agua, minerales, infraestructura y trabajadores, aunque su producto final parezca completamente inmaterial.

    Detrás de cada consulta que hacemos a una herramienta de inteligencia artificial existe una infraestructura física gigantesca que consume electricidad, necesita refrigeración, requiere redes de transmisión de datos y depende de equipos fabricados con minerales y componentes provenientes de distintas partes del mundo. La nube, en definitiva, no está en el aire: está en edificios, cables, centrales eléctricas y servidores.

    Por eso Argentina debería discutir su estrategia tecnológica con la misma seriedad con la que discute su estrategia energética. Tener gas y electricidad disponibles puede convertirse en una ventaja extraordinaria, pero vender energía barata para que otros países procesen sus datos no es necesariamente lo mismo que construir una economía tecnológica nacional.

    El verdadero desafío consiste en conseguir que la infraestructura digital genere capacidades que permanezcan en el país incluso si mañana cambian las empresas, las plataformas o las tecnologías. Eso significa universidades fortalecidas, científicos trabajando, técnicos capacitados, proveedores locales, empresas argentinas capaces de integrarse a cadenas globales y un Estado con capacidad para establecer reglas que protejan el interés público sin cerrar la puerta a la inversión.

    La Argentina tiene una oportunidad concreta. Sería absurdo negarla por prejuicio ideológico o por temor a cualquier participación extranjera. Pero sería igualmente equivocado aceptar que cualquier inversión es automáticamente buena por el solo hecho de traer dólares.

    Porque la historia económica ofrece demasiados ejemplos de países que confundieron tener un recurso valioso con saber desarrollarlo.

    La inteligencia artificial puede convertirse en una nueva frontera productiva para Argentina, pero solamente si el país decide qué quiere hacer con ella. Puede ser una oportunidad para transformar energía en conocimiento, conocimiento en industria y tecnología en empleos de calidad; o puede convertirse simplemente en otro mecanismo mediante el cual nuestros recursos naturales alimenten negocios cuyo mayor valor agregado se genera lejos de nuestras fronteras.

    El Súper RIGI no resolverá por sí solo esa disyuntiva. Una ley de incentivos puede atraer inversiones, pero no puede reemplazar una política tecnológica, energética e industrial. Esa política todavía está por construirse.

    Y quizás por eso el debate más importante no sea cuánto dinero promete cada megacentro de datos, sino qué parte de esa nueva economía queremos que quede efectivamente en la Argentina cuando los servidores se enciendan, las máquinas comiencen a procesar millones de operaciones y la electricidad producida aquí empiece a alimentar la inteligencia artificial del mundo.

     

  • |

    LA CONTRACULTURA DE LOS HUEVOS DE ORO

    Previo a la final del US Open último Grand Slam del  año en el que el argentino Juan Martín Del Potro enfrentará al serbio Novak Djokovic me embarcó en un pseudo análisis contracultural de los huevitos de oro del fútbol argentino, deporte que despierta algo inexplicable para la mayoría de los argentinos (columna en la…

Deja una respuesta