Papelón en la conferencia de prensa de Quirno y Adorni, obligaron a los empleados a aplaudirlos
Pablo Quirno y Manuel Adorni protagonizaron otro papelón en la conferencia de prensa que armaron para autoelogiarse por el acuerdo comercial con Estados Unidos y obligaron a sus empleados a aplaudirlos en vivo.
La gracia de la que se jactan el canciller y el jefe de gabinete en las redes tiene en ocasiones el contraste letal de una cita a ciegas. Este viernes no fue la excepción.
Quirno se quiso lucir con una frase que había ensayado en la previa pero se expuso al mayor temor de los comediantes, la devolución silenciosa del público.
«Vamos a seguir generando acuerdos no solo con Estados Unidos sino con todos los países del mundo. Y, paradójicamente, hace 20 años en el 2005 cuando tuvimos la Cumbre de las Américas acá en Argentina, donde vino el presidente de los Estados Unidos, tuvimos aquella famosa frase de ‘ALCA, ALCA, al carajo’ y gracias a Dios, 20 años después, podemos gritar ‘Viva la libertad carajo'», dijo Quirno en un tono monocorde.
Como el silencio que provino a su ocurrencia fue tan fuerte que tuvo eco, un anaranjado Adorni intervino para forzar la felicitación de la audiencia. «Deberían aplaudir en este momento», dijo el jefe de gabinete, en un ataque devastador a la espontaneidad.
Los aplausos llegaron de parte de los ministros y funcionarios técnicos que escuchaban desde las primeras filas de la sala de conferencias de la Rosada.
Ese no fue el único instante de incomodidad que padeció Quirno. El canciller esperaba referirse únicamente al acuerdo con Trump, pero los periodistas le preguntaron si el escándalo del Indec preocupaba a los norteamericanos, en especial porque el FMI había aprobado la nueva medición de la inflación que buscaba publicar Marco Lavagna antes de que lo renunciaran.
Ese índice ahora fue eliminado por Luis «Toto» Caputo, que dijo que estaba desactualizado y optó por seguir con el método que todavía mide el precio del fax y los VHS.
El canciller dijo que nadie en Estados Unidos le hizo un comentario sobre el Indec. Como le repitieron que el FMI había avalado la nueva medición, el canciller tuvo un breve zigzagueo que lo condujo al desorden argumental.
«No es absolutamente tema de preocupación. Mi vida anterior me llevó a estar en el último acuerdo, firmado con el Fondo Monetario Internacional. Son cuestiones que se discuten permanentemente, pero no hay nada, o sea, esto que Argentina está decidiendo por motus propio no tiene absolutamente ninguna incidencia en la relación con el Fondo. No tiene ninguna incidencia en la relación con Estados Unidos. No es tema. No es tema», dijo Quirno, molesto. Quedó en el aire la incógnita de cómo un tema que se discute permanentemente no es un tema.

