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Se limpiarán cámaras de la red cloacal

Durante la jornada de hoy estará en Villa Regina el camión vactor desobstructor de la empresa ARSA para llevar tareas tendientes a mejorar el tránsito del líquido cloacal para optimizar el funcionamiento de la red.
Desde la Secretaría de Obras y Servicios del Municipio local se indicó que el camión se utilizará para destapar la mayor cantidad de cámaras posibles que ya están identificadas para remover las obstrucciones que dificultan el normal tránsito de los líquidos cloacales.

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    Ricardo Benedicto, Manuel Lao y Federico de Achával negocian con Milei para traspasar por decreto los barcos casino y el Hipódromo de Palermo a la órbita nacional. La transferencia le permitiría al gobierno ingresar millones de pesos por año que pasarían a ser fondos coparticipables y a los empresarios extender las concesiones de las salas de juego.

    Benedicto es quien le compró a Cristóbal López su participación en los casinos en una operación que aún no terminó de saldarse. Junto a Lao y Achával negociaron con el gobierno libertario un decreto para cambiar la jurisdicción a la que tributan.

    Primero se reunieron con Santiago Caputo, que avanzó con la redacción de un decreto. Pero ante la feroz pelea interna de los libertarios, comenzaron a tender puentes con Martín y Lule Menem, delegados de Karina Milei.

    En 2016, Mauricio Macri traspasó por decreto los juegos de azar a la Ciudad asesorado por Pepín Rodríguez Simón. El problema no fue la transferencia, basada en la autonomía porteña y jurisprudencia de la Corte, sino haber evitado al Congreso. «Un decreto mata otro decreto. Mauricio se equivocó», se lamentó un funcionario porteño preocupado por perder un ingreso de miles de millones de pesos mensuales por los barcos y otro tanto por los casinos en concepto de canon y de Ingresos Brutos.

    La Ciudad quiere volver a licitar el barco casino y se abre una guerra empresaria

    La historia de los barcos comenzó con una licitación de Carlos Menem. El ex presidente decidió concesionar la explotación de dos casinos flotantes por 25 años amparado por una interpretación creativa: la jurisdicción del Río de la Plata era nacional y no provincial.

    Tras varias idas y vueltas que incluyeron la transferencia de los juegos de azar de Nación a Ciudad y cautelares judiciales por la pandemia y por el cambio de reglas del juego, el casino flotante siguió funcionando, pero en los últimos años su supervivencia quedó amenazada.

    Achaval y De Bendicto primero se reunieron con Santiago Caputo, que avanzó con la redacción de un decreto. Pero ante la feroz pelea interna de los libertarios, comenzaron a tender puentes con Martín y Lule Menem, delegados de Karina Milei.

    Hace un año, la Corte revocó una cautelar que le permitió a Casinos de Buenos Aires SA continuar explotando dos barcos casino con la concesión vencida y ordenó a la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo que decida sobre otra cautelar que está pendiente. Ese otro expediente traba la partida definitiva de los barcos ‘Estrella de la Fortuna’ y ‘Princess’.

    Benedicto, Achával y la familia Lao saben que otro fallo de la Corte los dejará afuera de carrera, por eso se acercaron al gobierno nacional para buscar una salida.

    Lule Menem, mano derecha de Karina Milei.

    En juego hay miles de millones de pesos mensuales que pasaría a cobrar Nación y que entrarían en el reparto de la coparticipación, una cuestión que interesa a las provincias. De paso, Karina se daría el gusto de darle otro golpe a la gestión de Jorge Macri.

    Los dueños del casino también tienen especial interés en dejar de pagar Ingresos Brutos en la Capital y en cambiar la forma en que se reparten los ingresos. Antes del traspaso a la Ciudad se quedaban con el 70% de las ganancias y luego pasaron al 30%.

    Pero hay otra cuestión mucho más relevante. Un cambio de jurisdicción permitiría una nueva prórroga, ya que la concesión del hipódromo de Palermo vence en 2027. Esa extensión también podría aplicarse al casino flotante.

    Los dueños de las salas de juego tienen especial interés en dejar de pagar Ingresos Brutos en la Capital y en cambiar la forma en que se reparten los ingresos. Antes del traspaso a la Ciudad se quedaban con el 70% de las ganancias y luego pasaron al 30%.

    En el gobierno porteño buscan un resarcimiento en caso de que los casinos pasen a manos de Nación y el Tano Angelici, también empresario del juego, está negociando esa «indemnización» con sus colegas. 

    El vínculo entre la Ciudad y los dueños de los casinos porteños siempre estuvo atravesado por la tensión entre Mauricio Macri y Cristóbal López, que incluso terminó preso durante la presidencia de Macri. 

    Sin embargo, todo parece haber mejorado en los último tiempos. La prueba es que un influyente funcionario porteño logró hace poco que el casino flotante estampe su publicidad en la camiseta de San Lorenzo.

     

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    Entre Escila y Caribdis

     

    Con morbo anticipatorio los analistas políticos ya nos hablan de un 2027 electoral tormentoso e incierto a más no poder.

    Por Silvina Belén para NLI ·

    “O te morfaba Escila o te reventaba con su remolino Caribdis; ¿se entiende, pibe?”, le explicaba un helenista de café al muchacho de barrio que iría esa tarde a votar por primera vez. Después, para que el imberbe no se fuera a creer que su sapiencia se limitaba a la tradición griega, remataba con un latinajo: incidit in Scyllam cupiens vitare Charybdim. Eran tiempos en los que la cultura clásica daba lustre hasta al hablador más canyengue.

    Y aunque la cultura clásica hoy sea cosa de fósiles con jubilación de hambre, nicho en algún camposanto o rinconcito en el Hades, persiste la sensación de que entrar al cuarto oscuro es como estar entre Escila y Caribdis. Una especie de viaje de displacer en el tiempo hacia el hoy llamado Estrecho de Mesina. No hay sufragio electrónico ni boleta única que derroten a esta constante.

    Con una historia de voto cantado, papeleta retenida por el patrón, elecciones abiertamente irregulares y radicales sin peluca luchando por comicios limpios, leyenda del Diario de Yrigoyen,  mujeres en la cocina imaginando  a los varones sufragar, partidos proscritos y urnas bien guardadas, la posterior marcha por casi medio siglo de democracia no nos ha quitado el regusto a zozobra frente a la boleta a ensobrar.

    Para colmo, creer que se ha atravesado indemne el estrecho podría ser, metafóricamente, como la mejoría que precede a la muerte. Una muerte lenta y agónica, con intermitentes espejismos de mejoría. Además, aunque poco filosófico, también conocemos el eterno retorno, que en nuestro caso no es ni cósmico, ni ético, ni mítico siquiera: es burdo, con amenazas de regreso de muertos vivos que aterrorizan mejor que los de  Dan O’Bannon.

    Todo esto se potencia si pertenecemos, o creemos pertenecer, a la controvertida clase media que tanta letra le dio a Oscar Masotta. Porque ahí cualquier ilusión de haber conjurado en doblete las seis cabezas voraces y el remolino será, más temprano que tarde, motivo de escarnio cuando nos llegue la hora de contar monedas y no falte el iluminado que nos conmine a aprender a votar.

    Otro tormento digno de ingenio inquisitorial será disimular que se mantiene la honra cuando en el fuero interno se alberga la afrentosa certeza de haber sido engañados como doncellas mientras, ufanos, los burladores se pavonean repitiendo el “tan largo me lo fiais” al tiempo que secamos al sol yerba de ayer y esperamos con ansia al convidado de piedra que nunca llega.

    Nuestro donjuanismo político es una espada de Damocles que pende en el cuarto oscuro mientras afuera se habla de fiesta de la democracia. Como si no bastara con Escila y Caribdis, también sufrimos con ocurrencias como las de Dionisio de Siracusa. Aunque los ignoremos, mitos, leyendas y tradiciones clásicas nos persiguen.

    Por todo esto y mucho más, a nadie debería extrañar que nos invada la indignación, como a Aquiles, y hagamos quita de colaboración en la batalla del sufragio. Tanto ausentismo de domingo electoral en los comicios parece de inspiración homérica también. Si el gran guerrero se puso trompa porque lo privaron de una esclava, nosotros estaríamos más que justificados si al final decidiéramos quedarnos en casa.

    Para contrarrestar este efecto que podría acercarnos a hacer realidad el premonitorio Ensayo sobre la lucidez de Saramago, los politiqueros preparan su vacuna con una dosis también sacada de la Ilíada: provocarnos una cólera igual a la de Aquiles para incentivarnos a volver a la arena electiva como indignados sufragantes. De un momento a otro sacrificarán al Patroclo de turno.

    Confiados en que las frustraciones enciendan nuestras broncas, se construirá alguna figura repleta de corrupción o ideología bastarda que genere tanto odio como secreta envidia. El politiquero, cual blanca paloma, denunciará. «Ninguna maldad mayor que vestirse de virtud para ejercitar mejor la malicia». Y la cólera, como la de Aquiles, nos devolverá a una Troya convertida en cuarto oscuro.

    En alucinación de venganza, tal vez creamos ver al Héctor de turno morder el polvo. O, por el contrario, como noble fantasma que inspirará en sueño patriótico al Eneas virgiliano que refundará nuestra nación. Todo, claro, a través de la urna que podría antojársenos espejo de Alicia, Aleph de calle Garay o ropero de Narnia.

    El asunto es que, entre las tropelías de “El Coloso” –que no es el de Rodas- y Toto el burlador– birlador, pelucas que van y vienen, glaciares en pugna, $Libra y Andis en la gatera, los hipotecados y adornados, ya nos hablan de un 2027 electoral a todo lo que arde.

    Y en vistas de la manera en que soplan los vientos políticos, vislumbramos que nuestras naves ciudadanas se encaminan inexorablemente hacia el estrecho que dominan Escila y Caribdis. Sí, otra vez. ¿Habrá que sacrificar a Ifigenia para que cambien esos vientos? ¿Nos aguardarán al regreso Clitemnestra y Egisto para inmolarnos o deambularemos veinte años por los mares del infortunio?

     

    ¿Habrá alguna diosa de nuestro lado para ayudarnos a terminar con los pretendientes que en su codicia e indolencia dilapidan y rifan nuestros bienes? Al menos el atuendo de mendigos ya lo tenemos, y a las regiones infernales descendimos más veces que Odiseo. En fin…

    Si usted, lector paciente, ha llegado hasta aquí y no le interesa recordar, releer o leer a Homero, Cicerón, Virgilio,Tirso, Alciato, Nietzsche, Eliade, Saramago y todos los demás, puede simplificar las cosas y hacer un paneo por la historia argentina. U olvidarse de monstruos y remolinos, cerrar esta pestaña virtual y comprar, si aún puede,  uno que otro verde baratito porque, como dice el dicho, los clásicos van y vienen pero lo importante es el dólar bajo el colchón. ¿O acaso no es verde la esperanza?


     

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