El Intendente Marcelo Orazi acompañó ayer domingo al Comisionado de Valle Azul Heber Trincheri, en el acto por el 50º aniversario de esa localidad.
En la oportunidad, Orazi, acompañado por el Secretario de Coordinación Ariel Oliveros, transmitió los saludos de toda Villa Regina en esta fecha tan especial.
“Como comunidad hermanas y vecinas, es mi deseo que continuemos transitando este camino de trabajo en conjunto en beneficio de nuestras localidades”, manifestó Orazi.
Después de varios días con problemas de falta de agua en Villa Regina, el municipio solicita a los vecinos realizar un uso adecuado del agua, e informa que se está trabajando en el sistema en general como también continuamente en la reparación de las bombas que fallan por el uso cotidiano (funcionan las 24hs del…
Regina no escapa a una problemática a nivel nacional que es la sobrepoblación de animales callejeros, si bien contamos con una ordenanza que “venía” a regular esta problemática social, y a su vez contamos con un plan de castración y esterilización municipal, como también con varias organizaciones y asociaciones que trabajan en pos del bienestar…
La Municipalidad de Villa Regina adhiere a la Resolución N° 6526 del Ministerio de Salud de Río Negro que extiende las medidas sanitarias destinadas a contener los contagios de COVID-19 hasta el 17 de septiembre. Circulación La restricción a la circulación de las personas será entre las 2:00 de domingo a jueves, y la 3:00…
Quien es incapaz de instalarse, olvidando todo lo ya pasado, en el umbral del presente, quien es incapaz de permanecer erguido en un determinado punto, sin vértigo ni miedo, como una diosa de la victoria, no sabrá lo que es la felicidad o, lo que es peor, no hará nunca nada que haga felices a…
Se organizó en el Skatepark de Villa Regina un evento que nucleó raperos y riders de la región, deporte y música, juventud y cultura; fueron los ejes de una tarde/noche espectacular sobre la Av. 9 de julio. En el Skatepark de Villa Regina a partir de las 16hs y hasta las 24hs del domingo pasado…
La noche caía espesa sobre las aguas pútridas del Golfo del Ajuste cuando el bergantín Anarcocapital apareció entre la bruma. Sus velas negras, remendadas con retazos de bonos impagos y decretos de necesidad, flameaban como alas de cuervo sobre el mar hambriento. En la proa, erguido como un profeta delirante, estaba el temido León de la Malaria.
Nadie conocía ya su verdadero nombre. Algunos afirmaban que había sido un oscuro escribiente de mercados; otros, un iluminado surgido de las catacumbas televisivas. Pero en todos los puertos del continente se lo nombraba igual: el León. El hombre que juraba destruir el Estado mientras saqueaba hasta el último mendrugo de los pueblos costeros.
Sus ojos ardían con un fulgor febril. La melena, azotada por el viento, parecía una llamarada enferma bajo la luna tropical.
—¡La libertad avanza sobre los débiles! —rugió desde cubierta—. ¡Y el mercado elegirá quién merece comer!
Detrás de él apareció su inseparable lugarteniente: Manuel de Adorno, llamado por la tripulación “el Vocero Negro”. Delgado, impecable y sonriente aun en medio de la peste, llevaba siempre bajo el brazo un pergamino donde escribía comunicados para justificar cada pillaje.
—Capitán —dijo inclinándose—. El pueblo de Santísima Jubilación ha quedado sin medicinas, sin pan y sin energía. La operación fue un éxito.
El León sonrió satisfecho.
—Excelente. Ahora dirán que estaban mejor así.
La tripulación celebró entre carcajadas. Eran los célebres Leones de Virgocem, corsarios fanáticos que se jactaban de una castidad heroica y de no haber conocido jamás abrazo humano fuera del de sus perros mastines y sus manuales de economía inglesa. Vestían chaquetas violetas, lucían ojeras profundas y repetían, como salmos religiosos, frases incomprensibles sobre el derrame de riquezas.
Desde la popa descendió entonces Karinna de Hierro, la mujer más temida de todo el archipiélago financiero. Sus dedos largos sostenían cofres rebosantes de monedas arrancadas a hospitales, escuelas y ancianos.
—Mi León —susurró acercándose—. Hemos capturado otro convoy de alimentos populares. ¿Qué hacemos con él?
El capitán levantó lentamente el sable.
—Arrojadlo al mar. Si el hambre aumenta, aprenderán a competir.
Un trueno rasgó el horizonte.
A lo lejos, en las aldeas miserables de la costa, las fogatas comenzaban a apagarse una por una. Los niños observaban desde los muelles cómo el Anarcocapital se alejaba cargado de riquezas mientras detrás quedaban fábricas vacías, puertos silenciosos y hospitales convertidos en ruinas.
Pero sobre la cubierta del barco nadie parecía escuchar los llantos.
Los Leones de Virgocem brindaban con champagne importado.
Y en medio de ellos, contemplando el océano negro como si fuese el dueño del mundo, el León de la Malaria lanzó una carcajada salvaje que se perdió entre las tormentas del Caribe del Sur.
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