A partir de este domingo, la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Villa Regina pone en marcha el ciclo ‘Mostrá tu talento’ en la biblioteca al aire libre de la Isla 58.
Se trata de una propuesta destinada a quienes cantan o tocan instrumentos y que no se dedican profesionalmente a la música, y también a quienes quieran recitar un cuento o poesía o realizar una improvisación artística. Para ello tendrán la posibilidad de utilizar este espacio para que puedan llegar al público en un marco natural único.
El ciclo se extenderá durante todos los domingos del verano a partir de las 19 horas.
El Galpón de las Artes fue el escenario de la emotiva presentación del libro ‘En el Andén’ de Silvia Montoto, el sábado último. A sala colmada se desarrolló la actividad que contó con el acompañamiento musical de Carlos Blagonich. Allí los reconocimientos y el afecto se hicieron presentes durante toda la velada. La nueva publicación…
Donald Trump sorprendió y conversó el presidente de Colombia, Gustavo Petro, en medio de las tensiones cruzadas y el fuego cruzado de hace meses.
El líder la Casa Blanca dijo en sus redes sociales que «fue un gran honor hablar con el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien me llamó para explicar la situación de las drogas y otros desacuerdos que hemos tenido».
«Agradecí su llamada y su tono, y espero reunirme con él próximamente. El secretario de Estado, Marco Rubio, y el ministro de Relaciones Exteriores de Colombia están realizando los arreglos necesarios», agregó en la red social Truth.
La narrativa de confrontación entre Trump y Petro fue creciendo en los últimos meses y el presidente de Estados Unidos llegó a calificarlo de «persona muy enferma que está llenando de cocaína Estados Unidos».
La captura de Nicolás Maduro aumentó inicialmente este tono y empezó a instalarse la posibilidad de llevar a cabo una acción militar en Colombia. Ahora, la espuma bajó y Petro, que había convocado a una marcha en defensa de la soberanía y preparaba un discurso encendido, tuvo que moderarse y celebrar el contacto.
Agradecí su llamada y su tono, y espero reunirme con él próximamente. El secretario de Estado, Marco Rubio, y el ministro de Relaciones Exteriores de Colombia están realizando los arreglos necesarios
Según se informó, la comunicación telefónica entre los dos presidentes fue minutos antes de que Petro hablara frente a los manifestantes que se acercaron a escucharlo a la plaza central en Bogotá.
En esta línea, Petro aseguró que pensaba dar un discurso «bastante duro», pero lo cambió después de la llamada, que se extendió por lo menos una hora.
El mandatario colombiano aseguró que le solicitó a Trump que «se restablezcan las comunicaciones directas entre cancillerías y presidentes de ambas naciones» y reveló que hablaron sobre narcotráfico y sobre la situación en Venezuela.
Llegaron a convencer a Trump que yo era el rey de la fábrica de cocaína. Trump no es bobo
En este marco, Petro dijo que irá al Salón Oval pero aún se desconoce la fecha de la reunión. «Llegaron a convencer a Trump que yo era el rey de la fábrica de cocaína. Trump no es bobo», dijo.
La posibilidad de una normalización o mejoramiento de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Colombia es importante a cinco meses para las elecciones presidenciales en el país cafetero.
El mapa se muestra bastante atomizado y la derecha no tiene un candidato fuerte para derrotar al oficialismo que ya formalizó la candidatura del senador petrista, Iván Cepeda. El gobierno no cuenta con buenos índices de aprobación pero un relanzamiento del vínculo podría generar una recuperación como ocurrió con Lula en Brasil.
La Dirección de Deportes de la Municipalidad de Villa Regina informa que el domingo 7 se realizará el Torneo Aniversario ‘Copa Cinesis’ de básquet 3×3 en la cancha del Club Atlético Regina. Habrá dos categorías: NO federados y femenino/mixto. El horario de inicio está previsto antes del mediodía sujeto a modificaciones por disposición de la…
Visitamos el cuartel de Bomberos Voluntarios Antonio Pirri de Villa Regina para entrevistar a su Jefe Fabian Bustos, a causa de la llamativa cantidad de incendios que se dan en la temporada de verano. Sin embargo, en una charla muy amena logramos no sólo indagar sobre el por qué de los 89 siniestros del mes…
Villa Regina hace años que no encuentra el rumbo para su crecimiento económico, nuestra economía regional está conectada a un respirador artificial en una agonía terminal. ¿Hay que reactivar la producción frutícola o buscar otras alternativas y variantes económicas? Difunde esta nota
Once años después de la muerte de Alberto Nisman, el expediente judicial sigue sin una sola prueba concreta que permita sostener la hipótesis de homicidio. Sin embargo, el caso fue utilizado como una herramienta política decisiva para erosionar al kirchnerismo, legitimar operaciones mediáticas y construir un relato funcional al avance de la derecha en la Argentina. Lejos de la verdad judicial, lo que se consolidó fue una ficción útil al poder real.
Por Roque Pérez para NLI
Un expediente sin pruebas, pero con relato
Desde la madrugada del 18 de enero de 2015, cuando Nisman fue hallado muerto en el baño de su departamento de Puerto Madero, la causa estuvo atravesada por una anomalía central: no existe prueba material directa que indique la participación de terceros en su muerte. No hay registros de ingreso forzado, no hay signos de lucha, no hay rastros de otra persona en la escena y no hay evidencia científica concluyente que demuestre un asesinato.
A lo largo de los años, peritajes oficiales y de parte confirmaron datos incómodos para el relato instalado: la puerta estaba cerrada desde adentro, el arma pertenecía a un colaborador cercano y no se detectaron huellas de terceros en el departamento. Incluso el análisis de las comunicaciones, movimientos y contexto personal de Nisman mostró un cuadro de aislamiento, presión política, desgaste profesional y un fracaso procesal inminente.
La denuncia que el fiscal había presentado días antes contra Cristina Fernández de Kirchner por el Memorándum con Irán carecía de sustento jurídico y no había sido acompañada por pruebas nuevas ni consistentes. En términos judiciales, se trataba de una acusación endeble, destinada a naufragar en los tribunales.
La operación: cuando la política reemplazó a la justicia
Lo que siguió fue una construcción perfectamente sincronizada. Antes de que avanzara la investigación, el sistema mediático concentrado decretó el veredicto: “lo mataron”. Editoriales, tapas, móviles en vivo y opinadores seriales instalaron una certeza sin respaldo probatorio, mientras sectores del Poder Judicial se alineaban para sostener esa hipótesis contra toda evidencia.
La llamada “marcha del silencio” fue el punto de inflexión simbólico: jueces, fiscales y dirigentes opositores marchando bajo consignas ambiguas, no para exigir verdad, sino para consolidar un clima destituyente. El expediente pasó a segundo plano; lo central era el impacto político.
Con el tiempo, la causa fue desplazada de los fueros ordinarios a Comodoro Py, se forzaron cambios de carátula y se promovieron pericias orientadas a confirmar una hipótesis previa. La investigación dejó de buscar qué pasó y pasó a buscar cómo justificar un asesinato sin pruebas.
El trampolín de la derecha y el silencio posterior
El “caso Nisman” funcionó como un dispositivo de legitimación política. Sirvió para criminalizar al kirchnerismo, para presentar a la dirigencia popular como capaz de cualquier cosa y para justificar un clima de persecución judicial que luego se profundizó con el lawfare. No es casual que muchos de los protagonistas mediáticos y judiciales de aquella operación terminaran alineados con el macrismo primero y con el actual experimento ultraderechista después.
Once años después, el contraste es brutal: no hay responsables condenados, no hay pruebas nuevas, no hay avances reales, pero el relato sigue siendo repetido como dogma por los mismos sectores que se beneficiaron políticamente de su instalación. Cuando el expediente no sirve para condenar, se lo usa para estigmatizar.
La muerte de Nisman fue una tragedia personal y familiar. La utilización política de esa muerte fue una tragedia institucional. Convertir un suicidio en una épica conspirativa no fue un error: fue una decisión consciente del entramado político-mediático-judicial que necesitaba un mártir para empujar a la Argentina hacia la derecha.
Once años después, la verdad judicial sigue siendo clara, aunque incómoda: no hay pruebas de asesinato. Lo que sí hubo —y sigue habiendo— es una operación de poder que convirtió una muerte en una herramienta política.
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